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domingo, 29 de mayo de 2022

Domingo de la Ascensión del Señor C (29.05.2021): Lucas 24,46-53. ¿Y si no hubo tal Ascensión? y Semana 27ª: 29.05.2022: Cita de Arturo Rodríguez-Monsalve, Confesiones de un corrupto,

 La guerra de siempre

El próximo domingo será 29 de mayo. Paso a paso el tiempo nos lleva un poco más allá. Es curioso que este 'tiempo transportador leve' nunca se canse, afortunadamente.

Las guerras siguen sobre la faz de esta tierra. Aquel viejo Isaías soñaba, pero no conocía a fondo el barro del que está hecho todo humano. Soñaba el tal Isaías y lo expresaba así: 'No se adiestrarán para la guerra'. Llegará un día en que esto va a suceder. Desaparecerá todo adiestramiento para tal tarea. Pues la realidad de la psique humana, su ADN o su ARN, dicen que no. No va a suceder tal decisión. Podrá quedar escrita sobre papel, pergamino, piedra, bronce o plancha de cobre. Las personas seguiremos y seguirán adiestrándose, seguiremos adiestrándonos, para la guerra. 

Este adiestramiento ocupará todos los ámbitos en los que se desarrolla el vivir de los humanos: el primer ámbito será el económico. Se destinarán los fondos monetarios más jugosos para investigar en armamento. Nunca se ha dejado de hacer. Y seguiremos haciéndolo. Investigar para la guerra, el asolamiento y la muerte.

Y a la vez, no dejará de haber declaraciones por la Paz y la Concordia. Se crearán gabinetes de estudios, tesis doctorales, presupuestos de premios en favor de la no violencia de todo tipo, La colección de personas premiadas con el Nóbel de la Paz sobrecoge... Pero la guerra sigue, respira y mata. La guerra, siempre la guerra. Parece que al nombrar a la guerra estamos hablando como de una tercera persona en impersonal, como si se tratara de algo o alguien que va a dejar de estar, respirar y vivir. La guerra existe, y somos, de entrada, tú y yo. Y a nosotros se nos adjuntan como lapas invisibles decenas, centenas, millares y millones de vivientes. La guerra es tan humana que somos las propias personas. Como si los vivientes naciéramos ya adiestrados. Llevamos la guerra 'a flor de piel'. 

A la guerra de ahora se la llama invasión, ¡cuánta delicadeza! No deja de ser conquista esclavizadora y muerte.

No sé qué les pasará a otras personas y en otros tiempos y espacios, pero a este menda que escribe y puede hacerlo le dan ganas de dejar de ser humano, le dan ganas de convertirse en silencio y en vacío, en niebla que se evapora.

¿No será ésta, mi percepción, la mejor realidad para desear y confirmar el evento liberador de toda 'ascensión a los cielos'? 

Tú y yo somos la guerra que no cesa. Una guerra insoportable. 

A continuación se encuentran los comentarios evangélicos del domingo último de este mes de mayo


Domingo de la Ascensión del Señor C (29.05.2021): Lucas 24,46-53.

¿Y si no hubo tal Ascensión? Me lo comento y lo escribo CONTIGO,

 

Se ha acabado el tiempo de Pascua. La liturgia nos regala desde este domingo de la Ascensión cuatro celebraciones de los dogmas de la Religión católica. Y para arraigar estos dogmas religiosos se sirve, entre otras realidades, del propio Evangelio. Estas cuatro solemnidades del dogma católico son: La Ascensión del Señor (de Jesús de Nazaret al Cielo), Pentecostés (La Venida del Espíritu Santo, tercera persona de Trinidad, sobre los Doce apóstoles), La Santísima Trinidad y El Corpus Christi (Santísimo Cuerpo y Santísima Sangre de Jesucristo).

 

Para cada una de las cuatro solemnidades dogmáticas de la religión católica se ha seleccionado un determinado texto evangélico. Para la primera y la cuarta solemnidad se han buscado sendos textos del Evangelio de Lucas. Y para la segunda y tercera solemnidad, el dicasterio romano para la Liturgia ha fijado sendos relatos del Evangelio de Juan. Ya puestos con estos criterios, me pregunto ingenuamente, ¿por qué no se emparejó en su día cada una de las cuatro solemnidades con cada uno de los cuatro Evangelistas y sus Evangelios?  Nadie sabrá.

 

Me centro ya en el relato de Lucas 24,46-53. Con este texto concluye el Evangelista la primera parte de su obra escrita: El Evangelio. Y este Evangelio acaba con la subida de Jesús de Nazaret resucitado al Cielo: “Los sacó [Jesús] hasta cerca de Betania y, alzando sus manos, los bendijo. Y sucedió que, mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo” (Lc 24,50-51).

 

Esta ascensión de Jesús al cielo que nos cuenta aquí Lucas tiene lugar el mismo día de la resurrección del resucitado: “El primer día de la semana… Aquel mismo día…” (Lc 24, 1. 13). Sin embargo, el propio autor Lucas nos dice a los atentos lectores de su obra que este hecho de la ascensión definitiva de Jesús de Nazaret al cielo ocurrió cuarenta días después del día la resurrección (Hechos de los Apóstolos 1,1-9). ¿Cómo puede ser esto así? No hay manera de poderlo comprender si es que se está pensando, como se ha pensado siempre en la tradición de la Iglesia, en el hecho físico, real e histórico de una subida de aquel Jesús de Nazaret al cielo; y siempre que se crea y piense que el Cielo está en lo más alto de las alturas del Cosmos.

 

La lectura literal del final del libro del Evangelio de Lucas y del comienzo del Libro de los Hechos nos conduce siempre a un callejón sin salida, a una contradicción imposible. Tan imposible parece esto que sólo este Evangelista nos habla de ello. Ningún otro de los cuatro Evangelios habla de esa ascensión. Así, pues, que cada Leyente afirme o crea lo que mejor le parezca, que subió y ascendió en tal o cual día de la historia o que nunca se llevó a cabo tal acontecimiento.

 

Es más. Nos tendremos que preguntar también qué es eso de ‘El Cielo’, con mayúscula o con minúscula. Parece que no es sostenible la existencia de un cielo como morada del Yavé-dios trinitario con sus santos, junto con la existencia de un anti-cielo o Infierno como morada del diablo y de los réprobos pecadores y la existencia de un tercer lugar -¿tal vez intermedio, frente al Arriba y al Abajo?- llamado Purgatorio.

 

Pensado con serenidad y equilibrio esta ‘arquitectura a lo divino’ no se sostiene ni de prono ni de supino. Tanto de los espacios y tiempos como de los hechos y relatos del más allá de dejar de respirar nadie de los que respiramos sabemos nada. Y nada supo tampoco Jesús de Nazaret. ¿Entonces? Nos quedará siempre el aquí y el ahora en el que estamos y respiramos. Y ojalá que seamos conscientes del inmenso tesoro que es la participación plena en la Humanidad entrañable que supone sentirse ser vivo y dedicarse a ser, como más y mejor se estime, vida compartida. Carmelo Bueno Heras 

 

CINCO MINUTOS con la otra Biblioteca de la BIBLIA entre las manos

Tú y yo, entre otras muchas actividades, solemos también leer. En ocasiones, quedamos sorprendidos por lo que leemos. Es más, y nos ocurre a veces, llegamos a pensar que lo que leemos nos hubiera gustado haberlo escrito nosotros mismos. Por esta sola razón, me he decidido a compartir CONTIGO, semana a semana, durante este año eclesiástico, 52 libros. Creo que, en la inmensa BIBLIA de todos los textos, como en el cuerpo de toda persona, ¡todo está relacionado!

 

Ahora, Semana 27ª: 29.05.2022: Cita de Arturo Rodríguez-Monsalve, Confesiones de un corrupto, Libros.com, Madrid, 2017, 285 páginas.

 

Punto de partida

Me llamo Gonzalo Alvear. Hoy, 16 de enero de 2016 comienzo a escribir estas memorias. He transitado durante más de veinte años por las cumbres del poder, mis manos eran besadas por los poderosos y recibí siempre de ellos respeto y admiración. Mis dedos tocaban el cielo, mientras mis caudales no dejaban de crecer y mi alma se sentía ennoblecida. Pero un día me desperté de ese sueño y me encontré condenado a siete años de cárcel.

El impacto que me produjo pasar de ser un político renombrado a un presidiario común me sumió en una desesperanza de la que pensé que nunca saldría […]

Un mes después de mi ingreso en prisión, en plenas Navidades del año 2011 sucedió algo que daría un giro a mi ánimo maltrecho e, incluso, sentido a un largo período de mi vida por el que aún debía atravesar. Nunca fui un gran lector y apenas había leído a los clásicos. Leía lo justo. Un día nos dieron a elegir entre una serie de actividades: Trabajos manuales, albañilería, jardinería o biblioteca. Yo, sin pensarlo, me decidí por la biblioteca […]

El bibliotecario era un profesor que fue condenado por pederastia y era aborrecido por el resto de reclusos. Parecía un hombre huraño y poco hablador […] No tengo lo que me pides, pero empieza por este y ya me dirás. A pesar de su grosor, lo leí en una semana. Me identifiqué enseguida con el protagonista de la novela […] Fue la primera y más importante de las cien obras que leí en esos años, antes de ponerme a escribir estas memorias. Me dio muchas pistas para afrontar este propósito y un patrón para hacerlo con confianza. Ese libro se titulaba Sinuhé, el egipcio, de Mika Waltari […]

Aquel bibliotecario huraño y poco hablador, que apenas cruzó palabra conmigo durante cuatro años, llegó a conocerme por los libros que leía, e intuyendo lo que necesitaba, me dijo: Lee este libro, toma ejemplo de su autor y disfruta de una gran obra. Le hice caso en los tres consejos que me dio. Él y Chateaubriand me mostraron el camino y me impulsaron a tomar la pluma para contar lo más oscuro de mi vida a una posteridad que yo nunca vería. Pedí papel y lápiz en la biblioteca de la cárcel y me entregaron un rotulador y dos folios, pues un lápiz bien afilado podría convertirse en un instrumento peligroso en manos de un reo.

