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domingo, 1 de septiembre de 2019

El Papa te explica porqué San Pedro pidió ser crucificado en una cruz invertida

El Papa te explica porqué San Pedro pidió ser crucificado en una cruz invertida

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Papa Francisco: Jesús confió sus ovejas a Pedro, el más pecador de los apóstoles, lo invitó a pastorear al pueblo con humildad y amor

 
"Jesús confió sus ovejas a Pedro, el más pecador de los otros once apóstoles, y lo invitó a pastorear al pueblo de Dios con humildad y amor, a pesar de sus errores y pecados". Ese fue el mensaje del Papa Francisco en la homilía de la Santa misa que celebra por la mañana en la Casa Santa Marta.
El Papa Francisco comentó el Evangelio de Juan (Jn 21,15-19), en el cual Jesús resucitado conversa con Pedro en la orilla del lagodonde había sido llamado por primera vez.

Por muy pecador que seas, Dios puede escogerte

Fue un diálogo tranquilo y sereno entre amigos y que tuvo lugar en el ambiente de la Resurrección. En ese caso, Jesús confía sus ovejas a Pedro, pidiéndole tres veces si lo amaba.
Jesús, escogió entre los apóstoles, al más pecador. Los otros escaparon, pero Pedro le negó: "No lo conozco" .Y Jesús le preguntó: "¿Me amas más que estos?" Jesús escogió al peor pecador"
Pastorear al pueblo de Dios con humildad, a pesar de los errores
La elección de Jesús de elegir al más pecador de los once apóstoles restantes para pastorear al pueblo de Dios con amor nos hace pensar.

Corregir con amor, con humildad

No pastorear con la cabeza bien alta, como un conquistador. No; pastorea con humildad, con amor, como lo hizo Jesús. Esta es la misión que Jesús le da a Pedro. Sí, con pecados y errores.
Justo después de este diálogo, Pedro resbala de nuevo, comete un error y se siente tentado por la curiosidad y le pregunta al Señor: "Pero este otro discípulo, ¿a dónde irá, qué hará?" Jesús lo corrige, pero con amor, en medio de sus errores y pecados... con amor:
"Porque estas ovejas no son tus ovejas sino mías... Ama. Si eres mi amigo, debes ser amigo de ellos"

Pedro elige ser crucificado cabeza abajo

Recordemos cómo Pedro negó a Jesús ante el siervo del Sumo Sacerdote y cómo Jesús lo miró en ese momento, al que acababa de negar a su Señor.
Pero el apóstol que es valiente en negar, también es capaz de llorar lágrimas amargas.
Después de toda una vida dedicada al servicio del Señor, su vida terminó como la de su Señor: en la cruz. Pero él no se jactará: "¡Yo termino así como mi Señor!", sino que más bien pide:
"Por favor, pónganme en la cruz con la cabeza hacia abajo, de manera que al menos, no se vea que yo soy el Señor, sino un siervo"
Esto es lo que podemos aprender de este diálogo hermoso, sereno, amistoso y modesto.
Mantenemos la cabeza alta por la dignidad que Dios nos da, pero bajamos la cabeza, sabiendo que somos pecadores y que el único Señor es Jesús; Nosotros somos siervos.
 
Papa Francisco, homilia en Santa Marta. 02 de junio de 2017 | Información vía: Radio Vaticana
 
 

domingo, 30 de julio de 2017

La alegría consoladora de Jesús cambia nuestra vida y nos abre a la acogida de los hermanos más débiles: el Papa en el Ángelus 30072017

La alegría consoladora de Jesús cambia nuestra vida y nos abre a la acogida de los hermanos más débiles: el Papa en el Ángelus

