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domingo, 28 de julio de 2019

No compliquemos las cosas (Reflexión en valores)

No compliquemos las cosas

reloj geekMuchas veces, complicamos innecesariamente nuestro comportamiento cuando en realidad, las cosas pueden ser más sencillas. Observa cada hora del reloj que aparece a la izquierda y, sin atender a la posición que ocupa, intenta averiguar a cuál corresponde...
Seguro que piensas que una representación tradicional con los números del 1 al 12 es más sencillo y práctico. Análogamente, así debe de ser nuestro carácter y nuestro comportamiento.
Sería una locura... odiar a todas las rosas porque una te pinchó...
Sería una locura... renunciar a todos tus sueños porque uno no se realizó...
Sería una locura... desistir de todos tus esfuerzos porque uno de ellos fracasó...
Sería una locura... no creer en el amor porque uno de ellos te fue infiel...
Sería una locura... alejar de ti todas las ocasiones de ser feliz porque uno de los intentos no fue correcto...
Espero que en tu camino no cometas esta locuras...
Recuerda siempre que... habrá otra ocasion, otra amistad, otro amor. Sólo hay que pedirle a Dios ser más perseverantes, procurar ser más felices cada día y no perder el tiempo en nuestras vidas. ¿Y cómo podemos gestionar bien nuestro tiempo?
Reservando tiempo para REIR: es la música del alma.
Reservando tiempo para LEER: es la base de la sabiduría.
Reservando tiempo para PENSAR: es la fuente del poder.
Reservando tiempo para TRABAJAR: es el precio del éxito.
Reservando tiempo para DIVERTIRTE: es el secreto de la juventud eterna.
Reservando tiempo para SER AMIGO: es el camino de la felicidad.
Reservando tiempo para SOÑAR: es el medio de encontrar tus objetivos.
Reservando tiempo para AMAR Y SER AMADO: es el privilegio de los hijos de Dios.
Reservando tiempo para SER ÚTIL A LOS OTROS, esta vida es demasiado corta para que seamos egoístas.
Nosotros no perdemos tiempo en la vida; lo que se pierde es la vida, al perder el tiempo.
Web católico de Javier


sábado, 13 de julio de 2019

Las seis madejas (Reflexión en valores)

Las seis madejas

las seis madejasEl rey, en su avaricia, había apresado y encarcelado a Romualdo, a quien todo el pueblo veneraba y reverenciaba como a hombre de Dios y profeta de su pueblo, e hizo saber que no lo pondría en libertad hasta que el pueblo pagase una muy elevada cantidad de dinero por su rescate. Una manera un poco primitiva y salvaje de cobrar impuestos. El rey sabía que el pueblo veneraba al santo y acabaría pagando.
Pagaron mucho, en efecto, pero la cantidad recaudada no llegaba aún a lo estipulado. Una viejecita de un pueblo muy lejano se enteró también de lo que sucedía y quiso contribuir en su pobreza. Era hilandera, y todo su capital en aquel momento eran seis madejas recién hiladas. Las tomó y se encaminó a palacio a entregarlas para el rescate.
Las personas, al verla pasar, se contaban unos a otros su caso, y no podían menos de sonreírse ante la ingenuidad de su gesto y la inutilidad de su esfuerzo. ¿Qué valían seis madejas de hilo en un rescate de millones? Algunos incluso se lo decían a la cara y la disuadían de su empeño.
Pero ella seguía su camino y contestaba: "No sé si pondrán en libertad a Romualdo o no. Lo único que pretendo es que cuando Dios, en su juicio, me pregunte qué hice yo cuando Romualdo estaba en la cárcel, no tenga yo que bajar los ojos avergonzada". Y presentó su ofrenda. El rey, a cuyos oídos había llegado ya su historia, liberó al hombre de Dios.
Sabemos que el alma de la humanidad está en la cárcel. ¿Cuándo nos pondremos en camino con nuestras seis madejas?
Web católico de Javier

domingo, 16 de junio de 2019

Lo principal (Reflexión)

Lo principal

grutaCuenta la leyenda que una mujer pobre con un niño en los brazos, pasando delante de una caverna escuchó una voz misteriosa que salía de adentro y le decía: "Entra y toma todo lo que desees, pero no te olvides de lo principal, después de que salgas la puerta se cerrará para siempre, por lo tanto aprovecha la oportunidad, pero no te olvides de lo principal...". La mujer entró en la caverna y encontró muchas riquezas. Fascinada por el oro, por las joyas, puso al bebé en el piso y empezó a juntar ansiosamente todo lo que podía, en su delantal. La voz misteriosa habló nuevamente: "Tienes sólo cuatro minutos..." Agotados los cuatro minutos, la mujer cargada de oro y piedras preciosas, corrió hacia fuera de la caverna y la puerta se cerró, recordó entonces que su bebé quedó adentro y la puerta estaba cerrada para siempre... La riqueza duró poco y la desesperación toda la vida.
Lo mismo ocurre, a veces, con nosotros. Tenemos unos 80 años para vivir en este mundo, y una voz siempre nos advierte "no te olvides de lo principal"... Y lo principal son los valores espirituales, la oración, la familia, los amigos, la vida. Pero la ganancia, la riqueza, los placeres materiales nos fascinan tanto que lo principal siempre lo dejamos de lado... Así agotamos nuestro tiempo aquí y dejamos a un lado lo esencial: "Los tesoros del alma" . El tiempo pasa; ¡ la eternidad se acerca !
"No te prometo la felicidad ni aquí ni ahora..." decía Nuestra Señora a Santa Bernardita en Lourdes, la cual sufrió mucho, pero amando a Nuestro Señor Jesucristo, jamás nos olvidemos que la vida en este mundo pasa rápido, que la muerte llega, y cuando la puerta de esta vida se cierra para nosotros, de nada valdrán las lamentaciones. Ahora es la misericordia. No quites tus ojos de lo más importante, que es Dios, de su amor hacia nosotros, (expresado, de modo especialísimo, en el santo sacrificio), de mostrar verdadero amor hacia los demás...(por Dios) y no desvíes tu vista ni pierdas tu tiempo en cosas de valor pasajero...
Web católico de Javier

domingo, 2 de junio de 2019

APUNTES DE ANATOMÍA (Reflexión en valores)

APUNTES DE ANATOMÍA

Que los PIES te lleven por el camino más largo hacia la felicidad, porque la felicidad son sólo puntos en el mapa de la vida, y el verdadero disfrute está en buscarlos en el conocimiento y profundidad de DIOS.

