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lunes, 7 de diciembre de 2020

Michelle Bachelet: la ONU aprovechará el covid para una «nueva era» basada en «principios masónicos» 07122020

 

Michelle Bachelet: la ONU aprovechará el covid para una «nueva era» basada en «principios masónicos»

Michelle Bachelet.
Michelle Bachelet, durante su intervención en el encuentro organizado por la Gran Logia de Chile en homenaje a la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

El "gran reset" mundial que alientan los grupos globalistas aprovechando la pandemia y las medidas excepcionales de control social dictadas por los gobiernos tuvo una expresión muy concreta en una reciente conferencia de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

La ex presidenta chilena intervino el 1 de diciembre en un acto on line de homenaje a la Declaración Universal de los Derechos Humanos organizado por la Gran Logia de Chile. En él destacó el antes y después que la covid supone, a ojos de la ONU, para la implantación de una "nueva era" basada en el principio masónico de la fraternidad, y lo relacionó con la vacuna fijándose un objetivo: "Tenemos que vacunar a todos los seres humanos de la tierra".

El "reset"

"Amigas y amigos", señaló, "la pandemia de la covid 19 nos ha demostrado que el modelo de sociedad existente construido sobre desigualdades generalizadas no es sostenible. No podemos volver al 'día 0', esa es una normalidad mala, es una normalidad que permitía un mundo tremendamente desigual".

De ahí la necesidad de lo que viene denominándose "gran reset" o "gran reinicio", según formuló a mediados de noviembre el primer ministro canadiense Justin Trudeau: "Esta pandemia supone una oportunidad para un reset".

Una "nueva era" basada en "principios masónicos"

En la misma línea, Bachelet propuso que "lo que tenemos que hacer es esta crisis no dejar pasar una oportunidad de hacer esto de recuperarnos mejor", algo que se ha transformado en conversaciones y objetivos concretos: "Lo que nosotros hemos hablado con el secretario general [Antonio Guterres] es que necesitamos un nuevo contrato social por una nueva era, porque el contrato social que hasta ahora tenemos está quebrado o no está dando los resultados que todo el mundo espera de él".

"Y para esto necesitamos y contamos con uno de los principios masónicos, la solidaridad, la fraternidad", apuntó: "Confío en que podamos unirnos y actuar como una sola humanidad, porque esto es lo que somos".

"Los valores masónicos fueron determinantes en mi formación"

La vinculación entre Bachelet y la masonería no es ningún secreto. En su discurso del 18 de octubre de 2014 en la asamblea de la Gran Logia de Chile, a la que acudió a los pocos meses de comenzar su segundo mandato como presidenta del país, contó entre risas de los presentes que su abuelo materno fue miembro "muy activo" de la masonería, tanto que exigió al padre de Michelle que ingresara en ella cuando fue a pedirle la mano de su hija.

"La cultura masónica es algo conocido para mí y sus valores fueron también determinantes en mi formación", añadió entonces Bachelet.

"Ojalá esta pandemia tenga el mismo efecto que la Segunda Guerra Mundial"

Tras reafirmar el pasado martes esa vinculación, la dirigente de la ONU confirmó el papel fundacional que concede a la pandemia: "Cuando partió el covid 19, yo dije: 'Ojalá esta pandemia tenga el mismo efecto que la Segunda Guerra Mundial'".

Se refería a que ese conflicto bélico condujo a la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El coronavirus, ahora, tendría que servir, en su opinión, para una afirmación de "respuestas globales" a problemas como "el cambio climático o las migraciones".

"Tenemos que vacunar a todos los seres humanos de la Tierra"

Y la primera manifestación de esa unidad tendría que ser la vacuna contra la enfermedad: "Tenemos que vacunar a todos los seres humanos de la tierra, porque mientras uno no esté a salvo, nadie va a estar a salvo" y "por eso estamos llamando a que  la vacuna sea considerada un bien público universal".

domingo, 19 de julio de 2020

Un «funeral neopagano», esta nueva religión «que no es ajena al ocultismo, ni tampoco inocente» 18072020

Un «funeral neopagano», esta nueva religión «que no es ajena al ocultismo, ni tampoco inocente»

