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domingo, 1 de diciembre de 2019

Beato Charles de Foucauld, presbítero y fundador (1 de diciembre)


Beato Charles de Foucauld, presbítero y fundador

fecha: 1 de diciembre
n.: 1858 - †: 1916 - país: África Septentrional
otras formas del nombre: Carlos de Jesús
canonización: 
B: Benedicto XVI 13 nov 2005
hagiografía: Congregación
Elogio: En Tamanrasset, Argelia, beato Charles de Foucauld, presbítero.
Carlos de Foucauld es el gran explorador francés que se hizo testigo del Evangelio entre los tuaregs del Sahara. Nace en Strassbourg (Francia) el 15 de setiembre de 1858 en el seno de una familia noble. Su familia le ofrece un ambiente religioso, pero en los centros de estudio encuentra un ambiente neutro, lo que unido a su temperamento inquieto y fogoso y a la falta de una adecuada orientación educativa, determina que viva una juventud extremadamente disoluta. Pierde la fe a los dieciséis años y permanece en estado de indiferencia durante más de doce años. Al llegar la mayoría de edad, entra en posesión de una rica herencia, que dilapida con su vida licenciosa.
En 1878 ingresa en el ejército y marcha como subteniente a África, en la época en que Francia colonizaba Argelia. Se licencia en 1883 para dedicarse a explorar Marruecos, donde realiza un viaje de tres mil kilómetros, disfrazado de rabino judío, fruto del cual resulta un importante estudio geográfico que le vale la medalla de oro de la Sociedad Geográfica.
Su conversión religiosa se produce en 1886. Descubre que la voluntad de Dios es su ingreso en la vida religiosa, y elige la Trapa (cistercienses), orden religiosa de vida austera, por lo que ingresa en 1890 en la trapa de Nuestra Señora de las Nieves en Francia. Allí conoce la existencia de otra casa de la orden en Akbés, Siria, donde es mayor la pobreza, y pide su traslado, pasando allí seis años. No está satisfecho del todo. A pesar de la vida austera de los monjes, tienen a su servicio labradores pobres de la región, que viven en situación precaria.
En octubre de 1896 sus superiores lo envían a Roma donde estudia teología y, ya a punto de hacer la profesión perpetua, decide dejar la orden. Insatisfecho, busca una vida más auténtica en Nazareth, imitando a Jesús, que pasó allí la mayor parte de su vida con una existencia de obrero, oscura pero redentora. Abandona la orden y se instala en Nazaret como criado de las hermanas clarisas, viviendo en una caseta del huerto y entregándose completamente a la contemplación y a la pobreza. Sueña con compañeros que compartan su vida y redacta la regla de los Hermanitos del Sagrado Corazón de Jesús.
La larga estadía en Nazareth lo empuja a buscar otro sitio más pobre, donde continuar el mismo estilo de vida y donde hacer presente a Jesús por medio de su vida oculta. Para ello en 1901 viaja a Francia para ordenarse sacerdote y decide establecerse en Marruecos, pero ante la imposibilidad de hacerlo, se instala en en Beni-Abbés, Argelia, cerca de la frontera con Marruecos. Allí vive su vocación de vida de Nazareth, oculta y pobre, al servicio de los hombres, especialmente de los más necesitados. Pasa largas horas en adoración de la Eucaristía, vive como hermano de todos, acogiendo a pobres y enfermos sin distinción de raza o religión. Desde allí realiza varios viajes por Argelia, siempre en busca de los más pobres.
