Mostrando entradas con la etiqueta Obispos de Venezuela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Obispos de Venezuela. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de abril de 2017

Mensaje al Presbiterio, al Pueblo de Dios y a todas las personas de buena voluntad 21042017


Mensaje al Presbiterio, al Pueblo de Dios y a todas las personas de buena voluntad



“La misericordia y la paz que nos vienen del resucitado estén con todos ustedes”

La alegría surgida de la Resurrección del Señor, que hemos celebrado el pasado domingo, se ha visto opacada por la violencia de estos días, con el saldo lamentable de heridos y de muertes. Entre éstas, la de una joven tachirense que fue asesinada. Deploramos y reprobamos este triste acontecimiento que enluta no sólo a una familia sino a toda la comunidad tachirense.
Como lo hemos afirmado todos los Obispos de Venezuela, el derecho a la protesta no puede ser ni criminalizado ni reprimido con violencia. Toda manifestación debe ser pacífica y cualquier tipo de acción violenta que rompa la sana convivencia manifestada en las variadas expresiones de protesta, venga de donde venga, es repudiable. Por eso, en la línea de los criterios nacidos del Evangelio, hemos de fortalecer la “paz”, nacida del amor de Dios.
Las protestas de la sociedad civil tienen una razón de ser: el cansancio ante tanta inseguridad, ante la limitación para conseguir insumos necesarios para poder vivir, la dificultad en la adquisición de medicamentos y la pérdida de la calidad de vida de todos los ciudadanos. A esto se une el incumplimiento de promesas y de compromisos nacidos del  ordenamiento constitucional de Venezuela como son: la no realización de las elecciones, el desconocimiento de la Asamblea Nacional y la descalificación del diálogo y de otras propuestas necesarias para el fortalecimiento de la democracia en nuestro país.
En este domingo 23 de abril la Iglesia celebra a Jesús en su ícono de la misericordia. Ésta no es un simple sentimiento de lástima ni de resignación. Al contrario, muestra ella la acción profunda de un Dios que entregó su vida por la salvación de todos y para darnos la auténtica libertad, la de los hijos de Dios. Es oportuno y necesario que en este y en los próximos días no sólo nos avoquemos a la oración sino a afinar el compromiso cristiano de “ser misericordiosos como lo es el Padre Dios”. El libro de los Hechos de los Apóstoles nos invita a imitar a los primeros discípulos de Jesús: quienes “vivían unidos, todo lo tenían en común… y nadie pasaba necesidad” (Hch 2, 44-45).
En medio de las dificultades que sufrimos cotidianamente, los cristianos y hombres de buena voluntad debemos exigir el cese de la violencia y el cumplimiento de nuestros derechos, obligación particular del Estado. Esta obligación conlleva atender a los justos reclamos del pueblo, a cumplir con sus deberes constitucionales, como la celebración de  elecciones y el respeto a todos los poderes públicos. El Estado, en sus diversas instancias, tiene la tarea obligatoria de proteger la vida y la salud de todos los ciudadanos. No es con violencia, ni con descalificaciones y, mucho menos con amenazas, como se arreglarán los conflictos ni se dará salida a la crisis. Aunque muchos puedan dudar de ello, es urgente el diálogo entre todos los ciudadanos. Los dirigentes políticos deben dar ejemplo de ello. Pero para poder dialogar se debe tener muy en cuenta lo siguiente: el encuentro de todos, sin distinción ni excepción, el respeto a la dignidad de las personas, el cumplimiento de los acuerdos a que se vayan llegando y la firme decisión de pensar en el bien común de los ciudadanos todos.
Siguiendo lo que nos dice el texto bíblico invitamos a “poner en común” todo lo que nos permita salir de la crisis pensando en el pueblo, quien es el verdadero sujeto social de la nación. En este sentido:

1)      Pedimos al Gobierno Nacional que atienda los clamores de la gente: negar que hay hambre y que muchos tienen necesidad de medicinas y atención a su salud es estar cegados ante una realidad que golpea a  muchos. Además de atender los clamores de la gente, es necesario que el mismo Gobierno respete las instancias establecidas en la Constitución y se abran las puertas para un encuentro y diálogo auténtico, no condicionado; a elecciones y a respetar los derechos humanos de todos: de quienes están detenidos por motivos políticos, de quienes manifiestan y de quienes se encuentran desamparados e indefensos. Esperamos se pueda autorizar a la Iglesia para abrir canales humanitarios y así poder conseguir los medicamentos que más necesita la gente de nuestro país.

2)      Pedimos a los Dirigentes Políticos de todas las toldas partidistas que, sin dejar de buscar el fortalecimiento de la democracia y luchar por el bien común, no se dejen llevar sólo por sus intereses particulares. Todos se deben al servicio del pueblo; más aún todos deben sentirse miembros de un pueblo que es el sujeto social de la nación. Igualmente, pedimos a quienes prefieren la violencia como forma de protesta que no lo sigan haciendo: ni las “guarimbas” ni barricadas, ni otros tipos de acciones reñidas con la paz ayudarán a conseguir la solución a la crisis; al contrario, seguirán afectando la sana convivencia de muchos conciudadanos.

3)      Pedimos a todas las Autoridades militares y policiales así como a quienes pertenecen a los cuerpos de seguridad que cumplan sus funciones de protección de la ciudadanía siguiendo los parámetros del ordenamiento jurídico del país. Recuerden que en su actuación deben manifestarse como servidores del pueblo al cual también pertenecen. No es con la violencia de una represión desmedida como se conseguirá la paz social y la solución a la crisis actual. Asimismo pedimos el control y desarme de los colectivos o grupos irregulares que generan violencia y zozobra en la colectividad.

4)      Pedimos a todos los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos hacer sentir “el gusto espiritual de ser pueblo” según nos lo pide el Papa Francisco. Nuestro compromiso y nuestro mensaje debe darse también desde nuestra pertenencia a ese pueblo que hoy sufre, sin incentivar la violencia sino la búsqueda en paz de soluciones que beneficien a todos. Así como lo propusimos en los diversos mensajes en la pasada Semana Santa, nos corresponde hacer realidad la propuesta del Profeta: “Consuelen, consuelen a mi pueblo” (Is 40,1). Compartimos las alegrías y esperanzas, así como los dolores y las angustias de todos, pero “siendo constructores de la paz” que viene del Señor Jesús.

Todo nuestro esfuerzo lo ponemos en común para que nadie pase necesidad. Y una de las urgentes necesidades de nuestra patria hoy es hacer realidad el Reino de Dios, de justicia, paz y amor, en Venezuela. Lo haremos al defender la democracia, los derechos humanos de todos los ciudadanos  y al buscar pacíficamente todo aquello que nos permita crecer en la sana convivencia y salir de la crisis que vivimos.
Para apoyar esos esfuerzos necesarios, convocamos a todas las parroquias, instancias eclesiales, comunidades eclesiales de base, casas de retiros, comunidades religiosas para que el próximo jueves 27 de abril se tenga una intensa jornada de oración por Venezuela, por la paz y la concordia y para que Dios ilumine a quienes deben tomar decisiones y lo hagan con la sabiduría que viene de lo alto. Recomendamos que desde tempranas horas de la mañana se exponga el Santísimo Sacramento y se invite a la feligresía a acudir a sus templos y capillas para pedir por nuestra patria.
Nos encomendamos a la Madre de Dios, Nuestra Señora de la Consolación, para que en esta hora nos siga protegiendo. De igual modo nos colocamos en las manos del Santo Cristo de la Grita, el Resucitado y Dios de la misericordia, para que nos guíe y nos dé la sabiduría de su Espíritu para brindar nuestro decidido aporte a la recuperación integral de Venezuela.