El funeral de Estado sigue levantando críticas por su escenografía
El funeral de Estado sigue levantando críticas por su escenografía
El funeral de Estado, homenaje a las víctimas lo llaman ahora desde Moncloa, que se celebró el pasado jueves en Madrid por las víctimas del coronavirus sigue trayendo cola por la estética del acto organizado por las autoridades del Estado.
Si en las redes sociales o en columnas de opinión como la de Ramón Pérez Maura en ABC destacaban la escenografía masónica del funeral, ahora es Miquel Giménez el que en Voz Populi el que critica este “funeral neopagano” en el intento de sustituir la religión cristiana por la del Estado.
Un funeral neopagano
Sentados en círculo alrededor de una llama. Adiós, humanismo cristiano. Hola, neopaganismo
Jorge Vestrynge afirmó a propósito de Fraga que era una lástima que fuese tan católico. “Con una dosis de paganismo, habría podido llegar muy lejos”. Que la persona que ha inspirado esa nueva ideología que persigue enterrar las señas de identidad de la cultura occidental dijera eso no es baladí. En esta época, se libra una denodada batalla para sustituir la religión y las tradiciones por algo nuevo. Es el advenimiento de la Era del Hijo que profetizó Aleyster Crowley. Hay que matar al Padre y sustituir a Dios por una nueva religión: la del estado.
Se intentó con bastante éxito en el Tercer Reich y en la URSS. Puesto que la masa necesita creer, seamos nosotros quienes les proporcionemos dioses, santos, reliquias y supersticiones, decían. Hay algo obscenamente perturbador en la momia de Lenin y, a la vez, atrayente. De la misma manera sucedía con los caídos en el Putsch de Múnich, cuyos féretros reposaban en la galería de la Feldherrensatrsse, lugar al que anualmente las SS procesionaban de noche con antorchas para renovar su juramento de fidelidad al Führer. Toda idea absoluta conlleva la creación de su cosmogonía y eso requiere barrer las creencias pasadas.
pebetero
Esa es la intención de algunos dirigentes políticos españoles, crear una nueva liturgia para el consumo de masas, con sus nuevas festividades, sus dogmas, sus rituales, sus mitos y su panteón de deidades. Se evidencia en el empeño que ponen en sacralizar determinadas fechas como el ocho de marzo. No son laicos, a pesar de que se queden afónicos de tanto gritarlo; por el contrario, son profundamente religiosos en tanto que creyentes, lo que sucede es que su fe es muy distinta de la nuestra, dado que es una fe que se fundamenta en la negación del espíritu y en la afirmación del materialismo.
Si alguien tenía dudas cerca del profundo cambio en nuestra sociedad, ahí tienen el denominado acto de homenaje a las víctimas de la pandemia, un funeral de estado que ni fue funeral ni de estado. Fue un acto mágico, puesto que la disposición del cuadrado dentro del circulo significa para los versados en ocultismo el triunfo de lo material sobre lo angélico, la cuadratura del círculo. Quienes así lo dispusieron no podían ignorar tal simbolismo. Lo repetimos: esa religión aparentemente laica ni es ajena al ocultismo, ni es tampoco inocente. Recordemos el acto. Vean esa llama en medio, en el centro del círculo, representando a los que ya no moran corpóreamente entre nosotros, pero sí en espíritu.
Es la llama purificadora que el antiguo Tubal Caín entregó a la humanidad para que aprendieran a dominar el fuego y a forjarlo; noten el círculo, representación del ciclo solar, ciclo también de fuego, que contiene un cuadrado en su interior, el ser humano, aherrojado en los límites del mundo material. Un erudito hebreo amigo mío, que vio por televisión aquello, me dijo que se había estremecido. “He ahí al hombre luciferino animado por la llama eterna consiguiendo dominar la materia, para su propia transformación”. Uno podrá o no estar de acuerdo con el hermetismo, el Zohar, la Kaballah, las tesis de Rosenkreutz o los rituales del Rito Escocés Antiguo y Aceptado que revelan como a través del nuevo Maestro el espíritu del fundador masónico, Hiram Abif, se reencarna y vive de nuevo. Da lo mismo. Pero, empíricamente, el acto que presenciamos este jueves no tiene equivalente en los que hemos podido ver en otros países. Su carga esotérica era tremenda y en modo alguno casual.
Resumiendo: desterrando los símbolos tradicionales – enseña nacional, cruces, liturgias católicas, entre muchas otras cosas – se ha introducido en la psique colectiva un nuevo tiempo, una nueva manera de hacer, de ritualizar el dolor. Es una fe que viene a asesinar a la antigua. Y la vida es símbolo y ritual, como afirmaron personas tan sabias como Gurdjieff, Fulcanelli, Robert Ambelain o Pawels y Bergier.
Fue un ritual neopagano, repito. Eso debería dar que pensar a aquellos que sepan de lo que estoy hablando. También a usted, Señor, que ostenta entre otros el título de Rey de Jerusalén y al que están intentando convencer de que la Era del Hijo ha llegado. Y ya sabe lo que ha de pasar para que tal cosa suceda…

