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domingo, 14 de junio de 2020

Ven Espíritu de vida y sálvanos (Leonardo Boff) 12062020


Ven Espíritu de vida y sálvanos

2020-06-12

                 Todos nos sentimos perdidos: investigadores, médicos y médicas, epidemiólogos, biólogos y todos los saberes que tenemos, ninguno conocemos el coronavirus, ni sabemos cómo hacerle frente eficazmente con una vacuna. Ojalá no sea lo que algunos biólogos temen desde hace mucho: el NBO (Next Big One), “el gordo”, el virus que hará desaparecer a la especie humana.
                Además del virus de la covid-19 y de los distintos virus ya conocidos, estamos enfrentándonos a tiempos ecológicamente amenazadores, con el calentamiento global, la sexta extinción en masa, la erosión de la biodiversidad y otras.
                Aparte de usar los medios científicos que nos están dejando desamparados, tenemos una referencia de otro orden, que no va contra la inteligencia, pero que va más allá de su alcance: es la inteligencia espiritual, que capta el Espíritu Creador. No está fuera de nuestra realidad cuando es entendida holísticamente.
                Este Espíritu Creador es responsable de la parición del Universo, con sus miles de millones de galaxias y billones de estrellas y planetas, el que existía antes del antes... y que hizo surgir aquel ínfimo punto cargado de energía que al explotar, el (big bang), dio origen al Universo. Continúa presidiendo todo el proceso cosmogénico, nuestro planeta y a cada uno de nosotros, pues es el Spiritus Creator, el Pneuma, el Soplo de Vida. En las lenguas mediorientales es siempre femenino, como la mujer, que genera Vida.

                Estos momentos de crisis son ocasión para invocarlo y suplicarle: “Tú que eres Fuente de Vida, salva nuestras vidas, las vidas de los más desvalidos, las vidas de toda la humanidad”.
                Dice el Génesis que en el principio aleteaba sobre el touwabou (en hebreo), el caos original; de él fueron sacadas todas las cosas y puestas en su debido orden en el cielo y en la tierra; y, finalmente, nosotros los seres humanos, hombres y mujeres.
                Ampliando el horizonte, es importante reconocer que su creación está amenazada, más allá de los efectos letales de la covid-19. La amenaza no proviene de un meteorito rasante, como el de hace 65 millones de años, que exterminó a los dinosaurios, que llevaban más de cien millones de años sobre la Tierra. El actual meteoro rasante se llama homo sapiens, que también es demens, doblemente demens (inteligente y demente, doblemente demente). Debido a su agresiva relación para con la Tierra y para con todos sus ecosistemas, puede eliminar la vida humana, destruir nuestra civilización y afectar seriamente a toda la biosfera.
                En un contexto así, reflexionaremos sucintamente e invocaremos la acción sanadora y recreadora del Espíritu Santo. Nuestras fuentes de referencia son los dos Testamentos judeocristianos y la experiencia humana, cuyo espíritu es animado por el Espíritu Creador, llamado por la liturgia “Luz beatísima”.
                Pensar en el Espíritu Santo nos obliga a ir más allá de las categorías clásicas con las cuales se elaboró el discurso occidental, tradicional y convencional de la teología. Dios, Cristo, la gracia y la Iglesia se pensaron dentro de las categorías metafísicas de la filosofía griega de sustancia, de esencia y de naturaleza. Por lo tanto, por algo estático y circunscrito ya siempre de forma inmutable. Este paradigma fue convertido en oficial por la teología cristiana.

                Sin embargo, pensar el Espíritu implica asumir otro paradigma, el de movimiento, de acción, de proceso, de emergencia, de la historia y de lo nuevo y lo sorprendente. Este no puede ser aprehendido con la terminología sustancialista sino con la del venir-a-ser.
                Este paradigma nos acerca a la cosmología moderna y a la física cuántica. Estas ven todas las cosas en génesis, emergiendo de un fondo de Energía Innombrable, misteriosa y amorosa que está antes del antes, en el tiempo y el espacio cero. Sostiene el Universo y todos los seres en él, penetra en el Cosmos de punta a punta, y nos penetra totalmente. Esta Energía de Fondo, llamada también Abismo Originador de todo ser, es la mejor metáfora del Espíritu Creador, que es todo esto y más.
                Volver a decir el tercer articulo del Credo cristiano, “Creo en el Espíritu Santo”, en estos nuevos moldes tiene un significado nuevo, conscientes de que siempre nos quedamos cortos acerca de lo que debemos decir sobre el Espíritu Creador.
                Por último, hay que reconocer que hemos tocado el Misterio. Éste no se opone al conocimiento, porque el Misterio es lo ilimitado con lo que se encuentra todo conocimiento. Éste conoce siempre más y más, pero en todo conocimiento permanece el Misterio. Por naturaleza, ilimitado. Ese Misterio se revela pero también se vela. La misión de quienes lo acogen y se entregan a su reflexión sistemática como los teólogos y teólogas, también los que se dedican a la filosofía (como F. Hegel, cuya categoría central es el Espíritu Absoluto) es buscar incesantemente esta revelación.
                Es propio del Espíritu esconderse dentro de los procesos evolutivos y de la historia. Es propio del ser humano descubrirlo. El Espíritu “sopla donde quiere, y no sabemos ni de dónde viene ni a dónde va” (cf Jn 38). Esto no nos exime de la tarea de desocultarlo.
                Es lo que esperamos ardientemente, que este Espíritu se manifieste e inspire a los espíritus de nuestros investigadores para que descubran una vacuna que salve nuestras vidas. Y cuando Él irrumpe sorprendentemente a través de su investigación, nos regocijamos y celebramos, llenos de gratitud por su acción mediada por el espíritu humano.

