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domingo, 13 de enero de 2019

De familia atea comunista, abortó, buscó en la New Age y la droga: sólo en Dios logró paz y sanación 11012019

El testimonio de la actriz colombiana Maribel Camacho

De familia atea comunista, abortó, buscó en la New Age y la droga: sólo en Dios logró paz y sanación

Maribel Camacho Parra creció lejos de Dios, herida por la New Age, el aborto y la droga... se bautizó y pasó un proceso de sanación y reparación
Maribel Camacho Parra creció lejos de Dios, herida por la New Age, el aborto y la droga... se bautizó y pasó un proceso de sanación y reparación

Ana Beatriz Becerra ha publicado en el portal católico chileno Portaluz el testimonio de la actriz colombiana Maribel Camacho Parra. Vivió muchos años lejos de Dios pero que consiguió sanar su vida y heridas, causadas por la droga, el aborto y las relaciones dañinas. Cuando acudió a Dios, del que no sabía casi nada, su vida se transformó.
Familia atea y marxista militante 
Maribel nació en Bogotá y se educó en una familia marxista y atea militante. En su casa había imágenes de Marx, Lenin y Mao Zedong. Su padre le leía cuentos de héroes comunistas rusos y cubanos. Su madre le cantaba canciones militantes de movimientos revolucionarios.
La única persona con fe en su entorno era su abuela. “A los 7 años supe que Dios existía gracias a mi abuela”, explica. Pero la madre se oponía a que se hablara del tema. “Dios no existe”, decía la madre de Maribel, y no permitía más debate. La niña estaba confundida viendo que sus dos mujeres de referencia no coincidían. Pero al menos ella hizo la prueba: a veces hablaba a ese Dios prohibido e invisible. “Una de las cosas que yo hice cuando era muy pequeña fue pedirle a Dios que mi mamá y nosotros pudiéramos regresar a Él”, recuerda.
"Mi primer aborto fue a los 15 años"
En la adolescencia se adormeció su fe infantil y Maribel vivió “una vida de permisividad en todos los aspectos, afectiva, sexual, emocional. Desde muy joven empecé una vida sexual desordenada con mi novio y esto me lleva a experimentar cosas muy fuertes como el tema del aborto. Mi primer aborto fue a los 15 años”.
Tanto ella como su familia consideraban que abortar era simplemente quitarse un problema eliminando "unas células". Y así, entre los 15 y 24 años, se practicó un total de cuatro abortos.
Pero el ciclo de sexo y abortos, de vida mundana, iba acompañado de una mayor conciencia de vacío interior. Y necesitó buscar, explorar algo que diera sentido a la vida y al dolor interno.

“Y en esta ausencia de Dios, vienen cosas satánicas, durante unos 10 años estuve estudiando temas de chamanismo, leí mucho a Carlos Castañeda, autor de la Nueva Era. Durante 10 años me dediqué a estudiar, conocer sus prácticas, practiqué yoga… Fue algo que me atrapó, porque yo pensé que buscaba la verdad, quería encontrar la verdad; y me fui por ese camino equivocado”, relata recordando este tiempo.
“Dios dónde estás, creo que voy a morir”
En esta época de búsqueda, de vez en cuando pensaba en su abuela, en su confianza en Dios. Lo hizo con más frecuencia cuando ella y su hermano se adentraron en la droga, en el consumo de cocaína. “En medio de ese consumo, de esa locura” entendió que necesitaba ayuda. “Dios, ¿dónde estás?, creo que voy a morir”, empezó a rezar.
Poco después de clamar así a ese Dios casi desconocido, Maribel y su hermano conocieron a un sacerdote. Empezó a hablar con él y pidió ser bautizada. El sacerdote le fue haciendo ver que era necesario cambiar de vida. “Me empiezo a desarraigar de algunas relaciones afectivas, de algunas personas que están por el lado que no es y empieza un camino de conversión ingresando a una comunidad carismática llamada Minuto de Dios”, explica. Minuto de Dios (www.minutodedios.org), es una de las comunidades carismáticas católicas más veteranas, extendidas y consolidadas en Colombia.
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El proceso fue largo, 5 años en “proceso de sanación” donde recibió también, dice, oraciones de liberación y hubo “muchas lágrimas, muchos retiros…”.
"Dios perdona, pero es necesario postrarse"
Hoy Maribel es una católica que quiere compartir su fe y está dedicada a impartir seminarios de perdón y reconciliación. Su felicidad, explica Portaluz, se nutre de una vida sacramental, una espiritualidad y ascética, con fuerte acento en la reparación.
Y así ella misma lo explica: “Dios lo perdona todo, pero es necesario reparar, es necesario postrarse. Dice la Palabra de Dios que un corazón humilde, contrito y humillado, el Señor lo reconoce y lo ama. La reparación por amor a Dios apela a la justicia divina. Mi esperanza es creer que mis bebés (los cuatro que abortó) están en un lugar muy cerca de Dios”.

