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domingo, 24 de febrero de 2019

300 parroquias ucranianas dejan Moscú y se pasan a Kiev: cisma agrio, pero no violento, por ahora 23022019

300 parroquias ucranianas dejan Moscú y se pasan a Kiev: cisma agrio, pero no violento, por ahora

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El Patriarca Bartolomé de Constantinopla firma el Tomos o decreto que crea la nueva Iglesia autocéfala ucraniana
El Patriarca Bartolomé de Constantinopla firma el Tomos o decreto que crea la nueva Iglesia autocéfala ucraniana
Los 250 millones de cristianos ortodoxos, organizados en muchas Iglesias autocéfalas, han de decidir: reconocer o no a la nueva Iglesia autocéfala ucraniana, reconocida por el Patriarca de Constantinopla y por las leyes ucranianas, pero que indigna al Patriarcado de Moscú y a diversas iglesias satélites del poderoso Patriarca ruso.
El 6 de enero, vigilia de la Navidad ortodoxa, en el Fanar en Estambul, el edificio del patriarcado de Constantinopla, el Patriarca Bartolomé de Constantinopla firmó el "Tomos" (decreto) de autocefalia que establece una Iglesia ortodoxa en Ucrania que no depende del Patriarcado de Moscú. Ahora, cada parroquia ortodoxa del país (e incluso en otros países) ha de elegir si sirve bajo el cayado de Moscú o el de Kiev.
En el Fanar acompañaba al Patriarca Bartolomé el nuevo metropolitano de Kiev, Epifanio (Dumenko), el presidente del Estado ucraniano, Petro Poroshenko, acompañado por su mujer Marina y sus hijos, vistiendo trajes nacionales ucranianos. A su lado, estuvieron el ex presidente Viktor Jushenko, el presidente del Parlamento, Andrij Parubij y el ministro de Defensa, Stepán Poltorak. Quedaba clara la trascendencia política y nacional del momento:que la Iglesia ortodoxa en Ucrania no dependa de la de Moscú.
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A la izquierda, el metropolita Epifanio, nuevo líder de la nueva Iglesia ucraniana autocéfala; a la derecha, el Patriarca Bartolomé de Constantinopla, que es quien ha concedido la autocefalia a la Iglesia ucraniana
El Patriarcado moscovita ha cortado la comunión eucarística con esta nueva Iglesia ucraniana y también con el Patriarcado de Constantinopla (que pastorea unos cuantos territorios en Grecia, Turquía y diversos países del mundo).
Un mes después, 300 parroquias se cambian: no son muchas
Ha pasado un mes, y la agencia misionera AsiaNews recoge una estimación de 300 parroquias ortodoxas ucranianas que se han pasado a la nueva Iglesia autocéfala ucraniana, desgajándose de Moscú. Parecen pocas: apenas el 2,5% de todas las entidades que en Ucrania dependían del Patriarcado moscovita. Pero irá aumentando el número.
Estas 300 se suman a las parroquias que hace años que ya no dependían de Moscú y formaban parte de otras comunidades ortodoxas, ahora unificadas en esta Iglesia autocéfala establecida por Constantinopla. 
Hasta ahora, el proceso parece estar dándose de un modo bastante pacífico.
Explica AsiaNews que la legislación ucraniana prevé que cada asamblea parroquial decida bajo qué autoridad sirve (incluyendo sus edificios, en muchos casos). En realidad, esa legislación ucraniana encaja mal con muchas normativas internas de las Iglesias y hasta la Unión Europea y el Tribunal Europeo están examinando esta legislación de forma muy crítica.
¿Cómo vota una parroquia?
Entre los protestantes, la asamblea de la comunidad se reúne tras una rígida clasificación de miembros.
En los estatutos de las parroquias ortodoxas, los criterios de pertenencia parecen ser más elásticos. Se cuentan aquellos parroquianos con 18 años cumplidos, que profesan ser cristianos ortodoxos, y que jamás hayan sido condenados por delitos civiles o eclesiásticos. En algunos casos se añade como requisito la frecuencia regular en la participación en las celebraciones litúrgicas, o una declaración de aprobación por parte del párroco.
