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jueves, 8 de agosto de 2019

San Cayetano. Patrono del pan, del trabajo y de los desempleados (7 de agosto)

San Cayetano. Patrono del pan, del trabajo y de los desempleados

san cayetano patrono del pan del trabajo y de los desempleados

San Cayetano sintió gran amor por el Señor, lo adoraba especialmente en la Eucaristía. Protector contra muchos males. Patrono del pan y del trabajo

San Cayetano fue un sacerdote católico italiano y reformador religioso, que ayudó a fundar a los Padres Teatinos, una comunidad de sacerdotes dedicados a llevar una vida lo más santa posible y a enfervorizar a los fieles. Es reconocido como un gran santo en la Iglesia y considerado patrono del Pan y del Trabajo

Fiesta: 07 de agosto

Martirologio romano: San Gaetano de Thiene, el sacerdote, que en Nápoles se dedicó a obras de caridad piadosa, en particular, luchó por aquellos que tenían enfemerdades incurables, promovió asociaciones para la formación religiosa de los laicos e instituyó los Clérigos regulares, para la renovación periódica de la Iglesia, enseñando a sus discípulos el deber de observar la antigua forma de vida de los Apóstoles. 

Biografía de San Cayetano

San Cayetano, muy popular entre los comerciantes y ganaderos porque los protege de muchos males, nació en 1480 en Vicenza, cerca de Venecia, Italia. Su padre, militar, murió defendiendo la ciudad contra un ejército enemigo. San Cayetano quedó huérfano, al cuidado de su santa madre que se esmeró intensamente por formarlo muy buen.
Estudió en la Universidad de Padua donde obtuvo dos doctorados y allí sobresalía por su presencia venerable y por su bondad exquisita que le ganaba muchas amistades.
Se fue después a Roma, y en esa ciudad capital llegó a ser secretario privado del Papa Julio II, y notario de la Santa Sede.
A los 33 años,San Cayetano fue ordenado sacerdote. El respeto que tenía por la Santa Misa era tan grande, que entre su ordenación sacerdotal y su primera misa pasaron tres meses, tiempo que dedicó a prepararse lo mejor posible a la santa celebración.
En Roma se inscribió en una asociación llamada "Del Amor Divino", cuyos socios se esmeraban por llevar una vida lo más fervorosa posible y por dedicarse a ayudar a los pobres y a los enfermos.
Viendo que el estado de relajación de los católicos era sumamente grande y escandaloso, San Cayetano se propuso fundar una comunidad de sacerdotes que se dedicaran a llevar una vida lo más santa posible y a enfervorizar a los fieles.
Y fundó los Padres Teatinos (nombre que les viene a Teati, la ciudad de la cual era obispo el superior de la comunidad, Msr. Caraffa, que después llegó a ser el Papa Pablo IV)
San Cayetano le escribía a un amigo:
"Me siento sano del cuerpo pero enfermo del alma, al ver cómo Cristo espera la conversión de todos, y son tan poquitos los que se mueven a convertirse".
