| No hay que abandonar la Iglesia, sino amarla, le dice Clément Borioli | |||||||||||
Carta abierta de un líder homosexual contra el matrimonio gay al monseñor que salió del armario | |||||||||||
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Clément Borioli es uno de los referentes públicos de Homovox, asociación homosexual francesa que se opone al matrimonio entre personas del mismo sexo y ha apoyado en los últimos años las masivas movilizaciones de Manif pour Tous a favor de la familia.
Clément Borioli, a la izquierda de la foto, junto a Frigide Barjot, durante un acto público de Manif pour Tous. Borioli es católico y acaba de dirigir una carta abierta a Krzysztof Charamsa, el sacerdote polaco que trabajaba en la Congregación para la Doctrina de la Fe y a principios de octubre anunció en un acto público su relación sentimental con un español, Eduard Planas. No es la primera carta abierta que recibe el ex monseñor. También lo hizo Maurizio Patriciello, un sacerdote muy destacado en Italia por su lucha contra el negocio del enterramiento de residuos tóxicos dañinos para la salud. Don Maurizio le recordó, como hace Borioli, el compromiso adquirido el día de su ordenación sacerdotal. Carta abierta de un católico homosexual a un sacerdote católico homosexual Querido Krzysztof Charamsa, Hermano, Te estoy escribiendo desde Lourdes, donde rezo por ti a nuestra Madre de Misericordia. Debo decir que tu declaración pública de homosexualidad realmente me marcó. Como tu, yo soy un hombre católico que experimenta atracción homosexual, y por esta razón me gustaría responder a tu declaración pública. Es verdad que "muchos católicos homosexuales sufren" ante el inmovilismo de la Iglesia respecto de ellos. Las líneas que hablan sobre la homosexualidad en el Catecismo de la Iglesia Católica no constituyen, en sí mismas, un programa pastoral. En esa atmósfera, es normal que, a veces, experimentemos "exclusión y estigmatización". Yo entiendo, en parte, la "homofobia" de algunos de nuestros hermanos católicos, porque no saben nada sobre la homosexualidad y mucho menos cómo comportarse ante una persona que se dice abiertamente "gay". A veces, yo me siento como un marciano. Debemos reconocer, sin embargo, que las cosas están cambiando. En la Relatio Synodalis §76, los padres sinodales declaran: "Resérvese particular atención al acompañamiento de las familias donde viven personas homosexuales". Percibimos que la Iglesia entendió que necesita implicarse en esta pastoral. En Francia, existe Courage et Encourage, que presta apoyo a las personas que experimentan la atracción por el mismo sexo, así como a sus familias, en el día a día para seguir a Cristo. Clément, con Francisco: Barioli le pide a Charamsa que ame a la Iglesia en vez de abandonarla y pida ayuda para poder cumplir los compromisos que adquirió. Todos nosotros debemos rechazar públicamente la violencia contra los homosexuales. No existe ninguna violencia que pueda ser justificada. Y si, entre nosotros, en la Iglesia, surge alguna violencia, empecemos pidiendo perdón a nuestro Padre misericordioso. No es abandonando la Iglesia como podremos curar esas heridas; es amándola. No debemos crear un cisma: una "Iglesia pro-gay" y una "Iglesia anti-gay". Es necesario avanzar todos juntos, escuchándonos unos a otros, sin juzgarnos, si nuestro objetivo común es Cristo. ¿Podemos permanecer juntos? La Iglesia no debe sólo proclamar la verdad: debe proclamarla con misericordia. Este Jubileo, que abre estas puertas, es una señal para todos. La Iglesia es nuestra madre, cuida de nosotros, nos muestra el Camino: Cristo. A veces, yo también tengo voluntad de romper el cordón umbilical que me liga a esta madre: "Mamá, ¡déjame en paz!". Pero, entonces, miro a Jesús nuestro Dios que escuchó a su madre incluso a los 33 años. "No tienen vino…". La Iglesia es también la familia