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miércoles, 29 de noviembre de 2017

La historia detrás de los Rohingya, la etnia a la que el Papa ha evitado citar 29112017


La historia detrás de los Rohingya, la etnia a la que el Papa ha evitado citar



Carlos Esteban
28 noviembre, 2017


Según la ONU los Rohingya o Rohinyá son una de las minorías religiosas más perseguidas en el mundo. Sin embargo, para los campesinos budistas con raíces milenarias en Rajín, la llegada de los Rohinyá ha sido una pesadilla y hablan de desplazamiento, de yijad, de conversiones forzosas, de asesinatos masivos, aldeas arrasadas y templos quemados.
El Papa ha logrado terminar su discurso frente a Aung San Suu Kyi y a las autoridades en su visita a Myanmar sin pronunciar la temida palabra: Rohingya.
El asunto apareció, digamos, ‘por alusiones’, cuando Su Santidad pidió que se respetara “a cada grupo étnico”. Y aunque la antigua Birmania tiene cerca de un centenar de minorías, todos han pensado en la etnia musulmana de la provincia de Rajín, en la frontera con Bangla Desh, contra cuya discriminación y persecución clamó el Papa en San Pedro en el inicio de la crisis.
En su día fue, hasta cierto punto, misteriosa la referencia del Papa, por su apasionada defensa de un grupo específico y remoto en un mundo en el que tantas minorías son diariamente perseguidas, muchas de ellas cristianas. O, sin referirnos a los cristianos, otras como los yazidis, que hasta día de hoy son masacrados, esclavizados y violados por los yujadistas del Estado Islámico.
La referencia al terrible destino resultaba misterioso, además, por otra razón, a saber: según muchos expertos, comentaristas y el propio gobierno birmano -dirigido, no se olvide, por la premio Nobel de la Paz y largos años preso de conciencia Aung San Suu Kyi-, los Rohingya están lejos de ser esa minoría inocente perseguida sin ninguna culpa por su parte.
Primero, la versión ‘oficial’: según la ONU los Rohingya o Rohinyá son una de las minorías religiosas más perseguidas en el mundo: 600.000 de ellos tuvieron que huir del estado de Rajin a Bangladesh. Pero en Myanmar viven también 400.000 desplazados internos que pertenecen a las etnias Kachin, Karen, Chin, e Shan; aunque los medios de comunicación no les prestan atención, también sufren discriminación  y viven en situaciones de tensión con el ejército. Los 120.000 desplazados Kachin son principalmente cristianos y se encuentran en campos de refugiados desde hace más de 6 años.
El problema se presta a todo menos explicaciones simplistas de buenos y malos. Hablamos de un país multiétnico, como hemos dicho, gobernado hasta hace poco por una junta militar, subdesarrollado y con pocos recursos, de mayoría abrumadoramente budistas.
Los Rohinyá es difícil incluso precisar qué son. Para algunos es una etnia reconocible llegada de Bengala (hoy, bangladesh) siglos atrás, pero hoy se denominan con el mismo nombre a inmigrantes llegados a la provincia fronteriza en fecha mucho más reciente y de diverso origen étnico.
Pero para los campesinos budistas con raíces milenarias en Rajín, la llegada de los Rohinyá ha sido una pesadilla. Hablan de desplazamiento, de yijad, de conversiones forzosas, de asesinatos masivos, aldeas arrasadas y templos quemados. No exactamente el comportamiento de una pobre etnia que solo pide vivir en paz con sus vecinos. El hecho de que el Ejército de Bangla Desh haya actuado para impedir el regreso de muchos Rohinyá da idea ya de este extremo.
Nada de esto ha sido mencionado por el Papa, ni en San Pedro ni en Phnom Pen.
En su discurso, el Papa habló de “poner fin a la violencia, construir la confianza y garantizar el respeto de los derechos de todos los que consideran esta tierra su casa”. También dijo que “las diferencias religiosas no deben ser fuente de división y desconfianza, sino más bien una fuerza para la unidad, para el perdón, para la tolerancia y para la sabia construcción del país. Las religiones pueden desempeñar un papel significativo en curar las heridas emotivas, espirituales y psicológicas de todos los que han sufrido en los años de conflicto”
Pero si Francisco evitó referirse a la etnia de la discordia por su nombre, Aung San Suu Kyi, en su discurso de bienvenida, hizo un referencia más directa. “Entre todos los desafíos que nuestro gobierno afronta, la situación en el Estado de Rajin ha atraído poderosamente la atención del mundo. Mientras nos enfrentamos a cuestiones ya antiguas a nivel social, económico y político, que han afectado la confianza y la comprensión, la armonía y la cooperación entre las diferentes comunidades de Rajin , el apoyo de nuestro pueblo y de los buenos amigos que desean solo ver que lo lograremos con nuestros esfuerzos ha sido inestimable. Su Santidad, los dones de compasión y de aliento que nos trae serán preciosos, mientras atesoramos sus palabras en el mensaje en ocasión de la 50° Jornada Mundial de la Paz, del primero de enero de 2017”.

