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martes, 16 de junio de 2020

Hoy es la fiesta de San Juan Francisco Régis, patrono de los jesuitas de Francia (14 de junio)

Fiesta de San Juan Francisco Régis, patrono de los jesuitas de Francia


Hoy es la fiesta de San Juan Francisco Régis, patrono de los jesuitas de Francia

San Juan Francisco Régis fue un sacerdote misionero de la Compañía de Jesús, patrono de dicha orden en Francia, y según las palabras del Papa Pío XII, patrono de los misioneros rurales.
Juan Francisco fue discípulo de San Francisco Javier, y tras su muerte, fue venerado por San Juan María Vianney y San Marcelino Champagnat.
Nació el 31 de enero de 1597 en una pequeña aldea de la región de Languedoc en Francia. Estudió en un prestigioso colegio jesuita de la ciudad de Béziers desde 1611 y después ingresó a la Congregación Mariana (hoy Comunidades de Vida cristiana, CVX).
El apostolado entre los humildes lo obligó a preguntarse sobre su futuro. Empezó a reflexionar y discernir su vocación hasta que entendió que el Señor lo había llamado a consagrar su vida a través del sacerdocio.
El 8 de diciembre de 1616, a los 19 años, ingresó a la Compañía de Jesús en el Noviciado de Toulouse. Allí demostró tal fervor que uno de sus compañeros llegó a declarar: "Juan Francisco se humilla él mismo hasta el extremo, pero demuestra por los demás un aprecio admirable”.
En 1631, a los 33 años, fue ordenado de sacerdote y al año siguiente lo destinaron a un trabajo que estaba muy de acuerdo con sus aspiraciones y con su fuerte constitución física: dedicarse a predicar misiones entre el pueblo.
Se desarrolló en este trabajo con tal energía que sus compañeros exclamaban: "Juan Francisco hace el oficio de 5 misioneros". En 43 años de vida, 24 como religioso, 10 como sacerdote y 9 como misionero popular, logró inmensos éxitos y tuvo el mismo calificativo en todos los sitios donde estuvo predicando: "el santo".
También estableció refugios para prostitutas y trabajó con las víctimas de la plaga en Toulouse. Estableció la Confraternidad del Bendito Sacramento; y recaudaba dinero y comida de la gente próspera para dársela a los pobres.
El santo falleció en 1640 e inmediatamente comenzó la devoción popular hacia él. Fue beatificado el 18 de mayo de 1716, y canonizado el 16 de junio de 1737.
Más información de este santo aquí:

viernes, 14 de diciembre de 2018

Los jesuitas, primera congregación española en investigar sistemáticamente casos de abusos en su seno

CREA LA "COMISIÓN DE PROTECCIÓN Y CUIDADO DE MENORES Y PERSONAS VULNERABLES"

Los jesuitas, primera congregación española en investigar sistemáticamente casos de abusos en su seno

La orden publica sus protocolos y normas de conducta, y abre un canal de comunicación con las víctimas



La orden publica sus protocolos y normas de conducta, y abre un canal de comunicación con las víctimas
Si no lo hacemos, no seríamos compasivos con las víctimas ni responsables y firmes con los abusadores. Tampoco podríamos seguir siendo testigos del Evangelio a través de nuestras vidas y nuestras obras, pues perderíamos toda nuestra credibilidad
(Jesús Bastante).- La Compañía de Jesús en España se ha convertido en la primera congregación de nuestro país en diseñar una estrategia de análisis, investigación y prevención de los abusos sexuales en su seno. En una directiva fechada en octubre, a la que ha tenido acceso RD, el provincial, Antonio J. España, ha erigido la 'Comisión de protección y cuidad de menores y personas vulnerables', y ha creado un comité para investigar dichos casos.
"La importancia del tema no obedece a un fenómeno mediático ni es producto de una moda pasajera, o se explica por una persecución orquestada", se lee en la misiva, donde se reconocen "una serie de hechos muy graves - ahora conocidos y muchos de ellos probados - que demandan de nosotros una mayor sensibilidad y que adoptemos actitudes de mayor cuidado y protección hacia los menores y personas vulnerables, así como que mantengamos una especial atención a las víctimas y sus familiares".





Entre las decisiones tomadas, y que hunden sus raíces en la carta del Papa al pueblo de Dios del pasado 20 de agosto, y en una misiva similar del general de la Orden, Arturo Sosa, sj., del 24 de ese mes, los jesuitas hacen públicos sus protocolos y medidas tomadas para reafirmar la protección y seguridad en sus instituciones. También, las normas de conducta de jesuitas, voluntarios y trabajadores en los centros de la Compañía.
"Queremos reafirmar nuestro compromiso con la protección hacia las personas menores y vulnerables, así como la especial atención a las víctimas de abusos y sus familiares", subraya la Compañía de Jesús, que ha habilitado un correo electrónico para recoger, e investigar, "toda información, testimonio o denuncia que se quiera hacer llegar en relación a comportamientos contra algún miembro de la Compañía de Jesús en España". Se trata de proteccion@jesuitas.es
Del mismo modo, el provincial ha constituido una comisión para el cuidado y protección de menores, de la que forman parte, junto a él, destacados expertos en la materia, como Antonio Allende, Ignacio Boné, Miguel Campo (asesor de la Confer y que también forma parte de la Comisión Antipederastia de la CEE), Javier Beramendi o José María Rodríguez Olaizola.