lunes, 17 de febrero de 2020

Así pagó el emperador Carlos de Habsburgo su resistencia a las presiones de la masonería europea 14022020

Su plan: destruir el imperio austro-húngaro, último baluarte de la Cristiandad

Así pagó el emperador Carlos de Habsburgo su resistencia a las presiones de la masonería europea

El emperador Carlos I de Austria y IV de Hungría, con su esposa Zita de Borbón-Parma y su hijo mayor, Otto de Habsburgo, quien fue parlamentario europeo entre 1979 y 1999.
El emperador Carlos I de Austria y IV de Hungría, con su esposa Zita de Borbón-Parma y su hijo mayor, Otto de Habsburgo, quien fue parlamentario europeo entre 1979 y 1999.
Según los relatos de su hija Isabel Carlota, custodiados en los documentos vaticanos, el Beato Carlos de Habsburgo sufrió durante mucho tiempo las insidias de los masones y pagó personalmente no haber cedido. Lo cuenta David Murgia en Il Timone:
Carlos de Habsburgo y la lucha contra la masonería
Es una historia extraña. Todo tiene inicio a principios del siglo XX cuando, en una pequeña ciudad del noroeste de Hungría, Sopron, llama a la pesada puerta del convento donde vivía una gran mística, la madre Vincentina -una monja ursulina muerta en olor de santidad-, ni más ni menos que la princesa María Josefina de Sajonia, madre de Carlos I de Austria, el último emperador austrohúngaro. No es la primera vez que ambas se ven. Pero esta vez la mística religiosa le revela su profecía: "Carlos está destinado a ser emperador, pero sufrirá mucho y será el centro de los ataques del Mal". Y si leemos los miles y miles de páginas, documentos y testimonios recogidos por la Congregación para la Causa de los Santos del Vaticano (que he podido ver personalmente), cuesta comprender las dimensiones del enorme "complot" urdido por la masonería inglesa y europea para atacar y dañar el honor de Carlos I (1887-1922), emperador de Austria y rey de Hungría, el último soberano del Sacro Imperio romano.
Carlos de Habsburgo fue beatificado el 3 de octubre de 2004 por Juan Pablo II. Su causa de beatificación se articuló muy bien (se utilizaron más documentos que para el fundador del Opus Dei, Josemaría Escrivá de Balaguer), y se basa en hechos concretos de la vida cotidiana, vividos en el campo de batalla, en medio de las tropas, o en la capilla de palacio con el rosario en la mano. Documentos que arrojan luz sobre las hazañas y la vida privada del "santo emperador", amado por su pueblo, que evitó inútiles pérdidas humanas prohibiendo los duelos, los bombardeos aéreos de las ciudades no fortificadas, como Venecia, que se salvó gracias a él. También se opuso al uso de gases letales contra el enemigo y prohibió que los submarinos atacasen las ciudades.
El proyecto para liquidarlo
Sin embargo, lo que más resaltan los expertos de la Santa Sede, sobre lo que no hay duda, es el papel que tuvieron en esta historia la masonería y algunos lobbies cuyo objetivo era aniquilar, para después repartírselo entre ellos, el imperio austrohúngaro, último baluarte del cristianismo. Hasta tal punto que al final de todo el conflicto, los estadounidenses se convirtieron en árbitros de la situación. Se creó la Sociedad de Naciones en Versalles y se redibujó el mapa de Europa. Las únicas verdaderas víctimas fueron Austria y Hungría, totalmente borradas. Según los expertos que han hablado con el dicasterio vaticano, el plan de los "hermanos" estaba claro: hacer dimitir al emperador por las buenas o por las malas.
He aquí el relato de una de sus hijas, Isabel Carlota: "Mi padre era muy consciente de que los masones eran muy poderosos. Y tenía conocimiento de sus intentos de que le educaran como hijo del Estado; es decir, le habían hecho la observación al emperador Francisco José de que, como probable futuro sucesor al trono, mi padre tenía que recibir una gran educación y que, por tanto, había que llamar a las personas más competentes de la monarquía que eran, en su mayoría, masones o librepensadores muy liberales. Los padres del emperador no lo permitieron".
La lucha contra la masonería
"En 1915, tras la muerte de Francisco Fernando", continúa la archiduquesa, "mi padre heredó el llamado patrimonio Modena, unido al título de duque de Este. Se encontró con una gran deuda, y sólo pudo salvar el palacio Modena, junto a los muebles; sin embargo, con ello no conseguía cubrir la suma total de la deuda. En aquel momento, uno de los responsable del Instituto de crédito hipotecario era uno de los más masones más importantes de Austria, que quiso atar a su persona a mi padre para, de este modo, tener un instrumento dócil entre sus manos. Así, retiró todas las obligaciones deudoras, con lo que el Instituto de crédito era el único acreedor, y le ofreció a mi padre que aceptara el palacio Modena como contravalor de la deuda. Primero mi padre intentó conseguir el dinero en otro lugar, pero cuando fue imposible entregó el  palacio Modena al Instituto, pero no cayó en la trampa. Entonces, algunos masones empezaron a organizar en secreto algunas sociedades, para que todos los periódicos de la monarquía se convirtieran en sus instrumentos".