martes, 28 de noviembre de 2017

El Papa llama al respeto por “cada grupo étnico y su identidad” 28112017


El Papa llama al respeto por “cada grupo étnico y su identidad”

Discurso ante las autoridades y la sociedad civil (Texto completo)

El Papa Francisco en el Centro Internacional de Convenciones de Myanmar © L'Osservatore Romano
El Papa Francisco En El Centro Internacional De Convenciones De Myanmar © L'Osservatore Romano
(ZENIT – 28 Nov. 2017).- “El futuro de Myanmar debe ser la paz”, ha asegurado el Papa Francisco, “una paz basada en el respeto por cada grupo étnico y su identidad”.
El Papa Francisco ha pronunciado un discurso a las 17:15 horas (11:45 horas en Roma) ante las autoridades, la sociedad civil y los miembros del Cuerpo Diplomático de Myanmar, en el Centro Internacional de Convenciones de Myanmar, en la ciudad de Nay Pyi Taw, capital administrativa del país.
“El futuro de Myanmar debe ser la paz, una paz basada en el respeto de la dignidad y de los derechos de cada miembro de la sociedad, en el respeto por cada grupo étnico y su identidad” –ha subrayado el Papa Francisco– “en el respeto por el estado de derecho y un orden democrático que permita a cada individuo y a cada grupo —sin excluir a nadie— ofrecer su contribución legítima al bien común”.
El Santo Padre ha aclarado que el difícil proceso de construir la paz y la reconciliación nacional “sólo puede avanzar a través del compromiso con la justicia y el respeto de los derechos humanos”.
El Papa ha explicado que ha viajado a Myanmar “especialmente para rezar con la pequeña pero ferviente comunidad católica” de la nación, “para confirmarla en la fe y alentarla a seguir contribuyendo al bien del País”, pero también –ha añadido– para “llegar a toda la población de Myanmar y ofrecer una palabra de aliento a todos aquellos que están trabajando para construir un orden social justo, reconciliado e inclusivo”.
A su llegada, el Santo Padre Francisco ha sido recibido por Aung San Suu Kyi, Consejera de Estado y Ministra de Asuntos Exteriores, y por algunos niños con trajes típicos pertenecientes a diferentes grupos étnicos. Después de la intervención de la Consejera de Estado, el Papa ha pronunciado un discurso.
Al final del encuentro el Santo Padre se ha desplazado en automóvil al aeropuerto internacional de Nay Pyi Taw, donde ha sido saludado por un ministro delegado del Presidente. Luego, a bordo de un MAI (Myanmar Airways International) B737, ha emprendido el regreso a Yangon. Después de aterrizar, se ha trasladado en automóvil al arzobispado.
RD
A continuación, sigue el texto del discurso del Santo Padre, pronunciado en italiano:
Discurso del Papa Francisco
Señora Consejera de Estado,
excelentísimos miembros del Gobierno y otras Autoridades,
señor Cardenal, venerados Hermanos en el Episcopado,
distinguidos miembros del Cuerpo Diplomático,
señoras y señores:
Deseo expresar mi viva gratitud por la amable invitación para visitar Myanmar y agradezco a la Señora Consejera de Estado sus cordiales palabras.
Doy las gracias de corazón a todos aquellos que han trabajado incansablemente para hacer posible esta visita. He venido especialmente para rezar con la pequeña pero ferviente comunidad católica de esta nación, para confirmarla en la fe y alentarla a seguir contribuyendo al bien del País. Estoy muy contento de que mi visita se realice tras el establecimiento de relaciones diplomáticas formales entre Myanmar y la Santa Sede. Quiero ver esta decisión como una señal del compromiso de la nación para continuar buscando el diálogo y la cooperación constructiva dentro de la comunidad internacional, así como también para seguir esforzándose en renovar el tejido de la sociedad civil.
Quisiera además en esta visita llegar a toda la población de Myanmar y ofrecer una palabra de aliento a todos aquellos que están trabajando para construir un orden social justo, reconciliado e inclusivo. Myanmar ha sido bendecido con el don de una belleza extraordinaria y de numerosos recursos naturales, pero su mayor tesoro es sin duda su gente, que ha sufrido y sigue sufriendo a causa de los conflictos civiles y de las hostilidades que durante demasiado tiempo han creado profundas divisiones. Ahora que la nación está trabajando por restaurar la paz, la curación de estas heridas ha de ser una prioridad política y espiritual fundamental. Quiero expresar mi agradecimiento al Gobierno por los esfuerzos para afrontar este desafío, de modo particular a través de la Conferencia de Paz de Panglong, que reúne a representantes de los diversos grupos con el objetivo de poner fin a la violencia, generar confianza y garantizar el respeto de los derechos de quienes consideran esta tierra como su hogar.