                El pasado domingo 31 de mayo hemos celebrado la fiesta de Pentecostés, una de las mayores de las iglesias cristianas. Es una fiesta sin fin, porque el Espíritu está permanentemente en acción, se prolonga a lo largo y ancho de la historia y llega a nosotros hasta en los días que sufrimos, nos angustiamos y tememos la letalidad del coronavirus. El Spiritus Creator nunca abandonó su creación, ni siquiera en las quince grandes destrucciones por las que pasó. Y no nos abandonará ahora. Veni Creator Spiritus y sálvanos.            



domingo, 9 de junio de 2019

Oración para invocar al Espíritu Santo compuesta por San Juan Pablo II

Oración para invocar al Espíritu Santo compuesta por San Juan Pablo II

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¿Te enfrentas a un reto o un problema bastante complicado? La oración al Espíritu Santo puede ayudarte a manejar esas situaciones

 
El Espíritu Santo proviene de la misma naturaleza del Padre y el Hijo y se le conoce como la tercera persona de la Santísima Trinidad.
El Espíritu Santo es igual a Dios en todas sus formas; el Espíritu Santo es Dios. Él es quien impulsa, quien alienta, quien da la fuerza e inspira al hombre en su proceso de conversión

El Espíritu Santo en el Plan de Salvación

Hay numerosas referencias al Espíritu Santo en el Antiguo y el Nuevo Testamento. El Espíritu Santo ha estado involucrado con el Padre y el Hijo desde el comienzo del tiempo para realizar el plan de la salvación para la humanidad. Durante la creación, el Espíritu Santo se conoce como el viento de Dios:
"En el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas" (Génesis 1,1-2)

¿Enfrentando un reto o problema difícil?

La oración al Espíritu Santo puede ayudarte a manejar esas situaciones con la asistencia divina de Dios. Cuando Jesús les dijo a los apóstoles en la última cena que el Espíritu Santo los instruiría en su Palabra y se convertiría en su defensor y consolador, Él quiso decir que su Espíritu los ayudaría de esta forma.
Una forma simple y elegante comunicarse con el
 

Espíritu Santo

 
puede ser invocándolo a través de una oración:
"Ven, Espíritu Santo, Llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía, Señor, tu Espíritu, para que se renueve la faz de la Tierra.
Oremos: Oh Dios, que llenaste los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo; concédenos que, guiados por el mismo Espíritu, sintamos con rectitud y gocemos siempre de tu consuelo.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén"
A continuación, puedes rezar esta oración compuesta por Santo Juan Pablo II con ocasión del segundo año de preparación al Jubileo del año 2000
Espíritu Santo, dulce huésped del alma, muéstranos el sentido profundo del gran Jubileo y prepara nuestro espíritu para celebrarlo con la fe, en la esperanza que no defrauda, en la caridad que no espera recompensa.

Espíritu de verdad, que conoces las profundidades de Dios, memoria y profecía de la Iglesia, dirige la Humanidad para que reconozca en Jesús de Nazaret el Señor de la gloria, el Salvador del mundo, la culminación de la Historia.

Ven, Espíritu de amor y de paz.

Espíritu creador, misterioso artífice del Reino, guía la Iglesia con la fuerza de tus santos dones para cruzar con valentía el umbral del nuevo milenio y llevar a las generaciones venideras la luz de la Palabra que salva.

Espíritu de santidad, aliento divino que mueve el universo, ven y renueva la faz de la tierra. Suscita en los cristianos el deseo de la plena unidad, para ser verdaderamente en el mundo signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad del género humano.

Ven, Espíritu de amor y de paz.

Espíritu de comunión, alma y sostén de la Iglesia, haz que la riqueza de los carismas y ministerios contribuya a la unidad del Cuerpo de Cristo, y que los laicos, los consagrados y los ministros ordenados colaboren juntos en la edificación del único Reino de Dios.

Espíritu de consuelo, fuente inagotable de gozo y de paz, suscita solidaridad para con los necesitados, da a los enfermos el aliento necesario, infunde confianza y esperanza en los que sufren, acrecienta en todos el compromiso por un mundo mejor.

Ven, Espíritu de amor y de paz.

Espíritu de sabiduría, que iluminas la mente y el corazón, orienta el camino de la ciencia y la técnica al servicio de la vida, de la justicia y de la paz. Haz fecundo el diálogo con los miembros de otras religiones. y que las diversas culturas se abran a los valores del Evangelio.

Espíritu de vida, por el cual el Verbo se hizo carne en el seno de la Virgen, mujer del silencio y de la escucha, haznos dóciles a las muestras de tu amor y siempre dispuestos a acoger los signos de los tiempos que Tú pones en el curso de la Historia.

Ven, Espíritu de amor y de paz.

A Ti, Espíritu de amor, junto con el Padre omnipotente y el Hijo unigénito, alabanza, honor y gloria por los siglos de los siglos.
Amén

Pentecostés. Solemnidad. Ven Espíritu Santo Creador (9 de junio)

Pentecostés. Solemnidad. Ven Espíritu Santo Creador

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Pentecostés marca el final de la Pascua. En él celebramos la efusión del Espíritu Santo que dio origen al nacimiento de la Iglesia

 
Pentecostés, La venida del Espíritu Santo es una de los grandes fiestas para la Iglesia Católica, debido a que en este día, el Espíritu Santo vino sobre la Iglesia de una forma muy especial, trayendo una esperanza renovada y fuerza para el anuncio del Evangelio.
El Libro de los Hechos de los Apóstoles ha sido llamado: "El Evangelio del Espíritu Santo"

Fecha: Domingo después de la Ascensión del Señor

Martirologio romano: Solemnidad de Pentecostés, que concluye el tiempo sagrado de los cincuenta días de Pascua y, a través de la efusión del Espíritu Santo sobre los discípulos en Jerusalén, hay una conmemoración de los comienzos de la Iglesia y el inicio de la misión de los apóstoles de predicar a todas las tribus, pueblos y naciones.