Con mi cariñosa bendición,

+Mario Moronta, Obispo de San Cristóbal

23 de abril, Domingo II de Pascua, Domingo de la Misericordia.

P.D.:  Se agradece leer el presente Mensaje el próximo Domingo en todas las celebraciones eucarísticas. De igual modo, organizar el día de oración con exposición durante todo el jueves 27 de abril del Santísimo Sacramento.

Obispo venezolano pide al Gobierno que atienda los clamores de la gente 26042017

Obispo venezolano pide al Gobierno que atienda los clamores de la gente

La alegría surgida de la Resurrección del Señor, se ha visto opacada por la violencia de estos días, con el saldo lamentable de heridos y de muertes”, expresa el Obispo de la Diócesis de San Cristóbal - AFP
26/04/2017 12:55
Obispo de San Cristóbal afirma que toda manifestación debe ser pacifica, y convoca a una jornada de oración por  Venezuela el jueves 27 de abril
 
(RV).- “La alegría surgida de la Resurrección del Señor, se ha visto opacada por la violencia de estos días, con el saldo lamentable de heridos y de muertes”, expresa el Obispo de la Diócesis de San Cristóbal y segundo vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, monseñor Mario del Valle Moronta Rodríguez. Quien ha convocado también a una jornada de oración por Venezuela este jueves 27 abril.    
En el mensaje que ha publicado ante la tensa situación que vive Venezuela con las manifestaciones, reafirma que “el derecho a la protesta no puede ser ni criminalizado ni reprimido con violencia. Toda manifestación debe ser pacífica y cualquier tipo de acción violenta que rompa la sana convivencia manifestada en las variadas expresiones de protesta, venga de donde venga, es repudiable”.
Indica monseñor Moronta que la protesta de los venezolanos tiene una razón de ser: “el cansancio ante tanta inseguridad, ante la limitación para conseguir insumos necesarios para poder vivir, la dificultad en la adquisición de medicamentos y la pérdida de la calidad de vida de todos los ciudadanos. A esto se une el incumplimiento de promesas y de compromisos nacidos del  ordenamiento constitucional de Venezuela como son: la no realización de las elecciones, el desconocimiento de la Asamblea Nacional y la descalificación del diálogo y de otras propuestas necesarias para el fortalecimiento de la democracia en nuestro país”, dijo.
De igual manera en el mensaje el Obispo pide al Gobierno Nacional, que “atienda los clamores de la gente: negar que hay hambre y que muchos tienen necesidad de medicinas y atención a su salud es estar cegados ante una realidad que golpea a  muchos”.
También solicita al Gobierno que “respeten las instancias establecidas en la Constitución y se abran las puertas para un encuentro y diálogo auténtico, no condicionado; a elecciones y a respetar los derechos humanos de todos: de quienes están detenidos por motivos políticos, de quienes manifiestan y de quienes se encuentran desamparados e indefensos. Esperamos se pueda autorizar a la Iglesia para abrir canales humanitarios y así poder conseguir los medicamentos que más necesita la gente de nuestro país”, expresó.
De igual manera exhorta “a los Dirigentes Políticos de todas las toldas partidistas” a que “sin dejar de buscar el fortalecimiento de la democracia y luchar por el bien común, no se dejen llevar sólo por sus intereses particulares”.
Finalmente pide a “los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos hacer sentir ‘el gusto espiritual de ser pueblo’ según nos lo pide el Papa Francisco”. Y afirma que el “compromiso y nuestro mensaje debe darse también desde nuestra pertenencia a ese pueblo que hoy sufre, sin incentivar la violencia sino la búsqueda en paz de soluciones que beneficien a todos”.
Lea el texto completo del Mensaje en la Página Facebook de la Diócesis de San Cristóbal
(P. Johan Pacheco para RADIO VATICANA)

sábado, 22 de abril de 2017

Manifestarse de forma cívica y pacífica no es delito sino derecho, afirman los obispos venezolanos 20042017