Dichas fórmulas, que varían según el caso, a menudo permiten incorporar a la asamblea algunos miembros, por así decir, “turistas”, que son externos a la comunidad real, pero que, dependiendo de las circunstancias, votan a favor o en contra del pasaje de la comunidad a otra jurisdicción.
En muchos estatutos, hay una norma que establece que la asamblea es válida en tanto y en cuanto participen en ella la mayoría (50%+1) de los miembros de la comunidad. Para cambiar de jurisdicción se requiere de dos tercios de los votos; en base a estos porcentajes, se calcula a cuánto asciende el número de “turistas” necesarios.
El funcionamiento de la estructura eclesiástica, tanto en el caso de los auto-céfalos como de los rusos, no se limita a la administración parroquial: la ley “sobre la libertad de consciencia y las asociaciones religiosas” también prevé la existencia de otras estructuras como monasterios, circunscripciones sinodales, misiones y diócesis. Estas también pueden optar por pasarse de una jurisdicción a otra –eligiendo entre las distintas jurisdcciones ortodoxas, que antes del Tomos eran cuando menos cuatro, pero que hoy se han reducido básicamente a dos (o Kiev-Constantinopla, o Moscú), si bien hay varias organizaciones pequeñas disidentes, sobre todo a nivel local.
¿Qué harán los grandes monasterios que reciben donativos?
Las estructuras más delicadas y significativas son los monasterios, que reúnen un gran número de fieles y peregrinos, empezando por las dos Lauras (conjunto de monasterios) más conocidas, la de las Grutas de Kiev y la de Pochaevsk. A ellos se dirigen masas de devotos de las dos jurisdicciones en contienda, e incluso de greco-católicos, que dejan ofrendas considerables para los ritos y por los recuerdos.
Tanto el patriarca emérito ucraniano Filaret (Denisenko) como el nuevo metropolitano de Kiev, Epifanio (Dumenko), han declarado en más de una oportunidad que aguardan que se resuelva el cambio de jurisdicción de las Lauras y de los monasterios de la Iglesia autocéfala, para lo cual sería necesaria la asamblea de los monjes o el permiso de las autoridades superiores.
También está la posibilidad de una intervención estatal, ya que la propiedad de los terrenos sigue siendo del Estado ucraniano: este podría disolver los contratos de alquiler y usufructo y requisar los monasterios, para asignarlos a otra jurisdicción.
10 diócesis anunciaron pasar a Kiev: solo 2 lo han hecho por ahora
Sin embargo, los objetivos más apetecibles son las diócesis, cuyas administraciones gozan de amplias exenciones fiscales. En este caso, el pasaje es decidido por el obispo, con el permiso del metropolita y la reunión de clero diocesano, pero aquí la normativa es bastante imprecisa. Hasta ahora, de las 10 diócesis que habían anunciado su intención de pasarse a Kiev, sólo dos lo hicieron: la de Vinnitsa, con el metropolita Simeón, y la de Odesa.
A título personal también se ha pasado el metropolita Alejandro (Drabinko) que antes era vicario del metropolita Onofrio (que encabeza la jurisdicción rusa).
En la diócesis metropolitana de Vinnitsa se está librando un conflicto legal, ya que Onofrio ha nombrado un sustituto de Simeón, a quien define como un “traidor”.
Por el momento no ha habido violencia
Las presiones y las manipulaciones recíprocas entre ortodoxos rusos y ucranianos se suceden de distintas formas, pero lo cierto es que hasta ahora no ha habido casos evidentes de violencia recíproca, como se temía. En muchas parroquias, los fieles aguardan a ver los resultados de las asambleas de vecinos antes de decidirse a organizar su propio cambio de jurisdicción.
La nueva Iglesia ucraniana deberá tratar de evitar las tentaciones monopolísticas, sostenidas por las administraciones locales, dejando realmente en manos del pueblo la decisión sobre una cuestión tan importante para el futuro del país y de toda la Iglesia ortodoxa.

