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martes, 14 de agosto de 2018

Jóvenes italianos: “¡La Iglesia necesita vuestro impulso, intuiciones y fe!” (13 de agosto)



Diálogo del Papa Francisco con miles de jóvenes italianos © Vatican Media

Jóvenes italianos: “¡La Iglesia necesita vuestro impulso, intuiciones y fe!”

Saludo del Papa a los jóvenes italianos
(ZENIT – 13 agosto 2018).- “El viaje a Roma fue hermoso y agotador. Piensen, ¡cuánto esfuerzo, pero cuánta belleza! Pero igual de bello y desafiante será el viaje de regreso a sus hogares, a sus países, a su comunidad”, les dijo Francisco.
El pasado fin de semana, sábado 11 y domingo, 12 de agosto de 2018, se celebró en el Vaticano la peregrinación Por mil caminos hacia Roma, un evento de reunión y oración del Papa Francisco con jóvenes italianos, promovido por la Conferencia Episcopal Italiana en preparación para la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema Jóvenes, fe y discernimiento vocacional (3-28 de octubre de 2018).
El secreto está “en ser y saberse ‘amado’, ‘amada’ por Él, ¡Jesús, el Señor, nos ama!” –subrayó el Papa– “Y cada uno de nosotros, al llegar a casa, pongamos esto en el corazón y en la mente: Jesús, el Señor, me ama. Soy amado. Soy amada. Sentir la ternura de Jesús que me ama”.
El sábado, a las 16:30 horas, después de llegar por la mañana a Roma, decenas de miles de jóvenes de casi 200 diócesis italianas y la bienvenida al Circus Maximus, tuvo lugar un momento de animación esperando al Santo Padre Francisco.
A las 18:30 horas, el Papa Francisco llegó al Circo Máximo para el encuentro y la vigilia de oración con los jóvenes. Después de algunas vueltas sobre el papamóvil por la zona del encuentro, el Pontífice y después del saludo al Santo Padre por una representante de los jóvenes italianos, comenzó el diálogo del Papa con los jóvenes, que le hicieron 3 preguntas, y él respondió.
Después de un momento de canto, oraciones y testimonios, el Papa Francisco dirigió una reflexión a los jóvenes que continuaron la fiesta con una noche de celebración, música y testimonios y luego se trasladaron a la Plaza de San Pedro, parando en varias Iglesias de Roma para la Noche Blanca, y participando en diferentes eventos de espiritualidad, arte y cultura, entretenimiento y animación.
A continuación publicamos el saludo del Papa a los jóvenes italianos, pronunciado el sábado, 11 de agosto, por la tarde, en el Circo Máximo, publicado por la Oficina de Prensa de la Santa Sede y traducido del italiano por ZENIT.
***
Saludo del Papa Francisco
Queridos jóvenes,
Gracias por este encuentro de oración, en vista del próximo Sínodo de los Obispos.
También les agradezco porque esta cita fue precedida por una mezcla de muchos caminos en los que se han convertido en peregrinos, junto con sus obispos y sacerdotes, a lo largo de las carreteras y caminos de Italia, en medio de los tesoros de la cultura y la fe que sus padres les dejaron como herencia.
Ustedes han pasado por lugares donde la gente vive y trabaja, ricos en vitalidad y marcado por las labores, en las ciudades como en los países y en los suburbios perdidos. Espero que hayan respirado profundamente las alegrías y las dificultades, la vida y la fe del pueblo italiano.
En el pasaje del Evangelio que hemos escuchado (cfr Jn 20,1-8), Juan nos dice que una mañana inimaginable cambió para siempre la historia de la humanidad.
Figurémoslo, aquella mañana: a la primera luz del alba del día después del sábado, alrededor de la tumba de Jesús todos comienzan a correr. María Magdalena corre para advertir a los discípulos; Pedro y Juan corren hacia el sepulcro… Todos corren, todos sienten la urgencia de moverse: no hay tiempo que perder, debemos darnos prisa… Como María había hecho, ¿recuerdas? – Al poco de concebir a Jesús, para ayudar a Isabel.