En este tiempo de adviento se nos pregunta dónde ponemos nuestro deseo, y si aceptamos el tiempo de Dios. Porque será cuando nos tomaremos todos nuestros aparentes éxitos o fracasos como oportunidades y no como finalidades en sí. @serjesuitahttp://bit.ly/2Uh4Gmi 

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Al tiempo, el provincial nombrará un delegado para esta comisión, que trabajará codo con codo con la asesoría legal y con el Comité de Observancia del Código de Conducta, coordinado por el P. Manuel Gallego, para velar por el cumplimiento de los protoclos de actuación.
"Ante los casos de abusos que en nuestro entorno puedan emerger, el sufrimiento de las víctimas y nuestra solidaridad con ellas ha de ser nuestra reacción más inmediata, a la vez que tendremos que reconocer y asumir el daño que hayamos podido infligir a través de uno de nosotros", escribe el provincial, quien apunta que "es ya innegociable que nos dotemos de todos los medios e instrumentos a nuestro alcance que posibiliten que nuestras comunidades, obras y ministerios sean espacios seguros y protegidos para todos, especialmente, para los menores y las personas vulnerables".
"Si no lo hacemos -concluye-, no seríamos compasivos con las víctimas ni responsables y firmes con los abusadores. Tampoco podríamos seguir siendo testigos del Evangelio a través de nuestras vidas y nuestras obras, pues perderíamos toda nuestra credibilidad y provocaríamos en quienes nos rodean una desafección real". Una vez más, los jesuitas dan un decidido paso adelante. Por la purificación y por las víctimas.

lunes, 3 de diciembre de 2018

San Francisco Javier. Patrono de todos los misioneros ( 3 de diciembre)

San Francisco Javier. Patrono de todos los misioneros

san francisco javier patrono de los misioneros cofundador jesuitas

San Francisco Javier fue uno de los primeros compañeros de san Ignacio de Loyola, misionero en los pueblos de la India e islas cercanas

San Francisco Javier fue un sacerdote jesuita misionero y cofundador de la Compañía de Jesús. Fue compañero de San Ignacio de Loyola y uno de los primeros siete jesuitas que hicieron votos de pobreza y castidad. Fue una gran influyente en el trabajo de evangelización, sobre todo en la India. También fue el primer misionero cristiano en aventurarse en Japón, Borneo, las Islas Maluku y otras áreas.

Fiesta: 03 de Diciembre

Martirologio Romano: Memoria de san Francisco Javier, presbítero de la Compañía de Jesús, evangelizador de la India, el cual, nacido en Navarra, fue uno de los primeros compañeros de san Ignacio que, movido por el ardor de dilatar el Evangelio, anunció diligentemente a Cristo a innumerables pueblos en la India, en las Molucas y otras islas, y después en el Japón, convirtiendo a muchos a la fe. Murió en la isla de San Xon, en China, consumido por la enfermedad y los trabajos (1552)

Biografía de San Francisco Javier

Francisco de Jasu y Xavier (nacido en el castillo de Xavier, en España, en 1506), correspondiendo a las esperanzas de sus padres, se graduó en la famosa universidad de París.
En estos años tuvo la fortuna de vivir codo a codo, compartiendo inclusive la habitación de la pensión, con Pedro Fabro, que será como él jesuita y luego beato, y con un extraño estudiante, ya bastante entrado en años para sentarse en los bancos de escuela, llamado Ignacio de Loyola.
Ignacio comprendió muy bien esa alma: "Un corazón tan grande y un alma tan noble no pueden contentarse con los efímeros honores terrenos. Tu ambición debe ser la gloria que brilla eternamente".

Consagración a Dios

El día de la Asunción de 1534, en la cripta de la iglesia de Montmartre, San Francisco Javier, Ignacio de Loyola y otros cinco compañeros se consagraron a Dios haciendo voto de absoluta pobreza, y resolvieron ir a Tierra Santa para comenzar desde allí su obra misionera, poniéndose a la total dependencia del Papa.
Ordenados sacerdotes en Venecia y abandonada la perspectiva de la Tierra Santa, emprendieron camino hacia Roma, en donde Francisco colaboró con Ignacio en la redacción de las Constituciones de la Compañía de Jesús.

Su gran actividad misionera

Por invitación del rey de Portugal, San Francisco Javier fue escogido como misionero y delegado pontificio para las colonias portuguesas en las Indias Orientales, Tenía tan sólo 35 años cuando dio inicio a su gran aventura misionera.
Goa fue el centro de su intensísima actividad misionera, que se irradió por un área tan vasta que hoy sería excepcional aun con los actuales medios de comunicación social: en diez años recorrió India, Malasia, las Molucas y las islas en estado todavía salvaje. "Si no encuentro una barca, iré nadando", decía Francisco, y luego comentaba:
"Si en esas islas hubiera minas de oro, los cristianos se precipitarían allá. Pero no hay sino almas para salvar".
Después de cuatro años de actividad misionera en estas islas, separado del mundo civilizado, se embarcó en una rústica barca hacia el Japón, en donde, entre dificultades inmensas, formó el primer centro de cristianos.
Su celo no conocía descansos: desde Japón ya miraba hacia China. Se embarcó nuevamente, llegó a Singapur y estuvo a 150 kilómetros de Cantón, el gran puerto chino.

Su muerte

En la isla de Shangchuan, en espera de una embarcación que lo llevara a China, cayó gravemente enfermo. Murió a orillas del mar el 3 de diciembre de 1552, a los 46 años de edad.
San Francisco Javier fue canonizado el 12 de marzo de 1622 junto con Ignacio de Loyola, Felipe Neri,Teresa de Jesús y el santo de Madrid, Isidro. ¡Buen grupo formado por cuarteto español y solista italiano!
El Papa Pío X nombró a San Francisco Javier como Patrono de todos los misioneros porque fue si duda uno de los misioneros más grandes que han existido. Comparte este patronato universal con Santa Teresa de Lisieux.
San Francisco Javier ha sido llamado: "El gigante de la historia de las misiones". La oración del día de su fiesta dice así:
"Señor, tú has querido que varias naciones llegaran al conocimiento de la verdadera religión por medio de la predicación de San Francisco Javier...". Esto es un gran elogio
San Francisco Javier, ruega por nosotros. Amén

sábado, 20 de octubre de 2018

«El daño sigue ahí, pero sin síntomas; es inexplicable»: el milagro del padre Tiburcio Arnaiz 19102018

