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martes, 9 de julio de 2019

Santos Agustín Zhao Rong, Pedro Sans i Jordá, obispo y compañeros, mártires (9 de julio)


Santos Agustín Zhao Rong, Pedro Sans i Jordá, obispo y compañeros, mártires

fecha: 9 de julio
†: ss. XVII/XX - país: China
canonización: ver cada entrada en el Martirologio
hagiografía: El Testigo Fiel
Elogio: Santos Agustín Zhao Rong, presbítero, Pedro Sans i Jordá, obispo, y compañeros, mártires, que en diversos lugares de China, y en distintos tiempos, fueron valerosos testigos del Evangelio de Cristo con sus palabras y sus obras, y caídos víctimas de persecución por haber predicado y confesado la fe, merecieron pasar al banquete eterno de la gloria.
refieren a este santo: San Agustín Zhao Rong

Oración: Oh Dios, que, mediante el testimonio de los santos mártires Agustín y compañeros, fortaleciste a tu Iglesia con admirable largueza, concede a tu pueblo que se mantenga fiel a la misión que le encomendaste, obtenga los beneficios de la libertad y testifique la verdad en medio del mundo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén (oración litúrgica).

(De la homilía de SS. Juan Pablo II en la misa de canonización de los 120 mártires chinos, en octubre del 2000):
Conságralos en la verdad; tu palabra es la verdad». Esta invocación, que reproduce la voz de la oración sacerdotal de Cristo elevada al Padre en la Última Cena, parece subir de la muchedumbre de santos y bienaventurados que el Espíritu Santo suscita en su Iglesia a lo largo de los siglos. Dos mil años después del comienzo de la obra de la redención, hacemos nuestra esa invocación, con los ojos fijos en el ejemplo de santidad de Agustín Zhao Rong y sus ciento diecinueve compañeros mártires en China. Dios Padre los consagró en su amor, escuchando la oración de su Hijo que le adquirió un pueblo santo al extender sus brazos en la cruz para destruir la muerte y manifestar la resurrección.
La Iglesia da gracias al Señor porque la bendice y derrama en ella la luz con el resplandor de la santidad de estos hijos e hijas de China. La jovencita Ana Wang, de catorce años, resistió las amenazas del verdugo que la invitaba a apartarse de la fe de Cristo, diciendo mientras se preparaba con ánimo sereno a ser decapitada: «La puerta de los cielos ha sido abierta a todos», y con susurros invocó tres veces a Jesús; Xi Guizi, un joven de dieciocho años, dijo impávido a quienes le acababan de cortar el brazo derecho y se esforzaban por arrancarle la piel cuando todavía estaba vivo: «Cada trozo de mi carne, cada gota de mi sangre traerá a vuestra memoria que soy cristiano».
Con la misma fortaleza y alegría, otros ochenta y cinco chinos dieron testimonio, hombres y mujeres de toda edad y condición, sacerdotes, religiosas y laicos que, con la entrega de la vida, confirmaron su indefectible fidelidad a Cristo y a la Iglesia. Esto sucedió en diversas épocas y tiempos difíciles y angustiosos de la historia de la Iglesia en China.
En esta multitud de mártires resplandecen también treinta y tres misioneros y misioneras que, dejando su patria, intentaron insertarse en las costumbres y mentalidad chinas, adoptando con gran amor las particularidades de aquellas tierras, seducidos por el deseo de anunciar a Cristo y de servir a ese pueblo. Sus sepulcros todavía se conservan allí para mostrar que pertenecen a aquella patria a la que, a pesar de la flaqueza humana, amaron con sincero corazón, consagrando a ella todas sus energías. «A nadie hemos perjudicado sino que hemos servido a muchos», dijo el obispo Francisco Fogolla al gobernador que se disponía a matarlo con su propia espada.