Tenemos muchos motivos para correr, a menudo simplemente porque hay muchas cosas que hacer y el tiempo nunca es suficiente. A veces nos damos prisa porque nos atrae algo nuevo, bello, interesante. A veces, al contrario, se corre para escapar de una amenaza, de un peligro…
Los discípulos de Jesús corren porque han recibido la noticia de que el cuerpo de Jesús ha desaparecido de la tumba. Los corazones de María Magdalena, de Simón Pedro, de Juan, están llenos de amor y golpeados salvajemente después de la separación que parecía definitiva.
¡Tal vez se reavive en ellos la esperanza de ver el rostro del Señor otra vez! Como en aquel primer día cuando Él prometió: “Venid y veréis” (Jn 1, 39). Quien corre más fuerte es Juan, ciertamente porque es más joven, pero también porque no ha parado de esperar después de ver con los ojos a Jesús muriendo en la cruz; y también porque ha estado cerca de María, y por ello, fue “contagiado” por su fe. Cuando sentimos que la fe falla o es tibia, acudimos a Ella, María, y Ella nos enseñará, nos entenderá, nos hará sentir nuestra fe.
Desde aquella mañana, queridos jóvenes, la historia ya no es la misma. Aquella mañana cambió la historia. La hora en que la muerte parecía triunfar, en realidad, el momento de su derrota se revela. Incluso esa roca pesada, colocada antes de la tumba, no pudo resistir. Y desde aquella alba del primer día después del sábado, cada lugar donde la vida está oprimida, cada espacio en el que domina la violencia, la guerra, la miseria, donde el hombre es humillado y pisoteado,en ese lugar la esperanza de vida todavía puede ser reavivada.
Queridos amigos, habéis emprendido vuestro viaje y vinisteis al encuentro. Y ahora mi alegría es sentir que vuestros corazones laten con amor a Jesús, como los de María Magdalena, Pedro y Juan. Y como son jóvenes, yo, como Pedro, soy feliz de verles correr más rápido, como Juan, motivados por el impulso de sus corazón, sensibles a la voz del Espíritu que anima sus sueños.
Es por eso que les digo: no se conformen con el paso prudente de los que están en la cola al final de la línea. Hace falta valor para arriesgarse y saltar hacia, un salto audaz y valiente para soñar y lograr, como Jesús, el Reino de Dios, y comprometerse con una humanidad más fraterna. Necesitamos la fraternidad: ¡corran el riesgo, sigan adelante!
Estaré feliz de verles correr más que aquellos en la Iglesia que son un poco lentos y temerosos, atraídos por ese rostro tan querido, que adoramos en la Sagrada Eucaristía y reconocemos en la carne del hermano que sufre. El Espíritu Santo les conducirá en esta carrera hacia adelante. La Iglesia necesita su impulso, sus intuiciones, su fe. ¡Tenemos necesidad! Y cuando lleguen donde aún no hemos llegado, tengan paciencia para esperarnos, como Juan esperó a Pedro ante la tumba vacía. Y otra cosa: Caminando juntos, en estos días, han experimentado cuanto trabajo cuesta acoger al hermano o hermana que está a mi lado, pero también cuánta alegría puede darme su presencia si lo recibo en mi vida sin prejuicios y cierres. Caminar solos nos permite estar desvinculados de todo, quizás más rápido, pero caminar juntos nos convierte en un pueblo, el pueblo de Dios. El pueblo de Dios que da seguridad, la seguridad de la pertenencia al pueblo de Dios… Y con el pueblo de Dios te sientes seguro, en tu pertenencia al pueblo de Dios tienes identidad. Un proverbio africano dice: “Si quieres ir rápido, corre solo. Si quieres llegar lejos, ve con alguien”.