Manifestarse de forma cívica y pacífica no es delito sino derecho, afirman los obispos venezolanos

Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a Goglle+ Añadir a Linkedin
20 abril 2017
Manifestarse de forma cívica y pacífica no es delito sino derecho, afirman los obispos venezolanos
Lilian Tintori, una de las voces líderes de los opositores al régimen de Maduro
La oposición venezolana convocó para este miércoles 19 la sexta marcha del mes de abril que desde las calles exige al gobierno elecciones generales y respeto a la Asamblea Nacional. En Caracas, los opositores se reunieron en diversos puntos con el fin de converger en una sola gran marcha con destino a la sede de la Defensoría del Pueblo en el centro de la capital. Sin embargo, varias de estas marchas fueron dispersadas por la Guardia Nacional Bolivariana (GNB). El gobierno también llamó a sus simpatizantes a salir a las calles para contrarrestar la manifestación opositora.

La agencia Reuters informó que el estudiante Carlos José Moreno, de 17 años de edad, fue herido en la cabeza cerca a una de las zonas de las protestas en Caracas. Fue trasladado al hospital de Clínicas Caracas en San Bernardino, donde falleció.  Una versión señala que le dispararon desde un techo y otra que fue herido por un motorizado, que es como se conoce a los miembros de los colectivos chavistas. El Ministerio Público de Venezuela anunció que investiga para aclarar esta muerte. Más tarde, agencias como Reuters y Efe constataron otra víctima mortal: una estudiante de 24 años llamada Paola Ramírez, fallecida por herida de bala en San Cristóbal en el Estado de Táchira, que no participaba en las marchas pero se encontró en medio de la violencia.

Los obispos, con el derecho de manifestación
Es en este contexto que los obispos venezolanos expresan su apoyo al pueblo que se manifiesta en las calles y piden que se respete el derecho de manifestación, y que se realice de forma cívica y pacífica.

La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) exigió al gobierno de Nicolás Maduro respetar el derecho del pueblo a expresarse libremente. “La protesta cívica y pacífica no es un delito. ¡Es un derecho!”, expresó la CEV a través de un comunicado firmado este 18 de abril por su presidente, Diego Padrón.

"Las marchas cívicas deben ser libres"
El texto recuerda que la Constitución venezolana garantiza las manifestaciones pacíficas y por tanto su control “no puede ser una represión desmedida”. Las leyes amparan la protesta, “la sociedad la reclama y la protege”, indicó.

“La Iglesia acompaña y exhorta a los ciudadanos para que sea pacífica. Las marchas cívicas deben ser libres sin más restricciones que las que se derivan del deber de respetar la vida, la propiedad y el bien común”, añadió el comunicado.

“La Conferencia Episcopal Venezolana exige al Gobierno, particularmente al Ministerio Popular para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, a la Guardia Nacional y a los Organismos Policiales respetar en sus actuaciones la dignidad de las personas y el derecho a la libre expresión de la protesta y manifestaciones pacíficas y democráticas”, expresó la CEV.

Si se concentran poderes, se niega la democracia
En su comunicado, la CEV recordó que una de las características de la democracia es “el respeto y protección de los derechos de los ciudadanos”. Sin embargo, advirtió que “cuando el Estado (o el Gobierno) los desconoce o irrespeta, deja de ser un Estado democrático, pierde legitimidad en su desempeño, pues su función es la defensa de todos los ciudadanos independientemente de su ideología política”.

Hay otros factores que niegan la democracia, como es la concentración de los poderes públicos en manos de un solo poder. Esta es la situación actual de Venezuela”, añadió.

En enero de este año la oposición asumió la dirección del Parlamento. Sin embargo, desde entonces el gobierno a través del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ha emitido fallos que afectan la independencia de la Asamblea.

Ante ello, el comunicado afirmó que defender los derechos humanos fundamentales y los derechos ciudadanos “es un deber de todo ser humano”. “Es también un derecho y un deber de la Iglesia y de todos los creyentes, pues los derechos humanos y civiles no pertenecen exclusivamente al ámbito de lo socio-político sino también al religioso”, expresó.