Historia del Pentecostés

Pentecostés significa 50, se le llamaba anteriormente como "Fiesta de las semanas" porque se celebraba 7 semanas después del Domingo de Resurrección.
Pentecostés marca el final de la temporada de Pascua, en él, los católicos celebramos la efusión del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, que dio origen al nacimiento de la Iglesia.
50 días después de la resurrección de Jesús (y 10 días después de su Ascensión), los apóstoles estaban reunidos, confundido y contemplando su propósito y su futura misión.

Pentecostés y sus orígenes.

La Fiesta de Pentecostés tenía dos significados en el antiguo testamento:
  1. Histórico: Recordaba la entrega de la Ley de Dios en el Monte Sinaí
  2. Agrícola: Se ofrecían a Dios las primicias de la cosecha, es decir, lo primero que se había cosechado.
A los 50 días de salir los hijos de Israel de Egipto llegaron al Monte Sinaí. En la cumbre de ese monte, apareció Dios entre rayos y truenos y le dio los Diez Mandamientos a Moisés. Así quedó sellada la antigua alianza entre Dios y su pueblo
A los 50 días de haber salido Resucitado Jesús en su cuerpo glorioso, tuvo lugar la llegada del Espíritu Santo en forma de fuego que se posó sobre los apóstoles y empezaron a hablar en lenguas diferentes (idiomas), por el poder del Espíritu Santo.
Con esto, Dios sella una nueva alianza con su pueblo: el Nuevo Testamento.
Así entonces, Pentecostés se transforma en un tiempo para celebrar dos realidades importantes: la venida del Espíritu Santo y el nacimiento de la Iglesia.

La venida del Espíritu Santo.

El libro de los Hechos de los Apóstoles nos narra cómo fue el episodio de la llegada del Espíritu Santo:
"De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse" (Hechos 2,2-4)

Simbología del Espíritu Santo

La aparición del Espíritu Santo estuvo marcada por dos grandes prodigios que hicieron llenar de temor a los Apóstoles: el viento y el fuego
El Fuego: siempre fue tenido como símbolo de purificación, de calor y de luz. Purifica e ilumina. En las Sagradas Escrituras, los símbolos de "Viento" y "Fuego" se utilizan para señalar la presencia de Dios, porque estos elementos tienen una fuerza irresistible.
El Viento: empuja, refresca, da vida, siempre dinámico, invisible, pero actuando. Es una de las fuerzas de Dios que obra en nuestra salvación.
Lenguas como llamaradas, fuego que penetra donde quiera. Nada se le resiste. Destruye impurezas.
El Señor, en su gran misterio de amor y de salvación, no pudo escoger otros símbolos mejores para representar al Espíritu Santo.

¿Quién es el Espíritu Santo?

El Espíritu Santo, es la tercera persona de la Santísima Trinidad. Es Verdadero Dios como lo son el Padre y el Hijo. Es el Amor del Padre y el Hijo El Espíritu. Recibe una misma adoración y gloria.
Es el que crea en nosotros un corazón nuevo, para que acojamos la Palabra de Dios, la meditemos y la interioricemos. Nos ayuda a descubrir sus inagotables riquezas y nos da la fortaleza en los momentos que más lo necesitamos.
Jesús, cuando hace la promesa a sus discípulos sobre la Venida del Espíritu Santo, le llama el "Paráclito", (abogado)."Paráclito" se traduce habitualmente como "Consolador".
Jesús también llama al Espíritu Santo "el Espíritu de Verdad". Nadie conoce a ciencia cierta cómo es el Espíritu Santo, pero lo conocemos por sus frutos y uno de ellos es hacer hablar maravillas a los que lo reciben
"No existe un artista tan magistral como el Espíritu Santo: toma a un niño, un pobre pastorcillo y lo transforma en el gran profeta y rey: David.
Toma a un sencillo pescador y lo hace predicador y jefe de la Iglesia. Toma a once pobres cobardes y los hace Pilares de la más grande obra fundada en el mundo" (San Gregorio)

Los 7 dones del Espíritu Santo

Los siete dones del Espíritu Santo pertenecen en plenitud a Cristo. Completan y llevan a su perfección las virtudes de quienes los reciben. Hacen a los fieles dóciles para obedecer con prontitud a las inspiraciones divinas.
Don de sabiduría: Nos hace comprender la maravilla insondable de Dios y nos impulsa a buscarle sobre todas las cosas, en medio de nuestro trabajo y de nuestras obligaciones.
Don de inteligencia: Nos descubre con mayor claridad las riquezas de la fe.
Don de consejo: Nos señala los caminos de la santidad, el querer de Dios en nuestra vida diaria, nos anima a seguir la solución que más concuerda con la gloria de Dios y el bien de los demás.
Don de fortaleza: Nos alienta continuamente y nos ayuda a superar las dificultades que sin duda encontramos en nuestro caminar hacia Dios.
Don de ciencia: Nos lleva a juzgar con rectitud las cosas creadas y a mantener nuestro corazón en Dios y en lo creado en la medida en que nos lleve a Él.
Don de piedad: Nos mueve a tratar a Dios con la confianza con la que un hijo trata a su Padre.
Don de temor de Dios: Nos induce a huir de las ocasiones de pecar, a no ceder a la tentación, a evitar todo mal que pueda contristar al Espíritu Santo, a temer radicalmente separarnos de Aquel a quien amamos y constituye nuestra razón de ser y de vivir.

Renovación en Pentecostés.

El día de Pentecostés ofrece a los cristianos dos posibilidades de renovación. El primero es un recordatorio de que la misión permanente de la Iglesia es llevar la Buena Nueva a todas las naciones.
El Evangelio es para ser entregado no sólo a una localidad, sino a todo el mundo.
La segunda oportunidad es más personal. El día de Pentecostésofrece una tremenda oportunidad para la renovación individual, recordando que el Espíritu Santo sigue trabajando en la vida de cada uno de nosotros, transformando la debilidad en fuerza, la timidez en valentía, y el miedo en esperanza y fe

Oración al Espíritu Santo.

