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viernes, 2 de diciembre de 2016

Etapas por las que pasa el hostigamiento a los cristianos en Occidente 01122016

Etapas por las que pasa el hostigamiento a los cristianos en Occidente

(ReL).- Desde el mismo momento del nacimiento de la Iglesia, esta tuvo que enfrentarse con enemigos que, gozando del poder temporal, buscaron su aniquilación, primero por la violencia, y más modernamente combinándola con medios más sutiles. El número de cristianos que ofrecieron sus vidas al Señor es amplísimo, con muchos mártires anónimos.
Aunque en pleno siglo XXI los medios de comunicación corran un tupido y colorido velo en torno a estos hechos, y prefieran emitir documentales sobre la caza de ballenas que informar sobre la realidad de las persecuciones, cabe decir que hoy en día el odio a Cristo y a su Iglesia sigue manifestándose de modo violento en todo el orbe. Ciertamente, la guerra global contra los cristianos sigue siendo la gran noticia nunca contada. ¿Cuáles pueden ser algunos de los motivos de este incomprensible silencio? La actual persecución religiosa es una realidad incómoda, que obligaría a Occidente a un esfuerzo que prefiere no realizar. Y al mismo tiempo, percibida como lejana.
Pero, ¿hay persecución contra los cristianos en nuestros países? Navidades sin belenes, multas por hacer sonar las campanas, ofensas a los sentimientos religiosos que quedan impunes… Podemos cerrar los ojos al  creciente hostigamiento contra las comunidades cristianas en Occidente, pero este seguirá su curso.
Monseñor Charles Pope, sacerdote de la archidiócesis de Washington, explica en una conocida revista católica norteamericana que existen cinco etapas en la persecución religiosa: desde estereotipar a los grupos hasta la persecución directa. En su artículo, señala que hace referencia a lo que está ocurriendo en Occidente, y no a la dramática persecución en los países musulmanes.
Considerando la descripción de las diferentes etapas, el columnista afirma que en América es difícil decir que no se encuentran en la penúltima y entrando en la última. A continuación, les presentamos los cinco pasos en que se desarrolla el hostigamiento a los cristianos:
1. Estereotipar a los grupos
Estereotipar significa repetir sin variación, tomar una cualidad u observación de un número limitado, y generalizarla a todo el grupo. Se trata de una concepción simplificada y estandarizada de un grupo basada en la observación de una muestra limitada.
En la década de 1960 y 70, los cristianos fueron caricaturizados a menudo en los medios de comunicación como seres tristes, enojados, muy aburridos, retrógrados y reprimidos.
Para muchos de los que aceptan los estereotipos son un grupo de risa, incluso trágico, atrapado en un pasado supersticioso, incapaz de quitarse los grilletes de la fe.
Desde luego, no todo el mundo interioriza estos estereotipos en el mismo grado, pero aquí están recogidos los estribillos básicos. En general, este tipo de estereotipos establece las bases para la siguiente etapa.
2. Difamar el grupo alegando crímenes y malas conductas
A medida que el estereotipo crece en intensidad, los cristianos, que no siguen la línea de la revolución cultural fueron descritos como de mente cerrada, lesivos a la dignidad humana y la libertad, intolerantes, con odio, prejuiciados, abusadores, homófobos, reaccionarios y simplemente gente básicamente mala.
La historia de la Iglesia también se describe como miope y con una conducta de mal comportamiento y represiva en la medida que llevaron a cabo las cruzadas, inquisiciones, y condenaron a Galileo y a toda la ciencia.