Unas 10.000 personas acuden este sábado en Málaga la beatificación del jesuita

«El daño sigue ahí, pero sin síntomas; es inexplicable»: el milagro del padre Tiburcio Arnaiz


Manuel Antonio y su esposa Encarnita llevan las ofrendas en la beatificación - la curación inexplicable de Manuel Antonio es un milagro
Manuel Antonio y su esposa Encarnita llevan las ofrendas en la beatificación - la curación inexplicable de Manuel Antonio es un milagro
Este sábado 20 de octubre miles de personas acudirán a Málaga a la beatificación del jesuita Tiburcio Arnáiz (www.padrearnaiz.es, 1865-1926). Las calles cercanas a la catedral ya tienen dispuestas unas 9.000 sillas y diez grandes pantallas. Trescientos voluntarios atenderán a 15 obispos, 200 sacerdotes y a las autoridades jesuitas españolas. La ceremonia empieza a las 11 de la mañana y será retransmitida por Trece TV, Cope Málaga, 101 TV Málaga, Radio María y las diferentes redes sociales de la Diócesis de Málaga.
El milagro: un infarto gravísimo... sin secuelas
La beatificación es posible al haber reconocido la Iglesia la intercesión celestial del jesuita en la curación milagrosa del malagueño Manuel Antonio Lucena que en 1994 se recuperó sin secuelas tras un infarto que sufrió y que lo mantuvo sin oxigenación 10 minutos.
Manuel Antonio no era en ese entonces devoto de Arnáiz, ni lo conocía. Él y su mujer, Encarnita Moya, han hablado del entusiasmo que sienten estos días en la web de la Diócesis de Málaga.
"Pensar que a través de mí se ha manifestado este milagro… Yo volví a la vida por la petición que mi hermana le hizo. Ha removido la fe de toda la familia y muchos nos van a acompañar en este día tan importante”, asegura Lucena.
“Me hospitalizaron, yo no recuerdo nada. Al noveno día hospitalizado, cuando nadie daba nada por mi vida, mi hermana, que era devota del padre Arnáiz, pidió a toda la familia que se encomendaran a él”, relató Manuel Antonio a Aciprensa. 
Encarnita Moya, la esposa, cuenta en la web de la Diócesis de Málaga como fue el ataque. “Aquel 7 de junio yo estaba en casa con mis hijas, que eran pequeñas, mientras él practicaba deporte con varios amigos. De pronto, me llamaron para decirme que me fuera al hospital. En un primer momento me dijeron que se había partido una pierna, pero yo sabía que había algo más. Fui sin perder tiempo y me encontré que estaba en coma. La situación era crítica y no nos daban esperanza ninguna de que se recuperara, y si lo hacía sería con grandísimas secuelas. Mi cuñada sacó la estampa del Padre Arnáiz (recuerda emocionada), la metió debajo de la almohada y comenzó la novena”.
Manuel Antonio estuvo más de dos meses hospitalizado en la Unidad de Cuidados Intensivos, porque su estado era muy grave. Le dieron la extremaunción en tres ocasiones. Pero la familia de Manuel Antonio, y en especial su esposa y su hermana, seguían rezando con muchísima fe al P. Arnaiz. Encarnita asegura que la estampa del P. Arnaiz  estuvo todos los días bajo la almohada de Manuel Antonio.
"El daño sigue ahí... pero sin síntomas: inexplicable"
Los médicos le fueron retirando la asistencia, esperando a ver cómo afloraban los daños neurológicos que presentaba su cerebro. “Poco a poco fue respondiendo, cuenta su esposa, caminando, andando… y hoy en día no presenta ningún síntoma, a pesar de que las pruebas demuestran que el daño está ahí. Es algo inexplicable”.
“Los médicos nos preguntaban si nos habíamos encomendado a alguien, si éramos católicos… Nosotros contestamos que sí, que nos habíamos encomendado al P. Arnaiz”, recuerda Encarnita a Aciprensa.
La hermana de Manuel Antonio presentó su caso a la causa de canonización del P. Arnaiz. Después de numerosas pruebas médicas y testimonios de todas las personas que intervinieron en el caso de Manuel Antonio, se envió toda la documentación a la Santa Sede.
El Papa Francisco y la Congregación para las Causas de los Santos certificaron el pasado 18 de diciembre de 2017 que la curación de Manuel Antonio fue un milagro hecho por intercesión del P. Tiburcio Arnaiz.
En la beatificación el matrimonio presentará las ofrendas en compañía de dos de sus hijas: otra está en el extranjero y no puede viajar por estar embarazada. «El Padre Arnaiz es ya uno más de la familia. Está con nosotros todos los días y lo tenemos presente siempre», confiesan.
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El jesuita Tiburcio Arnaiz llegaba a muchos lugares gracias a la oración, a su enorme red de colaboradores y a que casi no dormía
Un santo volcado en los necesitados
Tiburcio Arnaiz nació en 1865 en Valladolid en el seno de una familia humilde que lo bautizó con el nombre del santo del día. La muerte de su padre con apenas unos años y los apuros económicos marcaron su infancia, ingresando muy joven en el seminario. Cuando murió su madre entró en la Compañía de Jesús, siendo trasladado, tras varios destinos, a Málaga.
Las crónicas de la época relatan que cuando murió en 1926 su cadáver fue expuesto a la veneración pública durante tres días y que al paso del cortejo fúnebre, que estuvo presidido por las máximas autoridades de la ciudad, se cerraron todos los comercios. Entonces se obtuvo licencia de Roma y del Ministerio de Gobernación para que pudiese ser enterrado en la Iglesia del Sagrado Corazón en Málaga, donde cuentan que se formaban largas colas delante de su confesionario.
Un monumento que se realizó por suscripción popular lo recuerda en el ensanche de Armengual de la Mota, además de contar con una calle con su nombre en El Palo, entre otros reconocimientos.
Mil iniciativas contra la pobreza... y procesiones en la calle
Arnaiz se volcó en combatir la pobreza y el analfabetismo. Impulsó la construcción de una casa de acogida para señoras con pocos recursos, cuidaba de los pequeños de la Casa del Niño Jesús, promovió la apertura de la Librería Católica de Málaga, visitaba a los enfermos tanto en sus casas como en el hospital, retomó la procesión del Corazón de Jesús por las calles de Málaga pese a que el ambiente sociopolítico del momento lo desaconsejaba,pasaba bastante horas en la cárcel guiando a los presos… Tenía colaboradores en la ciudad y en los pueblos por donde sirvió. Apenas dormía, y solía hacerlo en una silla o sobre una esterilla en el suelo.
Su trabajo apostólico más original se inició en los corralones de los barrios más humildes de la Málaga de principios del siglo XX. Alquilaba una habitación en el corralón y allí creaba una pequeña escuela en la que, ayudado por sus colaboradores, enseñaba a los niños a leer, escribir y hacer cuentas junto con nociones del catecismo.
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El vicepostulador de la causa, Vicente Luque, junto a la tumba del padre Tiburcio
Escuelas rurales en aldeas donde nadie llegaba
Poco a poco, estas ‘migas’ se fueron extendiendo por las zonas más desfavorecidas de la ciudad y esta fórmula fue el germen de su mayor aportación: las doctrinas rurales, con las que quería llegar a las aldeas y cortijos donde no acudía nadie a enseñar. Creó entonces las Misioneras Rurales (www.mdrurales.com) que a día de hoy continúan con su legado.
Son muchos los favores y hechos milagrosos que se atribuyen a su intercesión, como cuando en un año de sequía en Alfarnatejo el padre Arnaiz pidió a su patrón que lloviese y comenzó a diluviar. O cuando curó a un niño una afección de erisipela o la tuberculosis a una pequeña, entre otros muchos. 
Más datos sobre el nuevo beato y la ceremonia en: www.padrearnaiz.es

