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miércoles, 17 de agosto de 2016

También podemos ser Rostro del Padre 16082016

También podemos ser Rostro del Padre

Catequesis para toda la familia
Angeles con la Sagrada Faz
Angeles Con La Sagrada Faz (ZENIT- Cc - Iglesia De San Gioacchino In Prati - Roma)
(ZENIT –  Madrid).- Es ley de vida. Los hijos tienden a parecerse a sus padres. Es también ley de familia, puesto que incluso cuando no son biológicos y los rasgos son distintos, los hijos adoptan actitudes y ademanes calcados a los de sus progenitores.
Es muy posible que Jesús tuviese un gran parecido a san José. El modo de frotarse los ojos o de fruncir el ceño, así como los gestos más intrascendentes muestran la filiación de manera parecida a como lo hacen los rasgos físicos del rostro; los modos de expresar los distintos sentimientos o emociones delatarían esa peculiar filiación que le unía a su padre virginal.
La bula papal El Rostro de la Misericordia comienza con estas palabras: “Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre”. La filiación divina no tiene fundamento biológico. Aquel cuyo alimento es hacer la voluntad del Padre refleja a la perfección su querer. Y este querer no es otro que su misericordia.
Se desprende que también nosotros podemos ser rostro de Dios para los demás en la medida que seamos sus hijos; y lo seremos en la medida que vivamos la misericordia. No vivimos la misericordia porque seamos hijos. Más bien es al revés, es la misericordia la que nos configura con Cristo y nos transforma en hijos de Dios. Es cierto que es el Bautismo el sacramento que nos hace ser hijos de Dios, pero sólo la práctica de la misericordia nos hace parecernos a Cristo y como Él ser para los demás el rostro de la misericordia del Padre.

sábado, 23 de julio de 2016

El Padre Nuestro (Catequesis para toda la familia) 20072016


El Padre Nuestro

Catequesis para toda la familia

Bread and Wine for the Eucharist. Stained Glass in the St. Michael the Archangel Parish
WIKIMEDIA COMMONS
Como te das cuenta, al rezar el Padrenuestro, le pides mucha ayuda a Dios que seguramente Él te va a dar y al mismo tiempo te comprometes a vivir como hijo de Dios.
Esta oración es de gran confianza, como niños pequeños, que hablan con su Padre. Jesús la pronunció a sus amigos los apóstoles, cuando ellos le pidieron que les enseñara a orar.
Como dice el Evangelio, hay que entrar en lo más profundo de nosotros, podemos cerrar los ojos y concentrarnos en lo que vamos diciendo, en voz alta o en silencio.
“Padre Nuestro que estás en el Cielo…”
Luego le hacemos 7 peticiones:
1. Santificado sea tu nombre:
Aunque Dios es el que santifica le pedimos que podamos también nosotros darle ese honor y decir siempre con mucha devoción y respeto el nombre de Dios.
2. Venga a nosotros Tu Reino.
Un día llegará el Reino de Dios en todo su esplendor, pero antes pedimos con mucha confianza que llegue primero a nuestro corazón, que Dios se sienta muy contento de nosotros.
3. Hágase tu voluntad en la tierra como en el Cielo.
Un día llegaremos al Cielo, pero antes en la tierra queremos hacer la voluntad de Dios. ¿Y cómo sabremos cuál es su voluntad? Primero portarnos bien, eso le gusta a Dios y hacer todas las cosas buenas que sobre todo nuestros padres nos van diciendo.
4. Danos hoy nuestro pan de cada día.
El pan de cada día, es todo, no solo el alimento, somos carne que vive, también tenemos una alma y unos pensamientos. Entonces tenemos que pedirle a Dios que nos dé todo para estar bien.
5. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
Pues ésta es una de las peticiones que nos llevan a la felicidad con Dios, porque si Él nos perdona a nosotros ¿por qué no podemos perdonar los pequeños disgustos que tenemos con nuestra familia, compañeros de escuela, trabajo y amigos? Claro que cuesta, por eso también le pedimos a Dios con sencillez que podamos perdonar, como Él nos ha perdonado siempre.
6. No nos dejes caer en la tentación.
Hay muchas tentaciones, quizás con pensamientos o querer males a los demás. Siempre podremos cuidar y saber si esto es bueno preguntándonos:
¿Esto que pienso o quiero hacer, le gustará a Dios? O también: ¿Cómo haría Jesús esto?
Si ya hemos hecho la Primera Comunión, pues hay que ir muchas veces a los Sacramentos de la Eucaristía, en especial el de Confesión para así fortalecer nuestra alma y que sea está sea más resistente a las tentaciones.
Claro, insistir y pedir a Dios.
7. Y líbranos del mal.
En esta última petición, debemos tener confianza en que Jesús siempre nos va a ayudar, ya que Él dijo: “No te pido que los saques del mundo sino que los libres del maligno” (1 Jn. 17, 5). Entonces si Jesús nos ayuda, podemos estar seguros que ni el maligno ni los males van a poder vencernos, porque Jesús ya los venció en la Cruz.
Amén.
Creemos y aceptamos todo esto.
Por: María del Rayo
1.http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p4s2_sp.html

