Mostrando entradas con la etiqueta testimonios de abortos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta testimonios de abortos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 29 de noviembre de 2017

El católico que con cámaras ocultas ha hecho temblar la patronal abortista: «El valor me lo da Dios» 28112017

Impacta con sus vídeos de empresarios del aborto que venden trozos de fetos

El católico que con cámaras ocultas ha hecho temblar la patronal abortista: «El valor me lo da Dios»

El católico que con cámaras ocultas ha hecho temblar la patronal abortista: «El valor me lo da Dios»
David Daleiden ha filmado a los vendedores y cirujanos de Planned Parenthood en su negocio de trozos de bebés abortados

Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a Goglle+ Añadir a Linkedin
28 noviembre 2017
TAGS ABORTO - PROVIDA
David Daleiden ha hecho temblar a las empresas abortistas de Estados Unidos con sus cámaras ocultas que grababan sus negocios de compra-venta de órganos de bebés abortados.

En Estados Unidos la patronal abortista le ha respondido con todo tipo de denuncias y querellas, pero su imagen queda empañada incluso para los más fanáticos defensores de esta sombría práctica.

Ahora, acude a España a recibir un premio y es entrevistado por Nicolás de Cárdenas en eldigital Actuall.

Se nos explica que ya desde su nacimiento en 1989 su existencia fue una apuesta por la vida: fruto de un embarazo inesperado, su madre quedó embarazada de su padre mientras era una universitaria. Años después, Daleiden tomó conciencia provida después de ver una campaña de imágenes explícitas del aborto.



Se hizo amigo de Lila Rose, portavoz de la plataforma Life Action (www.liveaction.org), uno de los rostros provida más reconocidos en los Estados Unidos y también activista amiga de recurrir a las cámaras ocultas para revelar los secretos de la industria abortista.
En 2013, con sólo 24 años, fundó el Center for Medical Progress (www.centerformedicalprogress.org) y, para poner en marcha su investigación encubierta en el centro de la industria del aborto, creó Biomax Procurement Services, su tapadera.
Tras dos años y medio de investigaciones, David Daleiden y su colaboradora Sandra Merritt comenzaron a publicar las grabaciones realizadas con cámara oculta en las que dirigentes de la International Planned Parenthood Federation reconocen que se trafica con órganos de bebés abortados, incluso a demanda. Los abortistas hablar de cuerpos troceados mientras comen, comentan que pueden cambiar los cuerpos por un lujoso coche Lambortghini y detallan sus operaciones (¿Quiere el cerebro fresco, o congelado?). Muchas entidades públicas han ido retirando sus fondos a estas empresas abortistas tras la difusión de los vídeos.

Con motivo de la recepción de un Premio HazteOir, Daleiden es entrevistado por Actuall.
¿Por qué decidió llevar a cabo una investigación encubierta sobre Planned Parenthood?
La venta que realiza Planned Parenthood de pequeños corazones, pulmones, hígados y cerebros de niños abortados es un escándalo y una atrocidad contra la humanidad que merece ser noticia de primera plana y el tema principal de conversación cuando hablamos sobre la política de aborto.
»Las partes del cuerpo de los niños abortados sólo son valiosas para que Planned Parenthood las venda precisamente porque son humanos como nosotros.
»Planned Parenthood está dañando, matando y vendiendo personas, pero a nadie se le debería permitir hacer eso en un país civilizado. La aplicación de la ley tiene que hacerlos responsables.
- ¿Cuál fue la parte más difícil del plan?
Estar presente en la clínica de Planned Parenthood mientras se realizaban los abortos y hallar los bebés muertos inmediatamente después en los laboratorios de esa mismas clínica.
»Nunca olvidaré lo pequeños y pulverizados que estaban y lo absolutamente muertosdespués del procedimiento de aborto. Tendrían 3 años el próximo año.
- Las de los vídeos eran muy desagradables (hablando de partes del cuerpo, por ejemplo). ¿Cuál fue el momento más impresionante de la investigación?
Me sorprendió que el director principal de Servicios Médicos de Planned Parenthood, el médico especialista en abortos más cualificado, admitiera haber realizado abortos ilegales por el método de ‘nacimiento parcial’. Admiro su honestidad.
- Su trabajo tiene graves consecuencias legales, personales y profesionales. ¿Debe pedir perdón por algo?
- No estoy arrepentido. Solo desearía que todos los provida en Estados Unidos fueran más audaces.