El Episcopado también respaldó “en todos sus aspectos las declaraciones y actuaciones de los Señores Cardenales Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas, y Baltazar Porras, Arzobispo de Mérida, y de otros pastores de nuestra Iglesia” sobre la crisis que sufre el país.


  Una marcha chavista, pro-Maduro, de rojo, flanqueada por opositores al régimen, de blanco

"Cristo Resucitado llama a gestos de reconciliación"
En ese sentido, los obispos pidieron “a todos los ciudadanos, a los creyentes en Cristo y a los hombres y mujeres de buena voluntad, actuar según la recta conciencia, los principios democráticos y las leyes del país, así como ejercer el derecho a la manifestación y protesta pública de manera respetuosa con las personas y propiedades y de modo responsable y pacífico”.

Cristo Resucitado llama a todos a compartir gestos de reconciliación y a ‘la búsqueda de válidas soluciones pacíficas antes las controversias, para el progreso y la consolidación de las instituciones democráticas, en el pleno respeto del estado de derecho’”, afirmó citando el reciente mensaje Urbi et Orbi del Papa Francisco.

Venezuela: militarizándose y arruinándose
El martes el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó sus previsiones económicas para este año y 2018. En el caso de Venezuela –que enfrenta una grave escasez de alimentos y medicinas–, el organismo internacional señaló que a fines de año la inflación llegaría a 720% y para 2018 sería de 2.068%. Además, indicó que su economía cerrará 2017 con un retroceso de 7,4%.

Asimismo, en una medida criticada dentro y fuera del país, Nicolás Maduro anunció que "he aprobado al ministro de la Defensa, el general en jefe Vladimir Padrino López, los planes para expandir la Milicia Nacional Bolivariana durante este año a 500.000 milicianos y milicianas, con todos sus equipos".

Durante un acto militar por el séptimo aniversario del día de la milicia nacional, Maduro dijo que garantizará "a través de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana un fusil para cada miliciano, un fusil para cada miliciana".

sábado, 1 de abril de 2017

Los obispos venezolanos: «No se puede permanecer pasivos, acobardados ni desesperanzados» 01042017

Los obispos venezolanos: «No se puede permanecer pasivos, acobardados ni desesperanzados»

Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a Goglle+ Añadir a Linkedin
1 abril 2017
Los obispos venezolanos: «No se puede permanecer pasivos, acobardados ni desesperanzados»
Maduro, en chándal con los colores venezolanos, fomenta el culto y casi deificación de su predecesor
Los graves acontecimientos que vive Venezuela han provocado que los obispos del país se manifiesten al unísono ante el nuevo paso dado por Maduro hacia la dictadura. La Asamblea Nacional, órgano con mayoría de la oposición tras las elecciones de 2016, ha sido disuelta y el control ha sido tomado por el Tribunal Supremo, órgano al servicio del presidente chavista.

En el texto de la Conferencia Episcopal, los prelados venezolanos afirman que “no se puede permanecer pasivos, acobardados ni desesperanzados. Tenemos que defender nuestros derechos y los derechos de los demás. Es hora de preguntarse muy seria y responsablemente si no son válidas y oportunas, por ejemplo, la desobediencia civil, las manifestaciones pacíficas, los justos reclamos a los poderes públicos nacionales y/o internacionales y las protestas cívicas”.

Del mismo modo, señalan que las decisiones que se han tomado "son moralmente inaceptables y, por tanto, reprobables" pues agravan la crisis y "pueden generar en Venezuela una escalada de violencia". Y es que los obispos consideran que "la eliminación de la Asamblea Nacional, suplantándola por una representación de los poderes judicial y ejecutivo, es un desconocimiento absoluto de que la soberanía reside en el pueblo".