Cada uno de lo mártires tiene, natuiralmente, su propia entrada en el Martirologio, en su fecha de martirio, los vínculos remiten a ella:
Presbíteros de la Compañía de Jesús:
León Ignacio Mangin
Modesto Andlauer
Pablo Denn
Remigio Isoré
Presbítero del Instituto Pontificio de Misiones Extranjeras:
Alberico Crescitelli
Presbítero de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París:
Augusto Chapdelaine
Juan Pedro Néel
Presbítero salesiano:
Calixto Calavario
Presbítero de la Congregación de la Misión:
Francisco Regis Clet
El Testigo Fiel
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_4831

San Joaquín He Kaizhi, catequista mártir (Mártires de la evangelización de China (ss XVII - XX)) 9 de julio


San Joaquín He Kaizhi, catequista mártir

fecha: 9 de julio
†: 1839 - país: China
canonización: 
B: León XIII 27 may 1900 - C: Juan Pablo II 1 oct 2000
hagiografía: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
Elogio: En la ciudad de Guiyang, en la provincia de Guizhou, en China, san Joaquín He Kaizhi, catequista y mártir, estrangulado por su fe en Cristo.


Joaquín He Kaizhi (Ho-Ka-Tche) nació en Tchao-Tso, provincia de Kouei-Tcheou, en 1774 y a los veinte años conoció el cristianismo, se abrió a la fe y recibió el bautismo. Fue desde entonces un cristiano fervoroso que, en la persecución de 1814, fue arrestado, llevado a Kouy-Yang y sometido a terribles torturas para que apostatara, pero permaneció firme e inconmovible. Entonces fue desterrado a Mongolia, donde vivió por espacio de dieciocho años sin perder nada de su fervor religioso. Cumplida la pena, volvió a su casa y siguió siendo un cristiano ejemplar, al que se le encomendó la tarea de catequista, que él realizaba con gran dedicación y celo. Costeó la erección de un oratorio que sirviera de lugar de reunión de la comunidad cristiana, a la que exhortaba a perseverar en la fe y la instruía en ella.
Estas actividades provocaron un nuevo arresto en 1839, durante el cual fue otra vez torturado cruelmente sin que su fe se viniera abajo. La cárcel, donde fue recluido durante unos meses, la convirtió en lugar de apostolado, allí consolaba a los cristianos arrestados y admiraba, por su firmeza, a los propios paganos. Por fin, fue condenado a muerte por estrangulamiento. Confirmada la sentencia por el emperador, se le llevaba al lugar del suplicio cuando un amigo le ofreció un vaso de vino para confortarle. Pero él se acordó de que Jesús se había negado a beber el vino en la cruz y no quiso tampoco probarlo. Fue estrangulado el 9 de julio de 1839 y canonizado el 1 de octubre de 2000 por Juan Pablo II, en el numeroso grupo de san Agustín Zhao Rong y compañeros, cvuya memoria litúrgica celebramos también hoy.
fuente: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
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lunes, 21 de marzo de 2016

Mártires de la evangelización de China (ss XVII - XX)

Mártires de la evangelización de China (ss XVII - XX)

Santos mártires que, en distintos lugares de China y en distintos tiempos, fueron testigos del Evangelio de Cristo con sus palabras y con sus obras. Su memoria litúrgica conjunta se celebra el 9 de julio, en el grupo de los santos Agustín Zhao Rong y compañeros.

