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jueves, 6 de febrero de 2020

Muere Kirk Douglas con 103 años: desde los 70 se volvió a Dios, a la Biblia y a pensar en los demás 06022020

Escribió un libro para niños sobre héroes juveniles de la Biblia y lamentó su pasado «egoísta»

Muere Kirk Douglas con 103 años: desde los 70 se volvió a Dios, a la Biblia y a pensar en los demás

Kirk Douglas se alejó de Dios desde los 14 años hasta pasados los 70, cuando volvió a leer la Biblia y estudiarla semanalmente
Kirk Douglas se alejó de Dios desde los 14 años hasta pasados los 70, cuando volvió a leer la Biblia y estudiarla semanalmente
Ha muerto a los 103 años el actor Kirk Douglas. "En sus días finales estaba en casa, rodeado de su familia, en una casa llena de flores, tomado de la mano de su esposa de más de 60 años. Tuve el privilegio de recitar el vidui hebreo, la confesión final, junto a su lecho", escribe en The New York Times su rabino, David Wolpe.
Kirk Douglas estuvo completamente desinteresado de la Biblia y alejado de Dios durante la mayor parte de su vida, volcado en sus películas y amoríos. La cosa cambió cuando ya era abuelo y estaba retirado, con los 70 años cumplidos, y se preguntaba por sus raíces y el sentido de la vida.
Su rabino escribe: "durante casi 25 años me reuní con Kirk Douglas, nacido Issuir Danielovich, una vez por semana para estudiar la Torá. Después de haber leído la BIblia y tocar todos los grandes - "ese es un papel que nací para interpretar", dijo del Rey David- pasamos a otros libros; la Mishná para la sabiduría rabínica, 'El Profeta' de Khalil Gibran; la poesía de Walt Whitman, y teología moderna de Abraham Joshua Heschel y Martin Buber. Al mismo tiempo, quedábamos sólo para charlar".
"Cuando conocí a Kirk ya con más de 70 años, ya había tenido un derrame cerebral, un ataque de corazón y había sobrevivido a un accidente de helicóptero que mató a otros dos ocupantes. En los 30 años que tuve tiempo de conocerle, Kirk, que murió el miércoles con 103 años, sufrió mucho. Perdió un hijo debido a su adicción y perdió amigo tras amigo por la edad, hasta quedar sin muchos contemporáneos", añade Wolpe.
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'Senderos de gloria' (1957) y 'Espartaco' (1960) fueron las películas que dieron fama mundial a Kirk Douglas
Niño pobre con padres analfabetos
Ganó en 1996 un Óscar Honorífico por su vida en el cine. Fue nominado a Mejor Actor por "El loco del pelo rojo" (1956), por "Cautivos del mal" (en 1952) y por "El ídolo de barro" (1949), pero su fama mundial se consolidó con "Senderos de Gloria" (película antibélica de 1957) y Espartaco (de 1960). Era hijo de inmigrantes judíos bielorrusos, analfabetos y pobres. Su padre abandonó el hogar cuando él tenía 5 años. Él tenía 6 hermanas a las que intentar ayudar a mantener: de niño vendía refrescos y dulces en la calle, y fue repartidor de periódicos. Su origen ruso, sus simpatías de izquierdas y su personalidad fuerte le granjearon enemigos en la Guerra Fría, aunque en la Segunda Guerra Mundial había servido durante 2 años con técnico de comunicación en el Pacífico.
Kirk Douglas publicó varias autobiografías. En 1988, con 72 años, publicó "El hijo del trapero", más centrado en su vida familiar y artística. En 1997, con 81 años, publicaba su biografía espiritual Climbing the mountain, my search for meaning ("Escalando la montaña, mi búsqueda de significado").
Nuestras raíces en Abraham, Isaac... la Biblia
Esta búsqueda de significado iba ligada a la búsqueda de raíces y sentido en su ancianidad. Hubo un detonante: cuando su hijo, el también famoso actor Michael Douglas, le hizo abuelo, y le preguntó por sus raíces.
"Michael, quizá porque ahora era padre y tenía sentido de familia, empezó a hacerme preguntas sobre mis ancestros. Me avergoncé, no tenía respuestas. Las preguntas de Michael me perseguían", escribió Douglas en "Climbing the mountain".
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En 2018 se fotografiaban juntos el abuelo (Kirk), el hijo (Michael) y el nieto (Cameron), los actores de la familia Douglas; Kirk acudió a la Biblia cuando su hijo Michael le preguntó por sus ancestros