El Evangelio dice que Pedro entró a la tumba primero y vio las telas en el suelo y la mortaja envuelta en un lugar separado. Entonces el otro discípulo también entró, el que –dice el Evangelio– “vio y creyó” (versículo 8). Este par de verbos es muy importante: ver y creer. A lo largo del Evangelio de Juan se dice que los discípulos, al ver las señales que Jesús cumplía, creyeron en Él. Ver y creer. ¿De qué signos se trata? Agua transformada en vino para la boda; de algunas personas enfermas recuperadas; de un ciego que recobra la vista; de una gran multitud saciada con cinco panes y dos peces; de la resurrección de su amigo Lázaro, quien había muerto hacía cuatro días. En todas estas señales, Jesús revela el rostro invisible de Dios.
No es la representación de la sublime perfección divina la que transpira de los signos de Jesús, sino la historia de la fragilidad humana que se encuentra con la Gracia que levanta. Hay una humanidad herida que se sana del encuentro con Él; está ahí el hombre caído, que se encuentra una mano tendida a la que agarrarse; está la pérdida de los derrotados que descubren una esperanza de redención.
Y Juan, cuando entra al sepulcro de Jesús, lleva en los ojos y en el corazón esas señales hechas por Jesús sumergiéndose en el drama humano para elevarlo. Jesucristo, queridos jóvenes, no es un héroe inmune a la muerte, sino que lo transforma con el don de su vida. Él lleva en sus ojos y en su corazón esas señales hechas por Jesús sumergiéndose en el drama humano para elevarlo. Jesucristo, queridos jóvenes, no es un héroe inmune a la muerte, sino que lo transforma con el don de su vida. Y esa hoja cuidadosamente doblada dice que ya no la necesitará: la muerte ya no tiene poder sobre Él.
Queridos jóvenes, ¿es posible encontrarnos con la Vida en lugares donde reina la muerte? Sí, es posible. Sería un error responder que es mejor alejarse, escaparse. Sin embargo, esta es la novedad revolucionaria del Evangelio: el sepulcro vacío de Cristo se convierte en el último signo en el que brilla la victoria definitiva de la Vida. ¡Entonces no tenemos miedo! No nos mantenemos alejados de los lugares de sufrimiento, de derrota, de muerte. Dios nos ha dado un poder mayor que todas las injusticias y la fragilidad de la historia, más grande que nuestro pecado: Jesús ha vencido a la muerte dando su vida por nosotros. Y nos envía a anunciar a nuestros hermanos que Él es el Resucitado, Él es el Señor, y nos da su Espíritu para sembrar con Él el Reino de Dios. Esa mañana del Domingo de Pascua la historia ha cambiado: ¡tenemos coraje!
¡Cuántas tumbas –por así decirlo– esperan hoy nuestra visita! Cuantas personas heridas, incluso las más jóvenes, han sellado su sufrimiento. “Poniendo –como se dice– una piedra encima”. Con la fuerza del Espíritu y la Palabra de Jesús podemos mover esos cantos rodados y dejar entrar rayos de luz en esos barrancos de oscuridad.
El viaje a Roma fue hermoso y agotador. Piensen, ¡cuánto esfuerzo, pero cuánta belleza! Pero igual de bello y desafiante será el viaje de regreso a sus hogares, a sus países, a su comunidad. Explórenlo con la confianza y la energía de Juan, el “discípulo amado”. Sí, el secreto está ahí, en ser y saber que eres “amado”, “amada” por Él, ¡Jesús, el Señor, nos ama! Y cada uno de nosotros, al llegar a casa, pongamos esto en el corazón y en la mente: Jesús, el Señor, me ama. Soy amado. Soy amada. Sentir la ternura de Jesús que me ama. Yendo por el camino hacia el hogar con valor y alegría, síguelo con la conciencia de ser amado por Jesús. Entonces, con este amor, la vida se convierte en una buena raza, sin ansiedad, sin miedo, esa palabra que nos destruye. Sin ansiedad y sin miedo. Una carrera hacia Jesús y los hermanos, con un corazón lleno de amor, de fe y de alegría. ¡Vayan así!
Traducción de ZENIT, Rosa Die Alcolea [Texto original: Italiano]