Este libro fue el último que leí en prisión antes de tomar la pluma […] Algo me hizo recordar que el primer libro con el que me topé en la prisión, el libro de Sinuhé, el egipcio, recogía un mensaje parecido al de las Memorias de ultratumba. Releí las primeras páginas y encontré este texto: ‘Yo, Sinuhé, escribo esto con plena conciencia de que mis actos han sido malos y mis caminos injustos, pero también con la certidumbre de que alguien obtendrá de ello una lección para sí, si por casualidad me leyere. Por esto escribo para mí mismo’.

Tomé ejemplo de este médico egipcio y del ilustre viajero, escritor y político francés y me propuse ir tomando notas […] Quería que hubiera un hilo conductor […] que debía explicar el origen y las causas que me habían llevado desde mi juventud al lugar donde me encontraba ahora, en el módulo cuatro, celda treinta y dos, de la cárcel de Nanclares de la Oca condenado a cumplir siete años de prisión […] En cuanto empezaron a fluir las primeras letras me di cuenta de mi error. No eran mis memorias lo que pretendía recoger en este manuscrito, sino más bien mis confesiones […] Qué duro me resulta ahora no poder cambiar una sola palabra de esta historia. Texto completo, en las páginas 13-18.


sábado, 12 de febrero de 2022

Domingo 6º del Tiempo Ordinario C (13.02.2022): Lucas 6,17. 20-26 (¿Diez Mandamientos? No. Sólo bienaventuranzas) y CINCO MINUTOS con la otra Biblioteca (Semana 12ª: 13.02.2022: Cita de: Pedro Baños, El dominio mental. La geopolítica de la mente, eca de la BIBLIA entre las manos).

 La religión de la felicidad

Tengo que presentar las famosas 'bienaventuranzas' evangélicas. ¿Qué no se habrá dicho ya de ellas? Tampoco persigo ahora ser original y sorprenderte con estas palabras iniciales a ti, que sé que tú, Leyente permanente, esperas como una buena noticia. Creo que lo primero honrado que puedo decirte ahora es que cada día dudo más de que estas bienaventuranzas fueran palabras que salieron tal cual de la boca de Jesús de Nazaret. Esta duda sé que no es mala. Esta duda mía no pretende rebajar la importancia de esta persona. Lo único que siempre me llama la atención es que sólo dos Evangelistas nos comentan que Jesús pronunció una serie de expresiones muy típicas del lenguaje religioso y de la llamada literatura de los sabios.

¿Por qué los otros dos Evangelios nada nos dicen de ese tal discurso de Jesús sobre el asunto de 'las bienaventuranzas'? Cuando alguien no habla de una cosa, creo con sencillez, es porque esa cosa no es importante o porque se ignora que esa tal cosa existiera. Para los autores de los Evangelios de Marcos y de Juan este dato de un discurso de Jesús sobre las bienaventuranzas seguramente no tuvo importancia alguna significativa. En cambio, los autores de los Evangelios de Mateo y de Lucas pretenden comunicarnos que la autoridad de la enseñanza de Jesús está a la altura de la enseñanza de Moisés y de su proyecto legal y religioso. Y no sólo a la altura, sino tal vez un peldaño más arriba. 

Ahora que llego a esta parte de la presentación tengo la impresión de que no era esto precisamente lo que deseaba escribir y contar sobre las bienaventuranzas. Mis pretensiones iniciales con este texto breve eran otras y mucho más elementales. Posiblemente deseaba sólo hablar de la felicidad. ¿Existe otra realidad superior, ya sea humana ya sea divina, a esta experiencia de sentirse y ser feliz? De esto deseaba reflexionar contigo. Y en ello estaba cuando me llegaron un par de citas de la ilustre sabiduría de Carla Buendía Hervás. Con ellas me quedo ahora y te las comparto, mi Leyente. Ellas expresan con precisión el mensaje de la llamada religión de la felicidad. Esto de entrada: "Buscar la serenidad es preferible a buscar la felicidad". Y para terminar los surcos de este tejido humano me digo y te escribo esto otro: "La felicidad es tener buena salud, dormir sin miedo, despertar sin angustia y tener serenidad para actuar". Que sea así, si así te parece, me parece y nos parece. Feliz día a día y durante siete jornadas.

A continuación se encuentran los comentarios de los dos libros de la única Biblioteca de la Biblia.


Domingo 6º del Tiempo Ordinario C (13.02.2022): Lucas 6,17. 20-26.

Así lo comento y comparto CONTIGO: ¿Diez Mandamientos? No. Sólo bienaventuranzas.

Domingo tras domingo y a lo largo de este nuevo año del Ciclo C nunca se nos leerá al pueblo el texto del Evangelista Lucas donde se nos dice el nombre de los DOCE seguidores de Jesús ni cuándo sucedió este acontecimiento. Nunca se nos va a leer el texto de Lc 6,1-16: “Sucedió que Jesús cruzaba en sábado...” (6,1-5); “Sucedió que Jesús entró otro sábado...” (6,6-11); “Sucedió que por aquellos días se fue Jesús al monte a orar...” (6,12-16).

Es posible que no se me crea lo que acabo de escribir en el párrafo anterior. No me importa que se me crea o no. Lo que estoy proponiendo es que se lea en su propia biblia aquello que, conscientemente o no, se nos silencia en la liturgia sobre el relato del Evangelio. Por esto vuelvo a afirmar que a la iglesia no le importa el Evangelio, sino sólo su catecismo y su liturgia.

Así comenzará la lectura ‘oficial y vaticana’ del Evangelio del día 13 de febrero: “En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón” (Lucas 6,17).

La continuación del relato (Lc 6,20-26) nos transmite el mensaje de las ‘Bienaventuranzas’ según el Evangelista Lucas que, curiosamente, ni son doce, ni diez, ni nueve, ni ocho, ni siete, sino cuatro. Bienaventurados los pobres, los que tienen hambre, los que lloran y los perseguidos. Y a estas cuatro añade este narrador otras cuatro ‘Malaventuranzas’: Ay de vosotros los ricos, los satisfechos, los alegrados y los adulados”.

Y parece ser, por el texto, que estas ‘Bien y Mal-aventuranzas’ se las dedica aquel Jesús de Nazaret sólo al gran grupo de los discípulos. A todos estos discípulos y a la gran muchedumbre de todos los que le escuchaban les dedicará otras palabras como se nos dirá el próximo domingo en la lectura del Evangelio. Entonces, ¿hay que interpretar que estas ‘Bien y Mal-aventuranzas’ deben tenerse en cuenta sólo entre algunos seguidores de Jesús muy especiales? ¿Los escogidos? ¿Los llamados consagrados? ¿Los perfectos o de primera?

Quiero señalar que las interpretaciones son libres. ¿Quién puede atreverse a afirmar que tal o cual interpretación era la que tenía en su cabeza el propio Evangelista Lucas? Lo que no ofrece duda alguna es que el Evangelista Mateo, el otro narrador de este hecho de las Bienaventuranzas de Jesús, no plantea en ningún momento esta categorización jerarquizada de los seguidores de Jesús en gentes de primera importancia o de segunda. A todo lector contemplativo de la palabra le debe ocupar la lectura de este mensaje en los dos únicos narradores, Lucas y Mateo.

Constatar las semejanzas y las diferencias de estos dos discursos de Jesús de Nazaret ayudará a precisar cualquier opinión y, sobre todo, cualquier decisión de vida que un creyente en Jesús asuma como propia orientación para sus pasos. Y, a modo de sugerencia personal, me arriesgo a compartir que este camino de las Bienaventuranzas de Jesús es tan distinto como distante de los llamados ‘Diez Mandamientos’ de la vieja Ley del dios de Moisés. Carmelo Bueno Heras.

CINCO MINUTOS con la otra Biblioteca de la BIBLIA entre las manos

Tú y yo, entre otras muchas actividades, solemos también leer. En ocasiones, quedamos sorprendidos por lo que leemos. Es más, y nos ocurre a veces, llegamos a pensar que lo que leemos nos hubiera gustado haberlo escrito nosotros mismos. Por esta sola razón, me he decidido a compartir CONTIGO, semana a semana, durante este año eclesiástico, 52 libros. Creo que en la inmensa BIBLIA de todos los textos, como en el cuerpo de toda persona, ¡todo está relacionado!

 

Ahora, Semana 12ª: 13.02.2022: Cita de: Pedro Baños, El dominio mental. La geopolítica de la mente, Ariel, Barcelona, 2020, 542 páginas.

 

“Si te preocupa que manipulen tu mente con procedimientos cada vez más sofisticados, que invadan tu cerebro para supervisar y condicionar tus pensamientos, y que se haya instaurado una creciente hipervigilancia y un maxicontrol social, este libro ha sido escrito para ti.

Índice. Nota del autor. Principales acrónimos.

INTRODUCCIÓN: Manipular, un instinto básico... Vigilancia, el complemento necesario... Siguiente paso: manejar el cerebro... El potencial dominador de la neurotecnología... ¡Abre los ojos!...

1. LA MENTE SOCIAL: Existes, te entretienen... Sientes, te condicionan... Piensas, te manipulan... Te rebelas, te someten...

2. LA VIGILANCIA MENTAL: V de vigilancia: conocer para manipular... Por el dato los conoceréis...  Vigilancia física... Cibervigilancia... Vigilancia social... No hagas el avestruz digital...

3. LA POLÍTICA MENTAL: Tecnopopulismo posideológico... Totalitarismo democrático... Poca ilusión, mucho ilusionismo... Psicogobierno... En conclusión: renovarse o morir...

4. A LA CAZA DEL CEREBRO: Hoy: un cerebro menos nuestro... Mañana: adiós, cerebro, adiós... ¡Peligro, no manipular!...

5. LA GUERRA MENTAL: El nuevo campo de batalla mental... Por la (superioridad) de la mente... Contra la mente... Con la mente...

6. LAS LECCIONES DE LA COVID-19: El control social... El efecto nocebo...

7. LA NUEVA SOCIEDAD MENTAL: ¿Hacia dónde vamos?... ¿Queda mucho para el mundo feliz?...

Epílogo... Apéndice A: Técnicas de control de pensamiento... Apéndice B: Meterse en cerebro ajeno... Apéndice C: Neurotecnología, control mental y derechos humanos... Apéndice D: Control mental...