Miró sus cuadros de temas bíblicos del pintor Marc Chagall (1887-1985), también de origen judío lituano-bielorruso. "Los había mirado muchas veces antes, pero esta era la primera vez que los veía de verdad. Los reconocí. Dios mío, ahí estaban mis ancestros. Se remontaban a miles de años y eran más famosos que las estrellas de cine. Chagall los había captado perfectamente: Abraham daba su bendición a Isaac. Rebeca, con su favorito, Jacob. Moisés, bajo la luz dorada, sosteniendo las tablas de los grandes mnadamientos en el Monte Sinaí. Salomón, el hombre más sabio de la tierra. Raquel, Ruth, Esther. David, que derrotó a Goliath, tocando el arpa. Había músicos en mi familia, guerreros, poetas, legisladores", constató el anciano actor retirado.
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Abraham y los ángeles, y Moisés y las tablas, vistos por Marc Chagall
A partir de ese momento Kirk Douglas empezó a leer la Biblia y a emocionarse con las historias de Abraham, Isaac, Raquel y Lía, Caín y Abel... historias que apenas conocía o recordaba deformadas de su infancia.
El sacrificio de Isaac: Dios no quiere ser causa de miedo
En Génesis 22 encontró la historia de cómo Dios pide a Abraham preparar el sacrificio de su hijo Isaac en el monte Moriah. Kirk Douglas explica que esta historia, a él como a tantos otros, le asustaba e inquietaba. Pero en un viaje a Israel, reflexionando sobre este pasaje, entendió: "La lección del Monte Moriah era precisamente que Dios no quiere sacrificios humanos, que Dios no es Alguien del que haya que estar asustado".
Eso le cambió, porque entendió que el Dios que asustaba era lo único que le había quedado de Dios desde que se alejó de Él a los 14 años. "Crecí, fui a la universidad, me casé, pero mi visión de Dios se había quedado atascada en un libro de escuela dominical de cuando tenía 14 años", escribe.
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En el hospital en 1991, dolorido por su accidente de helicóptero, pensó en los dos compañeros que fallecieron en esa tragedia. Él se sentía impulsado a decir "¡Gracias, Dios!" por seguir vivo. Pero ¿y las familias de los difuntos? Pensó en otras ocasiones en las que casi se mató, incluyendo una escena en la que cayó entre rocas filmando "La luz al fin del mundo" en 1970, con 53 años, en España, en Cadaqués. "Ahora, en la cama, recuperándome de un accidente terrible, me preguntaba: ¿cuántas oportunidades recibe un hombre?" Atravesó años de depresión y reflexión, no siempre sabia, sobre la muerte.
Después, en 1995, sufrió un derrame cerebral. Escribiría mucho sobre su recuperación en su libro My stroke of luck ("Mi golpe de suerte"), un libro en el que detalla cómo aprendió a hablar de nuevo, y como cosas que daba por supuestas tenía que reaprenderlas. Para entonces ya era un lector habitual de la Biblia y sabía que podía enfadarse y discutir con Dios, con cercanía y amistad, igual que lo hacía Abraham.
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Manejarse en la vida pensando en los demás
En la fragilidad y la humildad encontraba una relación reforzada con el Dios que es Señor. "Yo pensé que iba a escribir un manual de como manejarse tras un derrame cerebral y salió un manual de como manejarse en la vida", dijo en una entrevista. "Piensa en las otras personas, eso es muy importante. Somos todos muy egoístas: yo he sido muy egoísta mucho tiempo". Tanto él como su esposa y sus hijos pusieron en marcha fundaciones solidarias para ayudar a enfermos y otras causas.
En 1999 publicó "Jóvenes Héroes de la Biblia: un libro para compartir en familia". Son las historias de Abraham, de Rebeca, de José, de Moisés y Miriam y de David. El libro se enfoca en lo que hicieron estos personajes cuando aún eran niños o jovencitos y demostraron valentía. Douglas cuenta sus historias como un abuelo lo haría a chicos de 9 años, juntándolo con algunos recuerdos de su infancia.
En sus años tardíos, declaró: "Desde el accidente, desde mi derrame cerebral, pienso que me hice mejor persona. He vivido dando más de lo que soy y de lo que tengo. Así que pienso que todo sucede por una razón. A veces no conoces la razón, pero hay una razón. Igual que pienso que Dios responde a todas las oraciones. A veces, la respuesta es 'no'".
Kirk Douglas en el año 2000 habla de su libros héroes bíblicos para niños y jóvenes; había "reaprendido" a hablar con esfuerzo (y humor, dice él) después de su derrame cerebral