de todos, incluso de todos los que no pueden, con sus propias fuerzas, fundar una familia. No porque la Iglesia se lo prohíba, sino porque el derecho de un niño a crecer rodeado de un padre y una madre prevalece por encima de su padre y su madre. Y sabemos cuán difícil es, para un niño que no tiene un padre que le ama, comprender el amor de Dios Padre, así como es difícil, para el que no tiene madre, comprender el amor de la Iglesia. Lo que vivimos en esta tierra prefigura lo que viviremos en el cielo. Espero que los que experimentan el sano deseo de paternidad encuentren en la Iglesia a los hijos e hijas que pueden llevar hasta Jesús. Tu respondiste a la llamada de Cristo al aceptar el sacerdocio ministerial. Entiendo que algunas de nuestras elecciones, a veces, parecen pesadas y difíciles de mantener. Pero pidamos, al menos, ayuda para vivir mejor nuestros compromisos. Sé que existen grupos de apoyo para sacerdotes que experimentan la atracción por el mismo sexo. Me entristece que no hayas encontrado ese apoyo y pido perdón por la Iglesia si no lo encontraste. Ahora que, para ti y para Eduardo, comienza un nuevo camino, pido al Señor que te guie en la nueva fase de tu vida. Fraternalmente, por Maria a Jesús, Clément Borioli Publicado en Aleteia. | |||||||||||
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viernes, 6 de noviembre de 2015
Carta abierta de un líder homosexual contra el matrimonio gay al monseñor que salió del armario 06112015
martes, 13 de octubre de 2015
Don Maurizio, el cura anti-residuos tóxicos, deshace los aires de víctima del monseñor polaco gay 13102015
| Preciosa pero contundente carta del padre Patriciello | |||||||||||
Don Maurizio, el cura anti-residuos tóxicos, deshace los aires de víctima del monseñor polaco gay | |||||||||||
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A estas alturas, el polaco de 43 años Krzysztof Charamsa es uno de los sacerdotes más célebres del mundo. Minutante de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y secretario adjunto de la importante Comisión Teológica Internacional, saltó de su anonimato para el gran público el 8 de septiembre al mostrarse partidario de la independencia de Cataluña y declarar que la Santa Sede reconocería la República Catalana.
El misterio de tan extemporánea opinión política, ajena a sus funciones en la curia vaticana, se desveló un mes después, cuando el 3 de octubre declaró al Corriere della Serasu homosexualidad y su inmediato abandono del sacerdocio, y convocó luego una rueda de prensa para presentar en sociedad a su pareja, el español Eduard Planas, funcionario de la Generalitat de Cataluña. Ambos vivirán a partir de ahora en una zona gay de Barcelona. Una vocación tardía Maurizio Patriciello, párroco en el barrio Parco Verde de Caivano (provincia de Nápoles, en la Campania), no es tan famoso en todo el mundo como el ex monseñor Charamsa, pero sí en Italia. Y ahora sus destinos se han cruzado porque Don Maurizio se ha dirigido públicamente al sacerdote polaco mediante una carta abierta en Vita. Patriciello no fue siempre un hombre piadoso. Alejado de la Iglesia una parte de su vida, el trato con un fraile franciscano le hizo volver a la fe, y al cabo de un tiempo dejó su trabajo en el servicio de urgencias de un hospital para ingresar en el seminario. Acostumbrado a la lucha Ahora es sacerdote, pero junto a sus tareas pastorales ha asumido desde hace años una denuncia pública muy concreta: la situación medioambiental de su región por culpa del enterramiento de residuos industriales tóxicos potencialmente nocivos para las personas, pero protegidos en buena medida por la camorra. Don Patriciello denuncia sin embargo con energía en los medios de comunicación, rosario en mano, que el responsable no es solo el crimen organizado, sino los "empresarios criminales y deshonestos" con quienes