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martes, 28 de agosto de 2018

“Basta de encubrir abusos; quien vea debe hablar inmediatamente” 26082018

“Basta de encubrir abusos; quien vea debe hablar inmediatamente”

26 de ago de 2018
El Papa Francisco dialogó con los periodistas durante el vuelo (con un avión de la Air Lingus) que viajaba de regreso desde Dublín a Roma, después del viaje irlandés. Sobre los abusos, invitó a todos los católicos a hablar, para que ya no existan más encubrimientos. Y exhortó a los medios de comunicación a no ofrecer a la opinión pública culpables antes de que se verifiquen las responsabilidades.

Se ha resuelto el caso de la nave “Diciotti”. ¿Tuvo usted algo que ver?
No, no tuve nada que ver. El que hizo todo el trabajo con el ministerio del Interior fue el buen padre Aldo (Buonaiuto, ndr.), que sigue la obra de don Benzi y trabaja para la liberación de las prostitutas. Y se metió inmediatamente la Conferencia Episcopal de Italia. El cardenal Gualterio Bassetti, que siguió el caso desde Irlanda, y el subsecretario don Ivan Maffeis, que negociaba con el ministro. No sé como estuvieron las negociaciones, creo que los migrantes serán acogidos en Rocca de Papa, en la comunidad del Mundo Mejor, y creo que van a ser más de cien.
Muchos advierten un chantaje a Europa sobre la piel de estas personas. ¿Qué piensa al respecto?
En el Deuteronomio, en los Mandamientos, Dios manda esto: acoger al extranjero. Es un principio moral. Pero es un acoger razonado, por este motivo hay que involucrar a toda Europa. Me di cuenta de esto con el atentado en Bélgica: los chicos que lo cometieron eran belgas, hijos de migrantes, no integrados y “guetizados”. La integración es la condición para acoger y se necesita la prudencia del gobernante al respecto, para acoger a cuantos puedan ser integrados, y, si no se puede integrar, es mejor no recibir. Después vi una video grabado a escondidas en donde se ve lo que le sucede a los que son enviados de regreso y que caen nuevamente en manos de los traficantes. Es doloroso: las mujeres y los niños son vendidos, pero los hombres reciben torturas, las más sofisticadas. Por este motivo, antes de mandarlos de regreso hay que pensar bien, bien, bien. Y luego hay otras migrantes que son engañadas con promesas de trabajo, y que acaban en las banquetas esclavizadas por los traficantes de mujeres.
El ex nuncio Viganò sostiene que le habló sobre los abusos cometidos por el cardenal McCarrick. ¿Es cierto?
Leí hoy en la mañana ese comunicado de Viganò. Digo sinceramente esto: léanlo ustedes atentamente y saquen sus conclusiones personales. No voy a decir ni una palabra sobre esto. Creo que el documento habla por sí solo. Ustedes tienen la capacidad periodística suficiente para sacar conclusiones, con su madurez profesional.
¿Qué surgió del encuentro con las ocho víctimas de abusos?
La propuesta, que hice yo, de pedir perdón hoy al principio de la misa sobre cosas concretas. Por ejemplo, por las madres núbiles a las que les quitaban los niños para darlos en adopción. Algunas cosas yo no las sabía; para mí fue doloroso.
En la Carta al pueblo de Dios usted invita a los fieles a luchar contra los abusos. ¿Qué es lo que pueden hacer?
Cuando se vea algo, hay que hablar inmediatamente: ¡esto es lo que debe hacer el pueblo de Dios! Muchas veces son los padres los que encubren el abuso de un cura, porque no le creen al hijo o a la hija. Hay que hablar.
En Francia hay un sacerdote que pide la renuncia del cardenal Barbarin de Lyon, por haber encubierto a sacerdotes pederastas…
Si hay sospechas, pruebas o medias pruebas, no veo nada de malo en investigar, siempre y cuando se haga sobre el principio jurídico fundamental del “nemo malus nisi probetur”, nadie es malo hasta que se demuestre. Muchas veces existe la tentación de considerar culpables a las personas inmediatamente, como hacen algunos medios de comunicación (no ustedes). Hace tres años explotó en Granada el problema de los llamados sacerdotes pederastas, un grupito de siete u ocho curas acusados de abusos de menores y de orgías. La acusación la recibí yo, en una carta que escribió un joven de veintitrés años. El arzobispo hizo todo lo que tenía que hacer y el caso llegó también al tribunal civil. Los curas fueron condenados en los medios de comunicación, se creó un clima de hostilidad y de odio hacia ellos, sufrieron humillaciones. La conclusión fue que todos eran inocentes y el denunciante fue condenado a pagar los gastos. El trabajo de ustedes es delicado, tienen que decir las cosas, pero siempre con la presunción legal de inocencia y no con la presunción de culpabilidad.
Marie Collins, que fue víctima de abusos, dijo que usted no está a favor de la institución de un tribunal en el Vaticano para juzgar las responsabilidades de los obispos en los abusos. ¿Por qué?
No, no es así. La estimo mucho y la quiero. La referencia es a mi “motu proprio” “Como una madre amorosa”, en el que se decía que para juzgar al obispo sería conveniente crear un tribunal especial. Pero después se vio que no se podía recorrer y que tampoco era conveniente, debido a las diferentes culturas de los obispos de diferentes países. Y entonces, ¿qué hacemos? Un jurado “ad hoc” para cada obispo, que no sea el mismo en cada caso. Cuando haya que juzgar a un obispo, que el Papa instituya el mejor jurado para ese obispo y para ese caso. Funciona mejor de esta manera. Ya han sido juzgados diferentes obispos. El último fue el arzobispo de Guam, que hizo una apelación. Ahora hay otro juicio en curso, y veremos como acaba.
En Irlanda como en otros países se han aprobado leyes que permiten el aborto. ¿Cómo se siente usted?
Ustedes saben qué es lo que pienso sobre el aborto: no es un problema religioso, no estamos en contra del aborto por motivos religiosos. Es un problema humano, existe el problema antropológico sobre la ética de eliminar a un ser vivo para resolver un problema.
¿Qué le diría a un padre cuyo hijo dice ser homosexual?
Lo primero que le diría es rezar, después que no condene, que dialogue, que comprenda, que deje espacio al hijo o a la hija. Después, depende de la edad en la que esto se manifieste, pero nunca diré que el silencio es un remedio. Ignorar al hijo o a la hija homosexual es una falta de paternidad o de maternidad. “Soy tu padre, soy tu madre; hablemos, no te alejes de la familia”.
fuente: Vatican Insider

