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miércoles, 24 de noviembre de 2021

Para España y América, el arzobispo Gómez, de Los Ángeles, desgrana 9 claves del peligro woke

 

Varios análisis en vísperas del Congreso Católicos y Vida Pública en Madrid

Para España y América, el arzobispo Gómez, de Los Ángeles, desgrana 9 claves del peligro woke

El arzobispo José Gómez, nacido en México, presidente de los obispos de EEUU, habla de la cultura woke presentando el Católicos y Vida Pública
El arzobispo José Gómez, nacido en México, presidente de los obispos de EEUU, habla de la cultura woke presentando el Católicos y Vida Pública

Pablo J. Ginés/ReL

José H. Gómez, arzobispo de Los Ángeles, nacido en México y antiguo alumno en la Universidad de Navarra, mediante un potente mensaje en vídeo ha presentado el Congreso Católicos y Vida Pública, que se celebra del 12 al 14 de noviembre en la Universidad San Pablo CEU de Madrid. Se trata de una gran cita con más de 700 inscritos ya, si bien sólo a unos 150 se les permite acudir presencialmente por prudencia sanitaria.

El mismo Gómez ha enviado su ponencia en vídeo, ya que como actual presidente de los obispos norteamericanos sus compromisos le impedían acudir a España. La ponencia se ha difundido este jueves 4 de noviembre. El tema del congreso es la corrección política y lo woke, una corriente de tonos cada vez más totalitarios que desde Estados Unidos ha saltado a todo el mundo.

En el vídeo preparatorio del Congreso, el presidente de los obispos norteamericanos ha querido explicar ese fenómeno, su contexto y cómo responder. Lo resumimos a continuación:

1. Líderes poderosos que desprecian el cristianismo

"En nuestros países han surgido cierto tipo de líderes elitistas que se interesan poco por la religión y no tienen verdaderos vínculos con las naciones en las que ellos viven o con las tradiciones o culturas locales. Este grupo, que está a cargo de corporaciones, gobiernos, universidades y medios de comunicación, y que se encuentra también en los establecimientos culturales y profesionales, quiere establecer lo que podríamos llamar una civilización global, basada sobre una economía de consumo y regida por la ciencia, la
tecnología, los valores humanitarios y las ideas tecnocráticas acerca de la organización de la sociedad".

"Dentro de esta cosmovisión elitista, no hay necesidad de sistemas de creencias y religiones anticuados. De hecho, desde el punto de vista de ellos, la religión, y especialmente el cristianismo, es algo que sólo es un estorbo para el tipo de sociedad que ellos esperan construir. Y, pienso que es importante tenerlo presente. Como lo han señalado los Santos Padres, en la práctica, la secularización significa una "descristianización".

2. Lo que quieren cancelar son las creencias cristianas

"En el programa que establecieron para este Congreso, ustedes hacen alusión a la “cultura de cancelación” y al ser “políticamente correctos”. Y nos damos cuenta de que a menudo lo que se cancela y corrige son las perspectivas que están arraigadas en las creencias
cristianas sobre la vida y la persona humanas, sobre el matrimonio, la familia y mucho más".

"En la sociedad de ustedes y en la mía, el “espacio” que la Iglesia y los cristianos creyentes pueden ocupar se está reduciendo. Las instituciones eclesiásticas y las empresas cuyos propietarios son cristianos, son cada vez más desafiadas y hostigadas. Lo mismo sucede con los cristianos que trabajan en la educación, la atención médica, el gobierno y otros sectores. Se dice que tener ciertas creencias cristianas es una amenaza para las libertades y hasta para la seguridad de otros grupos de nuestras sociedades".

3. En EEUU sí existe desigualdad racial y económica

El caso de Gerge Floyd, afroamericano que murió por la violencia de un policía anglosajón, "se convirtió en un claro recordatorio de que la desigualdad racial y económica está todavía profundamente arraigada dentro de nuestra sociedad. Y pienso que debemos tener presente esta realidad de la existencia de esta desigualdad. Porque estos nuevos movimientos son parte de un discurso más amplio, de un debate que es absolutamente esencial sobre la manera de edificar una sociedad estadounidense que amplíe las oportunidades para todos, sin importar el color de su piel ni su procedencia o situación económica".

4. Son pseudo-religiones rivales del cristianismo

"Mi argumento es éste. Creo que la mejor manera de que la Iglesia entienda lo que son los nuevos movimientos de justicia social es considerarlos como pseudo religiones, e incluso como reemplazos y rivales de las creencias cristianas tradicionales. Con el colapso de la cosmovisión judeocristiana y el surgimiento del secularismo, los sistemas de creencias políticas basados en la justicia social y en la identidad personal han llegado a llenar el espacio que alguna vez ocuparon las creencias y prácticas cristianas".