domingo, 17 de julio de 2016

Los Girasoles: manifestación de lo divino (Catequesis para toda la familia) 17072016

Los Girasoles: manifestación de lo divino

Catequesis para toda la familia
Los girasoles - Vincent van Gogh
Los Girasoles - Vincent Van Gogh
(ZENIT – Madrid).- Los artistas, los verdaderos artistas, aquellos que son honestos con su arte, siempre dejan reflejos de su alma en sus obras. Sin duda este es el caso de Vincent Van Gogh.
Si tuviera que elegir una pintura que fuera fiel reflejo de su alma escogería Los Girasoles. En esta obra, a poco que profundicemos en ella y en la vida de su autor, podemos percibir claramente la manifestación de lo divino.
Van Gogh, hijo de un humilde pastor protestante, fue un fiel devoto. Si bien mucha gente conoce el episodio de la oreja, no tantos saben que, debido a su gran fervor religioso, en su juventud estudió teología y llegó a ser misionero en la región de Mons, en Bélgica, conocida por sus minas, la gran dureza a la que eran expuestos los trabajadores y la enorme miseria en que vivían.
“Tú sabes bien que una de las raíces o verdades fundamentales no solamente del Evangelio, sino de toda la Biblia, es: “La luz que brilla en las tinieblas”. Por las tinieblas hacia la luz. Ahora, ¿quiénes son los que tienen necesidad de ello, quiénes son los que sabrán escuchar? La experiencia ha mostrado que los que trabajan en las tinieblas, en el corazón de la tierra, como los mineros en las minas de carbón, quedan fuertemente impresionados por la palabra del Evangelio y le prestan fe”. (Extracto de una de sus cartas a su hermano Theo)
Van Gogh vivió estos años en absoluta pobreza, repartiendo lo poco que tenía entre los más necesitados, hasta el punto de poner en peligro su vida y su salud. En esos años de misión, la manera impetuosa y vehemente de sufrir con los que sufren, compartiendo hasta el extremo sus vidas, puede servirnos como muestra de lo que implica la verdadera misericordia. La palabra misericordia proviene etimológicamente del latín mísere (miseria, necesidad), cor-cordis (corazón) e ia (hacía los demás); es decir, dolerse de corazón con aquellos que sufren o padecen necesidad, sentir en el propio corazón la miseria ajena. A pesar de los errores que pudiera cometer en el enfoque de su apostolado, es obvio que en estos años realizó intensamente algunas obras de misericordia, tales como dar de comer al hambriento, dar bebida al sediento y consolar al triste.
Las condiciones de vida tan duras a las que se sometió causaron verdaderos estragos en la salud de Van Gogh, quien, siguiendo los consejos de su hermano Theo, terminó por abandonar la misión que tanto le afectaba física y psicológicamente. Tras un periodo de tristeza por no haber logrado sus aspiraciones de seguir al Señor siendo pastor ni misionero, con 27 años descubrió que su nueva misión sería llevar la misericordia de Dios, colaborar en la redención de la humanidad, a través del arte.
Ahora que ya hemos vislumbrado la profundidad del alma de Van Gogh, podemos preguntarnos ¿Qué tienen que ver en ello Los Girasoles? Todos sabemos que es habitual, desde la pintura cristiana primitiva, representar a los santos y figuras sagradas con un halo o aureola alrededor de su cabeza. Este halo representa a los santos iluminados por la luz esplendorosa que proviene de Dios, y a su vez siendo luminarias para el mundo. El propio Jesucristo dijo: “Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no andará entre tinieblas”. Por tanto no debe sorprendernos que la luz y el sol sean unas constantes en sus pinturas. Esta luz, representada a través del color amarillo, es una señal de identidad de sus cuadros: su serie sobre los trigales, la casa amarilla, la habitación de Arlés y, obviamente, sus girasoles.
¿Por qué su obsesión con los girasoles? Era costumbre en los religiosos holandeses tener láminas y libros con dibujos simbólicos que se referían a pasajes de la Biblia. Era bien conocida la simbología del girasol. Una flor que según avanza el día va buscando siempre la dirección del sol, para así absorber plenamente sus rayos. ¡Qué mejor simbolismo del ideal de la vida cristiana! El hombre que busca constantemente mirar a Dios, tal y como hizo el mismo Van Gogh a lo largo de su existencia.
Víctor Fernández de Moya Gámez