La geopolítica actual va mucho más allá de límites geográficos concretos... para convertirse en el ejercicio de un geopoder con ambiciones universales. Se materializa en la permanente rivalidad por el control de toda la humanidad. Y la forma... más completa de lograr dicho control total es actuar sobre las mentes de las personas, lo que hoy es más sencillo que nunca gracias a las nuevas tecnologías... El geopoder definitivo se alcanza cuando las mentes quedan subyugadas, a merced de los grandes hacedores... Lo creamos o no, existe todo un mundo de tácticas y estrategias... perfectamente planificados, diseñados e implementados, para conseguir el poder definitivo: el dominio mental... Antiguamente, se conquistaban territorios en busca de recursos y mano de obra... En la actualidad, la conquista... se realiza directamente sobre la mente de las personas, con las mismas finalidades de dominio... Basta con actuar en las mentes de los ciudadanos... ¿No ha sido siempre el sueño de cualquier líder o grupo de poder?”

Texto completo en las páginas 5-8 y 13-14.

sábado, 5 de febrero de 2022

Domingo 5º del Tiempo Ordinario B (06.02.2022): Lucas 5,1-11. - Desde ahora serás pescador de hombres y Cita de: José-Vicente Bonet, Teología del ‘gusano’. Autoestima y evangelio,

 

Milagro inmenso

Nuevo mes; febrero. Nueva semana; la primera. Nuevo domingo, el día sexto. Tiempo de escucha y de pesca.

También nuevo, el relato del Evangelio en las eucaristía de la celebración litúrgica. Dice la tierra del texto bíblico que el laico de Galilea Jesús de Nazaret provocó una de las mayores capturas de peces en el inmenso lago llamado de Genesaret o Tiberíades, la ciudad dedicada al emperador romano Tiberio. 

Probablemente, desde entonces, el mundillo de la pesca, las redes, los peces, la barca, el mar, las olas, el viento, los remos, las velas... sean realidades, imágenes, acciones u opciones no sólo propias de la actividad marinera, sino también evocaciones simbólicas de la actividad religiosa o teológica. Así, por ejemplo, pescar es también liberar; o el mar es también el mal; o los peces son también personas, o la barca es también un grupo organizado que avanzado el tiempo llegó a identificarse con la iglesia de los seguidores de Jesús... Realidad y simbolismo se dan la mano no para engañar o engañarse, sino para evocar y suscitar presencias nuevas... Entonces, ¿se trató en tiempos de Jesús de una real y verdadera pesca, milagrosa sin duda desde el punto de vista económíco, o quizá más bien de un nuevo movimiento de personas alrededor de una nueva manera de entender las relaciones de unos con los otros? Tal vez.

Para no andarnos demasiado por las ramas de las interpretaciones será bueno y oportuno prestar alguna atención a las palabras que el narrador de los hechos contados pone en boca de su Jesús de Nazaret. ¿De qué hablaba este buen galileo? ¿Hablaba de los peces del lago o tal vez de las personas de los pescadores y de sus allegados?

Y ya puesto de esta guisa en el asunto de la lectura del texto evangélico me asalta la tentación de imaginarme no sólo el lago de la Galilea, sino también, y sobre todo, el inmenso planeta azul que dicen muchos que es nuestra única casa de este mundo. Y en esta casa de todos escucho las melodías aquellas palabras del galileo: serás pescador de hombres, eres pescador de hombres, soy pescador de hombres, somos pescadores de hombres, seremos pescadores de hombres, seamos pescadores de hombres... ¿Un milagro? ¡Inmenso y humano! 

A continuación se encuentran los comentarios para este domingo primero del mes de febrero.


Domingo 5º del Tiempo Ordinario B (06.02.2022): Lucas 5,1-11.

Así lo comento y comparto CONTIGO: Desde ahora serás pescador de hombres

Puedo recordar que ya he comentado este relato de Lucas 5,1-11 en los meses de febrero del año 2016 y del año 2019. En ambas ocasiones denunciaba la decisión arbitraria de las autoridades de la liturgia por no permitir que el pueblo, al que tanto se recurre siempre en la pastoral del sacerdocio, escuche jamás en las eucaristías ni el relato anterior (Lc 4,31-44), ni el posterior (desde Lc 5,12 hasta Lc 6,16) a la narración que se nos leerá de Lc 5,1-11 este domingo.

En este comienzo del capítulo quinto de su Evangelio, Lucas nos cuenta su llamada, muy peculiar, ‘pesca milagrosa’ en el lago de Genesaret, Tiberíades o mar de Galilea. Ninguno de los otros dos Evangelistas sinópticos cuenta este acontecimiento. En cambio, sí se encuentra una narración muy semejante en el Evangelio de Juan y en su capítulo final (Jn 21). Ya se ve la gran diferencia entre ambos narradores. Para Lucas, el hecho acontece en los comienzos de la evangelización de Jesús en Galilea. Para Juan, el hecho de esta pesca sucede como si hubiera sido una aparición de Jesús de Nazaret resucitado, no en Jerusalén como casi todas, sino en Galilea. Muy curioso.

Así que el contenido literal, primero y central de la narración no puede ser el hecho de pescar, muchos peces como dice Lucas, o ciento cincuenta y tres peces grandes como dice Juan. Lo importante es, no el milagro que seguramente no lo hubo tal cual, sino aquello que deseó contarnos cada Evangelista. Así, ahora nos centramos en el escrito de Lucas hasta donde nos lo permitan nuestras capacidades para comprenderlo.

“Estaba Jesús en la orilla del Lago de Genesaret y la gente se agolpaba a su alrededor para oír la Palabra de Dios...” (Lc 5,1). “Cuando acabó de hablar dijo a Simón: boga mar adentro y echad vuestras redes para pescar...” (Lc 5,4). “Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, siguieron a Jesús” (Lc 5,11). En síntesis, esta es la secuencia literal del relato que se nos leerá en la celebración del domingo. Y como indicaba más arriba, nada recordarán los oyentes de la Palabra de lo que antecede y de lo que sigue a este relato.

Como se lee en el primer versículo de este relato, el Evangelista nos informa de la tarea evangelizadora que realiza su Jesús de Nazaret en solitario y durante un tiempo nada preciso tanto en las sinagogas como en el espacio abierto de la orilla del mar de Galilea. Y ..., ¿qué anunciaba, qué predicaba, de qué hablaba, qué comentaba, cómo lo hacía, cuánto tiempo empleaba para cada sesión? Tan solo se nos precisa lo que hizo y dijo en Nazaret cuando leyó las palabras del Tercer Isaías y las comentó muy brevemente (Lc 4,16-30). ¡¡Hablaba y le entendían!!

Deseo pensar muy en serio que un buen puñado de oyentes de aquella evangelización de Jesús comprendió el mensaje y la propuesta de aquel galileo y tomaron la decisión de acompañar al hombre que así hablaba y al que, seguramente, conocían al menos de oídas por ser un paisano de sus poblados. Me puedo preguntar qué les ofreció aquel hombre y nada preciso o precioso se encuentra en el texto. Tan sólo me llama mucho la atención la propuesta que pone en manos de Simón: “Desde ahora serás pescador de hombres” (Lc 5,10). ¿Pescar hombres? Carmelo B. H.

CINCO MINUTOS con la otra Biblioteca de la BIBLIA entre las manos

Tú y yo, entre otras muchas actividades, solemos también leer. En ocasiones, quedamos sorprendidos por lo que leemos. Es más, y nos ocurre a veces, llegamos a pensar que lo que leemos nos hubiera gustado haberlo escrito nosotros mismos. Por esta sola razón, me he decidido a compartir CONTIGO, semana a semana, durante este año eclesiástico, 52 libros. Creo que en la inmensa BIBLIA de todos los textos, como en el cuerpo de toda persona, ¡todo está relacionado!

 

Ahora, Semana 11ª: 06.02.2022.

Cita de: José-Vicente Bonet, Teología del ‘gusano’. Autoestima y evangelio, Sal Terrae, Santander, 2000, 171 páginas.

 

“La autoestima es la columna vertebral del crecimiento personal (J.V.B.). El respeto hacia nuestra persona y la fundada esperanza en nosotros mismos nos mantiene firmes y ‘erguidos’ en la lucha cotidiana por una existencia digna y el esfuerzo diario para crecer como personas. Invitamos al lector/a internauta a encender su ordenador y embarcarse en la búsqueda de AUTOESTIMA. Le aseguro que, con un poco de paciencia, encontrará miles de páginas sobre este tema. La abundancia de individuos e instituciones médicas, psicológicas y educativas que proponen sus ideas en la web son, en mi opinión, un índice de la importancia que se atribuye al tema en nuestra cultura. ¿Por qué, pues, es importante la autoestima? Respondemos en forma de afirmaciones, propias o ajenas, brevemente comentadas.

La autoestima auténtica posibilita y condiciona el altruismo.

Ya lo hemos mencionado antes. El ser humano nace egoísta (el bebé agarra todo lo que está a su alcance), pero la autoestima es un arte que hay que aprender no sólo para el bien del individuo, sino también de la sociedad.  Sin un fundamento de respeto, aprecio y aceptación de uno mismo, el altruismo fácilmente se convierte en manipulación del otro. Es ésta una de las trampas del amor.

La autoestima funciona como el sistema inmunológico de nuestro psiquismo

Cuanto más fuerte sea nuestra autoestima con tanta mayor entereza podremos enfrentarnos a los altibajos de la vida [...]

Nadie puede dejar de desarrollar una autoestima más o menos alta o baja, débil o fuerte, positiva o negativa, suficiente o deficiente [...]

Lo opuesto a la autoestima (o estima de sí mismo) no es la heteroestima (o estima del otro), sino la desestima propia, rasgo característico de ese estado de profunda infelicidad que es la depresión [...]

Una autoestima alta suele ser uno de los componentes de la persona feliz [...]

La autoestima filtra nuestras percepciones de nosotros mismos, de los demás y del mundo que nos rodea [...]

Cuanto más indigno se siente uno, tanto más tiene que ponerse a la defensiva y tanto más tiene que distorsionar sus percepciones para proteger a la persona que cree ser. Por tanto, cuanto más indigno se siente uno, tanto más difícil le resulta modificar o rechazar su auto-concepto, su auto-estima.