No importa que haya bastante más en la historia, o que la Iglesia haya fundado universidades y hospitales, fuera mecenas de las artes, y predicara un Evangelio que trajo orden a la civilización en un tiempo dividida y bárbara en las postrimerías del Imperio Romano. Los estereotipos saben poco de eso, o, si lo hacen, no se le dará el crédito a nada ni a nadie.
El estereotipador que lo lea seguramente dirá esto es exactamente lo que es la Iglesia y son los cristianos. Y no sólo se sientan justificados al decir esto, sino incluso crean que es justo decirlo, y este arraigado vilipendio se convierta en la cultura en general.
Al igual que con cualquier grupo grande, en los cristianos y los católicos se manifestarán algunos rasgos negativos, pero la estereotipación  indiscriminada presume que los rasgos negativos de unos pocos son el ser común a todos.
Todo esto tiene el efecto de crear una indignación farisaica hacia los creyentes y hacer de las actitudes anti-católicas y anti-cristianas un fanatismo permitido para muchos hoy en día.
3. Marginar al grupo en su papel social
Una vez establecida la premisa (falsa) de que la Iglesia y la fe son muy malas, e incluso perjudiciales para la dignidad humana y la libertad, la siguiente etapa pretende relegar el papel de la Iglesia a los márgenes.
Para muchos en la cultura secularizada, la religión debe irse. Ellos tal vez quieran que practiquen su fe, sus himnos, etc. entre las cuatro paredes de las iglesias, pero la fe debe ser desterrada de la plaza pública.
En esta etapa se vuelve cada vez más inaceptable e intolerable que alguien mencione a Dios, ore en público o en cualquier otra forma ponga su fe cristiana para influir en asuntos de política pública. Los pesebres (belenes) deben desaparecer, junto con los árboles de Navidad, incluso los colores verde y rojo en “tiempo de vacaciones” son desterrados de muchas escuelas públicas occidentales.
Ni se le ocurra mencionar de Jesús o de darle las gracias públicamente en su discurso de despedida, porque podría muy bien tener a un juez amonestándolo en muchos países.
4. Criminalizar al grupo o a sus trabajos
Los cristianos tienen que acudir a los tribunales para luchar por sus derechos a practicar abiertamente su fe. Se incrementa el litigio contra la Iglesia y los demás cristianos por atreverse a vivir su fe.
Algunas jurisdicciones han tratado de obligar a los hospitales católicos y clínicas pro-vida a proporcionar información o referencias para abortar, a proporcionar “anticoncepción de emergencia” (es decir, la conocida píldora abortiva del día después).
Varias organizaciones católicas han perdido su certificación porque no permiten adoptar niños a las parejas homosexuales. Por ejemplo, el Estado de Connecticut regula la estructura, organización y funcionamiento de las parroquias católicas desde 2009. Y una serie de los mejores estudiantes cristianos han sufrido cargos cuando se descubrió que se atrevían a hablar de Dios y de Jesús en su conversación.
Muchos de estos intentos de criminalizar la fe han sido rechazados con éxito en los tribunales, pero la frecuencia de demandas, y el tiempo y el costo involucrado en la lucha contra es una carga enorme. Está claro que los intentos de criminalizar la conducta cristiana es un sector en crecimiento en esta cultura y señala el inicio y la erosión constante de la libertad religiosa.
5. Perseguir abiertamente al grupo señalado
Si las tendencias actuales continúan, los cristianos, especialmente los líderes religiosos, no estarán lejos de soportar fuertes multas y la cárcel.
Ya en Canadá y en algunas partes de Europa el clero católico ha sido arrestado y acusado de “crímenes de odio” por predicar la doctrina católica sobre la actividad homosexual.