"Como sea que llamemos a estos movimientos —“justicia social”, “cultura woke”, “política identitaria”, “interseccionalidad”, “ideología sucesora”— éstos afirman ofrecer lo que la religión proporciona. Le dan a la gente una explicación de los acontecimientos y de las condiciones del mundo. Le ofrecen un sentido de significado, un propósito de vida y la sensación de pertenencia a una comunidad. Además, al igual que el cristianismo, estos nuevos movimientos cuentan su propia “historia de salvación”".

5. Hay que proclamar el mensaje cristiano... porque el mensaje woke compite con él

"Jesús nos reconcilia con Dios y con nuestro prójimo; él nos da la gracia de ser transformados a su imagen y nos llama a seguirlo en la fe, amando a Dios y a nuestro prójimo y trabajando para construir su Reino en la tierra. Todo esto, con la confiada esperanza de que obtendremos la vida eterna con El, en el mundo venidero. Ésa es la historia cristiana. Y ahora más que nunca, la Iglesia y todo católico necesita conocer esta historia y proclamarla en toda su belleza y en toda su verdad".

"Es necesario que lo hagamos, porque actualmente, hay otra historia rondando por ahí. Una narrativa antagonista de “salvación” que escuchamos en los medios de comunicación y en nuestras instituciones, proveniente de los nuevos movimientos de justicia social".

El movimiento woke proclama: "nuestro grupo está sufriendo y está siendo alienado, y esto pasa, sin culpa nuestra. La causa de nuestra infelicidad es que somos víctimas de la opresión de otros grupos de la sociedad. Y conseguimos la liberación y la redención a través de nuestra lucha constante contra nuestros opresores, librando una batalla por el poder político y cultural, en nombre de la creación de una sociedad equitativa".

6. El movimiento woke atrae porque divide en buenos y malos

"Éste es, ciertamente, un discurso poderoso y atractivo para millones de personas, tanto en la sociedad estadounidense, como en las sociedades de todo Occidente. De hecho, muchas de las principales organizaciones, universidades e incluso escuelas públicas de Estados Unidos están promoviendo y enseñando activamente esta perspectiva. Esta historia obtiene su fuerza debido a la sencillez de sus explicaciones: el mundo está dividido en inocentes y víctimas, aliados y enemigos. Pero esta narrativa es también atractiva porque, como dije antes, responde a necesidades y sufrimientos humanos reales. La gente está sufriendo, se siente discriminada y excluida de las oportunidades que hay en la sociedad. No debemos olvidar nunca esta realidad. Muchos de los que se adhieren a estos nuevos movimientos y sistemas de creencias están motivados por intenciones nobles".

7. Es una mezcla de ateísmo, pelagianismo, maniqueísmo y otras herejías

"Las teorías e ideologías críticas de hoy son profundamente ateas. Niegan el alma, así como también la dimensión espiritual y trascendente de la naturaleza humana; o piensan que eso es irrelevante para la felicidad humana. Reducen lo que significa ser humano a cualidades esencialmente físicas como el color de nuestra piel, nuestro sexo, nuestras nociones de género, origen étnico y posición en la sociedad. Sin duda, podemos ver que se trata de algunos elementos de la teología de la liberación, arraigada en una visión cultural marxista".

"Se parecen mucho también a varias herejías y evangelios falsos que encontramos a lo largo de la historia de la Iglesia. Como los maniqueos, estos movimientos ven el mundo como una lucha entre el bien y el mal, lo justo contra lo injusto. Y como los gnósticos, rechazan la creación y el cuerpo, creyendo que los seres humanos pueden llegar a hacer de sí mismos lo que ellos quieran. Estos movimientos son también pelagianos, pues creen que la redención puede lograrse a través de nuestros propios esfuerzos humanos, sin tener en cuenta a Dios. Finalmente, estos movimientos son utópicos, porque parece que creen que podemos crear una especie de ‘cielo en la tierra’, una sociedad perfecta, a través del poder político".

"Yo creo que es importante que la Iglesia comprenda y enfoque estos nuevos movimientos, no en términos sociales o políticos, sino como peligrosos sustitutos de la verdadera religión. Al negar a Dios, estos nuevos movimientos han perdido la verdad sobre la persona humana. Esto explica su extremismo y su duro, intransigente e implacable enfoque de la política. Y desde el punto de vista del Evangelio, como estos movimientos niegan a la persona humana, por muy bien intencionados que sean, no pueden promover el auténtico florecimiento humano".

8. ¿Qué hacer? Proclamar a Cristo con audacia

"¿Qué se debe hacer? ¿Cómo debería responder la Iglesia a estos nuevos movimientos seculares que buscan el cambio social? Mi respuesta es sencilla. Necesitamos proclamar a Jesucristo. Proclamarlo audazmente, con creatividad. Necesitamos narrar nuestra historia de salvación de una manera nueva. Con caridad y confianza, sin miedo. Ésta es la misión de la Iglesia para todas las épocas y para todos los momentos culturales".