En este grupo:
Desde los más remotos orígenes del pueblo chino (hacia la mitad del tercer milenio antes de Cristo) el sentimiento religioso hacia el Ser Supremo y la piedad filial y devota hacia los antepasados difuntos son las características más relevantes de su cultura milenaria. Esta nota de neta religiosidad se encuentra, más o menos, en los chinos de todos los siglos, hasta el nuestro, cuando bajo el influjodel ateísmo occidental, algunos intelectuales, especialmente los educados en el exterior, han querido desprenderse, como algunosde sus maestros occidentales, de cualquier idea religiosa.
El Evangelio se anunció en China en el siglo V y, a primerosdel VII, se erigió allí la primera iglesia. Durante la dinastía T'ang(618-907) la comunidad de los cristianos estuvo floreciente durante dos siglos. En el XIII la comprensión del pueblo chino y de sus culturas, que supo tener un misionero como Juan de Montecorvino, lograron que se pudiera dar impulso a la primera misión católica en el «Reino del medio» con sede episcopal en Beijin.
No es de extrañar que, especialmente en la época moderna (es decir, desde el siglo XVI, cuando las comunicaciones entre oriente y occidente comenzaron a ser en cierto modo más frecuentes), haya existido por parte de la Iglesia Católica el deseo de llevar a este pueblo la luz del Evangelio, a fin de que ésta enriqueciese aún más el tesoro de tradiciones culturales y religiosas tan ricas y profundas.
Así pues, a partir de las últimas décadas del siglo XVI, varios misioneros católicos fueron invitados a China: se habían elegido con gran esmero personas como Matteo Ricci y otros, teniendo en cuenta, además de su espíritu de fe y de amor, sus capacidades culturales y sus cualidades en diversos campos de la ciencia, en especial de la astronomía y de la matemática. De hecho, gracias a éstos y al aprecio que demostraron los misioneros por el notable espíritu de investigación presente en los estudiosos chinos, pudieron establecerse relaciones de colaboración científica muy provechosas. Éstas sirvieron a su vez para abrir muchas puertas, incluso las de la corte imperial, y para así entablar relaciones muy útiles con varias personas de grandes capacidades.
La calidad de la vida religiosa de estos misioneros fue lo que indujo a no pocas personas de alto nivel a sentir la necesidad de conocer mejor el espíritu evangélico que los animaba y, luego, de instruirse en los postulados de la religión cristiana: lo cual se hizo de manera conveniente a sus características culturales y a su modo de pensar. A finales del siglo XVI y primeros del XVII, fueron numerosos los que, una vez adquirida la debida preparación, pidieron el bautismo y llegaron a ser cristianos fervientes, manteniendo siempre con justo orgullo su identidad de chinos y su cultura.
El cristianismo se vio en aquel período como una realidad que no se oponía a los más altos valores de las tradiciones del pueblo chino, ni se superponía a ellos, sino que los enriquecía con una nueva luzy dimensión. Gracias a las óptimas relaciones existentes entre algunos misioneros y el mismo emperador K'ang Hsi; gracias a sus servicios prestados por restablecer la paz entre el «zar» de Rusia y el «hijo del cielo», o sea el emperador, éste promulgó en 1692 el primer decreto de libertad religiosa, en virtud del cual todos sus súbditos podían seguir la religión cristiana y todos los misioneros podían predicarla en sus vastos dominios.
Como consecuencia, la acción misionera y la difusión del mensaje evangélico se desarrollaron notablemente y fueron muchos los chinos que, atraídos por la luz de Cristo, pidieron recibir el bautismo. Pero desgraciadamente la cuestión espinosa de los «ritos chinos», irritó sobremanera al emperador K'ang Hsi y preparó la persecución (fuertemente influenciada por la del vecino Japón), que en unos sitios más en otros menos, abierta o solapada, violenta o velada,se extendió prácticamente con sucesivas oleadas desde la primera década del siglo XVII hasta la mitad del siglo XIX, matando a misioneros y a fieles laicos y destruyendo no pocas iglesias.
Fue exactamente el 15 de enero de 1648 cuando los Tártaros Manciù, habiendo invadido la región del Fujian y mostrándose hostiles a la religión cristiana, dieron muerte al Beato Francisco Fernández de Capillas, sacerdote de la Orden de los Frailes Predicadores. Después de haberlo encarcelado y torturado, lo decapitaron mientras rezaba con otros los misterios dolorosos del Rosario. El Beato Francisco Fernández de Capillas ha sido reconocidopor la Santa Sede como Protomártir de China.
Hacia la mitad del siglo siguiente, el XVIII, otros cinco misioneros españoles, que habían ejercido su actividad entre los años 1715-1747, fueron también asesinados como resultado de una nueva ola de persecución iniciada en 1729 y con secuaces más encarnizados en 1746. Era la época de los emperadores Yung-Cheng y de su hijo K'ien-Lung.