domingo, 6 de septiembre de 2015

¿Qué es un Sínodo papás? (Catequesis para toda la familia) 06092015

¿Qué es un Sínodo papás?

Catequesis para toda la familia

Madrid,  (ZENIT.orgCarmen Francisco | 292 hits

Había pensado preguntárselo a los abuelos.
Es nuestro primer domingo sin ellos, después de todas las vacaciones juntos y ya los extraño mucho.

H: ¿Sabéis vosotros qué es un Sínodo?
P: Un Sínodo hijo, significa: Encuentro en el camino.
Proviene del latín sinôdus, caminar juntos.
H: Es difícil, por qué no entiendo si es casualidad ese encuentro o se ponen de acuerdo para encontrarse y seguir juntos.
P: Tienes mucha razón hijo, faltan datos para entenderlo mejor.
Un Sínodo en la Iglesia se refiere a una reunión de autoridades religiosas. El Papa Francisco ha dicho que hay un tema muy importante que conversar y ponerse de acuerdo. Ha pedido a los obispos que se reúnan con él en Octubre de este año.
H: Ahh, entonces, SI, se ponen de acuerdo para encontrarse. ¿Y cuál es ese tema importante?
P: La Familia.
H: ¿Nosotros y todas las familias?
P: Sí hijo, así es. Los obispos se van a reunir el 17 de Octubre 2015 con el Papa Francisco para contarle lo que cada párroco sabe de las familias que van a sus parroquias y las que quedan sin ir.
H: ¿Le contarán de nosotros también? Que vamos contentos a catequesis, que rezamos por las noches. ¿Y de tito Jorge, que se ha separado y ya no va tanto a la iglesia? ¿Y que por eso mis primas no han hecho la primera comunión pero que ellas si quieren hacerla? ¿Y de que los abuelos me cuentan más historias de Jesús que vosotros? Pero que ya no los vemos mucho.
P: Sí hijo, nuestro párroco se reunirá con el obispo de nuestra ciudad y le contará de todas las familias. El Obispo irá a Roma a reunirse con más obispos y juntos con el Papa buscarán métodos poder acompañar a las familias de todo el mundo.
H: ¿Por qué dices acompañar a todas las familias si ellos son menos que todas las familias? No alcanzan.
P: Cristo nos dejó su buena noticia, su Evangelio, el amor. Ese amor Jesús lo quiere para todos. La Iglesia quiere llevarlo y acompañar a todos. Eso se llama evangelizar.
H: ¿La Familia es como el corazón de Jesús, él nos quiere conocer a todos y acompaña a todos?
¿Por eso el Papa quiere hacer como Jesús y saber de nosotros y de cada familia, hasta de las que no van a la iglesia para querernos y rezar todos?
P: Sí hijo, así es.
Lo has dicho tan bien que cuando termine el Sínodo estoy seguro te gustará saber lo que han acordado.
H: Sí papá, querré me cuentes las conclusiones. Por que así caminamos juntos con nuestra Iglesia. 