El Papa saluda a los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro. - AFP
30/07/2017 11:35
El campesino y el mercader: son los protagonistas de la reflexión del Papa Francisco, este domingo 30 de julio, antes de rezar el Ángelus dominical ante los numerosos fieles y peregrinos llegados a la plaza de San Pedro. Repasando las tres semejanzas con las cuales concluye el discurso parabólico de Jesús del capítulo 13 de Evangelio de Mateo, el tesoro escondido, la perla preciosa y la red de pesca, Francisco se detiene en las dos primeras, que tienen como protagonistas a dos hombres con oficios distintos, pero con el mismo objetivo: apuntar todo lo que tienen para obtener el tesoro que han descubierto.
El Papa denota que estas dos semejanzas ponen en evidencia dos características que conciernen al Reino de Dios: la búsqueda y el sacrificio. Porque para encontrar el Reino de Dios, hay que buscarlo, con un corazón que “arda del deseo de alcanzar el bien precioso, es decir, el Reino de Dios que se hace presente en la persona de Jesús, que es “el tesoro escondido”, “la perla preciosa” que puede cambiar de manera decisiva nuestra vida y darle significado, asegura Francisco.
El Obispo de Roma precisa que el discípulo de Cristo no es uno que se ha privado de algo esencial sino que es uno que ha encontrado mucho más: ha encontrado la alegría plena que sólo el Señor puede donar, presente en los enfermos curados, en los pecadores perdonados, en el ladrón a quien se le abre la puerta del paraíso.
La alegría del campesino y del mercader “es la alegría de cada uno de nosotros cuando descubrimos la cercanía y la presencia consoladora de Jesús en nuestra vida” afirma el Santo Padre. Una presencia, asegura el Papa, que es capaz de transformarnos el corazón y abrirnos a la acogida de los hermanos más débiles.
(María Cecilia Mutual - Radio Vaticano)
Texto completo de la reflexión del Papa antes de la oración mariana
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El discurso parabólico de Jesús, que agrupa siete parábolas en el capítulo décimo tercero de Evangelio de Mateo, se concluye con las tres semejanzas de hoy: el tesoro escondido (v. 44), la perla preciosa (v. 45-46) y la red de pesca (v. 47-48). Me detengo en las primeras dos que subrayan la decisión de los protagonistas de vender toda cosa para obtener aquello que han descubierto. En el primer caso se trata de un campesino que casualmente se topa con un tesoro escondido en el campo donde está trabajando. No siendo el campo de su propiedad, debe comprarlo si quiere poseer del tesoro: entonces decide arriesgar todos sus haberes para no perder aquella ocasión de veras excepcional. En el segundo caso encontramos un mercader de perlas preciosas; él, como experto conocedor, ha descubierto una perla de gran valor. También él decide apuntar todo en aquella perla, al punto de vender todas las otras.
Estas semejanzas ponen en evidencia dos características concernientes la posesión de Reino de Dios: la búsqueda y el sacrificio. El Reino de Dios es ofrecido a todos, pero no está puesto a disposición en una bandeja de plata, necesita un dinamismo: se trata de buscar, caminar, ocuparse. La actitud de la búsqueda es la condición esencial para encontrar; es necesario que el corazón arda del deseo de alcanzar el bien precioso, es decir, el Reino de Dios que se hace presente en la persona de Jesús. Es Él el tesoro escondido, es Él la perla de gran valor. Él es el descubrimiento fundamental, que puede dar un viraje decisivo a nuestra vida, llenándola de significado.
De frente al descubrimiento inesperado, tanto el campesino come el mercader se dan cuenta que tienen delante una ocasión única que no deben dejarse escapar, por lo tanto, venden todo aquello que poseen. La valuación del valor inestimable del tesoro, lleva a una decisión que implica también sacrificio, separaciones y renuncias. Cuando el tesoro y la perla han sido descubiertos, es decir, cuando hemos encontramos al Señor, es necesario no dejar estéril este descubrimiento, sino sacrificarle cualquier otra cosa. No se trata de despreciar el resto sino de subordinarlo a Jesús, poniéndolo a Él en el primer lugar. La gracia en primer lugar. El discípulo de Cristo no es uno que se ha privado de algo esencial, es uno que ha encontrado mucho más: ha encontrado la alegría plena que sólo el Señor puede donar. Es la alegría evangélica de los enfermos curados, de los pecadores perdonados, del ladrón a quien se le abre la puerta del paraíso.
La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de aquellos que se encuentran con Jesús. Aquellos que se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría (cfr. Evangelii Gaudium, n. 1). Hoy somos exhortados a contemplar la alegría del campesino y del mercader de las parábolas. Es la alegría de cada uno de nosotros cuando descubrimos la cercanía y la presencia consoladora de Jesús en nuestra vida. Una presencia que transforma el corazón y nos abre a las necesidades y a la acogida de los hermanos, especialmente de aquellos más débiles.
Recemos por la intercesión de la Virgen María, para que cada uno de nosotros sepa dar testimonio, con las palabras y los gestos cotidianos, de la alegría de haber encontrado el tesoro del Reino de Dios, es decir, el amor que el Padre nos ha donado mediante Jesús.
(Traducción de María Cecilia Mutual – Radio Vaticano)

domingo, 11 de diciembre de 2016

Llamados a compartir la alegría por la venida del Señor, dando consuelo y esperanza a los pobres, Ángelus del Papa 11122016