Obispos de Irlanda: Aliento del Papa y llamada a la “honestidad e integridad” 26082018


Francisco se encuentra con los obispos irlandeses, 26 agosto 2018 © Vatican Media

Obispos de Irlanda: Aliento del Papa y llamada a la “honestidad e integridad”

Discurso del Santo Padre a los Obispos

(ZENIT – 26 agosto 2018).- El Papa ha deseado a los obispos irlandeses que en sus esfuerzos diarios “por ser padres y pastores de la familia de Dios” en este país, sean “sostenidos siempre por la esperanza” que se fundamenta en la “verdad de las palabras de Cristo” y en la “seguridad de sus promesas”.
Al término de la Santa Misa celebrada en el Parque Phoenix, a las 17 hora local (18 h. en Roma), el Santo Padre Francisco se ha encontrado con los obispos de manera privada en el Convento de las Hermanas Dominicas de Dublín, en el marco del IX Encuentro Mundial de las Familias celebrada esta semana en la capital irlandesa.
Necesidad de reconocer
Del mismo modo que en prácticamente todas las celebraciones del Pontífice durante estos 2 días en Irlanda, un tema recurrente de la visita apostólica ha sido la “necesidad” de que la Iglesia reconozca y remedie con “honestidad evangélica y valentía” los errores del pasado con respecto a la protección de los niños y los adultos vulnerables, ha destacado el Santo Padre.
Francisco ha apreciado que los obispos hayan procedido “resueltamente”, en los últimos años, no solo a poner en marcha “caminos de purificación y reconciliación con las víctimas de abusos”, sino también, con la ayuda del National Board para la protección de los niños en la Iglesia en Irlanda, a “establecer un conjunto detallado de reglas destinadas a garantizar la seguridad de los jóvenes”.
Honestidad e integridad
El Santo Padre ha expresado que Irlanda “puede ofrecer a toda la sociedad un ejemplo y una llamada la honestidad y la integridad” con que la Iglesia decide abordar este capítulo doloroso de su historia.
“El fuerte sentido misionero arraigado en el alma de vuestro pueblo os inspirará formas creativas para dar testimonio de la verdad del Evangelio y hacer crecer la comunidad de los creyentes en el amor de Cristo”, ha animado el Papa a los obispos.
Renovación de la Iglesia
La conmoción de los últimos años ha puesto a prueba la fe tradicionalmente fuerte de los irlandeses, y  ha constituido también una “oportunidad para una renovación interior de la Iglesia en este país” y ha indicado modos nuevos de concebir su vida y su misión, ha reiterado el Papa.
A su llegada, el Papa ha sido recibido por Mons. Eamon Martin, Arzobispo de Armagh, Primado de Irlanda y Presidente de la Conferencia Episcopal Irlandesa, quien ha ofrecido al Papa unas palabras de acogida antes de su discurso.
Al terminar el Encuentro, Francisco se ha hecho una foto de grupo con las monjas dominicas en el patio frente a la Iglesia.
Publicamos a continuación las palabras del Santo Padre durante el Encuentro: 
***
Discurso del Papa Francisco
Queridos hermanos obispos: 
A punto de concluir mi visita a Irlanda, doy gracias por esta oportunidad de compartir unos momentos con vosotros. Agradezco al arzobispo Eamon Martin sus amables palabras de introducción y os saludo a todos con afecto en el Señor. 
Nuestro encuentro de esta noche retoma el diálogo fraterno que tuvimos el año pasado en Roma durante vuestra visita ad limina Apostolorum. En estas breves reflexiones, quisiera resumir nuestra conversación anterior, en el espíritu del Encuentro Mundial de las Familias que acabamos de celebrar. Todos nosotros, como obispos, somos conscientes de nuestra responsabilidad como padres del santo Pueblo fiel de Dios. Como buenos padres, tratamos de alentar e inspirar, reconciliar y unir, y sobre todo de preservar todo el bien transmitido de generación en generación en esta gran familia que es la Iglesia en Irlanda. 
Por ello, esta noche mi palabra para vosotros es de aliento en vuestros esfuerzos, en estos momentos de desafío, para perseverar en vuestro ministerio de heraldos del Evangelio y pastores del rebaño de Cristo. De manera especial, estoy agradecido por la atención que mostráis hacia los pobres, los excluidos y los necesitados, como recientemente lo ha atestiguado vuestra carta pastoral sobre las personas sin hogar y sobre las dependencias. También estoy agradecido por la ayuda que brindáis a vuestros sacerdotes, cuya pena y desánimo causados por los recientes escándalos son a menudo ignorados. 
Un tema recurrente de mi visita ha sido, por supuesto, la necesidad de que la Iglesia reconozca y remedie con honestidad evangélica y valentía los errores del pasado con respecto a la protección de los niños y los adultos vulnerables. En los últimos años, como cuerpo episcopal, habéis procedido resueltamente, no solo a poner en marcha caminos de purificación y reconciliación con las víctimas de abusos, sino también, con la ayuda del National Board para la protección de los niños en la Iglesia en Irlanda, a establecer un conjunto detallado de reglas destinadas a garantizar la seguridad de los jóvenes. En estos años todos hemos tenido que abrir nuestros ojos ante la gravedad y el alcance de los abusos sexuales en diferentes contextos sociales. En Irlanda, como también en otros lugares, la honestidad y la integridad con que la Iglesia decide abordar este capítulo doloroso de su historia puede ofrecer a toda la sociedad un ejemplo y una llamada. 
Como mencionamos en nuestra conversación en Roma, la transmisión de la fe en su integridad y belleza representa un desafío significativo en el contexto de la rápida evolución de la sociedad. El Encuentro Mundial de las Familias nos ha dado gran esperanza y nos ha estimulado sobre el hecho de que las familias son cada vez más conscientes de su papel irremplazable en la transmisión de la fe. Al mismo tiempo, las escuelas católicas y los programas de educación religiosa continúan desempeñando una función indispensable en la creación de una cultura de la fe y de un sentido de discipulado misionero. Sé que esto es un motivo de cuidado pastoral para todos vosotros. La genuina formación religiosa requiere maestros fieles y alegres, capaces de formar no solo las mentes sino también los corazones en el amor de Cristo y en la práctica de la oración. La preparación de tales maestros y la difusión de programas para la formación permanente son esenciales para el futuro de la comunidad cristiana, en la que un laicado comprometido está particularmente llamado a llevar la sabiduría y los valores de su fe como parte de su compromiso con los diferentes sectores de la vida social, política y cultural del país. 
La conmoción de los últimos años ha puesto a prueba la fe tradicionalmente fuerte de los irlandeses. No obstante, ha constituido también una oportunidad para una renovación interior de la Iglesia en este país y ha indicado modos nuevos de concebir su vida y su misión. «Dios siempre es novedad» y «nos empuja a partir una y otra vez y a desplazarnos para ir más allá de lo conocido» (Exhort. ap. Gaudete et exsultate, 135). Que con humildad y confianza en su gracia, podáis discernir y emprender caminos nuevos para estos tiempos nuevos. Ciertamente, el fuerte sentido misionero arraigado en el alma de vuestro pueblo os inspirará formas creativas para dar testimonio de la verdad del Evangelio y hacer crecer la comunidad de los creyentes en el amor de Cristo y en el celo por el crecimiento de su Reino. 
Que en vuestros esfuerzos diarios por ser padres y pastores de la familia de Dios en este país, seáis sostenidos siempre por la esperanza que se fundamenta en la verdad de las palabras de Cristo y en la seguridad de sus promesas. En todo tiempo y lugar, esta verdad nos hace libres (cf. Jn 8,32), posee su propio poder intrínseco para convencer a las mentes y conducir los corazones hacia sí. No os desaniméis cada vez que vosotros y vuestro pueblo os sintáis un pequeño rebaño expuesto a desafíos y dificultades. Como nos enseña san Juan de la Cruz, en la noche oscura es donde la luz de la fe brilla más pura en nuestros corazones. Y esta luz mostrará el camino para la renovación de la vida cristiana en Irlanda en los próximos años. 
Por último, en espíritu de comunión eclesial, os pido que continuéis promoviendo la unidad y la fraternidad entre vosotros y, junto con los líderes de otras comunidades cristianas, trabajéis y oréis fervientemente por la reconciliación y la paz entre todos los miembros de la familia irlandesa. 
Con estas ideas, queridos hermanos, os aseguro mi oración por vuestras intenciones, y os pido que me recordéis en la vuestra. A todos vosotros y a los fieles confiados a vuestro cuidado pastoral, os imparto la Bendición Apostólica, como prenda de alegría y fortaleza en el Señor Jesucristo.
© Librería Editorial Vaticano