miércoles, 17 de octubre de 2018

Brigitte Fossey (Cinema Paradiso): una fe anclada de niña en la sacralidad del domingo y de la misa 16102018

Figura histórica del cine francés, le deslumbró el misterio del Verbo-Dios

Brigitte Fossey (Cinema Paradiso): una fe anclada de niña en la sacralidad del domingo y de la misa

El reencuentro de Salvatore (Jacques Perrin) y Elena (Brigitte Fossey), una escena que solo está en las versiones extendidas de «Cinema Paradiso».
El reencuentro de Salvatore (Jacques Perrin) y Elena (Brigitte Fossey), una escena que solo está en las versiones extendidas de «Cinema Paradiso».
El próximo 17 de noviembre se cumplen treinta años del estreno en Italia de Cinema Paradiso, de Giuseppe Tornatore, con una inmortal banda sonora de Ennio Morricone. Acumuló en pocos meses todos los premios imaginables: Oscar a la mejor película extranjera, Globo de Oro, Bafta, Premio Especial de Cannes… todos ellos indiscutidos. Es un clásico solo lastrado por la coexistencia de tres versiones: la original italiana; la de difusión internacional, más breve; y el montaje del director, la más larga de las tres.
Una sugerencia: puedes leer este artículo con fondo de la banda sonora de Cinema Paradiso.
Los expertos consideran la segunda como la mejor. Es la que la mayor parte de los espectadores han visto. Por eso, salvo devotos del film, cinéfilos y profesionales del séptimo arte, muchos no han contemplado la escena del reencuentro en un coche, ya adultos, de Salvatore y Elena. Una escena denostada por muchos críticos, no en sí misma -está bien rodada y bien interpretada-, sino porque altera la significación de la película en su versión más común. Es, sin embargo, en ese nostálgico diálogo con Jacques Perrin donde se incorpora a Cinema Paradiso, con sus ojos claros y su expresividad dramática, toda una estrella del cine francés como Brigitte Fossey.
Su despertar al cine fue extraordinariamente precoz.  En 1952, con solo cinco años, protagonizó Juegos prohibidos, de René Clément, un retrato maestro del despertar a la vida de una niña que ve morir a sus padres en un bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial y es acogida por una familia campesina, cuyo hijo pequeño le regala su amistad.
En los años inmediatamente posteriores participó en dos películas más, pero sus padres no quisieron que fuese devorada, como otros niños-prodigio, por un éxito prematuro, así que dejó de frecuentar los platós para centrarse en sus estudios como cualquier otra niña. Tras estudiar Filosofía e interpretación, regresó, ya veinteañera, en 1967. Conoció entonces al realizador Jean-François Adam, con quien tuvo su única hija, la también actriz Marie Adam. Su carrera alcanzó su cénit en los años 70 y primeros 80, cuando trabajó con los principales cineastas galos y extranjeros.
Junto a Gérard Depardieu en Los rompepelotas 
[Les valseuses] (1974) de Bertrand Blier
Se divorció de Adam (quien se suicidó en 1980) y contrajo matrimonio en 1988 con un dentista, Yves Samama, a cuyo lado ha permanecido hasta hoy. Brigitte Fossey obtuvo también grandes éxitos en series de televisión francesa, y mantiene una intensa actividad social a favor de los pobres y excluidos.
Brigitte es una mujer imbuida por la fe. Su último testimonio al respecto se encuentra en un reciente libro del escritor belga Gabriel Ringlet, un profesor de la Universidad Católica de Lovaina no precisamente ortodoxo: se opuso a Juan Pablo II por excluir en 1994, con todo el peso de su autoridad pontificia, la ordenación sacerdotal de mujeres. En La Grâce des jours uniques, Ringlet recoge su experiencia de invitar a numerosas personalidades públicas y celebridades a compartir alguna fiesta litúrgica.