Los ocho hijos del emperador, durante el exilio en Madeira. La más pequeña, Isabel Carlota, ofreció un testimonio fundamental sobre las presiones de la masonería a su padre.
Según los testimonios, el futuro beato se dejaba asesorar sobre cómo debía comportarse respecto a la masonería por el padre jesuita Karl Maria von Andlau, que le aconsejaba que rezara y demostrara siempre "gran prudencia". El joven soberano, que estaba al tanto del "gran proyecto" de la masonería, intentó alejar de sus cargos a todos los "hermanos". Pero no siempre lo consiguió.
El relato de su hija
Carlos fue recibido como el hombre nuevo: los pueblos del Imperio esperaban de él la vuelta al liberalismo (el Parlamento había sido suspendido en 1914 con el pretexto de la guerra en acto), la igualdad entre las distintas naciones, el inicio de los tratados de paz. Sin embargo, no consiguió satisfacer ninguna de estas expectativas. Carlos decidió promulgar el manifiesto federalista sólo el 16 de octubre de 1918, cuando ya la derrota era inminente. También llegó tarde el restablecimiento del Parlamento. El 21 de octubre se reunía la Asamblea constituyente de la nueva Austria republicana. El 11 de noviembre, Carlos y su familia tuvieron que abandonar obligatoriamente las residencias imperiales. Intentó en dos ocasiones, sin éxito, recuperar el trono húngaro. En 1917, Carlos I tuvo entre sus manos el plan de la masonería del 28 de mayo de 1915 para la repartición de la monarquía. Cuando el plan pasó a ser "operativo", el joven soberano ya estaba en el exilio.
Por tanto, a partir de junio de 1919 algunos "hermanos" decidieron presentar sus propuestas al beato. He aquí el relato de lo que sucedió tal como lo cuenta la archiduquesa Isabel Carlota, incluido en el dossier vaticano: "La primera oferta hablaba de tolerar la Logia y de dar libertad a los masones en cuestiones escolares y matrimoniales. Si mi padre se adhería a este plan, entonces se habría restaurado la monarquía al cabo de poco tiempo. Mi padre evitó responder a esta invitación". Poco después llegó la segunda oferta, ahora por vía indirecta. "Esta vez", continúa el relato de la hija, "pedían sólo algunas garantías para su crecimiento y, a cambio, prometían un gran apoyo financiero durante el resto de la vida de mi padre, como también un engrandecimiento de la monarquía".
"Poco tiempo después", continua la archiduquesa, "se volvió a presentar el primer 'hermano'. Esa vez habló sólo de tolerancia hacia la masonería, tras lo que mi padre pasó claramente a otro tema de conversación. Cuando el 'hermano', al irse, insistió para saber cuál era la respuesta, mi padre dijo que un príncipe católico no podía ni siquiera responder a tal propuesta. Cuando vio a mi madre, Carlos I le dijo: 'Ahora sí que nos irá todo mal'". Y así fue. Todos empezaron a distanciarse. Su destino estaba marcado.
La persecución y la muerte
Según los estudiosos vaticanos, el proyecto de la masonería contra el emperador era frustrar los intentos de paz, arruinando la dinastía católica con la revolución de 1918. Además, la masonería había intentado atraer, para sus propios fines, la simpatía del soberano con ofrecimientos, halagos e incluso, si este hubiera renunciado al trono, con un enorme apoyo económico. Pero cuando todos estos intentos resultaron infructuosos, llegaron las calumnias. Como en el caso de la "mujer fantasma", voces inmorales sobre las supuestas relaciones de Carlos con la señorita Carla Chonrowa, su presunta amante. Un personaje que, según las investigaciones realizadas por la policía judicial de Viena, nunca existió, sino que fue inventado a propósito.
En 1922, Carlos con su esposa Zita de Borbón-Parma (se ha iniciado su proceso de beatificación) y sus ocho hijos abandonaron el continente y se refugiaron en la isla portuguesa de Madeira. Los últimos meses fueron muy tristes: la villa Quinta do Monte estaba sobre una colina, entre la niebla y la humedad, y tampoco había luz eléctrica. Carlos cogió un resfriado que se transformó en pulmonía: murió el 1 de abril de 1922, con sólo 35 años.
Traducción de Elena Faccia Serrano.

