Mostrando entradas con la etiqueta Congregación de Hermanas de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Congregación de Hermanas de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Mostrar todas las entradas

sábado, 26 de octubre de 2019

Beata Celina Chludzinska, viuda y fundadora (26 de octubre)


Beata Celina Chludzinska, viuda y fundadora

fecha: 26 de octubre
n.: 1833 - †: 1913 - país: Polonia
canonización: 
B: Benedicto XVI 27 oct 2007
hagiografía: Vaticano
Elogio: En Cracovia, Polonia, beata Celina Chludzinska, viuda de Borzecka, fundadora de la congregación de Hermanas de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, para la educación cristiana de las jóvenes y la renovación religiosa y moral de la mujer.
Celina Chludzinska Borzecka, fundadora de la congregación de las Religiosas de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, nació en Antowil, cerca de Orsza (Polonia oriental, actual Bielorrusia), el 29 de octubre de 1833. Muy pronto sintió la llamada a la vida religiosa, pero siguiendo la voluntad de sus padres y el consejo del obispo, su confesor, se casó en 1853. Fue esposa ejemplar y madre de cuatro hijos.
En 1863 fue arrestada por haber ayudado a los insurgentes contra el régimen zarista. En 1869 se trasladó a Viena, donde se dedicó a cuidar a su marido, paralítico, y educar a sus hijas Celina y Jadwiga. En 1875, habiendo enviudado, se trasladó a Roma. Gracias al siervo de Dios p. Piotr Semenenko, de la congregación de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, conoció la espiritualidad resurreccionista, confirmando al mismo tiempo su vocación a la vida religiosa, junto con su hija Jadwiga.
En 1882 comenzó a vivir según el estilo propio de una comunidad religiosa, junto con su hija y otras compañeras, bajo la guía espiritual del p. Semenenko. El 6 de enero de 1891, día en que hizo su profesión, en presencia del cardenal Parocchi, vicario del Santo Padre para la diócesis de Roma, es la fecha de fundación oficial de la congregación de las Religiosas de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, cuya misión es la educación cristiana de las jóvenes y la renovación religiosa y moral de las mujeres.
En la ciudad eterna la madre Celina abrió la primera escuela del Instituto, en la que mons. Giacomo Della Chiesa, el futuro Papa Benedicto XV, fue capellán y catequista durante un tiempo. Invitada por el cardenal polaco A. Dunajewski a visitar su patria, en 1891 abrió un noviciado en la ciudad de Kety. Algunos años después extendió la actividad de su congregación a Bulgaria, llevando a cabo un amplio apostolado entre los católicos y una intensa actividad misionera entre los ortodoxos. Entre los años 1898 y 1900 abrió casas en Czestochowa y en Varsovia, y envió a algunas religiosas a Estados Unidos para que se ocuparan de la actividad educativa en las parroquias polacas. Organizó, asimismo, la asociación laical de las así llamadas "religiosas agregadas" al Instituto, que tenían por cometido el apostolado en su propio ambiente.
En 1902 comenzó la construcción de la casa madre en Roma. Después de la muerte de su hija Eduviges, en 1906, intensificó su actividad y emprendió largos y fatigosos viajes para visitar las casas de Europa y de América. En 1911 convocó el primer capítulo general del Instituto, que la eligió superiora general de por vida. En 1905 el Instituto obtuvo el decretum laudis. La sierva de Dios escribió "Memorias para mis hijas", publicadas entre 1954 y 1963 en la revista Gloria resurrectionis. También escribió "Cartas desde Bulgaria", publicadas en la misma revista de 1960 a 1963.
La madre Celina Chludzinska Borzecka falleció en Cracovia el 26 de octubre de 1913. Fue beatificada por SS Benedicto XVI el 27 de octubre de 2007.
fuente: Vaticano
accedida 1054 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_4751

Beata Celine Chludzińska Borzęcka, 26 de octubre


Celine Chludzińska Borzęcka (Wikimedia Commons)
Celine Chludzińska Borzęcka (Wikimedia Commons)

