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sábado, 20 de junio de 2020

Santa Aldegundis de Drongen, princesa y reclusa. (20 de junio)

Santa Aldegundis de Drongen, princesa y reclusa.

Vio por un momento, pero halló la luz para siempre.

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Aldegundis obtiene la visión.
Aldegundis obtiene la visión.
Santa Aldegundis de Drongen, princesa y reclusa. 20 de junio y 26 de enero.
 
Aldegundis vivió en el siglo VII y fue hija del rey mártir San Basin (14 de julio). Este rey, luego de una visión, construyó en un claro del bosque un templo y monasterio dedicados a la Santísima Virgen, otra a San Juan Bautista y una tercera iglesia más al norte, dedicada al santo Apóstol San Pedro. En ellas se establecieron religiosos que constantemente alababan a Dios. Aldegundis era ciega de nacimiento y a los pocos años de la consagración de dichas iglesias, quiso ir el día de la Natividad de San Juan a su templo, así que tomó un caballo, que resultó ser el más salvaje. Apenas subió a él, el animal se tornó manso y la llevó a Lys, a la iglesia del Bautista. Entró la santa a la iglesia e inmediatamente comenzó a ver. Luego visitó las demás iglesias para dar gracias a Dios por el milagro, pero cuando entró en la de San Pedro, volvió a quedar ciega. Sólo recuperó definitivamente la visión cuando ofreció al Señor consagrarse toda para Él. Mandó construir una celdilla con una ventanita al altar de la iglesia de San Pedro y allí se encerró como reclusa hasta morir, en 650, con fama de santidad.
En el siglo XII el recinto se convirtió en monasterio premonstratense y las monjas cuidaron de su culto hasta el siglo XIX, cuando las reemplazaron los jesuitas.

domingo, 31 de mayo de 2020

Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús. (31 de mayo).

 
Antes y después del cambio.

Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús.

Un mensaje y dos imágenes.

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Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús. 31 de mayo.

Historia y contexto:
Esta advocación nació en el siglo XIX, un siglo caracterizado por las devociones dulzonas, el auge de la religiosidad sensiblera y el desfavorable arte de las “estampitas”. Fue un siglo adverso para la fe, con respecto a la política y la sociedad, que avanzaban hacia el progreso y veían la religión como un lastre. Ante esto, junto a un sincero deseo de evangelizar, mediante la prolífica fundación de congregaciones caritativas, orantes o educativas, se dio el fenómeno que dicha evangelización puso acento en nuevas devociones, actos litúrgicos pomposos y exteriores y la reafirmación a toda ultranza de valores católicos frente al mundo. También es cierta una cosa, todo sea dicho: Es el siglo de la era moderna en que más santos y santas ha habido, fundadores, místicas, misioneros, que vivieron esta espiritualidad. Y también es el siglo en que más colegios y hospitales fueron fundados, inauguradas muchas misiones en Asia y África que duran hasta hoy.

Las devociones nuevas o renovadas eran acogidas calurosamente por el pueblo (algunas para ser olvidadas con el tiempo), las indulgencias concedidas con generosidad. Las advocaciones marianas se multiplican (La Luz, El Amor Hermoso, La Milagrosa). Se reafirma el vía crucis, se determinan muchos santos patronos de oficios y asociaciones, nacen los Siete Somingos a San José, el Reloj de la Pasión, los múltiples rosarios. Estamos en la Francia de la devoción al Corazón de Jesús, que comienza a lanzarse la beatificación de Juana de Arco, como ejemplo de verdadera patriota: católica, amante de la Iglesia.

La advocación y su sentido:
La devoción realmente la ideó en 1846 el jesuita P. Saint Angelo, que tuvo la inspiración y comenzó a peregrinar por Francia extendiendo su idea y obteniendo recursos para llevar a cabo su plan. Expulsados los jesuitas de Francia y al emigrar este padre a Holanda, continuó allí su idea, que no cuajó, puesto que ni la devoción se extendió ni el templo que había proyectado se construyó. Es tenido por verdad que la ideó el Padre Luis Chevalier, fundador de los Misioneros del Sagrado Corazón, que desde joven tuvo la idea de honrar a María, unida al Sagrado Corazón de Jesús. Sus seguidores sustentan que ni conoció al iniciador de la devoción ni oyó nunca nada sobre la advocación, mientras que los jesuitas afirmaban que sí, que se había basado en la idea original de su compañero de Orden. Se también se basan en que el título jesuítico era “Nuestra Señora del Corazón de Jesús” y el del P. Chevalier era y es “Nuestra Señora del Sagrado Corazón”, pero eso no prueba nada. Pero ni es comprobable una cosa ni otra.