En efecto, el difícil proceso de construir la paz y la reconciliación nacional sólo puede avanzar a través del compromiso con la justicia y el respeto de los derechos humanos. La sabiduría de los antiguos ha definido la justicia como la voluntad de reconocer a cada uno lo que le es debido, mientras que los antiguos profetas la consideraban como la base de una paz verdadera y duradera. Estas intuiciones, confirmadas por la trágica experiencia de dos guerras mundiales, condujeron a la creación de las Naciones Unidas y a la Declaración Universal de los Derechos Humanos como fundamento de los esfuerzos de la comunidad internacional para promover la justicia, la paz y el desarrollo humano en todo el mundo y para resolver los conflictos ya no con el uso de la fuerza, sino a través del diálogo. En este sentido, la presencia del Cuerpo Diplomático entre nosotros testimonia no sólo el lugar que ocupa Myanmar entre las naciones, sino también el compromiso del país por mantener y aplicar estos principios fundamentales. El futuro de Myanmar debe ser la paz, una paz basada en el respeto de la dignidad y de los derechos de cada miembro de la sociedad, en el respeto por cada grupo étnico y su identidad, en el respeto por el estado de derecho y un orden democrático que permita a cada individuo y a cada grupo —sin excluir a nadie— ofrecer su contribución legítima al bien común.
En la gran tarea de reconciliación e integración nacional, las comunidades religiosas de Myanmar tienen un papel privilegiado que desempeñar. Las diferencias religiosas no deben ser una fuente de división y desconfianza, sino más bien un impulso para la unidad, el perdón, la tolerancia y una sabia construcción de la nación. Las religiones pueden jugar un papel importante en la cicatrización de heridas emocionales, espirituales y psicológicas de todos los que han sufrido en estos años de conflicto. Inspirándose en esos valores profundamente arraigados, pueden contribuir también a erradicar las causas del conflicto, a construir puentes de diálogo, a buscar la justicia y ser una voz profética en favor de los que sufren. Es un gran signo de esperanza el que los líderes de las diversas tradiciones religiosas de este país, con espíritu de armonía y de respeto mutuo, se esfuercen en trabajar juntos en favor de la paz, para ayudar a los pobres y educar en los auténticos valores humanos y religiosos. Al tratar de construir una cultura del encuentro y la solidaridad, contribuyen al bien común y sientan las bases morales indispensables en vistas de un futuro de esperanza y prosperidad para las generaciones futuras.
Ese futuro está todavía en manos de los jóvenes de la nación. Ellos son un regalo que hay que apreciar y alentar, una inversión que producirá un fruto abundante si se les ofrecen oportunidades reales de empleo y una educación de calidad. Esta es una exigencia urgente de justicia intergeneracional. El futuro de Myanmar, en un mundo interconectado y en rápida evolución, dependerá de la formación de sus jóvenes, no sólo en el campo de la técnica, sino sobre todo en los valores éticos de la honestidad, la integridad y la solidaridad humana, que aseguran la consolidación de la democracia y el aumento de la unidad y la paz en todos los niveles de la sociedad. La justicia intergeneracional también exige que las generaciones futuras reciban en herencia un entorno natural que no esté contaminado por la codicia y la rapacería humana. Es esencial que no se les robe a nuestros jóvenes la esperanza y la posibilidad de emplear su idealismo y su talento en remodelar el futuro de su país, es más, de toda la familia humana.
Señora Consejera de Estado, queridos amigos.
En estos días, me gustaría alentar a mis hermanos y hermanas católicos a perseverar en su fe y a seguir anunciando su mensaje de reconciliación y fraternidad a través de obras de caridad y humanitarias, que beneficien a toda la sociedad en su conjunto. Espero que, en cooperación respetuosa con los seguidores de otras religiones y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, contribuyan a abrir una nueva era de concordia y progreso para los pueblos de esta querida nación. Larga vida a Myanmar. Les agradezco su atención y, con los mejores deseos por su servicio al bien común, invoco sobre ustedes los dones celestiales de sabiduría, fortaleza y paz.
Gracias
© Librería Editorial Vaticano