miércoles, 5 de junio de 2019

Un famoso actor confiesa que su mayor error fue abortar a su hijo: «No dejo de pedir perdón a Dios» 31052019

Andrea Roncato es decididamente provida y ha escrito un poema a su hijo no nacido

Un famoso actor confiesa que su mayor error fue abortar a su hijo: «No dejo de pedir perdón a Dios»

Andrea Roncato, más allá del aborto del bebé del que habla, no ha tenido más hijos
Andrea Roncato, más allá del aborto del bebé del que habla, no ha tenido más hijos
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Andrea Roncato es un veterano actor y humorista italiano que cosechó un gran éxito en los años 80 y posteriormente de nuevo ya en el siglo XXI. A sus 71 años es un hombre que ha pasado a un segundo plano en la prensa del corazón, pues durante años alimentó muchas de sus páginas por su fama de mujeriego y por sus excesos, sobre todo con la cocaína.
Este artista cosechó su fama en el dúo que creó con Gigi Sammarchi y ya más recientemente al protagonizar la serie Carabinieri. Y es además una persona muy diferente. Dejó todo tipo de adicción, se estabilizó y recobró la fe. De hecho, en 2007 fue nombrado caballero de la Orden de Malta.
Su confesión sobre el aborto
Pero recientemente, Roncato ha vuelto a la actualidad por una revelación que hizo en un programa de televisión al confirmar que siendo muy joven animó a abortar a la chica a la que había dejado embarazada.
roncato
En el programa Verissimo mostró el gran remordimiento por haber matado a su hijo y se confesó como un reconocido provida. Preguntado sobre cuál consideraba que había sido el mayor error de su vida dijo rápidamente: “Echo de menos a un niño, este fue el verdadero error de mi vida. Cuando era muy joven tuve la oportunidad de ser padre, de tener un hijo, pero hice que abortara, y ahora me he vuelto extremadamente antiaborto. Incluso he escrito un libro para este niño que nunca nació, titulado T’avrei voluto (Te hubiera querido)”.
En este mismo programa de televisión, Andrea Roncato reconocía que “los niños son la única riqueza verdadera que un hombre puede dar al mundo. Puedes tener buenas películas, poesías hermosas, dinero, todo lo que quieras, pero creo que tener un niño es lo más hermoso que un hombre puede hacer”.
"Nunca dejaré de pedir perdón a Dios"
En otra entrevista en Cristiani Today, el actor italiano vuelve sobre este asunto insistiendo en su gran error y en el hecho de que los niños “siempre tienen que ser respetados”. “Precisamente, por esta razón nunca dejaré de pedir perdón a Dios y espero que en su infinita misericordia me perdone”, afirma.
Sobre el poema afirma que “es un mensaje para todos aquellos que piensan en abortar. Muchas personas me han llamado dándome las gracias, diciéndome que iban a abortar y que después de leerlo ya no lo harán. Este error que cometí puede ayudar alguien a no volver a cometerlo”.
Sobre la fe, asegura que la que recibió de niño ha sido lo único a lo que se pudo agarrar en los momentos de gran desesperación y sufrimiento que experimentó durante sus muchos años en los que llevó una vida totalmente inestable.
El poema dedicado a su hijo no nacido
“Soy el hijo de un sacristán y me siento muy honrado por esto. Era el sacristán de Santa María Magdalena en Bolonia. Era un hombre que amaba lo que hacía y que amaba a su iglesia. Cuando el sacerdote se iba en verano de vacaciones el único que quedaba era mi padre, que cuidaba de la iglesia, de los manteles, del altar… Creo que este amor le ha dado el paraíso. Tengo que decir que gracias a las enseñanzas de mi padre, porque muchas veces he cometido errores y he tomado el camino equivocado, paré y pude dar marcha atrás. Por eso siempre le estaré agradecido y orgulloso de ser su hijo”, afirmaba orgulloso.
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Este es el poema que Roncato dedica a su hijo abortado y que traduce al español Aleteia:
Me hubiera gustado que fueras pequeño, para poder abrazarte.
Me hubiera gustado que fueras grande, para poder apoyarme en ti.
Me hubiera gustado que estuvieras mirando por la ventana en invierno, viendo cómo la nieve empezaba a caer.
Me hubiera gustado que estuvieras metido bajo las sábanas durante una tormenta, en silencio para que pudieras escuchar el sonido de la lluvia.
Me hubiera gustado que fueras amable con los perros, para que pudieras acariciarlos.
Y cariñoso con los ancianos, para que así puedas amarlos.
Me hubiera gustado que fueras guapo, para poder presumir de ti,
Con ojos grandes, como los de tu madre.
Me hubiera gustado cantarte, hacerte dormir y continuar el sueño que te despertó.
Me hubiera gustado que fueras tímido, así podría verte sonrojarte,
Y terco, para que pudiera discutir contigo.
Me hubiera gustado que estuvieras a mi lado, para que los dos pudiéramos caminar en silencio,
tratando de entender lo que el otro pensaba dentro y no podía decir.
Me hubiera gustado enseñarte todas las cosas que no sé cómo hacer.
Me hubiera gustado que te fueras algún día, para poder tener el placer de verte volver a casa.
Me hubiera gustado que experimentaras tu primer amor.
Me hubiera gustado que estuvieras cerca de mí el día que tenga que dejar este mundo.
Desearía haberte deseado, esa vez cuando no te quería …