Con Brigitte fue un Jueves Santo, y así evoca el autor la conversación con la actriz: "Me confió que, desde muy pequeña, cuando iba a misa encontraba extraordinario el Evangelio. En particular el de San Juan". Así se lo contaba ella: "Cuando escuchaba 'En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios', sentía que había algo importante en aquellas palabras. Yo era muy pequeña. No lo entendía todo. Muchas veces pedía explicaciones. Y a mi padre, que amaba la teología, le gustaba responderme. Me transmitió un auténtico amor por los misterios".
Al finalizar la misa, tras el Ite, Missa est y la bendición, el sacerdote reza el Último Evangelio (el inicio del Evangelio de San Juan, minuto 1:30), justo antes de las oraciones prescritas en 1884 por León XIII para concluir la celebración, destinadas a proteger a la Iglesia de los ataques del demonio. Entre ellas, la Oración a San Miguel Arcángel que el Papa Francisco ha vuelto a popularizar al pedir que se rece durante este mes de octubre tras el Rosario.
No es la primera vez que Brigitte confiesa el impacto que tuvieron en su infancia las misas infantiles y la solemnidad, social y litúrgica, de la celebración dominical en la Francia de los años 50: "Mi madre no era coqueta. Sin embargo, los domingos por la mañana se vestía lo mejor posible, se maquillaba, se arreglaba el pelo. Yo la contemplaba un poco como Jean Cocteau miraba a la suya cuando se preparaba para ir al teatro. Pero, en el caso de mi madre, ¡era para ir a misa! Mi padre se ponía ese día un traje muy bonito", contaba la actriz a La Croixen 2012, con ocasión de publicarse su eclético y personal libro Mi abecedario espiritual.
La alegría de la misa dominical
Cuando era niña, sus abuelos, muy creyentes, la imbuyeron del amor a la Virgen María participando en sus procesiones, y de una devoción a Santa Teresita del Niño Jesús que aún perdura.
Lo mismo sus progenitores: "Mis padres me llevaban a la iglesia de San Cristóbal, en Tourcoing, donde vivíamos. También para mí el domingo era un día alegre. Vivía la misa como un espectáculo: mi padre cantaba muy algo, forma en la que exteriorizaba su alegría. Yo sentía que mis padre rezaban auténticamente, que tenían fe, aunque al mismo tiempo un lado un poco teatral. Muy pronto me interesó también el Evangelio, los textos, los misterios... Tuve la suerte de que me introdujesen en la Biblia las religiosas del Sagrado Corazón de María que no solamente nos insuflaban la fe, también el gusto por la filosofía religiosa... Durante mi adolescencia seguí viviendo esta alegría dominical. Mis padres se divorciaron, pero eso no impidió que siguiese acudiendo a escuchar los textos a la misa, porque seguía teniendo sed de palabras auténticas".
Como propio de su formación filosófica, Brigitte expresa con mucha propiedad por qué ir a misa aporta algo más que escuchar o leer unos textos sagrados: "El alma está en un cuerpo, así que si voy a la iglesia, éste se ve implicado a la fuerza, lo cual me parece indispensable. Eso es lo que está en juego el domingo".