domingo, 12 de agosto de 2018

El Papa anima a los jóvenes a no esperar a casarse si encuentran el amor verdadero: «¡Arriesgad!» 11082018

Encuentro con 70.000 chicos y chicas en el Circo Máximo para preparar el sínodo

El Papa anima a los jóvenes a no esperar a casarse si encuentran el amor verdadero: «¡Arriesgad!»

Francisco respondió a tres preguntas planteadas por sendos jóvenes sobre cuestiones que formarán parte de las reflexiones del próximo sínodo.
Francisco respondió a tres preguntas planteadas por sendos jóvenes sobre cuestiones que formarán parte de las reflexiones del próximo sínodo.
Francisco mantuvo un encuentro este sábado por la tarde en el Circo Máximo de Roma con cerca de 70.000 chicos y chicas italianos, a modo de preparación del sínodo que tendrá lugar del 3 al 28 de octubre.
La fórmula del acto consistió en tres exposiciones a modo de preguntas formuladas por cuatro jóvenes: Letizia, de 23 años; Lucamatteo, de 21; Martina, de 24; y Dario, de 27. El Papa las fue respondiendo, en algunos casos de forma espontánea, en otros con algunos párrafos leídos. Se centraron en torno a la identidad personal y los sueños de los jóvenes, la asunción de compromisos y responsabilidades y, por último, la fe y la búsqueda de sentido del dolor, y la exigencia de testimonio por parte de los cristianos.
"Los sueños grandes tienen necesidad de Dios"
Francisco animó a los jóvenes a convertir "los sueños de hoy en la realidad del futuro", pero ¿qué sueños? No "los sueños de la tranquilidad, los sueños que adormecen a los jóvenes y convierten a un joven valiente en un joven de sofá. ¡Es triste ver a los jóvenes en el sofá, mirando cómo pasa la vida por delante de ellos!". Les invitó, por el contrario, a los "sueños grandes", que son "aquellos capaces de ser fecundos: son aquellos que dan fecundidad, capaces de sembrar paz, de sembrar fraternidad, de sembrar alegría".
"Los sueños grandes, para seguir siéndolo", añadió, "necesitan una fuente inagotable de esperanza, un Infinito que sople dentro de ellos y los ensanche. Los sueños grandes tienen necesidad de Dios para no convertirse en espejismos o delirios de omnipotencia. Puedes soñar cosas grandes, pero hacerlo solo es peligroso, porque puedes caer en el delirio de la omnipotencia. Pero con Dios no tengas miedo: ve adelante. Sueña a lo grande".
"Buscad maestros buenos capaces de ayudaros... y sed a la vez maestros buenos, maestros de esperanza y de confianza para las nuevas generaciones que vienen detrás", concluyó Francisco en la primera pregunta.
Si aparece el amor verdadero... es mejor casarse pronto
La segunda sirvió al Papa para uno de sus discursos más completos en favor del compromiso del amor y del matrimonio, recomendando además no posponerlo en demasía. Reivindicó la idea del vínculo de permanencia: "La idea de elección que respiramos hoy es una idea de libertad sin vínculos, sin compromisos, y siempre con alguna vía de escape... Siempre hay un 'pero' que al final resulta más grande que la elección misma y la sofoca".
Hablaba de algo muy concreto: "La mayor libertad es la libertad del amor. Pero ¿por qué tengo que esperar a terminar la carrera universitaria antes de pensar en el amor? El amor, el verdadero amor, viene cuando quiere... Un amor verdadero que los jóvenes saben bien distinguir de un simple entusiasmo disfrazado de amor".
