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domingo, 14 de julio de 2019

San Camilo de Lelis. Patrono de los enfermos. Precursor de la Cruz Roja (14 de julio)

San Camilo de Lelis. Patrono de los enfermos. Precursor de la Cruz Roja

san camilo de lelis precursor de la cruz roja patrono de los enfermos

San Camilo de lelis fundó 15 casas religiosas y 8 hospitales. Tenía el don de profecía y milagros además de muchas gracias extraordinarias

San Camilo de Lelis fue el fundador de los Clérigos Regulares de los enfermos. Encontró a Jesucristo en los enfermos pobres, a los que amaba y servía con todo su corazón. Su congregación cuidaba de los enfermos y contribuyó en el saneamiento de Roma y otras ciudades. Enseñaban como prevenir y cuidar las enfermedades. Consideraron la función de la dieta en la salud y enseñaron el sistema de organizar a los enfermos por pabellones. San Camilo es el patrono de los enfermos y de los hospitales

Fiesta: 14 de julio

Martirologio romano: San Camilo de Lelis, presbítero, que nació cerca de Teano, en el Abruzo, y en su juventud siguió la carrera militar, dejándose arrastrar por los vicios propios de una juventud alegre y despreocupada, pero convertido de su mala vida, se entregó al cuidado de los enfermos incurables hospitalizados, a los que servía como al mismo Cristo. Ordenado sacerdote, puso en Roma los fundamentos de la Congregación de los Clérigos Regulares Ministros de los Enfermos.

Biografía de San Camilo

San Camilo nació en 1350 en Bucchianico, cerca de Chieti, región de los Abruzos, Italia. Su madre era sexagenaria cuando tuvo a su hijo. Era alto de estatura para la época, de 1.9mts.
Se enroló en el ejército veneciano para luchar contra los turcos pero pronto contrajo una enfermedad en la pierna que le hizo sufrir toda su vida.
En 1571, San Camilo ingresó como paciente y criado en el hospital de incurables de San Giacomo, en Roma. Nueve meses después fue despedido a causa de su temperamento revoltoso y volvió a ser soldado contra los turcos.
Mas tarde, San Camilo reconoció que era un gran pecador. Uno de sus vicios era el juego de azar que se nutre de la avaricia. En 1574 apostó en las calles de Nápoles sus ahorros, sus armas, todo lo que poseía y perdió hasta la camisa que llevaba puesta.
Obligado a la miseria y recordando un voto que había hecho mucho tiempo antes de ingresar en los franciscanos, San Camilo entró a trabajar en la construcción de un convento capuchino (franciscanos) en Manfredonia.
Las prédicas en el convento lo llevaron a una profunda conversión. San Camilo cayó de rodillas, pidió perdón de sus pecados con muchas lágrimas y se encomendó a la misericordia de Dios.
La conversión de San Camilo tuvo lugar en 1575, a sus 25 años de edad. Desde entonces comenzó una nueva vida de completa sumisión a Jesucristo y de penitencia. Ingresó a los capuchinos pero la enfermedad de su pierna impidió su profesión.
Entonces, San Camilo volvió al hopital de San Giacomo donde se consagró al cuidado de los enfermos. Al cabo de un tiempo llegó a ser superintendente del hospital, sirviendo como con ejemplar caridad.
Los hospitales de la época empleaban a personas sin dedicación hacia los enfermos. Esto llevó a Camilo a fundar una asociación de personas deseosas de consagrarse, por caridad, al cuidado de los enfermos.
San Camilo encontró seguidores pero también graves obstáculos por las envidias y rumores que provocan las grandes obras de Dios. Después de consultar con su confesor, San Felipe Neri, decidió recibir las órdenes sagradas. Fermo Calvi, un caballero romano, le asignó una renta el día de su ordenación.