Espíritu de sabiduría y de inteligencia, ilumina nuestras mentes para percibir los misterios del universo en relación con la eternidad.
Espíritu de consejo y de fortaleza, guíanos con firmeza en nuestra decisión bautismal de seguir el camino del amor de Jesús.
Espíritu de conocimiento y reverencia, ayúdanos a ver el valor duradero de la justicia y la misericordia en nuestras relaciones cotidianas con los demás.
Que podamos respetar la vida mientras trabajamos para resolver los problemas de la familia y la nación, la economía y la ecología.
Espíritu Santo de Dios, despierta nuestra fe, la esperanza y el amor. Llena nuestras vidas con asombro y admiración con tu presencia que penetra toda la creación.
Amén.
 

viernes, 7 de junio de 2019

Novena al Espíritu Santo: Día 9: Los frutos del Espíritu Santo (8 de junio)

Novena al Espíritu Santo: 
Día 9: Los frutos del Espíritu Santo

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Los frutos del Espíritu Santo son el resultado de las acciones producidas por los dones del Espíritu Santo en la vida de un cristiano

 
Noveno día de la Novena al Espíritu Santo, oramos por los doce frutos del Espíritu Santo, que vienen de cooperar con las gracias sobrenaturales de los siete dones del Espíritu Santo y reforzar nuestro deseo de hacer el bien.
Los frutos del Espíritu Santoson el resultado de las acciones producidas por los dones del Espíritu Santo en la vida de un cristiano.
Los frutos del Espíritu Santo son obras que sólo podemos realizar con la ayuda del Espíritu Santo. La presencia de estos frutos es una indicación de que el Espíritu Santo mora en el corazón del cristiano.
San Pablo escribe en su Carta a los Gálatas:
"El fruto del Espíritu es: amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia. Frente a estas cosas, la Ley está de más". (Gálatas 5,22-23)
Según San Pablo, estos nueve atributos resumen la vida cristiana. En la Iglesia Católica y en otras tradiciones de la Iglesia, hay 12 frutos del Espíritu Santo y según el catecismo aquí los presentamos:
"Los frutos del Espíritu son perfecciones que el Espíritu Santo forma en nosotros como los primeros frutos de la gloria eterna. La tradición de la Iglesia enumera doce: "caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia y castidad". (Catecismo #1832)
Para entender mejor estos Frutos del Espíritu Santo, vamos al Evangelio de Mateo:
"Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos. Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán". (Mateo 7,17-20)
Esta cita bíblica nos ayuda a entender las conductas observables de las personas que han permitido que la gracia del Espíritu Santo sea activa en sus vidas. Aquí están los 12 frutos del Espíritu Santo y sus significados.

1. Verso para el noveno día

"Tú, sobre aquellos que cada vez más Te confiesan y Te Adoran, en Tus siete dones, desciende; Dales alivio en la muerte. Dales vida contigo en las alturas. Dale las alegrías que nunca terminan. Amén"

2. Meditación día 9: Los frutos del Espíritu Santo.

Los dones del Espíritu Santo perfeccionan las virtudes sobrenaturales al permitirnos practicarlas con mayor docilidad a la inspiración divina.
A medida que crecemos en el conocimiento y en el amor de Dios, bajo la dirección del Espíritu Santo, nuestro servicio se vuelve más sincero y generoso y la práctica de las virtudes mucho más perfecta.
Tales actos de virtudes dejan el corazón lleno de alegría y consuelo y son conocidos como los Frutos del Espíritu Santo.
Estos frutos, a su vez, hacen más activa la práctica de las virtudes y se convierten en un poderoso incentivo para esfuerzos aun mayores en el servicio de Dios, para servir a quien es reinar.

3. Oración para el noveno día.

Ven, oh Espíritu Divino, llenad mi corazón con Tus frutos celestiales, Tu caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza, para que nunca me vea yo cansado en el servicio de Dios; sino que, por continua y fiel sumisión a tu inspiración, pueda merecer estar unidos eternamente contigo en el amor del Padre y del Hijo. Amén.
Amén.

Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria

4. Consagración al Espíritu Santo

De rodillas ante la gran multitud de testigos celestiales, me ofrezco, en alma y cuerpo a Ti, Espíritu Eterno de Dios. Adoro el resplandor de tu pureza, la perfección infalible de tu justicia y el poder de tu amor.
Tú eres la Fuerza y ​​la Luz de mi alma. En Ti vivo, me muevo y soy. No deseo nunca afligirte por la infidelidad a la gracia y rezo con todo mi corazón para ser guardado del menor pecado contra ti.
Misericordiosamente, guarda todos y cada uno de mis pensamiento y concédeme que yo pueda siempre mirar tu luz, escuchar tu voz y seguir tus inspiraciones llenas de gracias
Me aferro a Ti, me entrego a Ti y te pido, por tu compasión, para que me vigiles en mi debilidad.
Sosteniendo los Pies perforados de Jesús, mirando Sus Cinco Llagas, confiando en Su Preciosa Sangre y adorando Su costado abierto y su Corazón herido, Te Suplico, Espíritu Adorable, Auxilio en mi flaqueza, que me guardes en tu gracia para que nunca pueda pecar contra Ti.
Dame la gracia, oh Espíritu Santo, Espíritu del Padre y del Hijo, para decirte siempre y en todas partes: "Habla, Señor, que tu siervo escucha".
Amén.