Myanmar: La charla del Papa con Aung San Suu Kyi 28112017

Myanmar: La charla del Papa con Aung San Suu Kyi

Encuentro en Nay Pyi Taw con las autoridades del país
Encuentro del Papa Francisco con la diplomática San Suu Kyi © L'Osservatore Romano
Encuentro Del Papa Francisco Con La Diplomática San Suu Kyi © L'Osservatore Romano
(ZENIT – 28 Nov. 2017).- En el segundo día de su viaje apostólico a Myanmar el 28 de noviembre de 2017, el Papa Francisco se reunió con la Consejera de Estado y Ministra de Relaciones Exteriores, Aung San Suu Kyi, en Nay Pyi Taw, capital de Myanmar.
Después de abandonar Yangon en avión a primera hora de la tarde, el Papa se unió al palacio presidencial, donde se llevó a cabo una ceremonia de bienvenida. Allí, se encontró con el presidente de la República, Htin Kyaw, y luego a Aung San Suu Kyi, icono de los derechos humanos y la democracia. La birmana recibió el Premio Nobel de la Paz en 1991 – Nobel, que recibió solo en 2012 – y el Premio Sajarov del Parlamento Europeo en 2013.
Este ha sido el tercer encuentro entre el Papa argentino y Aung San Suu Kyi, quien ha estado en el Vaticano dos veces: El 28 de octubre de 2013 – una reunión que destacó por una “gran armonía” entre el Papa y “esta figura simbólica en el mundo asiático”, que era entonces un emblema de la oposición birmana; y 4 de mayo de 2017, para el establecimiento de relaciones diplomáticas bilaterales.
Entre las dos visitas, el partido de Aung San Suu Kyi, la Liga Nacional para la Democracia (NLD), llegó al poder. Htin Kyaw, un demócrata cercano a Aung San Suu Kyi, ha sido el presidente del país desde el 30 de marzo de 2016.
Después de su reunión privada en Nay Pyi Taw, la ministra estuvo con el Papa para la reunión con las Autoridades, la Sociedad Civil y el Cuerpo Diplomático, en el Centro Internacional de Convenciones de Myanmar. En su discurso, Aung San Suu Kyi habló sobre la crisis en el estado de Rakhine, donde están los rohingya, sin mencionar el nombre de esta minoría perseguida.
El nombre de estos musulmanes sunitas de habla bengalí que viven en el noroeste de este estado es muy controvertido. El gobierno ha prohibido el uso del término y también ha pedido a la comunidad diplomática que no lo use.
Por su parte, el Papa Francisco no dijo esta palabra, pero abogó por “una paz basada en el respeto a la dignidad y los derechos de cada miembro de la sociedad, el respeto por cualquier grupo étnico y su identidad, el respeto al estado de derecho y un orden democrático que permita a cada individuo y a cualquier grupo -ninguno de ellos excluido- ofrecer su legítima contribución al bien común”.
El Papa también elogió “los esfuerzos del Gobierno para enfrentar este desafío, especialmente a través de la Conferencia de Paz de Panglong, que reúne a representantes de los diversos grupos para tratar de poner fin a la violencia, construir confianza y garantizar respeto por los derechos de todos los que consideran esta tierra como su hogar “.
En mayo pasado, “Iglesias de Asia”, la agencia de las Misiones Extranjeras de París (EDA), había enfatizado que la situación era delicada para Aung San Suu Kyi quien, antes de llegar al poder, había hecho de la paz su primera prioridad.
La birmana “lucha por lograr este objetivo” y “se topa con su propia política” que “niega las violaciones de los derechos humanos sufridas por los Rohingya durante seis meses”, escribió la agencia.
Traducción de Rosa Die Alcolea

Myanmar: “Hacer de la belleza de nuestra diversidad nuestra fortaleza”


Myanmar: “Hacer de la belleza de nuestra diversidad nuestra fortaleza”