Que los OJOS reconozcan la diferencia entre un colibrí y el vuelo que lo sostiene. Aunque se detenga seguirá siendo un colibrí, y es conveniente que sepas, para que no confundas el sol con la luz, ni lo alto del cielo con la LA GRANDEZA DE DIOS.

Que las MANOS se tiendan generosas en el dar y agradecidas en el recibir, y que su gesto más  frecuente sea la caricia para reconfortar a los que te rodean igual que Jesús entregó sus manos en la cruz.

Que el OÍDO sea tan fiel a la hora del reproche, como debe serlo a la hora del halago, para que puedas mantener el equilibrio en cualquier circunstancia, y así poder distinguir la voz del Señor al hablarte.

Que las RODILLAS te sostengan con firmeza a la altura de tus sueños y se aflojen mansamente cuando llegue el tiempo de oración y charla con el Todopoderoso.

Que la ESPALDA sea tu mejor soporte y no la carga más pesada, pues en la cruz se entregaron y vencieron las cargas de tu alma.

Que la BOCA refleje la sonrisa que hay adentro, para que sea una ventana del alma y no la vidriera de los dientes, para que te comuniques con sabiduría y entendimiento.

Que los DIENTES te sirvan para aprovechar mejor el alimento, y no para conseguir la tajada más grande en desmedro de los otros, y para que los muestres al mundo en señal de agradecimiento por las bendiciones que Dios te ha concedido.

Que la LENGUA encuentre las palabras más exactas para expresarte sin que te malinterpreten, hablando palabras de consolación y vida.

Que las UÑAS crezcan lo suficiente para protegerte, sin lastimar a nadie, siempre peleando la buena batalla.

Que la PIEL te sirva de puente y no de valla, cuando al tacto de tus semejantes emanes la energía espiritual de sanidad y salvación que nuestro Divino Señor ha depositado en ti.

Que el PELO le de abrigo a tus ideas, que siempre adornen más que un buen peinado, adornando pensamientos de prosperidad.

Que los BRAZOS sean la cuna de los abrazos y no camisa de fuerza para nadie, y sí la fuerza para apoyar al herido y levantar al caído.

Que el CORAZÓN toque su música con amor para que tu vida sea un paso del UNIVERSO hacia delante, bendiciendo tu vida y la de los tuyos.
Web católico de Javier

jueves, 23 de mayo de 2019

UN GRAN DÍA (Reflexión en Valores)

UN GRAN DÍA

amanecer
Esta mañana desperté emocionado con todas las cosas que tengo que hacer antes de que el reloj marque la medianoche. Tengo responsabilidades que cumplir hoy.
Soy importante. Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.
Hoy puedo quejarme porque el día sea lluvioso o puedo dar gracias a Dios porque las plantas están siendo regadas gratis.
Hoy me puedo sentir triste porque no me queda más dinero o puedo estar contento de que mis finanzas me empujen a planificar mis compras con inteligencia y me guían lejos del derroche.
Hoy puedo quejarme de mi salud o puedo regocijarme de que estoy vivo.
Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.
Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.
Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas amistades.
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo que hacer.
Hoy puedo llorar porque no tengo un amor al cual abrazar, o simplemente pensar que en algún sitio hay alguien que está esperándome...
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela o puedo abrir mi mente enérgicamente y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.
Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar o puedo sentirme honrado porque El Señor me ha dado un techo para mi mente, cuerpo y alma.
Hoy se presenta ante mi este día esperando a que yo le dé forma, y aquí estoy, el escultor que tiene que darle forma.
Lo que suceda hoy depende de mí, yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.
Ten un gran día, a menos que tengas otros planes.
Web católico de Javier

miércoles, 15 de mayo de 2019

Dos programas divergentes (Reflexión en valores)

Dos programas divergentes

Dos programas divergentes
Programa para NO ser santo:
  • No crea que la santidad es para usted. ¡Es sólo para los elegidos!
  • No haga oración. ¡No dispone de tiempo libre!
  • No se esfuerce por ser “bueno”. ¡Le tomarán por tonto!
  • No se confiese con frecuencia. ¡Usted no roba ni mata!
  • No examine su conciencia. ¡Eso es traumatizante!
  • No lleve dirección espiritual. ¡Usted sabe dirigirse solo!
  • No haga la voluntad de Dios. ¡Haga la suya!
  • No cuente con la Virgen. ¡Cristo basta!
  • No rece el rosario. ¡No se lleva y aburre!
  • No confíe en el Corazón de Jesús. ¡Es cosa de beatas!
  • No hable de Dios. ¡Hay que respetar a los no creyentes!
  • No rece por los pecadores. ¡Nadie va al infierno!
  • No le preocupe el demonio. ¡Es inofensivo, si es que existe!
  • No defienda los derechos de Dios. ¡Hay que ser tolerantes!
  • No comulgue con frecuencia. ¡Es una lata el confesarse antes!
  • No lea la Biblia. ¡Lea libros de actualidad!
Programa para ser santo:
  • Los domingos y fiestas, lo primero: la misa. ¡Luego TODO lo demás!
  • Preocúpate primero de tu alma. ¡Tiempo tendrás para ocuparte de tu cuerpo!
  • No tengas miedo a morir. La resurrección te la ha prometido Jesucristo.
  • Necesitas ir a la Iglesia, allí recibes luz y fuerza al orar y comulgar.
  • Participa en tu parroquia. Jesús, los hermanos y los pobres te necesitan.
  • Perdona de corazón a quien te ofende. El resentimiento no es cristiano.
  • Si pecas, no te justifiques. Busca el perdón de Dios y sigue caminando.
  • Ayuda a los pobres. ¡Que no sepa tu derecha lo que hace tu izquierda!
  • No olvides tu condición y dignidad de cristiano. Eres hijo adoptivo de Dios.
  • No maldigas las tinieblas. Enciende tu cerilla y da un poco de luz alrededor.
  • Propósito: Ningún día sin hacer una obra buena por tu prójimo.
  • Jesucristo, el amigo que no falla. Confía en Él con toda tu alma.,
Autor: Padre Miguel Rivilla.
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miércoles, 1 de mayo de 2019