Beata Celine Chludzińska Borzęcka, 26 de octubre

Fundó, junto a su hija, las Hermanas de la Resurrección

«Polaca. Fundadora, junto a su hija, de las Hermanas de la Resurrección; es el primer caso que se da en la Iglesia. Perdió varios hijos y esposo, viendo en ello la mano de Dios que le permitió ser religiosa, como siempre anheló»
 La vida de esta beata es una historia de fidelidad en la espera. Nunca dudó de que la voluntad divina guiaba sus pasos, aunque durante un tiempo otras personas la condujeron por una vía distinta a la añorada, que era la consagración religiosa. Al final, se cumplió su honda impresión, y aunque había dado un gran rodeo, llegó al destino soñado.
Nació el 29 de octubre de 1833 en Antowil, antigua ciudad polaca, que pertenece en la actualidad a Bielorrusia, en el seno de una acomodada familia. Era la pequeña de dos hermanos. Con una infancia feliz, que calificó como «años de oro», rodeada de afecto y sintiéndose llamada a ofrendarse por completo a Dios, a los 21 años contrajo matrimonio con Józef Borzęck en la catedral de Vilna. No le fue posible oponerse a la voluntad de sus padres y del prelado, o no lo vio conveniente. Consideraron que lo mejor que podía hacer era desposarse, y a ellos sometió su criterio, que siempre se movió con la certeza de que Dios estaba en medio de lo que iba aconteciéndole.
Se afincó en Obremszczyzna, pero no se olvidó de su vocación. Sus quehaceres cotidianos no la apartaban de la oración. Su ascesis estaba impregnada también con el sacrificio. Además, fue golpeada por el dolor en lo que más afecta a una madre: sus hijos. El primero de ellos, Casimiro, nacido en 1855, murió ese mismo año. Tras un periodo de gozo por la llegada al mundo de su hija Celine en 1858, nuevamente en 1861 pasó por el duro trance de tener que enterrar a otra hija, María, que no sobrevivió. Finalmente, en 1863 nació Hedwig, que iba a recorrer junto a ella el sendero religioso al que siempre aspiró. Ese año Celine se involucró en la lucha para rescatar a los prisioneros que iban a ser ejecutados en medio de los conflictos bélicos desatados en una dividida Polonia. Las autoridades rusas la detuvieron y dio con sus huesos en la cárcel, llevando con ella a la pequeña recién nacida.
En 1869 otro zarpazo recayó sobre la familia. Llevaba dieciséis años casada cuando Józef sufrió un derrame cerebral y quedó paralítico. Buscando para él los mejores especialistas, todos partieron a Viena, confiando en su recuperación. Celine le proporcionó atenciones y ternura a raudales, pero en 1874, hallándose en su domicilio de Obremszczyzna, murió. Tomó a sus hijas Celine y Hedwig, y viajó a Roma al año siguiente segura de que estos dolorosos acontecimientos obedecían a un plan divino. Aún recorrió Polonia, Viena y Roma junto a ellas, atendiendo a su educación, pero siempre en un estado de búsqueda, a la espera de entender la previsión de Dios sobre su vida. En 1879 la joven Celine contrajo matrimonio con un muchacho polaco, y la beata coincidió con el cofundador y superior general de la Congregación de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, el siervo de Dios padre Piotr Semenenko, que aspiraba a poner en marcha la rama femenina. En esa época, 1881, ella y Hedwig se disponían a fundar un convento de inspiración carmelita. Pero las conversaciones con Semenenko les hicieron cambiar de plan. En 1882 madre e hija comenzaron a ser parte de su sueño, preparándose junto a otras cinco aspirantes para acometer la vida religiosa.
En 1884 se asentaron en una casa que tres años más tarde dio lugar a una escuela para niñas sin recursos. Se daba la circunstancia de que en el edificio vivía la familia della Chiesa, hallándose entonces en el domicilio, monseñor Giacomo della Chiesa, que sería pontífice Benedicto XV. Y mientras el padre Semenenko auxiliaba a Celine y a su hija alentándolas en la misión, algo que hizo hasta su muerte en 1886, ellas también contaban con la admiración del que llegaría a ser Vicario de Cristo en la tierra, que fue su capellán y catequista. A estas intrépidas mujeres les enardecía saber que había infinidad de personas a quienes la esperanza parecía darles la espalda, que nunca habían tenido la gracia de que alguien les transmitiera la fe, que les hablara del Dios vivo. La beata conocía muy bien el drama humano plagado de sufrimiento y de injusticias a mansalva. Estaba convencida de que debían «llevar la moral y el renacimiento religioso a la sociedad». La fundación, que por primera vez en la historia de la Iglesia acometían una madre y una hija al unísono, surgía de la confianza en Dios; sabían que Él las acompañaría. Contaron con la ayuda del cardenal Parocchi, entonces vicario de Roma.
El 6 de enero de 1891 ambas emitieron los votos perpetuos, y otras tres religiosas tomaban el hábito; esa fecha la consideraron como el día en el que surgía la Congregación de las resurreccionistas, con el objetivo de proporcionar educación a las niñas pobres, que se hizo extensivo después al cuidado de los enfermos. Hedwig fue su primera superiora general. Fueron abriendo casas rápidamente en países del Este. En Polonia tuvieron que extremar la prudencia. Aún quedaban restos de la ocupación rusa, y trabajaron clandestinamente, estableciendo la fundación en Czestochowa, cerca de Jasna Góra, y en Varsovia. Fueron momentos de grandes recuerdos para Celine que había vivido de lleno el inicio de la invasión. Luego dieron el salto a América, sellándola con la apertura de una casa y una escuela en Chicago en 1900. En 1905 la fundación recibió el decretum laudis.
Hedwig, que tiene abierta causa de beatificación, murió repentinamente en Kety, Polonia, el 27 septiembre de 1906; tenía 43 años. Celine no solo volvió a sufrir la pérdida de otro de sus hijos, sino la de su fiel compañera y hermana en religión. Fue un durísimo golpe. En 1911 el primer capítulo general de la Orden la eligió superiora general, misión que asumió hasta el final de sus días. Entregó su alma a Dios el 26 de octubre de 1913 en Malopolskie, Cracovia, cuando iba de camino a Varsovia en visita apostólica; estaba a punto de cumplir 80 años. Fue beatificada el 27 de octubre de 2007 por el cardenal Saraiva que actuó como Delegado de Benedicto XVI.