- Usted lo es. ¿Cuál es la fuente de esa osadía?
Frecuentemente le pido valor a Dios. No creo que provenga de mí.
- ¿Ha recibido amenazas por su trabajo?
- Sí, pero no me hacen retroceder.
- ¿Cómo se siente cuando se da cuenta de que su investigación ha dado la vuelta al mundo?
- Es abrumador y estoy muy agradecido de que, a pesar de que mi trabajo se centre en la situación en Estados Unidos, el mensaje llegue personas de diferentes contextos.


- El movimiento civil provida ha alcanzado un gran poder en EEUU como se demostró en las elecciones. ¿Cree que su investigación ha ayudado a Trump a cumplir algunas de sus promesas sobre Planned Parenthood?
- El presidente Trump y el vicepresidente Mike Pence son campeones provida y estoy muy agradecido por ello. Trump nos está ayudando a lograr victorias que en administraciones anteriores sólo podíamos soñar.
- ¿Le parece que es el principio del fin del abortismo en EEUU?
La industria del aborto está en caída libre en EEUU. Nos queda mucho trabajo por hacer, pero ahora tenemos una gran oportunidad para vencer finalmente a la bárbara institución del asesinato infantil a escala industrial.

- A diferencia de EEUU el movimiento provida europeo es menos efectivo. ¿Cuál podría ser la razón?
- Parece que, tristemente, Europa abrazó el materialismo comunista sobre el que ya advirtió Nuestra Señora de Fátima hace 100 años, en un grado mucho mayor de lo que lo hizo América. Creo que los horrores de las dos guerras mundiales introdujeron cierta misantropía en la civilización occidental, especialmente en Europa, que fue el escenario más importante de los conflictos.
- ¿Y qué hacer?
- Europa necesita ser valiente y no avergonzarse de los dones poderosos, misericordiosos y humanizadores que dio al mundo a través de la inspiración de la Iglesia y que puede volver a compartir con la humanidad.
- Finalmente, usted ha sido galardonado con uno de los premios anuales de HazteOir.org, el germen español del Grupo CitizenGO. ¿Cómo se siente?
Muy agradecido por honrarme a mí y a mis vídeos con este premio. Estoy feliz de que mi trabajo pueda ser una inspiración para una organización como HazteOir.org.
 

domingo, 6 de agosto de 2017

Fue violada porque odiaban que fuera provida: quedó embarazada y hoy vive encantada de ser madre 06082017

Akli fue madre con 16 años y fue presionada para abortar

Fue violada porque odiaban que fuera provida: quedó embarazada y hoy vive encantada de ser madre

Fue violada porque odiaban que fuera provida: quedó embarazada y hoy vive encantada de ser madre
Akli se muestra orgullosa de su maternidad y no tiene problemas en hablar de cómo fue concebido su hijo

Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a Goglle+ Añadir a Linkedin
6 agosto 2017
TAGS PROVIDA
Akli Ahlet es una joven croata que llegó a Argentina de niña y con poco más de 20 es madre de un niño de 5 años, al que define como su "razón para vivir". Este niño fue concebido tras ser violada precisamente por dos jóvenes que la odiaban por estar en contra del aborto. Pese a ser adolescente se resistió a las presiones para abortar y en un testimonio en Salvar el 1 lleno de serenidad muestra la alegría de ser madre, en cualquier situación:

Siempre viví sola con mi papá porque mi mamá falleció cuando yo tenía 4 años y nadie de mi familia jamás me quiso cuidar. Así que a mi papá se le hacía muy complicado cuidarme e ir al trabajo, por eso al terminar mis clases iba sola a natación.

