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viernes, 14 de diciembre de 2018

Juana Tinglar (José Rafael NUÑEZ CORONA)

Juana Tinglar

José Rafael NUÑEZ CORONA




Después que mamá Tinglar enterró los huevos en la playa y regresó al mar Caribe, no supo más de las pequeñas criaturas que meses después nacieron emergiendo desde la arena.
Las tortugas marinas al nacer y están en la superficie inmediatamente buscan el mar, y se orientan por la luz que se refleja en el espejo de agua.
En esta ocasión estaba totalmente nublado, y las tortuguitas estaban desorientadas y muy preocupadas porque el instinto le indicaba que no debían estar mucho tiempo en la playa, por los múltiples depredadores que están a su asecho, en especial el hombre y la mujer también.
Muchas veces cuando ellas emergen de noche y está nublado como en esta ocasión, las tortuguitas marina se confunden con las construcciones hoteleras y sus luces, y van en dirección a los hoteles creyendo que es el mar, en su trayecto son atrapadas fácilmente.
Esta vez no sucedió, porque los hoteles estaban apagados por falta de energía eléctrica, en República Dominicana es el cuento de nunca acabar.
Algunas tortuguitas sobrevivieron de los muchos depredadores, y se vieron obligadas a permanecer en la arena de la playa por varios días por el mal tiempo que se presentó.
Juana una especie de Tinglar, era muy hermosa, tierna y juguetona, jugaba con todo lo que encontraba en la playa, en una encontró un aro de plástico de esos que sujetan la tapas de las botellas de algunas bebidas para asegurar que no están usadas.
Juana encontró el aro de plástico hermoso, se enamoró de el y se apoderó e introdujo sus dos patas superiores por el aro, hasta que se la colocó en la cintura (aunque las tortugas no tienen cintura).
El aro le quedaba hermosísimo, el color del aro la hacia verse más hermosas, parecía una chica plástica, aunque no por completo, solo la cintura, a partir de ese momento fue la envidia de todas las tortuguitas en la playa de Bahía de las Águilas sin importar la especie.
Se paseaba orgullosa de su cintura, hasta que llegó el momento de partir y se fue al agua con su aro por supuesto.
En el agua lucia mucho más hermosa con su aro de plástico casi irrompible que resplandecía con los efectos de luz-agua.
Ella fue creciendo y el aro ajustándose a su cuerpo, hasta que un día ella dijo:
-Ay, ese aro ya no es tan bonito, me causa dolor.
Pero continuó con el mientras seguía creciendo. La tortuga Tinglar es la especie más grande de tortuga marina conocida, cuando nacen son muy pequeñas, pero van creciendo y pueden alcanzar un tamaño gigantesco.
Llegó el tiempo que Juana no aguantaba el aro y le comentó a su mejor amiga:
-Este aro es muy malito, me está apretando el cuerpecito y me molesta todo el día, me lo voy a quitar ahora mismo.
Hizo mucho esfuerzo para quitarse el aro de plástico, su amiga trató de ayudarla pero fue en vano, no lograron nada, el aro ya estaba incrustado en su cuerpo, pero ella continúo creciendo.
Las tortugas marinas duran muchos años de vida si no son capturadas o cazadas (aunque esta actividad es ilegal para algunas especies que están en peligro de extinción, como el Tinglar), y Juana estaba condenada a vivir con ese aro en su cuerpo por muchos años, por la irresponsabilidad de los seres humanos que manejamos inadecuadamente los desechos, sobre todo los plásticos que están afectando a más de 250 especie marina.
Para no aburrirle la historia le informo, que Juana es una tortuga adulta a la cual le faltan muchos años por vivir, pero también le informo, que esa tortuga a vivido una horrenda vida por culpa de la humanidad que permite que vayan millones de toneladas de desechos de plásticos a los océanos. Ella ha vivido totalmente deformada con su cuerpo en forma de ocho, con dificultades para realizar sus actividades normales, gracias al avance del hombre, gracias

