La historia del milagro escondido tras la imagen de esta bella Virgen
Imagen de la Virgen Nuestra Señora de la Paz. Cuadro entregado al Papa por los obispos de Kazajistán/Crédito: EWTN
Ozernoye es el nombre de un pueblo situado al norte de Kazajistán donde se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de la Paz, el único santuario mariano de Asia Central y a cuya Virgen se le atribuye un milagro que salvó la vida de numerosas personas.
En declaraciones a EWTN, el Padre Mariusz Stawasz, Rector de este santuario, explicó que en aquel lugar durante la Segunda Guerra Mundial la gente rezaba por la intercesión de la Virgen María para que terminara con la hambruna.
Fue el 25 de marzo de 1941 cuando ocurrió un milagro. De pronto, las temperaturas subieron y la nieve se derritió, formando un gran lago en los alrededores del pueblo de Ozernoye.
Lago que apareció tras el milagro. Crédito: EWTN
En el lago comenzaron a aparecer gran cantidad de peces con los que los habitantes de este pueblo pudieron alimentarse.
Tras este milagro, la aldea de Ozernoye se ha convertido en la sede del único santuario mariano en toda la región de Asia Central, incluyendo Mongolia y Afganistán.
Santuario de Nuestra Señora de la Paz. Crédito: EWTN
La iglesia se construyó en 1990 y pronto se convirtió en un lugar de peregrinación, especialmente para los jóvenes, que se reúnen cada año en agosto para participar en un festival.
Además, desde 2014 en este santuario se encuentra uno de los 12 altares de la paz, donde cada día del año los peregrinos acuden para rezar por la paz en el mundo.
El altar de la Paz. Crédito: EWTN
La idea de este altar es ser una de las 12 estrellas de la corona de la Madre de Dios y fue iniciado por la comunidad laica “Regina della Pace” en Polonia. Estos altares están repartidos en diferentes países del mundo.
De hecho, durante su visita a Kazajistán, Juan Pablo II quiso hacer “una peregrinación espiritual” a este santuario, y ante los fieles que le escuchaban, rezó en silencio remitiéndose espiritualmente hacia este lugar.
La imagen de esta Virgen, que sujeta al Niño Jesús en sus brazos y señala a un lago lleno de peces, se ha convertido en la imagen protagonista de la medalla diseñada para el viaje del Papa Francisco a Kazajistán, que tendrá lugar entre el 12 y el 15 de septiembre.
Medalla oficial del viaje apostólico del Papa Francisco.
La historia registra numerosos hallazgos de imágenes sagradas realizados por personas que actuaron a impulsos de una u otra forma inspirados. Es lo que ha sucedido en una pequeña localidad francesa, según cuenta Cari Filii News:
Pierre Houcke es el sacristán de la iglesia de Chepoix, un pueblo en el departamento francés de Oise, al norte del país. A mediados de septiembre pasado se dio cuenta de que el altar de la Virgen, a la izquierda de la nave, se estaba hundiendo. Como primera medida quitó tres estatuas para aliviar su peso, y lo comentó con un carpintero pensando en hacer algún arreglo, porque al levantar una plancha de madera habían visto escombros. Pero pasaban las semanas sin que se tomase ninguna medida.
Según cuenta Courrier picard, el 25 de octubre por la mañana, todavía en sueños al levantarse, Pierre escuchó una voz interior "clara y distinta" que le ordenaba: "¡Tiene que ser ahora!" Él entendió a qué se refería la voz y que tenía que ir a la iglesia, así que llamó a su amigo Henri Deffontaines y ambos quitaron unas tablas del suelo para ver qué podía estar causando el desplome.
La iglesia y cementerio de Chepoix. Fotos: Wikipedia.
Fue entonces cuando descubrieron un bloque de piedra. "Sentí entonces la misma intuición que aquella mañana, que me decía: 'Ve despacio'", confiesa Pierre. Ambos pudieron distinguir una forma humana. "¡Pierre, creo que es una estatua de la Virgen!", le dijo Henri. "Entonces comprendí enseguida que se trataba de una pietà", concluye el sacristán. Entre ambos consiguieron sacar la pieza en piedra polícroma, que resultó ser, efectivamente, una Piedad, con la Virgen sosteniendo en brazos a Cristo muerto al pie de la Cruz, acompañado por dos personajes que al principio se identificaron como Santa María Magdalena y San Juan Evangelista, pero que luego parecen ser más bien José de Arimatea y Nicodemo.