domingo, 21 de octubre de 2018

El actor Enrique Arce, tras una paliza en Londres, entró en una iglesia y Dios le cambió la vida 21102018

Entre sus obras: la sexta entrega de Terminator y La casa de papel

El actor Enrique Arce, tras una paliza en Londres, entró en una iglesia y Dios le cambió la vida

Entre el rodaje de la nueva película de Terminator y la tercera temporada de La casa de papel, Enrique Arce (Valencia, 1972) promociona su primera novela, “La grandeza de las cosas sin nombre” (La Esfera de los Libros). Igual que el protagonista, el actor ha aprendido a conocerse, a “dejar de pensar que las cosas externas me darían la felicidad” y a confiar en Dios. Lo entrevista Rodrigo Pinedo en Alfa y Omega.
– En el libro se lee que “la felicidad intrínseca al triunfo y la gloria se presupone, o se imagina, pero rara vez se conjuga en presente de indicativo”. ¿Es así?
– Cuando buscas algo desde el control y la necesidad no te suele reportar la sensación que esperabas. La reflexión de Samuel [el protagonista] es la mía propia. No se conjugó en presente hasta que empecé a trabajar mi interior, a dejar de pensar que las cosas externas me darían la felicidad…
– El alcohol, al que se refiere como “el último reducto de la gente triste”, está muy presente en el relato. ¿Fue en algún momento su punto de fuga?
– Hablo de alcohol como podría haber hablado de otra adicción que suponga ceder un mal control: adicción a las redes sociales, al éxito o al dinero, al sexo… Es muy distinto a ceder el control a un intangible que muchos llamamos Dios. Cuando yo cedí el control a Dios –que es lo que conozco–, la vida se me colocó de una manera que jamás pensé que fuera posible.
– Un personaje cita Cuento de Navidad de Dickens. ¿Tuvo una epifanía?
– Me fui a Londres en una época terrible para la profesión en España. Había hecho una película con Pierce Brosnan, Aaron Paul y Toni Colette [Mejor otro día] y aproveché el estreno para buscar suerte ahí. En un momento dado tenía poco dinero, estaba bajo de ánimo, me partieron la cara… Con 41 años, en vez de tener tu vida estabilizada, había tocado fondo. Con la cara como un plato por una pelea en un bar después de beber, entré en una iglesia como si me hubieran succionado la vida. Me caían las lágrimas. Estaba ahí sentado y dije: “Si es verdad lo que me contaron los maristas de pequeño, si hay algo ahí, échame una mano”. Fue el principio de todo lo que ha venido después.
» Cambié cuando cedí el control, cuando dejé de llevar el coche con el que iba por la vida a 200 por hora, queriendo reconocimiento y éxito, y me senté en el asiento del copiloto, lo recliné, me puse el cinturón y le dije: “Ahora lo llevas tú un rato”. Todo han sido bendiciones. El trabajo que he hecho, que ha coincidido con la novela, ha sido mi propio camino iniciático.