José Rafael NUÑEZ CORONA
Santo Domingo, República Dominicana

martes, 16 de octubre de 2018

El ex-presidente (José Rafael NUÑEZ CORONA)

El ex-presidente

José Rafael NUÑEZ CORONA




El había planificado todo perfectamente, hasta el más mínimo detalle lo tenia contemplado en su plano arquitectónico, según sus cálculos todo saldría como lo había pensado y no fallaría absolutamente nada, como primero paso tenía el fingimiento de un infarto que lo sacaría del país sin ningún problema y así duraría todo el tiempo que quisiera en el extranjero, para poder disfrutar del dinero que se había robado cuando era presidente de la republica durante cuatro años, en los cuales acumuló una riqueza mayor que la de cualquier magnate petrolero en el mundo, (que es mucho decir).
El era abogado de profesión la cual la había ejercido durante muchísimos años defendiendo criminales, ladrones y todas clases de delincuentes claramente declarados, y con esa agilidad extraordinaria que había acumulado en el ejerció del derecho y que siempre posen los abogados del patio todo le había salido perfectamente como él esperaba, simulo como le había dicho, primero un infarto el cual estaba trazado en el plano y así logró fácilmente salir del país evadiendo de una manera descarada la injusticia de nuestra patria, perdón quise decir la justicia de nuestra patria (ni usted se dio cuenta del error, verdad que si, (si sé eso, lo dejo así)).
Estando ya en el extranjero, gozoso de lo que había hecho y satisfecho hasta lo sumo de su gran maniobra, entonces comenzó la difícil tarea de gastarse desmedidamente el dinerito que le había robado al pueblo que tanto confió en el; lo primero que compró fue un lujoso apartamento en uno de los lugares más exclusivo de todo los Estados Unidos de América, luego con carácter de urgencia también compró un elegantísimo automóvil alemán tipo deportivo para el solito y a cada uno de los miembros de su familia le compró otros no menos costosos para que no se pusieran celosos, siguió con la difícil tarea de gastarse el dinerito que se había robado, comprando muchísimas ropas de diseñadores súper famosos que él nunca había oído (fue tanto así que un traje que él compró costo muchísimo más que todos los sueldos ganado por la domestica de la casa, que dicho sea de paso le crió a sus dos hijos y trabajó como una burra toda una vida con ellos, y al final la despidieron sin darle un solo centavo), pero no se quedo todo ahí él siguió el derroche y compró joyas, zapatos costosísimos e hizo muchísimos regalos a sus amigos y allegados, de repente se parecía a Santa Claus (aunque no tenía la enorme panza), mas bien se parecía a el ser humano mas generoso existente en la faz de la tierra, por tantos regalos que hacía.
Lo que él nunca se imaginó fue que el destino le tenía a él también un regalito bien guardado, ni remotamente le pasó por la cabeza tal tontería y fue entonces así como por arte de magia que a eso de las once y media de la noche le llegó repentinamente y de una forma verdadera el infarto mortal que no toco ni siquiera la puerta, ni preguntó si podía entrar a su lujosa mansión, solo llegó y así se apoderó de él, como si fuera un espíritu maligno, como si fuera una ola violenta, que arrebata la arena en contra de su voluntad y la sumerge al mar, así mismo entro aquel horrible infarto en la vida del ex presidente, creo que fue el mismo infarto que él tanto había planificado para poder salir con su familia del país, creo que si, aunque este era más feroz y malo, llegó tan de pronto que no dio tiempo a nada, cuando llegaron al hospital ya estaba casi muerto, pero los médicos se movilizaron agitadamente, atendiéndolo de inmediato, haciendo todo a su tiempo y con una efectividad impresionante, haciendo casi milagros, pero aun así no hubo forma de revivirlo, aparentemente todo fue en vano ni el dinero que se robó bastó, pero gracia a ese mismo dinero que le había robado al estado, lo tenían ahí, si señor, como si fuera en exhibición, tendido en una muy cómoda cama de hospital, moribundo, hecho todo un vegetal, sin poder mover ni un dedo, con los ojos bien abiertos y despabilados para ver todo lo que se movía, sin poder pestañar siquiera, con los oídos activados escuchando lo mas mínimo, pero para su felicidad aun tenia toda su riqueza la cual se había robado impunemente del pueblo que tanto confió en él.