"No deberíamos dejarnos intimidar por estas nuevas religiones de justicia social y de identidad política. El Evangelio sigue siendo la fuerza más poderosa de cambio social que jamás haya existido en el mundo. Y la Iglesia ha sido 'antirracista' desde el principio. Todos están incluidos dentro de su mensaje de salvación".

"El mundo no necesita una nueva religión secular para reemplazar al cristianismo. Más bien, necesita que ustedes y yo seamos mejores testigos, mejores cristianos. Empecemos por perdonar, por amar, por sacrificarnos por los demás, desechando los venenos espirituales como son el resentimiento y la envidia. En lo personal, yo encuentro inspiración en los santos y en los personajes que vivieron una vida de santidad en la historia de mi país. Pienso especialmente en la Sierva de Dios, Dorothy Day. Para mí, ella ofrece un testimonio importante de la manera en que los católicos pueden trabajar para cambiar el orden social a través del desprendimiento radical y del amor a los pobres basado en las Bienaventuranzas, en el Sermón de la Montaña y en las obras de misericordia".

"También me inspira el testimonio del Venerable Padre Augustus Tolton. La suya es una historia impresionante y verdaderamente estadounidense. Él nació en la esclavitud, escapó para conseguir la libertad con su madre y se convirtió en el primer afroamericano
ordenado sacerdote en mi país. El Padre Tolton dijo una vez: “La Iglesia Católica deplora una doble esclavitud: la de la mente y la del cuerpo. Ella se esfuerza por liberarnos de ambas”".

"La verdad es que todos somos pecadores, todos somos gente que quiere hacer lo correcto, pero que con frecuencia no lo hace. Eso no significa que haya que permanecer pasivos ante la injusticia social. ¡Eso nunca! Pero tenemos que insistir en que la fraternidad no puede construirse a través de la animosidad o de la división. La verdadera religión no busca dañar o humillar, ni arruinar los medios de subsistencia o la fama de las personas. La verdadera religión ofrece un camino para que incluso los peores pecadores encuentren la redención".

9. Esta década veremos un despertar espiritual

"En los Estados Unidos, como en México, la Iglesia se está preparando para celebrar el 490 aniversario de la aparición de Nª Sª de Guadalupe, que conmemora la verdadera fundación espiritual del continente americano. Y ya estamos viendo señales de un despertar religioso en nuestro país, por debajo de las controversias políticas, de las nubes de la pandemia y la incertidumbre del futuro. Tengo la convicción de que en la próxima década veremos un despertar espiritual y un crecimiento en la fe, al prepararnos para el 500 aniversario de la aparición. Y las palabras de María de Guadalupe en el Tepeyac me llenan de inspiración y de fortaleza: “No estoy yo aquí, que soy tu madre. ¿No estas bajo mi sombra, y resguardo?”

Presentación del 23 Congreso Católicos y Vida Pública

Presentación del 23 Congreso Católicos y Vida Pública; se celebra del 12 al 14 de noviembre, accesible online

El arzobispo Iceta: predicar a Cristo cuando hablan de la postverdad

El arzobispo de Burgos, Mario Iceta, ha participado en esta presentación previa del Congreso Católicos y Vida Pública señalando que estamos en un cambio de época, una época "que entiende la libertad como un elemento absoluto, capaz de dotar a las cosas de un nuevo sentido, de replantear y recrear todo, presenta un gran desafío para el cristiano”.
 
“En una actualidad en la que se habla de la posverdad, con una interpretación del mundo vinculada a las ideologías y en la que se confunde la verdad real con la certeza o la opinión, los cristianos debemos tener esperanza en Cristo y en el Evangelio, pues son capaces de dialogar con todas las culturas y los pensamientos”, ha subrayado.

Iceta ha afirmado que, ante la situación actual, “los cristianos estamos llamados, no a la confrontación ni a la hostilidad, sino al bien y a la belleza”. “La verdad os hará libres y la libertad os hará verdaderos”, ha concluido.

La frase 'la verdad os hará libres" es de Jesucristo, pero la de "la libertad os hará verdaderos" es una curiosa sentencia que el presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero proclamó -y quizá inventó- en el Desayuno de Oración con Barack Obama en febrero de 2010. Zapatero es un ateo confeso que implantó en España el divorcio exprés, el matrimonio y adopción homosexual y el aborto como derecho con ley de plazos.