La cebolla (Reflexión)

La cebolla

“Había una vez una vieja muy mala que murió. La mujer no había realizado en su vida ni una sola acción buena y la echaron en el lago de fuego. Pero el ángel de la guarda que estaba allí pensó:
- “¿Qué buena acción podría recordar para decírselo a Dios?” Entonces recordó algo y se lo manifestó:
- Una vez arrancó de su huertecillo una cebolla y se la dio a un pobre.
Y Dios le respondió complacido: “Toma tú mismo esa cebolla y échasela al lago de forma que pueda agarrarse a ella. Si puedes lograr sacarla del fuego, irá al purgatorio y luego al paraíso, pero si la cebolla se rompe tendrá que quedarse donde está”.
El ángel corrió hasta donde estaba la mujer y le alargó la cebolla:
- “Toma, mujer, agárrate fuerte, vamos a ver si te puedo sacar”.
Y comenzó a tirar con cuidado. Cuando ya casi la había sacado del todo, los demás pecadores que estaban en el lago de fuego se dieron cuenta y empezaron todos a agarrarse a ella para poder también salir de allí. Pero la mujer era mala, muy mala, y les daba patadas diciendo:
- “Me van a sacar solo a mí, no a vosotros: es mi cebolla, no la vuestra”.
Pero apenas había pronunciado estas palabras, cuando la cebolla se rompió en dos y la mujer volvió a caer en el lago de fuego. Allí arde hasta el día de hoy. El ángel se echó a llorar y se fue”. «No estamos destinados a salvarnos solos»
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lunes, 1 de abril de 2019

¿Por qué estoy en el mundo? (Reflexión en valores)

¿Por qué estoy en el mundo?

Niña rezandoEstoy en este mundo porque Dios me creó, porque me quiere. Y así he vivido 20, 30, 40 ó más años, envuelto, cobijado por su amor. Me creó para algo importante, no para el egoísmo. No para la mediocridad, menos todavía para la desdicha. Me creó para ser feliz aquí y allá, para ser útil, para hacer algo útil.
A estas alturas de la vida, ¿cómo habré realizado el sueño de Dios? ¿Qué sentido tiene para mi la vida? Soy su criatura, todo es regalo de Dios en mí, existo de favor y de cariño de un Creador, y los siguientes días de mí vida seguiré viviendo por el cariño de mi Creador.
Hay un Ser que mantiene en movimiento mi corazón, que tiene encendida mi inteligencia, que mueve mi voluntad.
Decía un famoso convertido: "Desde hace 25 años la realidad mas radiante de mi vida es esta: Dios existe y me ama". Eso, tú y yo lo podemos decir con idéntica razón.
Hoy quiero doblar mi rodilla ante mi Hacedor, y recordarme a mí mismo lo que quizá tenía olvidado: "No tengo nada, no soy dueño de nada, ni de mi cuerpo, ni de mi inteligencia, ni del día que estoy viviendo, ni de la tierra que piso. Todo esto es "made in Heaven", todo esto es don del Cielo, todo es regalo".
¡Gracias! tendría que ser una de las palabras más repetidas, más maravillosas que debería decir todos los días, todas las horas; gracias al amanecer, gracias al mediodía, gracias al atardecer, gracias por este día, por los días que están por venir.
Quiero agradecerte dentro de ese templo hermosísimo, impresionante, que es tu Creación: "El mundo".
"Sabemos que el universo es el mejor libro para estudiar a Dios, sabemos que la bóveda del cielo en una noche estrellada es el mejor claustro para hacer oración, hemos escuchado la infinitamente bella sinfonía de las flores, de las estrellas, del paisaje, de los amaneceres, de las noches de luna precedidas por crepúsculos perfumados por la pureza de las flores silvestres; a los que poseemos el don de la fe, todo esto nos da un auténtico sentido de seguridad personal, un equilibrio y una armonía casi perfecta en ese otro pequeño infinito universo de nuestro humilde ser.
Pero, con qué mirada tan diversa miran el mundo los que viven sin fe. Ni las estrellas, ni el paisaje, ni la aurora, ni el crepúsculo, ni las noches de luna, dicen nada a su alma; viven soñando en su grandeza, poseídos de su autosuficiencia, esforzándose por crear cada día su felicidad personal, hasta que una mañana, o una noche, se dan cuenta que no son verdaderamente felices, porque en el universo de su ser, hay algo que rompe la armonía dejándolos con un vacío inconmensurable.
No pueden apoyarse en su inteligencia, ni en su belleza, ni en sus placeres, porque todo es una sombra inconsistente. Ríen y ríen... pero nada más, porque la risa no sólo es símbolo de felicidad sino también máscara de tragedia; contemplan sin cambio de ritmo los días y las noches, las estaciones y los años. Su alma creada para el infinito no tiene más salida que anclarse en la monotonía existencial, el descanso aparente, la indiferencia, la pasividad, el disgusto y la íntima amargura".
Cada día es una nueva vida. Una nueva vida me ofrece Dios al despertar. Gracias debiera ser la primera palabra con la que abrimos los ojos.
Autor: Mariano de Blas
Web católico de Javier

viernes, 22 de marzo de 2019

MI HIJO NACIÓ CON SÍNDROME DE DOWN (Reflexión en valores)

MI HIJO NACIÓ CON SÍNDROME DE DOWN

Síndrome de DownHace poco nació nuestro sexto hijo, Miguel. Cuando estaba en el quinto mes de gestación, detectaron que el feto tenía un problema cardíaco: tenía un canal aurículo-ventricular, es decir, el tabique que divide el corazón entre aurículas y ventrículos no estaba formado del todo; además, sólo tiene una válvula, en lugar de las dos que debe haber.
Lo primero que me auguraron fue, que el niño no llegaría a nacer, dada la gravedad de la lesión.
De todos modos, me dijeron que debía visitar a un cardiólogo, y me recomendaron que me pusiera en contacto con el jefe de cardiología del Hospital de San Juan de Dios, pues tiene el mejor equipo de cardiólogos probablemente de España. Tan pronto hablé con el cardiólogo, éste me tranquilizó, pues me indicó que esta lesión, aunque grave, no era mortal, y que tenía solución quirúrgica. Que su equipo había intervenido con éxito muchos niños con esa misma lesión, y que con una sola operación, que se suele realizar entre los seis meses y el año de vida del niño, se soluciona el problema para toda la vida. También me comentó que ese tipo de lesiones, suele ir asociado a niños con síndrome de Down en un cincuenta por ciento de los casos, así que debíamos estar preparados por si era éste nuestro caso.