jueves, 20 de diciembre de 2018

La masonería, que presume de simbolismo, recurre a María y el Niño para el drama de los refugiados17122018

La masonería, que presume de simbolismo, recurre a María y el Niño para el drama de los refugiados

Esta foto de una refugiada en los Balcanes en 2016 es la elegida por Efe para felicitar el año nuevo... y por el Gran Oriente masónico
Esta foto de una refugiada en los Balcanes en 2016 es la elegida por Efe para felicitar el año nuevo... y por el Gran Oriente masónico
La masonería asegura llevar 300 años trabajando con símbolos para intentar decir algo relevante sobre el ser humano, pero a la hora de reflexionar sobre el drama de los refugiados y desplazados los masones españoles no han podido evitar ser capturados por la fuerza de la imagen cristiana, de la Madre con el Niño lejos de su hogar.
Según parece, la masonería española, con toda su parafernalia de símbolos y emblemas, reconoce que no tiene nada mejor que ofrecer y que la mejor forma de reflexionar sobre el sufrimiento y la incertidumbre del emigrante pobre y forzado es algo cien por cien cristiano: la celebración de lo que sucedió realmente hace 2.000 en la ciudad de Belén (y no en un mundo hipotético, metafórico o mitológico).
Hacer visible al sufriente... como Jesús
La tradición cristiana de siempre da voz y visibilidad, una vez más, al humilde y sufriente. También en la Europa del siglo XXI. También en las postales masónicas.
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La Gran Logia de España/Grande Oriente Español, una de las principales asociaciones masónicas españolas, ha enviado por Internet su reflexión navideña con una foto de la agencia Efe y un texto.
"Desde El Oriente queremos difundir esta, la de la Agencia EFE, que muchos masones hemos recibido. Es la visión y el deseo de la primera agencia de noticias en español y la cuarta del mundo, en la que trabajan más de 3.000 profesionales de 60 nacionalidades en 120 países para contar lo que ocurre en el mundo con imparcialidad e inmediatez. Es la fotografía de una refugiada con su hijo, descansando en una tienda en la frontera entre Macedonia y Serbia. Una imagen que recuerda a aquella otra mujer que no encontró posada y se refugió en un humilde portal hace más de 2.000 años. Y una frase que ha recorrido el mundo: "Todos tienen derecho a ser felices".
La imagen la usó al principio en Twitter el presidente de EFE, el periodista Fernando Garea. La imagen utilizada fue tomada por el fotógrafo Georgi Licovski en 2016, en el campamento temporal de Tabanovce, en la frontera entre Macedonia y Serbia.
La agencia Efe no es tan "religiosa" como la logia y se limita a desear un "próspero 2019",sin mencionar ni la palabra "Navidad" ni ningún portal de hace 2.000 años.
El Dios hecho hombre, pequeño y vulnerable
Pero, efectivamente, la foto, incluso con su color azul tradicionalmente ligado a la Virgen María y a la noche estrellada en que nació Jesucristo, parece todo un homenaje a un historia muy concreta: la de un Niño muy especial que llama la atención del mundo, porque es el Dios hecho hombre, nacido de mujer, que sufre como un hombre y con los hombres, que sufre también la condición de ser desplazado y perseguido y no tener hogar propio.