Un análisis informal desde España

El día antes a esta presentación del congreso, más de veinte periodistas especializados en información social y religiosa -una cantidad insólita incluso antes de la pandemia- acudieron al comedor de invitados del Colegio Mayor San Pablo CEU, en Madrid, este miércoles 3 de noviembre. Parecían corroborar el impacto que va a tener el Congreso Católicos y Vida Pública sobre la libertades y corrección política que va a acoger la Universidad San Pablo CEU del 12 al 14 de noviembre.

La presencia de tantos periodistas en persona, después de 20 meses de 'prensa online' y comunicaciones con Zoom, también parecía confirmar un retorno a la presencialidad, aunque esta edición del Católicos y Vida Pública aún mantiene muchas restricciones: no hay congreso infantil, los actos presenciales tienen una cantidad muy limitada de asistentes (las plazas ya se han llenado) y aunque hay más de 700 congresistas inscritos la gran mayoría participan por Internet a través de sus talleres online.

Las ponencias principales estarán abiertas a todo el público (del 12 al 14 de noviembre en directo, y luego en diferido) en la web del Congreso (www.congreso.ceu.es). Estas 4 ponencias marcan la línea del encuentro:

- El Cierre de Europa: cómo afecta la Corrección Política al proyecto europeo; por Ryszard Legutko, portavoz en el Europarlamento del Partido Ley y Justicia y copresidente del eurogrupo Conservadores y Reformistas Europeos (61 europarlamentarios de 15 países, incluyendo los 4 de Vox)

- ¿La cultura de la cancelación o la cancelación de la cultura?; por el historiador y filósofo francés Rémi Brague

Corrección política y nuevas ideologías en la vida española; por María San Gil, antiguamente política del PP vasco, hoy en la Fundación Villacisneros

- Las trampas del neolenguaje y la erosión de los valores; por el periodista Bieito Rubido, que fue director de ABC durante el gobierno de Mariano Rajoy y actualmente dirige El Debate, el nuevo digital generalista de la ACdP, que ha cumplido un mes de andadura

"La corrección política es una pseudorreligión", reafirmó el director de este congreso, el historiador medievalista Rafael Sánchez Saus, en una línea similar al arzobispo de Los Ángeles.

Presentación Católicos y Vida Pública en Universidad San Pablo CEU

El arzobispo de Burgos, Mario Iceta; el presidente de la ACdP, Alfonso Bullón de Mendoza, y el director del congreso Católicos y Vida Pública, Rafael Sánchez Saus 

¿Libertades en peligro? "Sí, rotundamente"

¿De verdad tiene sentido hablar de que hay 'libertades en peligro' en España?, le plantearon algunos periodistas. "Por mi experiencia en una universidad la respuesta es sí, rotundamente, aunque sea de forma larvada y sibilina", respondió Sánchez Saus.

"Por ejemplo, en los Cursos de Verano de la Universidad de Cádiz puedes ver multitud de temas que siguen la ideología de género, pero en cuanto propuse un curso de verano sobre Europa, con ponentes del CEU y gente como Marcelino Oreja, enseguida lo bloquearon", añadió.

Siendo un encuentro de comunicadores, es relevante que Marieta Jaureguízar, directora de comunicación del CEU, explicara a los periodistas que Facebook, Twitter y otras redes censuran y ocultan constantemente numerosos mensajes de este grupo de universidades cristianas.

Rafael Sánchez Saus en una presentación del Católicos y Vida Pública

Rafael Sánchez Saus en una presentación del Católicos y Vida Pública

Sánchez Saus, con visión histórica, considera que lo políticamente correcto, la cultura de la cancelación, lo 'woke', ligado a la ideología de género y LGTBI, será como "una ola que pasará, como otras en la historia, pero dejando daños a su paso. Es un deber resistirse a ella. Hay muchas formas. Por ejemplo, negarse a usar el lenguaje inclusivo con sus palabras y palabros", comentó Saus.

La debilidad de la Iglesia española ante esta ola y el secularismo, ¿es culpa de los obispos o de los católicos de a pie? Saus echa mucha culpa a la tibieza del católico medio. "Si organizamos una misa en la universidad en el día de su santo patrón, y viene el obispo, pero los estudiantes y profesores católicos no vienen a la misa, y sólo acuden a la comida... ¿es culpa del obispo? Si hay un ataque enemigo y el plan de defensa es bueno, pero la tropa huye, ¿es culpa del general?"

Sánchez Saus cree que la Iglesia y sus organizaciones convocan a muchas cosas y hacen muchos buenos documentos: "los historiadores del futuro, viendo estos documentos, dirán: ¡qué época, qué Iglesia tan activa!".

Él mismo tuvo esa experiencia cuando volvió a la Iglesia después de "muchos, muchos años" sin acudir a misa. "Yo era prácticamente un converso y lo que veía en la Iglesia me deslumbraba, el folleto de 'Iglesia en Sevilla' estaba lleno de convocatorias y actos y me abrumaba ver la cantidad de cosas que me había perdido durante años", confesó.