Discurso de Dawn Aung San Suu Kyi, Consejera de Estado

Aung San Suu Kyi saluda al Papa © L'Osservatore Romano
Aung San Suu Kyi Saluda Al Papa © L'Osservatore Romano
(ZENIT – 28 Nov. 2017).- “El objetivo de nuestro Gobierno es poner de manifiesto la belleza de nuestra diversidad y hacerla nuestra fortaleza, protegiendo los derechos, fomentando la tolerancia, garantizando la seguridad de todos”, ha señalado la consejera de Estado, Dawn Aung San Suu Kyi.
La ministra de Asuntos Exteriores y consejera de Estado de la República de la Unión de Myanmar, Dawn Aung San Suu Kyi, ha pronunciado un discurso antes de que hablara el Papa Francisco a las autoridades del país, y de los miembros del Cuerpo Diplomático, este martes 28 de noviembre de 2016, a las 17:40 horas (11:40 h. en Roma), en el Centro Internacional de Convenciones de Myanmar, en la capital, Nay Pyi Taw.
“Deseamos dejar al futuro un pueblo unido y en paz, seguros de su capacidad de crecer y prosperar en un mundo cambiante; un pueblo compasivo y generoso, siempre dispuesto a ayudar a los necesitados; un pueblo fuerte en habilidades y todo en espíritu”, ha dicho la consejera San Suu Kyi.
El Papa, por su parte, habló de la paz, los derechos humanos, de las minorías y de los jóvenes, especialmente.
Aung San Suu Kyi ha visitado al Papa Francisco en el Vaticano en dos ocasiones: la primera fue en octubre de 2013 y la segunda fue en mayo de este mismo año, cuando se establecieron relaciones diplomáticas entre los dos estados, el Vaticano y Myanmar.
La diplomática Aung San Suu Kyie destacó en la lucha contra la dictadura militar que estuvo en el gobierno de Birmania desde 1962 a 2011, y fue perseguida por su defensa de los derechos humanos. En 1989 fue arrestada en el domicilio. En 1990 ganó las elecciones por una enorme mayoría, a lo que sucedió un golpe de Estado.
En 2012 volvió a ser elegida la líder birmana, en una transición democrática fue elegida diputada. En 1991 recibió el premio Nobel de la Paz pero la junta militar no le permitió salir de Birmania, pudiendo recibirlo solamente en el año 2012.
RD
A continuación, sigue la traducción íntegra del discurso de la consejera de Estado de Myanmar, pronunciado en inglés.
Discurso de Asung San Suu Kyi
Santo Padre Francisco,
Distinguidos invitados
Es una gran alegría y un gran honor para mí darle la bienvenida a esta reunión que reafirma nuestra fe en el poder y la posibilidad de la paz y la bondad amorosa. Déjenme que comience agradeciendo a Su Santidad que esté aquí con nosotros hoy. “Gracias por haber venido aquí con nosotros” (lo dijo en italiano).
Su Santidad, nos trae fuerza y esperanza en su comprensión de nuestra necesidad, nuestro anhelo, por la paz, la reconciliación nacional y la armonía social. Nuestro himno nacional, adoptado en el momento de nuestra independencia, comienza con las palabras: “Nunca nos desviamos de la libertad”, lo que refleja la firme convicción de los padres fundadores de nuestra nación de que la verdadera libertad no puede sobrevivir sin justicia.
Estas palabras resuenan hoy con nosotros, del mismo modo que lo hicieron con aquellos que lucharon por la independencia para que nuestra gente pudiera realizar todo su potencial. Nos corresponde continuar la tarea de construir una nación fundada en leyes e instituciones que garanticen a todos y cada uno en nuestra tierra justicia, libertad y seguridad.
Por lo tanto, las palabras de Su Santidad de que los profetas de la antigüedad vieron la justicia como la base de toda la paz verdadera y duradera “resuenan en nosotros y nos recuerda que en nuestra búsqueda de la paz debemos guiarnos por la sabiduría y las aspiraciones de nuestra padres.
Su Santidad, los desafíos que enfrenta Myanmar son muchos, y cada desafío exige fortaleza, paciencia y coraje. Nuestra nación es un rico tapiz de diferentes pueblos, idiomas y religiones, tejido en un contexto de vasto potencial natural. El objetivo de nuestro Gobierno es poner de manifiesto la belleza de nuestra diversidad y hacerla nuestra fortaleza, protegiendo los derechos, fomentando la tolerancia, garantizando la seguridad de todos.