domingo, 26 de agosto de 2018

Papa Francisco: “Pedimos perdón” por los abusos de poder, de conciencia y sexuales 26082018



IX Encuentro Mundial de las Familias, Dublín © Vatican Media

Papa Francisco: “Pedimos perdón” por los abusos de poder, de conciencia y sexuales

Palabras del Santo Padre en Dublín

(ZENIT – 26 agosto 2018).- El Santo Padre de la Iglesia Católica Francisco ha pedido perdón públicamente por los “abusos de poder, de conciencia y abuso sexual”, al comienzo de la Santa Misa celebrada en Dublín esta tarde, 26 de agosto de 2018, para clausurar el IX Encuentro Mundial de las Familias.
Ofrecemos a continuación la transcripción oficial de las palabras del Papa, difundida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
***
Palabras del Papa Francisco
Hermanos y hermanas,
Ayer estuve reunido con ocho personas sobrevivientes de abuso de poder, de conciencia y sexuales. Recogiendo lo que ellos me han dicho, quisiera poner delante de la misericordia del Señor estos crímenes y pedir perdón por ellos. 
Pedimos perdón por los abusos en Irlanda, abusos de poder y de conciencia, abusos sexuales por parte de miembros cualificados de la Iglesia. De manera especial pedimos perdón por todos los abusos cometidos en diversos tipos de instituciones dirigidas por religiosos y religiosas y otros miembros de la Iglesia. Y pedimos perdón por los casos de explotación laboral a que fueron sometidos tantos menores. 
Pedimos perdón por las veces que, como Iglesia, no hemos brindado a los sobrevivientes de cualquier tipo de abuso compasión, búsqueda de justicia y verdad, con acciones concretas. Pedimos perdón. 
Pedimos perdón por algunos miembros de la jerarquía que no se hicieron cargo de estas situaciones dolorosas y guardaron silencio. Pedimos perdón. 
Pedimos perdón por los chicos que fueron alejados de sus madres y por todas aquellas veces en las cuales se decía a muchas madres solteras que trataron de buscar a sus hijos que les habían sido alejados, o a los hijos que buscaban a sus madres, decirles que “era pecado mortal”. ¡Esto no es pecado mortal, es cuarto mandamiento! Pedimos perdón.
Que el Señor mantenga y acreciente este estado de vergüenza y de compunción, y nos dé la fuerza para comprometernos en trabajar para que nunca más suceda y para que se haga justicia. Amén. 