Pues bien, cuando se presenta ese amor, ¿por qué esperar? "El amor no es una profesión. El amor es la vida, y si el amor viene hoy, ¿por qué tengo que esperar tres, cuatro, cinco años para que crezca y se haga estable? En esto pido a los padres que ayuden a los jóvenes a madurar cuando hay amor, que el amor madure, y no dejarlo para más adelante... Hay que poner siempre en primer lugar el amor, pero el amor verdadero, y debéis aprender a discernir cuándo hay amor verdadero y cuándo hay solo entusiasmo".
¿Qué ocurre cuando se dilata esa estabilización del amor? "Hay todo un mundo de condicionamientos", y se empieza a vivir "una doble vida": "El mayor enemigo del amor es la doble vida. ¿Habéis entendido? ¿O debo ser más claro? El mayor enemigo del amor no es solo no dejarlo crecer ahora, esperar a terminar la carrera, sino vivir una doble vida, porque si empiezas a amar la doble vida, el amor se pierde, el amor se va".
"¿Sabéis cuál es la tarea principal del hombre y de la mujer en el amor verdadero?", continuó: "¿Los sabéis? ¡La totalidad! El amor no tolera las medias tintas: o todo o nada. Y para que el amor crezca hay que evitar las escapatorias. El amor debe ser sincero, abierto, valiente".
Recordando que Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza, y que "el matrimonio es la imagen y semejanza de Dios", Francisco firmó que la misión del hombre en el matrimonio es "hacer más mujer a su esposa", y la misión de la mujer es "hacer más hombre a su marido": "El hombre no puede crecer solo en el matrimonio si su mujer no le hace crecer, y la mujer no puede crecer sola en el matrimonio si su marido no la hace crecer".
Y terminó esta respuesta con una exhortación: "¿Vosotros creéis que un ideal así, cuando se siente de verdad, cuando está maduro, se debe retrasar por otros intereses? No, no se debe. Hay que arriesgar en el amor, en el amor verdadero, no el entusiasmo amoroso que se disfraza de amor... ¡Arriesgad en el amor!"
"Donde no hay testimonio, no está el Espíritu Santo"
Por último, en la tercera parte de su diálogo con los jóvenes, Francisco recalcó la importancia del testimonio para dar credibilidad al mensaje cristiano: "Si los cristianos no aprendemos a escuchar los sufrimientos, a escuchar los problemas, a estar en silencio y dejar hablar y escuchar, nunca seremos capaces de dar una respuesta positiva. Y muchas veces las respuestas positivas no se pueden dar con las palabras: se deben dar arriesgándose uno mismo en el testimonio. Donde no hay testimonio no está el Espíritu Santo. Esto es algo serio".
Lo relacionó con el clericalismo que tantas veces censura: "Sin testimonio tenemos a Jesús prisionero de nuestras formalidades, de nuestras cerrazones, de nuestros egoísmos, de nuestro modo de vivir clerical. Y el clericalismo no es solo de los clérigos, es una conducta que nos afecta a todos: el clericalismo es una perversión de la Iglesia. Jesús nos enseña este camino para salir de nosotros mismos: el camino del testimonio. Y es un escándalo no salir de nosotros mismos para dar testimonio".
"El mensaje de Jesús, la Iglesia, sin testimonio, son solamente humo", concluyó.
La mañana que cambió la Historia
Tras estas respuestas, el Papa dirigió a los presentes una salutación final en la que evocó la alegría de los apóstoles y discípulos de Jesús el día de la Resurrección, y su prisa por darla a conocer a los demás: "Desde aquella mañana, queridos jóvenes, la historia ya no es la misma. Aquella mañana cambió la historia".
Por eso, "no os contentéis con el paso prudente de quien se acomoda en el fondo de la fila. Hay que tener el coraje de arriesgar en un salto adelante, un brinco audaz y temerario para soñar y realizar como Jesús el Reino de Dios, y comprometeros por una humanidad más fraterna. Necesitamos fraternidad. ¡Arriesgad, avanzad!".