Ambos avisaron al alcalde, pero la noticia no trascendió hasta finales de febrero, porque no se quiso llamar la atención sobre el templo para evitar acciones de vandalismo. Actualmente se encuentra en el Museo de Arqueología del Oise, en la localidad de Vendeuil-Caply, donde ha sido datada a finales del siglo XV o principios del XVI.
Valérie Kozlowski, directora del museo, anuncia que será restaurada, y señala que obras de estas características son "raras de encontrar en Picardía" y denotan la influencia flamencaen esa región durante el periodo de su tallado. Ella piensa que la pieza fue guardada en ese lugar porque "tal vez se pasó de moda y no quisieron desembarazarse de ella". Pero lo extraño del lugar donde fue encontrada, y el hecho de que no haya registro alguno en los archivos de la parroquia sobre esta obra, ha hecho pensar a otros especialistas en que fue escondida ahí durante el Terror de la Revolución Francesa, un periodo de persecución a la Iglesia que además de miles de mártires causó la destrucción de innumerables obras de arte religioso.
Pierre (izquierda) y Henri (derecha), los descubridores de esta misteriosa Pietà.
Para el hombre que la encontró, un hombre de fe profunda, lo relevante no es tanto el valor artístico e histórico de la pieza, como el impulso que le llevó a la iglesia aquella mañana: "En Lourdes, María solo hablaba a Bernadette los jueves, y fue el jueves 25 de marzo de 1858 cuando le pidió que cavase en el fondo de la gruta, un poco como hicimos Henri y yo para descubrir esta Piedad".
Nathan Davis tenía 17 años pero pese a su corta edad participaba como vaquero de rodeo en Estados Unidos. Ni él ni sus padres olvidarán aquel día de agosto de 2014 en el que pese a los intentos de su madre para que no participara en la Feria del Condado de Gratiot (Michigan), el joven decidió hacerlo, lo que casi le costó la vida. Durante semanas estuvo en cuidados intensivos. Pero una medalla de la Virgen de Fátima que su padre le colocó en la pierna fue su protectora en ese tiempo. Al final pudo curarse, pero sobre todo se acercó a Dios y ahora tiene una vida de fe mucho más profunda. Aquel fatídico día Michelle y Tim estaban entre el público mientras Nathan montaba un toro de 700 kilos de nombre Vegas. Al principio pudo aguantar sus movimientos, pero tras un brusco giro el joven se desequilibró y cayó con la mala suerte de que en una de sus sacudidas las patas traseras del toro impactaron con toda su potencia en el abdomen del joven vaquero.
"¡No veo nada!"
Rápidamente los payasos del rodeo levantaron a Nathan y lo sacaron del alcance del toro. Sus padres acudieron a ver a su hijo que estaba siendo acostado en una camilla. No vieron aparentemente sangre y esto les tranquilizó. Sin embargo, en ese momento empezó a palidecer. “¡Todo está negro! ¡No veo nada!”, les dijo.
Nathan, con su madre Michelle, que no cesó de rezar a la Virgen tras el accidente de su hijo
Una ambulancia se lo llevó rápidamente. En aquel instante, Michelle percibió la gravedad del suceso y la necesidad que había de que Dios intercediera. Sin pensarlo, esta mujer llamó a su madre: “Nathan está herido. Es grave. Necesito que saques las Tres Oraciones Hermosísimas y las recites. No tengo el libro de oración de piedad conmigo. ¡Hay que rezarlas ahora! Por favor, mamá”. Estas oraciones están precisamente destinadas a los moribundos.
Una hemorragia mortal y la medalla de Fátima
El joven sufría en realidad una enorme hemorragia que le llevaba inexorablemente a la muerte. Tuvieron que hacerle varias transfusiones de sangre y plasma, y en el hospital al que llegó decidió que fuera trasladado en helicóptero a otro con más medios.