pactaron los camorristas. En efecto, entre 1991 y 2013 tuvieron lugar hasta 82 enterramientos masivos de residuos tóxicos en las provincias de Nápoles y Caserta (las conocidas como Terra dei Fuochi [Tierra de los Fuegos]): hasta diez millones de toneladas de veneno industrial llegadas de toda Italia que están bajo una investigación muy complicada por los intereses en juego. Aún no se conoce, por ejemplo, el emplazamiento exacto de todos los depósitos. Don Maurizio fustiga públicamente a dirigentes políticos locales y nacionales, incluido el primer ministro Matteo Renzi. Con Matteo Renzi, cuando aún no era primer ministro: "Agradezco la visita, pero si las cosas no cambian también le silbaremos", dijo Don Maurizio. Y, efectivamente, luego le ha silbado. El respaldo de Francisco Y el Papa apoya esa causa. El 21 de marzo, el padre Patriciello pudo ver un momento a Francisco durante la visita que el pontífice giró a Nápoles, introducido por el cardenal arzobispo de la diócesis, Crescenzio Sepe. "Lo sé todo, conozco los ataques que ha sufrido usted", le dijo el Papa al saludarle. El breve encuentro de Don Maurizio con el Papa en el Duomo de Nápoles, en presencia del cardenal Sepe. Don Maurizio le pidió una palabra para los voluntarios que le apoyan en sus denuncias. "Continuad, continuad", le respondió. "¿Y yo, Santidad? ¿Qué hago? ¿Debo continuar estando con ellos?". "Ciertamente", le respondió el Papa, según cuenta el mismo sacerdote en su blog de Il Fatto Quotidiano. Y reconoce: "Estas palabras me dan una fuerza inmensa". No es homofobia de los demás, es traición propia Un personaje, pues, sin miedo a hacer públicas sus posiciones. Y lo ha hecho en relación al escándalo protagonizado por Charamsa. Su carta comienza con una alusión muy directa: "Nadie tiene derecho a confundir al prójimo". Y termina invitándole a "asumir la responsabilidad de las propias decisiones", porque nadie le obligó a asumir con su ordenación unos compromisos de castidad que no ha cumplido. "Es una cuestión de seriedad y de honestidad. La obligación de mantener la palabra dada vale para todos. Un sacerdote o un laico casado que esconden un amante son, simplemente, traidores", afirma. La dureza de esas palabras, sin embargo, no impide que la carta de Don Maurizio sea una reflexión muy hermosa sobre la fidelidad sacerdotal y el sentido de la castidad, sobre la libertad y el amor con los que se hace esa promesa, sobre las dificultades que entraña y sobre la fe en Cristo y en su ayuda para superarlas. Carta abierta al monseñor Polaco de Maurizio Patriciello (Las negritas son de ReL.) Nadie tiene derecho a confundir al prójimo. Sobre todo a los menos preparados cultural, espiritual o psicológicamente. En vísperas del sínodo sobre la familia, un monseñor polaco -un hermano mío- pensó que había llegado el momento de revelar al mundo que es gay. Sin duda, el momento era el menos oportuno. La pregunta surge espontáneamente: ¿por qué no lo hizo antes? Entretanto, como era previsible, la noticia "picante" da vueltas por las redacciones, por las diócesis, por la red. Los comentarios se multiplican. No entraremos, por ahora, en el meollo de la cuestión. Durante el sínodo sobre la familia se afrontarán temas delicados que tienen al mundo católico atento y preocupado. Pero también lleno de fe y de esperanza. La Iglesia quiere ser madre para todos. No quiere que haya privilegiados. No quiere excluir a nadie de la misericordia de Dios. Jesús no es propiedad privada. El Papa Francisco ha sido clarísimo sobre esto. El verdadero problema es otro. Este hermano mío confesó que tenía un "compañero". No sé qué quiere decir con eso. Si -como puede suponerse- quiere decir que tiene un compañero con quien ha establecido una relación afectiva, sentimental, sexual, se plantean algunas cuestiones. La Iglesia no la hemos inventado nosotros. La Iglesia es la