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viernes, 20 de marzo de 2020

¿Necesitas confesarte y no puedes debido al aislamiento? El Papa te explica qué puedes hacer 20032020

¿Necesitas confesarte y no puedes debido al aislamiento? El Papa te explica qué puedes hacer


En su homilía Francisco habló de la dificultad que hay en estos momentos para acceder al sacramento de la confesión
En su homilía Francisco habló de la dificultad que hay en estos momentos para acceder al sacramento de la confesión
El Papa Francisco celebró este tercer viernes de Cuaresma la Eucaristía en la Casa Santa Marta y en su homilía habló de una inquietud que tienes muchos católicos que están ahora confinados en sus casas debido a la pandemia del coronavirus.
La Cuaresma es un tiempo de conversión y propicio para el sacramento de la Confesión. Sin embargo, muchas personas que necesitan confesar no pueden hacerlo. Y para ellos, el Papa ha tenido una palabra:
“Sé que muchos de ustedes, por Pascua, van a confesarse para encontrarse con Dios. Pero muchos me dirán hoy: ‘Pero padre, ¿dónde puedo encontrar un sacerdote, un confesor, porque no puedo salir de casa? Y yo quiero hacer las paces con el Señor, quiero que me abrace, quiero que mi padre me abrace… ¿qué puedo hacer si no encuentro sacerdotes?”.
De este modo, Francisco ha recomendado hacer “lo que dice el Catecismo”. Es muy claro, agrega el Papa: “Si no encuentras un sacerdote para confesarte, habla con Dios, que es tu padre, y dile la verdad: ‘Señor, he hecho esto, esto, esto… Perdóname’, y pídele perdón de todo corazón, con el Acto de Dolor y prométele: ‘Me confesaré después, pero perdóname ahora’. E inmediatamente volverás a la gracia de Dios. Tú mismo puedes acercarte, como nos enseña el Catecismo, al perdón de Dios sin tener un sacerdote a mano. Piensa en ello: ¡es el momento! Y este es el momento adecuado, el momento oportuno. Un acto de dolor bien hecho, y así nuestra alma se volverá blanca como la nieve”.
La homilía del Papa
Esta es la homilía íntegra del Papa de este viernes que recoge Vatican News:
Cuando leo o escucho este pasaje del profeta Oseas que hemos escuchado en la primera lectura [que dice]: "Vuelve Israel, al Señor, tu Dios, vuelve", cuando lo escucho, recuerdo una canción que cantaba Carlo Buti hace 75 años y que se escuchaba con tanto placer en las familias italianas de Buenos Aires: "Vuelve con tu papá". La canción de cuna todavía te cantará". Vuelve: pero es tu padre quien te dice que vuelvas. Dios es tu papá, no es el juez, es tu papá: "Ven a casa, escucha, ven". Y ese recuerdo – yo era un niño pequeño – me lleva inmediatamente al padre del capítulo 15 de Lucas, ese padre que dice: "Vio a su hijo venir desde lejos", ese hijo que se había ido con todo el dinero y lo malgastó. Pero, si lo vio de lejos, fue porque lo estaba esperando. Subía a la terraza – ¡Cuántas veces al día! – durante días y días, meses, años tal vez, esperando a su hijo. Lo vio de lejos. Vuelve con tu papá, vuelve con tu padre. Él te espera. Es la ternura de Dios la que nos habla, especialmente durante la Cuaresma. Es el tiempo de entrar en nosotros mismos y recordar al Padre o volver a tu padre.
"No, Padre, me avergüenzo de volver porque... Ya sabe Padre, he hecho cosas feas, he hecho muchas cosas feas...". ¿Qué dice el Señor? "Vuelve, yo te curaré de tu infidelidad, te amaré profundamente, porque mi ira se ha alejado. Seré como el rocío; tú florecerás como un lirio y echarás raíces como un árbol del Líbano". Vuelve con tu padre que te está esperando. El Dios de la ternura nos curará; nos curará de muchas, muchas heridas de la vida y de muchas cosas feas que hemos hecho. ¡Cada uno tiene lo suyo!
Pero pensar esto: volver a Dios es volver al abrazo, al abrazo de nuestro padre. Y pensar en esa otra promesa que hace Isaías: "Si tus pecados son tan feos como la escarlata, te haré blanco como la nieve". Él es capaz de transformarnos, Él es capaz de cambiar nuestros corazones, pero quiere que demos el primer paso: volver. No es ir a Dios, no: es volver a casa.
Y la Cuaresma siempre se centra en esta conversión del corazón que, en el hábito cristiano, toma forma en el sacramento de la Confesión. Es el momento para – no sé si para "ajustar las cuentas", no me gusta eso – dejar que Dios nos blanquee, que Dios nos purifique, que Dios nos abrace.
Sé que muchos de ustedes, por Pascua, van a confesarse para encontrarse con Dios. Pero muchos me dirán hoy: "Pero Padre, ¿dónde puedo encontrar un sacerdote, un confesor, por qué no puedo salir de casa? Y yo quiero hacer las paces con el Señor, quiero que me abrace, quiero que mi padre me abrace... ¿Qué puedo hacer si no encuentro sacerdotes?". Haz lo que dice el Catecismo. Es muy claro: si no encuentras un sacerdote para confesarte, habla con Dios, que es tu padre, y dile la verdad: "Señor, he hecho esto, esto, esto... Perdóname", y pídele perdón de todo corazón, con el Acto de Dolor y prométele: "Me confesaré después, pero perdóname ahora". E inmediatamente volverás a la gracia de Dios. Tú mismo puedes acercarse, como nos enseña el Catecismo, al perdón de Dios sin tener un sacerdote a la mano. Piensa en ello: ¡es el momento!  Y este es el momento adecuado, el momento oportuno. Un acto de dolor bien hecho, y así nuestra alma se volverá blanca como la nieve.
Sería bueno que hoy en nuestros oídos resonara este "vuelve", "vuelve a tu papá, vuelve a tu padre". Te espera y hará fiesta.