sábado, 11 de noviembre de 2017

Colegio Pontificio Ucraniano: “Amad y defended vuestras tradiciones” 10112017

Colegio Pontificio Ucraniano: “Amad y defended vuestras tradiciones”

Mensaje del Papa a los miembros del Colegio (Texto completo)
Audiencia del Papa con los miembros del Colegio Ucraniano © L´Osservatore Romano
Audiencia Del Papa Con Los Miembros Del Colegio Ucraniano © L´Osservatore Romano
(ZENIT – 10 Nov. 2017).- “Amad y defended vuestras tradiciones, pero evitad cualquier forma de sectarismo”, ha dicho el Papa Francisco a los candidatos ucranianos al sacerdocio.
Pertenecen a la Comunidad del Pontificio Colegio Ucraniano de San Josafat en Roma, recibidos por el Papa Francisco ayer por la mañana, 9 de noviembre en la Sala Clementina del Palacio Vaticano.
“Os invito a que haya en vuestro corazón horizontes cada vez más amplios, para que quepa el mundo entero, donde muchos hijos e hijas de Ucrania se han esparcido a lo largo de los siglos”, exhortó el Santo Padre. Y señaló: “Amad y defended vuestras tradiciones, pero evitad cualquier forma de sectarismo”.
Además, el Obispo de Roma les invitó a estudiar la Doctrina social de la Iglesia, “para madurar en el discernimiento y en el juicio de las realidades sociales en las que estaréis llamados a trabajar”, les dijo.
El Papa Francisco ha mencionado que se cumplen 85 años de la construcción de la sede del Colegio Pontificio Ucraniano en la colina del Janículo, una iniciativa promovida por Pío XI, que los fieles de la Iglesia procedentes de zonas de sufrimiento o persecución, se sintieran en Roma “como hijos amados que viven en una casa y crecen en ella”, preparándose para la misión apostólica del sacerdocio.
El Papa, además, ha recordado agradecido al padre ucraniano Stefano Chnil, después consagrado obispo a escondidas en Roma, por entonces arzobispo mayor, a quien Francisco ayudaba a preparar la misa y de quien aprendió mucho sobre la liturgia.
Publicamos a continuación el discurso que el Santo Padre dirigió a los presentes en el curso del encuentro, difundido por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
Discurso del Papa Francisco
Queridos hermanos y hermanas: ¡Sea alabado Jesucristo! (en ucraniano)
Saludo al cardenal Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, y a Su Excelencia Mons. Vasil’, Secretario, que es antiguo alumno del Colegio. Agradezco de todo corazón al Rector sus palabras introductorias.
Nuestro encuentro tiene lugar 85 años después de la construcción de la sede de vuestro Colegio en la colina del Janículo, por voluntad del Papa Pío XI. Él se hizo promotor de una iniciativa que manifestaba la solicitud peculiar y concreta de los sucesores del apóstol Pedro por los fieles de la Iglesia procedentes de zonas de sufrimiento o persecución y que, de este modo, podían sentirse aquí en Roma como hijos amados que viven en una casa y crecen en ella, preparándose para la misión apostólica como diáconos y sacerdotes. En los años de su pontificado, Pío XI tuvo que hacer frente a muchos desafíos trascendentales, pero siempre levantó su voz firme a la hora de defender la fe, la libertad de la Iglesia y la dignidad trascendente de cada ser humano. Condenó con claridad, en sus discursos y cartas, las ideologías ateas e inhumanas que ensangrentaron el siglo XX. Sacó así a la luz sus contradicciones indicando a la Iglesia la vía maestra del Evangelio puesto en práctica también en la búsqueda de la justicia social, una dimensión imprescindible del rescate plenamente humano de los pueblos y de las naciones. Como futuros sacerdotes, os invito a estudiar la Doctrina social de la Iglesia, para madurar en el discernimiento y en el juicio de las realidades sociales en las que estaréis llamados a trabajar.