» Ese camino lo he experimentado también de forma física en el Camino de Santiago. Como me dijo un señor de Zaragoza que lo había hecho unas 16 veces, el Camino te elige a ti. Ha sido la experiencia más gratificante de mi vida a muchos niveles.
– ¿Vive de forma distinta el enorme éxito de La casa de papel?
– Recibo las cosas con gratitud pero ya no me proyecto en ellas. Prefiero estar bien económicamente, me lo paso muy bien, pero si esas cosas no estuvieran ahí, no cambiaría la imagen que tengo de mí o la sensación con la que vivo cada día. Antes hubiera sido todo o nada. Si en esa época más turbia hubiera estado en Terminator, me habría creído el rey del mambo. Ahora sé que lo importante pasa aquí [señalándose la cabeza y el corazón]. Todo lo demás es una partida en la que estoy teniendo varias buenas manos seguidas, pero eso puede cambiar mañana. Tengo la entereza de espíritu suficiente para que no cambien mi forma de sentirme, mis relaciones…
» Es verdad que es un momento muy bueno para que esta novela salga, pero miro todo de soslayo porque el verdadero éxito fue esa paliza, pasear por Londres, entrar en esa iglesia. No es marketing, lo siento así. Lo mejor que me ha pasado en mi vida han sido desgracias.
– ¿Escribir la novela le ayudó?
– Ha sido terapéutico a tope. En un momento en el que no podía ejercer la creatividad como actor, la ejercí escribiendo. Mi padre me decía que soy un escritor que aprendió a actuar, y tiene razón. Desde pequeño escribía poemarios, ganaba el concurso de los maristas de redacción a la Virgen cada año… Tengo más capacidad de tocar a gente desde la literatura que desde el cine o la televisión porque soy soberano de mi propio trabajo.
– ¿Ha pensado ya su próximo libro?
– Cuando llegué a mi agente literaria, Palmira, me dijo: “Puedo llevarte la publicación y la comunicación de esta novela o te represento como escritor”. Confiaba en mí. Sigo siendo actor, es lo que pone un plato de comida en mi mesa, pero estaré con la antena puesta. No voy a meterme en otros géneros ni escribir ciencia ficción… Intentaré que la historia logré algo que me dijo una señora en una presentación: remover y conmover.
» Quiero que más que libro de autoayuda, que no me gusta el género aunque hay gente que lo hace muy bien, sea una historia que muestre que hay esperanza, un canto a la vida. Hay libros que hablan de pelear por tus sueños, yo hablo de la idea de rendirse como una bendición, de confiar lo suficiente.
– Esto me recuerda al cañonazo que cambió la vida a san Ignacio…
- O a san Agustín, o a san Pablo… Yo también he tenido una vida muy disoluta, muy apartada de dónde vengo, y es adonde he vuelto de alguna manera.

viernes, 12 de octubre de 2018

Jamie Foxx, ganador de un Óscar, sobre su hermana con síndrome de Down: «Me ha enseñado cómo vivir» 11102018

El actor acompaña a Deondra a galas de la Fundación Nacional de Síndrome de Down

Jamie Foxx, ganador de un Óscar, sobre su hermana con síndrome de Down: «Me ha enseñado cómo vivir»