Una Iglesia muy mundanizada no atrae

Entonces, ¿qué falla para que cada vez más españoles se sientan alejados de la Iglesia? Sánchez Saus cree que la Iglesia "cuanto más se dirige al mundo, más se aleja del mundo; buscar ser admirados por el mundo no funciona y produce la desbandada".

¿La caída de la fe en España se parece al año 711, el hundimiento del reino cristiano visigodo hispano bajo una ola musulmana?

"No, se parece más a los cristianos bajo el Islam, los mozárabes, en la segunda mitad del siglo IX", detalló Saus, autor de un libro sobre ellos. "En esa época los cristianos bajo un poder civil hostil, musulmán, bajo la presión ya sistemática de la dinastía Omeya, primero se orientalizaron en costumbres, se arabizaron en lengua y después adoptaron el Islam. Hasta entonces habían sido cristianos el 80% de la población de Al Ándalus, pero en esa época empezó su fuerte erosión, hasta casi desaparecer. Hoy sucede así, no con el Islam, sino con la secularización".

¿Soluciones a esta situación? Sánchez Saus remite a los talleres online del Congreso, pero adelanta su postura: "quizá al final la solución sea política, pero el origen de lo políticamente correcto es académico, son las universidades de EEUU, y debe haber respuesta académica, intelectual".

"Hay cosas que empiezan pequeñas y luego dan un gran fruto", añadió. Puso un ejemplo histórico poco conocido: el siglo VII, cuando se consolida el monacato, se derrota definitivamente al arrianismo ("un falso cristianismo donde Cristo no es Dios") y se convierte media Europa.

Añadió que la Asociación Católica de Propagandistas ha preparado "un trabajo muy riguroso recopilando leyes y proyectos que amenazan libertades, de ideario LGTB, de feminismo extremo..." que se repartirá durante el congreso.

El presidente de la ACdP, Alfonso Bullón de Mendoza, anunció que este año la asociación se volcará en campañas contra la "cultura de la cancelación" y que "será tan ocurrente como otras" (en alusión a campañas como la de Vividores, frente a la eutanasia, o las campañas de fomento de la Navidad y la Semana Santa).

Más información en: www.congreso.ceu.es

En este vídeo breve Carlos Pérez Fernández-Turégano explica el taller del Católicos y Vida Pública sobre las presiones de lo políticamente correcto contra la familia y la moral sexual, uno de los diversos talleres del congreso

domingo, 6 de noviembre de 2016

La conciencia, la compasión y el cuidado de la salud (Mons. José H. Gómez) 02112016