De inmediato la noticia corrió en su país así mismo como corrió Félix Sánchez en los juegos Panamericanos Santo Domingo 2003, ¡huuaao!, fue tan rápido que ni lo vi cuando cruzó, fue como un verdadero relámpago, así mismo también corrió la noticia del ex presidente, primero llego a una ciudad en el norte del país, que me parece era su ciudad natal y allí los habitantes se alegraron muchísimo del gran hecho producido por Dios, luego la noticia corrió por la región del cibao por completo y allí también lo celebraron con mucha algarabías y hasta con fuegos artificiales, luego la noticia corrió por el sur y también por el este y lo mismo fue en estos lugares, también hubo mucha celebración, en fin, en cada uno de los rincones de la media isla y donde quiera que llegó la noticia del infarto del ex presidente la gente celebró el acontecimiento con gran jubilo y mucho gozo, excepto unos cuantos, de algunos sectores poderosos de la sociedad, que fueron cómplices con él haciendo lo incorrecto en la patria de Duarte. (por cierto, si Duarte se hubiese sospechado esta vagamundería de los políticos criollos creo que hubiera sido el primero en anexarle el país a España o cualquier otro país chupa sangre), pero bueno lo real fue que todo el país estaba de fiesta porque el Todo Poderos le había cobrado al ex presidente lo que la injusticia del país no pudo cobrarle (creo que me equivoqué nuevamente con el termino ese de justicia e injusticia pero a partir de ahora para que no haya más errores de mi parte, donde quiera que usted señor lector vea la palabra injusticia entienda justicia o viceversa, lo que sucede es: que en mi país las dos palabras son casi iguales).
Toda la familia del ex presidente estaba muy triste y preocupada aunque algunos de ellos estaban calculando lo que le tocaría de la inmensa fortuna que el ex había acumulado de todo lo que se había robado de las cuentas del estado, su hija (que era una rebelde) sin embargo era la única que en realidad estaba nerviosa y muy triste y la única que no estaba pensando en el dineral que estaba por caer del cielo, pero los demás no hacían otra cosa que sacar numeritos principalmente la esposa que había tenido una serie de disgustos y diferencias con el ex presidente las cuales surgieron en los cuatro años del muy mal gobierno, tan malo que destruyo el país por las cuatro esquina y también su hogar.
Sin embargo, su mujer estaba al frente de todo en cuanto a las atenciones medicas y su cuidado personal, mientras que el hijo (quien era el mayor de los dos que ellos tenían) el se ocupaba de los asuntos financieros, mientras que su hija como siempre estaba siendo marginada (quizás por el asunto de la adición a las drogas). Por otro lado los hermanos y hermanas del ex presidente viajaban constantemente desde la media isla hasta los Estados Unidos donde estaba postrado en un hospital de renombre el ex mandatario, ellos estaban gastando toda una fortuna en pasajes de ida y vuelta pero en realidad eso no le dolía, no porque lo querían mucho sino porque el dinero estaba saliendo de la cuenta del paciente que como ustedes ya saben el se lo había robado al pobre paisito como él mismo a veces lo llamaba en forma burlona. Muchos de sus ex funcionarios del muy mal gobierno que presidio el enfermo se concentraron en el famoso hospital anglosajón para así decir presente con la ilustre familia, ya que le agradecían bastante (¡imaginase usted porque!).
Dice un refrán popular muy famoso en mi país: “hierba mala nunca muere”, eso precisamente estaban diciendo casi todos los habitantes de la media isla en relación al ex presidente que andaba después del año de haberle dado el infarto vivito y coleando, si señor, como si nada hubiera pasado en su vida, y para que usted se caiga para atrás, estaba metido nuevamente en el afán politiquero, si señor, comprando simpatizantes a dos manos con todo el dinero que aun le quedaba de lo que se robó y sobornando a quien se le metiera por el medio para impedir su gran triunfo electoral y lo peor de todo: con muchísimas posibilidades de ser nuevamente presidente de la republica, porque casi todas las encuestas lo daban a él como seguro ganador y en la primera vuelta, aunque es bueno decir que la mayoría de esas encuestas eran muy bien pagada por el coordinador de su campaña electoral, la cual era muy costosa por cierto.