Señalada y violada por estar en contra del aborto
A los 15 años coincidí en la escuela con una chica que me odiaba porque yo siempre estuve completamente en contra del aborto y ella siempre me decía: "...porque nunca te violaron". Y yo le respondía que, aunque lo hicieran, jamás mataría a mi hijo porque él no tendría la culpa de aquella violenta agresión.

Un día, mientras esperaba el autobús, ella y su hermano me subieron  a un auto y me violaron. Si he de ser sincera, no me quedó ningún trauma aunque, ese día, sentí mucho asco. Pero fue en el momento.



Se lo conté a mi papá y él, no sé por qué, se sentía culpable por no haber podido ir a recogerme debido a su trabajo. Él no tenía la culpa porque, verdaderamente, le era imposible ir. Debía  trabajar porque  si no, no comíamos. Nosotros somos de Croacia pero ahora vivimos en Argentina donde es más fácil la vida pero en Croacia era más complicado y dejé de ir a natación.

El médico quería que abortase
A los 4 meses, más o menos,  empecé a desmayarme y con bajos de glucemia bastante fuertes. Yo soy diabética y fui al médico y me dijeron que estaba embarazada y que tenía que abortar porque el embarazo, además, provenía de una violación.

La "doctora" me dijo que mi hijo era un asco y todo por un crimen que no cometió. Decía que  no iba a sobrevivir si ya tenía esos bajos de glucemia. Yo me puse a llorar y a decir que no entendía por qué se ponía en contra de mi hijo si él no había hecho nada malo.

El apoyo de su padre
Mi papá agarró mi mano y me sacó de ahí sin mediar  ninguna palabra. Lo único que me dijo cuando subimos al auto fue que, cuando naciera mi hijo, me tenía que poner a trabajar porque con el sueldo de él no podía pagar todo.  Yo sabía que mi papá jamás diría que matase a mi hijo y sus palabras me alegraron mucho.



Seguí  yendo al colegio, comía muchas galletitas para que no me bajase  la glucemia y siempre mis compañeros me miraban mal y decían que mi hijo me iba a arruinar la vida.  Pero yo nunca les contesté porque mi hijo realmente es mi razón para vivir.

Las miradas y las críticas a madre e hijo
Él es un niño completamente bueno y hay gente que lo mira mal porque, de una u otra manera, se enteraron de cómo fue concebido. Y él con 5 años dice: "Son malos, mami, yo soy bueno, por eso me miran así".

Él todavía no sabe cómo fue concebido. Se lo diré cuando sea mayor pero ciertamente mi hijo es lo mejor que me ha pasado en la vida y volvería a pasar todo para poder ver a mi hijo todos los días y, además, ver la alegría de mi papá cuando ve a su nieto y decir: "Al fin, un niño para mí".

Ahora estoy estudiando para maestra y mi hijo me acompaña de vez en cuando al profesorado y está muy mimado. Cuando experimenté qué era ser madre, entendí lo que es la verdadera felicidad.
 

martes, 18 de julio de 2017

Tres hombres dan la cara por los abortos que impulsaron o aceptaron: ninguno lo ha superado 18072017

Un permanente resquemor les recuerda que perdieron un hijo y rompieron a una madre

Tres hombres dan la cara por los abortos que impulsaron o aceptaron: ninguno lo ha superado

Tres hombres dan la cara por los abortos que impulsaron o aceptaron: ninguno lo ha superado
Un 90 de los padres que hacen abortar a sus hijos o lo permiten experimentan en algún grado síntomas del síndrome post aborto.

Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a Goglle+ Añadir a Linkedin
18 julio 2017
TAGS ABORTO
“Es como cargar una mochila. La mayor parte de los días simplemente eres consciente de que está ahí. Pero hay otros en los que se convierte en un peso enorme que te hunde”: es como describe Tony Perry, de 39 años, de Berkshire, ejecutivo del sistema nacional de salud británico, su convivencia cotidiana con el aborto que permitió.

"Hay barrios que todavía evito"
"Dejó cicatrices profundas, siempre hay una sombra como fondo", añade. Hoy es padre de dos hijos, pero nunca ha olvidado al tercero.

Lo tuvo con su novia cuando ambos eran veinteañeros. Ambos habían hablao de la posibilidad de un embarazo imprevisto. Jenny, la chica, le habría dicho que de haberse quedado encinta con 16 años habría abortado, pero ya pasados los 20 optaría por tenerlo. Sin embargo, cuando eso ocurrió, la joven reaccionó de otra manera y optó por un aborto que Tony no quería.


Tony Perry habría tenido al niño, pero cedió a la voluntad férrea de la madre.

Intentó convencerla, pero Jenny llegó a espetarle que no le quería lo suficiente como para seguir adelante con el embarazo. Él, aunque "devastado", decidió apoyarla en su decisión. Acudieron juntos a la primera cita en el abortorio. El día de la intervención, quien acompañó a Jenny fue su madre.

“Nuestra relación nunca se recompuso”, recuerda Tony, quien tuvo que acudir a un terapeuta para que le ayudase a convivir con su dolor y su rabia. Todavía hoy, feliz padre de dos chicos, vive los meses de noviembre -fecha de aquel trágico acontecimiento- con una tristeza especial: “Hay barrios de la ciudad que todavía hoy evito, como el del abortorio, porque me vienen imágenes de aquello”.

Hay un padre por cada niño abortado
Un reciente reportaje en el Daily Mail presenta otros dos casos similares al de Tony. Tres hombres que han decidido compartir su dolor con su nombre, apellidos y rostro (los nombres de las mujeres concernidas son figurados) para llamar la atención sobre una realidad poco resaltada habitualmente: el síndrome post aborto en hombres.

"Hay un padre por cada niño abortado”, subraya Charlie Conner, uno de los responsables de Rachel’s Vineyard [El Viñedo de Raquel], organización católica que hace retiros de fin de semana para ayudar a hombres y mujeres con síndrome post aborto: “No hace falta ser matemático para entender que hay ahí un enorme problema oculto”.

En efecto, según los datos que ofrece, tras un extenso estudio basado en entrevistas personales, Arthur Shostak, profesor emérito de Sociología en la Drexel University de Filadelfia un 90% de los hombres cuyas parejas abortaron a sus hijos considera esa experiencia una de las más estresantes de su vida, y en torno a un 9% no la supera nunca.

Cifra que coincide con la que aporta Margaret Cuthill, ex coordinadora nacional de Abortion Recovery Care and Helpline, una línea de teléfono de ayuda a quienes padecen ese síndrome: el 10% de las llamadas que reciben son de hombres. Muchos sepreguntan por qué no protegieron a su hijo o por qué no apoyaron a su pareja para evitar el aborto. “Esto se hace más patente cuando los hombres alcanzan los cuarenta y tantos y miran atrás en su vida, y se preguntan lo que hicieron o no hicieron, especialmente si nunca tuvieron hijos”, dice Margaret: “Si su único hijo fue abortado, puede destrozarles el corazón”.

"¿La estoy forzando a hacer esto? ¿Lo lamentaré?"
Es el caso de Carl Miller, galés de 50 años, a quien no abandona nunca la sensación de culpa y castigo por lo que hizo: "Cuando me sucede algo malo, siento que estoy siendo castigado por obligar a mi novia a abortar el niño que ella quería tener”.