Ya fundada su congregación de misioneros del Sagrado Corazón, entre 1857 y 1859, mientras proyectaba el santuario que estaba construyendo en Issoudun, el P. Chevalier confirmó la idea de una advocación nueva y exclusiva para su instituto religioso. Decidió llamarla Nuestra Señora del Sagrado Corazón, como símbolo de María Madre que nos lleva a todos al Corazón de su Hijo, poderosa abogada frente al Corazón de su Hijo. De alguna manera la idea ya estaba planteada en la devoción al Corazón de María, pero era necesario plasmarlo iconográficamente. Chevalier se propuso varias metas, con la nueva advocación: honrar el amor, la obediencia de Jesús hacia María:

1. Reconocer y propagar el poder suplicante que Cristo ha dado a María sobre su propio Corazón.
2. Enseñar que el Corazón de María nos lleva al Corazón de Jesús.
3. Unirse a María en su alabanza y adoración al Corazón de Jesús.
4. Confiarle todas las causas difíciles y desesperadas, espirituales y materiales.

Y fue este cuarto punto el “gancho” que atrajo a miles de devotos, a que muchísimas iglesias dedicaran altares a la imagen, no a la original que quedó desconocida por causas que más adelante aclararé. En parte, esta advocación se propagó rápidamente por los jesuitas (como la Virgen de la Luz o Nuestra Señora de Belén), que la llevaban consigo en sus misiones, siendo así que en ocasiones precedía a los mismos misioneros del Sagrado Corazón. Algún conflicto menor y local hubo por ello, porque estos pretendían el monopolio de la advocación. Incluso al principio se negaron a que cualquiera, incluido los jesuitas, predicara o publicara sobre la nueva advocación, pero nada lograron.

La imagen original:
Así, en 1861, surgió la imagen, que no es como muchos dicen, una estatua, sino una vidriera. La compuso el mismo P. Chevalier basándose en la imagen de la Medalla Milagrosa, ya muy conocida por entonces, y poniéndole un Jesús casi jovencito delante, de pie. El niño señalaba con la mano izquierda a su propio corazón, mientras que la derecha la tenía en alto, señalando a la Madre. El mensaje: “Por el Corazón de mi Madre, llegaréis a mi Corazón”, mostrando el poder intercesor casi sin límites de la Madre de Dios, llamada la Omnipotencia Suplicante. El medio para dar a conocerla fue el de siempre, fundando una cofradía, que pronto se extendió y tuvo muchísimos miembros, atraídos por la novedad de aquella devoción y su mensaje de protectora y abogada de las causas imposibles. También tuvo muchos detractores que veían una innovación innecesaria, pero que, en todo caso, solo sirvieron para hacerla más conocida y amada.

Hitos de la devoción:
1. El primer obispo en autorizarla y recomendarla fue Monseñor de la Tour d’Auvergne.
2. Pío IX autorizó y bendijo la cofradía otorgándole varias indulgencias.
3. El 2 de julio de 1864 el arzobispo de Tours consagró la iglesia del Sagrado Corazón de Issoudun.
4. En 1864 entra en la Congregación el definitivo apóstol de N. S. del Sagrado Corazón: P. Víctor Jouët, quien escribió los conocidísimos “Mes de mayo en honor de Nuestra Señora del Sagrado Corazón” y el “Acuérdate”, que no es más que una paráfrasis de la popular oración atribuida a San Bernardo, en este caso, intercalando el título de Nuestra Señora del Sagrado Corazón.
5. En 1865 se celebra por primera vez la fiesta litúrgica, el 31 de mayo. Pasó luego al último sábado del mes de mayo, por ocupar este día 31 la Fiesta de la Visitación de María, de mayor rango litúrgico (antiguamente era el 2 de julio).
6. En 1867, se comienza una reforma del templo, para construir una capilla propia y suntuosa para la imagen.
7. Se realiza una magnífica diadema con vistas a pedir la coronación canónica.