martes, 20 de diciembre de 2016

Contagien la alegría y la paz del Evangelio y cuiden a los abuelos. Tarea del Papa a los chicos de la Acción Católica italiana 19122016

Contagien la alegría y la paz del Evangelio y cuiden a los abuelos. Tarea del Papa a los chicos de la Acción Católica italiana

Encuentro del Papa Francisco con chicos y chicas de la Acción Católica Italiana para las felicitaciones de Navidad - OSS_ROM
19/12/2016 14:22
 
(RV).- «La Navidad se acerca y me alegra encontrarlos para este momento de intercambio de felicitaciones»…Contagien su alegría a todos - en especial a los abuelos -  anunciado el amor y la ternura de Jesús, fue la invitación del Papa Francisco, con su cordial bienvenida a los chicos y chicas de la Acción Católica italiana.
Recordando el anuncio del ángel a los pastores: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor» (Lc 2,10-11), el Santo Padre señaló que la alegría se multiplica compartiéndola y testimoniándola en todas nuestras relaciones: en familia, en la escuela, en la parroquia, en todas partes.
Con el lema que tienen para este año, «rodeados de alegría», que en italiano «Circondati di allegría» - se presta a un juego de palabras, que recuerda la imagen del circo, el Papa destacó que la alegría es contagiosa y les asignó la tarea de hablar con sus abuelos y de escucharlos, animándolos también a seguir impulsando la paz y la solidaridad:
«Anunciando a todos el amor y la ternura de Jesús, se vuelven apóstoles de la alegría del Evangelio ¡Y la alegría es contagiosa! ¿Es verdad? ¿Están de acuerdo?
Quisiera darles una tarea. Esta alegría contagiosa hay que compartirla con todos, pero en especial – y ésta es la tarea - con los abuelos. ¡Piensen bien en esto: esta alegría hay que compartirla con todos, pero en especial con los abuelos! Hablen a menudo con sus abuelos; también ellos tienen esta alegría contagiosa. Pregúntenles tantas cosas, escúchenlos, ellos tienen la memoria de la historia, la experiencia de la vida. Y para ustedes éste será un gran don que los ayudará en su camino. También ellos tienen necesidad de escucharlos a ustedes - también ellos tienen necesidad de escucharlos a ustedes - tienen necesidad de comprender sus aspiraciones, sus esperanzas. He aquí la tarea que les doy: hablar con los abuelos, escuchar a los abuelos. Los ancianos tienen la sabiduría de la vida.
¡Para no olvidar, repitamos juntos la tarea: hablar con los abuelos, escuchar a los abuelos! ¡Chicos y chicas, todos juntos!...
¡Pero qué débiles que están! ¡Más fuerte!...
¡El próximo año les preguntaré sobre esto, sobre lo que hicieron!
Es contagioso también vuestro compromiso por la paz. También este año han querido enlazar la palabra ‘paz’ con la palabra ‘solidaridad’, con una iniciativa en favor de sus coetáneos de un barrio marginal de Nápoles. Es un gesto bueno, que indica el estilo con el que quieren anunciar el rostro de Dios que es amor. Que el Señor bendiga este proyecto vuestro de bien».
(CdM – RV)

miércoles, 17 de febrero de 2016

VIDEO: Esta es la canción que el Papa Francisco cantó con los jóvenes de México 12022016

VIDEO: Esta es la canción que el Papa Francisco cantó con los jóvenes de México

Por Walter Sánchez Silva

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MORELIA, 16 Feb. 16 / 07:51 pm (ACI).- Raras son las oportunidades en las que se le ha visto cantar al Papa Francisco. El ambiente de esta tarde en el encuentro con los jóvenes de México hizo que el Santo Padre se animara a hacerlo entonando “Vive Jesús el Señor”.

VIDEO: La enérgica corrección del Papa Francisco a un joven en México 16022016

VIDEO: La enérgica corrección del Papa Francisco a un joven en México

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MORELIA, 16 Feb. 16 / 07:10 pm (ACI).- Al concluir el encuentro con los jóvenes en Morelia, el Papa Francisco se acercó a quienes querían saludarlo. Mientras le daba un rosario a uno de los que se amontonaban para verlo, alguien provocó que el Santo Padre cayera sobre un muchacho con discapacidad lo que generó la severa corrección del Pontífice.
“Por favor”, dice el Papa antes de caer sobre un muchacho con discapacidad producto del jaloneo y la disputa de los jóvenes por un rosario que obsequió.
“¿Qué te pasó? ¡No seas egoísta! ¡No seas egoísta!”, dijo enérgico el Papa al reponerse.
El episodio, que fue visto por los miles de jóvenes en las pantallas gigantes del estadio “José María Morelos y Pavón”, hizo que una de las animadoras del encuentro pidiera compostura a los asistentes.
“Les pedimos muchachos que tengan cuidado. El Papa Francisco nos quiere saludar pero si nos amontonamos difícilmente lo podremos hacer”.
“Tengamos calma y él pasará por nuestro lugar”, agregó.