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sábado, 16 de agosto de 2014

"Ha sido la jornada del martirio, de los laicos y de la caridad", balance del P. Lombardi del tercer día del viaje 16082014

"Ha sido la jornada del martirio, de los laicos y de la caridad", balance del P. Lombardi del tercer día del viaje

2014-08-16 Radio Vaticana
Raúl Cabrera, nuestro enviado especial
(RV).- (audio) Como ya viene siendo habitual en este viaje apostólico a Corea, el Padre Federico Lombardi, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede y de Radio Vaticano, entrevistado por nuestro enviado especial, Raúl Cabrera, hace un balance de este tercer día de viaje. “Ha sido la jornada del martirio, de los laicos y de la caridad”, confiesa que han sido momentos muy intensos los vividos hoy y destaca el encuentro del Papa con los minusválidos, ya que se vive “la realidad del amor cristiano por los débiles”.

“Que la semilla de los mártires no se pierda en la Corea contemporánea”, tercera jornada del viaje apostólico de Francisco en Corea 16082014

“Que la semilla de los mártires no se pierda en la Corea contemporánea”, tercera jornada del viaje apostólico de Francisco en Corea

2014-08-16 Radio Vaticana
Raúl Cabrera, enviado especial (RV).-
(audio)
  Antes del evento de la jornada, la beatificación del laico coreano Pablo Yun Ji-chung y sus 123 compañeros, asesinados entre 1791 y 1888, Francisco tuvo un momento de oración en el santuario de Seo So Mun, donde fue martirizado el grupo de católicos canonizados por s. Juan Pablo II en su primera visita en 1984 . El Papa se detuvo en oración antes de deponer una ofrenda floral y luego en auto se dirigió a la distante dos kilómetros Puerta de Gwanghwamun. Según el p. Lombardi, portavoz de la Santa Sede, eran más de 800 mil las personas que colmaban la gran avenida que desemboca en la plaza, una de las más amplias de toda Asia. Estaban presentes no solamente católicos, sino también no creyentes y muchos representantes de las iglesias protestantes locales. Varias veces el papamóvil detuvo su marcha para permitir a Francisco besar y acariciar a un niño que la guardia de seguridad le acercaba. “Papá”, “Francisco” o “Francisco, amigo de Corea”, eran algunos de los estribillos que escuchamos.

Ordenados en sectores identificados por diversos colores, los coreanos mostraban su gran alegría sin perder su compostura. La sensación de poder ver tan cerca al Obispo de Roma fue también motivo para recordar algunos lamentables eventos de la vida coreana. La tragedia del transporte marítimo Sewol sigue ocupando gran espacio en la atención de la opinión publica de este país y el Papa no ha dejado de mostrar su solidaridad con esta desgracia. Quien habrá observado atentamente habrá notado que Francisco lleva desde el viernes una pequeña cinta amarilla en el pecho, símbolo del luto y la esperanza de justicia de estas familias. El Papa escuchó unos segundos a uno de ellos que beso su mano y lo abrazó.
 
Concelebraron con el Santo Padre los sacerdotes miembros del séquito, así como un grupo de cardenales asiáticos y los obispos coreanos.Paz y reconciliación, la iglesia perseguida, que la semilla de los mártires no se pierda en la Corea contemporánea fueron algunas de las peticiones en la oración de los fieles, condensando las problemáticas de la región.

viernes, 8 de agosto de 2014

“Al origen de la Iglesia en Corea: inicio laical y martirio”, presentado el próximo viaje del Papa 08082014

“Al origen de la Iglesia en Corea: inicio laical y martirio”, presentado el próximo viaje del Papa




Declaraciones del padre Federico Lombardi, Director de la Oficina de Prensa Vaticana, sobre el viaje del Papa a Corea del 13 al 18 de agosto