Llamados a compartir la alegría por la venida del Señor, dando consuelo y esperanza a los pobres, Ángelus del Papa

La Navidad está cerca, los signos de su aproximación son evidentes por nuestras calles y en nuestras casas - ANSA
11/12/2016 12:39
(Radio Vaticana).- “La Navidad está cerca, los signos de su aproximación son evidentes por nuestras calles y en nuestras casas; también aquí en la Plaza ha sido puesto el Pesebre con el árbol al lado”, dijo Francisco el 11 de diciembre de 2016. Y explicó que “estos signos externos nos invitan a recibir al Señor que siempre viene y llama a nuestra puerta, llama a nuestro corazón: para acercarse a nosotros. Nos invitan a reconocer sus pasos entre aquellos de los hermanos que nos pasan al lado, especialmente los más débiles y necesitados”.
El Obispo de Roma expresó que “hoy estamos invitados a alegrarnos por la venida inminente de nuestro Redentor, y estamos llamados a compartir esta alegría con los demás, donando consuelo y esperanza a los pobres, a los enfermos, a las personas solas e infelices”.
Voz y Texto completo de la reflexión del Papa, previa a la oración del Ángelus:
 
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Hoy celebramos el tercer domingo de Adviento, caracterizado por la invitación de san Pablo: “Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense. El Señor está cerca” (Fil 4,4-5). No es una alegría superficial o puramente emotiva aquella a la que nos exhorta el apóstol, y ni siquiera aquella mundana o aquella alegría del consumismo: no, no es ésta, sino que se trata de una alegría más auténtica, de la cual estamos llamados a redescubrir el sabor. El sabor de la verdadera alegría. Es una alegría que toca lo íntimo de nuestro ser, mientras esperamos a Jesús que ya ha venido a traer salvación al mundo, el Mesías prometido, nacido en Belén de la Virgen María. La liturgia de la Palabra nos ofrece el contexto adecuado para comprender y vivir esta alegría. Isaías habla de desierto, de tierra árida, de estepa, (cfr 35,1); el profeta tiene ante sí manos débiles, rodillas tambaleantes, corazones perdidos, ciegos, sordos y mudos (cfr vv. 3-6). Es el cuadro de una situación de desolación, de un destino inexorable sin Dios.
Pero finalmente la salvación es anunciada: “¡Sean fuertes, no teman!, dice el Profeta. Ahí está su Dios! ¡Él mismo viene a salvarlos!” (cfr Is 35,4). E inmediatamente todo se transforma: el desierto florece, la consolación y la alegría invaden los corazones (cfr vv. 5-6). Estos signos anunciados por Isaías como reveladores de la salvación ya presente, se realizan en Jesús. Él mismo afirma respondiendo a los mensajeros enviados por Juan Bautista. ¿Qué dice Jesús a estos mensajeros?: “Los ciegos ven y los paralíticos caminan; los leprosos son purificados y los sordos oyen; los muertos resucitan” (Mt 11,5).  No son palabras, son hechos que demuestran cómo la salvación, traída por Jesús, aferra todo el ser humano y lo regenera. Dios ha entrado en la historia para liberarnos de la esclavitud del pecado, ha puesto su tienda en medio de nosotros para compartir nuestra existencia, curar nuestras llagas, vendar nuestras heridas y donarnos la vida nueva. La alegría es el fruto de esta intervención de salvación y de amor de Dios.
Estamos llamados a dejarnos involucrar por el sentimiento de júbilo: este júbilo, esta alegría. Pero un cristiano que no es alegre… algo le falta a este cristiano, ¡o no es cristiano! La alegría del corazón, la alegría dentro que nos lleva adelante y nos da el coraje. El Señor viene, viene a nuestra vida como liberador, viene a liberarnos de todas las esclavitudes interiores y externas. Es Él que nos indica el camino de la fidelidad, de la paciencia y de la perseverancia porque, a su regreso, nuestra alegría será plena. La Navidad está cerca, los signos de su aproximación son evidentes por nuestras calles y en nuestras casas; también aquí en la Plaza ha sido puesto el Pesebre con el árbol al lado. Estos signos externos nos invitan a recibir al Señor que siempre viene y llama a nuestra puerta, llama a nuestro corazón: para acercarse a nosotros. Nos invitan a reconocer sus pasos entre aquellos de los hermanos que nos pasan al lado, especialmente los más débiles y necesitados.
Hoy estamos invitados a alegrarnos por la venida inminente de nuestro Redentor, y estamos llamados a compartir esta alegría con los demás, donando consuelo y esperanza a los pobres, a los enfermos, a las personas solas e infelices. La Virgen María,  la “sierva del Señor”, nos ayude a escuchar la voz de Dios en la oración y a servirlo con compasión en los hermanos, para llegar listos a la cita con la Navidad, preparando nuestro corazón a recibir a Jesús. 
(Traducción del italiano: Ma CECILIA MUTUAL - Radio Vaticana)