José Rafael Nuñez Corona
Santo Domingo, Rep. Dominicana

martes, 21 de noviembre de 2017

La niña de la mirada perdida (José Rafael NUÑEZ CORONA) Mención honorífica 2004-2005

La niña de la mirada perdida

José Rafael NUÑEZ CORONA



Mención honorífica del «Concurso de Cuento Corto Latinoamericano» convocado por la Agenda Latinoamericana'2004, otorgado y publicado en la Agenda Latinoamericana'2005

Desde antes de la salida del sol, una mujer de origen haitiano corría velozmente por la calzada de una importante avenida de Santo Domingo, para colocarse en su puesto de trabajo antes que llegara el chinero o el vendedor de naranja, quien le estaba disputando ese puesto ubicado debajo de la escalera de concreto armado de un enorme puente peatonal que cruzaba la importante autopista Duarte de la ciudad de Santo Domingo, la haitiana llevaba consigo una niña de piel oscura igual que ella, colgada en un brazo casi guindando, mientras que en el otro llevaba un amplio cartón lamparazo y una vieja cartera muy maltratada.
Desde muy temprano procuraba colocarse en su puesto de trabajo debajo del enorme puente por donde pasaban millares de personas desde muy temprano, la mujer no era estudiada, con facilidad se podía determinar, además hablaba un pésimo español el cual nunca había estudiado, aunque lo hablaba con muchísima dificultad, pero parecía que tenía otros conocimientos que le eran más útiles, aunque estoy seguro de que tampoco los había estudiado, eran aspectos de la sociedad dominicana que le ayudaban a ejercer muy bien su trabajo, tales como: ubicarse en su puesto de trabajo mucho antes que los transeúntes estuvieran recorriendo las calles con sus recios pasos, y lo hacía con su única herramienta que tenía para laboral, la cual era la niña de la mirada perdida, una niña que aunque no era ciega lo aparentaba perfectamente, engañando así con suma facilidad a los que transitaban por el lugar, la niñita que no llegaba a los cinco años de edad era de origen haitiano al igual que la mujer que supuestamente la atendía, aunque parecía que no eran parientes una de la otra, por la forma abusiva que dicha señora sometía a esa pobre criatura, donde las duras jornadas de trabajo eran muy crueles, donde la niñita tenía que permanecer en un lugar fijo hasta más de quince horas corridas diariamente, que más que una jornada de trabajo yo diría que eran jornadas de torturas inmisericordes, porque la pobre haitianita tenía que aguantar aire, sol y sereno, donde tenía que simular muy pacientemente la ceguera que no existía en su vida, acostada siempre en el rústico suelo, encima de un cartón sucio y mal oliente, con su carita lánguida y afligida, mostrándola al publico para que no se escapara de la culpa que tenía que pagar, por haber mirado un rostro que partía el alma en mil pedazos.
Esa pobre niña se tenía que mantener así en una misma posición casi por el día entero, como si estuviera frisada o petrificada, como si fuera una estatua negra hecha en honor a la esclavitud, y se mantenía así sin importar el fuerte sol que muchas veces hacía en aquel lugar, de aquellos días calientes de mi país tropical, y no eran pocas las veces que le rodaban las lágrimas por las mejillas sucias de polvo y humo, cayendo las lágrimas pintadas de negro en el asqueroso cartón, y todo por lo fuerte que le llegaban los rayos de sol, rayos que no tenían condolencia de nadie ni de nada, pero aun así ella se mantenía en su posición tranquilita, sufriendo con valor, día tras día, obligada claro está por su compatriota tutora que por cierto se veía fuerte y muy apta para trabajar, con esos músculos bien formados y con una juventud que aún no se había alejado de su vida, pero ella se sentía mejor, recolectando algunas monedas que la gente le lanzaba al caminar cuando se veían con el alma partida por haber observado de reojo a la haitianita que siempre daba compasión.