martes, 2 de julio de 2019

Penitenciaría Apostólica: El secreto de confesión es inviolable 01072019

© Cathopic/Dimitri Conejo Sanz

Penitenciaría Apostólica: El secreto de confesión es inviolable

Nota sobre el sello sacramental y el foro interno
(ZENIT- 1 julio 2019).- La Penitenciaria Apostólica considera “urgente” recordar la inviolabilidad del sello sacramental de la confesión, basado en la “ley divina” y que este no admite ninguna excepción: “El sacerdote confesor, actuando in persona Christi capitis, conoce los pecados del penitente ‘no como hombre, sino como Dios’. De este modo, está llamado a defender el secreto de confesión no por “lealtad”, sino “por respeto a la santidad del sacramento”.
Hoy, 1 de julio de 2019, la Penitenciaría Apostólica ha publicado una Nota aprobada por el Papa Francisco y firmada por el cardenal Mauro Piacenza, penitenciario mayor y por Mons. Krzysztof Nykiel, regente. En ella se tratan dos temas centrales para la teología, el derecho y la práctica de la Iglesia, pero quizás extraños para la opinión pública: la sacralidad del foro interno y la inviolabilidad del sello sacramental.
En el documento explicativo de la Nota se describe que esta surge con la finalidad de ponerse “al servicio de Pedro, de la Iglesia y de todos los hombres de buena voluntad, reafirmando su importancia y favoreciendo una mejor comprensión de tales conceptos que actualmente parecen ser en gran parte incomprendidos o incluso, en algunos casos, contrastados”.
El texto explicativo alude a que el Papa Francisco ha subrayado repetidamente los dos temas señalados y a que la Nota parte de la constatación de que vivimos en una sociedad “mediatizada”, en la que a “los medios de comunicación no corresponde, en general, un compromiso similar con la búsqueda de la verdad, sino más bien el deseo morboso de que circulen  noticias, verdaderas o falsas, amplificadas o disminuidas según los intereses”.
Asimismo, insiste en que el secreto de confesión no es equiparable al secreto profesional de actividades como la medicina o la abogacía, de manera que las legislaciones no puedan entrometerse en la inviolabilidad de dicho sello sacramental.
El sello sacramental tampoco puede ser disuelto por el propio penitente, ya que este habla a Dios, no a un hombre, y la Iglesia establece penas severas para aquellos que violen el mismo porque: “Si la confianza en el sello fuera defraudada, se desalentaría a los fieles para acceder al sacramento de la Reconciliación, y esto, obviamente, con un daño grave para las almas”.
En segundo lugar, la Nota se refiere a los casos referidos al foro interno fuera del sacramento de la penitencia, como el de la dirección espiritual. En estos casos, la ley canónica garantiza una discreción especial a este tipo de conversación espiritual, ya que en ella interviene la intimidad de las personas para discernir y escuchar la voluntad de Dios. Además, establece medidas para evitar los abusos de poder, como evitar las consultas a los directores espirituales y confesores cuando se produce el ingreso a una Orden.
En cuanto a las excepciones sobre estos secretos, el texto confirma que, en virtud de la ley natural, deben ser guardados siempre, “salvo los casos excepcionales en los que el no revelarlos podría causar al que los ha confiado, al que los ha recibido o a un tercero daños muy graves y evitables únicamente mediante la divulgación de la verdad “, según establece el Catecismo de la Iglesia Católica en el punto número 2491.
Por otro lado, de manera más general, se propone como criterio “conformar la propia vida al precepto del amor fraternal, con los ojos puestos en el bien y la seguridad, el respeto por la vida privada y el bien común”.