Pasaron los meses, me fueron controlando el embarazo y la cardiopatía desde San Juan de Dios, y por fin nació el niño en este hospital. Lo ingresaron en la unidad de neonatos, para tenerlo en observación, pues según me dijeron, este tipo de lesión provoca que, en un momento dado, haya un excesivo riego sanguíneo hacia los pulmones, y se produzca entonces un bloqueo pulmonar, lo que hace que el niño tenga dificultades respiratorias importantes. Se confirmó que Miguel tiene síndrome de Down. Como me dijeron que existía un riesgo para la vida del niño, pues el riesgo siempre existe en estos casos, lo bautizamos a los cuatro días de vida en el mismo hospital, para lo cual, tanto los pediatras como los hermanos y la encargada del servicio religioso de San Juan de Dios, nos dieron todo tipo de facilidades. Incluso nos dejaron sacar al niño de la unidad de neonatos el ratito que duró el bautizo, para poder realizar la ceremonia en la capilla. Así, en familia, en la más estricta intimidad, el padre Turú bautizó a mi hijo Miguel Rafael.

Pasó quince días ingresado, sin que el anunciado bloqueo pulmonar se produjese, y visto que el niño se mantenía estable, le dieron el alta.

Lo siguen controlando a menudo pediatras y cardiólogos, y el niño sigue estable. Sólo hay que esperar a los seis meses para poderlo operar.

Desde que supe que nuestro hijo tenía estos problemas, lo encomendé al padre Alba, no sólo para que intercediese por Miguel, sino para que rogase a Dios que nos diese la gracia necesaria para aceptar su voluntad, tanto si se llevaba al cielo a Miguel como si quería conservárnoslo.

Dios nos ha querido hacer un regalo con este hijo. Dios nos ha regalado un alma pura, inocente, que sabemos seguro que irá al cielo. ¿Sabéis qué tranquilidad, qué alegría da saber que tenemos uno de esos ángeles en la tierra? Mi madre siempre dice que Dios crea esas almas puras para tenerlas seguras a su lado; son almas privilegiadas, muy amadas de Dios. Por eso, lo que para algunos sería una desgracia, para nosotros no es más que una bendición de Dios.

Una vez más, pero esta vez muy en especial, gracias, Dios mío.
Texto extraído de la revista Ave María, nº 686

Gracias Emilia (Reflexión en valores)

Gracias Emilia

Karol Wojtyla de niño
Emilia Kaczorowska pertenecía a una familia de clase media en un país europeo que sufría estragos y carestías, después de una prolongada guerra nacional. Hambre y epidemias amenazaban a toda la población. Emilia, desde pequeña, había tenido una salud delicada, que no había podido mejorar por las condiciones en las que vivía. Siendo muy joven, se casó con un obrero textil y se establecieron en una población nueva, lejos de familiares y conocidos.
Poco tiempo después nació su primer hijo, Edmundo, un chico atractivo, buen estudiante, atleta y con gran personalidad. Unos años más tarde, Emilia dio a luz a una niña que sólo sobrevivió pocas semanas, debido a las malas condiciones de vida a la que la familia estaba sometida. Catorce años después del nacimiento de Edmundo y casi diez después de la muerte de su segunda hija, Emilia se encontraba en una situación particularmente difícil.
Tenía cerca de cuarenta años y su salud no había mejorado: sufría severos problemas renales y su sistema cardíaco se debilitaba poco a poco, debido a una afección congénita. Por otro lado, la situación política de su país era cada vez más crítica, pues había sido muy afectado por la recién terminada primera guerra mundial.
Vivían con lo indispensable y con la incertidumbre y el miedo de que estallase una nueva guerra. Y justamente, en esas terribles circunstancias, Emilia se dio cuenta de que nuevamente estaba embarazada. A pesar de que el acceso al aborto no era sencillo en esa época y en ese país tan pobre, existía la opción y no faltó quien se ofreciera para practicárselo.
Su edad y su salud hacían del embarazo un alto riesgo para su vida. Además su difícil condición de vida le hacía preguntarse: ¿qué mundo puedo ofrecer a este pequeño? ¿Un hogar miserable? ¿Un pueblo en guerra?.
Emilia desconocía que solo le quedaban diez años de vida a causa de sus problemas de salud. Trágicamente, también Edmundo, el único hermano del bebé que esperaba, viviría sólo dos años más. Algunos años más tarde, estallaría la segunda guerra mundial, en la que el padre de la criatura que estaba por nacer también perdería la vida. Emilia optó por darle la vida a su hijo, a quien puso el nombre de Karol.
A ese niño, ahora fallecido ya, le gustaba mucho viajar y cada vez que pasaba por las calles, millones de gargantas exaltadas le gritaban: "Juan Pablo II, te quiere todo el mundo"...
¡Gracias, mil gracias, Emilia!
Web católico de Javier

jueves, 14 de febrero de 2019

¡Mi mamá no tiene novio! (Reflexión en valores)

¡Mi mamá no tiene novio!