Beato Pedro Sans i Iordà, O.P., Obispo, martirizado el 26 de mayo de 1747 en Fuzhou.
Beato Francisco Serrano, O.P., Sacerdote,
Beato Joaquín Royo, O.P. Sacerdote,
Beato Juan Alcober, O.P., Sacerdote,
Beato Francisco Díaz, O.P. Sacerdote, los cuatro fueron matados el 28 de octubre de 1748 en Fuzhou.
Una nueva fase de régimen de persecución en relación con la religión cristiana se desató posteriormente en el siglo XIX. Mientras algunos Emperadores de los siglos precedentes habían autorizado el catolicismo, el Emperador Kia-Kin (1796-1821) publicó en cambio numerosos y severos decretos en contra. El primero se remonta al 1805; dos edictos del 1811 iban dirigidos contra aquellos de entre los chinos que hacían los estudios para recibir las órdenes sagradas y contra los sacerdotes que propagaban la religión cristiana. Un decreto del 1813 exoneraba de cualquier castigo a los apóstatas voluntarios, es decir, a los Cristianos que declaraban espontáneamente que abandonaban la fe cristiana, pero amenazaba a todos los demás.
En este período sufrió el martirio el Beato Pedro Wu, laico catequista, chino, nacido de familia pagana, recibió el bautismo en 1796 y pasó el resto de su vida anunciando la verdad de la religión cristiana. Todas las tentativas para hacerlo apostatar fueron vanas. Emitida contra él la sentencia de muerte, fue estrangulado el 7 de noviembre de 1814. Siguió sus pasos en la fidelidad a Cristo el Beato José Zhang-Dapeng, laico catequista, comerciante, bautizado en el 1800, llegó a ser después el alma de la misión en la ciudad de Kony-Yang. Encarcelado, murió estrangulado el 12 de marzo de 1815. Este año (1815) se promulgaron otros dos Decretos, en los que se aprobaba la conducta del Virrey del Sichuan, que había hecho decapitar a Mons. Dufresse, de las Misiones Exteriores de París,y a muchos cristianos chinos. Siguió una persecución más exacerbada.
Son de este período los siguientes mártires:
Beato Juan Gabriel Taurin Dufresse, M.E.P., Obispo, arrestado el 18 de mayo de 1815, conducido a Chengdu, condenado y ajusticiado el 14 de septiembre de 1815.
Beato Agustín Zhao Rong, Sacerdote diocesano chino que, siendo antes uno de los soldados que escoltaron a Mons. Dufresse desde Chengdu hasta Beijin, había quedado impresionado por la paciencia de éste y había pedido ser contado entre los neófitos: una vez bautizado, se le mandó al Seminario y después se ordenó sacerdote. Arrestado, sufrió crueles suplicios y después murióen 1815.
Beato Giovanni da Triora, O.F.M., Sacerdote, hecho prisionero junto con otros en el verano del 1815, después condenado a muerte y murió estrangulado el 7 de febrero de 1816.
Beato José Yuan, Sacerdote diocesano chino, el cual, habiendo escuchado a Mons. Dufresse hablar de la fe cristiana, quedó prendado de la belleza de ésta y después llegó a ser un neófito ejemplar. Más tarde, ordenado sacerdote y, como tal, entregado a la evangelización en varios distritos; fue apresado en agosto de 1816, condenado a la estrangulación y matado de esta suerte el 24 de junio de 1817.
Beato Francisco Regis Clet de la Congregación de la Misión que, después de haber obtenido el permiso para ir a las misiones de China, se había embarcado para el Oriente en 1791. Llegado allí, llevó durante treinta años una vida sacrificada de misionero: sostenido por un celo incansable, evangelizó tres inmensas Provincias del Imperio Chino: Jiangxi, Hubei, Hunan. Traicionado por un cristiano, fue arrestado y llevado a prisión donde sufrió atroces suplicios. Mediante sentencia del Emperador fue matado por estrangulación el 17 de febrero de 1820.
Beato Tadeo Liu, Sacerdote diocesano, chino, que se negó a apostatar, diciendo que era sacerdote y quería ser fiel a la religión que había predicado. Condenado a muerte, fue estrangulado el 30 de noviembre de 1823.
Beato Pedro Liu, catequista laico, chino, arrestado en 1814 y condenado al exilio en Tartaria, donde permaneció casi veinte años. Vuelto a la patria, fue de nuevo apresado y estrangulado el 17 de mayo de 1834.
Beato Joaquín Ho, catequista laico, chino, fue bautizado a la edad de casi 20 años. En la gran persecución del 1814 había sido prendido con muchos otros fieles y sometido a crueles torturas. Desterrado a Tartaria, allí permaneció unos 20 años; regresado a la patria fue nuevamente apresado y rehusó apostatar. A continuación, una vez confirmada la sentencia de muerte por parte del Emperador, fue estrangulado el 9 de julio de 1839.
Beato Augusto Chapdelaine, M.E.P., sacerdote de la Diócesis de Coutances. Habiendo ingresado en el Seminario de las Misiones Exteriores de París, se embarcó directamente a China en 1852; llegó a Guangxi a finales del 1854. Arrestado en 1856, torturado, condenado a muerte enjaulado, expiró en febrero de 1856.