Michelle, que ha escrito un libro sobre este suceso, recuerda que se aferró a la fe pese a que los médicos no les daban esperanzas al percatarse de que su marido había prendido en el píe de su hijo durante el traslado su medalla de la Virgen de Fátima. “María intercederá y su suplicará ante el trono de Dios que lo perdone”, dijo la madre en ese momento, tal y como señala al Catholic Digest.
En el hospital, familiares y amigos rezaron fervorosamente esperando noticias sobre Nathan. Los médicos fueron sinceros y les dijeron que había menos de un 5% de posibilidades de que el joven sobreviviera. Según los doctores, el toro había prácticamente cortado en dos el hígado y la única forma de mantenerlo unido era con las manos. Además, no había opción en ese momento para un trasplante de hígado. Durante días trabajaron en la forma de poder salvarle y curar las heridas.
La fuerza de la oración
“Estoy convencida de que tener a tanta gente asaltando con su oración las puertas del cielo cambió el resultado”, explica Michelle. Durante las primeras dos semanas en las que Nathan se debatía entre la vida y la muerte “descubrimos iglesias y grupos de personas en 20 estados y en 8 países diferentes que estaban rezando por él”.
La madre de Nathan muestra la medalla de Fátima que colocaron al joven tras el accidente
La Medalla de Fátima nunca se separó del joven durante su terrible experiencia en el hospital. Hasta el día en que el toro hirió a Nathan, nunca habían usado la medalla. Era un regalo de un amigo que había ido al santuario de Fátima, y por miedo a que se pudiera perder nunca había salido de casa. Sin embargo, Michelle recuerda que aquel día antes de ir a la feria sintió una especie de llamada que la hizo volver a casa y llevarla consigo al rodeo.
La presencia de la Virgen en este proceso doloroso
Por ello, la madre del joven confiesa que pudo sentir de verdad la presencia de la Virgen cuando Nathan luchaba por su vida en el hospital.
El joven perdió mucha sangre, y tuvieron que hacerle varios litros en transfusiones durante los siguientes treinta días. Hubo muchas complicaciones y contratiempos. Uno de los efectos secundarios de la tremenda hemorragia fue el síndrome compartimental abdominal, que como consecuencia le producía unos dolores terribles en las piernas. De hecho, tuvo que aprender de nuevo a caminar. A día de hoy, tiene todavía dolores y el pie izquierdo no le funciona con normalidad.
El Nathan de antes del accidente no es el mismo que ahora. Ahora siempre con la medalla de Fátima al cuello confiesa que ha vivido una transformación espiritual, pues hasta el que sufrió el golpe del toro estaba alejado de Dios.
“Desde el accidente ya no doy por sentada mi fe y mi familia”, asegura el joven, que trabaja y a la vez asiste a la universidad. Y añade que “nunca seré el mismo. Ahora siempre pienso en Dios y la vida tiene más significado”.