Rezar un Gloria

5. Oración por los 7 dones al Espíritu Santo

Oh Señor Jesucristo, que antes de ascender al cielo, prometiste enviar al Espíritu Santo para terminar Tu obra en las almas de Tus Apóstoles y Discípulos, dígnate concederme el mismo Espíritu Santo para perfeccionar en mi alma la obra de Tu gracia y de tu amor.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Sabiduría, para despreciar las cosas perecederas de este mundo y aspirar sólo después de lo eterno.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Entendimiento, para iluminar mi mente con la luz de Tu divina verdad.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Consejo, para que yo pueda elegir el modo más seguro de agradar a Dios y ganar el cielo.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Fortaleza, para que lleve mi cruz Contigo y para que yo pueda vencer con valentía todos los obstáculos que se oponen a mi salvación.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Conocimiento, para conocer a Dios, conocerme a mí mismo y perfeccionarme en la ciencia de los santos.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Piedad, para que pueda encontrar el servicio de Dios dulce y amable.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Temor de Dios, para que yo pueda estar lleno de una reverencia amorosa hacia Dios y temer de alguna manera desagradarle.
Señálame, Señor mío, con la señal de Tus verdaderos discípulos y anímame en todo con tu Espíritu.
Amén.

Novena al Espíritu Santo completa

miércoles, 5 de junio de 2019

Novena al Espíritu Santo: Día 7: El don de Consejo (6 de junio)

Novena al Espíritu Santo: 
Día 7: El don de Consejo

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El don de Consejo es uno de los dones especiales del Espíritu Santo, ilumina nuestro corazón, para que comprendamos el modo justo de hablar

 
Séptimo día de la Novena al Espíritu Santo, pedimos por el don del consejo, el sentido común sobrenatural, a través del cual podemos traducir nuestra Fe en acción en todo lo que hacemos.
El don de Consejo es uno de los dones especiales del Espíritu Santo; perfecciona la virtud de la prudencia. Su función es permitir a una persona juzgar pronta y correctamente, como por una especie de intuición sobrenatural, lo que debe hacerse, especialmente en situaciones difíciles.
Con el don de consejo, el Espíritu Santo habla al corazón y en un instante ilumina a una persona en lo que debe hacer. Corresponde a la promesa hecha por Cristo a sus discípulos:
"Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu del Padre hablará en ustedes". (Mateo 10,19)
Iluminado por el Espíritu Santo, una persona aprende qué hacer en un caso específico y qué consejo dar cuando se le consulta o ordena hacer si está en autoridad.
"A través del don del consejo, es el mismo Dios, con su Espíritu, el que ilumina nuestro corazón, para que comprendamos el modo justo de hablar y de comportarnos en la vida... El consejo, entonces, es el don con el que el Espíritu Santo capacita nuestra conciencia para hacer una elección concreta en comunión con Dios, según la lógica de Jesús y de su Evangelio..." (Papa Francisco, 07 de mayo de 2014)

1. Verso para el séptimo día

"Sana nuestras heridas, renueva nuestra fuerza. En nuestra sequedad derrama tu rocío. Lava las manchas de la culpa".

2. Meditación día 7: El don del Consejo.

El don de Consejo da al alma una prudencia sobrenatural, que le permite juzgar con prontitud y con justicia lo que debe hacer, especialmente en circunstancias difíciles.
El Consejo aplica los principios proporcionados por el Conocimiento y el Entendimiento a los innumerables casos concretos que confrontamos en el desempeño de nuestro deber cotidiano como padres, maestros, servidores públicos y ciudadanos cristianos.
El consejo es el sentido común sobrenatural, un tesoro invaluable en la búsqueda de la salvación.
"Por encima de todas estas cosas, rogad al Altísimo, que guíe su camino en la verdad". (Ecl 37,15)

3. Oración para el séptimo día.

Ven, oh Espíritu de Consejo, ayúdame y guíame en todos mis caminos, para que siempre haga tu santa voluntad. Inclina mi corazón a lo que es bueno; Apártame de todo lo que es malo, y dirígeme por el recto camino de Tus mandamientos hacia esa meya de la vida eterna el cual anhelo.
Amén.

Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria

4.- Consagración al Espíritu Santo

De rodillas ante la gran multitud de testigos celestiales, me ofrezco, en alma y cuerpo a Ti, Espíritu Eterno de Dios. Adoro el resplandor de tu pureza, la perfección infalible de tu justicia y el poder de tu amor.
Tú eres la Fuerza y ​​la Luz de mi alma. En Ti vivo, me muevo y soy. No deseo nunca afligirte por la infidelidad a la gracia y rezo con todo mi corazón para ser guardado del menor pecado contra ti.
Misericordiosamente, guarda todos y cada uno de mis pensamiento y concédeme que yo pueda siempre mirar tu luz, escuchar tu voz y seguir tus inspiraciones llenas de gracias.
Me aferro a Ti, me entrego a Ti y te pido, por tu compasión, para que me vigiles en mi debilidad.
Sosteniendo los Pies perforados de Jesús, mirando Sus Cinco Llagas, confiando en Su Preciosa Sangre y adorando Su costado abierto y su Corazón herido, Te Suplico, Espíritu Adorable, Auxilio en mi flaqueza, que me guardes en tu gracia para que nunca pueda pecar contra Ti.
Dame la gracia, oh Espíritu Santo, Espíritu del Padre y del Hijo, para decirte siempre y en todas partes: "Habla, Señor, que tu siervo escucha".
Amén.