martes, 18 de agosto de 2015

La Bendición (Catequesis para toda la familia) 18082015

La Bendición

Catequesis para toda la familia 

Madrid,  (ZENIT.orgCarmen Francisco | 163 hits

Hemos llegado a los ritos de despedida, la santa misa va concluyendo.

Leo y recuerdo. Tantas imágenes vienen al revivir este momento. Las comparo a esas entrañables fiestas familiares en las que nos hemos querido y fortalecido como familia al comer juntos, en cuerpo y alma. En las que hay ya que despedirse y  llamamos a los niños para que lo hagan, los llamamos con la mirada, la sonrisa, la actitud renovada y a la vez esperanzada de que en esa despedida nos llevamos y quedamos con los besos y abrazos de quienes queremos. Hasta nuestro corazón se parece al de los niños que nos preguntan; ¿por qué hay que irse, podemos quedarnos más?

Por medio del sacerdote vamos a recibir la Bendición en el nombre de Dios. “Bien, es lo que significa Bendecir”.
Nos ponemos de pie y nuestra mirada se transforma en la del corazón. Queremos mirar al sacerdote y a la vez inclinamos la cabeza para recibir ese beso de Dios sobre nosotros.  Todo ese Bien que es Cristo, venga y vaya con nosotros. Queremos que nuestros hijos  lo aprendan a recibir y nuestra actitud pareciera que les avisa que nos están dando un tesoro grande, sonreímos suavemente, en silencio, llenos de paz y los niños nos miran.  Rápidamente aprenden que la Bendición es deliciosa y efusiva.

S: El Señor esté con vosotros ( a este saludo del sacerdote nos ponemos de pie)
Respondemos: -Y con tu espíritu
S: La Bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros
(el sacerdote con su mano, traza sobre la comunidad la señal de la Cruz mientras nos da la bendición y si la misa la celebra el Obispo veremos que él hace tres veces la señal de la cruz.)
Respondemos: - Amén.

Y la Gracias se queda con nosotros.
Y se nota mucho.