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Este domingo pasado celebramos nuestra anual Misa Blanca, en la catedral de Nuestra Señora de los Ángeles, a intención de los que desempeñan las profesiones curativas de la medicina y el cuidado de la salud.
Como bien sabemos, los cristianos han sido médicos y enfermeras desde los primeros días de la Iglesia.
Antes del cristianismo, las artes curativas eran practicadas por personas autodidactas que viajaban de ciudad en ciudad. Los cristianos inventaron los hospitales y fueron los primeros en establecer la medicina como profesión, incluyendo normas para la formación, la atención y el compromiso con la investigación médica.
Desde el principio, los médicos cristianos atendían a todos, independientemente de su religión o de su condición social y se negaban a rechazar a ningún paciente, incluso a los pacientes con enfermedades altamente contagiosas.
Los historiadores nos dicen que los cristianos eran los únicos que se preocupaban por los enfermos y moribundos durante las plagas y epidemias que afligieron el final del Imperio Romano. Muchos de ellos murieron a causa de las enfermedades que contrajeron, contagiándose de sus pacientes.
Otra cosa que distinguió desde el principio a los médicos cristianos fue que se negaban a participar en el aborto, el infanticidio, el control de la natalidad, el suicidio asistido o la castración, todos los cuales ellos consideraban prácticas médicas malas y contrarias a las verdades del Evangelio.
Estos compromisos básicos siguen distinguiendo a los médicos y enfermeras católicos y cristianos. Pero estos son tiempos desafiantes por lo que respecta al cuidado de la salud.
Todo el mundo está de acuerdo en que se han expuesto fallas graves en la Ley federal de Asistencia Asequible: los gastos de los seguros están aumentando dramáticamente en el caso de los individuos, y los empleadores y los médicos, por su parte, se enfrentan a nuevas presiones en lo que concierne al tratamiento de los pacientes y al cumplimiento de sus responsabilidades.
La legislación sobre el suicidio asistido está avanzando en Nueva Jersey y en el Distrito de Columbia. Los votantes de Colorado decidirán en noviembre si han de legalizar esa práctica en su estado.
En los pocos meses que han transcurrido desde que la nueva ley sobre el suicidio asistido entró en vigor en California, hemos visto ya el primer caso público de algo que los legisladores y defensores prometieron que no iba a pasar. A una mujer con una enfermedad terminal se le negó la cobertura del seguro para el tratamiento de quimioterapia que su médico le recomendó, aunque su seguro médico sí le ofreció cubrir el costo de los medicamentos para el suicidio.
Tenemos que seguir oponiéndonos al suicidio asistido como a una política pública injusta y peligrosa. Ésta les proporciona “opciones para el fin de la vida” a quienes ya tienen el privilegio de contar con una buena atención médica. Pero para los pobres, hará que el suicidio por prescripción sea la opción “recomendada” o única. De hecho, el presupuesto de California para este año incluye $ 2.3 millones para subvencionar la administración de fármacos letales a los pobres a través del sistema de Medi-Cal.
El suicidio asistido no sólo está siendo promovido para los pobres, sino ahora también para los enfermos mentales.
Los funcionarios del Estado publicaron este mes nuevas y perturbadoras regulaciones para requerir que los médicos que trabajan para las instituciones del Estado dedicadas a la atención de enfermos mentales, ayuden a sus pacientes a suicidarse si los pacientes lo solicitan.
A nivel nacional, estamos siendo testigos de medidas agresivas que buscan eliminar antiguas reservas de conciencia y obligar a los médicos y enfermeras a tomar parte en el matar a sus pacientes, y también en realizar abortos, esterilizaciones, cirugías de “cambio de sexo” y otras prácticas a las que se oponen por razones morales.
En los últimos meses, las principales revistas médicas han atacado con fuerza la persistencia de la protección de la objeción de conciencia entre los médicos.
Ética Práctica publicó una declaración hecha por destacados expertos en bioética, cuyo argumento es que los médicos deberían ser obligados a realizar cualquier procedimiento permitido por la ley.
Los médicos que se nieguen, dijeron, deben ser llevados ante “tribunales” y forzados a “compensar a la sociedad y al sistema de salud por su fracaso a la hora de cumplir con sus obligaciones profesionales”.
En un escrito que aparece en la influyente revista internacional “Bioética”, otro grupo destacado de expertos en bioética titulan abruptamente su artículo: “Los médicos no tienen derecho a negar la asistencia médica para la muerte, el aborto o la anticoncepción”.
Ante estos acontecimientos preocupantes, la Iglesia está trabajando con empeño, aquí en Los Ángeles y a lo largo de todo el estado, en la construcción de una nueva cultura del cuidado de la salud, una cultura basada en la conciencia y en la compasión.
Nuestros hospitales católicos —Providence St. Joseph y Dignity Health— se han comprometido a proporcionar tratamiento paliativo de calidad y “atención integral de la persona” a los pacientes y a sus familias. Tenemos también la bendición de contar con varias órdenes religiosas de hermanas que proporcionan cuidados de enfermería y de ministerio pastoral en beneficio de los enfermos y los ancianos.
En la arquidiócesis tenemos también la bendición de contar con una de las más renombradas autoridades del mundo por lo que respecta a la atención para el final de la vida, el Dr. Ira Byock, fundador del Instituto para el Cuidado Humano de Providence.
En las últimas semanas, el Dr. Byock se ha dirigido a los sacerdotes de la Arquidiócesis de Los Ángeles y también a mis hermanos obispos de la Conferencia Católica de California, ofreciéndoles información importante para nuestra pastoral y defensa de los enfermos terminales.
Por último, nuestra Oficina para la Vida, la Justicia y la Paz, está ofreciendo un entrenamiento de “Cuidado y preparación” para los líderes parroquiales y para los individuos particulares. Este programa ofrece una guía práctica sobre temas tales como la manera de encontrar una atención de calidad, sobre la manera de cumplir con las directivas establecidas, y la forma de defender y cuidar a nuestros seres queridos que están enfermos y se enfrentan con el final de la vida. Para más detalles, visiten: archla.org/endoflife.
Oren por mí esta semana y yo estaré orando por ustedes. Y recemos esta semana de una manera especial por los médicos, enfermeras y administradores de salud que son católicos.
Y pidámosle a nuestra Santísima Madre María, Salud de los enfermos, que nos ayude a construir una nueva cultura de conciencia, compasión y cuidado.
*La columna de opinión de Mons. José Gomez está disponible para ser utilizada gratuitamente en versión electrónica, impresa o verbal. Sólo es necesario citar la autoría (Mons. José Gomez) y el distribuidor (ACI Prensa)

jueves, 26 de febrero de 2015

Catolicismo no es ideología sino encuentro personal con Jesús, dice Arzobispo de Los Ángeles 26022015