También en nuestros días el mundo está herido por guerras y violencia. En particular, en vuestra amada nación ucraniana, de la que venís y a la que regresaréis después de completar vuestros estudios en Roma, se experimenta el drama de la guerra, que genera grandes sufrimientos, especialmente en las áreas afectadas, aún más vulnerables por el crudo invierno que se avecina. Y es fuerte el deseo de justicia y de paz, que anulen cualquier forma de abuso de poder, de corrupción social o política, realidades de las que son siempre los pobres quienes pagan el precio. Dios sostenga y aliente a los que se esfuerzan por crear una sociedad cada vez más justa y solidaria. Y que los apoyen activamente el compromiso concreto de las iglesias, de los creyentes y de todas las personas de buena voluntad.
Para vosotros, seminaristas y sacerdotes de la Iglesia greco-católica ucraniana, estos desafíos pueden parecer fuera de vuestro alcance; pero recordad las palabras del apóstol Juan: “Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno […] y la palabra de Dios permanece en vosotros” (1 Jn 2,13.14). Amando y anunciando la Palabra, os convertiréis en verdaderos pastores de las comunidades que os serán confiadas y ella será la lámpara que ilumine vuestro corazón y vuestro hogar, sea que os preparéis para el sacerdocio célibe o al uxorado, según la tradición de vuestra Iglesia.
Desde la colina del Janículo, podéis disfrutar de una hermosa vista panorámica de Roma, y ​​quizás hace unos días, después de una tormenta, hayáis contemplado el espectáculo del arco iris cuando el sol rasgaba las nubes más espesas. Así, os invito a que haya en vuestro corazón horizontes cada vez más amplios, para que quepa el mundo entero, donde muchos hijos e hijas de Ucrania se han esparcido a lo largo de los siglos. Amad y defended vuestras tradiciones, pero evitad cualquier forma de sectarismo. Y mantened siempre, en vuestra patria y en el extranjero, el sueño de la alianza de Dios con la humanidad, los puentes que, como el arco de luz sobre las nubes, reconcilian el cielo y la tierra y piden a los hombres, aquí en la tierra, que aprendan a amarse y a respetarse, abandonando las armas, las guerras y todo tipo de abuso.
Si camináis así y enseñáis a otros a hacer lo mismo, sobre todo en el diálogo ecuménico que es fundamental, estoy seguro de que desde la patria celestial os sonreirán y os sostendrán todos los obispos y sacerdotes – algunos formados en vuestro Colegio – que han dado sus vidas o han sufrido persecución por su fidelidad a Cristo y a la Sede Apostólica. Y, sobre todo se alegrará la Santísima Madre de Dios, María, tan venerada en vuestro santuario nacional de Zarvanytsya. Ella quiere que los sacerdotes de su Hijo sean como antorchas encendidas en la noche de la vigilia en el Santuario, recordando a todos, especialmente a los pobres y a los que sufren, y también a aquellos que hacen el mal y siembran la violencia y la destrucción, que “el pueblo que andaba a oscuras vio una luz grande. Los que vivían en tierra de sombras, una luz brilló sobre ellos”(Is 9: 1). Yo también tengo y venero un pequeño icono ucraniano de la Virgen de la Ternura, regalo de vuestro arzobispo mayor, cuando estábamos juntos en Buenos Aires. Y cuando me quedé aquí, pedí que me lo trajeran. Le rezo todos los días. Os acompaño con mi bendición, invocando la paz y la armonía ecuménica para Ucrania. Y os pido, por favor, que no os olvidéis de rezar por mí. ¡Que tengáis un buen camino!
Y no quisiera terminar sin recordar a una persona que me hizo mucho bien cuando estaba en la última clase de primaria, en el año 1949. ¡La mayor parte de vosotros todavía no había nacido! Es el padre Stefano Chnil, después consagrado obispo a escondidas, aquí en Roma, por entonces arzobispo mayor. Él celebraba la misa allí, no había una comunidad ucraniana cerca y tenía a algunos que lo ayudaban. Yo aprendí a asistir a la misa de rito ucraniano de él. Me enseñó todo. Dos veces por semana me tocaba a mí ayudarle. Me hizo mucho bien porque aquel hombre hablaba de las persecuciones, de los sufrimientos, de las ideologías que perseguían a los cristianos. Además, me enseñó a abrirme a una liturgia diferente, que siempre conservo en el corazón por su belleza. Shevchuk, cuando yo estaba en Buenos Aires, me había pedido testimonios para abrir el proceso de canonización de este obispo ordenado a escondidas. Quería recordarlo hoy porque es justo dar gracias ante vosotros por el bien que me hizo. Gracias.
© Librería Editorial Vaticano