(RV).- (Actualizado con audio) RealAudioMP3 Antes de iniciar con sus declaraciones, el padre Lombardi ha leído la oración de agradecimiento por la visita del Papa Francisco a Corea y por la Beatificación de los Mártires Coreanos. El padre Lombardi ha notado cómo en esta Oración se han tocado casi todos los puntos principales de la próxima visita del Papa.
El viaje a Corea – ha recordado – es el tercer viaje internacional del Papa Francisco, después de Brasil y de Tierra Santa. Es la tercera vez – ha continuado el padre Lombardi – que un Papa va a Corea: Juan Pablo II había ido dos veces, en 1984 y en 1989.
Los motivos del viaje del Papa Francisco se concentran sobre todo en tres temas. El primero, que ha dado inicio a la proyección de este viaje, ha sido la Jornada de la Juventud Asiática, que se realiza en agosto en Corea. Se esperan alrededor de dos mil jóvenes, que representan a 23 países de Asia. El padre Lombardi ha narrado la anécdota que dio origen a este viaje y ha dicho: “cuando el Papa estaba en Río – en ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud – Mons. Lazzaro You Hueng-sik, Obispo de Daejeon, lo ha invitado a la Jornada de la Juventud Asiática, ha tomado valor y ha dicho: “Yo intento invitar al Papa. Y veremos que sucede…” y entonces el Papa, que ya tenía en mente a Asia como una prioridad, ha acogido esta buena ocasión para decir si. Ha meditado y ha dicho: “¡Si voy!”.
Esta es la sexta Jornada de la Juventud Asiática, ha recordado el padre Lombardi, la idea de la Jornada Asiática nace durante la Jornada Mundial de la Juventud de Czestochowa, en la cual los jóvenes asiáticos que habían participado estaban muy contentos y se dijeron: “¿Por qué no hacemos también nosotros alguna cosa en Asia? Además de la Jornada de la Juventud Asiática con sus dos mil representantes de 23 países, también existe una Jornada de la Juventud Coreana, en esta misma ocasión con casi cuatro mil jóvenes. Al final se calculan en total casi seis mil jóvenes.
La segunda ocasión de este viaje – ha dicho el padre Lombardi – es obviamente el encuentro con la Iglesia católica coreana, que es una iglesia bastante dinámica. El único país – como sabemos – en Asia Oriental con mayoría católica es Filipinas, en los otros países los cristianos católicos son minoría, pero en Corea son una consistente minoría. Una minoría de alrededor del 10 por ciento. La Iglesia coreana, ha señalado el padre Lombardi, es muy dinámica y con un fuerte crecimiento en los últimos años: con una media de 100 mil bautismos por año. Es una Iglesia que hoy se presenta también como misionera, comprometida a enviar misioneros: ha realizado un gran servicio en Mongolia, así como en otras partes del mundo. Una Iglesia dinámica que se propone como activa y misionera.
Finalmente la tercera ocasión de este viaje es el evento que concierne a la vida de la Iglesia en Corea – ha proseguido el padre Lombardi – es la Beatificación de 124 mártires. Vale la pena recordar, en preparación a este viaje, la historia de la Iglesia en Corea, porque es una historia muy característica y particular, del cual se harán muchas referencias en los discursos del Papa y de otras personas.
La Iglesia en Corea no nace de la predicación de los misioneros que vienen del exterior, sino que nace de los laicos que escuchan hablar y se interesan en la búsqueda de la verdad y salen a buscar y reciben informaciones fundamentales sobre la fe cristiana y católica en China; encuentran ahí los resultados de la predicación de Matteo Ricci y de los jesuitas que habían ido a China, que habían producido una literatura de formación cristiana. Los coreanos escuchan hablar de esto, van a buscar ahí los textos de referencia y luego estudian estos textos. La fe cristiana – ha recordado el padre Lombardi – nace en un modo muy original de esta búsqueda de la verdad conducida por círculos, en especial por un circulo de sabios, de jóvenes laicos que buscan profundizar este mensaje y luego se hacen cristianos, enviando además a uno de ellos a Pekín para bautizarse. Es un desarrollo muy original de la Iglesia en Corea. Además el padre Lombardi ha recordado que la historia de la Iglesia en Corea es una historia de terrible e impresionante martirio, porque por mucho tiempo – por más de un siglo – los cristianos, los católicos han sido martirizados porque eran considerados como opositores, no coherentes con el sistema social y cultural de Corea de aquel tiempo. Es una historia de miles y miles de mártires. Concluyendo ha dicho el padre Lombardi, la historia de la Iglesia en Corea ha tenido dos características que se tienen que considerar: un inicio laical y el martirio.