Texto completo en las páginas 104-107

sábado, 29 de enero de 2022

Domingo 4º del Tiempo Ordinario B (30.01.2022): Lucas 4,21-30 (Según su costumbre, entró Jesús en la sinagoga. Era sábado) y Semana 10ª: 30.01.2022. Cita de: Hans Küng, 20 tesis sobre ser cristiano. 16 tesis sobre el puesto de la mujer en la Iglesia y la Sociedad

 

El menú de vivir

El calendario no se detiene. Va despacio, pero va. Tengo la sensación de que a veces este calendario vuela, pero será sólo mi percepción. Creo que para algunos, el calendario se parece al quelonio tortuga por su insoportable lentitud. Tenía razón aquel grupo de pensadores que nos dijeron que los asuntos del tiempo son una cuestión subjetiva, propia de los adentros de las personas y no una cuestión de relojes, sean éstos de pared, de pulsera, de cuco, analógicos o digitales. El tiempo viaja con cada uno y con todas las circunstancias que nos rodean. Dejo el tiempo a un lado, aunque no me olvido de él. Feliz, venturoso y buen mes de febrero de este nuevo año 2022. El enero de las dos caras se está despidiendo y nos deja un regalo en este su último domingo anónimo (cuarto del tiempo ordinario, preciso y no sé si también precioso modo de hablar en la iglesia y sus ceremonias y ritos). Este enero del buen tempero nos deja puñados de sus semillas en las entrañas o a flor de piel de la tierra. Escribo esta presentación de mis comentarios en viernes, el último del mes. Y caigo en la cuenta que la memoria de aquel Jesús de Nazaret me trae a la pantalla de mi actualidad las tareas evangelizadoras de aquel judío de la Galilea pagana. Me constata, el Evangelista que me ilustra, que aquella evangelización fue considerada blasfema y herética, digna a fin de cuentas de la pena capital. Y los contemporáneos de aquel laico decidieron acabar con él. Callarlo. Desvivirlo. Despeñarlo. Pero un aire desconocido lo impidió. ¿Un aire desconocido? Así me lo imagino cuando leo ese capítulo cuarto del Evangelio de su narrador Lucas. A punto de ser empujado abismo abajo aquel Jesús de Nazaret se llenó de aire por fuera y por dentro y como que desapareció hasta volver a dejarse ver una semana después. Así actúa aquel aire desconocido. El aire es la vida, desde el grito del nacimiento hasta el silencio inmóvil del último suspiro. El aire es la vida. En el comienzo de esta reflexión la primera palabra fue el tiempo. Y la segunda el aire. Todos los días son tiempo y aire. Y así, toda la vida es tiempo y aire. Y no sé por qué a este menú de la vida le conviene una pizca de algo más. Un algo, como dicen las mentes especialistas y especializadas. Tengo una semana más para continuar con la elaboración del menú de vivir. Y tú también dispones de una semana más. Disponemos de tiempo y de aire y de... ¡ti! 

A continuación, los comentarios, del libro de Lucas y del Libro de un tal H. K.


Domingo 4º del Tiempo Ordinario B (30.01.2022): Lucas 4,21-30. 

Así lo comento y comparto CONTIGO:  Según su costumbre, entró Jesús en la sinagoga. Era sábado.

El domingo último de este mes de enero se nos lee en la celebración el relato de Lucas 4,21-30. En él cuenta Lucas a sus lectores las consecuencias de lo que hizo y dijo su Jesús de Nazaret un sábado en la sinagoga de su tierra de Nazaret. ¿Se atreve alguien a imaginar qué sucedería tal día como este domingo si en plena catedral de una diócesis y en la eucaristía de las doce de la mañana presidiera de principio a fin, desde el perdón de los pecados, la homilía y hasta los rituales completos de la consagración del pan y del vino, no el señor obispo, como es la tradición, sino una mujer bien conocida en los ámbitos de la vida pública de esa ciudad?

Tal vez imaginar lo que acabo de sugerir no cueste demasiado, pero osar hacerlo y de manera reiterada es harina de otro costal. No me atreveré a provocarlo, pero no dejo de ser consciente de que aquello que dijo e hizo Jesús de Nazaret sigue siendo humanamente muy peligroso. Las tradiciones religiosas se obedecen, en todos sus extremos y sin rechistar.

En cambio, el Evangelista Lucas nos cuenta a su modo cómo practicaba su Jesús de Nazaret el arte de la provocación. Sugiero que se le preste atención al texto de Lc 4,22: “Todos los presentes en aquella asamblea lo apoyaban y se admiraban de las palabras que había pronunciado”. Esta es la traducción habitual del texto de nuestras Biblias. Se encuentran también otras biblias con una traducción tan opuesta como esta: “Todos los presentes en aquella asamblea se declaraban en contra de él por las palabras que había pronunciado” (consúltese La Nueva Biblia española de Ediciones Cristiandad).

Las palabras finales del texto que se nos lee este domingo -Lc 4,28-30- dejan poco lugar para las dudas a propósito de la elección de una u otra traducción. El contexto literal y literario no permite equivocarse: “Oyendo estas palabras, todos los de la sinagoga se llenaron de ira... le arrojaron fuera de la ciudad... para despeñarlo”. Lucas es muy claro: ‘todos’, sin excepciones.

Según este documentado Evangelista, en aquellos momentos su Jesús de Nazaret no tenía aún seguidores. Este Jesús actúa en solitario. Recorre su tierra de Galilea y de sábado en sábado acude a las sinagogas para enseñar a leer e interpretar la llamada entonces ‘Palabra de Yavé Dios’. Digo esto y añado que un curioso contemplativo no puede dejar de leer Lucas 4,31-44, que nunca se nos lee al pueblo en las asambleas de la misa o mesa eucarística.

¿Cuánto tiempo anduvo este Jesús del Evangelista Lucas arriesgándose semana tras semana, provocando el enfrentamiento, proponiendo su alternativa a la tradición ancestral de las enseñanzas de la religión de Moisés y del templo de Salomón? Constata este narrador que su Jesús ‘hablaba con autoridad’ (Lc 4,31). Cuando medito estas tres palabras me digo que la fuente de esa autoridad de Jesús no eran sus estudios o certificados, sino su propia interioridad, su decisión. Y así nos lo dejó confirmado en Lc 17,21, que no dejaré de recordar mientras compartamos la lectura de este Evangelio. Carmelo Bueno Heras.      

CINCO MINUTOS con la otra Biblioteca de la BIBLIA entre las manos. Tú y yo, entre otras muchas actividades, solemos también leer. En ocasiones, quedamos sorprendidos por lo que leemos. Es más, y nos ocurre a veces, llegamos a pensar que lo que leemos nos hubiera gustado haberlo escrito nosotros mismos. Por esta sola razón, me he decidido a compartir CONTIGO, semana a semana, durante este año eclesiástico, 52 libros. Creo, creemos, que en la inmensa BIBLIA de todos los textos, como en el cuerpo de toda persona, ¡todo está relacionado! 

Ahora, Semana 10ª: 30.01.2022. Cita de: Hans Küng, 20 tesis sobre ser cristiano. 16 tesis sobre el puesto de la mujer en la Iglesia y la Sociedad, Ediciones Cristiandad, Madrid, 1977, 96 páginas.

"4. Cristo no es otro que el histórico Jesús de Nazaret: ni sacerdote, ni revolucionario político, ni monje asceta, ni moralista piadoso; sino provocador en todos los sentidos.

a) No un personaje del ‘establishment’ sacerdotal. En Jerusalén había un ‘establishment’ político-religioso (los saduceos), y muchos, después, han visto en Jesús un defensor del ‘establishment’ religioso-eclesiástico.

Mas Jesús no fue sacerdote. Fue ‘laico’, soltero (cosa rara entonces) e iniciador de un movimiento de laicos. Tampoco fue teólogo profesional: no construyó grandes teorías y sistemas. Predicó la inminente llegada del reino de Dios con las palabras más sencillas, nada científicas, por medio de comparaciones, historias, parábolas.

b) No un revolucionario político. También había entonces un partido revolucionario...

Mas Jesús no fue en ningún caso un revolucionario político o social...

c) No un monje asceta. En tiempos de Jesús existía asimismo en Palestina un monacato perfectamente organizado (los esenios, Qumrán) y de muy buena gana han referido a Jesús su forma de vida los monjes de todos los tiempos.

Mas Jesús nunca se retiró del mundo, ni él mismo se apartó...

d) No un moralista piadoso. También, en fin, existía entonces un movimiento de reactivación moral (los fariseos). Y con harta frecuencia se ha visto después en Jesús un nuevo legislador.

Mas Jesús no predicó una nueva ley, ni enseñó nuevas técnicas de piedad, ni se interesó en absoluto por la casuística moral o jurídica, ni por las cuestiones de la interpretación de la Ley. Predicó una nueva libertad respecto a la Ley: el amor sin fronteras.

Por consiguiente: mucho ha captado ya de Jesús el que no intenta encuadrarlo en el esquema de esas coordenadas: establishment y revolución, evasión y compromiso. Jesús rompe todos los esquemas. Es provocador, sí, pero hacia la derecha y la izquierda: manifiestamente más cercano a Dios que los sacerdotes, más libre frente al mundo que los ascetas, más moral que los moralistas, más revolucionario que los revolucionarios. ¿Por qué Jesús no se dejó encasillar? Esto va ligado a lo que él mismo quiso. Y él, ¿qué quiso realmente?" Texto completo en las páginas 27-29.

domingo, 23 de enero de 2022

Domingo 3º del Tiempo Ordinario B (23.01.2022): Lucas 1,1-4; 4,14-21. Domingo de la Palabra de Dios ( Según su costumbre, entró Jesús en la sinagoga. Era sábado) y CINCO MINUTOS con la otra Biblioteca de la BIBLIA entre las manos

 

Cordura locura

El domingo veintitrés de enero tendrá veinticuatro horas, con sus sesenta minutos cada una y sus correspondientes sesenta segundos por cada minuto. Todo, como puede constatarse, medido y contado. Es el tiempo, se dice, y uno se queda sereno contemplando el dato. Pero... Siendo exacto este comentario propio de una parte de la investigación de la ciencia, ¿qué le puede servir a uno el almacenamiento de estos datos? Por ejemplo, a mí me sirve para volver a caer en la cuenta consciente de saber que transito a mi manera por las últimas curvas de la década de los sesenta. Y desde esta realidad puedo afirmar que la naturaleza es bella, desde la luna que se decrece hasta el agua cristalina, dulce y clara de los riachuelos de montaña. La naturaleza siempre es bella mientras que todo lo pequeño, como un virus invisible, siga siendo pequeño e invisible. Suele suceder así, aunque de pronto esta invisible pequeñez pueda crecer hasta convertirse en pandemia. Esto también pasa y, entonces, la naturaleza es naturaleza, pero no tan bella. Pandemia y bella y naturaleza riman, aunque sea sólo un poquitín y ojalá que las tres no dancen juntas sobre la misma plataforma del tiempo y del espacio.