Pero esos pesos, que muchas veces rodaban por doquier, eran precisamente el más grande estímulo que tenía la fuerte mujer haitiana para no trabajar, por lo cual cada día ponía mucho más empeño en su fácil trabajo y mucho menos condolencia en la niñita que ella arrastraba hasta debajo del enorme puente peatonal, niña que muchas veces estaba llena de llagas contaminadas de humo de vehículo y polvo de la calle difícil de sanar, quizás no sanaba fácilmente por el duro sometimiento a esas jornadas de castigos, que eran sumamente abusivas, donde primero tenía que aguantar el fuerte frío de las madrugadas que le hacía temblar cruelmente a la intemperie, luego el fuerte sol de un país caribeño como el nuestro que le tostaba la tierna piel a muy alto grado de calor y por último otra jornada de frío en las noches de frías brisas sin contar todo el humo que tragaba, el polvo que respiraba, la lluvia que la empapaba y un sin numero de cosas que pasaba la pobre niña de la mirada perdida sin tener doliente alguno.
Ciertamente que las crisis económicas de los países subdesarrollados son una calamidad muy triste de ver y más aun de vivir, ya que los sufrimientos de esos pueblos son inimaginables por los habitantes de los países desarrollados, por ejemplo, nuestro país desde que yo tengo conocimiento siempre ha estado muy mal económicamente, pero al momento de yo escribir estas líneas estaba en una situación que mas que caótica era una situación horrible y miserable, era un caos por donde quiera, según se decía, era la situación más difícil jamás vista en todos los tiempos de la historia republicana, no dicho por mí sino por las personas entendidas en la materia, pero sin embargo nuestro vecino país de Haití, dicho sea de paso, fue el primer país negro que supuestamente consiguió su libertad (digo supuestamente porque después de eso, me parece que han sido más esclavos que nunca), con el cual nosotros compartimos la isla de Santo Domingo o La Española, ellos en ese momento estaban mucho peor que nosotros, literalmente se estaban comiendo los unos con los otros, razón por la cual estaban emigrando en masas a nuestro territorio, aunque pasaran las mil y una dificultades en un suelo ajeno, por esa y otras razones que no interesa mencionar, en el país para ese entonces había más de un millón de haitianos viviendo de manera ilegal en la patria de Juan Pablo Duarte, representando este número casi el 15% de la población total, (por cierto, Duarte es el padre de nuestra patria y luchó precisamente contra una invasión haitiana en el 1844 y en esos años había una invasión mucho menor en numero de haitianos que en el momento de yo escribir esto, pero aun así nadie decía nada y como si fuera poco las naciones “generosas” del área haciendo presiones para que entraran más haitianos, pero ellos no los aceptaban en su territorio), aunque es justo decir que un número semejante de dominicanos teníamos en la vecina isla de Puerto Rico que también llegaban allí de una forma ilegal, yéndose en yolas y en frágiles embarcaciones donde arriesgaban hasta sus vidas en el peligro de alta mar y en el muy espantoso canal de la mona, y lo hacían precisamente corriéndole a la difícil situación económica que nos habían sometidos durante mucho tiempo los políticos sin escrúpulos, sin moral y sin dignidad que siempre se habían olvidado de la agonía que sufría un pueblo desesperado.