«Vivió en la pobreza, en la contemplación, en la humildad, testimoniando fraternalmente el amor de Dios entre los cristianos, los judíos y los musulmanes», recuerda el cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, durante la ceremonia de promulgación del decreto de reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión. Este aspecto de «hermano universal» es importante dentro de su espiritualidad: una llamada a encarnar el amor y el servicio entre los más humildes y abandonados a través de la amistad y el testimonio silencioso. Este amor, llevado a sus últimas consecuencias, exige compartir la condición social de los más pobres, el trabajo manual, el servicio incondicional. Atraído por el deseo de ponerse en contacto con las tribus tuareg, se establece en 1905 en Tamanrasset, (Hoggar), en pleno corazón del Sahara, como el hermano Marie-Albéric. Los bereberes lo llaman «marabut». Allí lleva una vida semejante a la de Beni-Abbés. Para preparar el camino a futuros misioneros lleva a cabo una serie de estudios lingüísticos de gran calidad científica. Escribe varios libros sobre los tuaregs, en particular una gramática y un diccionario bilingüe francés-tuareg. Surge en torno a él la comunidad de los Hermanitos de Jesús, empeñados en la evangelización de los tuaregs del Sahara.
El 1 de diciembre de 1916, a la edad de 58 años, Carlos muere por un disparo de fusil en el contexto de la Primera Guerra Mundial. Apresado y maniatado por una banda rebelde, un muchacho lo vigila, mientras los demás se dedican al saqueo de su residencia. El vigilante, nervioso al creer que llegan soldados, lo mata de un disparo en la cabeza.
El hermano Charles quería crear una congregación que compartiera su carisma, para lo que escribió diversas reglas, pero no lo logró en vida, excepto una pequeña «Unión de laicos» que contaba con unas decenas de adscritos en el momento de su muerte. Más adelante, a partir de 1933, comienzan a constituirse grupos que desean vivir las diversas facetas del carisma del hermano Charles, adoptando diversas formas: congregación religiosa, instituto secular, asociaciones de laicos, asociación de sacerdotes, etc., y subrayando cada uno tal o cual aspecto del carisma. Diez congregaciones religiosas y ocho asociaciones de vida espiritual han surgido de su testimonio. Surgen así los Hermanitos de Jesús, Hermanitas de Jesús, Hermanitos del Evangelio, Hermanitas del Sagrado Corazón, Hermanitas del Evangelio, Hermanitas de Nazareth, etc; como instituto secular la Fraternidad Jesús Caritas, como laicas consagradas la Fraternidad Charles de Foucauld, como asociación de fieles la Fraternidad Secular Charles de Foucauld, como asociación de sacerdotes diocesanos la Fraternidad Sacerdotal Jesús Caritas, etc.
«La forma en que el hermano Charles de Foucauld imitó a Jesús de Nazareth nos ha seducido», dicen quienes integran la amplia y variada familia espiritual de este pequeño gran hombre del desierto. Hoy son ya once congregaciones religiosas y ocho asociaciones de vida espiritual extendidas por todo el mundo. Fue beatificado el domingo 13 de noviembre de 2005 en la Basílica de San Pedro del Vaticano.
Padre mío, me abandono a Ti.
Haz de mí lo que quieras.
Lo que hagas de mí te lo agradezco,
estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo
con tal que Tu voluntad se haga en mí
y en todas tus criaturas,
no deseo nada más, Dios mío.
Pongo mi vida en Tus manos.
Te la doy, Dios mío,
con todo el amor de mi corazón,
porque te amo,
y porque para mí amarte es darme,
entregarme en Tus manos sin medida,
con infinita confianza,
porque Tú eres mi Padre.
Documento de libre divulgación, copia de un trabajo para uso interno de El Movimiento de la Palabra de Dios.
fuente: Congregación
accedida 1850 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_4716