domingo, 27 de noviembre de 2016

¿Persecución contra los cristianos en Occidente? Estas son las 5 etapas de la persecución religiosa 27112016

Estereotipos, difamación, marginación… y hasta la persecución directa

¿Persecución contra los cristianos en Occidente? Estas son las 5 etapas de la persecución religiosa

¿Persecución contra los cristianos en Occidente? Estas son las 5 etapas de la persecución religiosa

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27 noviembre 2016
Navidades sin belenes, multas por hacer sonar las campanas, ofensas a los sentimientos religiosos que quedan impunes… ¿Hay persecución religiosa? Monseñor Charles Pope es un sacerdote de la archidiócesis de Washington, y habitual columnista en diversos medios de comunicación norteamericanos, y ha querido dar una respuesta a este tema. Entre los medios en los que escribe está el National Catholic Register, una de las publicación más importantes de Estados Unidos, en donde ha señalado que existen cinco etapas en la persecución religiosa: desde estereotipar a los grupos hasta la persecución directa. Y él mismo aclara que hace referencia a Occidente, no a la persecución en los países musulmanes que vemos a diario en los informativos de la televisión.

Las cinco etapas no son algo mío, explica Charles Pope, vienen del mundo de la sociología y la teoría política y se observan comúnmente en las culturas que con el tiempo se vuelven contra segmentos dentro de ellos.

Como podrás ver las persecuciones no salen de la nada. Ellas crecen en una cultura hasta que en un momento dado aparecen en hechos terribles en los que los actores se sienten justificados a hacerlo.

Considerando la descripción de los 5 pasos es difícil decir que no estamos en el cuarto paso aquí en América y entrando en el quinto.



1. Estereotipar a los grupos
Estereotipar significa repetir continuamente, tomar una cualidad observada en un grupo limitado y generalizarla para describir al grupo entero. Esto implica la simplificación y estandarización de una idea del grupo en el que se basa en la observación de solo una parte del grupo. Por eso en los 60 y 70, los católicos y los cristianos que creían en la Biblia fueron caricaturizados en los medios de comunicación como enemigos de la ciencia, hipócritas, personas que consideraban que tenían toda la verdad, santurrones, pasados de moda…

Los católicos en particular fueron acusados de tener la culpa neurótica y de odiar la sexualidad. Nosotros fuimos denunciados como una institución sexista llena de clérigos que eran sexualmente reprimidos, homosexuales y pedófilos. Nosotros fuimos etiquetados como una organización autoritaria estancada en el pasado y con muchas reglas restrictivas.

El estereotipo era que los creyentes en la biblia eran gente triste, enfadada, aburrida, antigua y muy reprimida. Para muchos que aceptaron el estereotipo, nosotros fuimos un grupo ridículo, atrapado en la superstición del pasado e incapaz de ver más allá de la fe.

No todo el mundo encajaba con el estereotipo al mismo nivel. Pero estas eran básicamente las quejas que había, y preparaban el ambiente general para ir al segundo paso.




2. Difamar el grupo alegando crímenes y malas conductas
Como el estereotipo creció, los cristianos y católicos no encajaban con la nueva revolución cultural. Por ello fueron descritos como gente de mente cerrada, dañinos para la dignidad humana y la libertad, intolerantes, odiosos, racista, homófobos, reaccionarios… lo cual significa gente mala.

La historia de la Iglesia se describía de manera miope como poco más que una letanía de cosas malas y represivas: las cruzadas o la inquisición, el odio hacia Galileo y hacia la ciencia. No importa que pueda haber algo más en la historia como que la Iglesia fundó universidades y hospitales, que hubo grandes científicos que fueron sacerdotes, que la Iglesia ha sido un mecenas y promotor del arte y que ha predicado un evangelio que ha traído orden y civilización a la dividida y bárbara época que siguió al imperio romano. Los críticos no han oído nada de esto. Y si lo hicieran, ellos darán crédito a cualquiera menos a la Iglesia y a la fe.

Como un gran grupo que es la Iglesia, siempre hay católicos individuales que pueden manifestar características negativas, pero estereotipar, cruelmente e indiscriminadamente, a todo el grupo entero por unos pocos es injusto. El efecto es una indignación personal contra los creyentes que genera actitudes anticristianas que permite la discriminación hoy en día.

 
3. Marginar al grupo en su papel social
Habiendo establecido la falsa premisa de que la Iglesia y la fe eran malas e, incluso, dañinas para la dignidad humana y la libertad, los críticos proceden al siguiente paso que es relevar de los roles a la Iglesia confinándola a los márgenes de la sociedad.

En una cultura secularizada la religión es una cosa que debe desaparecer. Nos dejan tener nuestros himnos, pero siempre dentro de las cuatro paredes del templo y la fe debe desaparecer de las plazas públicas.

En esta etapa se vuelve más inaceptable e intolerable que se mencione a Dios: rezar en público y cualquier cosa que traiga la fe cristiana a los asuntos públicos. Los belenes se deben quitar, lo mismo los árboles de Navidad. E incluso los colores rojos y verdes, durante la época de vacaciones, están prohibidos en muchas escuelas públicas.