ramo de rosasDe visita en casa de mis tíos, me divierte ver a mi prima mayor prepararse cuando espera a su novio; toda contenta se peina, perfuma y pinta los labios, se viste muy guapa y corre de un lado a otro de la casa, arreglando todo con detalle para que su "mi amor" no encuentre defecto alguno en el entorno.
Entonces llega el novio oliendo a mucha loción y cuando se miran...¡uff!, parece que flotan en el aire. Se abrazan con ternura y ella le ofrece algo para tomar junto con las galletas que le preparó durante la tarde. Además, el celebra todo lo que ella le prepara para cenar con esmero. Luego se sientan a charlar, comentan tonterías durante horas, después de lograr que los niños desaparezcamos de la sala. Se escuchan el uno al otro sin perder detalle ni soltarse sus manos, hasta que al susodicho no le queda mas remedio que despedirse cuando mi tío empieza a rondar con la almohada bajo el brazo.
Al día siguiente le pregunto a mi mamá quién es su novio, y me dice muy sonriente que su novio es mi papá. - "No mami en serio..." pero ella insiste.
¿Cómo va a ser mi papá su novio?. ¡En primer lugar, él nunca llega con un ramo de flores, ni chocolates; sí le da un regalo a mamá en su cumpleaños y navidad, pero nunca he visto que el novio de mi prima se presente con una licuadora o dinero para que se compre algo. Además mamá no pone cara de Blancanieves cuando papá llega del trabajo, ni él sonríe como príncipe azul cuando la mira. Mamá no corre a arreglarse el peinado, ni a pintarse los labios cuando suena el timbre de la puerta y apenas voltea a verlo para decir "hola" porque está revisando las tareas.
El saludo de mi papá, en vez de "hola mi vida" es "Hola, ¡que día!" y de inmediato se tumba en el sillón  para estar cómodo.
En lugar de "¿qué te apetece para cenar?"; Mi mamá le pregunta temerosa "Qué, ¿quieres cenar?" y cuando creo que papá le va a decir "Qué guapa estás hoy", le pregunta "¿dónde está el mando de la tele?". Los novios se dicen cosas románticas como "¡cuánto te amo!", en vez de "¿fuiste al banco?".
Mi prima y su novio no pueden dejar de mirarse. Cuando mamá pasa delante de papá, él inclina la cabeza para no perder detalle de lo que hay en la tele. A veces, papá le da un abrazo sorpresa a mamá, pero ella tiene que zafarse por que siempre está moviéndose con rapidez.
Además, mis papás solo se dan la mano cuando en Misa el padre dice "daos fraternalmente la paz".
Yo creo que ella me dice que son novios para que no me entere de que "cortaron" cuando se casaron. La verdad es que mi mamá no tiene novio y mi papá no tiene novia. Qué aburrido... ¡Solo son esposos!
Web católico de Javier

martes, 29 de enero de 2019

La naranja y el ateo (Reflexión en valores)

La naranja y el ateo

La naranja y el ateoUn ateo dictaba una conferencia ante un gran auditorio defendiendo la inexistencia de Dios. Después de haber finalizado su discurso, desafió a cualquiera que tuviese preguntas a que subiera a la plataforma.
Un hombre que había sido bien conocido en la localidad por su adicción a las bebidas alcohólicas, pero que había encontrado recientemente liberación y esperanza en Cristo Jesús aceptó la invitación y sacando una naranja del bolsillo comenzó a pelarla lentamente.
El conferencista le pidió que hiciera la pregunta; el hombre, continuó imperturbable pelando la naranja en silencio, al termino de lo cual, se la comió.
Se volvió al conferencista y le preguntó : "¿Estaba dulce o amarga?"
"No me pregunte tonterías", respondió el orador con señales evidentes de enojo; "¿Cómo puedo saber el gusto si no la he probado?"
Y aquel hombre regenerado por el amor de Dios respondió entonces:
"¿Y cómo puede usted saber algo de Cristo, si nunca lo ha probado?"
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sábado, 19 de enero de 2019

Amor en la latita de leche (Reflexión en Valores)

Amor en la latita de leche

bebiendo lecheDos hermanitos vestidos de forma harapienta, provenientes del arrabal, uno de cinco años y el otro de diez, iban pidiendo un poco de comida por las casas de la calle que rodea la colina. Estaban hambrientos y cuando mendigaban por las casas, escuchaban frases detrás de la puerta como "vaya a trabajar y no molesten", o "aquí no hay nada, pordiosero..." Las múltiples tentativas frustradas entristecían a los niños...
Por fin, una señora muy atenta les dijo: "Voy a ver si tengo algo para ustedes...¡Pobrecitos!".
Y volvió con una latita de leche.
¡Qué fiesta! Ambos se sentaron en la acera. El más pequeño le dijo al de diez años: "tú eres el mayor, toma primero...y lo miraba con sus dientes blancos, con la boca medio abierta, relamiéndose".
Yo contemplaba la escena como tonto... ¡Si vieran al mayor mirando de reojo al pequeñito...!
Se lleva la lata a la boca y simulando que bebía, apretaba los labios fuertemente para que no le entrase ni una sola gota de leche.
Después, extendiéndole la lata, decía al hermano: "Ahora es tu turno. Solo un poquito."
Y el hermanito, dando un trago exclamaba: "¡Está sabrosa!"
"Ahora yo", dice el mayor. Y llevándose a la boca la latita, ya medio vacía, no bebia nada.
"Ahora tú", "Ahora yo", "Ahora tú", "Ahora yo"...
Y, después de tres, cuatro, cinco o seis tragos, el menor, de cabello ondulado, barrigudito, con la camisa afuera, se acababa toda la leche... él solito.
Esos "ahora tú", "ahora yo" me llenaron los ojos de lágrimas...   Y entonces, sucedió algo que me pareció extraordinario.
El mayor comenzó a cantar, a danzar, a jugar fútbol con la lata vacía de leche. Estaba radiante, con el estómago vacío, pero con el corazón rebosante de alegría.
Brincaba con la naturalidad de quien no hace nada extraordinario, o aún mejor, con la naturalidad de quien está habituado a hacer cosas extraordinarias sin darles la mayor importancia.
De aquél muchacho podemos aprender una gran lección: "Quien da es más feliz que quien recibe."
Es así que debemos amar. Sacrificándonos con tanta naturalidad, con tal elegancia, con tal discreción, que los demás ni siquiera puedan agradecernos el servicio que les prestamos."
¿Cómo podrías hoy encontrar un poco de esta "felicidad" y hacer la vida de alguien mejor, con más "gusto de ser vivida"?
¡Adelante, levántate y haz lo que sea necesario!
Cerca de nosotros puede haber un amigo que necesita de nuestro hombro, de nuestro consuelo y, quizá aún más, de un poco de nuestra paz...
Web católico de Javier

jueves, 17 de enero de 2019

El mercader y los camellos (Reflexión en Valores)