(RM-RV)

domingo, 3 de agosto de 2014

Papa Francisco beatificará a 124 mártires en su próxima visita a Corea del Sur 02082014

Papa Francisco beatificará a 124 mártires en su próxima visita a Corea del Sur

Papa Francisco. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa
Papa Francisco. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa
 
ROMA, 02 Ago. 14 / 10:37 pm (ACI/EWTN Noticias).- Durante su próxima visita a Corea del Sur, el Papa Francisco beatificará a Paul Yun Ji-chung, primer mártir del país, junto con 123 compañeros asesinados a causa de su fe en el siglo XIX.

El Santo Padre visitará Corea del Sur entre el 14 y18 de agosto. El 16 de agosto llegará al santuario de los mártires de Seo-mun y visitará la puerta de Gwanghwamun en Seúl, lugar donde celebrará la Santa Misa de beatificación de Paul Yun Ji-chung y sus compañeros.

A diferencia de China o Japón, el catolicismo en Corea no fue introducido por extranjeros. A principios del siglo XVII, algunos académicos coreanos conocieron las enseñanzas del Evangelio que eran difundidas en China y realizaron viajes a las comunidades misioneras de los jesuitas para profundizar en su estudio.

Los académicos regresaron a su país con el fin de promover la fe y ésta se extendió tan rápido que pocas décadas después, un sacerdote chino logró entrar al país y encontró a miles de católicos bien establecidos aunque condenados al ostracismo.

Siendo una sociedad estrictamente jerárquica, el cristianismo fue visto por las autoridades como una peligrosa religión heterodoxa para el confucianismo que buscaba una revolución social.
Los católicos se autodenominaban como "amigos del Señor de los Cielos", lo que implicaba una relación con Dios basada en la igualdad, algo inaceptable para los confucianos.   

Las autoridades trataron de impedir la propagación de la fe mediante la prohibición de libros católicos que luego estuvieron disponibles en coreano y chino.

La práctica generalizada y la violenta persecución ocurrieron en diferentes periodos durante el siglo XIX, dejando más de 10 mil mártires.

La primera persecución fue en 1791. Fue en ese tiempo en que Paul Yun Ji-chung, junto con otro católico, James Kwong Sang-yon, quemó sus tabletas ancestrales actuando según su comprensión de la doctrina católica a la que se había adherido. Los dos miembros de la nobleza fueron acusados de heterodoxia y luego decapitados.

La segunda persecución violenta ocurrió en 1801, cuando se ejecutó a cientos de católicos y dejó otros cientos de exiliados. Lo mismo ocurrió en 1839, pocos años después de la llegada de misioneros desde París.

En 1846, la persecución de Pyong cobró otra ronda de mártires coreanos, incluyendo a Andrew Kim Tae-gon, el primer sacerdote coreano.

La persecución de 1866 causó el mayor número de mártires de Corea, siendo 8 mil los asesinados, entre ellos nueve sacerdotes extranjeros.

El 6 de mayo de 1984, San Juan Pablo II canonizó a 103 de los miles de mártires coreanos. Durante la Misa, el Santo Padre señaló que "de una marea maravillosa, la gracia divina llevó a sus antepasados a buscar la verdad de la Palabra de Dios desde el intelecto, para después llevaros a una fe viva en el Resucitado."

"De esta buena semilla nació la primera comunidad cristiana en Corea", dijo el Papa. "Esta Iglesia naciente, tan joven y tan fuerte en la fe, soportó olas de feroces persecuciones... en 1791, 1801, 1827, 1839, 1846 y 1866, marcada para siempre con la santa sangre de sus mártires”.

"El espléndido florecimiento de la Iglesia en Corea es sin duda el fruto del testimonio heroico de los mártires. Incluso hoy, su espíritu inmortal sostiene a los cristianos en la Iglesia del silencio, en el norte de esta tierra trágicamente dividido".