Nuestro esfuerzo más preciado es llevar adelante el proceso de paz basado en el Acuerdo de Cese del Fuego a nivel nacional que fue iniciado por el Gobierno anterior. El camino hacia la paz no siempre es fácil, pero es la única manera que conducirá a nuestra gente a su sueño de una tierra justa y próspera que sea su refugio, su orgullo, su alegría.
La búsqueda de la paz debe ser reforzada por el logro del desarrollo sostenible, para que así, el futuro de las generaciones venideras pudiera estar asegurado. De los muchos desafíos a los que se ha enfrentado nuestro gobierno, la situación en el Rakhine (Región de Rakhin, norte de Myanmar) ha captado con mayor fuerza la atención del mundo. Al abordar cuestiones de larga duración, social, económica y política, que han erosionado la confianza y la comprensión, la armonía y la cooperación entre diferentes comunidades en Rakhine, el apoyo de nuestra gente y de buenos amigos que solo desean que tengamos éxito en nuestros esfuerzos, ha sido inestimable.
Su Santidad, los dones de compasión y aliento que nos brindan serán atesorados y tomamos en serio sus palabras en el mensaje de la celebración de la 50ª Jornada Mundial de la Paz el 1 de enero de 2017: “Jesús mismo nos ofrece un «manual» de esta estrategia de construcción de la paz en el así llamado Discurso de la montaña. Las ocho bienaventuranzas (cf. Mt 5,3-10) trazan el perfil de la persona que podemos definir bienaventurada, buena y auténtica.
Bienaventurados los mansos —dice Jesús—, los misericordiosos, los que trabajan por la paz, y los puros de corazón, los que tienen hambre y sed de la justicia. Esto es también un programa y un desafío para los líderes políticos y religiosos, para los responsables de las instituciones internacionales y los dirigentes de las empresas y de los medios de comunicación de todo el mundo: aplicar las bienaventuranzas en el desempeño de sus propias responsabilidades.
Es el desafío de construir la sociedad, la comunidad o la empresa, de la que son responsables, con el estilo de los trabajadores por la paz; de dar muestras de misericordia, rechazando descartar a las personas, dañar el ambiente y querer vencer a cualquier precio”.
Su Santidad, estamos orgullosos y felices de que haya venido a nuestro país apenas seis meses después del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y Myanmar. Esta no es solo la apertura de una nueva era de estrechas relaciones, sino que también constituye un renacimiento de viejos lazos que yo y otros de mi generación recordamos con afecto y aprecio. Comencé mi educación en el Convento de San Francisco en Rangún, lo que me hace pensar que tengo derecho a recibir bendiciones especiales de parte de su Santidad. Pero todas las bendiciones que confiera serán compartidas por todos nosotros para que podamos difundir la buena voluntad y la alegría en toda nuestra tierra.
Su Santidad, cada edad en la vida de una nación trae sus propias responsabilidades, al igual que tenemos que soportar los legados del pasado. Hoy, a quienes se les ha dado la oportunidad de efectuar cambios que podrían abrir nuevas perspectivas de progreso para nuestra nación, nos esforzaremos para cumplir con nuestros deberes con probidad y humildad. Queremos dejar para el futuro una tierra que se ha nutrido con cuidado y respeto, una tierra sana, una tierra hermosa. Deseamos dejar al futuro un pueblo unido y en paz, seguros de su capacidad de crecer y prosperar en un mundo cambiante; un pueblo compasivo y generoso, siempre dispuesto a ayudar a los necesitados; un pueblo fuerte en habilidades y todo en espíritu.
Su Santidad, los hijos de su Iglesia en este país también son hijos de Myanmar, amados y queridos. Les agradecemos, como le agradecemos a usted, por orar por nuestra nación y todos los pueblos del mundo. El camino por delante es largo, pero lo caminaremos con confianza, confiando en el poder de la paz, el amor y la alegría.
Su Santidad, “seguimos caminando juntos con confianza” (dicho en italiano). Le agradezco todo.
© Traduction de Zenit, Rosa Die Alcolea