lunes, 10 de agosto de 2015

La Comunión (Catequesis para toda la familia) 09082015

La Comunión

Catequesis para toda la familia

Madrid,  (ZENIT.orgStaff Reporter | 339 hits

Los domingos procuramos ir a Misa en familia. Es lo más importante que hacemos durante la semana. Lo hemos de sentir así. Y es así porque vamos a encontrarnos de un modo muy especial con Cristo, Nuestro Señor... Cuando asistimos al acontecimiento más grande de nuestra fe que es la Santa Misa, renovamos ante Dios y los hermanos nuestro corazón, nuestro amor y dedicación. Él, nuestro Padre, lo hace siempre todo nuevo, y una y otra vez nos cambia el corazón para acercarnos más a Él y a los hermanos...
El momento culmen vendrá después de las preces de los fieles. Es el momento de la consagración, instante culminante de nuestra fe. Estaremos atentos, más que si viésemos a los mismos ángeles de Dios subir y bajar sobre el altar. Porque además eso está pasando de verdad. Aunque no lo veamos. Pero lo sabemos, y estamos seguros. Cosas de la fe...
Los niños han de ir siempre a Misa con sus padres, porque entonces es cuando sienten que verdaderamente es algo que merece la pena porque es muy importante; como cuando reciben un premio y están a su lado todos los de casa. Y nada hay más importante que recibir a Jesús en nuestra boca, en nuestro corazón, en nuestra alma... La familia debe asistir unida a la Santa Misa, porque es lo más grande que podemos hacer juntos. Y si estamos con nuestros niños, cuando llega el momento de la comunión será esa ocasión maravillosa para ser su ejemplo: Totalmente absortos en lo que el sacerdote hace en ese momento con el pan y el vino, invocando al Espíritu Santo para que vuelva Jesús, una vez más, a alimentarnos, a ser uno con nosotros.... Y después de comulgar, recogidos dando gracias por tanta cosa que Dios nos da, y pidiendo por nosotros mismos y los demás...
La Comunión, pues, es lo más grande que existe para nosotros los hijos de Adán, y muy especialmente para los católicos: herederos de la fe apostólica. Nada hay sobre la tierra que lo iguale en grandeza porque cuando comulgamos nos revestimos de la naturaleza divina con el firme propósito de asemejarnos a Nuestro Señor... Él se nos da completamente para que tengamos vida verdadera: La vida de Dios, la vida de Jesús, Nuestro Señor... Anticipo de la vida eterna aquí en la tierra como dice el catecismo...
Pero..., siempre hay algún pero, no nos podemos acercar a comulgar de cualquier modo: Hemos de hacerlo aseados y limpios, por fuera y por dentro; sería como una traición, ir sucios a una invitación del mismo Cielo, y aún peor, sin limpiar muy a fondo por dentro. Nuestro corazón ha de refulgir como un sol gracias a ese sacramento que llamamos confesión de los pecados... La confesión hace que Cristo, al comulgar nosotros, tome posesión y habite como el Rey que es, en nuestro corazón.
Vayamos a Misa los papás y los niños juntos, acudamos toda la familia a la Iglesia cada domingo a la cima de nuestra fe, a la Eucaristía... A recibirle como el Rey que es en nuestro corazón. Y comulguemos para unirnos más entre nosotros y los mismos santos del cielo y sobre todo con Dios, Nuestro Señor. Y tendremos vida eterna.
Por: Mjbo

martes, 21 de julio de 2015

El Padre Nuestro 20072015

El Padre Nuestro

Catequesis para toda la familia

Madrid,  (ZENIT.orgStaff Reporter | 485 hits

Como te das cuenta, al rezar el Padrenuestro, le pides mucha ayuda a Dios que seguramente Él te va a dar y al mismo tiempo te comprometes a vivir como hijo de Dios.
Esta oración es de gran confianza, como niños pequeños, que hablan con su Padre. Jesús la pronunció a sus amigos los apóstoles, cuando ellos le pidieron que les enseñara a orar.
Como dice el Evangelio, hay que entrar en lo más profundo de nosotros, podemos cerrar los ojos y concentrarnos en lo que vamos diciendo, en voz alta o en silencio.

“Padre Nuestro que estás en el Cielo...”
Luego le hacemos 7 peticiones:
1. Santificado sea tu nombre:
Aunque Dios es el que santifica le pedimos que podamos también nosotros darle ese honor y decir siempre con mucha devoción y respeto el nombre de Dios.
2. Venga a nosotros Tu Reino.
Un día llegará el Reino de Dios en todo su esplendor, pero antes pedimos con mucha confianza que llegue primero a nuestro corazón, que Dios se sienta muy contento de nosotros.
3. Hágase tu voluntad en la tierra como en el Cielo.
Un día llegaremos al Cielo, pero antes en la tierra queremos hacer la voluntad de Dios. ¿Y cómo sabremos cuál es su voluntad? Primero portarnos bien, eso le gusta a Dios y hacer todas las cosas buenas que sobre todo nuestros padres nos van diciendo.
4. Danos hoy nuestro pan de cada día.
El pan de cada día, es todo, no solo el alimento, somos carne que vive, también tenemos una alma y unos pensamientos. Entonces tenemos que pedirle a Dios que nos dé todo para estar bien.
5. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
Pues ésta es una de las peticiones que nos llevan a la felicidad con Dios, porque si Él nos perdona a nosotros ¿por qué no podemos perdonar los pequeños disgustos que tenemos con nuestra familia, compañeros de escuela, trabajo y amigos? Claro que cuesta, por eso también le pedimos a Dios con sencillez que podamos perdonar, como Él nos ha perdonado siempre.
6. No nos dejes caer en la tentación.
Hay muchas tentaciones, quizás con pensamientos o querer males a los demás. Siempre podremos cuidar y saber si esto es bueno preguntándonos:
¿Esto que pienso o quiero hacer, le gustará a Dios? O también: ¿Cómo haría Jesús esto?
Si ya hemos hecho la Primera Comunión, pues hay que ir muchas veces a los Sacramentos de la Eucaristía, en especial el de Confesión para así fortalecer nuestra alma y que ésta sea más resistente a las tentaciones.
Claro, insistir y pedir a Dios.
7. Y líbranos del mal.
En esta última petición, debemos tener confianza en que Jesús siempre nos va a ayudar, ya que Él dijo: “No te pido que los saques del mundo sino que los libres del maligno” (1 Jn. 17, 5). Entonces si Jesús nos ayuda, podemos estar seguros que ni el maligno ni los males van a poder vencernos, porque Jesús ya los venció en la Cruz.
Amén.
Creemos y aceptamos todo esto.
Por: María del Rayo