Ni se te ocurra mencionar a Jesús o mencionarle públicamente en tu carta de despedida porque tú podrás ser juzgado por haberlo hecho. En público puedes hablar de la cantante Madonna, pero de la Madonna (la Virgen María).

Los clubs LGTB son bienvenidos a poner un puesto, colocar sus banderas y repartir condones de colores en las escuelas de secundaria, pero no puede haber Biblias ni panfletos cristianos en los centros escolares. Existe separación de Iglesia-Estado. Ya sabes…



4.Criminalizar al grupo o a sus trabajos
Los cristianos hemos tenido que ir al juzgado muchas veces a luchar por el derecho a vivir nuestra fe abiertamente. Una cantidad cada vez mayor de litigios están siendo dirigidos contra la Iglesia y otros cristianos por atreverse a vivir nuestra fe.

Hay quienes han obligado a los hospitales católicos y clínicas provida a informar sobre temas referentes al aborto. Lo mismo a farmacéuticos obligándoles a proporcionar "anticoncepción de emergencia" (es decir, el abortiva conocida como la píldora del día después). Algunos grupos de caridad cristiana se les ha prohibido llevar a cabo tareas de mediación para la adopción porque ellos no asignaban niños en familias gays. En 2009, el estado de Connecticut quiso regular la organización y las estructuras de las parroquias católicas.

Recientemente un número no pequeño de católicos que han sido los primeros en su promoción escolar han sufrido penas legales cuando se supo que ellos planeaban mencionar a Dios en sus discursos de graduación.

Algunos de estos intentos de criminalizar la fe han sido rechazados con éxito en los tribunales, pero el número y la frecuencia de las demandas, y el tiempo y el costo involucrado en la lucha contra ellos imponen una carga enorme. Está claro que los intentos de criminalizar el comportamiento cristiano está creciendo en la nueva cultura y es signo del comienzo de una constante erosión de la libertad religiosa.

De hecho muchos se sienten indignados y encuentran políticamente correcto el separar en sus trabajos la práctica de la fe de las cosas públicas.



5. Perseguir abiertamente al grupo señalado
Si la actual corriente continua, especialmente los líderes religiosos no están muy lejos de sufrir multas o ser encarcelados. De hecho en Canadá y en algunos lugares de Europa sacerdotes católicos han sido arrestados y acusados por crímenes de odio por predicar la doctrina católica en temas como la homosexualidad.

En Estados Unidos hay muchas provisiones de libertad de opinión, pero como estamos viendo hay una constante erosión de la libertad religiosa y muchas diócesis están familiarizadas con perder mucho tiempo en juzgados defendiendo la libertad religiosa básica.

Las persecuciones van tomando forma creciente cada más fuerte: desde perder el empleo, pleitos, grandes multas y cárcel para aquellos que no se amoldan.

¿Es improbable lo que digo? ¿Es alarmista? Bueno, los pasos del 1 al 4 están bien asentados. Uno podría desear que no pase nada, pero parece que estamos entrando en el quinto paso. Tú decides. Nos tenemos que preparar.

Para aquellos que piensan que Dios no permitirá eso, recordad que Dios ha establecido tiempos y ha colocado gente para la persecución desde el primer día. Jesús no estuvo exento de esto. Él ya avisó de las persecuciones: “Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros” (Juan 15, 18-25). Y en Apocalipsis, 13, 10: “El que a la cárcel, a la cárcel ha de ir; el que ha de morir a espada, a espada ha de morir”.

El Señor ha señalado a algunos para sufrir y ser mártires en diversos grados. Por amor a la fe. Y nos pide resistir. Ninguno de nosotros busca esto, pero para algunos, en esta cultura secularizada tan militante, la persecución vendrá con frecuencia. Pero no lo olvidemos: aquellos que sufran por proclamar el Evangelio y viviéndolo con valentía son los más honrados en el Reino de Dios.

Permaneced firmes en la fe.
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