Rezar un Gloria

5. Oración por los 7 dones al Espíritu Santo

Oh Señor Jesucristo, que antes de ascender al cielo, prometiste enviar al Espíritu Santo para terminar Tu obra en las almas de Tus Apóstoles y Discípulos, dígnate concederme el mismo Espíritu Santo para perfeccionar en mi alma la obra de Tu gracia y de tu amor.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Sabiduría, para despreciar las cosas perecederas de este mundo y aspirar sólo después de lo eterno.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Entendimiento, para iluminar mi mente con la luz de Tu divina verdad.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Consejo, para que yo pueda elegir el modo más seguro de agradar a Dios y ganar el cielo.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Fortaleza, para que lleve mi cruz Contigo y para que yo pueda vencer con valentía todos los obstáculos que se oponen a mi salvación.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Conocimiento, para conocer a Dios, conocerme a mí mismo y perfeccionarme en la ciencia de los santos.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Piedad, para que pueda encontrar el servicio de Dios dulce y amable.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Temor de Dios, para que yo pueda estar lleno de una reverencia amorosa hacia Dios y temer de alguna manera desagradarle.
Señálame, Señor mío, con la señal de Tus verdaderos discípulos y anímame en todo con tu Espíritu.
Amén.

Novena al Espíritu Santo completa

 

Novena al Espíritu Santo: Día 6: El don de Entendimiento (5 de junio))

Novena al Espíritu Santo: 
Día 6: El don de Entendimiento

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El Espíritu Santo puede ayudarnos a tomar buenas decisiones si oramos por los siete dones que Él puede ofrecernos

En el sexto día de la Novena al Espíritu Santo, rezamos por el don de la entendimiento, que nos ayuda a comprender el significado de las verdades reveladas del cristianismo y a vivir nuestras vidas de acuerdo con esas verdades.
El Espíritu Santo mora dentro de nosotros. Según el Catecismo de la Iglesia Católica, para estar cerca de Cristo debemos ser tocados por el Espíritu Santo:
"Si queremos estar en contacto con Cristo, primero debemos haber sido tocados por el Espíritu Santo. Él viene a conocernos y enciende la fe en nosotros. En virtud del Bautismo, primer sacramento de la fe, el Espíritu Santo en la Iglesia nos comunica, íntima y personalmente, la vida que se origina en el Padre y se nos ofrece en el Hijo".
El Espíritu Santo puede ayudarnos a tomar buenas decisiones si oramos por los siete dones que Él puede ofrecernos y que están "en su plenitud" en Jesús.
Los dones incluyen sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, conocimiento, piedad y temor del Señor.
Según el Catecismo de la Iglesia Católica, no sólo "completan y perfeccionan las virtudes de quienes los reciben", sino que "hacen que los fieles sean dóciles para obedecer fácilmente las inspiraciones divinas".
Antes de orar por estos dones podemos Tratar de obtener una idea de lo que significan cada uno de ellos

1. Verso para el sexto día

"Si tú alejas tu gracia, nada puro permanecerá en el hombre, todo lo bueno se volverá malo".

2. Meditación día 6: El don del Entendimiento.

El Entendimiento, como don del Espíritu Santo, nos ayuda a captar el significado de las verdades de nuestra santa religión. Por fe, las conocemos, pero por el don de Entendimiento, aprendemos a apreciarlas y saborearlas.
Nos permite penetrar en el significado interior de las verdades reveladas y, a través de ellas, crecer a la novedad de la vida. Nuestra fe deja de ser estéril e inactiva, e inspira un modo de vida que testimonia elocuentemente la fe que hay en nosotros.
Comenzamos a caminar dignos de Dios en todas las cosas agradables, y aumentando en el conocimiento de Dios.

3. Oración para el sexto día.

Ven, Oh Espíritu de Entendimiento, e ilumina nuestras mentes, para que conozcamos y creamos en todos los misterios de la salvación; y que por fin podamos merecer ver la luz eterna en Tu Luz; y a la luz de la gloria, tener una visión clara de Ti y del Padre y del Hijo
Amén.

Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria

4. Consagración al Espíritu Santo

De rodillas ante la gran multitud de testigos celestiales, me ofrezco, en alma y cuerpo a Ti, Espíritu Eterno de Dios. Adoro el resplandor de tu pureza, la perfección infalible de tu justicia y el poder de tu amor.
Tú eres la Fuerza y ​​la Luz de mi alma. En Ti vivo, me muevo y soy. No deseo nunca afligirte por la infidelidad a la gracia y rezo con todo mi corazón para ser guardado del menor pecado contra ti.
Misericordiosamente, guarda todos y cada uno de mis pensamiento y concédeme que yo pueda siempre mirar tu luz, escuchar tu voz y seguir tus inspiraciones llenas de gracias.
Me aferro a Ti, me entrego a Ti y te pido, por tu compasión, para que me vigiles en mi debilidad.
Sosteniendo los Pies perforados de Jesús, mirando Sus Cinco Llagas, confiando en Su Preciosa Sangre y adorando Su costado abierto y su Corazón herido, Te Suplico, Espíritu Adorable, Auxilio en mi flaqueza, que me guardes en tu gracia para que nunca pueda pecar contra Ti.
Dame la gracia, oh Espíritu Santo, Espíritu del Padre y del Hijo, para decirte siempre y en todas partes: "Habla, Señor, que tu siervo escucha".
Amén.

Rezar un Gloria

5. Oración por los 7 dones al Espíritu Santo

Oh Señor Jesucristo, que antes de ascender al cielo, prometiste enviar al Espíritu Santo para terminar Tu obra en las almas de Tus Apóstoles y Discípulos, dígnate concederme el mismo Espíritu Santo para perfeccionar en mi alma la obra de Tu gracia y de tu amor.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Sabiduría, para despreciar las cosas perecederas de este mundo y aspirar sólo después de lo eterno.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Entendimiento, para iluminar mi mente con la luz de Tu divina verdad.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Consejo, para que yo pueda elegir el modo más seguro de agradar a Dios y ganar el cielo.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Fortaleza, para que lleve mi cruz Contigo y para que yo pueda vencer con valentía todos los obstáculos que se oponen a mi salvación.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Conocimiento, para conocer a Dios, conocerme a mí mismo y perfeccionarme en la ciencia de los santos.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Piedad, para que pueda encontrar el servicio de Dios dulce y amable.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Temor de Dios, para que yo pueda estar lleno de una reverencia amorosa hacia Dios y temer de alguna manera desagradarle.
Señálame, Señor mío, con la señal de Tus verdaderos discípulos y anímame en todo con tu Espíritu.
Amén.