Llama la atención que mientras muchas instituciones impiden colocar belenes o imágenes religiosas navideñas, tanto la Agencia Efe como la misma masonería se vean obligadas a rendirse ante la fuerza del icono de la Madre y el Niño, que es el encuentro también entre la humanidad y ese Misterio (que ama y pide amor) que es Dios.
En la imagen icónica faltaría solo la figura paterna, San José, el varón que cuida, protege y acompaña, modelo de esposo y padre nutricio. El Niño Jesús no tenía casa en Belén y fue refugiado pobre en Egipto, pero no le faltó un padre y una madre. ¿Quizá sería demasiado pedir en nuestra cultura de padres ausentes, a veces invisibilizados?
Militar en la masonería es pecado grave
La Iglesia mantiene que es incompatible y pecado grave para un católico pertenecer a una asociación masónica. El cardenal Joseh Ratzinger lo decretaba así en una nota de la Congregación de Doctrina de la Fe en 1983, reafirmando una enseñanza que tiene 3 siglos: "No ha cambiado el juicio negativo de la Iglesia respecto de las asociaciones masónicas, porque sus principios siempre han sido considerados inconciliables con la doctrina de la Iglesia; en consecuencia, la afiliación a las mismas sigue prohibida por la Iglesia. Los fieles que pertenezcan a asociaciones masónicas se hallan en estado de pecado grave y no pueden acercarse a la santa comunión".
Para las asociaciones masónicas, es importante que sus miembros acepten ideologías y filosofías incompatibles con el cristianismo, como el relativismo, el subjetivismo filosófico y limitarse a un mero deísmo en el que "dios" es reducido a un concepto simbólico, siempre evitando (o criticando duramente) la idea de verdad y de revelación, que son claves en la visión cristiana de la realidad.
Además, muchas entidades masónicas, a partir de ciertos niveles, practican rituales de veneración de lo oculto, simbolizado en "Lucifer, señor de la luz" o en Bafomet.
El historiador Alberto Bárcena, por ejemplo, en su libro Iglesia y Masonería, explica que los masones "en el ritual de iniciación en el grado 29 según el rito Antiguo y Aceptado", escenifican un paso en que el candidato debe "ahora escoger entre la cruz cristiana, `símbolo de muerte y destrucción´ y la de ´la Luz y la Vida´, en forma de X, asociada a Baphomet, dios de la Luz". Este rito incluye pisar la cruz cristiana con los dos pies.
Militantes anti-vida y anti-familia
Más allá de las ceremonias y simbologías, en las logias masónicas actuales se preparan a menudo las leyes laicistas radicales, anti-vida (abortistas y eutanásicas) y anti-familia,como explica aquí el ex-masón Serge Abad Gallardo. 
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Una logia de masones abortistas en 2014 se manifiesta en Madrid a favor del aborto, una práctica incompatible con la Navidad (y el derecho humano a nacer)
En 2014, por primera vez en España, una orden masónica salió a las calles de Madrid en manifestación con pancarta, mandiles y símbolos masónicos. ¿Qué causa reivindicaban? Como recogió el diario El País, reivindicaban el derecho a abortar, que consiste en que una madre pueda matar a su hijo antes de que nazca.
Es decir, todo lo contrario de lo que simboliza la Navidad, de lo que simboliza la Madre con el Niño, el milagro de la vida que desafía a los poderosos que matan, a los Herodes.

lunes, 24 de septiembre de 2018

De ese regalo de Mozart a la masonería que es su famosa ópera "La Flauta Mágica" 24092018

De ese regalo de Mozart a la masonería que es su famosa ópera "La Flauta Mágica"