Catolicismo no es ideología sino encuentro personal con Jesús, dice Arzobispo de Los Ángeles

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Mons. José Gómez. Foto: Facebook Oficial.
Mons. José Gómez. Foto: Facebook Oficial.
LOS ÁNGELES, 26 Feb. 15 / 01:02 pm (ACI).- El Arzobispo de Los Ángeles (Estados Unidos), Mons. José Gómez, destacó que el catolicismo no es una ideología ni una filosofía, sino el encuentro personal con Jesús de Nazaret.
En su más reciente publicación, titulada “La cultura católica y la nueva evangelización”, Mons. José Gómez subrayó que “todos sabemos que el catolicismo no es una ideología, ni una filosofía, ni un conjunto de reglas”.
“El catolicismo crea cultura, pues es una forma de vida que nace del encuentro con una persona divina, Jesús de Nazaret, que es la Palabra de Dios y el Hijo de Dios que se humilla a sí mismo para venir a nosotros en forma humana”.
Mons. Gómez destacó que con la encarnación de Jesús “las cosas terrenales se vuelven ‘sacramentales’, es decir, signos e instrumentos que comunican realidades divinas. Las palabras pueden ahora ‘obrar cosas’ por el poder divino”.
“Las palabras Esto es mi Cuerpo, transforman el pan en la carne del Salvador. Las palabras Yo te absuelvo, traen el perdón de Dios a un alma perdida por el pecado”.
El Arzobispo estadounidense recordó que “durante casi 20 siglos, los artistas más grandes del mundo se inspiraron en temas religiosos, por estar a la búsqueda de Dios en un mundo caído y por los grandes cuestionamientos de la existencia humana: quiénes somos, de dónde venimos, por qué sufrimos y qué es lo que realmente importa”.
Al señalar la desaparición “desde mediados del siglo XX” de la influencia católica en la literatura y las artes en todo Occidente, Mons. Gómez dijo que “podemos señalar toda una serie de causas para esto: la difusión del secularismo y el materialismo; la marginación y la privatización de la experiencia religiosa; la comercialización de la cultura; el desplazamiento del arte por el entretenimiento y los medios de comunicación populares”.
“Cualquiera sea la causa, es evidente que nuestras sociedades en Occidente se han embarcado ahora en un gran experimento social. En la raíz de todo esto está el intento de olvidar y revertir la encarnación”.
El Arzobispo de Los Ángeles subrayó como “una tarea importante que tenemos como católicos es restaurar la cultura católica que se ha perdido. No se trata de construir nuevas catacumbas donde nos podamos refugiar. Se trata de construir una nueva cultura y de crear un mundo nuevo, fundado sobre un nuevo encuentro con Dios y sobre la belleza y la verdad que Él nos revela en Jesús”.
“Esto es lo que los últimos Papas han estado llamando nueva evangelización. Se trata de suscitar, en todos los campos y ámbitos de la vida, una nueva generación de católicos que estén dispuestos a dar testimonio del misterio y de la misericordia de Dios, de la belleza de su creación, y de la dignidad y el destino de la persona humana creada a su imagen”.
Mons. Gómez destacó que actualmente “la nueva evangelización necesita arte y artistas nuevos. La nueva evangelización necesita historias, canciones, poemas, novelas, obras de teatro, esculturas y arquitectura, pinturas y sinfonías”.
“La evangelización de la cultura no significa que todo el mundo tenga que conocer y apreciar la música clásica o la historia del arte o leer la literatura más renombrada. La mayoría de nosotros no lo hacemos. Pero como católicos tenemos que ayudar a crear un ambiente cultural en el que los grandes temas de la fe, de la verdad y de la belleza pueden ser explorados y compartidos”.
Al finalizar, el Arzobispo encomendó a los artistas y estudiantes “a la Madre de Dios para que ella guíe a esa nueva generación de artistas en su búsqueda de la belleza, la verdad y el amor”.
Puede leer el artículo completo de Mons. José Gómez aquí:https://www.aciprensa.com/josegomez/la-cultura-catolica-y-la-nueva-evangelizacion/