Novena al Espíritu Santo completa

lunes, 3 de junio de 2019

Novena al Espíritu Santo: Día 5: El don de Conocimiento (4 de junio)

Novena al Espíritu Santo: 
Día 5: El don de Conocimiento

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En el quinto día de la Novena, pedimos al Espíritu Santo el don del Conocimiento, para comprender el orden de Dios y percibir su voluntad

 
El apóstol San Pablo escribió en la Carta a los Corintios lo siguiente:
"Con relación a los dones espirituales, no quiero, hermanos, que ustedes vivan en la ignorancia". (1 Corintios 12,1)
Es por esto que no debemos vivir desinformados sobre la naturaleza y el propósito de los dones espirituales. que nos regala el Espíritu Santo de Dios
Al escribirle a la Iglesia en Roma, San Pablo dice:
"Porque tengo un gran deseo de verlos, a fin de comunicarles algún don del Espíritu que los fortalezca, mejor dicho, a fin de que nos reconfortemos unos a otros, por la fe que tenemos en común". (Romanos 1,11-12)
Aquí, San Pablo nos enseña que los dones espirituales son para fortalecernos el uno a otro.
Esto, por supuesto, no significa que la persona que tiene un don espiritual no recibe alegría o sbeneficio; pero sí sugiere que los dones se dan para ser dados. Los dones espiritual no son para guardarse como un Tesoro personal. sino que son para fortalecer a los demás, a los más débiles, a los que aún no tienen suficiente fe
Fortalecer a alguien por medio de un don espiritual significa ayudar a que su fe no ceda tan fácilmente cuando el problema entra en su vida. Tenemos dones espirituales para ayudar a otras personas a mantener la fe.
Si hay alguien a tu alrededor cuya fe está siendo amenazada de alguna manera en absoluto, toma conciencia de ti y mira si puedes tener algún don espiritual que pueda fortalecer a esa persona.
En el quinto día de la Novena, pedimos al Espíritu Santo el don del conocimiento, para que podamos comprender verdaderamente el orden de Dios y que podamos percibir Su voluntad en nosotros.

1. Verso para el quinto día.

"¡Luz inmortal! Luz Divina! Visita estos corazones tuyos y llena nuestro más íntimo sera!".

2. Meditación día 5: El don de Conocimiento.

El don de Conocimiento permite al alma darle a las cosas creadas su verdadero valor en su relación con Dios. El conocimiento desenmascara la pretensión de las criaturas, revela su vacío y señala su único y verdadero propósito como instrumentos al servicio de Dios.
El Conocimiento nos muestra el cuidado amoroso de Dios incluso en la adversidad, y nos conduce a glorificarlo en todas las circunstancias de la vida.
Guiados por su luz, damos prioridad a las cosas que deben estar en primer lugar y apreciamos la amistad de Dios más allá de todo lo demás.
"El conocimiento es fuente de vida para el que la posee"(Proverbios 16,22)

3. Oración para el quinto día.

Ven, oh Espíritu Santo del Conocimiento, y concédeme que perciba la voluntad del Padre; muéstrame la nada de las cosas terrenales, para que me dé cuenta de su vanidad y las use sólo para Tu gloria y mi propia salvación, simpre, más allá de ellas, mirándote a Ti y a tus recompensas eternas.
Amén.

Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria

4. Consagración al Espíritu Santo

De rodillas ante la gran multitud de testigos celestiales, me ofrezco, en alma y cuerpo a Ti, Espíritu Eterno de Dios. Adoro el resplandor de tu pureza, la perfección infalible de tu justicia y el poder de tu amor.
Tú eres la Fuerza y ​​la Luz de mi alma. En Ti vivo, me muevo y soy. No deseo nunca afligirte por la infidelidad a la gracia y rezo con todo mi corazón para ser guardado del menor pecado contra ti.
Misericordiosamente, guarda todos y cada uno de mis pensamiento y concédeme que yo pueda siempre mirar tu luz, escuchar tu voz y seguir tus inspiraciones llenas de gracias.
Me aferro a Ti, me entrego a Ti y te pido, por tu compasión, para que me vigiles en mi debilidad.
Sosteniendo los Pies perforados de Jesús, mirando Sus Cinco Llagas, confiando en Su Preciosa Sangre y adorando Su costado abierto y su Corazón herido, Te Suplico, Espíritu Adorable, Auxilio en mi flaqueza, que me guardes en tu gracia para que nunca pueda pecar contra Ti.
Dame la gracia, oh Espíritu Santo, Espíritu del Padre y del Hijo, para decirte siempre y en todas partes: "Habla, Señor, que tu siervo escucha".
Amén.

Rezar un Gloria

5. Oración por los 7 dones al Espíritu Santo.

Oh Señor Jesucristo, que antes de ascender al cielo, prometiste enviar al Espíritu Santo para terminar Tu obra en las almas de Tus Apóstoles y Discípulos, dígnate concederme el mismo Espíritu Santo para perfeccionar en mi alma la obra de Tu gracia y de tu amor.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Sabiduría, para despreciar las cosas perecederas de este mundo y aspirar sólo después de lo eterno.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Entendimiento, para iluminar mi mente con la luz de Tu divina verdad.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Consejo, para que yo pueda elegir el modo más seguro de agradar a Dios y ganar el cielo.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Fortaleza, para que lleve mi cruz Contigo y para que yo pueda vencer con valentía todos los obstáculos que se oponen a mi salvación.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Conocimiento, para conocer a Dios, conocerme a mí mismo y perfeccionarme en la ciencia de los santos.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Piedad, para que pueda encontrar el servicio de Dios dulce y amable.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Temor de Dios, para que yo pueda estar lleno de una reverencia amorosa hacia Dios y temer de alguna manera desagradarle.
Señálame, Señor mío, con la señal de Tus verdaderos discípulos y anímame en todo con tu Espíritu.
Amén.