En 1868 Chevalier visitó Roma y el papa bendijo ambas coronas y se sumó a la Cofradía, a la que elevó a Archicofradía. La coronación fue fijada para el 8 de septiembre de 1869, que se celebró con más de 30.000 peregrinos. Se corona una estatua realizada en mármol de Carrara, según la ya conocida e ideada por Chevalier. Ese mismo día, Roma solicitó todo el material publicado sobre la devoción y algunas representaciones de la imagen, para estudiarla, ante denuncias. Incluso la coronación llegó a peligrar, pero el arzobispo decidió llevarla adelante. Solventados los problemas y aclarados los malentendidos, se permitió la devoción, pero… y llegamos al punto más curioso: la imagen debía ser cambiada:

El cambio de aspecto, crucial para el mensaje:
Fue a finales del siglo XIX en que la devoción e imagen se propagó por Europa y América, principalmente México, aunque como ya dije, no en la imagen original. Roma decidió que el Niño Jesús no debía estar por debajo de María y mucho menos señalarla a ella, puesto que prestaba a confusión, dando a entender iconográficamente hablando, que ella era el objeto de la devoción, la poderosa; en definitiva, que ella era más importante que Él. Por ello se prohibió la imagen del P. Chevalier y se ordenó su cambio, de forma que el Niño “se subiera” a los brazos de María y fuera Ella quien lo señalara a Él, puesto que el fin último de toda devoción es Jesucristo. La variante más conocida es aquella en la que María sostiene el Corazón del Niño en el pecho de este, a veces ella también porta su propio corazón. Y se ideó la pintura de dudoso gusto estético, tipo “estampita” que todos conocemos, con el atractivo título de “abogada de las causas desesperadas”. Aunque en el santuario quedó la original. En América, casi con exclusividad, es la que se conoce y se venera por influencia jesuítica mayormente, no por los misioneros del Sagrado Corazón, que llegaron después de verla establecida. Unos de los casos apartes están en la Habana, donde los P.P Escolapios veneran una estatua en su iglesia de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, que sigue el estilo de la original: con el Niño a los pies y este señalando a la Madre (imagen del artículo). Otra podemos verla en el Antiguo Colegio de Párvulos, en San Juan de Puerto Rico: el Niño aparece a la derecha de María, de pie sobre una nube alta, e igualmente, señala el Corazón de María. Y en la iglesia de la Merced de Guadalajara, existe una imagen como era originalmente. No conozco de ninguna más, salvo la original de Issoudun.


A 31 de mayo además se celebra a
Santa Melchtildis de Diessen, abadesa.
Santa Petronila de Roma, virgen.

sábado, 30 de mayo de 2020

Santa Juana de Arco, mártir. (30 de mayo)

Santa Juana de Arco, mártir.

Todo lo que he hecho, lo he realizado de la mano de Dios.

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Santa Juana de Arco.
Santa Juana de Arco.
Santa Juana de Arco, mártir. 30 de mayo.

El 16 de mayo de 1920 Benedicto XV proclamaba una polémica canonización; polémica antes, durante y después, hasta hoy: La canonización de Juana de Arco, la heroína francesa. El 6 de enero de 2012 se cumplieron 600 años de su nacimiento, y su figura aún inspira a muchos, y no siempre para bien. Polémica fue su figura, condena y santificación. Es un personaje lleno de matices políticos, históricos y religiosos. Manipulada fue Juana mientras vivía, mientras fue juzgada, rehabilitada y tenida como santa. Afortunadamente los grandes personajes siempre trascienden su tiempo y las manipulaciones y, más tarde o más temprano, se desembarazan de los añadidos, mitos y falsedades que se les añaden. Juana se ha librado algo, pero aún le queda mucho. Juana de Arco fue acusada de hereje, y los jueces se fijaron principalmente en dos “faltas”: vestir de hombre y ser insumisa a la autoridad eclesiástica al llamarse enviada de Dios, comunicarse sin intermedio de la Iglesia con Dios, y sus “voces” (determinar la naturaleza de estas fue una obsesión para los jueces). Pero en realidad la verdadera causa contra ella fue deslegitimar su misión y obra: si esta era demoníaca, por ende, se deslegitimaba a Carlos de Francia. Si una bruja o hereje le habían guiado, su reinado no podía ser valedero ni los súbditos tendrían por qué servirle. Toda una mentalidad medieval muy bien establecida. Por supuesto que esta intención no consta en el juicio, faltaría más.