El mercader y los camellos

CamelloCuenta una historia, que un rico mercader salió a vender mercancías en compañía de sus servidores y con una caravana de 12 camellos.
De noche, pararon en un oasis y cuando el señor ya estaba listo para dormir, llegó su asistente y le dijo:
- Señor, tenemos un problema: Ya hemos amarrado 11 camellos pero olvidamos traer una estaca y no sabemos que hacer con el que nos falta.
- Muy sencillo, dijo el mercader: Simula delante del animal que clavas la estaca y lo amarras a ella. El camello, que es torpe, creerá que está sujeto y se quedará quieto.
Los servidores hicieron lo que dijo su señor y se fueron a dormir.
Al amanecer vieron que todos los camellos estaban en su lugar.
Fue de nuevo el asistente y le dijo al comerciante que tenían los camellos listos para partir, pero no podían poner en camino al camello número 12.
El señor les dijo que simularan desatarlo porque creía que estaba amarrado. Así se hizo y la caravana pudo proseguir su camino.
A tí, ¿cuántos lazos mentales te frenan?
Web católico de Javier

martes, 15 de enero de 2019

Cómo salir del agujero (Reflexión en Valores)

Cómo salir del agujero

Sal de las sombrasNo hablo de salir del armario para evitar equívocos; pero es cierto que hay demasiados cristianos voluntariamente escondidos en el gueto; católicos apocados que ocultan su fe como si se tratara de una neurosis y viven en su gazapera, aconejados, sin atreverse a enseñar la oreja. Les han dicho que la fe es algo íntimo y personal; que han de ser respetuosos incluso con los que no lo son. De acuerdo; pero también el embarazo es íntimo y se luce con orgullo sin el menor recato. Tal como se está poniendo las cosas, los católicos tenemos la obligación de dar la nota. Cuando el silencio se interpreta como aquiesciencia, es un deber moral dar la cara, y, sin agredir a nadie, cantar las cuarenta al lucero del alba. ¿Y qué haremos para salir del agujero? ¿Cómo daremos la nota?
Mi amigo Kloster, que es un hombre sabio y no tiene pelos en la pluma, dictó estas sabias recetas que transcribo sin más preámbulos:
-    Cuando vayas de turista a una catedral, saluda ante todo al Dueño y Señor de la casa, que vive en la Capilla del Santísimo. No te limites a admirar las vidrieras. No olvides que las iglesias son Sagrarios, no meros edificios de interés cultural.
-    No te importe quedar con tus amigos “después de Misa”. A lo mejor alguno se anima y queda contigo “antes”.
-    Limpia y enriquece tu lenguaje. Nada tengo contra el taco como interjección lírica, que, usado con moderación, sosiega el ánimo; pero la mugre sobra. ¿Para qué tantas referencias glandulares, tanta alusión al presunto oficio de la madre de un tercero, tanta basura sexual? No sé si la cara es el espejo del alma (espero que no), pero el idioma sí que lo es.
-    Y hablando del lenguaje, no es preciso que digas “Jesús” cada vez que oigas un estornudo, pero habrá que poner de moda algunas viejas y entrañables expresiones: “si Dios quiere”, “con la ayuda de Dios”, “adiós” ... Sustituirán con ventaja al “hasta luego” que todo el mundo profiere aunque se despidan para la eternidad.
-    Di a tu novia que se tape el ombligo y sus alrededores; que prefieres mirarla a los ojos, porque es lo único que no envejece. A lo mejor se ruboriza de gusto. Y tú, no es preciso que exhibas la etiqueta de tu ropa interior. Esos pantalones, que ya utilizaba Cantinflas hace sesenta años, francamente, son una horterada.
-    Cuando empieces a salir con una “niña supermona” (o un “niño supermono”), pregúntale qué piensa sobre Dios, la Iglesia, la familia, los hijos... Y no olvides que, en el noviazgo, es más importante conocerse que tocarse.
-    Si vas al restaurante un viernes de Cuaresma, pide al camarero que te enseñe el menú de vigilia. Si no lo entiende, llama el chef y se lo explicas. Y, antes de comer, bendice la mesa. Si se dan cuenta los vecinos, mejor para ellos.
-    Cuando estés de viaje y llegues al hotel en una ciudad desconocida, di en recepción que te informen sobre los horarios de Misas de las iglesias más cercanas. Si son buenos profesionales, harán la gestión sin mover un músculo. Cosas más insólitas les piden cada día.
-    Cuando hables de tu novia con tus amigos evita la terminología culinaria o troglodita: Fulanita no “está buena” porque no es objeto de consumo. Te sugeriría dos docenas de alternativas, pero sonarían un poco antiguas. Seguro que tú mismo sabrás inventar otras. Sé creativo.
-    No toleres la blasfemia en tu entorno. Si la atmósfera se pone apestosa, basta con una frase ingeniosa y contundente, como la que empleó mi amiga Natalia hace años: “ oye, tío, ¿por qué no insultas a tu padre y dejas al mío en paz?” Natalia tiene una voz aguda y un tanto chillona. A su “amigo” se le atragantó la Pepsi.
-      Utiliza Internet sin miedo y echa la red –es decir la web- para pescar: participa en los debates, da doctrina, difunde los enlaces católicos en Facebook, Twitter o en el resto de redes sociales. Forma un grupo de amigos cibernautas y llévales el mensaje de Jesucristo.
- Está genial que tengas en los favoritos del navegador a tu grupo musical preferido, a tu web de hoteles y viajes superbaratos, tu estación de radio favorita, etc. Sin embargo,  no te olvides de incluir sitios católicos que te ayuden a formarte en valores y a ampliar tus conocimientos en la fe, como por ejemplo, Web católico de Javier
-   No te olvides de poner un filtro para que no entre en casa la basura cibernética. No se trata sólo de proteger a los niños. Los adultos estamos igual de indefensos porque todos somos corruptibles y capaces de las mayores aberraciones. Si tuvieses siempre sobre la mesa un montón de revistas pornográficas, ¿estás seguro de que nunca echarías una ojeada?
-    ¿Y que ocurriría si, sobre esa mesa de trabajo, hubiese una imagen de la Virgen? A Luisa, cuando la puso por primera vez en su oficina, se la rompieron. Volvió a poner otra, y la pintarrajearon. La tercera fue sustituida por una foto pornográfica...; pero la guerra no duró mucho. Desde hace más de un año nadie toca su imagen de la Virgen de Guadalupe. Y su amiga Marijose ha puesto otra.
-    En tu casa, piso o apartamento también podrías poner un buen cuadro de Santa María. Es fácil encontrar uno que sintonice con su estilo: los hay para todos los gustos.
-    Quítate ese colmillo de gorila que llevas al cuello. Cualquiera diría que se lo arrancaste a una amiga de la infancia. Una medalla-escapulario es mucho más práctica. Ahora, muchos chavales se cuelgan el rosario como si fuera un collar. Aprovecha la ocasión para explicarles cómo se usa.
-    Visita a tu párroco alguna vez. Necesita sentir el afecto de sus feligreses. Dale ideas, cuéntale el último chiste, tomaros un café, y escúchale, que a veces está muy solo.
-    En el cestillo de la Misa echa papel moneda. La calderilla está bien para las propinas o los parquímetros, pero en la Iglesia necesitan algo más que las sobras. Y en el mes de junio pon la equis en la casilla de la Iglesia Católica a la hora de realizar la declaración de la renta.
-    En verano, llévate a Jesús de vacaciones. Él solía ir también a la montaña y a la playa. Y comía pescado a la brasa al anochecer. Aprende a descansar a su lado, sin huir. No lo mandes a un asilo ni lo abandones en la primera gasolinera.
-    Habla de Dios a tus amigos. “Hablar de” es hablar de uno mismo, de lo que Él ha hecho contigo. Por eso cuesta. Hacer apostolado es quedarse a la intemperie, pero vale la pena.
-    Y si es necesario, sal a la calle con una pancarta. Algunas veces los cristianos tenemos que manifestarnos, hacer bulto y gritar fuerte, llenando las avenidas y las plazas de las grandes ciudades. No quemes papeleras ni estropees el mobiliario urbano. Lleva a los viejos y a los niños, que somos gentes de paz y no correrán riesgos.