San Camilo: consuelo de los enfermos

San Camilo decidió entonces independizarse del hospital de San Giacomo y empezar la tarea por su cuenta, contra la opinión de San Felipe Neri.
Con dos compañeros comenzó la nueva congregación, los Siervos de los Enfermos, observando una regla común. Iban cada día al gran hospital del Espíritu Santo para asistir a los enfermos. Lo hacían con tanto amor como si curasen las heridas de Cristo. Los preparaban para recibir los sacramentos y morir en las manos de Dios.
En 1585, habiendo crecido la comunidad, San Camilo prescribió a sus miembros un voto de atender a los prisioneros, a los enfermos infecciosos y a los enfermos graves de las casas particulares.
Desde 1595, San Camilo envió religiosos con las tropas para servir de enfermeros. Tal fue el comienzo de los enfermeros de guerra, antes que existiese la Cruz Roja fundada por Enrique Dunant.
En 1588 un barco con enfermos apestados no recibió permiso para entrar en Nápoles. Los Siervos de los Enfermos fueron al barco a asistirlos y murieron de la enfermedad, los primeros mártires de la nueva congregación.
San Camilo también asistió heroicamente a Roma durante una peste que asoló a la ciudad. En 1591 San Gregorio XIV elevó la congregación de San Camilo a la categoría de orden religiosa.
En la actualidad los Siervos de los Enfermos cuentan con sacerdotes y hermanos consagrados a cuidar a los enfermos.

Talentos y dones de San Camilo

San Camilo sufrió mucho toda su vida. Padeció por 46 años por su pierna, que además tuvo fracturada desde sus 36 años. Tenía también dos llagas muy dolorosas en la planta del pie.
Desde mucho antes de morir padeció de nauseas y apenas podía comer. Sin embargo, en vez de buscar el cuidado de sus hermanos, los enviaba a servir a otros enfermos.
San Camilo introdujo la práctica de cerciorarse que los enfermos estuviesen muertos antes de enterrarlos, que las oraciones continuasen al menos un cuarto de hora después de la muerte aparente.
Además de esto, San Camilo fundó 15 casas religiosas y 8 hospitales. Tenía el don de profecía y milagros además de muchas gracias extraordinarias.
En 1607, San Camilo renunció a la dirección de su orden pero asistió al capítulo de su orden en 1613. Murió el 14 de julio de 1614, a los 64 años de edad.
Fue canonizado en 1746. El Papa León XIII le proclamó patrono de los enfermos junto con San Juan de Dios, Pío XI lo nombró patrono de los enfermos y de sus asociaciones.

San Camilo de Lelis, presbítero (14 de julio)


San Camilo de Lelis, presbítero

fecha: 14 de julio
fecha en el calendario anterior: 18 de julio
n.: 1550 - †: 1614 - país: Italia
canonización: 
B: Benedicto XIV 7 abr 1742 - C: Benedicto XIV 29 jun 1746
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: San Camilo de Lelis, presbítero, que nació cerca de Teano, en la región italiana de los Abruzos, y desde la adolescencia siguió la carrera militar y se dejó arrastrar por los vicios propios de una juventud alegre y despreocupada, pero, convertido de su mala vida, se entregó al cuidado de los enfermos en los hospitales de los incurables, a los que servía como al mismo Cristo. Ordenado sacerdote, puso en Roma los fundamentos de la Orden de Clérigos Regulares Ministros de los Enfermos.
Patronazgos: patrono de trabajadores de la salud y hospitales, protector de enfermos y moribundos.
refieren a este santo: San José de Calasanz, Beato Luis Tezza