También por el descanso dominical: "Considero muy importante que exista un día a la semana en el que se pueda no hacer nada sin sentirse culpable. Estar disponible para recibir a la familia para desayunar, descansar por la tarde viendo una película, quedarse en casa sin estar obligado a ver a nadie... Así que lo único que tengo que hacer el domingo es ir a misa por la mañana, satisfacer mis ganas de ver a la familia, y actuar, cuando estoy en temporada de teatro, en la sesión de la tarde".
La fe que perdura
En 2013, Brigitte expresaba en La Vie sus críticas al laicismo, su preocupación por los cristianos perseguidos en Oriente Medio y el aprecio que le inspiraban Juan Pablo II, Benedicto XVI y el recién elegido Francisco: "Para mí la fe es un recuerdo de la infancia pero también una cultura. El Antiguo y el Nuevo Testamento son las raíces cristianas de nuestra civilización. Aunque uno no sea creyente, hay algo que meditar en esa obra. Creo que ser cristiano hoy día es extremadamente difícil, porque se caricaturiza mucho el cristianismo. Entre quienes tienen fe hay muchísimas personas muy abiertas, bastante más ecuménicas que algunos militantes laicistas. Creo que lo que caracteriza al cristianismo es el respeto y la humildad. A veces, demasiada humildad. En este momento, muchos cristianos son masacrados en Oriente Medio. Hay una autocensura de los periodistas, como si los cristianos dudasen de hablar de su problema... A [Francisco] le encuentro muy espontáneo. Es él mismo. Hemos tenido suerte con los tres últimos Papas. Tienen una fe ardiente, brillante, y el Papa Francisco es muy cercano a los pobres".
Pero ¿tiene ella fe real y personalmente, más allá de este inequívoco aprecio al cristianismo? "¿Qué es Dios para mí? No lo sé... Creo que es la fuerza del amor que nos anima, nos une y hace que sigamos siendo más allá de la muerte.  Admiro las palabras de CristoQuiero creer en la Resurrección y en los milagros".
Cuando participó en 2013 en el centenario de la diócesis de Lille, no dudó en calificar la conjunción entre la música sagrada y el entorno catedralicio como "momentos intensos de una alegría excepcional, pequeños instantes de eternidad".
En octubre pasado, con motivo de su participación en el Festival de Teatro Bíblico de Clermont, Laurent Sciauvau le hizo una pregunta (minuto 4:30) "personal e indiscreta": "¿Es usted creyente?". La respuesta a la pregunta directa no fue concluyente, aludiendo a una intimidad de la que siempre ha sido muy celosa: "Eso es mi jardín secreto. No soy proselitista, pero llevo una vida conforme a mis orígenes, mis orígenes son cristianos, me gusta que las estaciones se rijan por los Evangelios (la Navidad, la Pascua), creo que es la religión más hermosa, la más misteriosa, la más entregada".
Brigitte Fossey, junto a Michael Lonsdale (De dioses y hombres, la película sobre los mártires trapenses de Argelia), durante una lectura de la Pasión en la parroquia de San Nazario en Sanary-sur-Mer, en la Costa Azul.
¿Una fe, pues, solamente cultural y estética? ¿O una fe que prefiere no hablar de sí misma y mostrarse con hechos? Los hechos son, precisamente, su respuesta: en los últimos años, Brigitte no deja de recorrer diócesis tras diócesis, parroquia tras parroquia, para lecturas públicas cristianas, ya sea el Via Crucis de Paul Claudel, la Pasión del Verbo junto a Michael Lonsdale o un concierto en el que ella es la voz a la Virgen María
En cierta ocasión, en aquellas infantiles mañanas de domingo, Brigitte Fossey le preguntó a su padre, intrigada por el Último Evangelio de la misa: "¿Quién es el Verbo que es Dios?". No cabe duda de que la respuesta que recibió fue convincente.