viernes, 19 de octubre de 2018

El Papa, a Jon Sobrino: "Gracias por tu testimonio" 17102018

FRANCISCO ABRAZA AL TEÓLOGO DE LA LIBERACIÓN EN EL AULA PABLO VI

El Papa, a Jon Sobrino: "Gracias por tu testimonio"

"Al ver a Sobrino, a Francisco se le iluminó la cara, se acercó y le dio un abrazo efusivo y cariñoso", cuenta Javier Sánchez
José Manuel Vidal, 17 de octubre de 2018 a las 15:14


(José M. Vidal, e.e. Roma).- La canonización de Romero sirvió a Jon Sobrino, uno de los más importantes teólogos de la Liberación, para encontrarse con el Papa Francisco y mantener con él un breve diálogo, que tiene mucho de rehabilitación del otrora 'perseguido' jesuita vasco naturalizado salvadoreño.
El encuentro entre el Papa y el teólogo se produjo en el aula Pablo VI, a donde acudió Francisco, para saludar a los más de 6.000 salvadoreños allí congregados, para asistir a la misa de acción de gracias por la canonización de San Oscar Arnulfo Romero.
El Papa entró en el aula, después de la misa, presidida por el cardenal Rosa Chávez y concelebrada, en señal de comunión, por todos los obispos de El Salvador y por el cardenal hondureño, Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga.
Y se desató el delirio entre la gente, que se agolpaba en el estrecho pasillo por el que iba pasando Francisco, saludando, bendiciendo y parándose aquí y allá. Entre la gente y, precisamente, al lado de Jon Sobrino y otro compañero jesuita salvadoreño estaba Javier Sánchez, capellán de la cárcel de Nalvalcarnero, amigo personal del teólogo y entusiasta partidario de monseñor Romero y de "su Tierra Santa salvadoreña".
Todavía emocionado, el capellán cuenta el encuentro entre Francisco y Sobrino.
"Cuando pasó a nuestro altura y ya iba a volverse para el otro lado del pasillo, el jesuita salvadoreño le dijo al Papa:
-Santidad, está aquí Jon Sobrino.
Y a Francisco se le iluminó la cara, sonrío abiertamente, se acercó y le dio al teólogo jesuita un abrazo efusivo y cariñoso"

El cura Javier Sánchez, en Roma

Éste fue el pequeño diálogo entre ambos:
-Ah, Jon
-Le he dejado el último libro que he publicado y que se llama 'Conversaciones'. Imagino que se lo darán.
-Gracias, Jon, por el libro, pero sobre todo por tu testimonio.
Y otras manos le tiraban al Papa de la sotana y Francisco se fue, no sin antes dedicar otra sonrisa sincera y agradecida al teólogo que salvó su vida, cuando los escuadrones de la muerte mataron a Ignacio Ellacuría y sus compañeros jesuitas, porque no se encontraba en casa en esos momentos.
Y Javier, el capellán de la prisión de Nalvalcarnero, analiza el encuentro que le tocó vivir de cerca: "Me pareció un momento precioso. Me llamó la atención sobre todo la expresión del Papa y cómo, al oír el nombre de Sobrino, se le cambió la cara. Como si agradeciese el que estuviese allí y pudiese saludarlo y darle las gracias por su vida, por sus libros y por su testimonio. Una especie de rehabilitación en toda regla".
Y eso que, como después confesaría a RD, Sobrino no era partidario de que la Iglesia hiciese santo a su amigo monseñor Romero. Primero, porque ya era, desde hace mucho tiempo, San Romero de América. Y, segundo, para que no se le domestique ni se le instrumentalice. Pero, al final, allí estaba, alegrándose con la alegría de su pueblo salvadoreño, que, como en tiempos de Romero, sigue estando 'crucificado'.

martes, 18 de septiembre de 2018

Alfredo Ferro: “el Papa nos anima a ir construyendo esa nueva Iglesia con rostro amazónico”.