Y este era el más grande anhelo de su vida: que las personas empezaran a llevar una vida más de acuerdo con el santo Evangelio. Y donde quiera que estuvo trabajó por conseguirlo.
En ese tiempo estalló la revolución de Lutero que fundó a los evangélicos y se declaró en guerra contra la Iglesia de Roma. Muchos querían seguir su ejemplo, atacando y criticando a los jefes de la santa Iglesia Católica, pero San Cayetano les decía:
"Lo primero que hay que hacer para reformar a la Iglesia es reformarse uno a sí mismo".
San Cayetano era de familia muy rica y se desprendió de todos sus bienes y los repartió entre los pobres. En una carta escribió la razón que tuvo para ello:
"Veo a mi Cristo pobre, ¿y yo me atreveré a seguir viviendo como rico?" Veo a mi Cristo humillado y despreciado, ¿y seguiré deseando que me rindan honores? Oh, que ganas siento de llorar al ver que las personas no sienten deseos de imitar al Redentor Crucificado".
En Nápoles un señor rico quiere regalarle unas fincas para que viva de la renta, junto con sus compañeros, diciéndole que allí la gente no es tan generosa como en otras ciudades. San Cayetano rechaza la oferta y le dice:
"Dios es el mismo aquí y en todas partes, y El nunca nos ha desamparado, si siquiera por un minuto".
San Cayetano fundó asociaciones llamadas "Montes de piedad" (Montepíos) que se dedicaban a prestar dinero a gentes muy pobres con bajísimos intereses.
San Cayetano sentía un inmenso amor por Nuestro Señor, y lo adoraba especialmente en la Sagrada Hostia en la Eucaristía y recordando la santa infancia de Jesús. Su imagen preferida era la del Divino Niño Jesús. La gente lo llamaba:
"El padrecito que es muy sabio, pero a la vez muy santo".
Los ratos libres, donde quiera que estuviera, San Cayetano los dedicaba a atender a los enfermos en los hospitales, especialmente a los más abandonados y repugnantes.
Un día en su casa de religioso no había nada para comer porque todos habían repartido sus bienes entre los pobres. San Cayetano se fue al altar y dando unos golpecitos en la puerta del Sagrario donde estaban las Santas Hostias, le dijo con toda confianza:
"Jesús amado, te recuerdo que no tenemos hoy nada para comer".
Al poco rato llegaron unas mulas trayendo muy buena cantidad de provisiones, y los arrieros no quisieron decir de dónde las enviaban.
En su última enfermedad el médico aconsejó que lo acostaran sobre un colchón de lana y el santo exclamó:
"Mi Salvador murió sobre una tosca cruz. Por favor permítame a mí que soy un pobre pecador, morir sobre unas tablas".
San Cayetano murió el 7 de agosto del año 1547, en Nápoles, a la edad de 67 años, desgastado de tanto trabajar por conseguir la santificación de las almas.
En seguida empezaron a conseguirse milagros por su intercesión y el Sumo Pontífice lo declaró santo en 1671.
San Cayetano es el Patrono del Pan, del Trabajo y de los desempleados