Irlanda: Francisco se muestra “muy cerca” de las personas que están en las cárceles


Rezo del Ángelus en el Santuario de Knock, Irlanda © Vatican Media


Irlanda: Francisco se muestra “muy cerca” de las personas que están en las cárceles

Desde el Santuario de Knock (Irlanda)

(ZENIT – 26 agosto 2018).- El Santo Padre ha dirigido un saludo especial a los hombres y mujeres que están en las cárceles de Irlanda, tras rezar el Ángelus en el Santuario de Knock, al norte de Irlanda, este domingo, 26 de agosto de 2018, con motivo del IX Encuentro Mundial de las Familias.
Del mismo modo, el Pontífice ha agradecido en particular a los que le han escrito, sabiendo que iba a visitar Irlanda. “Me gustaría decirles que estoy de cerca de ustedes, muy cerca”, ha señalado.
“Os aseguro a vosotros y a vuestros familiares mi cercanía y mi oración –ha anunciado el Sucesor de Pedro–. Que María, Madre de misericordia, vele sobre vosotros y os conforte en la fe y en la esperanza”.

Misa en Dublín: “Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna” 26082018



Eucaristía con las familias en Irlanda, 26 agosto 2018 © Vatican Media

Misa en Dublín: “Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna”

Homilía del Santo Padre

(ZENIT – 26 agosto 2018).- “Reconozcamos humildemente que, si somos honestos con nosotros mismos, también nosotros podemos encontrar duras las enseñanzas de Jesús” ha admitido el Sucesor de Pedro esta tarde, en la Eucaristía celebrada en el Parque Phoenix, en Dublín, momento culmen del IX Encuentro Mundial de las Familias.
“Cristo en mí, Cristo detrás de mí, Cristo junto a mí, Cristo debajo de mí, Cristo sobre mí” ha subrayado el Pontífice al final de la homilía, a lo que han seguido los enérgicos aplausos de las familias irlandesas congregadas en la capital del país, este domingo, 26 de agosto de 2018.
Duras enseñanzas de Jesús
Más adelante, el Papa Francisco ha matizado a qué se refiere con las “duras enseñanzas de Jesús”: Qué difícil es perdonar siempre a quienes nos hieren. Qué desafiante es acoger siempre al emigrante y al extranjero. Qué doloroso es soportar la desilusión, el rechazo o la traición. Qué incómodo es proteger los derechos de los más frágiles, de los que aún no han nacido o de los más ancianos, que parece que obstaculizan nuestro sentido de libertad.
Sin embargo, es justamente en esas circunstancias en las que el Señor nos pregunta: «¿También vosotros os queréis marchar?», ha citado. “Cada cristiano es enviado para ser un misionero, un ‘discípulo misionero'”, exhorta Francisco.
Compartir la alegría del Evangelio
“Con la alegría y la fuerza conferida por el Espíritu Santo, digámosle con confianza: ‘Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna'”, ha concluido.
Y en ese sentido, el Santo Padre Francisco ha recordado que toda la Iglesia “en su conjunto” está llamada a “salir” para llevar las palabras de vida eterna a las “periferias del mundo”.
Así, he manifestado su deseo que la celebración de hoy pueda “confirmar a cada uno de vosotros, padres y abuelos, niños y jóvenes, hombres y mujeres, religiosos y religiosas, contemplativos y misioneros, diáconos y sacerdotes, para compartir la alegría del Evangelio”.
Desafíos
Los desafíos que los cristianos de hoy tienen delante –ha explicado– no son, a su manera, más difíciles de los que debieron afrontar los primeros misioneros irlandeses, mencionando a san Columbano y sus compañeros.
Naturalmente, “siempre habrá personas que se opondrán a la Buena Noticia”, que “murmurarán” contra sus “palabras duras” –ha advertido el Papa–, pero, como san Columbano y sus compañeros, que afrontaron aguas congeladas y mares tempestuosos para seguir a Jesús, “no nos dejemos influenciar o desanimar jamás ante la mirada fría de la indiferencia o los vientos borrascosos de la hostilidad”.
A continuación, ofrecemos la homilía del Papa Francisco en la Misa, traducida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede:
***
Homilía del Papa Francisco
«Tú tienes palabras de vida eterna» (Jn 6,68). 
En la conclusión de este Encuentro Mundial de las Familias, nos reunimos como familia alrededor de la mesa del Señor. Agradecemos al Señor por tantas bendiciones que ha derramado en nuestras familias. Queremos comprometernos a vivir plenamente nuestra vocación para ser, según las conmovedoras palabras de santa Teresa del Niño Jesús, «el amor en el corazón de la Iglesia». 
En este momento maravilloso de comunión entre nosotros y con el Señor, es bueno que nos detengamos un momento para considerar la fuente de todo lo bueno que hemos recibido. En el Evangelio de hoy, Jesús revela el origen de estas bendiciones cuando habla a sus discípulos. Muchos de ellos estaban desolados, confusos y también enfadados, debatiendo sobre aceptar o no sus “palabras duras”, tan contrarias a la sabiduría de este mundo. Como respuesta, el Señor les dice directamente: «Las palabras que os he dicho son espíritu y vida» (Jn 6,63). 