esposa que escucha al Esposo. Para conocerle, amarle, servirle. La Iglesia camina con los hombres de su tiempo, a quienes lleva el anuncio gozoso de que "Jesús es el Cristo". Como es natural, la Iglesia pide a sus ministros que acepten algunas reglas. Sobre las que proceden de la Palabra de Dios no puede transigir. Sobre otras se podrá discutir. De ahí la necesidad de permanecer unidos. Ningún creyente está obligado a consagrarse. La vocación es un don. Durante los años de la formación, y no una única vez, los candidatos al sacerdocio son invitados a repensar y replantearse la decisión que han tomado. El día de la ordenación, a todos se les pregunta si quieren vivir de una cierta manera. El celibato que la Iglesia católica de rito latino nos exige a los sacerdotes lo hemos recibido con alegría. Libremente. Solemnemente. Lo hemos elegido nosotros. Todos hemos dicho, en alta voz y ante cientos de personas, que queremos vivir en castidad. Aun sabiendo bien que vendrían días en los que la castidad -como, por otro lado, cualquier estado de vida- se haría pesada. Todo eso lo sabíamos. Y justo por eso nunca hemos dejado de rezar, sabiendo que, solos, poco podemos hacer. Lo dijo Jesús: "Sin mí no podéis hacer nada". Lo que podría significar: "Conmigo podéis escalar las cimas más altas con los pies descalzos... Podéis surcar los mares...". Esto vale para todos: casados, célibes, consagrados. Sin duda, todos pueden caer en alguna trampa. Todos, a lo largo de la vida, pueden tropezar. Todos pueden cambiar de ideas. Es importante, sin embargo, asumir la responsabilidad de las propias decisiones. Sin hacerla recaer sobre los demás. Sin hacerse pasar por víctima de un sistema atávico. Sin engañar al prójimo. El "no" que el candidato al sacerdocio dice al ejercicio de la sexualidad es el pedestal donde se asienta el "sí" que ha dicho a Cristo, a la Iglesia, a los hermanos. Este argumento vale para todos, no sólo para los sacerdotes. Quien lleva ante el altar a su novia y le dice: "Te recibo como mi esposa y prometo serte siempre fiel..." está renunciando a todas las mujeres del mundo. A menos que quiera engañar. Pero entonces entraríamos en otro asunto. El monseñor polaco no se ha descubierto gay en estos días. Imagino que ya lo era en el momento de la ordenación. No sé cómo ha hecho para responder a las preguntas de su obispo antes de que le impusiese las manos sobre la cabeza. Habría podido no acceder al sacerdocio católico, que estipula el estado de castidad para los sacerdotes. Más allá de cualquier otra consideración teológica y moral, es una cuestión de seriedad y de honestidad. La obligación de mantener la palabra dada vale para todos. Un sacerdote o un laico casado que esconden un amante son, simplemente, traidores. Si en vez de un compañero el monseñor polaco hubiese tenido una compañera, habría sido lo mismo. Me alegro de que se haya descubierto. Respeto su vida privada. Pero el espantajo de la homofobia que está intentando agitar a los cuatro vientos no viene a cuento. Insistir en ello es ser deshonesto. Que Dios bendiga a todos. | |||||||||||
lunes, 5 de octubre de 2015
'Salir del closet' en la Iglesia y la visión del Papa acerca de los lobbys de presión 05102015
'Salir del closet' en la Iglesia y la visión del Papa acerca de los lobbys de presión
El caso Charamasa, el monseñor que se declara homosexual y conviviente, antes del Sínodo de los obispos sobre la familia
México, (ZENIT.org) Padre Jorge Enrique Mújica | 72 hits
En la jerga homosexual lo llaman «salir del closet». Y eso es lo que ha hecho Krzysztof Charamsa, sacerdote y alto funcionario en el Vaticano. De origen polaco, Charamsa ha trabajado desde el año 2003 como «oficial» en la Congregación para la Doctrina de la Fe y secretario de la Comisión Teológica Internacional, además de enseñar teología en dos universidades pontificias de Roma.