sábado, 24 de noviembre de 2018

Los juicios humanos (Reflexión en valores)

Los juicios humanos

burroHabía una vez un matrimonio con un hijo de doce años que tenían un burro. Decidieron viajar, trabajar y conocer el mundo.
Así, al pasar por el primer pueblo, la gente comentaba: "¡Mira ese chico mal educado!. Él arriba del burro y los pobres padres, ya grandes, llevándolo de las riendas!".
Entonces, la mujer le dijo a su esposo: "No permitamos que la gente hable mal del niño." El esposo lo bajó y se subió él.
Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba: "¡Mira qué sinvergüenza es ese tipo!. Deja que la criatura y la pobre mujer tiren del burro, mientras él va muy cómodo encima!".
Entonces, tomaron la decisión de subirla a ella al burro mientras padre e hijo tiraban de las riendas.
Al pasar por el tercer pueblo, la gente comentaba: "¡Pobre hombre!. Después de trabajar todo el día, debe llevar a la mujer sobre el burro!. ¿Y el pobre hijo?. ¡Qué le espera con esa madre!".
Se pusieron de acuerdo y decidieron subir al burro los tres para comenzar nuevamente su peregrinaje.
Al llegar al pueblo siguiente, escucharon que los habitantes decían:
"¡Son unas bestias, más bestias que el burro que los lleva, van a partirle la columna!".
Por último, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro. Pero al pasar por el pueblo siguiente no podían creer lo que las voces decían sonrientes: "¡Mira a esos tres idiotas: caminan, cuando tienen un burro que podría llevarlos!"
Moraleja:
Siempre te criticarán, hablarán mal de ti y será difícil que encuentres alguien a quien le conformen tus actitudes. Entonces: ¡Vive como creas!, haz lo que te parezca correcto a ti, lo que te dicte tu conciencia y tu corazón.
Web católico de Javier

domingo, 18 de noviembre de 2018

El pan de Cristo (Reflexión en valores)