Creo que acabo de escribir un párrafo justo y medido. Equilibrado. Ni solemne ni vanal.  Aunque no espero que algún leyente se sienta cautivado y se lo apropie o se lo remita subrayado y copìado a los nuevos archivos de sus recuerdos memorables. Este párrafo equilibrado es sólo una puerta de acceso a la casa de la palabra. Alguien con importancia en la panoplia de la autoridad declaró que este día veintitrés de enero del año 2022 sería, por tercera vez en la historia del universo, el día de la palabra de dios. ¿De qué dios?, me preguntan mis neuronas. Del dios del hombre, del dios de la mujer, del dios de un güero, del dios de un preto, del dios que es dios, del dios que es diosa, del dios del cura, del dios del monje, del dios del peregrino, del dios del mendigo, del dios inmediato, del dios deformado... ¿Tantos dioses como humanos? Esto es. Todos humanos y a la manera de cada humano, como el camino de cada peregrino.

Esto me está pareciendo una modestísima locura. No, modestísima no; atrevida. Una locura. Muy humana. Locura fue la de aquel Jesús de Nazaret que se atrevió a leer e interpretar las cosas de las palabras y de sus dioses al modo y manera como nunca se habían leído e interpretado. Así le fue a aquel laico de Galilea y a sus palabras. Le acabaron pronto por tapar la boca y las narices. Y se nos murió en un tres por dos. 

Y locura fue la decisión de aquella mujer de la Francia de Europa que sin ser loca se hizo loca con las locas que cuidaba y así comprendió que aquella locura era, en realidad, la cordura más humana que pudiera imaginarse. Locura y cordura también riman, aunque sea sólo según sé en la lengua de Cervantes. Curiosamente.

A continuación pueden leerse los comentarios que comparto CONTIGO.


Domingo 3º del Tiempo Ordinario B (23.01.2022): Lucas 1,1-4; 4,14-21. Domingo de la Palabra de Dios. Así lo comento y comparto CONTIGO: Según su costumbre, entró Jesús en la sinagoga. Era sábado.

Por tercer año consecutivo (2020 a 2022) se celebra en la iglesia católica y vaticana la festividad de ‘La Palabra de Dios’. Por estar dentro del Ciclo C se nos propone la lectura y meditación de dos párrafos del Evangelio de Lucas. El comienzo de dicho Evangelio y un puñado de versículos del capítulo cuarto, como se recoge en los números de la cita evangélica: Lc 1,1-4 y 4,14-21. Y adelanto que el domingo siguiente, día 30 de enero, se nos leerá Lucas 4,21-30. Y adelanto también que el texto de Lucas 4,31-44 ni se nos ha leído al pueblo ni se nos leerá jamás. Nunca.

Comunico a quien me mira y escucha que en la semana del domingo día 23 y en la semana del domingo día 30 me leeré las veces que estime oportuno el capítulo cuarto completo de este Evangelio llamado ‘de Lucas o según Lucas’. Será mi modo particular de tomarme en serio el asunto de estar con ‘la palabra de dios’ (todo en minúsculas) entre las manos.

Fundamentalmente me dedicaré a leer este capítulo cuarto del Evangelio. Leer, sí, porque me voy convenciendo sin prisas ni pausas de que la llamada ‘palabra de dios’ que es la biblia no se suele leer. El grave problema no es el desconocimiento de las claves de interpretación de sus textos, sino más bien el desconocimiento de sus relatos tal cual fueron escritos en sus correspondientes libros. Sin haberse leído el texto se corre el peligro de hablar sólo de oídas.

Según se escucha en esta lectura del Evangelio de Lucas, el Jesús de Nazaret de este Evangelista estudioso y documentado realiza su primera acción pública en la sinagoga de su pueblo (espacio) y en un día de sábado (tiempo). Y las primeras palabras que salen de sus adentros no son palabras propias, sino las palabras propias del profeta llamado Isaías tercero. A quien yo llamo ‘el sionista’, para identificarlo mejor.

Ningún otro Evangelista comienza diciendo estas mismas cosas de su Jesús de Nazaret. Recuérdese al primero de ellos, Marcos o María Magdalena, que sitúan a su Jesús de paseo por la orilla del Lago de Galilea donde se encuentra con los pescadores Simón y Andrés y les dice: ‘Venid conmigo’ (Mc 1,14-18). ¿Importa saber con precisión histórica cuál fue lo primero que hizo y dijo el hijo de hombre Jesús, el laico de Nazaret? Sencilla y llanamente, no. Cada Evangelista se imaginó unos orígenes a imagen y semejanza del Jesús en quien creía.

El narrador evangélico a quien llamamos Lucas se atrevió a imaginar los orígenes de su Jesús en relación íntima y estrecha con su final histórico, la condena por blasfemo o hereje. Este hombre, parece decirnos Lucas, siendo un laico alejado de Jerusalén y de su templo se atrevió a anunciar públicamente la llamada ‘palabra de Yavé Dios’ y a interpretarla a su manera. Más, a interpretarla en sentido contrario a la tradición de los sacerdotes y doctores de Jerusalén y de su templo.

Para Lucas, su Jesús de Nazaret cree en un Dios que siempre es, anuncia y regala una buena noticia para toda criatura humana. En su Dios no existe, ni habita, ni florece la venganza (Lc 4,18-19). Esto lo dijo ya Isaías 60,1-2, pero hay que aprender a leerlo con ojos nuevos. ¿Dónde se encuentran estos ojos, o criterios, nuevos?

La respuesta es muy sencilla y está sembrada por toda la obra del narrador Lucas, su Evangelio y los Hechos de los apóstoles. ¿Dónde se encuentran ‘estos ojos nuevos’?, me pregunto otra vez y leo de nuevo en Lucas 17,20-21: “Los ojos nuevos están dentro de cada uno de vosotros”.

Carmelo Bueno Heras.        

CINCO MINUTOS con la otra Biblioteca de la BIBLIA entre las manos.  Tú y yo, entre otras muchas actividades, solemos también leer. En ocasiones, quedamos sorprendidos por lo que leemos. Es más, y nos ocurre a veces, llegamos a pensar que lo que leemos nos hubiera gustado haberlo escrito nosotros mismos. Por esta sola razón, me he decidido a compartir CONTIGO, semana a semana, durante este año eclesiástico, 52 libros. 

 Ahora, Semana 9ª: 23.01.2022. Cita de: Victoria Mas, El baile de las locas, Salamandra, Barcelona, 2021, 235 páginas. “3 de marzo de 1885.

"-Es la hora Louise.

Geneviève levanta con una mano la manta que tapa el cuerpo dormido de la adolescente, ovillada en el estrecho colchón. Su espesa cabellera negra sobre toda la superficie de la almohada y parte de su rostro. Louise ronca suavemente con la boca entreabierta. No oye a las otras mujeres, que ya están de pie a su alrededor en el dormitorio [...] Louise es la última en levantarse. Todas las mañanas va a despertarla una enfermera u otra paciente [...]

Apartada del resto de las mujeres, Geneviève escribe una carta en su cama [...] Ahora que era una loca más, por fin parecía normal. Protegiendo la hoja con el cuerpo, moja la pluma en un pequeño tintero que tiene sobre la cama y empieza a escribir:

París, 1 de marzo de 1890

Querida hermana:

Fuera todo está blanco. No podemos salir y tocar la nieve. Hace un frío glacial. Imagínate lo que se agradecen los caldos calientes cuando llega la hora de cenar.

Esta noche he soñado contigo. Te veía perfectamente: tu piel suave, tus mechones pelirrojos, tus labios pálidos... Como si te tuviera delante. Tú me mirabas sin decir nada, pero yo te oía. Me gustaría que me visitaras más a menudo. Verte me hace feliz. Sé que en estos momentos estabas conmigo.

Hace unos días recibí otra carta de Eugénie. Sigue escribiendo para La Revue spirite. Quería enviarme un ejemplar, pero sabe que me lo quitarían. Su talento sólo es conocido por un reducido círculo de interesados de París. Se muestra prudente y se rodea de personas que no la toman por una hereje. Si supieran...

La gente que la juzgó, que me juzgó a mí... funda su opinión en sus convicciones. La fe inquebrantable de una idea conduce a los prejuicios. ¿Te he hablado de lo serena que me siento desde que dudo? Sí, no hay que tener certezas. Hay que poder dudar; de todo, de las cosas y de una misma. Dudar. Me parece tan evidente desde que estoy en este lado, desde que duermo en una de estas camas que antes me horrorizaban... No es que me sienta cercana a las mujeres que están aquí, pero ahora las veo. Tal como son.

Sigo yendo a la iglesia. No a misa, claro. Voy sola. Cuando no hay nadie. No rezo. No estoy segura de haber encontrado a Dios. No sé si esto ocurrirá algún día. A ti ya te encontré. Eso es lo que me importa.

No sé si saldré pronto, ni siquiera sé si saldré. Dudo que la libertad esté al otro lado de estos muros. He pasado fuera la mayor parte de mi vida y no me he sentido libre. Hay que aspirar a otra cosa. Porque tener fe en ser liberado es un sentimiento vano e insoportable.

Me están rodeando para intentar leer algunas líneas, así que voy a dejar de escribir.