Transmitimos el testimonio de una persona que estuvo presente el 10 de noviembre de 1953 en una conferencia que el prestigioso doctor Manuel Camelo Camacho pronunció en la ciudad de Monterrey, México. He aquí sus palabras: Siendo estudiante de Preparatoria en 1918, sufrí una laringitis que me produjo una afonía molestísima, principalmente porque me hacía emitir un tono de voz agudo, femenino, desagradable, discordante, que me hacía reprimirme de hablar, lo que interfería en mis estudios. Ello no obstante los continué y pasé a la escuela de Medicina donde terminé mi carrera. En México me trataron durante años varios médicos especialistas sin lograr ninguna mejoría. Ya recibido de Médico, fui a Europa en viaje de estudio -por su extraordinaria valía obtuvo una beca-, y estando en París en otoño de 1930, consulté a un especialista notable cuyo diagnóstico fue muy desfavorable, pues temía que la hipertrofia de las cuerdas vocales y de la laringe, me ocasionara una asfixia, máxime dado el clima de París. Por lo que su opinión era que regresara a México cuanto antes. Él me recomendó, sin embargo, que viera a otro especialista que residía en Viena. Hice el viaje allá para consultarlo y opinó que mi caso era incurable. De regreso a París me recomendaron un gran especialista, residente en Londres, de religión judía, el Dr. Stern, y fui allá a consultarle. Después de auscultarme con gran cuidado, me dijo que mi mal era incurable, que sólo podría curarme un milagro. -¿Usted es católico?, me preguntó cuando vio pendiente de mi cuello una medalla de la Virgen Santísima. -Sí, le contesté. -Entonces pida usted un milagro, que, si usted se cura, yo me convierto a su religión católica. Hacía mucho tiempo que tenía yo el deseo de visitar Lourdes, y pensé inmediatamente ir allá a pedir a la Virgen Santísima mi curación. Eran los últimos días del mes de enero de 1931. Estuve en Lourdes precisamente a tiempo de pasar ahí el 11 de febrero, día de Nuestra Señora de Lourdes. Ni qué decir el estado de angustia con que llegué a la Gruta de Massabielle. Toda mi vida, desde que estaba enfermo, había pedido a la Virgen Santísima mi curación, con fervor verdadero y especialmente se lo había pedido a la Virgen de Lourdes. Ahora estaba ahí, de rodillas en la explanada, mientras pasaba la procesión con el Santísimo Sacramento después de que se había dado la bendición con su Divina Majestad a cada uno de los enfermos. Me sentía más enfermo que nunca; casi no podía hablar. Cuantos me veían notaban mi angustia. Estando de rodillas se acercó un grupo de españoles que venía en la procesión entonando el Ave María de Lourdes... sentí un impulso incontenible de cantar con ellos y haciendo un esfuerzo canté sin darme cuenta y luego me quedé sorprendido de oírme a mí mismo. Mi voz era la misma que había perdido hacía tantos años. ¡Estaba curado!
Inmediatamente pensé en regresar a Londres para ver al doctor Stern. Así lo hice. El doctor me auscultó de nuevo encontrándome enteramente, curado y ofreció hacer cuanto antes un viaje a Lourdes para bautizarse allí como católico. Dice el Dr. Camelo Camacho que él pensó si ya en el espíritu del Doctor Stern habría inquietudes respecto a la verdad del Catolicismo, si ya tendría alguna inclinación espiritual que su curación vino a afirmar y que le animó definitivamente a convertirse.
Regresé a México y poco después recibí la noticia que el doctor Stern me daba las gracias por haberse bautizado, precisamente en Lourdes. Después no he vuelto a tener noticias suyas. Vino la guerra y he perdido todo contacto con él. El doctor Manuel Camelo Camacho se ha convertido en un gran propagandista de la devoción a Virgen Inmaculada aparecida en Lourdes. Y ha tenido la alegría de ver la construcción —alentada por él- de un templo dedicado a Nuestra Señora de Lourdes, en Monterrey. Texto de la revista AVE MARÍA • Núm. 756 •
La familia Colella, que aparece en «El Misterio del Padre Pío», lo cuenta con detalle
«A mi hijo le dejaron de funcionar 9 órganos, bajó a 10 pulsaciones por minuto» ... y hubo milagro
El joven Matteo, junto a su madre, acompañados de Paloma Fernández Gasset y José María Zavala, y a la derecha el padre de Matteo, médico asombrado del milagro
La película documental El misterio del padre Pío, dirigida por el periodista José María Zavala, recoge algunas historias asombrosas del poder de Dios para hacer milagros y transformar vidas.
Una de esas historias es la curación médicamente inexplicable del pequeño Matteo Colella. Fue el milagro -supervisado y constatado en un hospital europeo entrando ya el siglo XXI- que sirvió para canonizar a San Pío de Pietrelcina. La familia así bendecida ha asistido al estreno de la película en Madrid y han contado su testimonio a José Calderero de Aldecoa en Alfa y Omega.