Libro de honor: Bendiciones divinas de paz y unidad


Libro de honor: Bendiciones divinas de paz y unidad

El Papa ha regalado al presidente una ilustración de Budda

El Papa ha firmado en el libro de honor del palacio presidencial © L'Osservatore Romano
El Papa Ha Firmado En El Libro De Honor Del Palacio Presidencial © L'Osservatore Romano
(ZENIT – 28 Nov. 2017).- “Sobre todas las personas amadas de Myanmar, invoco las bendiciones divinas de la justicia, la paz y unidad”, ha expresado el Papa Francisco.
El Santo Padre lo ha escrito en el libro de honor del palacio presidencial, durante la visita de cortesía al presidente de Myanmar, Htin Kyaw, en la ciudad de Nay Pyi Taw, capital administrativa del país.
El Papa Francisco ha llegado al palacio presidencial a las a las 15:50 hora local (10:20 horas en Roma), donde ha sido recibido personalmente por el presidente de la República de la Unión de Myanmar.
Ilustración de la vida de Budda
Al final de la reunión privada que han mantenido el Papa y el presidente, se han intercambiado unos regalos. Su Santidad ha donado al presidente Htin Kyaw un manuscrito con imágenes de la vida de Budda.
Reproducción de la vida ilustrada de Budda (BAV). Regalo al Presidente de la República. En particular el cuadro que se reproduce está consagrado a la estancia de Budda en la ciudad de Rājagaha.
Se trata de un manuscrito de la Biblioteca Apostólica del Vaticano, en la cual se presenta la primera escena de la vida de Budda, es un manuscrito en papel del formato típico en acordeón que consta de 82 plis.
Contiene la historia de ‘Mālālankāravatthu’ para las imágenes acompañadas del texto en birmano colocado en la banda inferior, que narran la vida del Budda en siete episodios: Las escenas 1-2 están consagradas a la conversión de la ciudad de Rājagaha, a la acogida por parte del Rey Bimbisāra, al encuentro de Sāriputta y Assaij, y la conversión de Sāriputta y Moggallāna; la escena 3 al encuentro y a la conversión de Suddhodana a Kapilavatthu; los cuadros 4-5 están dedicados a la historia de Anāthapindika, mientras que los dos últimos describen la del doctor Jīvak.

Myanmar: Ceremonia de bienvenida en el palacio presidencial 28112017

Myanmar: Ceremonia de bienvenida en el palacio presidencial

Encuentro con el Presidente Htin Kyaw
Visita de cortesía al Presidente Htin Kyaw © L'Osservatore Romano
Visita De Cortesía Al Presidente Htin Kyaw © L'Osservatore Romano
(ZENIT – 28 Nov. 2017).- El Papa Francisco ha sido recibido por el Presidente de Myanmar, Htin Kyaw, en el palacio presidencial, donde se ha celebrado una ceremonia de bienvenida al país.
El Papa ha realizado una visita de cortesía al Presidente de la República de la Unión de Myanmar y más tarde ha tenido lugar un encuentro con la Consejera de Estado y Ministra de Asuntos Exteriores.
El Papa ha viajado a Nay Pyi Taw, capital administrativa del país, a bordo de un avión B737, de la compañía ‘Myanmar Airways International’.
A su llegada al Aeropuerto Internacional de Nay Pyi Taw, Francisco ha sido recibido por un ministro delegado del Presidente. Allí, ha sido conducido hasta el palacio presidencial donde, en el patio delantero, a las 15:50 hora local (10:20 horas en Roma), se ha celebrado una ceremonia de bienvenida a Myanmar.
En la celebración, que ha tenido lugar en un jardín frente al palacio presidencial, se han tocado himnos, se han hecho los honores militares y se han presentado las respectivas delegaciones. Después, el Santo Padre Francisco y el Presidente de la República de Myanmar, Htin Kyaw, han entrado juntos al palacio para la visita de cortesía.
El Papa ha firmado el libro de honor y después ha tenido lugar una reunión privada en la sala de credenciales, en la planta baja, que ha finalizado con la presentación de los familiares del presidente al Santo Padre y el intercambio de regalos.
Al término de esta reunión, el Presidente ha acompañado al Papa a la Sala del Cuerpo Diplomático para su encuentro con la Consejera de Estado y Ministra de Asuntos Exteriores, Aung San Suu Kyi, ganadora del premio Nobel de la Paz en el año 1991.
Sucesivamente, el Santo Padre se ha trasladado en coche al Centro de Convenciones Internacionales en Myanmar para el encuentro con las Autoridades, con la Sociedad Civil y con el Cuerpo Diplomático.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Myanmar: Llegada del Papa Francisco 27112017