Pienso en ti. Vuelve pronto a verme, ya sabes dónde encontrarme. Te mando un beso de todo corazón. Geneviève." Texto completo en las páginas 9 y 231-233.

domingo, 16 de enero de 2022

Domingo 2º del Tiempo Ordinario C (16.01.2022): Juan 2,1-11.(Agua, no; vino, nuevo y bueno. Religión, no; EVANGELIO) y Semana 8ª: 16.01.2022. Cita de: Deborah Feldman, UNORTHODOX. Mi verdadera historia, Lumen, 2020,

 Tradiciones ancestrales

Hemos abandonado en el ámbito eclesiástico el tiempo y el ritmo de las festividades 'de peso', como las Navidades. Y queda tiempo hasta que se acerquen las nuevas fechas de las nuevas festividades. Estas nuevas celebraciones comenzarán con la Cuaresma. Poco o nada tienen que ver las Navidades con la Cuaresma. Sin embargo tienen un denominador común con raíces muy profundas. Las tradiciones. Y en ambos casos, estas tradiciones podríamos calificarlas de 'ancestrales'. Espero que se llegue a leer hasta el final el texto de la página del libro seleccionado para esta semana. 'Tradiciones ancestrales'.

Las tradiciones de la religiosidad popular son tan hondas que deberán pasar siglos para que nuevas prácticas pastorales lleguen a 'consagrarse y hasta casi tenerse como dogmas'.

Pensaba en estos asuntos y me quedaba sin palabras al constatar que desde que se inició la práctica litúrgica en el seno de la Iglesia Católica jamás se le ha propuesto al pueblo la lectura de, al menos, un Evangelio completo y de manera ordenada. Ya sé que esto lo he dejado escrito en estas presentaciones de mis comentarios en muchas ocasiones. En veinte siglos de celebraciones de santa misa o eucaristía jamás se leyó con el pueblo un Evangelio ordenado y completo. Lo diré de nuevo: la liturgia de la iglesia rechaza, impide e imposibilita que el pueblo lea el Evangelio. Alguno de los lectores me echará en cara que me olvido de la iniciativa de Francisco papa con la reciente decisión de institucionalizar el domingo de la palabra de Dios (por cierto, que se celebrará el próximo domingo 23 de enero). La práctica que propone el papa es otra cosa, que suena más a práctica reverencial. 

La iglesia católica y toda su institucionalización litúrgica se ha colocado descaradamente al servicio del dogma de la religión y se ha olvidado de leer cada uno de los cuatro Evangelios.

Esta religión de la que estoy hablando es 'el agua de las seis tinajas del relato de la boda judía en Caná' tal y como se nos presenta en el comienzo del capítulo segundo del cuarto Evangelio.

El vino de aquella boda no es otra realidad que el Evangelio, la propia persona de Jesús de Nazaret de la que escribieron los cuatro Evangelistas, cada uno a su modo y a su tiempo.

No sé cuántos sambenitos se me colocarán por dejar escrito que la inmensidad de las tradiciones ancestrales de nuestras solemnidades y fiestas pertenecen a la vida y sentido de una religión, como la católica para nosotros, y no al Evangelio. Y en estas seguimos...

A continuación se encuentran los comentarios del domingo día 16 de enero. 

      

 Domingo 2º del Tiempo Ordinario C (16.01.2022): Juan 2,1-11.

Así lo comento y comparto CONTIGO: Agua, no; vino, nuevo y bueno. Religión, no; EVANGELIO

 

El relato evangélico de este nuevo domingo del Ciclo C, el de Lucas, es el recordadísimo episodio de ‘la boda en Caná de Galilea’ o llamado ‘El milagro de la conversión del agua en vino’. También se le suele identificar como el primer signo o milagro realizado por Jesús de Nazaret. En la proclamación de este evangelio en la liturgia nunca se suelen leer las primeras palabras que nos dejó escritas el Evangelista y que son éstas: “Al tercer día” (Juan 2,1).

 

Esta expresión, en el lenguaje de los Evangelios, suele ser la anáfora con la que se inicia un relato de resurrección o de aparición del resucitado: “al tercer día resucitó”. Por esta razón dejo en el aire de este párrafo la pregunta que siempre me hago cuando leo este texto: ¿Aquel primer signo de Jesús en Caná o la conversión del agua en vino es, en realidad, el relato de la primera aparición del resucitado Jesús de Nazaret? Y mi respuesta es sí, porque la vida de este judío laico de Galilea fue su primera y única presencia histórica. Su única aparición.

 

Según este relato del Evangelio de Juan, en Caná sucedieron, o encontramos los lectores, muchas cosas y sorprendentes todas ellas. Jesús no estuvo solo, le acompañaron sus seguidores que nunca se nos dice si ya eran doce o tan sólo los que se han nombrado en el capítulo anterior, como por ejemplo uno llamado Natan-el. Está también su madre, ¿la biológica o la teológica? ¿Por qué este Evangelista nunca nos dice que su madre se llamaba María? ¿Se molestó Jesús por la presencia de esta mujer y por haberse atrevido a intervenir en sus tareas? ¿Qué se nos dice a los oyentes o lectores cuando se pone en boca de Jesús el asunto de ‘la hora’?  ¿La hora de qué? ¿No resulta increíble que la naturaleza del agua deje de ser tal para convertirse en un buen vivo?

 

Se dice que ante este acontecimiento sus acompañantes o seguidores creyeron en Jesús. ¿Cómo explicar, pues, que poco tiempo después hubo quien le negó, quien le abandonó y hasta quien le traicionó? Y otro interrogante más: ¿Qué fue -o es o será- ‘la gloria’ de aquel Jesús de Nazaret que se nos dice que se manifestó en aquella boda del agua transustanciada en vino?

 

Comprendo que es molesto plantearse tanta pregunta. Entiendo que haya muchos lectores, ajenos a todo esto, que acepten la literalidad del relato como acontecimiento histórico tal cual. Muchos lectores comprenden que este Jesús de Nazaret está comenzando a ser el Cristo Mesías Hijo único del Dios único, verdadero y todopoderoso.

 

Sin embargo, jamás dejo en el olvido que el narrador nos dice que las seis tinajas de unos cien litros cada una estaban allí para recoger y conservar el agua para las purificaciones de los judíos. Agua limpia, sana, incontaminada que debe usarse para las purificaciones prescritas en la Ley de Moisés (como bien se puede leer en los Libros del Levítico y Deuteronomio). Aquellas tinajas estaban vacías. Y en mi mente añado, tan vacías como la religión judía a la que servían.

 

Y cuando pienso en esto, se me ilumina la luz de este Jesús, judío y creyente de carne y hueso, del que este Evangelista Juan nos dice que no tiene más que un único mandamiento: ‘que nos amemos unos a otros’ (Juan 13,35). Ni los diez mandamientos de las viejas Tablas, ni los dos mandamientos de la tradición en la que ‘se encerraban los diez anteriores’. Uno. Así es el Evangelio de Jesús, el hombre sin religión institucionalizada ni jerarquizada ni canonizada. Amaos unos a otros, el vino, nuevo y bueno.

Carmelo Bueno Heras

 

CINCO MINUTOS con la otra Biblioteca de la BIBLIA entre las manos 

Tú y yo, entre otras muchas actividades, solemos también leer. En ocasiones, quedamos sorprendidos por lo que leemos. Es más, y nos ocurre a veces, llegamos a pensar que lo que leemos nos hubiera gustado haberlo escrito nosotros mismos. Por esta sola razón, me he decidido a compartir CONTIGO, semana a semana, durante este año eclesiástico, 52 libros. 

Ahora, Semana 8ª: 16.01.2022. Cita de: Deborah Feldman, UNORTHODOX. Mi verdadera historia, Lumen, 2020, 385 páginas. 

 

Nota de la autora. Satu Mare (Santa María en húngaro), o Satmar en yiddish, es una ciudad situada en la frontera entre Hungría y Rumanía. ¿A qué responde entonces que una secta jasídica lleve el nombre de una santa cristiana? Bien, en la misión personal que emprendió para rescatar a judíos prominentes de una muerte segura durante la Segunda Guerra Mundial, el abogado y periodista judío húngaro Rudolf Kastner salvó la vida al rabino de dicha ciudad, quien posteriormente emigró a Estados Unidos. Allí logró reunir a una amplia base de seguidores, supervivientes como él, con los que formó una secta jasídica a la que puso el nombre de su ciudad natal [...] Los judíos jasídicos de Estados Unidos retomaron con entusiasmo un legado que había estado a punto de desaparecer y decidieron vestir el atuendo tradicional y hablar sólo en yiddish, como habían hecho sus antepasados. Muchos se oponían con fervor a la creación del Estado de Israel, convencidos de que el genocidio de los judíos había sobrevenido como castigo por su integración y el sionismo. Sin embargo, lo primordial es que los judíos jasídicos se centraron en la reproducción con el firme propósito de reemplazar el gran número de fallecidos en el Holocausto y volver a aumentar así sus filas. A día de hoy, las comunidades jasídicas continúan creciendo rápidamente en lo que se considera la venganza definitiva contra Hitler. 

 

Prólogo. En la víspera de mi vigésimo cuarto cumpleaños entrevisté a mi madre [...] Antes de encontrarnos, le dije a mi madre que quería hacerle algunas preguntas. Aunque hemos pasado más tiempo juntas durante este último año que en toda mi adolescencia, hasta el momento casi siempre había evitado hablar del pasado. Tal vez prefería mantenerme en la ignorancia [...] Publicar la historia de mi vida exige una honestidad absoluta, y no sólo por mi parte. Hoy hace justo un año que abandoné la comunidad jasídica para siempre. Tengo veinticuatro, aún me queda toda la vida por delante, y ante mi hijo se abre un futuro lleno de posibilidades. Tengo la sensación de haber llegado a la línea de salida de una carrera justo a tiempo de oír el pistoletazo que dará inicio a la competición. Cuando miro a mi madre, sé que debe de haber similitudes entre ambas, pero las diferencias se me antojan mucho más evidentes. Ella era mayor que yo cuando se fue, y no me llevó consigo. Su trayectoria habla más de la lucha por la búsqueda de la seguridad que de la felicidad. Nuestros sueños se ciernen sobre nosotras como nubes [...] 