miércoles, 7 de agosto de 2019

San Cayetano de Thiene, presbítero y fundador (8 de agosto)


San Cayetano de Thiene, presbítero y fundador

fecha: 7 de agosto
n.: 1480 - †: 1547 - país: Italia
canonización: 
B: Urbano VIII 8 oct 1629 - C: Clemente X 12 abr 1671
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: San Cayetano de Thiene, presbítero, que en Nápoles, en la región de Campania, se entregó a pías obras de caridad, especialmente en favor de los enfermos incurables, promovió asociaciones para la formación religiosa de los laicos e instituyó los Clérigos Regulares para la renovación de la Iglesia, recomendando a sus discípulos el deber de observar la primitiva forma de vida apostólica.
Patronazgos: protector del trabajo
refieren a este santo: Beato Juan Marinoni

Oración: Señor, Dios nuestro, que concediste a san Cayetano imitar el modo de vivir de los apóstoles, concédenos, por su intercesión y ejemplo, poner en ti nuestra confianza y buscar siempre el reino de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén (oración litúrgica).
San Cayetano era hijo del conde Gaspar de Thiene y de María di Porto, quien pertenecía a una noble familia de Vicenza. Dos años después del nacimiento de Cayetano, en 1482, su padre murió luchando con el ejército veneciano contra el rey Fernando de Nápoles. Cayetano y sus dos hermanos quedaron al cuidado de su madre. El admirable ejemplo que la piadosa viuda dio a sus hijos, produjo espléndidos frutos, particularmente en Cayetano, a quien su extraordinaria bondad hacía muy popular. El santo estudió cuatro años en la Universidad de Padua. Los prolongados ejercicios de devoción que practicaba, no constituyeron un obstáculo para sus estudios, sino que, por el contrario, santificaron y purificaron su inteligencia y le ayudaron a penetrar más a fondo la verdad. Cayetano se distinguió sobre todo en la teología y, en 1504, se doctoró en derecho civil y canónico. Después retornó a Vicenza, donde fue nombrado senador. Decidido a proseguir los estudios sacerdotales, recibió la tonsura. En 1506, se trasladó a Roma, no en busca de cargos y honores en la corte, sino persuadido de que Dios le llamaba a dicha ciudad a realizar una gran obra. Poco después de su llegada a la Ciudad Eterna, Julio II le nombró protonotario y le concedió un beneficio eclesiástico. A la muerte del Pontífice, ocurrida en 1513, Cayetano se rehusó a continuar en su oficio y se preparó durante tres años a recibir el sacerdocio. Fue ordenado en 1516, a los treinta y tres años, y en 1518 volvió a Vicenza.
En Roma había fundado una cofradía del «Amor Divino». Se trataba de una asociación de celosos clérigos que se dedicaban con toda el alma a promover la gloria de Dios y su propia santificación. En Vicenza Cayetano ingresó en el oratorio de san Jerónimo, que tenía los mismos fines que la cofradía del Amor Divino, pero incluía también a los laicos menos favorecidos por la fortuna. Ello molestó mucho a los amigos de Cayetano, quienes consideraban esa compañía como indigna de su alcurnia, pero él no cedió y su celo produjo extraordinarios frutos. Cayetano buscaba y servía personalmente a los pobres y enfermos de la ciudad y atendía a los pacientes más repugnantes del hospital de incurables, al que favoreció mucho en el orden material. Pero, sobre todo, se preocupaba por el bien espiritual de los miembros de su congregación, a los que solía repetir: «En el oratorio rendimos a Dios el homenaje de la adoración, en el hospital le encontramos personalmente». Cayetano fundó otro oratorio en Verona. Después, siguiendo el consejo de su confesor, Juan Bautista de Crema, un dominico de gran prudencia y santidad, se trasladó en 1520 a Venecia, donde alojó en el hospital de la ciudad y prosiguió la misma forma de vida. Tantos regalos hizo a dicho hospital, que se le consideraba como su fundador prinpal. El santo pasó tres años en Venecia, donde introdujo la bendición con el Santísimo Sacramento y promovió mucho la comunión frecuente. Acerca de esto escribió: «No estaré satisfecho sino hasta que vea a los cristianos acercarse al Banquete Celestial con sencillez de niños hambrientos y gozosos y no llenos de miedo y falsa vergüenza».