domingo, 4 de diciembre de 2016

El Reino de Dios está próximo y ya podemos experimentar su potencia espiritual, afirmó el Papa en el Ángelus 04122016

El Reino de Dios está próximo y ya podemos experimentar su potencia espiritual, afirmó el Papa en el Ángelus

Yo los bautizo con agua para que se conviertan; pero aquel que viene detrás de mí es más poderoso que yo. El los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego. - RV
04/12/2016 10:37
 
(Radio Vaticana)-. Profetizado por Isaías como "una voz que grita en el desierto", en el segundo domingo de adviento, Juan Bautista predica: "Conviértanse y crean porque el Reino de los cielos está cerca”. Inspirado en este Evangelio, Francisco recordó que estas son las mismas palabras con las que Jesús da inicio a su misión. Se trata del mismo anuncio feliz: ¡viene il reino de Dios, es más, está cerca, en medio de nosotros!
El Obispo de Roma se preguntó entonces ¿qué es este reino de los cielos?, y dijo que inmediatamente nosotros pensamos en algo relacionado con el más allá: la vida eterna y es cierto, “pero la bella noticia que Jesús nos trae y que Juan anticipa, es que al reino de Dios no tenemos que esperarlo en el futuro: se ha aproximado y de algún modo está ya presente y podemos experimentar ya dese ahora su potencia espiritual”.
El Papa explicó que Dios viene a establecer su señorío en nuestra vida de cada día; y que allí donde es recibido con fe y humildad germina el amor, la alegría y la paz. Y subrayó que “la condición para entrar y ser parte de este reino es realizar un cambio en nuestra vida, es decir, convertirnos”. “Con el nacimiento de Jesús en Belén, es el mismo Dios quien ha venido a habitar entre nosotros, para liberarnos del egoísmo, del pecado y de la corrupción”. jesuita Guillermo Ortiz - Radio Vaticana
Texto y Audio completo de la reflexión del Papa Francisco, previa a la oración del Ángelus
 