Novena al Espíritu Santo completa

 

Novena al Espíritu Santo: Día 4: El don de Fortaleza (3 de junio)

Novena al Espíritu Santo:
Día 4: El don de Fortaleza

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En el cuarto día de la Novena, pedimos al Espíritu Santo que nos conceda el don de Fortaleza, la fuerza necesaria para vivir en santidad

 
¿Qué significa estar lleno del Espíritu Santo? ¿Cómo podemos estar llenos de Él? Estar llenos del Espíritu Santo significa, básicamente, tener gran gozo en Dios. Y puesto que la Biblia enseña que "la alegría del Señor es nuestra fortaleza" (Nehemías 8,10), debemos saber entonces que este poder puede ayudarnos a vencer las asechanzas del mal que quieren apartarmes del amor de Dios
El Espíritu de Dios que nos llena la vida de gozo es el Espíritu Santo de alegría que fluye entre Dios Padre e Hijo por el deleite que tienen entre sí.
Por lo tanto, estar llenos del Espíritu Santo significa ser atrapados en ese gozo que fluye entre la Santísima Trinidad y ser impulsados a amar a Dios Padre e Hijo con el mismo amor con que Ellos se aman.
La manera de ser llenado con el Espíritu Santo es confiando en que, el Dios del poder, de la fortaleza y la esperanza, realmente reina con por sobre todas las cosas y que todo se hace según su voluntad (Mateo 10,29) y además, Él dirige cada uno de los pasos de todos los que confían en su Palabra.
En el cuarto día de la Novena al Espíritu Santo, pedimos al Espíritu Santo que nos conceda el don de Fortaleza, uno de los siete dones del Espíritu Santo y una virtud cardinal. Es la fortelza que necesitamos para hacer lo correcto y vivir una vida santa.

1. Verso para el cuarto día

"Tú, en el esfuerzo laborioso dulce comodidad; agradable frescura en el calor, consolación en medio de la aflicción".

2. Meditación día 4: El don de Fortaleza.

Por el don de Fortaleza, el alma se fortalece contra el temor natural, y se apoya hasta el final en el cumplimiento del deber.
La fortaleza imparte a la voluntad un impulso y una energía que la llevan a emprender sin vacilación las tareas más arduas, a hacer frente a los peligros, pisotear por debajo a los pies del respeto humano y a soportar sin queja el lento martirio de las tribulaciones de toda la vida.
"El que persevere hasta el fin, se salvará". (Mt 24,13)

3. Oración para el cuarto día.

Venid, oh bendito Espíritu de Fortaleza, sostén mi alma en tiempos de angustia y de adversidad, sostén mis esfuerzos de santidad, fortalece mi debilidad, dame coraje contra todos los asaltos de mis enemigos, para que nunca sea vencido y separado de ti. Oh mi Dios y mi más grande bien
Amén.

Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria

4. Consagración al Espíritu Santo

De rodillas ante la gran multitud de testigos celestiales, me ofrezco, en alma y cuerpo a Ti, Espíritu Eterno de Dios. Adoro el resplandor de tu pureza, la perfección infalible de tu justicia y el poder de tu amor.
Tú eres la Fuerza y ​​la Luz de mi alma. En Ti vivo, me muevo y soy. No deseo nunca afligirte por la infidelidad a la gracia y rezo con todo mi corazón para ser guardado del menor pecado contra ti.
Misericordiosamente, guarda todos y cada uno de mis pensamiento y concédeme que yo pueda siempre mirar tu luz, escuchar tu voz y seguir tus inspiraciones llenas de gracias.
Me aferro a Ti, me entrego a Ti y te pido, por tu compasión, para que me vigiles en mi debilidad.
Sosteniendo los Pies perforados de Jesús, mirando Sus Cinco Llagas, confiando en Su Preciosa Sangre y adorando Su costado abierto y su Corazón herido, Te Suplico, Espíritu Adorable, Auxilio en mi flaqueza, que me guardes en tu gracia para que nunca pueda pecar contra Ti.
Dame la gracia, oh Espíritu Santo, Espíritu del Padre y del Hijo, para decirte siempre y en todas partes: "Habla, Señor, que tu siervo escucha".
Amén.

Rezar un Gloria

5. Oración por los 7 dones al Espíritu Santo.

Oh Señor Jesucristo, que antes de ascender al cielo, prometiste enviar al Espíritu Santo para terminar Tu obra en las almas de Tus Apóstoles y Discípulos, dígnate concederme el mismo Espíritu Santo para perfeccionar en mi alma la obra de Tu gracia y de tu amor.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Sabiduría, para despreciar las cosas perecederas de este mundo y aspirar sólo después de lo eterno.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Entendimiento, para iluminar mi mente con la luz de Tu divina verdad.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Consejo, para que yo pueda elegir el modo más seguro de agradar a Dios y ganar el cielo.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Fortaleza, para que lleve mi cruz Contigo y para que yo pueda vencer con valentía todos los obstáculos que se oponen a mi salvación.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Conocimiento, para conocer a Dios, conocerme a mí mismo y perfeccionarme en la ciencia de los santos.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Piedad, para que pueda encontrar el servicio de Dios dulce y amable.
Concédeme, Oh Espíritu Santo, el don de Temor de Dios, para que yo pueda estar lleno de una reverencia amorosa hacia Dios y temer de alguna manera desagradarle.
Señálame, Señor mío, con la señal de Tus verdaderos discípulos y anímame en todo con tu Espíritu.
Amén.

Novena al Espíritu Santo completa