Y esta situación puede generar el caos: “una nación sin parlamento es como un cuerpo sin alma. Está muerto y desaparece toda posibilidad de opinión divergente o contraria a quienes están en el poder. Se abre la puerta a la arbitrariedad, la corrupción y la persecución, un despeñadero hacia la dictadura”.
Comunicado íntegro de los obispos de Venezuela

1.- Los acontecimientos de los últimos días, la reunión de la OEA y las decisiones del TSJ, plantean a la conciencia de los que habitamos este país una seria reflexión. Lo sucedido ha repercutido en las instancias políticas, jurídicas y sociales nacionales e internacionales. Es un claro indicio de que se trata de una nueva crisis nacional sumamente grave que lesiona la democracia y la convivencia de los venezolanos.
2.- En nuestra condición de pastores de la Iglesia Católica, sentimos que estamos ante unas ejecutorias que desconocen e inhabilitan el órgano público que representa la soberanía popular, en función del ejercicio omnímodo y unilateral del poder, sin tomar en cuenta a la gente. Son decisiones moralmente inaceptables y, por tanto, reprobables. Las dos sentencias, producto de unas medidas que sobrepasan el ejercicio equitativo del poder, han provocado reacciones de numerosos países y pueden generar en Venezuela una escalada de violencia.
3.- Existe una distorsión en el ejercicio del poder en Venezuela. Pareciera que todo gira en torno a lo político, entendido como conquista del poder, olvidando que las necesidades reales de la gente reclaman otra visión del poder. La incapacidad para dar solución a la escasez y carestía de los alimentos y medicinas, la creciente violencia, la incitación al odio y el desconocimiento de las normas elementales para una convivencia en paz, son, entre otras, las causas que nos tienen sumidos en un marasmo que entorpece el entendimiento y el progreso.
4.- Más allá de las consideraciones jurídicas y constitucionales, la eliminación de la Asamblea Nacional, suplantándola por una representación de los poderes judicial y ejecutivo, es un desconocimiento absoluto de que la soberanía reside en el pueblo y de que a él le toca, en todo caso, dar su veredicto. Una nación sin parlamento es como un cuerpo sin alma. Está muerto y desaparece toda posibilidad de opinión divergente o contraria a quienes están en el poder. Se abre la puerta a la arbitrariedad, la corrupción y la persecución, un despeñadero hacia la dictadura siendo, como siempre, los más débiles y pobres de la sociedad los más perjudicados. Por estas razones, repetimos, esta distorsión es moralmente inaceptable.
5.- Desconocer la existencia del otro y sus derechos es, sencillamente, destruir toda posibilidad de convivencia democrática y plural. Es más bien una provocación a la desesperanza ante el atropello de derechos fundamentales del que todo gobierno debe ser el primer garante. Por el contrario, es necesario generar gestos valientes e iniciativas innovadoras que motiven a esperar contra toda esperanza (Cf. Rom. 4,18), para construir una convivencia libre, justa y fraterna; es tarea que nos compete a todos, cada cual según su posición. Es una responsabilidad ineludible porque frente al mal nadie puede permanecer como simple espectador. El llamado es a ser protagonistas del presente y del futuro de nuestro querido país (Exhortación de la CEV, Enero 2017).
6.- Estamos muy cerca de la Semana Santa. Para los católicos la conmemoración de los atropellos contra Nuestro Señor Jesucristo es un urgente llamado a tomar conciencia y a actuar de manera pacífica pero contundente ante la arremetida del poder. No se puede permanecer pasivos, acobardados ni desesperanzados. Tenemos que defender nuestros derechos y los derechos de los demás. Es hora de preguntarse muy seria y responsablemente si no son válidas y oportunas, por ejemplo, la desobediencia civil, las manifestaciones pacíficas, los justos reclamos a los poderes públicos nacionales y/o internacionales y las protestas cívicas.
7.- Como católicos, debemos vivir los actos religiosos de la Semana Santa, conmemoración de la pasión y resurrección de Cristo, las celebraciones litúrgicas y los actos piadosos, con un contenido social que nos ayude a mantener la esperanza, la alegría y la solidaridad, en medio de las naturales diferencias, propias de los seres humanos.
8.- Invocamos la Intercesión del Nazareno y de María Santísima para que esta hora menguada que vive nuestra patria encuentre, en la sensatez y prudencia de sus hombres y mujeres, los caminos para superar tan grave y riesgosa crisis. Con nuestra afectuosa bendición episcopal. 
Religión en Libertad necesita de tu ayuda para seguir transmitiendo la ternura de Dios