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Así curó el padre Pío a nuestro hijo Matteo
Antonio Colella y Maria Lucia Ippolito ya tenían devoción al padre Pío antes de que, por intercesión del entonces beato, su hijo Matteo saliera con vida de una grave enfermedad que en menos de 24 horas parecía que iba a matar al pequeño. El matrimonio no solo vivía en la misma ciudad donde el fraile residió gran parte de su vida religiosa, San Giovanni Rotondo, sino que también se casaron en la misma capilla en la que el padre Pío celebró Misa por última vez.
Antonio –médico de profesión– trabaja en la Casa Alivio del Sufrimiento, hospital fundado precisamente por el fraile capuchino en 1956. Por eso, cuando un día en el año 2000 su hijo Matteo llegó a casa enfermo del colegio y no reconoció ni a su propia madre, el padre de familia decidió llevar al pequeño de forma urgente a este hospital.
"El diagnóstico fue terrible: meningitis aguda fulminante", explica Antonio Colella a Alfa y Omega.
Antonio Colella (médico) y Maria Lucia Ippolito cuentan el milagro que vivió su hijo
Matteo se quedó ingresado, pero la situación empeoró rápidamente. "Tuvo fallo multiorgánico –le dejaron de funcionar nueve órganos– y le bajaron repentinamente las pulsaciones –en un momento dado solo tenía 10 pulsaciones por minuto–. Para un niño de 7 años todo esto significa la muerte". Además, por la mañana, «tuvo un paro cardíaco, del que consiguieron sacarle, pero seguidamente entró en coma», relata Colella.
Oración ante la tumba del fraile
Ante esta situación, la madre de Matteo dejó las cuestiones médicas en manos de su marido y del resto de facultativos y se puso a rezar. "Me venían continuamente a la cabeza las palabras del padre Pío, que decía que “la oración es la llave que abre el corazón de Dios”". Así, Maria se fue a la tumba del fraile capuchino "y estuve allí, rezando por mi hijo, prácticamente durante todo el tiempo que duró el coma".
En un momento dado, ante la más que probable muerte del pequeño, Maria Lucia Ippolito hizo una promesa: "Si Matteo volvía a casa sano y salvo, dedicaría toda mi vida al servicio del padre Pío", algo que «parecía imposible que ocurriera". Sin embargo, después de 11 días, Matteo despertó del coma "sin ningún tipo de afectación".
Un sueño durante el coma
Los médicos y enfermeros no podían dar crédito a lo que veían. Matteo estaba prácticamente muerto y se curó de forma inexplicable. "Enseguida, los facultativos empezaron a hablar de milagro. Nosotros, sin embargo, tardamos más tiempo en darnos cuenta de que se trataba de un milagro porque estábamos totalmente en shock por lo ocurrido", cuenta Antonio Colella.
Solo percibieron lo singular de lo sucedido después de que su hijo les contara el sueño que había tenido durante el coma, y tras la visita de una comisión de expertos enviada por el Vaticano para investigar lo ocurrido.
"Matteo aseguró al despertar que había visto al padre Pío a la derecha de su cama. Le estaba sujetando la mano y le dijo: “no te preocupes porque vas a volver pronto a casa”", recuerda Maria. "Después, le llevó hasta Roma, a una habitación donde había un niño enfermo tumbado en una cama. “¿Le quieres curar?”, le preguntó el fraile. “¿Y eso cómo se hace?”, repreguntó Matteo. “Con la fuerza de la voluntad”, contestó el padre Pío. Acto seguido, impuso las manos sobre el niño, el niño se despertó, y también Matteo, en ese momento, salió del coma", asegura.
La curación de Matteo Pio Colella fue el milagro que posibilitó la canonización del fraile italiano en 2002. Ahora, "cada vez que entro en mi ciudad y veo los carteles donde pone “Ciudad de San Pío”, me doy cuenta de que él es santo y que esto está ligado íntimamente a la historia de mi familia. Es inexplicable", confiesa Ippolito.