Beato Charles de Foucauld, 1 de diciembre

Beato Charles de Foucauld
Beato Charles De Foucauld

Beato Charles de Foucauld, 1 de diciembre

Se convirtió siendo adulto
«Apóstol de los tuaregs, este Hermano universal de origen aristocrático, que se convirtió siendo adulto, se dejó literalmente la vida en su misión. A él se debe la proliferación de numerosas fundaciones asentadas en su espiritualidad»
Este «misionero del Sahara», apóstol de los tuaregs, nació en Strassbourg, Francia, el 15 de septiembre de 1858. Su origen aristocrático –fue vizconde de Foucauld– inicialmente no le otorgó a su carácter la distinción que cabría esperar en alguien de su alcurnia. Él y su hermana María perdieron a sus padres. Charles tenía 6 años. Creció junto a ella bajo la tutela de su abuelo, encaminándose a la vida militar. Antes había estudiado con los jesuitas, pero en los tres años que estuvo con ellos no parece que sus enseñanzas hicieran mella en su espíritu. Desde sus 16 años vivía alejado de la fe. Como el hijo pródigo, dilapidó la copiosa herencia que le legaron tiñendo su existencia con las sombras de ese ambiente licencioso al que se asomó.
Fue en 1878 cuando se integró en el ejército y dos años más tarde convertido en oficial prestó sus primeros servicios en Sétif, Argelia. Dios no existía entonces para él. Otros intereses mundanos llamaban su atención y al año siguiente su mala conducta supuso su expulsión. A partir de ese momento tuvo una vida ajetreada. Se convirtió en explorador, aunque a la par sondeaba, inquiría íntimamente una respuesta espiritual que, todavía difusa, le inquietaba.
Participó en la revuelta de Bon Mama en Orán del Sur, estudio árabe y hebreo, y en 1883 inició una expedición a Marruecos por la que fue condecorado con la medalla de oro de la Sociedad Geográfica; recorrió Argelia y Túnez. Fue un viaje que preparó su espíritu para ser fecundado por la gracia divina ya que al ver cómo vivían su fe los musulmanes, brotó de su interior esta ardiente súplica: «Dios mío, si existes, haz que te conozca». Esta sinceridad y apertura fueron suficientes para que penetrase la luz divina en su corazón a raudales. En octubre de 1886 cuando se hallaba en París preparando el texto sobre su viaje por Marruecos, inició su itinerario espiritual llevado de la mano del padre Huvelin. Obedeciendo sus indicaciones, se confesó, pese a declararse no creyente, y se sintió totalmente renovado: «Tan pronto como creí que había un Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa sino vivir para El; mi vocación religiosa es del mismo momento que mi fe: Dios es tan grande».
Durante siete años la Trapa fue su hogar. Primeramente pasó uno en la casa de Nuestra Señora de las Nieves, en Francia, y de allí, a petición suya vivió otros seis en la que tenían en Akbés, Siria. Impactado por la experiencia, pero sin terminar de encajar allí totalmente, regresó a Roma para cursar estudios por indicación de sus superiores, pero en 1896 abandonó la comunidad trapense y peregrinó a Tierra Santa. Allí permaneció un tiempo asistiendo a las hermanas clarisas en Nazareth. Fue otro momento importante para su vida espiritual que recorrió impregnándose de la pobreza que hallaba encerrada en estos matices: «No tenemos una pobreza convencional, sino la pobreza de los pobres. La pobreza que, en la vida escondida, no vive de dones ni de limosnas ni de rentas, sino sólo del trabajo manual».
Después de una profunda experiencia casi eremítica, saboreando la riqueza de la contemplación, regresó a Francia donde prosiguió los estudios que en 1901 culminaron con su ordenación sacerdotal en Viviers. Tenía 43 años y una idea apostólica tan clara que no dudó en materializarla: la evangelización de Marruecos. Al no poder residir en el país, como hubiera sido su deseo, se afincó lo más cerca posible, en Beni-Abbés, Argelia. Ya tenía clavada esta convicción: «Haré el bien en la medida en que sea santo». El espíritu de sacrificio, la pobreza, el desvelo por los enfermos y los más necesitados se había convertido en el objetivo prioritario de su vida que había encendido con sus largas horas de adoración ante la Eucaristía: «La Eucaristía es Dios con nosotros, es Dios en nosotros, es Dios que se da perennemente a nosotros, para amar, adorar, abrazar y poseer». Sabía por experiencia y así lo expresó que «cuanto más se ama, mejor se ora». 
Emulando a los mercedarios, liberó esclavos en 1902, y entre 1904 y 1905 se estableció en Tamanrasset junto al pueblo tuaregs del Hoggar argelino. Parecía como si tuviese la impresión de que debía apurar el tiempo. Tabajó con denuedo en una formidable labor de inculturación, primeramente traduciendo al tuareg los evangelios, labor que continuó a la inversa, traduciendo al francés poesía tuareg. Es autor de un diccionario bilingüe francés-tuareg y tuareg-francés, de una gramática y de varias obras sobre esta tribu nómada. Este era su anhelo: «Yo quisiera ser lo bastante bueno para que ellos digan: ‘Si tal es el servidor, ¿como entonces será el Maestro…’?».
En 1909 puso en marcha la Unión de Hermanos y Hermanas del Sagrado Corazón con el objetivo de llevar la fe a África. En los once años que convivió con los tuaregs se hizo uno con ellos sin escatimar esfuerzos, con el gozo de saber que de ese modo cumplía fielmente la misión a la que se sintió llamado por Cristo. Amó al pueblo hasta el fin, y allí entregó su vida. El 1 de diciembre de 1916 una bala de fusil en medio de una emboscada bereber acabó con este gran apóstol que fue beatificado por Benedicto XVI el 13 de noviembre de 2005.
El influjo de su espiritualidad se halla en diversas instituciones: los Hermanitos y las Hermanitas de Jesús, las Hermanitas y los Hermanitos del Evangelio, las Hermanitas de Nazaret, las Hermanitas del Sagrado Corazón, la Fraternidad Jesús Caritas, y la Fraternidad Charles de Foucauld.