Jamie Foxx junto a su hermana Deondra, que tiene Síndrome de Down
Jamie Foxx junto a su hermana Deondra, que tiene Síndrome de Down
Eric Marlon Bishop, conocido artísticamente como Jamie Foxx, es uno de los rostros de Hollywood más conocidos y habituales en las películas de acción que se proyectan en los cines de todo el mundo. En su dilatada carrera ha logrado un Óscar al mejor actor, un Globo de Oro y hasta un Grammy gracias a su faceta musical.
Sin embargo, mucho más importante que todos sus galardones y las decenas de millones de dólares que ha ganado a lo largo de su carrera es su hermana DeOndra Dixon. Mucho más joven que él, ella es una parte esencial de su vida.
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Esta joven de 33 años tiene Síndrome de Down, y actualmente es embajadora de la Fundación Mundial de Síndrome de Down. Y como ell dice, y quienes les conocen lo corroboran, la verdadera estrella de la familia es Deondra. Así lo admite el propio actor y cantante estadounidense.
Acompañante de su hermana en las galas
En 2002, Jamie quiso que su hermana se fuera a vivir con su familia a su casa de Los Ángeles. Su relación es muy estrecha, y ella incluso ha participado en alguno de los videoclips que de su hermano. Por su parte, él acompaña a su hermana a las distintas galas para recaudar fondos para los niños síndrome de Down y para fomentar una labor de visibilización de estas personas. De este modo, esta estrella de Hollywood se ha implicado personalmente en esta Fundación.
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En una entrevista en el programa de entrevistas Today de la cadena NBC, Foxx confiesa que su hermana le ha enseñado a vivir, pues le ha dado una perspectiva sobre lo que verdaderamente es importante.
“Me ha enseñado a vivir –aseguraba Jamie- porque a veces nos atrapamos en nuestro mundo con los extras de todo. ¡Ah, el Mercedes no es del color correcto!...Y luego ves a esta chica por aquí que dice: ‘Sólo quiero vivir, quiero bailar, quiero amar’. Ella te devuelve a lo que es la vida”.
¡Anda, y sé quien eres!"
“Ella tiene una calidad especial, y puede iluminar una habitación. No sé de dónde saca esta luz. Es asombroso”. Quienes les conocen dicen que la complicidad es tal entre ambos que parecen una pareja cómica, tanto que el actor considera que la estrella de la familia es su hermana. Ella lo corrobora: “¡Soy yo quien hace reír!”.
Desde que nació, la familia nunca trató a Deondra de manera diferente al resto sino que la dejaron enfrentarse a sus propios retos. Iba sola a la escuela en autobús, acudía a jugar al parque y nunca la aislaron del resto de niños de su edad. Jamie asegura estar muy orgulloso de cómo su madre optó por educar a su hermana al decirla: ¡Anda, y sé quien eres!”.
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Cuando acabó Secundaria y Jamie ya era una estrella en Hollywood decidió que se fuera a vivir con él para estar más cerca de ella. Y así es como ha sido que Deondra bailó junto a su hermano en los Grammy de 2010 o ha participado en un videoclip junto a actores famosos.
"Ella es la estrella"
Fue en dicho videoclip donde empezó a ser conocida mundialmente. Jamie Foxx recuerda que “estaba haciendo el vídeo musical de Blame it cuando mi hermana dice: ‘Big bro (hermano mayor), ¿me vas a dejar salir en el vídeo, verdad? Quiero bailar en el vídeo’. Así que estábamos filmando y se hacía tarde, así que ella dijo otra vez: ‘hermano, no te olvides de mí’. Así que estábamos allí Quincy Jones, Samuel L. Jackson… En pocas palabras, ella acabó finalizando el vídeo. Entonces Quinci vio el vídeo y me dijo que quería ponerme en contacto con la Fundación Nacional de Síndrome de Down. Él lo hizo y mi hermana se convirtió en su embajadora oficial. Ella va a todas partes, ha estado hasta en el Congreso. Ella es la estrella. Es alucinante”.
Una amiga de la familia, Hanna Abounader, explica que su hermana Síndrome de Down es una parte primordial en su vida. “Él puede estar corriendo como loco por todas las cosas que tiene que hacer, y si Deondra se acerca, lo agarra y lo abraza, él se queda allí 10 minutos abrazándola. Se te caen las lágrimas”, asegura.
Un amor sin filtros
Asegura además que “una cosa que a la gente le cuesta entender es que la persona con necesidades especiales el amor que te brinda no tiene filtros”.
Por su parte, Michelle Sie Whitten, presidenta de la fundación, insiste en que "las personas con síndrome de Down pueden tener una vida increíble”. Deondra, añade, “tiene un hermano que la ama, tiene una gran familia, hace cosas interesantes, espera cosas, como cualquier otra persona”.