En 1451, la persona de Juana seguía siendo venerada, era “La Doncella”. Su fama crecía y nadie la tenía sino por santa, a pesar de la condena eclesiástica. Su familia solicitó la revisión de la causa y la anulación del estigma de herejía que cayó sobre ella. El papa Nicolás V se negó, por miedo a Inglaterra, que perdía terreno ante Francia, el papa pensó que podía tomarse como una afrenta de Roma a los ingleses y prefirió no intervenir. Finalmente, fue Calixto III, español, quien el 7 de julio de 1456, la rehabilitó, y levantó su excomunión. Su figura quedó en el imaginario popular y político francés como una heroína nacional, un modelo y ejemplo del verdadero francés. En las batallas su persona era invocada como recuerdo y acicate, en los discursos era ensalzada y en las homilías propuesta como ejemplo.

En el siglo XIX, ante el avance del laicismo, de la libertad de expresión y el anticlericalismo francés, los obispos franceses vieron en Juana, una vez más, una figura para frenar esos males. Ella debía encarnar la verdadera Francia: piadosa, fiel a la Iglesia, humilde y santa. De este espíritu participó abiertamente Santa Teresita (1 de octubre), en cuya obra se plasma este entusiasmo por Juana de Arco, defensora del catolicismo francés. Así que los obispos pidieron al Beato Pío IX (7 de febrero) que culminara la rehabilitación de Juana, oyendo al pueblo francés y la canonizara, pero este papa se negó. Más suerte tuvieron con León XIII, que permitió que se estudiase el caso. Finalmente San Pío X (21 de agosto) la beatificó el 18 de abril de 1909, para ser canonizada, como ya dije, en 1920. Esta canonización, como el proceso, es bastante polémica, pues hay mucho de leyenda y sentimiento nacionalista, antes que de historia real. Juana era piadosa, devota y aunque no era letrada, era lista y avispada, los procesos inquisitoriales lo muestran. Pero ¿es esto suficiente para ser canonizada? ¿Implica su canonización que realmente Dios la envió a la guerra, y por ende, era la libertad de Francia (o de cualquier territorio) un caso de defensa de la fe? Son preguntas que respondidas desde la lógica y pensamientos medievales tendrían respuesta, pero que hoy cuestan responder.

Sin embargo, dejando las consideraciones políticas aparte, si algo nos ha de interesar de Juana de Arco es ella misma, la Juana cercana y real. Y para ello no hay nada mejor que leer los procesos inquisitoriales, donde queda patente la oscuridad de quien pregunta y la claridad de quien responde:

El proceso inquisitorial, político a todas luces, se abrió el 9 de enero de 1431, por el obispo Cauchon, en cuyo territorio había sido apresada Juana. Era adepto a la causa inglesa y al rey Enrique II de Inglaterra y VI de Francia, y, por ende, contrario a Carlos VII de Francia. O sea, que dijera lo que dijera Juana, su sentencia ya estaba “escrita”, si era o no era hereje o bruja no importaba. El 21 de febrero comenzaron los interrogatorios del proceso en el que todos, desde jueces, asesores y carceleros, o eran ingleses, o eran adeptos a Inglaterra. Por si fuera poco, las actas fueron amañadas, pus varios testigos declararon en el proceso de rehabilitación, como había escribanos que cambiaban textos, a la orden de Cauchon.

La primera trampa, usual en los tribunales inquisitoriales, consistió en hacerla jurar que respondería la verdad, fuera lo que fuera que le preguntaran, a lo que ella contestó: “No sé sobre qué me van a interrogar. No me podría aventurar a asegurar tal cosa antes de saber lo que me van a preguntar”. Era lo que querían, pues si no juraba era porque algo tendría que ocultar. Desde el principio Juana dejó claro que en lo concerniente a sus revelaciones privadas no añadiría nada de lo que ya había dicho, pero de todo lo demás estaría dispuesta a decir la verdad. Tanto le insistieron en esto que el 24 de febrero dijo “Por mi fe, no me podéis preguntar aquello que no os contestaré (…) Quizá haya muchas cosas sobre las que me podréis preguntar a las que no responda la verdad, especialmente en lo concerniente a las revelaciones, puesto que me podéis obligar por ventura a revelar algo que he jurado no decir. De esta manera caeré en perjurio, cosa que no deberíais desear”.