Beato Lorenzo Bai Xiaoman, laico, chino, obrero modesto, que acompañó al Beato Chapdelaine en el asilo que habían ofrecido al misionero y fue con él apresado y conducido al tribunal. Nada pudo hacerlo apostatar. Fue decapitado el 25 de febrero de 1856.
Beata Inés Cao Guiying, viuda, había nacido de antigua familia cristiana; habiéndose dedicado a la instrucción de las muchachas jóvenes convertidas por el B. Chapdelaine, fue arrestada y, condenada a morir enjaulada, fue ajusticiada el 1 de marzo de 1856.
El 28 de enero de 1858, por orden del mandarín de MaoKou (en la provincia de Guizhou), fueron matados tres catequistas, conocidos como Mártires de MaoKou:
Beato Jerónimo Lu Tingmei,
Beato Lorenzo Wang Bing,
Beata Àgueda Lin Zao.
Se pidió a los tres que renunciaran a la religión cristiana. Como su respuesta fuese negativa, fueron condenados a la decapitación.
El 29 de julio de 1861 sufrieron el martirio simultáneamente dos seminaristas y dos laicos, de los cuales uno era cultivador y la otra una viuda que prestaba sus servicios como cocinera en el seminario. Se los conoce como Mártires de Qingyanzhen (Guizhou):
Beato José Zhang Wenlan, seminarista,
Beato Pablo Chen Changpin, seminarista,
Beato Juan Bautista Luo Tingying, laico,
Beata Marta Wang-Luo Mande, laica.
El año siguiente, el 18 y 19 de febrero de 1862, dieron su vidapor Cristo otras 5 personas, conocidas como Mártires de Guizhou,a saber:
Beato Juan Pedro Néel, Sacerdote de las Misiones Exteriores de París,
Beato Martín Wu Xuesheng, catequista laico,
Beato Juan Zhang Tianshen, catequista laico,
Beato Juan Chen Xianheng, catequista laico,
Beata Lucía Yi Zhenmei, catequista laica.
Mientras tanto habían ocurrido, en el campo de la política, algunos episodios que tuvieron notables repercusiones en la vida de las misiones cristianas. En junio de 1840 el Comisario imperial de Guangdong, queriendo con razón suprimir el comercio del opio, que estaba en manos de los ingleses, había hecho arrojar al mar más de veinte mil cajas de esta droga. Este había sido el pretexto de la guerra inmediata, con victoria de los ingleses. Terminada la guerra, China debió firmar en 1842 el primer tratado internacional de los tiempos modernos, al que siguieron muy pronto otros con América y Francia. Aprovechando la ocasión, Francia sustituyó a Portugal como potencia protectora de las misiones y como consecuencia se promulgó un doble decreto: uno del 1844, por el cual se permitía a los chinos seguir la religión católica, otro del 1846, mediante el cual se suprimían las antiguas penas contra los católicos.
La Iglesia pudo entonces vivir abiertamente y ejercer su acción misionera, desarrollándola también en el ámbito de la educación superior, universitaria y de la investigación científica. Al multiplicarse los diversos Institutos culturales de alto nivel y gracias a su actividad muy apreciada, se establecieron gradualmente lazos cada vez más profundos entre la Iglesia y China con sus ricas tradiciones culturales. Esta colaboración con las autoridades chinas favoreció de un modo creciente la mutua estima y participación en aquellos valores que deben regir siempre toda sociedad civil.
Transcurrió así un siglo de expansión de las misiones cristianas, con la excepción hecha del período en que se abatió sobre ellas la desgracia de la insurrección de la «Asociación de la justicia y de la armonía» (conocida comúnmente como de los “Boxers”), que ocurrió al principio del siglo XX y causó el derramamiento de sangre de muchos cristianos. Es sabido que en esta revuelta confluyeron todas las sociedades secretas y el odio acumulado y reprimido contra los extranjeros de los últimos decenios del siglo XIX a causa de las vicisitudes políticas y sociales que siguieron a la «guerra del opio» y a la imposición de los así llamados «Tratados desiguales» por parte de las Potencias Occidentales.
Sin embargo fue muy distinto el móvil de la persecución a los Misioneros, aunque fueran de nacionalidad europea. Su matanza fue determinada por una causa puramente religiosa: fueron matados por el mismo motivo con que lo fueron los fieles chinos que se habían hecho cristianos. Documentos históricos indiscutibles ponen en evidencia el odio anticristiano que impulsó a los “Boxers” a asesinar a los Misioneros y a los fieles locales que se habían adherido a su doctrina. Respecto a ellos se emitió un edicto el 1 de julio de 1900, en el cual se decía, en síntesis, que ya había pasado el tiempo de las buenas relaciones con los Misioneros europeos y sus cristianos: que los primeros debían ser repatriados inmediatamente y los fieles obligados a la apostasía, bajo pena de muerte.
Como resultado de esto tuvo lugar el martirio de algunos misioneros y de muchos chinos que se agruparon en los siguientes grupos:
a) Mártires de Shanxi, muertos el 9 de julio de 1900, que son Frailes Menores Franciscanos:

Beato Gregorio Grassi, Obispo,
Beato Francisco Fogolla, Obispo,
Beato Elías Facchini, Sacerdote,
Beato Teodorico Balat, Sacerdote,
Beato Andrés Bauer, Hermano Religioso;

b) Mártires del Hunan Meridional, muertos el 7 de julio de 1900, también Frailes Menores Franciscanos:

Beato Antonino Fantosati, Obispo,
Beato José María Gambaro, Sacerdote,
Beato Cesidio Giacomantonio, Sacerdote ( 4 julio).

A los mártires franciscanos de la Orden Primera se añaden siete Franciscanas Misioneras de María, de las cuales 3 francesas,2 italianas, 1 belga y 1 holandesa:

Beata María Ermellina de Jesús (en el siglo: Irma Grivot),
Beata María de la Paz (en el siglo: María Anna Giuliani),
Beata María Clara (en el siglo: Clelia Nanetti),
Beata María de Santa Natalia (en el siglo: Juana María Kerguin),
Beata María de San Justo (en el siglo: Ana Moreau),
Beata María Adolfina (en el siglo: Ana Dierk),
Beata María Amandina (en el siglo: Paula Jeuris).

De los mártires chinos de la familia franciscana forman parte también 11 Franciscanos seglares, todos chinos:

Beato Juan Zhang Huan, seminarista,
Beato Patricio Dong Bodi, seminarista,
Beato Juan Wang Rui, seminarista,
Beato Felipe Zhang Zhihe, seminarista,
Beato Juan , Zhang Jingguang, seminarista,
Beato Tomás Shen Jihe, laico, sirviente,
Beato Simón Qin Cunfu, catequista laico,
Beato Pedro Wu Anbang, laico,
Beato Francisco Zhang Rong, laico agricultor,
Beato Matías Feng De, laico neófito,
Beato Pedro Zhang Banniu, obrero laico.

A ellos se añaden algunos fieles laicos chinos:

Beato Santiago Yan Guodong, agricultor,
Beato Santiago Zhao Quanxin, sirviente,
Beato Pietro Wang Erman, cocinero.
Cuando la rebelión de los “Boxers”, iniciada en Shandong, difundida luego en Shanxi y en Hunan, llegó también al sudeste de Tcheli, en aquel entonces Vicariato Apostólico de Xianxian, confiado a los Jesuitas, los cristianos matados se cuentan por millares.
Entre éstos se encuentran 4 misioneros jesuitas franceses y 52 cristianos laicos chinos, hombres, mujeres y niños, el más anciano de ellos tenía la edad de 79 años, mientras que los dos más jóvenes sólo 9 años. Todos sufrieron el martirio en el mes de julio de 1909; muchos de ellos fueron matados en la Iglesia del Pueblo di Tchou-Kia-ho, donde se habían refugiado y estaban en oración junto con los dos primeros de los misioneros que a continuación se enumeran:
Beato León Mangin, S.J. sacerdote,
Beato Pablo Denn, S.J., sacerdote,
Beato Remigio Isoré, S.J., sacerdote,
Beato Modesto Andlauer, S.J., sacerdote.
He aquí los nombres y edades de los laicos cristianos chinos:
Beata María Zhu, de unos 50 años,
Beato Pedro Zhu Rixin, de 19 años,
Beato Juan Bautista Zhu Wurui, de 17 años,
Beata María Fu Guilin, de 37 años,
Beata Bárbara Cui Lian, de 51 años,
Beato José Ma Taishun, de 60 años,
Beata Lucía Wang Cheng, 18 años,
Beata María Fan Kun, de 16 años,
Beata María Chi Yu, de 15 años,
Beata María Zheng Xu, de 11 años,
Beata María Du Zhao, de 51 años,
Beata Magdalena Du Fengju, de 19 años,
Beata María Du Tian, de 42 años,
Beato Pablo Wu Anjyu, de 62 años,
Beato Juan Bautista Wu Mantang, 17 años,
Beato Pablo Wu Wanshu, de 16 años,
Beato Ramón Li Quanzhen, de 59 años,
Beato Pedro Li Quanhui, de 63 años,
Beato Pedro Zhao Mingzhen, de 61 años,
Beato Juan Bautista Zhao Mingxi, de 56 años,
Beata Teresa Chen Tinjieh, de 25 años,
Beata Rosa Chen Aijieh, de 22 años,
Beato Pedro Wang Zuolong, de 58 años,
Beata María Gou Li, de 65 años,
Beato Juan Wu Wenyin, de 50 años,
Beato Zhang Huailu, de 57 años,
Beato Marcos Ki-T'ien-Siang, de 66 años,
Beata Ana An Xin, de 72 años,
Beata María An Guo, de 64 años,
Beata Ana An Jiao, de 26 años,
Beata María An Linghua, de 29 años,
Beato Pablo Liu Jinde, de 79 años,
Beato José Wang Kuiju, de 37 años,
Beato Juan Wang Kuixin, de 25 años,
Beata Teresa Zhang He, de 36 años,
Beata Lang Yang, de 29 años,
Beato Pablo Lang Fu, de 9 años,
Beata Isabel Qin Bian, de 54 años,
Beato Simón Qin Cunfu, de 14 años,
Beato Pedro Liu Zeyu, de 57 años,
Beata Ana Wang, de 14 años,
Beato José Wang Yumei, de 68 años,
Beata Lucía Wang Wang, de 31 años,
Beato Andrés Wang Tianqing, de 9 años,
Beata María Wang Li, de 49 años,
Beato Chi Zhuze, de 18 años,
Beata María Zhao Gou, de 60 años,
Beata Rosa Zhao, de 22 años,
Beata María Zhao, de 17 años,
Beato José Yuan Gengyin, de 47 años,
Beato Pablo Ge Tingzhu, de 61 años,
Beata Rosa Fan Hui, de 45 años.
El hecho de que este considerable número de fieles laicos chinos haya ofrecido la vida a Cristo juntamente con los misioneros que les habían anunciado el Evangelio y se habían prodigado por ellos pone en evidencia la profundidad de los vínculos que la fe en Cristo establece, reuniendo en una sola familia personas de razas y culturas diversas, estrechamente hermanados entre sí, no ya por motivos políticos, sino en virtud de una religión que predica el amor, la fraternidad, la paz y la justicia.
Además de todos los matados por los “Boxers” hasta ahora mencionados, debe recordarse también al Beato Alberico Crescitelli, sacerdote del Instituto Pontificio de las Misiones Exteriores de Milán, que desarrolló su ministerio en el Shanxi Meridional y fue martirizado el 21 de julio de 1900.
Años después, al nutrido ejército de los Mártires arriba recordados iban a unirse algunos Miembros de la Sociedad Salesiana de S. Juan Bosco:
Beato Luis Versiglia, Obispo,
Beato Calixto Caravario, Sacerdote,
que fueron asesinados juntos el 25 de febrero de 1930 en Li-Thau-Tseul.
fuente: Vaticano
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