viernes, 4 de septiembre de 2015

Obispos de la frontera colombo-venezolana piden solución de la crisis 04092015

Obispos de la frontera colombo-venezolana piden solución de la crisis


Desde ambos lados de la frontera los obispos con sus equipos de pastoral social, emprendieron un trabajando mancomunado para brindar apoyo a los deportados. - REUTERS
04/09/2015 11:13

(RV).- Un gesto de una “Iglesia sin frontera, Madre de todos” realizaron los obispos de la frontera colombo - venezolana: monseñor Mario Moronta, Obispo de la Diócesis de San Cristóbal (Venezuela); y monseñor Víctor Ochoa, Obispo de la Diócesis de Cúcuta (Colombia); quienes se encontraron en el puente Internacional Simón Bolívar, límite entre las dos naciones para pedir a los presidentes de los respectivos países que “se encuentren, dialoguen, y consigan la solución a la crisis fronteriza”.
Fue un encuentro para planificar y apoyarse mutuamente como iglesias locales hermanas, ante el cierre de la frontera entre las dos naciones por parte del gobierno venezolano y la deportación de ciudadanos colombianos. El encuentro, efectuado el pasado 28 de agosto, se inspiró en el Mensaje del Papa Francisco de la Jornada del Inmigrante: “Iglesia sin fronteras, Madre de todos”.
Indicó el obispo venezolano: “solicitamos a los dos presidentes, (Juan Manuel) Santos y (Nicolás) Maduro y a todas las autoridades que tienen que ver con nuestras dos Naciones, primero que se encuentren y que en dicho encuentro se dé un diálogo, para buscar la solución a la crisis creada, teniendo en cuenta que son más las cosas que nos unen que aquellas que nos dividen”.  
También señaló monseñor Mario Moronta que la labor de la Iglesia en esta crisis se centra en atender con preocupación a los pobres, quienes son los que más sufren en esta situación. “De allí el llamado a los gobernantes y a la ciudadanía de Colombia y de Venezuela, que sin dejar de atender los grandes problemas, fijemos y centremos nuestro interés en lo más importantes que es la gente, tanto los deportados, como los que han pasado por las trochas, pero también la gente que tiene hijos, niños o familiares de personas que ahora han sido llevadas o pasados al otro lado de la frontera”.
Por su parte, monseñor Víctor Manuel Ochoa, Obispo de Cúcuta, manifestó que “es un momento de gran sufrimiento para muchos, de ambos lados, es un problema para muchos colombianos y también hay venezolanos que esperan entrar a su patria en estos momentos desde Colombia”.
Sobre el significado del encuentro, el obispo colombiano dijo: “vinimos a encontrarnos para dar un gesto, mostrar que es posible estar como hermanos, orar, compartir, discutir situaciones y para invitar a nuestros gobernantes a sentarse en un diálogo sereno y franco, un diálogo que no oculte las dificultades, un diálogo que fortalezca más bien, esos lazos históricos y de familia que nos unen”.
Desde ambos lados de la frontera los obispos con sus equipos de pastoral social, emprendieron un trabajando mancomunado para brindar  apoyo a los deportados, a las familias de los sectores más afectados, creando campañas de ayuda humanitaria con la cooperación de los sacerdotes y fieles de la zona fronteriza.

Johan Pacheco, para RADIO VATICANA