El pan de Cristo

El pan de CristoAl cabo de meses de encontrarse sin trabajo, Víctor se vio obligado a recurrir a la mendicidad para sobrevivir, cosa que detestaba profundamente. Una fría tarde de invierno se encontraba en las inmediaciones de un club privado cuando observó a un hombre y su esposa que entraban al mismo. Víctor le pidió al hombre unas monedas para poder comprarse algo de comer.
Lo siento, amigo, pero no tengo nada de cambio -replicó éste.
La mujer, que oyó la conversación, preguntó:
¿Qué quería ese pobre hombre?
Dinero para una comida. Dijo que tenía hambre -respondió su marido.
¡Lorenzo, no podemos entrar a comer una comida suntuosa que no necesitamos y dejar a un hombre hambriento aquí afuera!
¡Hoy en día hay un mendigo en cada esquina! Seguro que quiere el dinero para beber.
¡Yo tengo un poco de cambio! - dijo su mujer. Le daré algo.
Aunque Víctor estaba de espaldas a ellos, oyó todo lo que dijeron. Avergonzado, quería alejarse corriendo de allí, pero en ese momento oyó la amable voz de la mujer que le decía:
Aquí tiene unas monedas. Consígase algo de comer. Aunque la situación está difícil, no pierda las esperanzas. En alguna parte hay un empleo para usted. Espero que pronto lo encuentre.
¡Muchas gracias, señora! Me ha dado usted ocasión de comenzar de nuevo y me ha ayudado a cobrar ánimo. Jamás olvidaré su gentileza.
Estará usted comiendo el pan de Cristo. Compártalo -dijo ella con una cálida sonrisa dirigida más bien a un hombre y no a un mendigo.
Víctor sintió como si una descarga eléctrica le recorriera el cuerpo. Encontró un lugar barato donde comer, gastó la mitad de lo que la señora le había dado y resolvió guardar lo que le sobraba para otro día. Comería el pan de Cristo dos días. Una vez más, aquella descarga eléctrica corrió por su interior. ¡El pan de Cristo!
¡Un momento! -pensó-. No puedo guardarme el pan de Cristo solamente para mí mismo.
Le parecía estar escuchando el eco de un viejo himno que había aprendido en la escuela dominical.
En ese momento pasó a su lado un anciano. Quizás ese pobre anciano tenga hambre -pensó-. Tengo que compartir el pan de Cristo.
Oiga -exclamó Víctor-. ¿Le gustaría entrar y comerse una buena comida?
El viejo se dio vuelta, lo miró con descreimiento y le dijo:
¿Habla usted en serio, amigo?
El hombre no daba crédito a su buena fortuna hasta que se sentó a una mesa cubierta con un hule y le pusieron delante un plato de guiso caliente. Durante la cena, Víctor notó que el hombre envolvía un pedazo de pan en su servilleta de papel.
¿Está guardando un poco para mañana? -le preguntó.
No, no. Es que hay un chico que conozco por donde suelo frecuentar. La ha pasado mal últimamente y estaba llorando cuando lo dejé. Tenía hambre. Le voy a llevar el pan.
El pan de Cristo...
Recordó nuevamente las palabras de la mujer y tuvo la extraña sensación de que había un tercer convidado sentado a aquella mesa.
A lo lejos las campanas de una iglesia parecían entonar a sus oídos el viejo himno que le había sonado antes en la cabeza. Los dos hombres llevaron el pan al niño hambriento, que comenzó a engullírselo.
De golpe se detuvo y llamó a un perro, un perro perdido y asustado.
Aquí tienes, perrito. Te doy la mitad -dijo el niño.
El pan de Cristo... Alcanzaría también para el hermano cuadrúpedo. San Francisco de Asís habría hecho lo mismo -pensó Víctor.
El niño había cambiado totalmente de semblante.
Se puso de pie y comenzó a vender el periódico con entusiasmo.
Hasta luego -dijo Víctor al viejo-. En alguna parte hay un empleo para usted. Pronto dará con él. No desespere. ¿Sabe? -su voz se tornó en un susurro-. Esto que hemos comido es el pan de Cristo. Una señora me lo dijo cuando me dio aquellas monedas para comprarlo. ¡El futuro nos deparará algo bueno!
Al alejarse el viejo, Víctor se dio vuelta y se encontró con el perro que le olfateaba la pierna. Se agachó para acariciarlo y descubrió que tenía un collar que llevaba grabado el nombre del dueño.
Víctor recorrió el largo camino hasta la casa del dueño del perro y llamó a la puerta. Al salir éste y ver que había encontrado a su perro, se puso contentísimo. De golpe la expresión de su rostro se tornó seria. Estaba por reprocharle a Víctor que seguramente había robado el perro para cobrar la recompensa, pero no lo hizo. Víctor ostentaba un cierto aire de dignidad que lo detuvo. En cambio dijo:
-En el periódico vespertino de ayer ofrecí una recompensa. ¡Aquí tiene!
Víctor miró el billete medio aturdido. No puedo aceptarlo -dijo quedamente-. Solo quería hacerle un bien al perro.
¡Téngalo! Para mí lo que usted hizo vale mucho más que eso. ¿Le interesaría un empleo? Venga a mi oficina mañana. Me hace mucha falta una persona íntegra como usted.
Al volver a emprender Víctor la caminata por la avenida, aquel viejo himno que recordaba de su niñez volvió a sonarle en el alma. Se titulaba "Comerte el Pan de Vida"...
Moraleja: Recordad siempre las palabras de Santa Teresa de Calcuta: No os canséis de dar, pero no déis las sobras, dad hasta sentirlo, hasta que duela.
Que el Señor nos conceda la gracia de tomar nuestra cruz y seguirlo, aunque duela.
Web católico de Javier

jueves, 15 de noviembre de 2018

El paracaídas (Reflexión en Valores)

El paracaídas

paracaídasCharles Plumb era piloto de un bombardero en la guerra de Vietnam.
Después de muchas misiones de combate, su avión fue derribado por un misil.
Plumb se lanzó en paracaídas, fue capturado y pasó seis años en una prisión norvietnamita. A su regreso a los Estados Unidos, daba conferencias relatando su odisea, y lo que aprendió en la prisión. Un día estaba en un restaurante y un hombre lo saludó:
- "Hola, usted es Charles Plumb, ¿verdad? Era piloto en Vietnam y lo derribaron.
- Y usted, ¿como sabe eso?, le preguntó Plumb.
- "Porque yo plegaba su paracaídas. Parece que le funcionó bien, ¿verdad?"
Plumb casi se ahogó de sorpresa y gratitud. "¡Claro que funcionó! Si no hubiera funcionado, hoy yo no estaría aquí."
Plumb no pudo dormir esa noche, preguntándose: "¿Cuántas veces lo ví en el portaviones?, y no le dije ni los buenos días, porque yo era un arrogante piloto y él era un humilde marinero."
Pensó también en las horas que ese marinero pasaba en las entrañas del barco, enrollando los hilos de seda de cada paracaídas, teniendo en sus manos la vida de alguien que no conocía.
Ahora, Plumb comienza sus conferencias preguntándole a su audiencia, "¿Quien plegó hoy tu paracaídas?"
REFLEXIÓN:
Todos tenemos a alguien cuyo trabajo es importante para que nosotros podamos salir adelante. A veces, en los desafíos que la vida nos lanza a diario, perdemos de vista lo que es verdaderamente importante.
Dejamos de saludar, de dar las gracias, de felicitar a alguien o aunque sea, decir algo amable sólo porque sí.
Hoy, esta semana, este año, cada día, trata de darte cuenta de quién pliega tu paracaídas, y agradéceselo. Aunque no tengas nada importante que decir, las personas alrededor de ti notarán ese gesto, y te lo devolverán plegando tu paracaídas con ese amor especial, que puedes llegar a necesitar algún día.
Web católico de Javier