Oración: Oh Dios, que has enaltecido a san Camilo de Lelis con el carisma singular del amor a los enfermos, infunde en nosotros, por su intercesión, el espíritu de tu caridad, para que, sirviéndote en nuestros hermanos, podamos llegar seguros a ti en la hora de la muerte. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén (oración litúrgica).
Camilo de Lelis nació en 1550, en una localidad de los Abruzos llamada Bocchianico. Su madre era ya sexagenaria cuando tuvo al hijo. A los diecisiete anos de edad, Camilo, que era un coloso de 1.90 m de estatura, se enroló con su padre en eI ejército veneciano para luchar contra los turcos. Pero pronto contrajo una dolorosa y repulsiva enfermedad en la pierna, que había de hacerle sufrir toda su vida. En 1571 ingresó, como paciente y criado, en el hospital de incurables de San Giacomo, en Roma. Pero nueve meses después fue despedido a causa de su temperamento revoltoso, y volvió al servicio activo en la guerra contra los turcos. En su vida posterior, Camilo decía que había sido un gran pecador; en realidad el peor de sus vicios era el del juego, que le ponía con frecuencia en situaciones difíciles. Los `receptos de la moral natural y religiosa prohiben arriesgar sumas enormes en los juegos de azar, pues no puede considerarse justo un contrato irrazonable en el que no se guarda la medida de la justa proporción. En caso de que Camilo haya caído en la cuenta de las consecuencias de su pasión dominante, no por ello cambió de vida y, en 1574, apostó en las calles de Nápoles sus ahorros, sus armas, todo lo que poseía y perdió hasta la camisa que llevaba puesta.
Obligado por la miseria y recordando un voto hecho mucho tiempo atrás de ingresar en la orden de San Francisco, entró a trabajar en la construcción de un convento capuchino en Manfredonia. La conmovedora exhortación que hizo a los obreros el guardián del convento, completó la conversión de Camilo. Mientras reflexionaba sobre las palabras del sacerdote, el futuro santo cayó de rodillas, pidió perdón de sus pecados con muchas lágrimas y se encomendó a la misericordia de Dios. La conversión tuvo lugar en 1575, cuando Camilo tenía veinticinco años y, en ese mismo instante empezó su carrera de penitencia. Camilo ingresó, poco después, en el noviciado de los capuchinos, pero la enfermedad de la pierna le impidió hacer la profesión. Entonces volvió al hospital de San Giacomo, donde se consagró al cuidado de los enfermos. Los administradores, viendo su caridad y habilidad, le nombraron, al cabo de algún tiempo, superintendente del hospital.
Es difícil imaginar actualmente las condiciones espirituales y materiales de los hospitales de la época, pues con frecuencia había que emplear como enfermeros a la peor gentuza. Ante la negligencia y falta de escrúpulos de los enfermeros, Camilo concibió el proyecto de fundar una asociación de personas deseosas de consagrarse, por caridad, al cuidado de los enfermos. Pronto encontró a algunos compañeros dispuestos a seguirle en ese camino; pero su proyecto se estrelló, al principio, contra las envidias y sospechas que provocan todas las grandes obras. Para poder ayudar más a los enfermos, desde el punto de vista espiritual, Camilo, después de consultar a su confesor, san Felipe Neri, decidió recibir las órdenes sagradas; en efecto, poco después recibió el sacerdocio de manos del vicario de Roma, Tomás Goldwell, obispo de Saint Asaph, que estaba desterrado de su diócesis inglesa. Un caballero romano llamado Fermo Calvi le asignó una renta el día de su ordenación.
San Camilo decidió entonces independizarse del hospital de San Giacomo y empezar la tarea por su cuenta, contra la opinión de san Felipe Neri. Con otros dos compañeros, dio principio a la nueva congregación. Los tres amigos, que observaban una regla común, iban todos los días al gran hospital del Espíritu Santo, donde asistían a los enfermos con tanto cariño y cuidado, que parecía que estaban curando las heridas del mismo Jesucristo. Visitaban a todos los pacientes, los servían con una caridad inmensa y, con sus exhortaciones, los preparaban para recibir los sacramentos y aceptar con resignación la muerte. El fundador tuvo que enfrentarse con adversarios muy poderosos y grandes dificultades. Pero su confianza en Dios le sacó adelante. En 1585, alquiló una casa y el éxito le movió a extender sus actividades. Así pues, prescribió que los miembros de la congregación hicieran un voto de atender a los prisioneros, a los enfermos infecciosos y a los enfermos graves de las casas particulares. En 1595 y en 1601, envió a algunos de sus religiosos con las tropas que iban a Hungría y Croacia. Tal fue el comienzo de los enfermeros de guerra. No pretendemos disminuir la gloria de Enrique Dunant, el fundador de la asociación de la Cruz Roja Internacional, pero sería injusto olvidar a los que, antes que él, se ocuparon de los heridos en el campo de batalla, como san Camilo de Lelis y Florencia Nightingale.