Alfredo Ferro: “el Papa nos anima a ir construyendo esa nueva Iglesia con rostro amazónico”.


Construir una Iglesia con rostro amazónico, presente en las fronteras, en las periferias, es uno de los objetivos del Sínodo de la Amazonía. Sobre la misión en lugares desafiantes siempre han tenido mucho que decir los jesuítas. Uno de ellos es Alfredo Ferro, que desde hace cuatro años vive en una región donde la exigencia es grande, la Triple Frontera entre Brasil, Perú y Colombia.
El Padre Ferro vive en la ciudad colombiana de Leticia. Lo hace teniendo como perspectiva “tejer acciones conjuntas”, junto con “otros actores en el territorio” y apostando por la REPAM, “como una forma concreta de animar y de desarrollar propuestas conjuntas”. Para el jesuita colombiano, lo que está pasando en la Amazonía es “un atentado contra la naturaleza y contra los pueblos”. Desde esa perspectiva, señala que el Servicio Jesuíta para la Amazonía pretende trabajar la sensibilización, formación y educación, la investigación y el servicio a la Iglesia.
En esta entrevista, Alfredo Ferro destaca que los jesuitas están dispuestos a colaborar decisivamente en el Sínodo de la Amazonía. Él insiste en que el Papa Francisco está “animándonos también a nosotros para ir construyendo esa nueva Iglesia con rostro amazónico”.
Uno de los desafíos, a los que puede ayudar el Sínodo de la Amazonía, es el de romper fronteras, inclusive dentro de la Iglesia. Todavía falta conciencia Panamazónica y trabajo entre los diferentes países, como sucede en la Triple Frontera donde el Padre Ferro realiza su servicio pastoral. Otro de los desafíos que presenta el jesuita es como superar el sacramentalismo presente en la labor pastoral de la Iglesia en la Amazonía. Al mismo tiempo, ve necesario reflexionar sobre “el tema de los ministerios, que va a ser el tema más difícil del Sínodo”.
¿Qué es el Servicio Jesuita para la Amazonía?
El Servicio Jesuita Panamazónico, como dice su nombre es un proyecto, una propuesta, de la Compañía de Jesús en América Latina respondiendo a nuestra prioridad por la Amazonía. Todos los provinciales hicieron, en el Proyecto Apostólico Común, una apuesta por Haití, por Cuba y por la Amazonía. El Servicio es una respuesta a esa prioridad, buscando convidar, animar, articular acciones conjuntas al servicio del territorio amazónico y de sus pobladores.
El trabajo nuestro, el que se tiene en Leticia y en la Triple Frontera, busca eso, como nosotros podemos prestar un servicio mayor a la Amazonía teniendo en cuenta las redes que tenemos, la red de colegios, la red de universidades, la red de Fe y Alegría, la red de centros sociales, la red indígena. Por eso, nuestro trabajo es de tejer, de tejer acciones conjuntas y de convocar y de llamar a la Compañía para que lo hagamos junto con otros actores.
No es sólo un servicio nuestro, sino buscar como nos vinculamos, nos relacionamos, nos articulamos con otros actores en el territorio, sean instituciones públicas, privadas, Iglesias locales, regionales, por eso nuestro servicio vinculado a la REPAM (Red Eclesial Panamazónica) y nuestra apuesta por la REPAM también, como una forma concreta de animar y de desarrollar propuestas conjuntas.
¿Cuáles son las necesidades que la Compañía descubre dentro de la Amazonía?
Partimos también de una lectura del territorio, de lo que está pasando en el territorio, y en ese sentido yo creo que para nosotros es un gran desafío, a partir de todas las amenazas que tiene el territorio, ir descubriendo como sería nuestro mejor aporte. Por eso, también nos interesa mucho el tema de la incidencia política. En la medida en que nos articulamos entre nosotros y con otros, nuestro ideal sería incidir en temas claves y fundamentales. En relación, por ejemplo, a todo lo que está sucediendo con los pueblos indígenas, organizaciones, con sus propuestas, con sus luchas, también con las organizaciones sociales que están, digamos en la Amazonía.
No sólo eso, sino también ver de que manera nosotros podemos contribuir para que eso que está sucediendo en la Amazonía, que en el fondo es un atentado contra la naturaleza y contra los pueblos, cual es nuestra contribución en esa defensa de los derechos humanos, en esa lucha de los pueblos, en esa necesidad de hacer una articulación entre nosotros como Iglesia, de responder a esa llamada que nos hace Aparecida de una pastoral de conjunto.
Nosotros sentimos que a partir de esa necesidad de ser del territorio, de ser de la población, y en la misma Iglesia, los desafíos que tiene la Iglesia tendremos que plantearlos, como ese horizonte y algunas estrategias claras que nos ayuden a definir mejor nuestro papel, nuestra función y nuestra misión. Hay como tres grandes campos que estamos trabajando, uno con todo el tema de sensibilización, formación y educación, otro es el tema de la investigación y el otro es el servicio a la Iglesia, tanto global como a nivel local, en el lugar donde estamos. En concreto, para el Servicio Jesuita Panamazónico, aquí en esta Triple Frontera, donde estamos con las Iglesias de Perú, Colombia y Brasil que están aquí presentes en esta frontera.
Esa siempre fue una prioridad para los jesuitas. Dentro de la Amazonía y de ese servicio, ahora con la convocatoria del Sínodo Panamazónico, eso va a ser una urgencia, ese servicio a la Iglesia. ¿Cómo este Servicio Jesuita Panamazónico puede servir al Sínodo que el Papa Francisco dice que ya ha comenzado?