 

            “La flauta mágica”, “Die Zauberflütte” en alemán, es una de las óperas más veces representadas al día de hoy en los festivales de ópera de todo el mundo. Más que una ópera, y para hablar con propiedad, un singspiel”, traducible como “juego musical”, que viene a ser la opereta alemana, como la zarzuela lo es la española. No es la única obra de Mozart en tal modalidad, también lo son “Zaide” o “El rapto en el serrallo”. En “La flauta máfica” concurren dos circunstancias que la hacen absolutamente única.
            La primera es que se trata de la última ópera escrita por ese monstruo de la naturaleza, y más concretamente de la música, que fue y es Wolfgang Amadeus Mozart. Y es que “La Flauta Mágica” se estrena el día 30 de septiembre de 1791 en el Freihaus Theater auf der Wieden de Viena, y su joven compositor morirá, a la temprana edad de 35 años, el 5 de diciembre de ese mismo año a las 0 horas 55 minutos, esto es, apenas sesenta y seis días después. De hecho, cuando Mozart recibe el encargo de “La flauta mágica” en junio de 1791, se halla ya atacado por la enfermedad que le llevará al otro mundo, como evidencian las dos cartas escritas el 11 y el 12 de junio a Konstanz Weber, su mujer, que se encuentra tomando los baños en Baden bei Wien, en las que le confiesa no estar durmiendo bien. No por casualidad, “La flauta mágica” lleva el número KV 620 en la obra de Mozart, la cual consta de 625 trabajos reconocidos al día de hoy.
            Wolfgang Amadeus va trabajando en “La flauta” a retazos y ratos libres durante todo el año 1791, un año que no por ser el último de su vida, es por ello menos fecundo y prolífico. Durante él compone muchos de sus mejores trabajos, como el Ave Verum, el Concierto para clarinete, la ópera “La clemenza di Tito” que compone para la coronación del Emperador Leopoldo II y, por encima de todas ellas, el Requiem, que como es bien sabido, deja inacabado. El quinteto de “La flauta mágica” “Tamino, Papageno y las tres damas”, por ejemplo, lo compone el 1 de septiembre en Praga, mientras está jugando al billar, al mismo tiempo que en el espacio record de dieciocho días tiene que componer una ópera completa, “La clemenza di Tito”, ensayarla, ponerla en escena e interpretarla para el Emperador con ocasión de su coronación, pues el encargo para tan magno evento sólo se le hace en el último momento, después de haber sido desechados por distintas circunstancias otros compositores como Cimarrosa o Salieri.
            Pero hablábamos de dos singularidades. La segunda singularidad de “La flauta mágica” es que el destinatario de la misma es uno muy concreto: la masonería austríaca, la masonería.
            Los indicios de la relación entre “La flauta mágica” y la masonería rezuman por doquier. El día 9 de septiembre, estando en Praga, Mozart visita la logia “Wahrheit und Einigkeit zu den drei gekrönten Säulen” (“Verdad y unidad de las tres columnas coronadas”), donde, recibido con su “Die Maurerfreude K471”, que ya había compuesto para sus hermanos masones, promete una pronta muestra de lealtad a la cofradía: ¿está hablando ya de “La Flauta Mágica”?
            El argumento de la ópera no pasa de ser una divertida historia de amor bucólica y pastoril, pero encierra toda la filosofía masónica de la superación de pruebas y el triunfo, y en él se esconden multitud de símbolos de la hermandad, entre los cuales, sólo a modo de ejemplo, el constante homenaje al número 3: los acordes triples con que arranca la obertura, tres damas, tres niños, tres esclavos, tres sacerdotes, los templos de la naturaleza, la razón y la sabiduría…
            La fuente principal del libreto no es otra que el cuento “Lulu oder die Zauberflötte” de la colección de cuentos de hadas “Dschinnistan” de Cristophe Martin Wieland (1733-1813), pero entre las fuentes secundarias, se halla muy probablemente la novela “Sethos” del abad Jean Terrasson, que relata los ritos iniciáticos de ese antiguo Egipto en el que tanto se inspira y en el que tanto dice hundir sus raíces la masonería.