La cultura católica y la nueva evangelización

Todos sabemos que el catolicismo no es una ideología, ni una filosofía, ni un conjunto de reglas.
El catolicismo crea cultura, pues es una forma de vida que nace del encuentro con una persona divina, Jesús de Nazaret, que es la Palabra de Dios y el Hijo de Dios que se humilla a sí mismo para venir a nosotros en forma humana.
Con la encarnación, el mundo queda “impregnado de la grandeza de Dios”, según escribe el poeta y sacerdote jesuita Gerard Manley Hopkins.
Con la encarnación, las cosas terrenales se vuelven “sacramentales”, es decir, signos e instrumentos que comunican realidades divinas. Las palabras pueden ahora “obrar cosas” por el poder divino. Las palabras Esto es mi Cuerpo, transforman el pan en la carne del Salvador. Las palabras Yo te absuelvo, traen el perdón de Dios a un alma perdida por el pecado.
Al compartir nuestra humanidad, Jesús le da a ésta la posibilidad de tomar parte en su divinidad. En cierta manera, nuestras vidas se convierten en una especie de “obra de arte” que estamos creando junto con nuestro Creador. Y ese es el principio del arte católico.
Durante casi 20 siglos, los artistas más grandes del mundo se inspiraron en temas religiosos, por estar a la búsqueda de Dios en un mundo caído y por los grandes cuestionamientos de la existencia humana: quiénes somos, de dónde venimos, por qué sufrimos y qué es lo que realmente importa.
Dana Gioia, un poeta católico de aquí, de Los Ángeles, ha escrito un importante ensayo que se llama “El escritor católico de hoy”. En él, describe cómo la influencia católica en la literatura y en las artes ha prácticamente desaparecido desde mediados del siglo XX, y no sólo aquí en el continente americano, sino en todo el Occidente.
Podemos señalar toda una serie de causas para esto: la difusión del secularismo y el materialismo; la marginación y la privatización de la experiencia religiosa; la comercialización de la cultura; el desplazamiento del arte por el entretenimiento y los medios de comunicación populares.
Cualquiera sea la causa, es evidente que nuestras sociedades en Occidente se han embarcado ahora en un gran experimento social. En la raíz de todo esto está el intento de olvidar y revertir la encarnación.
La vida cotidiana en nuestros días está organizada y funciona como si Dios no existiera o como si Él no tuviera ninguna relevancia en los asuntos humanos. Y como vemos todos los días, un mundo sin Dios sólo degrada a la persona humana y perjudica a la comunidad humana.
De manera que una tarea importante que tenemos como católicos es restaurar la cultura católica que se ha perdido. No se trata de construir nuevas catacumbas donde nos podamos refugiar. Se trata de construir una nueva cultura y de crear un mundo nuevo, fundado sobre un nuevo encuentro con Dios y sobre la belleza y la verdad que Él nos revela en Jesús.
Esto es lo que los últimos Papas han estado llamando nueva evangelización. Se trata de suscitar, en todos los campos y ámbitos de la vida, una nueva generación de católicos que estén dispuestos a dar testimonio del misterio y de la misericordia de Dios, de la belleza de su creación, y de la dignidad y el destino de la persona humana creada a su imagen.
Los primeros misioneros que llegaron a nuestro continente compartieron las verdades de la fe a través de la belleza y del “lenguaje” de las artes. Ellos crearon estatuas, pinturas, retablos, música y teatro. Ellos enseñaban a las personas a tocar instrumentos musicales y a leer. Estos primeros misioneros utilizaban las artes y los medios de comunicación de su cultura y de su tiempo para sembrar las semillas del Evangelio.
Hoy en día, la nueva evangelización necesita arte y artistas nuevos. La nueva evangelización necesita historias, canciones, poemas, novelas, obras de teatro, esculturas y arquitectura, pinturas y sinfonías.
La evangelización de la cultura no significa que todo el mundo tenga que conocer y apreciar la música clásica o la historia del arte o leer la literatura más renombrada. La mayoría de nosotros no lo hacemos. Pero como católicos tenemos que ayudar a crear un ambiente cultural en el que los grandes temas de la fe, de la verdad y de la belleza pueden ser explorados y compartidos.
La gente de nuestro tiempo no encuentra satisfacción en los consuelos temporales o las distracciones de nuestra sociedad secular y consumista. Tienen el corazón angustiado. Están inquietos por encontrar que su vida tiene un valor y un significado. Quieren experimentar el amor, la plenitud y la vida de comunidad. Quieren saber que hay algo que va más allá, algo más que esta vida.
El arte católico tiene una capacidad particular para responder a su búsqueda de trascendencia. Por eso tenemos que convocar a una nueva generación de católicos que encuentren la inspiración para hacer grandes obras de arte que se nutran de su fe y su experiencia religiosa.
Oremos entonces por los artistas, escritores, estudiantes, maestros, críticos y lectores.
Encomendémoslos a la Madre de Dios para que ella guíe a esa nueva generación de artistas en su búsqueda de la belleza, la verdad y el amor. Que ella les ayude a descubrir a Aquel que nos ha creado para un amor que nunca termina, a Aquel a quien Dante llamó: El amor que mueve el sol y a las demás estrellas.
*La columna de opinión de Mons. José Gomez está disponible para ser utilizada gratuitamente en versión electrónica, impresa o verbal. Sólo es necesario citar la autoría (Mons. José Gomez) y el distribuidor (ACI Prensa)