Es una reflexión que estamos haciendo. Hemos hecho una llamada al CPAL, Conferencia de Provinciales en América Latina y el Caribe, para que tomen en serio esa responsabilidad, esa misión, esa tarea que nos parece fundamental. Yo creo que nuestro servicio al Sínodo es a diversos niveles. Por ejemplo, han llamado a un jesuita para participar de la Secretaría del Sínodo, es un jesuita peruano que va a estar ahí. Pero también empezando por el Papa Francisco, que es jesuita, y nos está animando y que preside el Sínodo. Por otro lado, hay algunos jesuitas que están en el Consejo Pre-sinodal, por ejemplo el cardenal Barreto, que es el arzobispo de Huancayo, en Perú, el Padre Fernando Roca, que es un biólogo y forma parte de los expertos que están colaborando. Eso como una línea más de los que tienen mayor responsabilidad.
Pero por otro lado, nosotros pensamos que es muy importante colaborar, aportar, participar en los espacios que se están abriendo de consulta, por ejemplo en las 45 asambleas territoriales que va a haber en la Amazonía, en la medida en que podamos estar, participar, animar también eso, a través de nuestro compromiso con la REPAM. Bien se sabe que la REPAM va a tener un papel muy importante, y desde nuestra presencia en la REPAM estamos aportando al Sínodo. Yo creo que de muy diversas formas podríamos colaborar y prestar un servicio al Sínodo mucho más contundente.
En el Encuentro que tuvimos las universidades jesuitas en Río de Janeiro, sobre el tema socio ambiental y de la sostenibilidad, donde estaban participando más de la mitad de las universidades que tenemos en América Latina, y se va a hacer un evento a nivel de todas las universidades para ver cual podría ser el aporte de las universidades al Sínodo y también ofrecer la infraestructura o las posibilidades que tenemos.
Una de las cosas que se están pensando, y que ya se ha conversado con el Cardenal Hummes, con el Papa y con el Padre General, es hacer dos eventos internacionales, que creo que van a ser importantes. Uno en Georgetown, para vincular otros jesuitas de la conferencia provincial de los Estados Unidos y algunos expertos o teólogos que puedan colaborar también allí, y uno en la Gregoriana, más con una reflexión digamos teológica, que es sustento y base teológica a todo lo que se va a trabajar en el Sínodo.
Yo creo que hay como varios espacios, varios foros temáticos que se están pensando para preparar a la vida religiosa, donde nuestro aporte como jesuitas en este desarrollo de la propuesta, del servicio, de la contribución que pueda hacer la vida religiosa a la Amazonía y en concreto al Sínodo también. Creo que hay como varios niveles.
Uno de los desafíos es entender la dinámica del Sínodo. Usted ha recordado que el Papa Francisco es jesuita y claramente su pensamiento es muy ignaciano. ¿Cómo los jesuitas pueden ayudar a que la gente y la Iglesia de la Amazonía puedan entender esa lógica del Papa Francisco que nace del pensamiento y de la espiritualidad ignaciana?
Esa es una pregunta interesante en el sentido de que nosotros ciertamente sentimos en sus palabras, en sus intervenciones, en la encíclica Laudato Sí, en sus cartas pastorales, el sello ignaciano, llamemoslo así, de la espiritualidad ignaciana en la que él bebió y en la que él fue artífice también, un poco desde él como arzobispo en Argentina, que tuvo un papel protagónico en Aparecida. Yo siento que hay elementos importantes que muestran un poco eso.
Siento que el Papa Francisco tiene una gran ventaja. No es por comparar con otros papas, pero los discursos de los otros papas eran todos elevados, con una construcción teológica que nadie entendía, no sé si los teólogos, que los leían o los escuchaban. Pero el Papa Francisco tiene una característica que es fundamental en sus visitas, en los domingos en Roma, en sus charlas, en su manera como él comunica que es muy sencilla, y eso ayuda muchísimo para que ese discurso vaticano, del pontificado, llegue a la gente con palabras que expresen un poco como los deseos que salen de la gente, de las necesidades de la gente, los gritos de la tierra, de los países, de la realidad que se vive en el mundo. Es muy sensible y todos los domingos muestra lo que está pasando en el mundo, las situaciones que se están viviendo.
En concreto, la Compañía de Jesús, yo pienso que puede ser una colaboración interesante, para ver que es lo novedoso, lo diferente y que es lo que realmente está proponiendo el Papa. Nosotros sabemos que eso no es gratuito, en la medida en que eso está pisando callos en algunos sitios, lugares, personas, estructuras, que realmente quisieran que la Iglesia continuara como ha sido, adormecida un poco en estos últimos años, con problemas y dificultades muy serias y no asumiendo la misión que debería asumir como Iglesia, y más aquí en la Amazonía.
A mí me impresiona que, como decimos, el Papa se puso la camiseta de la Amazonía y realmente ha estado muy interesado en lo que eso significa. Eso también tiene que ver con su amistad con el Cardenal Hummes, con el Cardenal Barreto, la REPAM, que ha estado presente hablándole al oído. Tengo la experiencia bonita en Cartagena, cuando el Papa estuvo. Él tiene un gesto muy bonito, que en todos los países donde va se reúne con los jesuitas, los que quieran ir. Nosotros nos reunimos como unos 60 jesuitas en Cartagena, Colombia, charlo muy abiertamente con nosotros y yo al final le dije, Francisco te agradecemos profundamente lo que estás haciendo por la Amazonía y él me dijo, sí vamos a hacer el Sínodo, antes de la convocatoria del Sínodo. Uno ve que realmente el Papa Francisco está interesado, animado, animándonos también a nosotros para ir construyendo esa nueva Iglesia con rostros amazónico.
En la REPAM, usted forma parte del Eje Iglesia en las Fronteras. ¿El Sínodo de la Amazonía puede ayudar a tener una conciencia de Iglesia amazónica que supera las fronteras de los países, que muchas veces en los pueblos indígenas no existen? ¿Cómo ayudar a hacer realidad una pastoral más marcada por la raíz amazónica que por las conferencias episcopales de cada uno de los países?