La cristiandad atravesaba por entonces un período de crisis. La corrupción que reinaba había debilitado a la Iglesia desde antes de la aparición del protestantismo y había ofrecido un pretexto aparente a la Reforma. Por otra parte, el clero, tanto el regular como el secular, en vez de oponerse a la decadencia de la religión y a la perversión de las costumbres, se había dejado hundir en la indiferencia y la disipación. La Iglesia estaba enferma «en la cabeza y en los miembros». Angustiado ante tal espectáculo, san Cayetano fue a Roma en 1523 hablar sobre ello con los miembros de la cofradía del Amor Divino. Todos estuvieron de acuerdo en que era necesario, primero, reavivar en el clero el celo que había animado a los Apóstoles. A fin de conseguir que el clero cayese en la cuenta de sus obligaciones, decidieron fundar una orden de Clérigos Regulares que tomasen como modelo la vida de los Apóstoles. Los primeros compañeros de san Cayetano fueron Juan Pedro Caraffa, que era entonces obispo de Teato y fue más tarde Papa con el nombre de Pablo IV; Pablo Consiglieri, miembro de la familia Ghislieri; y un caballero de Milán, llamado Bonifacio da Colle. Clemente VII aprobó la fundación, y Caraffa fue elegido superior general. Los miembros de la nueva orden tomaron el nombre de teatinos, derivado de la diócesis de Teato. El 14 de septiembre de 1524, los cuatro primeros miembros cambiaron sus vestiduras prelaciales por el hábito religioso e hicieron los votos en San Pedro, en presencia de un delegado pontificio. Los principales fines de la orden eran la predicación de la sana doctrina al pueblo, el cuidado de los enfermos, la restauración del uso frecuente de los sacramentos y la renovación del clero. La vida común era de regla, y la insistencia en el voto de pobreza una característica de la nueva orden.
Los teatinos no obtuvieron un éxito inmediato y, en 1527, cuando la orden no contaba más que con una docena de miembros, un incidente estuvo a punto de acabar con ella: el ejército de Carlos V saqueó la Ciudad Eterna; la casa de los teatinos fue destruida y éstos escaparon a Venecia. En 1530, terminó el período de superiorato de Caraffa, y san Cayetano fue elegido para sucederle. Después de aceptar el cargo con gran renuencia, se dedicó a trabajar enérgicamente por la reforma del clero y puso particularmente a prueba su caridad, durante una epidemia que se desató en Venecia a causa de la llegada de unas naves de levante.
Tres años después, Caraffa fue elegido superior general por segunda vez y envió a san Cayetano a Verona, donde tanto el clero como los fieles se oponían a la reforma de costumbres que el obispo de dicha ciudad trataba de introducir. Poco después, san Cayetano pasó a Nápoles a fundar una casa de su orden. El conde de Oppido le regaló una casa muy amplia y trató de darle unos terrenos, pero el santo se rehusó a aceptarlos. En vano alegó el conde que los napolitanos no eran tan ricos y generosos como los venecianos, san Cayetano se limitó a responder: «Tal vez tengáis razón, pero Dios es el mismo en ambas ciudades». El ejemplo, la predicación y el trabajo apostólico del santo, produjeron una notable mejoría en la ciudad. Hemos de mencionar en particular el éxito con que se opuso a tres apóstatas, un laico, un agustino y un franciscano, que predicaban respectivamente el socinianismo, el calvinismo y el luteranismo. En los últimos años de su vida, san Cayetano fundó con el beato Juan Marinoni los «Montes de Piedad», que fueron aprobados poco antes del Concilio de Letrán. Muy fatigado por la intensa actividad que debió desplegar para apaciguar la guerra civil en Nápoles y desalentado por la suspensión del Concilio de Trento, del que tanto había esperado para el bien de la Iglesia, san Cayetano tuvo que guardar cama en el verano de 1547. Los médicos le aconsejaron que pusiese un colchón sobre su lecho de tablas, pero él respondió: «Mi Salvador murió en la cruz; dejadme, pues, morir también sobre un madero». Una semana después, el domingo 7 de agosto, exhaló el último suspiro. La comisión encargada de examinar los numerosos milagros del santo los aprobó después de un riguroso escrutinio. La canonización tuvo lugar en 1671. San Cayetano fue una de las figuras más destacadas entre los reformadores que precedieron al Concilio Tridentino. Y la fundación de los clérigos regulares, es decir, sacerdotes que vivían en comunidad y se obligaban con los votos religiosos, pero se dedicaban al ejercicio de los ministerios pastorales, desempeñó un papel muy importante en la reforma católica. En la actualidad, los clérigos regulares prosiguen su tarea en pequeños grupos, si exceptuamos el numerosísimo cuerpo de los jesuitas.
Ninguno de los compañeros de san Cayetano escribió su biografía. La de A. Caracciolo, que puede verse en Acta Sanctorum (agosto, vol. V) fue escrita unos sesenta años después de la muerte del santo. Probablemente la estrecha amistad de san Cayetano con Caraffa (quien ascendió al trono pontificio ocho días después de la muerte del santo y cuyo pontificado fue sumamente impopular) hacía difícil escribir en aquella época sobre los teatinos. Pero en la era moderna, varios historiadores de la talla de Pastor, G. M. Monti y O. Premoli, han hecho luz sobre muchos puntos que habían permanecido en la oscuridad. Aunque se trata de una obra muy breve, el S. Gaetano Thiene de O. Premoli (1910) constituye tal vez el mejor retrato del santo.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
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