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
En el Evangelio de este segundo domingo de Adviento resuena la invitación de Juan el Bautista: «Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca» (Mt 3,2). Con estas mismas palabras Jesús dará inicio a su misión en Galilea (cf. Mt 4,17); y este también será el anuncio que llevarán los discípulos en su primera experiencia misionera (cf. Mt 10,7). De este modo el evangelista Mateo quiere presentar a Juan como aquel que prepara el camino al Cristo que viene, y los discípulos como los continuadores de la predicación de Jesús. Se trata del mismo anuncio gozoso: viene el reino de Dios, es más, está cercano, está en medio de nosotros, esta palabra es muy importante: el reino de Dios está en medio de ustedes, dice Jesús. Y Juan anuncia esto que Jesús luego dirá: el reino de Dios ha venido, ha llegado, está en medio de ustedes. Este es el mensaje central de toda misión cristiana. Cuando un misionero, un cristiano va a anunciar a Jesús, no va a hacer proselitismo como si fuese un aficionado que busca para su equipo, más seguidores, no. Va simplemente a anunciar "el reino de Dios está en medio de ustedes". Y así el misionero prepara el camino a Jesús que encuentra a su pueblo. 
Pero, ¿qué es este reino de Dios, de los cielos? Son sinónimos. Nosotros pensamos inmediatamente en algo que tiene que ver con el más allá: la vida eterna. Cierto, esto es verdad, el reino de Dios se extenderá indefinidamente más allá de la vida terrena, pero la buena noticia que Jesús nos trae - y que Juan anticipa - es que no debemos esperar el reino de Dios en el futuro: se ha acercado, de alguna manera ya está presente y podemos experimentar desde ahora su potencia espiritual. El reino de Dios está en medio de ustedes, dirá Jesús. Dios viene a establecer su señorío en nuestra historia, en el hoy de cada día, en nuestra vida; y allí donde sea aceptado con fe y humildad, germinan el amor, la alegría y la paz. 
La condición para entrar y ser parte de este reino es hacer un cambio en nuestra vida, es decir, convertirnos. Convertirnos cada día, un paso adelante cada día. Es dejar los caminos cómodos pero engañosos, de los ídolos de este mundo: el éxito a toda costa, el poder a expensas de los débiles, la sed de riquezas, el placer a cualquier precio. Y abrir, en cambio, el camino al Señor que viene, Él no quita nuestra libertad, sino que nos dona la verdadera felicidad. Con el nacimiento de Jesús en Belén, es el mismo Dios quien ha venido a habitar entre nosotros, para liberarnos del egoísmo, del pecado y de la corrupción, y de estas actitudes, que son del diablo: buscar el éxito a toda costa, buscar el poder a expensas de los débiles, tener la sed de riquezas y buscar el placer a cualquier precio.
La Navidad es un día de gran alegría, también exterior, pero es sobre todo un evento religioso para el cual se necesita una preparación espiritual. En este tiempo de Adviento, dejémonos guiar por la exhortación de Juan el Bautista: «Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos», nos dice. (v. 3). Nosotros preparamos el camino del Señor y allanamos sus senderos, cuando examinamos nuestra conciencia, cuando escrutamos nuestras actitudes, para sacar de nosotros estas actitudes pecaminosas que he mencionado, que no son de Dios: el éxito a toda costa, buscar el poder a expensas de los débiles, tener la sed de riquezas y buscar el placer a cualquier precio
Que la Virgen María nos ayude a preparar el encuentro con este Amor-siempre-más-grande que es el que trae Jesús y que en la víspera de Navidad se hizo pequeño, pequeño como una semilla caída en la tierra. Es Jesús esta semilla, la semilla del Reino de Dios. (Traducción del italiano: Griselda Mutual)
Audio y texto Saludos del Papa despues del ángelus
 
Recemos juntos, pidiendo su intercesión de la Virgen para la conversión de los corazones y el don de la paz
Queridos hermanos y hermanas,
Dirijo mi saludo a todos vosotros, romanos y peregrinos! Saludo en particular a los fieles que han venido de Córdoba, Jaén y Valencia, en España; de Split y Makarska, en Croacia; de las parroquias de Santa María de la Oración y del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo en Roma. A todos les deseo un buen domingo y un buen camino de Adviento, este preparar el camino del Señor, convertirse cada día.
Nos vemos el jueves para la fiesta de la Inmaculada. En estos días recemos juntos, pidiendo su intercesión maternal para la conversión de los corazones y el don de la paz.Y por favor, no se olviden de rezar por mí. Buen almuerzo. Hasta el jueves. (Traducción del italiano: Mireia Bonilla)

sábado, 18 de junio de 2016

El Papa pide claridad doctrinal, pero sin juicios que no asuman «la complejidad de la vida» 17062016

El Papa pide claridad doctrinal, pero sin juicios que no asuman «la complejidad de la vida»

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17 junio 2016
El Papa pide claridad doctrinal, pero sin juicios que no asuman «la complejidad de la vida»
Francisco consideró un pecado social haberle quitado voz a los ancianos.
Francisco aprovechó la apertura del congreso eclesial de la diócesis de Roma, en la basílica de San Juan de Letrán, para una reflexión sobre los aspectos de la exhortación apostólica postsinodal Amoris Laetitia.