Los principales temas que les obsesionaban a los jueces eran: “las voces”, la “señal”, y el vestirse de hombre. Sobre lo primero hay que decir que según avanza el proceso estas voces van definiéndose, personificándose, casi hasta poder ser representadas gráficamente. Juana misma pasa de hablar de voces, a hacer algunas descripciones, como si para ella misma fueran tomando forma. Le preguntaron nimiedades sobre estos seres, como si vestían con sábanas, si San Miguel llevaba balanza, si la tocaron en alguna parte del cuerpo, si hablaban a la vez o por separado, si hablaban francés, o tenían pelos. Largos y cansados interrogatorios se sucedieron sobre esto. Veamos algunas de sus respuestas:

I. Las voces:
El 27 de febrero le preguntan cómo supo que eran Catalina y Margarita, a lo que respondió: “Ya os he dicho muchas veces que son las santas Catalina y Margarita; creedme si así lo deseáis” El 3 de marzo: preguntada si sus hombres creían que ella venía de parte de Dios, dijo: “No sé si lo creerían, solo me remito a su coraje. No obstante, si no lo creían, fui enviada por Dios igualmente”. El día 14 de marzo dijo que Santa Catalina le había dicho que estaría a salvo, aunque no sabía si sería liberada, ni cuando sería juzgada. Las voces le dijeron: “Sé consciente de todo. No te preocupes por tu martirio, porque vendrás finalmente al paraíso”. Llamaba Juana “martirio” a la pena y adversidad de la prisión pues “no sabía si sufriría un mal mayor, pero seguía esperando en Nuestro Señor”. Los jueces vieron en ello un resquicio de presunción, un pecado contra la fe, por lo que le insistieron, preguntando si las voces le decían que, fuera como fuera, se salvaría y no se condenaría al infierno, a lo que respondió que “creía férreamente lo que las voces le decían: que se salvaría, tan fuertemente como si ya lo hubiese conseguido”. Le advirtieron del peligro de esa afirmación respondió que “la mantendría como un tesoro”, y le pidieron considerara si no se hallaba en pecado mortal luego de decir eso. Ella contestó rotundamente: “No lo sé, pero me confío en todo a Nuestro Señor”. Sus respuestas siempre eran superiores lo capcioso de las preguntas de los jueces, para su perdición.
 
II. La señal:
El 10 de marzo ocurre un curioso y enigmático interrogatorio sobre “la señal” que Juana dio al Delfín, futuro Carlos VII, para que reconociera en ella el auxilio de Dios sobre Francia. Le preguntan si existe aún y ella responde: “Es bueno saber que todavía perdura y se mantendrá por más de mil años”. Insistida sobre el carácter de la señal, dirá “¿queréis que cometa perjurio?” Inquirida sobre si habia jurado a Santa Catalina no revelar cual era esa señal, contestó: “He jurado y prometido. Prometo que no hablaré de ello con nadie”. Además, añadió que dicha señal estaría en el tesoro del rey. ¿De que se trataba, algo físico entonces? ¿Un amuleto o una protección? No lo sabemos y es raro, porque un poco más adelante en el interrogatorio, Juana, para que la dejen en paz dice que el rey, los que le acompañaban y hasta el ángel que la trajo, la vieron. Y más aún, más de trescientas personas la habían visto. Y añadió: “no habrá ningún hombre que pueda hacer algo tan rico como la señal, porque de todas formas la señal que os hace falta es que Dios me libre de vuestras manos. Esto es lo más cierto que os enviará”. Y es que Juana confió siempre en que sería liberada de su prisión, y esta es una de las causas suficientes para dudar de sus “voces”. Incluso el 12 de marzo llega a afirmar que las voces la aseguraban que ganaría el proceso.

III. Vestir de hombre:
12 de marzo: preguntada si la voz le pidió se vistiera de hombre, respondió: “Todo el bien que he hecho, lo he hecho por orden de las voces”. O sea, que vestirse de hombre era un bien. 14 de marzo: cuestionada sobre si este vestir de hombre sería pecado, dijo: “Puesto que lo hago por orden de Nuestro Señor y a su servicio, creo que no hay ningún mal en llevarlos y cuando le plazca ordenármelo, dejaré los hábitos enseguida”. Juana con esta respuesta, aunque parezca extraño, contesta para su bien, pues en la mentalidad de los jueces, aunque lo que hiciera estuviera mal, ella debía hacerlo, pues ella creía que era Dios quien se lo pedía. Podría ser errado, pero al creer ella que era bueno, debía hacerlo sin dudar.