Myanmar: Llegada del Papa Francisco

Es el primer papa que visita la antigua Birmania

Bienvenida a Myanmar © Facebook Radio Vaticano
Bienvenida A Myanmar © Facebook Radio Vaticano
El Papa Francisco ha llegado a Rangún en Myanmar (antigua Birmania), a las 13:30 hora local (8 horas en Roma), el 27 de noviembre de 2017, para su viaje 21º internacional.
Su avión, un A330 de la compañía Alitalia, partió del aeropuerto romano ‘Leonardo da Vinci’ la noche anterior poco después de las 22 horas, y realizó unas diez horas de viaje. Durante el vuelo, el Papa saludó a los reporteros que viajaban con él, agradeciéndoles por su trabajo “que siembra mucho bien”.
“Le deseo un buen viaje … dicen que hace demasiado calor … al menos será fructífero”, deseó antes de saludar uno a uno a los representantes de los medios.
A su llegada al Aeropuerto de Rangún, el Pontífice fue recibido por el Ministro Delegado del Presidente de la República, Autoridades civiles y religiosas del país, entre ellos los Obispos de Myanmar, junto a un grupo de niños vestidos con trajes tradicionales y agitaban banderas del Vaticano y de Myanmar, informa Radio Vaticano en español.
La actividad del Papa Francisco durante este día comprende la ceremonia de bienvenida, el traslado al Arzobispado de Rangún, residencia donde alojará el Papa durante su estadía en Myanmar. Posteriormente, el Santo Padre celebrará la Santa Misa de forma privada, para luego cenar y descansar, apunta Radio Vaticano. 
Autoridades birmanas
Desde el avión que lo trasladó a Myanmar, el Papa Francisco envió un telegrama de saludo a las autoridades de los países sobrevolados, tales como Italia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Montenegro, Serbia, Bulgaria, Turquía, Georgia, Azerbaiyán, Turkmenistán, Afganistán, Pakistán e India.
Mañana, 28 de noviembre, la reunión se realizará con las autoridades birmanas, la sociedad civil y el cuerpo diplomático en Naypyidaw, capital del país. El Papa se reunirá en privado con el presidente Htin Kyaw, así como con la consejera de Estado y Ministra de Asuntos Exteriores, Aung San Suu Kyi.
El Papa permanecerá en Birmania hasta el 30 de noviembre. Luego se irá a Bangladesh y regresará a Roma el próximo sábado 2 de diciembre. Este es el tercero en el Lejano Oriente, después de Sri Lanka y Filipinas (enero de 2015) y Corea (agosto de 2014).
Con Anne Kurian

Myanmar: El Papa se ha reunido con el jefe del ejército 27112017


Myanmar: El Papa se ha reunido con el jefe del ejército

“Gran responsabilidad” de las autoridades del país

Llegada del Papa a Rangún, Myanmar © L'Osservatore Romano
Llegada Del Papa A Rangún, Myanmar © L'Osservatore Romano
(ZENIT – 27 Nov. 2017).- El Papa Francisco ha recibido la visita de cortesía del general Min Aung Hlaing, jefe del ejército de Myanmar, a las 17:55 horas (12:25 horas en Roma).
El encuentro ha empezado a las 17:55 horas (hora local) y ha terminado a las 18:10 horas. La reunión que estaba programada para el 30 de noviembre fue, sin embargo, anticipada hoy, informa la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
Greg Burke, director de la sala de prensa, ha señalado que en la reunión se ha hablado de la “gran responsabilidad de las autoridades” del país en este momento de transición.
Asimismo, estaban presentes en la reunión el Teniente General Tun Tun Naung, Comandante nº 1 de la Oficina de Operaciones Especiales; el Teniente General Than Tun Oo, Comandante nº 2 de la Oficina de Operaciones Especiales; el Teniente General Soe Htut, Comandante nº 6 de la Oficina de Operaciones Especiales; y el Teniente Coronel Aung Zaw Lin, tomador de notas.
También participó en la reunión un traductor de la Iglesia de Myanmar que apoyó al Santo Padre para todo el evento. 
Fue el cardenal Charles Bo, el arzobispo de Yangon, quien propuso esta reunión al reunirse con el Papa Francisco el 18 de noviembre. El propósito, explicó, es “no promover lo que (el general) ha hecho, sino dialogar con él … Tal vez podría suavizar su corazón y tal vez podría ser el primer paso hacia la paz”.
Medalla del viaje apostólico
La visita se terminó con el intercambio de regalos. El Santo Padre le dio al General la medalla del viaje apostólico, mientras que el General le dio al Papa un arpa en forma de barco y un cuenco de arroz decorado, indica la Oficina de Prensa del Vaticano.
La medalla que ha regalado el Santo Padre lleva el escudo del Papa Francisco y sus alrededores, pone “FRANCISCVS P.M.”
En el reverso de la medalla, se ven las líneas del ‘National Memorial Architectural’ en Savar (Bangladesh), que se combinan con las líneas prospectivas de la Catedral de Santa María de Yangon, lo que refuerza la mirada hacia arriba de la mirada.
A los lados del Memorial hay dos nenúfares, la flor nacional de Bangladesh. Finalmente, la palabra latina. Está hecha por la artista Daniela Longo.
Con Anne Kurian