En 1588, san Camilo fundó una nueva casa en Nápoles, a petición de las autoridades de la ciudad. Como se había prohibido que entrasen en el puerto unos navíos en los que había algunos apestados, los Siervos de los Enfermos (como se llamaba a los compañeros de san Camilo) subieron a asistirlos a bordo. En la empresa perecieron dos de los compañeros del santo, los primeros «mártires» del nuevo instituto. San Camilo tuvo ocasión de mostrar también su heroica caridad, durante una epidemia de peste que causó gran mortandad en Roma y durante una época de carestía que asoló a la misma ciudad. En 1591, Gregorio XIV elevó la congregación de san Camilo a la categoría de orden religiosa. En la actualidad, los Siervos de los Enfermos, que desde el punto de vista canónico son clérigos regulares, cuentan con sacerdotes y hermanos legos y siguen consagrados al cuidado de los enfermos en hospitales e instituciones privadas.
Como lo indicábamos más arriba, el fundador de la orden estuvo enfermo toda su vida: durante cuarenta y seis años padeció el mal de su pierna que, además, tuvo fracturada desde los treinta y seis años y también tenía dos llagas muy dolorosas en la planta del pie. Desde mucho antes de morir, padeció de náuseas y apenas podía comer. Sin embargo, en vez de permitir que sus hermanos le cuidasen, los enviaba a asistir a los otros enfermos. Cuando sus propias enfermedades le impedían caminar, encontraba manera de arrastrarse, noche y día, por los hospitales para ver si los enfermos necesitaban alguna cosa. Entre los males que se evitaron gracias al celo de san Camilo, se cuenta el remedio a los trágicos descuidos de enterrar a los moribundos sin cerciorarse de que estuviesen muertos. Ordenó el santo a sus religiosos que continuasen las oraciones de los agonizantes por lo menos un cuarto de hora después de la muerte aparente y que no tolerasen que se cubriese demasiado pronto el rostro de los muertos. San Camilo fundó quince casas religiosas y ocho hospitales. Dios premió su celo y caridad con los dones de profecía y milagros y le concedió innumerables gracias extraordinarias.
En 1607 san Camilo renunció a la dirección de su orden. Sin embargo, asistió al capítulo general que tuvo lugar en Roma, en 1613 y acompañó después al superior general en la visita de las casas del instituto para despedirse de sus hermanos con una última exhortación. Recibió el santo viático de manos del cardenal Ginnasi. Después de la extremaunción, dirigió unas conmovedoras palabras a los presentes y expiró éI 14 de julio de 1614, a los sesenta y cuatro años de edad. Fue canonizado en 1746. El Papa León XIII le proclamó patrono de los enfermos junto con san Juan de Dios, y Pío XI le nombró patrono de los enfermeros y de sus asociaciones.
La biografía más antigua es la que escribió el P. S. Cicatelli un año después de la muerte de San Camilo, en 1615 (de la que se lee un fragmento en el Oficio de Lecturas de la memoria litúrgica). El P. Cicatelli había sido compañero del santo durante veintiséis años. Entre las numerosas biografías modernas citaremos la de Bäumker, en alemán, y las de Blanc y Latarche, en francés. Pero la obra más documentada es la de Mario Vanti, S. Camillo de Lellis (1929); el autor se basa en un detallado estudio de las cartas del santo y de todas las fuentes disponibles. Ver también San Giacomo degl'Incurabili di Roma (1938). N.ETF: todas las biografías que he consultado repiten que la madre era sexagenaria cuando lo tuvo, sin que parezca necesario a los biógrafos hacer alguna aclaración respecto de tal hecho extraordinario.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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