La Penitenciaria resalta que estas aclaraciones no pretende ser “una justificación o una forma de tolerancia ante los execrables casos de abuso perpetrados por miembros del clero. Ningún compromiso es aceptable a la hora de promover la protección de los menores y de las personas vulnerables, y de prevenir y combatir todas las formas de abuso, en el espíritu de lo que el Papa Francisco ha reiterado constantemente y que recientemente ha regulado con el Motu Proprio Vox estis lux mundi (7 de mayo de 2019)”.
A continuación se expone el texto explicativo completo sobre la Nota de la Penitenciaria Apostólica.
***
Presentación de la Nota de la Penitenciaría Apostólica sobre la importancia del foro interno y la inviolabilidad del sello sacramental
Con motivo de la reciente audiencia  a los participantes en el Curso sobre el foro interno organizado por la Penitenciaría Apostólica (29 de marzo de 2019), el Papa Francisco ha puesto repetidamente el acento sobre dos temas tan centrales para la teología, el derecho y la práctica de la Iglesia como extraños para la opinión pública actual: la sacralidad del foro interno y la inviolabilidad del sello sacramental.
Al comienzo del discurso, el Santo Padre recordaba, en primer lugar, la naturaleza sagrada del foro interno, el ámbito íntimo de la relación entre Dios y los fieles, que no siempre se comprende y protege correctamente, incluso dentro de la propia comunidad eclesial:
“Y me gustaría agregar, fuera del texto, una palabra sobre el término “foro interno”. No es una tontería ¡es algo serio! El foro interno es foro interno y no puede salir al exterior. Y lo digo porque me he dado cuenta de que en algunos grupos de la Iglesia, los encargados, los superiores —digamos así— mezclan las dos cosas y sacan del foro interno cosas para las decisiones externas y viceversa. Por favor, ¡esto es un pecado! Es un pecado contra la dignidad de la persona que se fía del sacerdote, que pone de manifiesto su realidad para pedir perdón, y luego esto se utiliza para arreglar las cosas de un grupo o un movimiento, tal vez —no lo sé, invento— , tal vez incluso de una nueva congregación, no lo sé. Pero el foro interno es el foro interno. Es una cosa sagrada. Quería decir esto porque me preocupa.”
Posteriormente, el mismo pontífice reiteraba la inviolabilidad absoluta del sello sacramental, garantía indispensable del sacramento de la reconciliación:
“La Reconciliación, en sí misma, es un bien que la sabiduría de la Iglesia ha salvaguardado siempre con toda su fuerza moral y jurídica con el sello sacramental. Aunque este hecho no sea siempre entendido por la mentalidad moderna, es indispensable para la santidad del sacramento y para la libertad de conciencia del penitente, que debe estar seguro, en cualquier momento, de que el coloquio sacramental permanecerá en el secreto del confesionario, entre su conciencia que se abre a la gracia y Dios, con la mediación necesaria del sacerdote. El sello sacramental es indispensable y ningún poder humano tiene jurisdicción, ni puede reclamarla, sobre él.”
La Penitenciaría Apostólica, que desde hace ocho siglos es sido el Tribunal Apostólico encargado de tratar los asuntos que conciernen al foro interno, conoce bien el valor inestimable del secreto sacramental, de la reserva, de la inviolabilidad de la conciencia. Al redactar la Nota que ahora se presenta, ha querido ponerse al servicio de Pedro, de la Iglesia y de todos los hombres de buena voluntad, reafirmando su importancia y favoreciendo una mejor comprensión de tales conceptos que actualmente parecen ser en gran parte incomprendidos o incluso, en algunos casos, contrastados.