viernes, 20 de febrero de 2015

Con mi especial cercanía, rezo por la paz en Ucrania y llamo a respetar los acuerdos, reitera el Papa a los Obispos 20022015

Con mi especial cercanía, rezo por la paz en Ucrania y llamo a respetar los acuerdos, reitera el Papa a los Obispos

La búsqueda de la paz es posible. Oración del Papa por Ucrania - ANSA
20/02/2015 12:25
«La búsqueda de la paz es posible» «Impulsar la unidad y la concordia»
(RV).- Con su bienvenida a los prelados de la Iglesia greco-católica ucraniana y a los de la Conferencia Episcopal de Ucrania, en visita ad limina, el Papa Francisco reiteró su profunda cercanía a la amada población de este país «que vive una situación de grave conflicto, que se viene prolongando desde hace varios meses y  sigue causando numerosas víctimas inocentes y grandes sufrimientos en toda la población».
Como ya aseguró en varias ocasiones, de forma directa, así como a través de los Cardenales enviados, el Sucesor de Pedro renovó su «oración por los difuntos y por todos los que han sido golpeados por la violencia», rogando para que «el Señor conceda pronto la paz». Y reiteró su «llamamiento a todas las partes interesadas para que se apliquen los acuerdos alcanzados» y «se respete el principio de la legalidad internacional; en particular, que se respete la tregua firmada recientemente y se apliquen todos los otros compromisos que son condiciones para evitar la reanudación de las hostilidades».
En el discurso entregado a los prelados de Ucrania - «herederos de dos legítimas tradiciones espirituales, la oriental y la latina» - el Papa Francisco hizo hincapié en «las realidades socio-culturales y dramas humanos, que esperan su aportación directa y positiva». Por lo que es «importante escuchar atentamente las voces del pueblo» para componer las controversias, afianzados en la caridad, el amor divino que mana del corazón de Cristo».
«Deber y honor que se les debe reconocer»
Tras recordar que en ámbito nacional, los Obispos de Ucrania son ciudadanos de pleno derecho, por lo que tienen precisamente derecho a expresar, también de forma común, su pensamiento sobre el destino del país, perseverando en la unidad de la sociedad ucraniana, en la búsqueda infatigable de la concordia y del bien común, aun ante las graves y complejas dificultades, Obispo de Roma recuerda que la Santa Sede está a su lado también ante las instancias internacionales. Para luego señalar las graves repercusiones que la crisis ucraniana ha tenido en la vida de las familias, así como ha generado una inicua pobreza, en una tierra generosa y rica. Por lo que los alienta a que como ministros libres de la Iglesia de Cristo, aun en su pobreza, sean defensores de «las familias, los pobres, los que no tienen empleo, los débiles, los enfermos, los ancianos, jubilados, inválidos y desplazados».
«Se necesita un médico, y es Jesucristo, al que ambos sirven con generosidad»
Sin olvidar que es indiscutible que «ambos episcopados son católicos y son ucranianos», aún en la diversidad de sus ritos y tradiciones el Papa, señala que a él personalmente le causa tristeza que haya incomprensiones y heridas, por lo que renueva las exhortaciones de sus predecesores Juan Pablo II y Benedicto XVI a sostenerse generosamente en sus fatigas apostólicas. Alentando asimismo el compromiso ecuménico e invocando a los numerosos mártires ucranianos.
(CdM – RV)