1.http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p4s2_sp.html

lunes, 6 de julio de 2015

Doxología 06072015

Doxología

Catequésis para toda la familia

Madrid,  (ZENIT.orgStaff Reporter | 249 hits

Por Sacramento Rosales 
Durante la celebración eucarística nos encontramos con un par de momentos importantes en los que nuestra participación demostrativa se hace indispensable: “la doxología” es una de ellas. Podemos anticipar a los niños que se fijen en las manos del sacerdote, que se elevarán, resaltando el sentido de alabanza que vamos a vivir en la misa.
Del griego doxa (gloria) y logos (palabra) es una palabra de gloria, de alabanza y bendición, por lo general se usa trinitariamente al final de una oración o himno.
Primero en el himno del Gloria. Enseguida y el más importante cuando concluye la Plegaria eucarística, escuchamos entonces esta doxología que recitará el celebrante: “Por Cristo, con Él y en Él a ti, Dios Padre Omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos…” y entonces el pueblo reunido la concluye respondiendo con un “…Amén”, que significa, “así sea”.
Cada parte de la misa es especial y más cuando la vivimos con los pequeños. Es por ello muy importante que queramos transmitirles como mejor podamos, con ejemplos sencillos, la importancia y el significado de cada rito dentro de ella. Las respuestas a menudo nos salen al rescate en los ejemplos más cotidianos.

Viendo en catequesis los corazones pintados en la portada del cuaderno de una de las niñas, quise llevarlo a explicar que es la doxología. Tras preguntar a la niña porqué tenía escrito el nombre de un chico en un grandote corazón rojo pintado, me explicó que estaba enamorada y se sentía muy feliz porque el chico también la quería. Algo muy parecido es lo que nos ocurre en la Santa Misa.
Toda nuestra relación con Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo podemos resumirla dentro de un corazón dibujado.
En una sola palabra, en una doxología, una alabanza, glorificación compartida con todos los que en ese momento se sienten igual de bendecidos que nosotros y así lo manifiestan.

Del mismo modo que si veo un corazón como este, sé que lo ha pintado alguien enamorado, que es lo más bonito, lo más grande, la palabra más apropiada para resumir todo lo que Dios nos hace sentir a cada uno en especial y en conjunto todos juntos, por Él y con Él: alabando y compartiendo, así sea.