Esa pregunta es fundamental y yo creo que es un gran desafío que tenemos. Recuerdo que hace cuatro años, cuando comenzábamos la REPAM, Mauricio López, Peter Hughes y yo estuvimos participando de un encuentro de obispos brasileños en Manaos, de lo que se llama la Amazonía legal, que engloba más de 60 obispos. Y en todo el documento no había ninguna referencia a la Panamazonía. Nosotros le dijimos a Don Erwin Kräutler que era muy importante que el episcopado de Brasil se abra, el episcopado brasileño que es grande, que es fuerte, significativo, con 57 jurisdicciones eclesiásticas, exprese un poco su deseo de romper fronteras, romper fronteras brasileñas para ir más allá, y para sentir que la Amazonía no es sólo Brasil porque los brasileños a veces tienen esa conciencia de que la Amazonía está en Brasil, y resulta que hay nueve países que tienen Amazonía.
Logramos incluir un párrafo en el comunicado final donde decía nos queremos abrir. Y ahí empezó un trabajo con la CNBB (Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil), gracias a Don Claudio Hummes, al deseo que se forjó en la CNBB, en la CLAR (Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Religiosos), en las Caritas, de ir creando esa conciencia de que tenemos que romper fronteras, empezando por la Iglesia, porque tenemos una visión demasiado centrada en nosotros mismo como país o como visión eclesiástica, y difícilmente rompemos fronteras.
Aquí es un ejemplo concreto, aquí en la Triple Frontera, donde hay un diálogo mínimo de los obispos, un diálogo casi nulo, y donde hemos empezado a tejer desde los religiosos, desde el pensar un poco que podemos hacer juntos en esta frontera. La REPAM tiene un Eje de Fronteras que tiene muchos desafíos. Primero ubicar las fronteras que tenemos, hay duplas fronteras, triples fronteras, donde están las fronteras, quienes están en esas fronteras. Creo que el apelo mayor es en ese sentido, de como está la Iglesia en las fronteras, si hay acciones concretas o no, que tipo de acciones concretas hay, para que podamos ir construyendo pequeños planes fronterizos de la Iglesia, rompiendo las fronteras.
Es una señal clara que rompiendo esas fronteras, nosotros también rompemos las fronteras que se han creado con los pueblos indígenas. En esta triple frontera, por ejemplo, hay más de 45.000 ticunas, en Perú, Colombia y Brasil. Los límites y las fronteras nacionales rompieron la unidad de los pueblos indígenas y de ese pueblo en concreto. Nosotros seguimos en esa misma dinámica también. A mí me parece que tenemos un gran desafío de romper esas fronteras. Ya no es más la Iglesia ésta, es qué es lo que podemos hacer juntos, cuál es nuestra misión, cómo nos podemos articular y si nos unimos tenemos mayor fuerza, tenemos más posibilidades de conseguir.
Desafortunadamente no todos tenemos esa visión, ni tenemos esa mirada, seguimos pensando en nuestra jurisdicción eclesiástica, en nuestra Iglesia y ahí tenemos que hacer un trabajo que no va a ser fácil. No sólo romper fronteras nacionales, sino romper fronteras que van más allá de la Iglesia colombiana, peruana, brasileña, sino también temas de lengua, de donde estamos involucrados, de donde nos articulamos. Aquí, por ejemplo, son muy diferentes las dinámicas de las tres jurisdicciones eclesiásticas.
El otro día estaba hablando con los obispos, diciéndoles que cuando nos vamos a reunir, les proponemos que se reúnan ustedes como obispos, les podemos acompañar, pero nos falta iniciativa para ir construyendo propuestas conjuntas y rompiendo esas fronteras eclesiales para que podamos comenzar a pensar con una mirada mucho más amplia y no restringida a mi jurisdicción eclesiástica y ni siquiera a mi país, a mi conferencia episcopal.
Una de las cosas que más me llaman la atención, que es fruto del proceso de la REPAM, en Colombia, por primera vez, se empiezan a reunir los obispos amazónicos. Nunca habían tenido esa idea, nunca habían imaginado la posibilidad de construir proyectos y propuestas conjuntas con rostros amazónicos. Cuando llega la REPAM como que los incentiva y los anima a que hagan eso, a que se reúnan, a que se encuentren y rompan fronteras entre ellos mismos, pero que tengan alguna unidad de alguna manera o alguna propuesta concreta como amazónicos y respondiendo a una realidad concreta dentro del bioma amazónico en Colombia. Ese es un camino largo, es un camino lento, de mucha sensibilización, de mucho trabajo, de hormiguita y de ir tejiendo relaciones y posibilidades de encuentro.
Para conseguir ese cambio, ¿no sería más interesante comenzar por la gente, por las comunidades, por las bases?
Creo que tenemos que trabajar a los dos niveles, a nivel de las cúpulas eclesiales, de los religiosos, de las pastorales o las jurisdicciones eclesiásticas, y también, algo que es fundamental y siempre tenemos que estar atentos a eso, amazonizar la REPAM, que es construir desde la base, desde las comunidades, y yo creo que eso es fundamental. Tal vez una de las cosas importantes que se dieron aquí, por ejemplo, en esta frontera, fue el encuentro de pueblos indígenas, donde vinieron pueblos indígenas de Perú, de Brasil, de Colombia, de toda esta frontera, y en cuatro o cinco días estuvimos conversando un poco sobre lo que piensan los indígenas, lo que creen los indígenas, que Iglesia quieren, como podemos acompañarlos mejor.
Eso es una forma concreta de ir construyendo eso desde la base, desde esas relaciones, ese romper fronteras desde la base. Siempre he creído que hay una dificultad seria en la medida en que las Iglesias no han tenido un plan para fortalecer las comunidades, las organizaciones. Cuando tú ves que no se han implicado en eso, uno tiene una cercanía mayor con esas organizaciones o que realmente hay comunidades más o menos fortalecidas que puedan ir construyendo esos procesos, es muy difícil.