 

Desde que tengo memoria, siempre lo he querido todo de la vida, todo lo que pudiera concederme, un deseo que me aparta de quienes están dispuestos a conformarse con menos [...] No conozco a mi madre lo suficiente para comprender a qué aspira [...] Mi madre nació y creció en una comunidad de judíos alemanes en Gran Bretaña. Si bien se trataba de una familia religiosa, no eran jasidíes [...] Cuando se presentó la oportunidad de casarse con mi padre, aquello le pareció un sueño. Mi padre pertenecía a una familia acomodada que estaba desesperada por casarlo, y había varios hermanos esperando a que se comprometiera para poder emprender sus propias vidas [...] Rachel, mi madre, era su última oportunidad. Mi madre recuerda que su propia familia estaba encantada. ¡Iría a Estados Unidos! [...] Soy consciente de cómo funciona nuestro mundo y de que la gente acaba arrastrada por la impetuosa corriente de nuestras tradiciones ancestrales. 

Texto completo en las páginas 9-19.

sábado, 8 de enero de 2022

Domingo del Bautismo de Jesús B (09.01.2022): Lucas 3,15-16. 21-22. y Semana 7ª: 09.01.2022. Cita de: Anthony de Mello, La oración de la rana 1,

 

Obedece y calla

El peso de una tradición suele ser inmenso. Su fuerza, irresistible. Su recalcitrancia, incalculable. Candileta se dijo y candileta se dirá. Obedece y calla. A veces se habla no de tradición, sino de paradigma. Toda tradición, con su inmovilismo incorporado, se alimenta de dogmas. El virus de una tradición, normalmente dogmática, suele ser el cambio, la desobediencia, la disidencia, la disonancia, la herejía, el verso suelto, la alternativa...

En este mapa conceptual de la tradición arraigó con fuerza inusitada la práctica del bautismo de los recién nacidos. La iglesia que ahora conocemos la casi totalidad de los vivientes reconocidos como cristianos practicó, practica y practicará el llamado sacramento del bautismo de niños. 

No voy a hablar aquí de cuándo, cómo y por qué se sembró en el movimiento del seguimiento de Jesús de Nazaret esta tradición tan inamovible del bautismo de niños. Sólo deseo evocar su presencia. Y, de paso, tal vez, más de una mente se atreva a pensar despacio en el asunto. Esta tradición eclesiástica de bautizar a niños no se encontrará jamás en ninguno de los cuatro Evangelios de nuestras bíblias. Es decir, la práctica del Bautismo de niños no pertenece a la Buena Noticia de Jesús de Nazaret. 

Si alguien se atreve a argumentar que Jesús se bautizó habrá que recordarle que, según ¡la tradición! de los Evangelios, Jesús se bautizó con unos treinta años de aquella época. Esto es lo que se nos recuerda en la celebración eucarística de este domingo día 9 del mes de enero de 2022.

Seguramente que para muchos leyentes de estas líneas estoy equivocado. El sacramento del Bautismo no es lo que estoy tratando de sugerir, un bautismo de niños. Seguramente que esto ya no sucede. Ya no se bautiza a los niños. ¿Se celebra el bautismo de adultos? Y por fin, ¿importa tanto bautizarse o dejar de hacerlo?

Se también que para una mayoría cualificada de las gentes de la iglesia el bautismo, de niños o de adultos, es la puerta de entrada en la propia Iglesia. Bautismo e iglesia se asemejan a la madre y a su hijo. Es inconcebible la una sin el otro.

Estamos ante una tradición de dimensiones seculares. Nunca trataré de destruirla, sólo trato de conocerla en todas sus dimensiones. Y no dejo de pensar que Jesús de Nazaret se bautizó con treinta años de entonces, de su llamado siglo primero de la historia. 

Y recuerdo, con la sencillez del Evangelio, que aquel bautizo de Jesús con Juan el Bautizador en el Jordán desencadenó el enfentamiento, abierto y manifiesto, del Poder Religioso Judío con la fe y vida del laico y galileo de Nazaret.

A continuación se encuentran los comentarios del texto de Lucas 3,15-22 y la página del libro del lúcido Tony de Mello.

Carmelo Bueno Heras.    

 

Domingo del Bautismo de Jesús B (09.01.2022): Lucas 3,15-16. 21-22. Así lo comento y comparto CONTIGO: Jesús se bautizó con treinta años.

A este día, en la tradición eclesiástica, se le llama domingo del Bautismo de Jesús de Nazaret. Y por estar en este nuevo año eclesiástico (NAE) en su llamado Ciclo C se nos leerá en las eucaristías el relato que el Evangelista Lucas nos dejó escrito sobre este acontecimiento. Pero a nuestras autoridades de la liturgia les parece muy oportuno no leer este relato tal cual nos lo dejó el Evangelista, sino un relato 'purgado' o 'recortado' o 'manipulado'. ¿Por qué? Porque alguien se cree con una autoridad más poderosa que la propia autoridad evangélica, en este caso la autoridad de Lucas.

En mi celebración de este día no sólo me leeré los versículos de Lc 3,17-20, que no los escuchará nadie que participe en la celebración de la palabra, el pan y el vino, sino que me leeré completo el capítulo tercero de este Evangelista donde se pone en profunda relación la tarea del judío creyente Juan el Bautista con la del otro judío también creyente Jesús de Nazaret. Aquel, al parecer, originario de la sureña tierra judía de la región de Judea y éste, originario de la tierra norteña de la Galilea, la de los gentiles o no judíos.

El relato que se nos propone escuchar y meditar tiene dos apartados. El primero es Lucas 3,15-16. Este mensaje ya se nos leyó hace un mes en el tercer domingo del Adviento. Más de uno lo va a recordar por la referencia explícita al asunto de ‘las correas de la sandalia’. Quienes nos leímos entonces Deuteronomio 25 recordaremos bien, o al menos mejor, de qué va este mensaje. En Israel, toda mujer casada tiene derecho a denunciar públicamente al hombre pecador por no cumplir la Ley que Yavé Dios dejó escrita y sellada por medio de Moisés a propósito de las relaciones familiares. En concreto la legislación sobre las cuñadas y cuñados.

Por esta razón, en este mensaje de Lucas 3,16 se pone en boca de Juan el perdonador de pecados que Jesús de Nazaret no es ningún pecador, que él no rompe ninguna ley de la Ley de Yavé Dios. Juan Bautista proclama que aquel hombre es un hombre según el corazón de Dios. Y así queda confirmado y ratificado en el segundo apartado del relato, Lucas 3,21-22. ¿Aquel Jesús de Nazaret, ¿no era pecador?, ¿no había transgredido ninguna de leyes de la Ley?, ¿no necesitaba el bautismo perdonador de pecados que practicaba Juan lejos y al margen del templo?

Sin embargo, según Lucas 3,21-22 y los demás Evangelistas, Juan bautiza a Jesús como a un pecador más de la fila de los pecadores. Y a lo largo de su Evangelio, su Jesús de Nazaret será un evidente y manifiesto transgresor de la Ley de Moisés y del Templo de Jerusalén. El Yavé Dios de Israel no puede ser el mismo Yavé Dios en quien cree Jesús. Sin lugar a dudas, creo que con este Jesús de Nazaret y su propia historia comienza una nueva propuesta de vida en la que no habrá ya un cielo cerrado, que separa el arriba y el abajo, el más allá y el más acá, lo divino y lo humano, lo celeste y lo material, sino que ese cielo con toda su identidad está aquí. Cuando leo en Lucas 20,1-20 vuelvo a comprender así esta narración del bautismo de Jesús. Y dejo esto en la mesa del debate: ¡qué poco tiene que ver la realidad y práctica del bautismo cristiano católico con esta buena noticia del bautismo de Jesús a sus treinta años! Carmelo Bueno Heras

CINCO MINUTOS con la otra Biblioteca de la BIBLIA entre las manos. Tú y yo, entre otras muchas actividades, solemos también leer. En ocasiones, quedamos sorprendidos por lo que leemos. Es más, y nos ocurre a veces, llegamos a pensar que lo que leemos nos hubiera gustado haberlo escrito nosotros mismos. Por esta sola razón, me he decidido a compartir CONTIGO, semana a semana, durante este año eclesiástico, 52 libros.

Ahora, Semana 7ª: 09.01.2022.  Cita de: Anthony de Mello, La oración de la rana 1, Sal Terrae, Santander, 276 páginas.

Las personas verdaderamente religiosas observan la Ley. Pero ni la temen...

¿Cómo se gana usted la vida?, le preguntó una señora a un hombre joven durante un cocktail. Soy paracaidista.

Debe de ser tremendo saltar con paracaídas, dijo la señora. En fin... tiene sus malos momentos, sí. ¿Y cuál ha sido su más terrible experiencia?

Bueno, dijo el paracaidista, creo que fue una vez en que caí en un césped en el que había un letrero que decía: PROHIBIDO PISAR LA HIERBA.

...Ni la reverencian...

Un sargento preguntó a un grupo de reclutas por qué se usaba madera de nogal para la culata del rifle...

...Ni la absolutizan...

Un empleado del ferrocarril informó de un asesinato ocurrido en un tren...

...Ni la magnifican desproporcionadamente...

El señor Smith había asesinado a su esposa y la defensa alegó enajenación mental transitoria. El acusado se encontraba declarando, y su abogado le pidió que describiera cómo había sido el crimen...

...Ni la explotan...

El mullah Nasrudin se encontró un diamante al borde de la carretera. Según la ley, el que encuentra algo sólo puede quedarse con ello si anuncia su hallazgo en tres ocasiones distintas en el centro de la plaza del mercado.

Como Nasrudim tenía una mentalidad demasiado religiosa como para hacer caso omiso de la ley, y además era demasiado codicioso como para correr el riesgo de tener que entregar lo que había encontrado, acudió durante tres noches consecutivas al centro del mercado de la plaza, cuando estaba seguro de que todo el mundo estaba durmiendo, y allí anunció con voz apagada: ‘He encontrado un diamante en la carretera que conduce a la ciudad. Si alguien sabe quién es su dueño que se ponga en contacto conmigo cuanto antes’.

Naturalmente nadie se enteró de las palabras del mullah, excepto un hombre que, casualmente, se encontraba asomado a su ventana la tercera noche y oyó cómo el mullah decía algo entre dientes. Cuando quiso averiguar de qué se trataba, Nasrudim le replicó: ‘Aunque no estoy en absoluto obligado a decírtelo, te diré algo: como soy un hombre religioso, he acudido aquí esta noche a pronunciar ciertas palabras en cumplimiento de la ley’.

Propiamente para ser malo no necesitas quebrantar la ley. Basta con que la observes a la letra.