El Papa, cuenta Rocío Lancho en Zenit, utilizó tres imágenes bíblicas de las que ha sacado tres conclusiones: la vida de cada persona, la vida de cada familia debe ser tratada con mucho respeto y cuidado, especialmente cuando reflexionamos sobre estas cosas; tener cuidado para no hacer una pastoral de guetos y para guetos; dar espacio a los ancianos para que vuelvan a soñar.

Las sandalias
“Quítate las sandalias, porque el suelo que estás pisando es una tierra santa”. Esta ha sido la primera imagen usada por el Papa en su discurso. Al respecto ha señalado que el terreno que había que atravesar, los temas a afrontar en el Sínodo, “necesitaban una actitud determinada”. Teníamos delante –ha asegurado– los rostros concretos de muchas familias. “Este dar rostro a los temas exigía y exige un clima de respeto capaz de ayudarnos y escuchar aquello que Dios nos está diciendo dentro de nuestras situaciones”, ha precisado el Papa.

Un respeto “cargado de preocupaciones y preguntas honestas que miraban al cuidado de las vidas que estamos llamados a pastorear”. El dar rostro a los temas, ha asegurado el Santo Padre, ayuda a “no darse prisa para obtener conclusiones bien formuladas pero muchas veces carentes de vida” y ayuda a “no hablar en abstracto”. Porque muchas veces nos volvemos "pelagianos", dijo.

Asimismo ha precisado que las familias “no son un problema, sino una oportunidad que Dios nos pone adelante”. Oportunidad que “nos desafía a suscitar una creatividad misionera capaz de abrazar todas las situaciones concretas”, y no solo en nuestras parroquias sino saliendo a buscarlas. Otro desafío al que ha hecho referencia es el de “no dar nada ni nadie por perdido, sino buscar, renovar la esperanza de saber que Dios continúa actuando dentro de nuestras familias”, “no abandonar a nadie porque no está a la altura de lo que se le pide”. Reflexionar sobre la vida de nuestras familias –ha insistido Francisco– así como son y así como están, nos pide quitarnos las sandalias para descubrir la presencia de Dios.

El fariseo
La segunda imagen es la del fariseo cuando reza diciendo “Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros; ni tampoco como ese publicano”. Al respecto, el Pontífice ha advertido de que una de las tentaciones a las que estamos expuestos continuamente es a tener una “lógica separatista”, especialmente los que viven en una situación diversa, porque la identidad no me la da el aislarme de los otros, sino el Señor. El Papa ha asegurado que no podemos analizar, reflexionar y todavía menos rezar sobre la realidad “como si estuviéramos en lados o senderos distintos, como si estuviéramos fuera de la historia”. Todos –ha subrayado– necesitamos convertirnos.

Asimismo ha indicado que el acento puesto en la misericordia “nos pone frente a la realidad de forma realista, pero no con un realismo cualquiera, sino con el realismo de Dios”. Los análisis son importantes y necesarios pero “nada se puede comparar con elrealismo evangélico, que no se detiene a la descripción de las situaciones, de las problemáticas -menos aún del pecado- sino que va siempre más allá y logra ver detrás de cada rostro, cada historia, cada situación, una oportunidad, una posibilidad”. El Papa ha asegurado que esto no significa no ser claros en la doctrina, sino “evitar caer en juicios y actitudes que no asumen la complejidad de la vida”.

El realismo evangélico –ha aseverado– se ensucia las manos porque sabe que “grano y cizaña” crecen juntos, y el mejor grano, en esta vida, estará siempre mezclado con un poco de cizaña.

Recordó un capitel medieval en una iglesia en Francia al inicio del camino hacia Santiago, en el que está Judas que se ahorca y del otro lado Jesús que lo carga. Y volviendo a la imagen bíblica de fariseo señaló el peligro del "te agradezco que soy de la Acción Católica, de la Cáritas, etc. y no como los de estos barrios que son delincuentes... esto no ayuda a la pastoral”, dijo el papa.

Los ancianos
Finalmente, la tercera imagen evocada por el Papa es “sus ancianos tendrán sueños proféticos” del libro de Joel. Con esta imagen el Santo Padre ha querido subrayar la importancia que los Padres sinodales han dado al valor del testimonio como lugar en el que se puede encontrar el sueño de Dios y la vida de los hombres.