15 de marzo: Pretenden trazarle una trampa, para anteponer los vestidos a su deseo de poder ir a misa: Le dicen que, ya que quería ir a misa, sería más honesto vestir de mujer. Que escoja que es lo que prefiere, vestirse de mujer y oír misa, o vestir de hombre y quedarse sin la misa. Como la pregunta anterior, es una trampa por la misma causa. Si Dios era quien le pedía vistiese de hombre, y además, había jurado que no se quitaría las ropas masculinas, así que sería peor para ella (cometería desobediencia a Dios y perjurio) renegar de los vestidos masculinos por la misa, pero claro, no se lo dicen, a la par que le ponen la misa como lo mejor. Pero ella no es tonta y responde: “Garantizadme que oiré misa si me pongo los hábitos de mujer y os responderé”. Se lo garantizan y ella replica: “Y yo os digo que he jurado y prometido que no me quitaré estos hábitos. Por lo que respondo que hagáis que me hagan una falda que sea tan larga que llegue al suelo, sin cola, y encomendádmela para ir a misa y después, cuando vuelva, cogeré los hábitos que llevo”.

IV. Trampas de los jueces:
Indagada sobre si había amenazado al obispo de Beauvais y los demás que la juzgaban con un peligro inminente, contestó que la había dicho: “Decís que sois mi juez. No sé si lo sois, pero me habéis juzgado mal. Estáis enfrentandoos a un peligro y os advierto para que si Nuestro Señor os castiga, yo haya hecho lo que debía, diciéndoos” Es decir, intentan hacerla origen del castigo, mientras que ella, inteligentemente, aclara que no es ella quien los castigará, sino que solo avisa, pero no será la causante.
 
Una respuesta parecida les dio el 10 de marzo, cuando le enumeraron los hechos pecaminosos comprobados, como vestir de hombre, pelear en día festivo, saltar desde una torre con peligro para su vida, tomar un caballo del obispo de Senlis, y otras cosas, respondió: “No creo que esté en pecado mortal, y en caso de que lo estuviese, es Dios quien debe saberlo cuando me confiese a Dios o a un reverendo”. Vamos, que si estaba en pecado, sería por culpa de ellos mismos, que no la dejaban confesarse. Querían saber si tenía dotes adivinatorias o mágicas, así que le preguntaban sobre nimiedades, como si sabía de un clérigo concubino o una taza perdida, a lo que dijo: “sobre eso no sé nada y nunca he oído hablar sobre ello”. Preguntada por que fue ella y no otra la enviada al rey, respondió: “Le plació a Dios que fuera hecho así por una simple doncella, para combatir a los adversarios del rey”.

Y quiero terminar esta breve pincelada con una muestra de su habilidad, al manifestar su obediencia, pero sin traicionar a su conciencia. Le preguntan si quiere someter a la decisión de la Iglesia lo que hacía y decía sobre las voces, el vestir de hombre, la torre, la señal, etc. y respondió: “Todas mis obras y lo que he hecho, lo he realizado de la mano de Dios y me oriento por él. Os certifico que no quiero decir ni hacer nada contra la fe cristiana y si hubiese dicho o hecho algo contra mi propio cuerpo que los clérigos estimen señalarlo como un hecho contra la fe cristiana que Nuestro Señor ha establecido, no lo apoyaré, pero lo acataré”.

Fuente:
 
-"Los procesos de Juana de Arco". GEORGES y ANDRÉE DUBY. Universidad de Granada, 2005.

A 30 de mayo además se celebra a
Beata Isabel de Töss, virgen.
Santos Basilio y Emmelia de Capadocia, esposos.

miércoles, 29 de abril de 2020

Santos Jasón, Sosipatres, Cercyra, y compañeros mártires.(29 de abril)

Santos Jasón, Sosipatres, Cercyra, y compañeros mártires.

Santos Jasón y Sosipatres.
Santos Jasón y Sosipatres.

De varios en un grupo.

Santos Jasón, Sosipatres, Cercyra y compañeros mártires. 29 de abril.