Una noche de frías brisas en la cual no le había ido muy bien a la señora que recolectaba el dinero tirado por la gente a la niña de la mirada perdida, se le acercó un hombre de una forma extraña, pero ella no se dio cuenta de eso, ya que estaba recogido todo para irse, el cartón sucio y maloliente, su cartera donde guardaba los pesos de cobre que pesaban muchísimo y por supuesto a la gallina de los huevos de oro, perdón quise decir a la niña de la mirada perdida, la haitiana se disponía marchar a la parada de guagua (bus) para abordar la próxima que saliera, la cual le llevaría hasta el barrio donde tenía su casucha cobijada de zinc por toda parte, incluso las paredes eran de zinc, las ventanas selladas, sin baño o sanitario, sin ventilación alguna y con una sola puerta la cual también era de zinc, en si era sin comodidad alguna, entonces aquel hombre misterioso la detuvo repentinamente y totalmente inspirado, colocando una rodilla en el suelo y levantando su mano izquierda le recito lo siguiente:
Busco en mi trópico, un amor caribe
Tan caribe como la sangre, de mi raza aborigen,
Que tenga piel canela, resistente al fuerte sol,
Y que como en jícara, casabi de mi corazón.
Que coseche en mi conuco, versos de mi Quisqueya,
Y que siembre para siempre, amor de primavera,
Que en mi canoa de caoba, visite a Guanahani,
Y con una flor cacatica en las manos, salude la bella Haití.
Que se acuerde de Caonabo, junto a su hermosa Anacaona,
Y se arrope con el pasado, de Enriquillo allá en la loma,
Que baile mis areitos, tocando sus maracas,
Y dando sus pasitos, observe a la hermosa Habana.
Que conozca los caciques, las tribus y los bohíos,
Porque de lo contrario, no sabrá de lo que digo:
Recuerdos que están volando, como el espíritu taino,
Y que nunca volverán, a formar sus grandes tribus,
Tribus que desaparecieron, junto con su honor,
Y solo han quedado, tristeza, sangre y dolor,
Dolor que nadie ha sentido, porque su raza se ha extinguido,
Y el hombre blanco no sabe, porque aún se escucha el gemido.
La haitiana con la tanta prisa que tenía no puso la más mínima atención a lo que el hombre totalmente inspirado le había recitado, además no entendía la mayoría de palabras que él pronunció en un tono muy varonil y poético, por lo tanto continuó su camino como si nada había pasado, mientras que el hombre se quedó totalmente desilusionado, con el rostro demacrado y el corazón hecho pedazos.
Lo cierto es que estos paisitos subdesarrollados han estado pasando el Niágara en bicicleta y además de eso, para colmo de males, a mitad del camino se les rompió la cadena y no precisamente la cadena de la esclavitud que han tenido desde hace mucho tiempo, sino la cadena de la mencionada bicicleta. Aunque pensándolo bien estos paisitos del tercer mundo no son de un todo subdesarrollados, creo que son subdesarrollados en algunas cosas solamente, porque en otras son muy desarrollados, yo diría que demasiado, por ejemplo: en la corrupción ahí ellos son master y en la corrupción a todos los niveles, también en la injusticia social y económica ahí es que ellos son número uno, en defender los intereses de los países poderosos por encima de los intereses suyos, ahí es que ellos son expertos de verdad y mejor no sigo con esto, porque creo que me irán a censurar el cuento este.
Volviendo a lo nuestro, la niñita aquella la cual tenía la mirada perdida, a pesar de todo lo que le he contado, no se sentía mal ni mucho menos, de lo contrario se sentía muy feliz con su crítico estilo de vida a la cual estaba siendo sometida, no porque le gustara el sufrimiento, sino porque su instinto infantil le aseguraba que en su patria natal (Haití) las cosas estaban mucho peor, pero la verdad era que ella prefería mil veces seguir haciendo el papel de ciega y no volver a un país que estaba muriendo poco a poco, aunque estaba consciente de que era muy crítico su estilo de vida y totalmente abusivo, pero le juro que nunca se quejaba, total no tenía con quién quejarse, porque para esos asuntos tan sencillos no hay naciones unidas, ni derechos humanos, ni nada de esas pendejadas (en si las Naciones Unidas no pueden resolver asuntos tan particulares, ni problemas de naciones tan sencillos como esos, sino problemas realmente serios, problemas de estados, por lo tanto yo creo que debería cambiar de nombre y en vez de llamarse Naciones Unidas, llamarse Estados Unidos y para que no haya confusión con el generoso país del norte, le quedaría mejor Estados Unidos II, o Estados Unidos parte atrás.)