jueves, 8 de febrero de 2018

Brigitte Bardot desvela su confianza en la Virgen María: «Me sostiene su presencia íntima y benevolente» 07022018

Brigitte Bardot desvela su confianza en la Virgen María: «Me sostiene su presencia íntima y benevolente»

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El 25 de enero se puso a la venta el último libro de Brigitte BardotLarmes de combat [Lágrimas de combate]. A sus 83 años, la actriz francesa se mantiene en primera línea de la actualidad, principalmente a favor del cuidado de los animales, la causa por la que más se ha movilizado desde que en 1973, tras veinte años de una carrera artística que la convirtió en musa del cine mundial, rodó su última película. “Un día decidí que los animales me necesitaban más que la industria del cine y nunca me arrepentí de retirarme por ellos”, ha llegado a expresar.
Desde los años 90, también su oposición a la islamización de Francia ha dado lugar a más de una polémica, llegando a ser condenada por supuesta incitación al odio.
Larmes de combat, sin embargo, se presenta como una suerte de testamento personal de BB, basado en sus conversaciones en su casa de Saint Tropez, en la Costa Azul, con la periodista Anne-Cécile Huprelle. La protagonista de Y Dios creó la mujer (1956) o ¡Viva María! (1965) va dibujando el retrato de sí misma como una luchadora, jalonando la historia de su vida con reflexiones sobre el hombre y su lugar en la tierra y lanzando un mensaje de espíritu de rebelión y ganas de cambiar las cosas, como de hecho ella ha conseguido al dar notoriedad al animalismo.
Foto: AFP
Junto a todo ello, hay también lugar para algunos comentarios sobre su devoción a la Virgen María que pueden resultar sorprendentes para muchos, pero no son extraños a su generación: recientemente también Alain Delon confesó esa relación especial con la Madre de Dios.
Los padres de Brigitte eran fervientes católicos, y ella fue educada en un colegio de religiosas, haciendo la Primera Comunión y manteniendo la fe hasta que en su juventud se fue alejando de su práctica y de la Iglesia. Aun así, contrajo matrimonio sacramental al poco de cumplir los 18 años, en 1952, con el realizador y actor Roger Vadim, de quien se divorciaría cinco años después, para mantener luego diversas relaciones y matrimonios.
“Nunca me he sentido a gusto con la idea de la religión. Prefiero una espiritualidad libre, una relación directa con el Cielo”, expresa en el libro, según recoge Caroline Beckeren la edición francesa de Aleteia. Y en esa relación directa juega un papel decisivo la Virgen María, a quien se dirige a diario para contarle sus penas y alegrías como si fuese una amiga o una madre, una madre de la que recibe un afecto que, según cuentan sus biógrafos, su madre en la tierra no le facilitó ni a ella ni a su hermana Marie-Jeanne, cuatro años menor.
Hablo con ella como en la vida real, como en una conversación, más que en un sentido de petición o súplica”, explica.
Hace años mandó construir una capilla en su mansión de La Madrague, en una colina donde el olor a pino y tomillo suavizan el esfuerzo que para ella supone ahora recorrer el sendero y llegar hasta allí.
“Me gusta ir y hablarle con franqueza a la Virgen”, confiesa: “La Santísima Virgen me sostiene desde hace tiempo. Es una presencia íntima y benevolente. Me apoyo en esa idea de dulzura, de pureza, de luminosidad que ella me inspira, de generosidad incondicional y también de protección maternal. Ella también ha sufrido en este mundo. El único dolor de verdad para ella fue la pérdida y crucifixión de su hijo, es algo tremendo, que me conmueve. Ella ha conocido el dolor en sus carnes, así que no puede no ser sensible al dolor de otros”.
En 1960, cuando ya era una estrella, BB intentó suicidarse cortándose las venas en un campo solitario, donde fue encontrada casualmente por un niño. Estuvo dos días hospitalizada antes de recobrar el conocimiento. Fue su momento más bajo, pero también en sus últimos años de reclusión y relativo aislamiento hay un poso de amargura: “El mundo de hoy en día no me gusta, si fuera diferente quizás viviría menos retirada”.
A todo ello parece haber una referencia cuando completa las razones de su confianza en María: “Ella me protege, sé que ella me protege… Si su misericordia no me hubiese acompañado en el momento preciso, habría muerto hace mucho. Estoy convencida”.