lunes, 8 de junio de 2015

Prefacio (Catequesis para toda la familia) 07062015

Prefacio

Catequesis para toda la familia 

Madrid,  (ZENIT.orgCarmen Francisco | 597 hits

El Prefacio es durante la Misa  la gran puerta de entrada a la plegaria eucarística, es una oración de acción de gracias que seguro vamos a identificar enseguida por que el corazón se pone de pie, los niños parecen quedar rebotando del salto que dan al responder a la invitación del sacerdote.
Empieza con un antiguo y siempre igual diálogo introductorio: 
  • S: El Señor este con vosotros
    F: Y con tu Espíritu
    S: Levantemos el corazón
    F: Lo tenemos levantado hacia el Señor
    S: Demos gracias al Señor nuestro Dios
    F: Es justo y necesario
  • S: En verdad es justo y necesario …
    El sacerdote, continúa con algunas variantes de las muchas que hay (más de cien), según días de fiesta o tiempo litúrgico.
  • Culmina el Prefacio alabando al tres veces santo, en el sagrado trisagio.
    S: Por eso, con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria, diciendo
    F: Santo, Santo, Santo, es el Señor del Universo
    llenos están el cielo y la tierra de Tu Gloria.
    Hosanna en el cielo.
    Bendito el que viene en el nombre del Señor.
    Hosanna en el cielo.
    (Hosanna, palabra derivada del hebreo que significa “sálvanos”).
  • En el Sanctus se nos ensancha el corazón a todos, con ese cántico de los serafines.
    Es un momento de infinita pureza, tierna mirada del cielo y la tierra en qué podemos sonreír confiados como los niños y con los niños  al proclamarlo en júbilo.

    La próxima semana confirmaremos esa invocación a su Espíritu Santo en la parte que continúa llamada Epíclesis.

     

domingo, 26 de abril de 2015

'Te rogamos óyenos'. Oración de los fieles (Catequesis para toda la familia)

'Te rogamos óyenos'. Oración de los fieles

Catequesis para toda la familia

Madrid,  (Zenit.orgCarmen Francisco | 67 hits

Hemos ido abrazando la Santa Misa, queriendo hacerla más nuestra a través de sus partes: Os invito a revisar el camino que llevamos y mirar adelante.
Partes de la Misa
Ritos Iniciales: Procesión de Entrada - Saludo Inicial - Acto Penitencial -  Gloria -     Oración colecta. Liturgia de la Palabra: Primera Lectura -  Salmo -  Segunda Lectura - Aleluya - Evangelio - Homilía - Credo - Oración de los Fieles u oración universal (aquí vamos)Liturgia Eucarística: Ofrendas -  Limosna -  Prefacio - Epíclesis - Consagración - Doxología -  Padre Nuestro - Consagración.
Ritos de Despedida: 
Bendición - Despedida y envío.
La Oración Universal o de los fieles es una parte de la misa  significativa para los niños, ya que ven a sus familiares, amigos, profesores, vecinos y sacerdote, pedir juntos unos por otros. En un corazón compartido la Iglesia es Una y se nota.
Pienso es un testimonio grande, la Fe es Real para ellos.
Como sacerdotes por el bautismo podemos ejercer el oficio y rogar por todos los hombres, con delicadeza, de modo concreto. Tan claro como cuando le preguntamos a un niño por quién, por qué o qué quiere pedir al Señor.
En síntesis: Rezamos unos por otros pidiendo por las necesidades de todos.
Puede ser en silencio o en una invocación común que lee uno o más miembros de la comunidad.
*Por el ...
*Por los….
*Por toda la iglesia en sus …..
*Por cada uno de nuestras intenciones…
A lo que respondemos seguros y confiados:  ¡Te rogamos óyenos!
En casa, en la escuela, en las parroquias hay instancias maravillosas para ir haciendo de esta oración un ejercicio lleno de realidad y verdad para los niños y la familia.
Durante la noche por ejemplo, reflexionando en el día vivido y escogiendo lo que el corazón sabe necesita al Señor.
En la Catequesis Familiar, la de se encarna, es viva al rogar juntos a Dios, por las situaciones más sencillas de la vida cotidiana donde la esperanza se dirige en Él.
Así al llegar este momento de la Oración Universal o de los fieles seguiremos el consejo de San Pablo de hacer plegarias, oraciones, súplicas.... sabiendo a Dios en la realidad, vivo en la familia de la Iglesia y atento a nuestras necesidades.