Jasón y Sosipatres fueron los apóstoles de Corfú, donde habían dedicado la primera iglesia, en honor a San Esteban Protomártir (26 y 27 de diciembre; 2 de agosto, traslación de las reliquias de Jerusalén a Constantinopla; 7 de mayo, traslación de las reliquias de Constantinopla a Roma; 3 de agosto, Invención de las reliquias; y 20 de abril, con San Lorenzo, en Roma). Cuando fueron arrestados, hallaron en la prisión a siete ladrones llamados Saturnino, Iniscol, Faustiano, Genaro, Massal, Eufrasio y Mammio, que estaban allí por sus crímenes Los dos santos predicaron a Cristo a los ladrones, que se convirtieron a la fe, pidiendo perdón por sus muchos crímenes. Fueron bautizados y alcanzaron la palma del martirio por no cejar en su nueva fe, siendo metidos vivos en agua hirviendo.

Cuando torturaban a Jasón y Sosipatres, la princesa de la isla, llamada Cercyra vio desde su ventana la constancia en la fe y la alegría de los dos santos, y quiso ser cristiana también. Su padre entonces la encerró en una torre y le prendió fuego, pero ella salió ilesa, lo cual convirtió a muchos a Jesucristo. La ató el padre entonces a un árbol y mandó que la asaetearan, alcanzando la santa virgen el martirio. Los que se habían convertido por su testimonio escaparon a una isla vecina, pero el rey les persiguió, aunque su barco se hundió en el mar. Su sucesor fue benévolo con los cristianos y Jasón y Sosipatres pudieron predicar el cristianismo en paz, hasta los días de su vejez. Pero luego de su paso al cielo, la persecución se desató de nuevo y muchos padecieron el martirio, entre ellos los cristianos Zenón, Eusebio, Neón y Vital.

En la tradición griega, estos Jasón y Sosipatres son los mencionados en Romanos 16, 12; Hch 17, 5, y Hch 20, 4., y que serían discípulos de Jesucristo y parientes de San Pablo. En las diversas iglesias son celebrados a 28 de abril, 10 de noviembre o 4 de enero. Lo más probable es que aunque todos estos mártires estén agrupados en una sola historia, pertenezcan a diversos tiempos y persecusiones. En cuanto a la historia de la princesa mártir, los estudiosos creen que es una alegoría de la conversión de la isla de Corfú que, adivinen, en origen se llamaba así: Cercyra. El tiempo y la leyenda la habrían personificado convirtiéndola en una mártir.

Fuente:
http://www.orthodox.net

A 29 de abril además se celebra a
San Gombert de Avenay, duque, monje y mártir.
Santa Endelienta, eremita y mártir.

martes, 28 de abril de 2020

Santas Proba y Grimonia, vírgenes y mártires. (28 de abril)

Santas Proba y Grimonia, vírgenes y mártires.

Princesas, eremitas y cefalóforas.

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Santas Proba y Grimonia.
Santas Proba y Grimonia.
Santas Proba y Grimonia, vírgenes y mártires. 28 de abril y 7 de septiembre, traslación de las reliquias.

La leyenda, tardía, cuenta que ambas eran de origen irlandés y de sangre real, hijas de un rey pagano, y cuando se convirtieron a la fe de Cristo, huyeron al continente. La razón de la huida fue que su padre quería casarlas y ellas querían dedicar su virginidad a Cristo. En la Bretaña se adentraron en el bosque de Thiérache, donde comenzaron vida eremítica, pero fueron alcanzadas por unos sicarios del rey pagano, que las asesinaron. Una versión de la leyenda dice que ambas tomaron sus cabezas cortadas y caminaron hasta el sitio donde serían enterradas, por lo que a veces aparecen entre los santos cefalóforos. La leyenda, como no, parece una mezcla de la leyenda de Santas Elfriede, Edith y Sabina (8 de diciembre) y de la leyenda de Santa Dympna (15 de mayo y 27 de octubre, traslación de las reliquias). Algunas versiones hacen coincidir a Proba con una santa de igual nombre que evangelizó Caledonia en el siglo V.

Los cuerpos habrían sido sepultados piadosamente en su ermita, que posteriormente se transformó en santuario, ante los muchos milagros que allí ocurrían. Y no solo eso, sino que el actual pueblo de "La Chapelle" tiene en esta iglesita su origen. En el siglo XIII las reliquias se trasladaron solemnemente a Lesquilles, y el 7 de septiembre de 1562 se trasladaron a la abadía de los canónigos regulares de Henin-Lietard, donde se veneran.

Fuente:
-"Vies des saintes femmes, des martyres et des vierges". VARIOS. París, 1822.