Fue el diario Il Corriere della Sera quien presentó originalmente el polémico «destape» en la primera página de su edición del sábado 3 de octubre, víspera del inicio del Sínodo sobre la familia (cf. «La confessione del monsignore: “Sono gay e ho un compagno”», 03.11.2015). Contemporáneamente la edición polaca de Newsweek publicaba otras declaraciones de Charamsa sobre el mismo tema.
No conforme con las entrevistas publicadas por esos medios de comunicación, el mismo sábado el hasta entonces «Monseñor Krzysztof» hacía dos cosas más: participar en la primera asamblea internacional de la «Global Network of Rainbow Catholics» (un autodenominado grupo «católico» que busca hacer presión para que la Iglesia modifique su doctrina acerca de la homosexualidad) y dar una rueda de prensa sobre su «salida del closet» (en la que también presentó a su pareja: un catalán de nombre Eduardo).
Dadas la «profesión» de Chamrasa, el tema al que se refería y el momento en que hacía el anuncio, el caso no tardó en catapultarse a la prensa internacional (véase, por ejemplo «Il coming out del teologo gay sui quotidiani stranieri», 03.11.2015).
En relación al tiempo elegido por Chamrasa para anunciar su homosexualidad ha dicho él mismo: «… quiero decir al sínodo que […] una pareja de lesbianas o de homosexuales debe poder decir a la Iglesia: nosotros nos amamos según nuestra naturaleza y este bien de nuestro amor lo ofrecemos a los demás porque es un hecho público, no privado».
En la entrevista publicada por Il Corriere della sera Chamrasa hace una interpretación bastante subjetiva de la Biblia para concluir que ésta no condena la homosexualidad. Interrogado acerca de su condición de sacerdote y el hecho de que tenga pareja (lo que supone que ha faltado a una promesa libre de vivir en celibato) dice: «Sé que la Iglesia me verá como uno que no ha sabido mantener una promesa, que se ha perdido y no por una mujer sino por un hombre. Y sé que también deberé renunciar al ministerio, que es toda mi vida. Pero no lo hago para poder vivir con mi pareja. Esta es una decisión mucho más amplia que nace de la reflexión sobre el pensamiento de la Iglesia».
Considerando la persona y el tiempo en que ésta ha comunicado, el portavoz de la sala de prensa de la Santa Sede declaró:
«Acerca de las declaraciones y entrevistas concedidas por Mons. Krzystof Charamsa cabe señalar que - a pesar del respeto que merecen los hechos y circunstancias personales y las reflexiones sobre ellos - la elección de declarar algo tan clamoroso en la víspera de la apertura de Sínodo resulta muy grave y no responsable, ya que apunta a someter a la Asamblea sinodal a una presión mediática injustificada. Ciertamente, Mons. Charamsa no podrá seguir desempeñando las tareas precedentes en la Congregación para la Doctrina de la Fe y las universidades pontificias, mientras que los otros aspectos de su situación competen a su Ordinario diocesano».
La medida del ordinario diocesano de Chamrasa, el obispo de Pelplin, Polonia, se ha hecho pública por medio de su portavoz (véase el original en polaco en este enlace):
«En conexión con el comunicado publicado por la Oficina de Prensa de la Santa Sede respecto a la declaración de P. Krzystof Chamrasa y sus afirmaciones a los medios de comunicación contrarias a las Escrituras y a las enseñanzas de la Iglesia Católica, considerando las normas del Código de Derecho Canónico, el P. Krzystof Chamrasa ha sido amonestado por el obispo de Pelplin a retornar al camino del sacerdocio de Cristo. Al mismo tiempo el obispo de Pelplin pide oración por esta intención a todos los sacerdotes y fieles».
En no pocos medios de comunicación se ha presentado la imposibilidad de que Chamrasa continúe trabajando en el Vaticano, y en las universidades donde enseñaba, como una injusticia. Al respecto debe recordarse que la persona implicada en su entrevista inicial da por sentado que es una consecuencia de su «salida del closet» por lo que no es algo inesperado. Por otra parte más que una injusticia es una consecuencia lógica: cómo una persona que no cree lo que la Iglesia enseña puede seguir enseñando en las universidades donde se enseña lo que la Iglesia cree. Vale lo mismo para el dicasterio donde se vela para que la fe católica se conserve, promueva y defienda.