Estas palabras, con su promesa del don del Espíritu Santo, rebosan de vida para nosotros que las acogemos desde la fe. Ellas indican la fuente última de todo el bien que hemos experimentado y celebrado aquí en estos días: el Espíritu de Dios, que sopla constantemente vida nueva en el mundo, en los corazones, en las familias, en los hogares y en las parroquias. Cada nuevo día en la vida de nuestras familias y cada nueva generación trae consigo la promesa de un nuevo Pentecostés, un Pentecostés doméstico, una nueva efusión del Espíritu, el Paráclito, que Jesús nos envía como nuestro Abogado, nuestro Consolador y quien verdaderamente nos da valentía. 
Cuánta necesidad tiene el mundo de este aliento que es don y promesa de Dios. Como uno de los frutos de esta celebración de la vida familiar, que podáis regresar a vuestros hogares y convertiros en fuente de ánimo para los demás, para compartir con ellos “las palabras de vida eterna” de Jesús. Vuestras familias son un lugar privilegiado y un importante medio para difundir esas palabras como “buena noticia” para todos, especialmente para aquellos que desean dejar el desierto y la “casa de esclavitud” (cf. Jos 24,17) para ir hacia la tierra prometida de la esperanza y de la libertad. 
En la segunda lectura de hoy, san Pablo nos dice que el matrimonio es una participación en el misterio de la fidelidad eterna de Cristo a su esposa, la Iglesia (cf. Ef 5,32). Pero esta enseñanza, aunque magnífica, tal vez pueda parecer a alguno una “palabra dura”. Porque vivir en el amor, como Cristo nos ha amado (cf. Ef 5,2), supone la imitación de su propio sacrificio, implica morir a nosotros mismos para renacer a un amor más grande y duradero. Solo ese amor puede salvar el mundo de la esclavitud del pecado, del egoísmo, de la codicia y de la indiferencia hacia las necesidades de los menos afortunados. Este es el amor que hemos conocido en Jesucristo, que es encarnado en nuestro mundo por medio de una familia y que a través del testimonio de las familias cristianas tiene el poder, en cada generación, de derribar las barreras para reconciliar al mundo con Dios y hacer de nosotros lo que desde siempre estamos destinados a ser: una única familia humana que vive junta en la justicia, la santidad y la paz. 
La tarea de dar testimonio de esta Buena Noticia no es fácil. Sin embargo, los desafíos que los cristianos de hoy tienen delante no son, a su manera, más difíciles de los que debieron afrontar los primeros misioneros irlandeses. Pienso en san Columbano, que con su pequeño grupo de compañeros llevó la luz del Evangelio a las tierras europeas en una época de oscuridad y decadencia cultural. Su extraordinario éxito misionero no estaba basado en métodos tácticos o planes estratégicos, sino en una humilde y liberadora docilidad a las inspiraciones del Espíritu Santo. Su testimonio cotidiano de fidelidad a Cristo y entre ellos fue lo que conquistó los corazones que deseaban ardientemente una palabra de gracia y lo que contribuyó al nacimiento de la cultura europea. Ese testimonio permanece como una fuente perenne de renovación espiritual y misionera para el pueblo santo y fiel de Dios. 
Naturalmente, siempre habrá personas que se opondrán a la Buena Noticia, que “murmurarán” contra sus “palabras duras”. Pero, como san Columbano y sus compañeros, que afrontaron aguas congeladas y mares tempestuosos para seguir a Jesús, no nos dejemos influenciar o desanimar jamás ante la mirada fría de la indiferencia o los vientos borrascosos de la hostilidad. 
Incluso, reconozcamos humildemente que, si somos honestos con nosotros mismos, también nosotros podemos encontrar duras las enseñanzas de Jesús. Qué difícil es perdonar siempre a quienes nos hieren. Qué desafiante es acoger siempre al emigrante y al extranjero. Qué doloroso es soportar la desilusión, el rechazo o la traición. Qué incómodo es proteger los derechos de los más frágiles, de los que aún no han nacido o de los más ancianos, que parece que obstaculizan nuestro sentido de libertad. 
Sin embargo, es justamente en esas circunstancias en las que el Señor nos pregunta: «¿También vosotros os queréis marchar?» (Jn 6,67). Con la fuerza del Espíritu que nos anima y con el Señor siempre a nuestro lado, podemos responder: «Nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios» (v. 69). Con el pueblo de Israel, podemos repetir: «También nosotros serviremos al Señor, ¡porque él es nuestro Dios!» (Jos24,18). 
Con los sacramentos del bautismo y de la confirmación, cada cristiano es enviado para ser un misionero, un “discípulo misionero” (cf. Evangelii gaudium, 120). Toda la Iglesia en su conjunto está llamada a “salir” para llevar las palabras de vida eterna a las periferias del mundo. Que nuestra celebración de hoy pueda confirmar a cada uno de vosotros, padres y abuelos, niños y jóvenes, hombres y mujeres, religiosos y religiosas, contemplativos y misioneros, diáconos y sacerdotes, para compartir la alegría del Evangelio. Que podáis compartir el Evangelio de la familia como alegría para el mundo. 
Mientras nos disponemos a reemprender cada uno su propio camino, renovemos nuestra fidelidad al Señor y a la vocación a la que nos ha llamado. Haciendo nuestra la oración de san Patricio, repitamos con alegría: «Cristo en mí, Cristo detrás de mí, Cristo junto a mí, Cristo debajo de mí, Cristo sobre mí». (Aplausos al Papa) Con la alegría y la fuerza conferida por el Espíritu Santo, digámosle con confianza: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna» (Jn 6,68). (Aplausos)
© Librería Editorial Vaticano