Matteo, 18 años después del milagro, con José María Zavala, director de la película "El Misterio del Padre Pío" (lista de cines aquí)
Una vida al servicio del padre Pío
Tras la curación, y atendiendo a la promesa que Maria Lucia hizo ante la tumba del fraile capuchino, la familia Colella consagró su vida a la labor del padre Pío. "Seguimos con nuestros trabajo, pero hemos creado un grupo de oración de enfermos del padre Pío. También hemos fundado una asociación de voluntarios donde acogemos a enfermos oncológicos. Se llama Asociación el Cirineo, porque el padre Pío solía decir que él era “el cirineo de la humanidad que cogía sobre sus hombros el sufrimiento del mundo”".
En esta clave de servicio a la labor del padre Pío, el matrimonio Colella ha viajado estos días hasta España al estreno de la película El misterio del padre Pío. La cinta, dirigida por José María Zavala, presenta testimonios y documentos inéditos sobre el santo italiano que portó durante 50 años los estigmas de la crucifixión.
Lea una reseña detallada de la películaaquí en ReL
Con su bigotito y sus sombreros, René Santa Cruz es inconfundible y una figura muy popular en Filipinas, donde es desde hace años uno de los locutores radiofónicos deportivos más veteranos. Le escuchan multitudes en su programa Big Time Balita en Radio DZBB.
Ahora, con 66 años, ha contado una experiencia que toda su vida mantuvo en secreto,excepto para sus amigos y parientes más cercanos: la curación milagrosa que experimentó cuando tenía 17 años, junto con una visión de la Virgen María. Se lo ha contado a Ben Cal, de PTVNews.ph, como recoge Cari Filii.
Era joven, pobre... y epiléptico
Sucedió en 1969, cuando tenía 17 años. "Colapsé en unas subidas y bajadas de fiebres altas y quedé en un estado comatoso durante un mes. Mi médico, en el hospital Doctor Villa Memorial en Lipa City me diagnosticó una epilepsia que, dijo, me afligiría toda mi vida", explica el locutor.
Eran tiempos duros y precarios. Sus vecinos le habían cargado físicamente entre varios durante 3 kilómetros hasta el hospital porque no había transportes accesibles.
La visión y la Dama
"Estaba en mi cama, en coma, cuando vi en mi sueño, al principio, siete monstruos que llevaban antorchas y daban vueltas en círculo a mi alrededor. Intentaban ponerme en un ataúd con forma de L, que habían clavado antes de meterlo en una tumba. Entonces, una hermosa Dama de blanco, que creí que era la Madre de Dios, apareció de la nada, y dijo suavemente: 'Te ayudaré; tan solo di esta oración tres veces: 'Panginoon Hesu Kristo, iligtas mo ako' ("Señor Jesucristo, sálvame"). Y entonces me desperté".
Desorientado, vio a sus padres y hermanos y hermanas llorando. Preguntó: "¿dónde estoy?" Le dijeron que llevaba un mes en el hospital, en coma. Y enseguida volvió a caer dormido.
"Aún soñando, dije la oración tres veces, como me pidió Mamá María. Pero le añadía oraciones a la Santa Trinidad, a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo", recuerda.
Entonces vino el doctor y quedó asombrado, al examinarlo, de que se había curado de su grave situación.
"Toma estas medicinas siete años"... pero no podía pagarlas
"Entonces mi doctor me dijo que tomara dos medicinas, Dilantin y Finobar Vital, para mantenerme. Tenía que tomarlas 3 veces al día durante los siguientes 7 años. También me dijo que si sobrevivía después de siete años de tomar las medicinas, mi dolencia epiléptica desaparecería".
Pero la realidad es que René y su familia eran pobres, las medicinas eran caras y no podían pagarlas ni vendiendo sus propiedades. Y antes de un año René dejó de tomar los medicamentos. Y sin embargo, se mantuvo perfectamente bien.
"Estoy muy agradecido a Mamá María por curarme. ¡Fue un gran milagro! Me curó Dios a través de la intercesión de la Santa Virgen María", exclama.
"Aún hoy continúo rezando fervientemente la oración", explica el famoso locutor. Anima a todos a orar por el mundo, para que se salve de la perdición, en estas épocas de desastres. Su oración: Señor Jesucristo, sálvame; Señor Jesucristo, sálvame; Señor Jesucristo, sálvame. Ha tardado 49 años en revelar al mundo cómo la aprendió.