            El encargo, además, se lo hace a Mozart un hermano masón, Emmanuel Schikaneder, con el que comparte militancia en la logia “Zur Wohltätigkeit” (La Beneficiencia), el cual, además, interpreta en el estreno a uno de los protagonistas, Papageno. Y lo que es más importante, será también el libretista de la ópera, y aunque algunos atribuyen dicho trabajo en todo o en parte a un autor diferente, Karl Ludwig Giesecke, ello en modo alguno altera el preponderante rol de los masones en la elaboración del libreto, pues también Giesecke era masón. En cuanto al protagonista de la acción, el sacerdote Sarastro, es una recreación muy fiel del importante prócer de la masonería austríaca Ignaz Von Born, quien además, ejercerá de director escénico de la ópera.
            La relación de Mozart con la masonería viene de antiguo y es, como casi todo en su vida, bien conocido. Mozart ingresa en la cofradía el 14 de diciembre de 1784, haciéndolo en la logia “Zur Wohltätigkeit” (La Beneficiencia). Poco después, seguramente conducidos por el propio Mozart, lo hacen también su padre Leopold y Joseph Haydn, el gran compositor íntimo amigo de Wolfgang. Aunque va a recibir cristiana sepultura en suelo santo, Mozart, de hecho, es amortajado con el manto negro con capucha de la masonería.
            La condición masónica en el Austria mozartiano no era especialmente escandalosa o reprochable a un católico como, de hecho, no dejaba de ser Mozart, autor como se sabe de nada menos que 20 misas. Es verdad que para entonces ya se habían emitido dos de las casi veinte condenas que a lo largo de la historia ha publicado la Iglesia sobre la masonería, las cartas apostólicas “In Eminenti” de Clemente XII (1738) y “Providas Romanorum” de Benedicto XIV (1751). Pero las dos son ignoradas por los sucesivos emperadores austríacos, entre los cuales Carlos VI y María Teresa I, que no las publican en Austria, lo que hace que en aquel entonces la feligresía austríaca difícilmente pueda contemplar la militancia masónica como algo incompatible o incoherente con la fe cristiana. Y eso que en 1785, es decir, un año después del ingreso de Mozart en la organización, sospechosa ésta de connivencia con la Revolución Francesa, José II ordena la reducción de las logias austríacas a tres, al objeto de controlarlas mejor. Mozart se incorpora entonces a la logia “Zur neugekrönten Hoffnung” (La Esperanza nuevamente coronada). Sólo en 1793, es decir, cuando Mozart lleva ya dos años muerto, Francisco II prohíbe la masonería.
            “La flauta mágica” no es la única obra que Mozart escribe para la masonería. Ya se ha mencionado su “Die Maurerfreude K471”, “La alegría masónica” en español, con la que es recibido por la masonería praguense. A ellas se han de añadir aún la “Maurerische Trauermusik K477” u “Oda Fúnebre Masónica”, y “Eine kleine Freymaurer Kantate K623” o “Una pequeña cantata del francmasón”, terminada el 15 de noviembre, veinte días antes de morir por lo tanto. Obsérvese, por cierto, la sinonimia existente en el alemán entre la palabra “moro” y la palabra “masón”, significados ambos del término “Maurer”.
            Todas estas obras convierten al gran Wolfgang en el compositor más estimado por la masonería. Que no el único, sin embargo. Ya hemos podido conocer que al igual que él, era masón su gran amigo Haydn. Tuvieron también alguna relación con la masonería Beethoven y hasta un cristiano tan acreditado como Lizst. El finlandés Jean Sibelius se cuenta entre los veintisiete (3x3x3, o lo que es lo mismo, 33) fundadores de la gran logia de Finlandia, y de hecho, en 1927 (una vez más el 27, 3x3x3) compone una serie de nueve piezas (3x3) titulada “Música ritual masónica”.
            Y bien, si cuanto les he contado ha suscitado el interés de Vds. por la que es una de las óperas más bonitas y agradables de escuchar de la historia de la música, de hecho la cuarta más veces representada en los últimos tiempos, tienen Vds. una oportunidad única de escucharla el próximo día 13 de octubre, en el Auditorio Nacional de Madrid. La acomete el maestro Pascual Osa y con él la cada vez más acreditada Orquesta y Coro Filarmonía. Allí nos vemos. Y que hagan Vds. mucho bien y no reciban menos, como siempre.