Ahora bien amigo lector, que usted cree que esa niña la cual no tenía culpa de haber nacido en una nación tan pobre como Haití estaba siendo sometida a ese maldito estilo de vida sencillamente por la cruel mujer haitiana que supuestamente la atendía y que estoy seguro no era familia de ella, claro que no, sino por un mundo lleno de injusticias, un mundo lleno de entupidas fronteras que sólo existen para someter a los paisitos subdesarrollados a perpetuas esclavitudes, donde los amos (entiéndase los países desarrollados) se desplazan sin ningún problema de aquí para allá y de allá para acá, para donde ellos quieran, sin ningunas restricciones, mientras que los esclavos (entiéndase los países subdesarrollados) no pueden moverse ni de aquí allí, ni a una esquina de su casa, quizás por las horribles cadenas que le arrastran desde hace mucho tiempo, sin encontrar formar de zafarse de ellas y que le aprietan fuertemente los pies para que estos países se sostengan por si solos. Porque en sí la esclavitud nunca ha dejado de existir, sino que le cambiaron el nombre por otro que sonara más lindo y que no estuviera muy pronunciado, pues la esclavitud ahora no es como era antes dos siglos atrás, cuando se llamaba abiertamente esclavitud, sino que su nombre ahora es mucho más sofisticado y mucho más democrático (subdesarrollo), ahora el sistema de esclavitud es mejor para los amos, porque los esclavos están bien lejos de las casas de los amos, para que no le hiedan a ellos, sí amigo lector, bien lejos, o mejor dicho botado en una finca personal de los queridos y muy generosos amos, donde allí ellos ponen un cruel capataz que en el inicio de su gestión como capataz es muy querido por los esclavos quienes democráticamente lo escogen entre ellos mismos, pero en sí solo es un títere del querido amo y un hombre por supuesto de su plena confianza (entiendas cualquier presidente de un país subdesarrollado) quien esta comprometido a mandarles sin ningún problema casi todos los frutos que producen los malditos esclavos (así nos llaman los queridos amos) y el capataz, que casi siempre al poco tiempo se convierte en un indeseable para los esclavos que en sí lo eligieron, siempre recibe algunos beneficios que los amos por su indudable generosidad le permiten coger, pero que los incrédulos esclavos casi siempre dicen que es producto de la corrupción.
La niña aparentemente estaba dispuesta a quedarse estática, justamente debajo del enorme puente peatonal donde la atendía la mujer haitiana, consciente de su horrible miseria que día a día aumentaba a pesar de las moneditas que le lanzaban los amigos muy generosos que la veían sufrir, ciertamente habían muchos de los que pasaban por su lado que podían tomarla de la mano y brindarle la oportunidad de que ella estudiara, creciera y adquiriera conciencia plena del futuro que tenía que enfrentar, pero no era así, y la niña que aún tenía la mirada perdida seguía padeciendo de frío, hambre y dolor, esa niña aún estaba rodando debajo de ese enorme puente peatonal, en sí mi amigo lector, esa no era, ni tampoco es una niña cualquiera, porque no es de carne y hueso como usted puede pensar, porque no es humana, porque en sí, sólo es un retrato de un pueblo hermano, de un país vecino, de una patria descuartizada por las diferentes potencias que devastaron todo lo que había en sus pechos bien formados y que ahora esta pidiendo una mano amiga en medio un continente tan generoso y tan bueno como el nuestro, América para los americanos, esa niña lleva por nombre Haití la infeliz.