Transmisión en vivo: Santa Misa celebrada por el Papa Francisco en el parque Phoenix 26082018

Transmisión en vivo  Santa Misa celebrada por el Papa Francisco en el parque Phoenix

http://webcatolicodejavier.org/RetransmisionEnDirecto.html   

 

Viaje del Papa a Irlanda por el IX Encuentro Mundial de las Familias


26 de agosto de 2018: Visita del Papa Francisco a Knock

En vivoA la 1:00 a.m. hora de Tijuana y la costa oeste de USAlas 2:00 a.m. en Perú, Guatemala, Honduras, Costa Rica, El Salvador y Nicaragua, las 3:00 a.m.en México DF, Ecuador,Colombia y Panamá, las 4:00 a.m. hora de la costa Este de USA, Cuba, República Dominicana, Puerto Rico y Bolivia, a las 5:00 a.m. en Santiago de Chile, Buenos Aires Montevideolas 9 a.m. en Portugal y las Islas Canarias, las 10:00 a.m. en Madrid, las  6:00 p.m. en Sidney.
En diferido A las 12:30 p.m. hora de Tijuana y la costa oeste de USAlas 1:30 p.m. en Perú, Guatemala, Honduras, Costa Rica, El Salvador y Nicaragua, las 2:30 p.m.en México DF, Ecuador,Colombia y Panamá, las 3:30 p.m. hora de la costa Este de USA, Cuba, República Dominicana, Puerto Rico y Bolivia, a las 4:30 p.m. en Santiago de Chile, Buenos Aires Montevideolas 8:30 p.m. en Portugal y las Islas Canarias, las 9:30 p.m. en Madrid, las  5:30 a.m. en Sidney (día siguiente).


26 de agosto de 2018: Santa Misa celebrada por el Papa Francisco en el parque Phoenix

En vivoA las 6:00 a.m. hora de Tijuana y la costa oeste de USAlas 7:00 a.m. en Perú, Guatemala, Honduras, Costa Rica, El Salvador y Nicaragua, las 8:00 a.m.en México DF, Ecuador,Colombia y Panamá, las 9:00 a.m. hora de la costa Este de USA, Cuba, República Dominicana, Puerto Rico y Bolivia, a las 10:00 a.m. en Santiago de Chile, Buenos Aires Montevideolas 2:00 p.m. en Portugal y las Islas Canarias, las 3:00 p.m. en Madrid, las  11:00 p.m. en Sidney.26 de agosto de 2018: Encuentro del Papa Francisco con los obispos de Irlanda

En vivoA las 9:30 a.m. hora de Tijuana y la costa oeste de USAlas 10:30 a.m. en Perú, Guatemala, Honduras, Costa Rica, El Salvador y Nicaragua, las 11:30 a.m.en México DF, Ecuador,Colombia y Panamá, las 12:30 p.m. hora de la costa Este de USA, Cuba, República Dominicana, Puerto Rico y Bolivia, a las 1:30 p.m. en Santiago de Chile, Buenos Aires Montevideolas 5:30 p.m. en Portugal y las Islas Canarias, las 6:30 p.m. en Madrid, las  02:30 a.m. en Sidney (día siguiente).26 de agosto de 2018: Ceremonia de despedida del Papa Francisco 

En vivoA las 10:30 a.m. hora de Tijuana y la costa oeste de USAlas 11:30 a.m. en Perú, Guatemala, Honduras, Costa Rica, El Salvador y Nicaragua, las 12:30 p.m.en México DF, Ecuador,Colombia y Panamá, la  1:30 p.m. hora de la costa Este de USA, Cuba, República Dominicana, Puerto Rico y Bolivia, a las 2:30 p.m. en Santiago de Chile, Buenos Aires Montevideolas 6:30 p.m. en Portugal y las Islas Canarias, las 7:30 p.m. en Madrid, las  03:30 a.m. en Sidney (día siguiente).


Irlanda: El Papa se reúne con 8 víctimas de abusos sexuales

Oración del Papa por las víctimas © Vatican Media

Irlanda: El Papa se reúne con 8 víctimas de abusos sexuales

Clericales, religiosos e institucionales
(ZENIT – 25 agosto 2018).- El Papa Francisco se ha reunido a primera hora de la noche, este sábado, 25 de agosto de 2018, en Dublín, con ocho sobrevivientes irlandeses de abusos clericales, religiosos e institucionales, durante una hora y media.
Así lo ha anunciado Greg Burke, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, esta tarde, a través de un comunicado.
Las personas con las que se ha encontrado el Santo Padre son Marie Collins; el sacerdote Patrick McCafferty, el padre Joe McDonald; el concejal Damian O’Farrell; Paul Jude Redmond; Clodagh Malone; Bernadette Fahy, y otro sobreviviente, víctima del sacerdote Tony Walsh, que prefirió permanecer en el anonimato.