martes, 9 de octubre de 2018

Fichado por Pasolini para el cine, y por un sacerdote mártir para la Iglesia: de actor a diácono 09102018

Luigi Barbini explica cómo Andrea Santoro, asesinado por yihadistas, cambió su vida

Fichado por Pasolini para el cine, y por un sacerdote mártir para la Iglesia: de actor a diácono

Luigi Barbini interpretó al apóstol Santiago en la película de Pasolini. Ahora es diácono permanente en Roma
Luigi Barbini interpretó al apóstol Santiago en la película de Pasolini. Ahora es diácono permanente en Roma
Luigi Barbini tenía una prometedora carrera como actor, y se lo rifaban por su “atractivo”, pero como él mismo cuenta dejar el mundo de la actuación muy pronto a cambio de cosas “serias”, momento en el cual conoció a su mujer, se casó, tuvo una conversión profunda hasta el punto de que a día de hoy es diácono permanente.
Dos personas marcaron su vida, primero para dedicarse al mundo del cine y después para acercarse a la Iglesia. Siendo muy joven le marcó el famoso director Pier Paolo Pasolini, que lo descubrió como actor y le ofreció el papel de apóstol Santiago en el filme El Evangelio según San Mateo. Bastantes años después fue el sacerdote Andrea Santoro, que fue asesinado en 2006 por odio a la fe por un islamista en Turquía, el que le llevó a tener un profundo encuentro con Cristo y le animó a ser diácono permanente.
En una entrevista en el programa Cambio de Agujas de Euk Mamie, Luigi Barbini cuenta que nació en una familia católica y se educó con grandes sacerdotes de los que guarda un gran recuerdo. Sin embargo, su fe estaba apagada.
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Pasolini le descubrió con actor para la película de El Evangelio según San Mateo
Fichado por Pasolini
Lo que sí tenía claro desde los cinco años era que quería ser actor. Por ello, explica que nunca se le olvidará aquel día de 1964 cuando justamente en la puerta de la iglesia de Quo Vadis de Roma, situada en la Via Appica Antica, se topó yendo a su centro escolar con Pier Paolo Pasolini, al que reconoció enseguida gracias a su afición al cine.
Le siguió hasta llegar a los estudios donde se preparaba la que es una de las grandes obras del director italiano. Allí Luigi conoció a Pasolini, y éste le presentó a todo el equipo. “Después vi a Jesús, un universitario español Enrique Irazoqui. Estaban haciendo las pruebas y el director me dijo: ‘me faltan dos personajes, Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo’. Al principio iba a hacer de Juan pero al final Pasolini me dijo que hiciera de Santiago”.
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Luigi (a la izquierda) interpretando el papel de Santiago en El Evangelio según San Mateo
El abandono del cine
El éxito de la película y su rostro impresionaron a otros directores. Poco después le ofrecieron interpretar al hijo de Hércules y también en Julieta de los Espíritus de Federico Fellini. Participó en varias películas más hasta que conoció a la que hoy es su mujer.
“Mi fe entonces era normal. Iba a misa el domingo y ya está. No hacía nada más que eso. Y fue en el 68 cuando conocí a mi mujer en la playa”, recuerda Luigi. Empezaron a salir, pero ella marcó una línea roja: no se casaría nunca con alguien del mundo del cine. “Por amor uno hace de todo y lo dejé. Nos casamos en el 71”, explica este italiano.
El día que conoció al sacerdote Andrea Santoro
Como había estudiado Derecho empezó a ejercer como abogado, y años más tarde dejaron su pequeño piso de recién casados por uno más grande en otro barrio de Roma. Fue entonces cuando entró en escena el verdadero personaje que transformó su vida.
Inspeccionando el barrio en búsqueda de una iglesia conoció a Andrea Santoro, elegido nuevo párroco del barrio. Pero el problema es que no había templo. “Nosotros somos la parroquia”, dijo el sacerdote a Luigi.