Explica que él era virgen al empezó a salir con Jayne, y vivieron durante meses una relación muy apasionada. Cuando ella se quedó embarazada, él pensó: "¡Soy demasiado joven para esto! Mi carrera estaba empezando y yo pensaba que tener un niño la dificularía”. Luego descubrió que Jayne había dejado de tomar la píldora. Se sintió engañado, enfureció, e insistió en el aborto: “Era lo último que Jayne quería, y ambos lloramos cuando discutimos para tomar la decisión. Finalmente ella aceptó que yo era demasiado joven para ser padre y se disculpó por decepcionarme. Acudimos juntos a pedir cita para el aborto y la acompañé a un abortorio privado para un aborto de 11 semanas”.


Carl Miller no deja de pensar que aquel hijo fue su único hijo. Foto: Alistair Heap.

En Carl se da una circunstancia especial. Tres años después de esto “salió del armario” y empezó a llevar una vida gay. Hoy convive un hombre que es abuelo de tres nietos, a quienes ve con frecuencia y aprecia: "Eso aumenta mi culpa por el aborto, y me pregunto cómo habría sido mi hijo”.

Y recuerda con horror el momento del aborto. “Mientras esperaba por ella, pensé: ¿La estoy forzando a hacer esto? ¿Lo lamentaré?”. Un año después rompieron.

“Solo con el paso del tiempo he comprendido la enormidad que sucedió y lo que perdí”, reconoce.

"Pude ver su rostro sombrío"
Para Paul O’Callaghan, de 47 años, gerente de un club social en el norte de Londres, ver a sus hermanos y a su mejor amigo convertirse en padres y comprobar la alegría que los hijos les iban trayendo le hizo preguntarse cómo podría haber sido también su vida.

Sigue soltero y sin hijos quince años después del aborto que impulsó. Estaba en su casa preparando una mudanza para cambiarse de trabajo, cuando recibió un mensaje de Charlotte, una mujer con la que había mantenido una breve relación romántica de siete semanas. Le informaba de su embarazo.

“Me sentí estúpido por estar en esta situación", explica: "Estaba furioso conmigo mismo por ser tan negligente. Era un hombre hecho y derecho, no un pardillo adolescente. Pero tenía claro que no quería que el embarazo continuase, a pesar de que Charlotte ya estaba acercándose a los cuarenta y nunca había tenido un hijo. Quizá habría sido diferente si la hubiese conocido mejor, pero yo no estaba preparado para tener un hijo con ella”.


A Paul O'Callaghan le tortura la idea de que para Charlotte aquella fuese su última oportunidad de ser madre.

Consiguió convencerla, a sabiendas de que ella quería tener al niño: "Ella aceptó hacer lo que yo creyese que era mejor, pero pude ver su rostro sombrío y me sentí fatal. Comprendí que ella esperaba que yo le dijese que tuviese el bebé y que ambos saldríamos adelante. Pero a mí el aborto me pareció la única opción”.

Una semana después, Paul acompañó a Charlotte a un abortorio privado. Se la llevaron para una ecografía y salió bañada en lágrimas porque había visto a su hijo: “La abracé, pero mis razones para no querer el hijo seguían siendo las mismas. Charlotte abortó una semana después, de 9 semanas. Yo no estaba orgulloso, pero me sentí aliviado y pude cambiarme de ciudad”.

Nunca volvieron a verse. Y aunque él no se obsesionó con lo sucedido de forma inmediata, cinco años después su actitud sobre formar una familia comenzó a cambiar. La gente de su entorno empezó a tener hijos.

"Hay momentos agridulces", confiesa, "cuando veo a un hombre con sus hijos y pienso: ese podía haber sido yo. Me siento culpable de lo que pasó. Me pregunto si ella llegó luego a ser madre. Espero que sí. De otro modo, significaría que su único hijo fue abortado. Y aunque puede que yo ya nunca tenga un hijo, odio pensar que la privé a ella de la maternidad y le provoqué un dolor perdurable”.