El Papa a los matrimonios: “La revolución de amor comienza en vuestras familias” 25082018



Francisco saluda a una pareja de novios en Dublín © Vatican Media

El Papa a los matrimonios: “La revolución de amor comienza en vuestras familias”

Discurso en la Procatedral de Dublín
(ZENIT – 25 agosto 2018).- Esta tarde, en el marco del IX Encuentro Mundial de las Familias que se celebra en Dublín, capital de Irlanda, el Papa Francisco ha visitado la Procatedral de Santa María, donde se ha encontrado con matrimonios y parejas católicas.
“Nuestro mundo tiene necesidad de una revolución de amor. Que esta revolución comience desde vosotros y desde vuestras familias” les ha dicho el Santo Padre a las jóvenes parejas y familias y también a los adultos y mayores allí presentes.
Estamos olvidando de forma lenta pero inexorablemente el lenguaje directo de una caricia, la fuerza de la ternura –ha advertido el Pontífice–. “No habrá una revolución de amor sin una revolución de la ternura”.
Así, el Papa ha deseado a las familias irlandesas que con el ejemplo que dan, sus hijos puedan ser guiados para que se conviertan en una “generación más solícita, amable y rica de fe, para la renovación de la Iglesia y de toda la sociedad irlandesa”.
Venerable Matt Talbot
En el camino entre la Nunciatura y la Procatedral, el Papa ha parado a orar ante los restos mortales del venerable Matt Talbot, un obrero que vivió entre los siglos XIX y XX, hoy muy querido en Irlanda.
A su llegada al papamóvil, a las 15:30 hora local (16:30 de la tarde en Roma), el Santo Padre ha sido recibido a la entrada de la Procatedral por el Capítulo Metropolitano y por el Arzobispo de Dublín y Primado de Irlanda, Mons. Diarmuid Martin, que le ha entregado al Papa el crucifijo y el agua bendita para rociar, mientras la asamblea cantaba.
A la entrada de la Capilla del Santísimo Sacramento, una pareja joven ha ofrecido al Pontífice unas flores, que el Papa ha colocado en el altar de la Capilla, donde ha encendido una vela en memoria de las víctimas de abuso desde febrero de 2011, y se ha sentado a rezar en silencio ante el altar.
Testimonios de jóvenes y ancianos
Posteriormente, después de un breve testimonio de una pareja de abuelos, que recientemente celebró su 50 aniversario de bodas y las preguntas de dos parejas jóvenes, el Santo Padre saludó a los presentes, respondiendo las preguntas que se les dirigieron:
Aquí está el texto del saludo del Santo Padre, enviado por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
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Saludo del Papa Francisco
Queridos amigos: 
(…) Hay un dicho en español: El dolor entre dos, es menos dolor (palabras improvisadas).
Me alegro de poder encontraros en esta histórica pro-catedral de Santa María, que durante estos años ha visto innumerables celebraciones del sacramento del matrimonio. Cuánto amor se ha manifestado, cuántas gracias se han recibido en este sagrado lugar. Agradezco al arzobispo Martin su cordial bienvenida. Estoy particularmente contento de estar con vosotros, parejas de novios y esposos que os encontráis en distintas fases del itinerario del amor sacramental. (Palabras improvisadas)
De modo especial, agradezco el testimonio de Vincent y Teresa, que nos han hablado de su experiencia de 50 años de matrimonio y de vida familiar. Gracias por las palabras de ánimo como también por los desafíos que habéis expuesto a las nuevas generaciones de recién casados y de novios, no solo de aquí, en Irlanda, sino del mundo entero. Es muy importante escuchar a los ancianos, a los abuelos. Tenemos mucho que aprender de vuestra experiencia de vida matrimonial sostenida cada día por la gracia del sacramento. (Palabras improvisadas) Creciendo juntos en esta comunidad de vida y de amor, habéis experimentado muchas alegrías y, ciertamente, también muchos sufrimientos. Junto con todos los matrimonios que han recorrido un largo trecho en este camino, sois los guardianes de nuestra memoria colectiva. Tenemos siempre necesidad de vuestro testimonio lleno de fe. Es un recurso maravilloso para las jóvenes parejas, que miran al futuro con emoción y esperanza… y puede que con un poquito de inquietud. ¿Cómo será este futuro?
Agradezco también a las parejas jóvenes que me han dirigido algunas preguntas con franqueza. No es fácil responder a estas preguntas. Denis y Sinead están a punto de embarcarse en un viaje de amor que según el proyecto de Dios lleva consigo un compromiso para toda la vida. Han preguntado cómo pueden ayudar a otros a comprender que el matrimonio no es simplemente una institución sino una vocación, una decisión consciente y para toda la vida, a cuidarse, ayudarse y protegerse mutuamente. 
Ciertamente debemos reconocer que hoy no estamos acostumbrados a algo que dure realmente toda la vida. Si siento que tengo hambre o sed, puedo nutrirme, pero mi sensación de estar saciado no dura ni siquiera un día. Si tengo un trabajo, sé que podría perderlo aun contra mi voluntad o que podría verme obligado a elegir otra carrera diferente. Es difícil incluso estar al día en el mundo de hoy, pues todo lo que nos rodea cambia, las personas van y vienen en nuestras vidas, las promesas se hacen, pero con frecuencia no se cumplen o se rompen. Puede que lo que me estáis pidiendo en realidad sea algo todavía más fundamental: “¿No hay nada verdaderamente importante que dure? ¿Ni siquiera el amor?”. Sabemos lo fácil que es hoy caer prisioneros de la cultura de lo provisorio, de lo efímero. Esta cultura ataca las raíces mismas de nuestros procesos de maduración, de nuestro crecimiento en la esperanza y el amor. ¿Cómo podemos experimentar, en esta cultura de lo efímero, lo que es verdaderamente duradero? 