Los sueños de los ancianos van junto con “las visiones de los jóvenes”. Por eso, el Pontífice ha asegurado que es bonito encontrar matrimonios, parejas, que siendo mayores continúan buscándose, mirándose, queriéndose y eligiéndose. “Es muy bonito encontrar ‘abuelos’ que muestran en sus rostros arrugados por el tiempo la alegría que nace del haber hecho una elección de amor y por amor”, ha subrayado. Y la contradicción del que se casa y piensa: ‘tanto en dos o tres años vuelvo a la casa de mamá’.
En esta línea ha advertido de que como sociedad “hemos privado de su voz a los ancianos, y esto es un pecado social de ahora. Les hemos privado de su espacio”. Y descartándoles, “hemos descartado la posibilidad de tomar contacto con el secreto que les ha permitido ir adelante”. Esta falta de modelos –ha observado Francisco– no permite a las jóvenes generaciones tener visiones.

Tenemos necesidad de los sueños de los abuelos” dijo. Y añadió que no por caso cuando Jesús es llevado al templo fue recibido por dos abuelos que contaron su sueño. “Esta es la hora de los abuelos… que sueñen y los jóvenes aprenda a profetizar estos sueños”

Para concluir, el Santo Padre ha invitado a desarrollar una pastoral familiar capaz de recibir, acompañar, discernir e integrar. Una pastoral –ha precisado– que permita y haga posible el andamio apto para que la vida confiada a nosotros encuentre el apoyo de quien tiene necesidad para desarrollarse según el sueño de Dios.

lunes, 15 de febrero de 2016

La advertencia del Papa Francisco desde México: ¡Con el demonio no se dialoga! 14022016

La advertencia del Papa Francisco desde México: ¡Con el demonio no se dialoga!

Por Alvaro de Juana

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El Papa Francisco en la Misa que celebró en Ecatepec. Foto David Ramos / ACI Prensa
El Papa Francisco en la Misa que celebró en Ecatepec. Foto David Ramos / ACI Prensa








ECATEPEC, 14 Feb. 16 / 02:17 pm (ACI).- En su reflexión en la Misa por el primer domingo de Cuaresma que celebró en Ecatepec ante casi 400 mil almas, el Papa Francisco alertó sobre el peligro que tiene todo cristiano de caer en las mismas tentaciones con las que el demonio tentó a Jesús en el desierto.
En palabras improvisadas en la homilía, el Santo Padre explicó que en “el Evangelio Jesús no le contesta al demonio con ninguna palabra propia sino que le contesta con las palabra de Dios con las palabra de la escritura. Porque hermanos y hermanas metámoslo en la cabeza con el demonio no se dialoga, no se pueda dialogar porque nos va a ganar siempre, solamente la fuerza de la palabra de Dios lo puede derrotar”.
En la homilía, Francisco comentó las lecturas de la liturgia del día, en especial el Evangelio de las tentaciones a Jesús en el desierto, e invitó a no olvidar el regalo del Bautismo.
El Papa explicó que las tentaciones que sufrió Jesús son las mismas que tiene cada hombre y “que buscan degradar y degradarnos”: las riquezas, la vanidad y el orgullo. “Tres tentaciones que buscan degradar, destruir y sacar la alegría y la frescura del Evangelio. Que nos encierran en un círculo de destrucción y de pecado”, subrayó.
“¿Hasta dónde nos hemos habituado a un estilo de vida que piensa que en la riqueza, en la vanidad y en el orgullo está la fuente y la fuerza de la vida?, preguntó a los fieles.
El Santo Padre dijo luego: “sabemos lo que significa ser seducidos por el dinero, la fama y el poder” y “por eso, la Iglesia nos regala este tiempo, nos invita a la conversión con una sola certeza: Él nos está esperando y quiere sanar nuestros corazones de todo lo que lo degrada, degradándose o degradando”.
Sobre el Bautismo, el Papa dijo que “la Iglesia nos invita a reavivar el don que se nos ha obsequiado para no dejarlo dormido como algo del pasado o en algún cajón de los recuerdos”.
“Este tiempo de Cuaresma es un buen momento para recuperar la alegría y la esperanza que hace sentirnos hijos amados del Padre. Este Padre que nos espera para sacarnos las ropas del cansancio, de la apatía, de la desconfianza y así vestirnos con la dignidad que solo un verdadero padre o madre sabe darle a sus hijos, las vestimentas que nacen de la ternura y del amor”.