Tenemos que tener un trabajo de concientización y sensibilización, hacia el cual dirijamos nuestra apuesta, y como es que podemos hacer esa articulación desde la base, pero desde una base organizada, una base que sea sujeto realmente y no disperse a la gente, porque lo que hemos hecho, yo siento y es una crítica que haría, es que hemos sacramentalizado toda nuestra pastoral. Son personas que llegan a la Iglesia sueltas y cada vez menos, disminuidas. Entonces, cuál es el sujeto para ir construyendo esa base concreta si no existen esas organizaciones, esas comunidades de base, o esas organizaciones de jóvenes, o indígenas. Ese es otro tipo de cosas que de alguna manera tenga una relación, un vínculo, y haya todo un proceso de construcción de Iglesia.
Se tienen que dar las cosas, en la medida en que si no hacemos un esfuerzo grande por saber desde donde hacemos la apuesta y por qué hacemos la apuesta, a mí me parece que vamos a juntar, si ni siquiera existen esas comunidades, o son muy pobres en el sentido organizativo. ¿Por qué el acento pastoral está fundamentalmente en el tema sacramental?
Pero al mismo tiempo es una sacramentalidad que no se sostiene, pues en muchas comunidades es una presencia muy limitada, una o dos veces por año. ¿Cómo trabajar esa sacramentalidad desde un punto de vista diferente, por ejemplo el tema de la celebración eucarística, cómo ofrecer la posibilidad de que cada comunidad pueda celebrar la Eucaristía cada domingo, dado que la propia Iglesia dice que la Eucaristía es la fuente y el culmen de la vida cristiana?
Eso es un gran desafío. Cuando yo llego aquí a la Amazonía, hace cuatro años, esa fue una pregunta que me ha estado rondando permanentemente. Qué significa eso para nosotros como Iglesia. A mí me parece que tenemos que cambiar de paradigmas, cambiar las formas y en ese sentido tenemos grandes preguntas. Yo cuestiono profundamente muchas de las prácticas que tenemos en ese sentido, porque seguimos sacramentalizando. Es algo que realmente no produce, simplemente por ese sacramentalismo tan grande. Porque el sacramento es respuesta a la vida, el sacramento por sí mismo, el opera operatur que yo aprendí, eso a mí no me funciona mucho, en el sentido de que tú llegas al sacramento como parte de un proceso de organización, de lucha, de llevar la vida y celebrar la vida desde la fe. Me parece que el tema de los sacramentos es clave en esa mirada nueva de la Iglesia amazónica.
Lo que tú dices sobre la Eucaristía también me lo cuestiono profundamente. Nuestra teología es terriblemente contradictoria con la práctica. La teología no es contradictoria, la práctica es la que es contradictoria y lo asume la teología. Centro y culmen de la vida y resulta que no le ofrecemos Eucaristía a la gente. Entonces, ¿qué es eso? Eso no es centro, o cómo estamos entendiendo la Eucaristía.
Otras personas dicen que la Eucaristía no es simplemente el momento formal del rito. Puede ser, eso es muy bonito, pero no podemos escaparnos de eso, en la medida en que qué estamos celebrando, por qué estamos celebrando, cómo celebramos, quién celebra, quién preside. Todas esas cosas tenemos que planteárnoslas.
Lo que tú dices es cierto, hay comunidades indígenas, el otro día conversando con el equipo que hay aquí en Islandia, Perú, estaban visitando las comunidades del Río Javari y se encontraron con que en una comunidad hacía diez años que no iba nadie allí. ¿Qué estamos diciendo, qué presencia de la Iglesia, que la Eucaristía es el centro de la vida cristiana, qué es lo que les estamos ofreciendo? Nada, no les estamos ofreciendo nada, ni presencia.
Veo que tenemos que cambiar los esquemas, las propuestas y asegurar una organización seria y lo que eso significa, porque no podemos no podemos vivir los esquemas de los misioneros capuchinos, o jesuitas, o franciscanos que estuvieron aquí en esta Amazonía, que con muy buena voluntad y con mucha entrega, hicieron grandes sacrificios, pero bueno, ¿qué quedo de todo eso? A la hora de la verdad tenemos que ver como construir comunidades que puedan celebrar ellas mismas.
A mí parece que ese tema que planteas, puede ser un tema muy discutido y debatido en el Sínodo, que es el tema de los ministerios, que va a ser el tema más difícil del Sínodo, en el sentido de que hasta que punto la Iglesia está dispuesta a abrir los ministerios que ya de hecho son una realidad, un servicio, el ministerio es un servicio a la comunidad cristiana, a la comunidad de fe. Cómo vamos de alguna manera a vivir esos ministerios, a reconocer esos ministerios.
Una de las cosas que hizo la REPAM fue hacer un encuentro sobre rostro amazónico de la Iglesia. Convidamos a un jesuita que trabaja muchísimos años en Chiapas, un mexicano, donde nos contó toda la experiencia de Samuel Ruiz, toda la experiencia que ha vivido la Iglesia en medio de las comunidades indígenas. Hay 35 ministerios diferentes, reconocidos por la comunidad. Sólo los diáconos, que son permanentes, que lo ejercen con sus mujeres y que es un proceso muy bonito en participación, pero hay muchísimos ministerios y servicios, es una comunidad de servidores.

Pero la Iglesia tiene mucha dificultad de abrir otros ministerios para las mujeres, para los laicos. Entonces a mí me parece que hay que plantear algo y si de ahí salen cosas nuevas, a mí me parece que eso va a tener una repercusión en toda la Iglesia universal, en la medida en que si la Amazonía, si el Sínodo es capaz, a partir del desafío que tiene, de ser lanzado, de arriesgar, de proponer cosas nuevas para eso que llamamos evangelización, eso va a tener una repercusión muy importante en toda la Iglesia para nuevas maneras de estar y de ser presencia dentro de las comunidades como Iglesia y ser Iglesia en las comunidades. Un gran desafío y un gran reto es que no tenemos que temer a la ministerialidad.