Lo que quisiera deciros es esto. Entre todas las formas de la fecundidad humana, el matrimonio es único. Es un amor que da origen a una vida nueva. Implica la responsabilidad mutua en la trasmisión del don divino de la vida y ofrece un ambiente estable en el que la vida nueva puede crecer y florecer. El matrimonio en la Iglesia, es decir el sacramento del matrimonio, participa de modo especial en el misterio del amor eterno de Dios. Cuando un hombre y una mujer cristianos se unen en el vínculo del matrimonio, la gracia del Señor los habilita a prometerse libremente el uno al otro un amor exclusivo y duradero. De ese modo su unión se convierte en signo sacramental de la nueva y eterna alianza entre el Señor y su esposa, la Iglesia. Jesús está siempre presente en medio de ellos. Los sostiene en el curso de la vida, en su recíproca entrega, en la fidelidad y en la unidad indisoluble (cf. Gaudium et spes, 48). Su amor es una roca y un refugio en los tiempos de prueba, pero sobre todo es una fuente de crecimiento constante en un amor puro y para siempre. 
Sabemos que el amor es lo que Dios sueña para nosotros y para toda la familia humana. Por favor, no lo olvidéis nunca. Dios tiene un sueño para nosotros y nos pide que lo hagamos nuestro. No tengáis miedo de ese sueño. Custodiadlo como un tesoro y soñadlo juntos cada día de nuevo. Así, seréis capaces de sosteneros mutuamente con esperanza, con fuerza, y con el perdón en los momentos en los que el camino se hace arduo y resulta difícil recorrerlo. En la Biblia, Dios se compromete a permanecer fiel a su alianza, aun cuando lo entristecemos y nuestro amor se debilita. Él nos dice: «Nunca te dejaré ni te abandonaré» (Hb 13,5). Como marido y mujer, ungiros mutuamente con estas palabras de promesa, cada día por el resto de vuestras vidas. Y no dejéis nunca de soñar. 
Stephen y Jordan están recién casados y han preguntado algo muy importante: cómo pueden los padres trasmitir la fe a los hijos. Sé que aquí en Irlanda la Iglesia ha preparado cuidadosamente programas de catequesis para educar en la fe dentro de las escuelas y de las parroquias. Pero el primer y más importante lugar para trasmitir la fe es el hogar, a través del sereno y cotidiano ejemplo de los padres que aman al Señor y confían en su palabra. Ahí, en la «iglesia doméstica», los hijos aprenden el significado de la fidelidad, de la honestidad y del sacrificio. Ven cómo mamá y papá se comportan entre ellos, cómo se cuidan el uno al otro y a los demás, cómo aman a Dios y a la Iglesia. Así los hijos pueden respirar el aire fresco del Evangelio y aprender a comprender, juzgar y actuar en modo coherente con la fe que han heredado. La fe se trasmite alrededor de la mesa doméstica, en la conversación ordinaria, a través del lenguaje que solo el amor perseverante sabe hablar. 
Por tanto, rezad juntos en familia, hablad de cosas buenas y santas, dejad que María nuestra Madre entre en vuestra vida familiar. Celebrad las fiestas cristianas. Vivid en profunda solidaridad con cuantos sufren y están al margen de la sociedad. Cuando hacéis esto junto con vuestros hijos, sus corazones poco a poco se llenan de amor generoso por los demás. Puede parecer obvio, pero a veces se nos olvida. Vuestros hijos aprenderán a compartir los bienes de la tierra con los demás, si ven que sus padres se preocupan de quien es más pobre o menos afortunado que ellos. En fin, vuestros hijos aprenderán de vosotros el modo de vivir cristiano; vosotros seréis sus primeros maestros en la fe. 
Las virtudes y las verdades que el Señor nos enseña no siempre son estimadas por el mundo de hoy, que tiene poca consideración por los débiles, los vulnerables y todos aquellos que considera “improductivos”. El mundo nos dice que seamos fuertes e independientes; que no nos importen los que están solos o tristes, rechazados o enfermos, los no nacidos o los moribundos. Dentro de poco iré privadamente a encontrarme con algunas familias que afrontan desafíos serios y dificultades reales, pero los padres capuchinos les dan amor y ayuda. Nuestro mundo tiene necesidad de una revolución de amor. Que esta revolución comience desde vosotros y desde vuestras familias. 
Hace algunos meses alguien me dijo que estamos perdiendo nuestra capacidad de amar. Estamos olvidando de forma lenta pero inexorablemente el lenguaje directo de una caricia, la fuerza de la ternura. No habrá una revolución de amor sin una revolución de la ternura. Que, con vuestro ejemplo, vuestros hijos puedan ser guiados para que se conviertan en una generación más solícita, amable y rica de fe, para la renovación de la Iglesia y de toda la sociedad irlandesa. 
Así vuestro amor, que es un don de Dios, ahondará todavía más sus raíces. Ninguna familia puede crecer si olvida sus propias raíces. Los niños no crecen en el amor si no aprenden a hablar con sus abuelos. Por tanto, dejad que vuestro amor eche raíces profundas. No olvidemos que «lo que el árbol tiene de florido/ vive de lo que tiene sepultado» (F. L. BERNÁRDEZ, soneto Si para recobrar lo recobrado). 
Que, junto con el Papa, todas las familias de la Iglesia, representadas esta tarde por parejas ancianas y jóvenes, puedan agradecer a Dios el don de la fe y la gracia del matrimonio cristiano. Por nuestra parte, nos comprometemos con el Señor a trabajar por la venida de su reino de santidad, justicia y paz, con la fidelidad a las promesas que hemos hecho y con la constancia en el amor. A todos vosotros, a vuestras familias y a vuestros seres queridos os imparto mi bendición.