El caso de Krzysztof Charamsa tiene todos los tintes de quien a toda costa trata de justificar, incluso con malabares teológicos para interpretar la Biblia al propio gusto, un comportamiento incompatible con los compromisos previa y libremente asumidos. Y es que, además de la gravedad de tratarse de un caso de homosexualidad vivida (con el escándalo público que también supone), está la falta a la promesa que la persona en cuestión hizo para vivir en celibato. A todo esto se añade el hecho de actuar como lobby de presión para condicionar el sínodo de la familia que se realiza en el Vaticano.
Sobre este último punto puede ayudar recordar la rueda de prensa que dio el Papa en el vuelo de regreso de Brasil a Roma, el 28 de julio de 2013, cuando una periodista le preguntó sobre los homosexuales y el lobby gay en el Vaticano. A eso el Papa contestó: «Creo que cuando uno se encuentra con una persona así, debe distinguir el hecho de ser una persona gay, del hecho de hacer un lobby, porque ningún lobby es bueno. Son malos».
(05 de octubre de 2015) © Innovative Media Inc.
El monseñor que apoyó la independencia de Cataluña se declara gay y muestra a su novio catalán 04102015
| Tiene el apoyo del lobby Global Network of Rainbow Catholics | |||||||||||
El monseñor que apoyó la independencia de Cataluña se declara gay y muestra a su novio catalán | |||||||||||
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Toda noticia tiene siempre una doble lectura, una arista a veces escondida bajo el gran titular. Es lo que ha sucedido en el caso de la "salida del armario" de Krzysztof Charamsa, el sacerdote polaco de 43 años, funcionario en la Congregación para la Doctrina de la Fe, que ayer sábado hizo pública su homosexualidad y presentó a su compañero sentimental en una concurridísima conferencia de prensa en Roma.
La noticia dio la vuelta al mundo, lanzando a la fama a un prelado -y a su pareja, Eduard Planas, de origen catalán-, que curiosamente, hace pocos días también tuvo en Cataluña su particular "salida del armario", aunque en esta ocasión de tipo soberanista. Faltaban pocos días para la inicio de la campaña de las elecciones autonómicas cuando Catalunya Ràdio entrevistaba a Charamsa, que vinculó la fe cristiana y la Doctrina Social de la Iglesia con el derecho de autodeterminación. "Nosotros tenemos una claridad ejemplar; los derechos de autodeterminación de una nación forman parte de los derechos del hombre. Y una de las partes importantes de los derechos de las personas es el derecho a la independencia", aseguraba el prelado. La satisfacción entre la parroquia soberanista fue enorme, casi como si el Vaticano hubiese reconocido el nuevo estado catalán. Menos gracia hicieron sus afirmaciones en el seno de la Iglesia en España, hasta el punto de que el cardenal Cañizares, arzobispo de Valencia, se mostró “enormemente sorprendido” por las “graves y muy lamentables” declaraciones de Charamsa, al que exigió una rectificación. Ahora, apagada ya en parte la llama soberanista tras el resultado de los comicios del pasado domingo, Charamsa vuelve a acaparar titulares. Ayer sábado en Roma, ante decenas de periodistas, tuvo palabras de reconocimiento para "el hombre del que está enamorado", Eduard Planas, que es funcionario de la Generalitat de Cataluña y abiertamente independentista. En su cuenta de Twiter Planas ha escrito mensajes de este estilo: - "Acabo de votar para que nuestro pequeño país se haga grande". - "¿Qué no han encontrado voluntarios aquí? ¿Y los paga el PP, el Imán Cañizares o la `una, grande y libre´?". - "Que bonito mapa. Finalmente Cataluña separada de España". | |||||||||||
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