Se presentaron mutuamente y el religioso sacó un libro con los Evangelios y le dijo: “Esta es mi tarjeta de visita”. Pero Luigi le comentó que su intención era ir a misa. “Me dijo de celebrarla en mi casa. Llamaron a todos los de la urbanización y empezamos así. Lo bonito fue que poco a poco nos hicimos amigos de todos, y muchos de los que son nuestros amigos formamos la primera comunidad con don Andrea Santoro”.
Entre el intrépido sacerdote y el exactor se fraguó pronto una estrecha relación de amistad y ayuda, que le llevó a ser ministro extraordinario de la Eucaristía. Su fe se avivó de tal manera que su servicio a la Iglesia le llevó a estudiar Teología, siendo incluso doctor.
"Tienes que ensuciarte las manos"
Pero nunca olvidará una cosa que le dijo Andrea Santoro: “¿Qué es un doctorado? Tienes que ensuciarte las manos…”. Y fue así como decidió finalmente formarse para ser diácono permanente, siendo ordenado en 1996 por el cardenal Ruini.
Este servicio a la Iglesia se tradujo gracias a la paternidad espiritual del padre Santoro en la atención a los más desfavorecidos. “Empezamos a ir con él a la cárcel. Los niños escribían cartas a los reclusos. Un domingo íbamos a misa con Andrea y allí los niños, con el permiso de sus padres, les dieron esas cartas. Empezamos después a acoger a los detenidos en nuestra parroquia”, explica.
Su camino junto al padre Santoro se separó cuando a Luigi le pidieron que atendiera un hospital y el sacerdote partió a la misión a Turquía para iniciar un proyecto de diálogo y reconciliación entre cristianos y musulmanes. Fue precisamente aquí donde Andrea fue asesinado.
Sin embargo, en cuanto ha podido este diácono ha querido seguir donde lo dejó con el sacerdote que tanto le ayudó y ha vuelto a centrarse en la pastoral penitenciaria,  donde escucha los sufrimientos de los presos, les confortan y les preparan para recibir los sacramentos.
Doy gracias al Señor por haberme hecho vivir una vida distinta, no monótona. No es mérito mío, no soy nada”, asegura Luigi.
El martirio de Andrea Santoro
Andrea Santoro tenía 60 años cuando el 5 de febrero de 2006 moría tiroteado en su iglesia de Trebisonda, ciudad portuario de Turquía, país en el que estaba desde hacía unos años.
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Tras recibir las amenazas de unos islamistas, el padre Santoro se puso a rezar cuando de repente volvieron armados y le dispararon dos veces en el pecho. Murió tras haber celebrado la Santa Misa,  a manos de un joven de unos 17 años que gritó "Allah Akbar" (Alá es grande).
Santoro ya había recibido algunas amenazas por su labor de acercamiento entre cristianos y musulmanes. En una carta enviada a la Diócesis de Roma antes de que fuese aseunadi confesaba su deseo de crear un puente entre Oriente Medio y Occidente, “hacer de ventana entre mundos lejanos, entre el Medio Oriente y Occidente; entre el islam, el judaísmo y las iglesias cristianas”.
Explicaba que “ser ventana significa ser lugar de comunicación y de encuentro”. En otro mensaje a su parroquia el sacerdote aseguraba que había escuchado “cuan importante y posible de realizar es un intercambio de dones espirituales entre Oriente y Occidente”. Y luego agregaba: “Oriente Medio, la Tierra Santa donde Dios decidió comunicarse de modo especial con el hombre, tiene sus riquezas y su capacidad gracias a la luz que Dios ha puesto allí siempre para iluminar nuestro mundo occidental”.
Sin embargo, también aseguraba que “Oriente Medio tiene su oscuridad, sus problemas trágicos, y sus rostros. Por ello, tiene necesidad a su vez de que el Evangelio que de allí ha partido sea de nuevo sembrado. Es una recíproca reevangelización y enriquecimiento que los dos mundos se puede intercambiar”.