Texto completo en las páginas 116-124.

sábado, 1 de enero de 2022

Domingo 2º de Navidad C (02.01.2022): Juan 1,1-18.(La palabra... dicha, escrita, vacía, verdadera, humana, divina... ¡LA PALABRA!) y CINCO MINUTOS con la otra Biblioteca de la BIBLIA entre las manos

 

Hablemos de los orígenes

Hablo del comienzo. Hablamos de los orígenes. Hablando del principio. O tan sencillo como decir: 'Sobre el principio'. De todo. O de tal asunto concreto. Que yo recuerde, así comienzan tres libros de la Biblia. El primero, y por eso se le llama así, el Génesis: sobre el principio, hablando del principio. Hablando sobre esta cuestión, como dice el escritor del Génesis, hay que decir que 'Dios creó los cielos y la tierra'. Es decir, creó todo. Viene a ser del dogma de Israel.

Así comienza, ¡empieza!, el primer Evangelio que se escribió, el de María Magdalena al que se le llama 'Según san Marcos'. Hablando de la raíz, o de las raíces, dejo escrito que es una buena noticia, un Evangelio, éste, una persona, Jesús de Nazaret. 

Así empieza, ¡comienza!, el cuarto y último de los Evangelios de la Biblia, el de Juan: hablando de 'el arjé' (textualmente, como lo decían los griegos de Platón o Aristóteles) hay que decir que se trata de 'una palabra', mejor, de 'la palabra', de un hombre.

Recopilo este breve diccionario, hasta ahora: Principio, Comienzo, Origen, Génesis, Raíz, Arjé.. Y a éstas, tan bíblicas y evangélicas, me atrevo a añadir estas otras: amanecer, nacimiento, roca, fundamento (¿le suena a uno eso del 'principio y fundamento'?), despertar y también... ¡semilla, célula!

Y ahora me quedo en silencio y contemplo.

Después del principio vino... ¡el progreso!, la evolución, la creatividad, el futuro y siempre en contextos nuevos para no dejar jamás de aprender, hasta cansarse de aprender, hasta morir de aprendizajes.

En esta historia de los orígenes, del progreso y del futuro estamos, entre otras celebridades, tú y yo. Y estamos de enhorabuena HOY. Siempre es HOY. Enhorabuena por respirar y vivir, las dos acciones que se hacen, una, inmediatamente después de nacer o empezar; y, la otra, inmediatamente antes de dejar de respirar o de acabarse. De la realidad de ese ¡antes' y de ese otro 'después', ¿quién sabe nada? ¿quién sabe algo? ¿quién sabe todo? Sabemos de respirar y vivir y de eso hablamos, es el HOY. Siempre es HOY. 

A continuación se encuentran los comentarios de un par de páginas de dos Libros de la inabarcable Biblioteca Humana Editada.

Carmelo

 

Domingo 2º de Navidad C (02.01.2022): Juan 1,1-18.
Así lo comento y comparto CONTIGO: La palabra... dicha, escrita, vacía, verdadera, humana, divina... ¡LA PALABRA!

 

Estamos en el primer domingo del estrenado año 2022. La autoridad de la liturgia nos suele presentar en este domingo la escucha y meditación de la primera página del cuarto Evangelio, el último de los recopilados en la biblioteca breve del nuevo testamento de la Biblia. Un Evangelio que se escribe en los años finales del siglo primero de nuestra historia.

Muchas personas, en muchos momentos y de muchas maneras han hablado tanto de la palabra como de la persona de Jesús de Nazaret, pero poquitos o ninguno se atrevió a hablar de este hombre judío y laico de la Galilea como el hombre palabra. Es una opción sorprendente, pero si se ha leído un par de veces el libro completo de este Evangelio la sorpresa se comprende. La mano narradora del Evangelio de Juan presenta a su Jesús de Nazaret como el agua, el pan, el camino, la luz, la verdad, el pastor, el vino, la vida, el templo, el sábado, la pascua, ... y de entrada, antes de nada o de otras cosas, la palabra: “el comienzo es la palabra” (Juan 1,1). Y por completar esta presentación, esta palabra que es Jesús se identifica y es ‘el amor’: ‘Amaos unos a otros, es mi único mandamiento y mi única religión’, que se nos dirá en el texto de Juan 13,34-35.

Ya que hemos comenzado el año con esta lectura del cuarto Evangelios, ¿por qué no seguir con esta lectura el resto de los domingos del año? Nunca ha sucedió tal acontecimiento en la historia de los veinte siglos de la iglesia de los seguidores de Jesús. Jamás la liturgia cristiana católica propuso anunciar a sus fieles de manera completa y continuada esta palabra del Evangelio de Juan. Ahora dispongo de una semana completa para volver a empaparme de este Jesús que para el cuarto Evangelio es la palabra, primera y principal.

El comienzo de este precioso poema (Juan 1,1-2) es idéntico al comienzo del primer libro de la biblia, que es el Génesis. Aquella primera imagen de un dios que crea mientras habla es la que este narrador Juan atribuye también a su Jesús de Nazaret. Y yo me digo, emocionado y para mis adentros, que cuando hablo también creo, presente de indicativo del verbo creer y del verbo crear. Y te digo, convencido y creyente, que cuando tú hablas tu palabra crea también. Ahora tú y yo comprendemos que hablar y escuchar es a la vez lo más, tanto humano como divino

Se nos cuenta también que esta palabra-palabra es la luz. La luz que alumbra y calienta. Imagen que leemos también en el comienzo del Génesis. Precisamente la primera expresión que aquel libro pone en boca del dios en quien creía es una palabra sobre la luz. “Haya luz”, dijo. La del primer día de la creación y la de su correspondiente el día cuarto. Y al leer estas cosas ahora, y contigo, nos sentimos luz también: fósforos encendidos en la oscuridad o volcán incandescente.

Destaco una vez más un par de referencias de este poema inicial del cuarto Evangelio que nunca quisiera olvidar y que desearía se nos hicieran carne de nuestra propia carne. Se trata de lo que nos anuncian los versículos 16º y 17º, decimosexto y decimoséptimo. Que se arraiguen tanto en la memoria como en las yemas de nuestros veinte dedos. De la plenitud que es la palabra-persona Jesús de Nazaret, tú y yo hemos recibido también su plenitud. Somos personas. Plenas. Plenitud. Todo. La tentación constante que me asalta es negar esta evidencia. Esta es la primera de estas dos referencias. La otra no es menor en importancia: la Ley -la de Moisés y su Dios del Sinaí y del templo de Jerusalén- tuvieron su sentido hasta Jesús. Con él, su persona y su palabra, se abre una nueva noticia buena. Carmelo Bueno Heras 

 


Tú y yo, entre otras muchas actividades, solemos también leer. En ocasiones, quedamos sorprendidos por lo que leemos. Es más, y nos ocurre a veces, llegamos a pensar que lo que leemos nos hubiera gustado haberlo escrito nosotros mismos. Por esta sola razón, me he decidido a compartir CONTIGO, semana a semana, durante este año eclesiástico, 52 libros.

Ahora, Semana 6ª: 02.01.2022. Cita de: Ariel Álvarez Valdés, Nuevos enigmas de la Biblia 4, PPC, Madrid, 2021, 174 páginas.

 ¿Existió el rey David? Si hay un personaje sobresaliente en la Biblia, es el rey David. Todo el mundo conoce cómo mató al gigante Goliat armado con apenas una honda. Hijo menor de ocho hermanos, pastor, músico, poeta, militar, político, profeta y rey, David llegó a ser una de las figuras más amadas y a la vez más controvertidas de la tradición judeocristiana. Su nombre aparece unas mil veces en la Biblia, y sus proezas militares han sido inmortalizadas en el imaginario popular. Pero ¿existió el rey David? A comienzos del siglo XX, muchos estudiosos ponían en duda su historicidad. Decían que los relatos bíblicos que hablan de él fueron escritos con fines religiosos cinco siglos después de su época [...]

Sin embargo, el 21 de julio de 1993 todo cambió. Ese día, un equipo de arqueólogos dirigido por el profesor Avraham Biran se hallaba realizando excavaciones al norte de Galilea en un sitio llamado Tel Dan, la antigua ciudad bíblica de Dan, levantada sobre un tell (es decir, una pequeña colina). Cuando la jornada de trabajo terminaba y todos se retiraban la arqueóloga Gila Cook pasó cerca de un muro, levantado con restos de otros edificios y por casualidad miró hacia abajo. Entonces notó que una de las piedras empotradas tenía grabada unas letras [...] ¡la inscripción nombraba al mismísimo rey David! [...]

Que el rey David existió, hoy está fuera de discusión. Pero sigue siendo cierto que muchos de sus relatos en la Biblia están idealizados. Porque la Sagrada Escritura no pretende transmitir una crónica histórica de los hechos [...] Cierta vez, un hombre tomó la pluma y escribió: “El año pasado tuve una cirugía, me quitaron la vesícula y debí quedarme en cama un largo tiempo. También cumplí 60 años, y tuve que renunciar al trabajo que amaba. Además, murió mi padre, y mi hijo fracasó en un examen médico por un accidente de automóvil que lo tuvo hospitalizado varios meses, y por el que perdimos el coche. Fue un año bastante malo”. Cuando su esposa entró en la habitación, lo halló triste, y leyó lo que había escrito. Entonces se fue, y luego volvió con otro papel que colocó junto al de su marido. En él se leía: “El año pasado finalmente me deshice de mi vesícula, que tanto me hizo sufrir. Cumplí 60 años con buena salud y me retiré de mi trabajo, por lo que ahora dispongo de más tranquilidad. Además, mi padre, a los 95 años y sin depender de nadie, conoció finalmente a su Creador. También mi hijo recibió una nueva oportunidad de vida. Y, si bien mi coche quedó destruido, él está vivo y sin ninguna discapacidad. Fue un año de muchas bendiciones”.

La historia vista desde la fe, desde la esperanza, desde la oportunidad, como la cuenta la Biblia, no es una mentira ni una fábula. Es una manera de integrar otra mirada a la vida real. Una mirada complementaria, tan válida como la mirada común y ordinaria con la que vemos nosotros, pero que tiene la ventaja de aportar plenitud a la existencia. Porque a veces hace falta mucha ilusión para ver tanta realidad.

Texto completo en las páginas 7-22, el primero de los diez enigmas comentados.