El documento parte  de la observación de que en la sociedad actual  fuertemente “mediatizada”, al desarrollo tecnológico y a la implementación de los medios de comunicación no corresponde, en general,  un compromiso similar con la búsqueda de la verdad, sino más bien el deseo morboso de que circulen  noticias, verdaderas o falsas, amplificadas o disminuidas según los intereses. Hoy todo se exhibe, todo debe ser conocido. “Al invocar, de hecho,  el juicio de la opinión pública como último tribunal, con demasiada frecuencia se divulga información de todo tipo, perteneciente también a las esferas más privadas y reservadas, que inevitablemente (…) inducen, -o por lo menos favorecen-, juicios temerarios, dañan ilegítima e irreparablemente la buena reputación de los demás”. Esta actitud generalizada también se refleja sobre la Iglesia, cuyo ordenamiento jurídico se querría, a veces, conformar  al de los Estados en los que vive en nombre de una supuesta corrección  y transparencia.
En este contexto, la Penitenciaría Apostólica ha considerado urgente recordar, en primer lugar, la inviolabilidad absoluta del sello sacramental, que se basa en la ley divina y no admite ninguna excepción. El sacerdote confesor, actuando in persona Christi capitis, conoce los pecados del penitente “no como hombre, sino como Dios”, según una conocida expresión de Santo Tomás de Aquino. Por esta razón, está llamado a defender el secreto del contenido de la Confesión no solo por “lealtad” hacia el penitente, sino, más aún, por respeto a la santidad del sacramento.
En este sentido, es esencial insistir en lo incomparable del sello de confesión con el secreto profesional al que pertenecen determinadas categorías (médicos, farmacéuticos, abogados, etc.) para evitar que las legislaciones seculares apliquen al sello –inviolable- las excepciones legítimamente provistas para el secreto profesional
El secreto de la confesión no es una obligación impuesta desde el exterior, sino un requisito intrínseco del sacramento y, como tal, no puede ser disuelto ni siquiera por el penitente. El penitente no habla al confesor- hombre, sino a Dios, por lo cual apoderarse de lo que es de Dios sería un sacrilegio. Atañe a la defensa del mismo sacramento, instituido por Cristo para ser un puerto seguro de salvación para los pecadores. Si la confianza en el sello fuera defraudada, se desalentaría a los fieles para acceder al sacramento de la Reconciliación, y esto, obviamente, con un daño grave para las almas. Por otro lado, es precisamente esta preocupación por la salus animarum lo que mueve a la Iglesia a establecer las penas más severas para aquellos que violan el sello (véase can. 1388 CIC; can. 728, § 1, n. 1 y can. 1456 CCEO).
En segundo lugar, la Nota considera el ámbito  jurídico-moral propio de esos actos del foro interno que se realizan fuera del sacramento de la Penitencia. El ejemplo clásico es el de la dirección espiritual. También en estos casos, la ley canónica garantiza una reserva especial a la conversación espiritual, que involucra la esfera más íntima y personal de los fieles para  poder escuchar y discernir la voluntad de Dios. Así, por ejemplo, con motivo de la admisión al Orden sagrado, está prohibido pedir el parecer no solo del confesor sino también del director espiritual del candidato, para evitar cualquier posible abuso de poder.
Finalmente, el último punto de la Nota trata de los otros “tipos” de secreto que están fuera del alcance del foro interno. En este sentido, se reafirma el principio del derecho natural a guardar el secreto, “salvo los casos excepcionales en los que el no revelarlos podría causar al que los ha confiado, al que los ha recibido o a un tercero daños muy graves y evitables únicamente mediante la divulgación de la verdad. “.(CCC, n. 2491). De manera más general, al comunicar u ocultar la verdad, la Nota propone como criterio general el de “conformar la propia vida al precepto del amor fraternal, con los ojos puestos en el bien y la seguridad, el respeto por la vida privada y el bien común”.
Cabe señalar que el texto de la Nota no puede y no quiere ser ninguna manera una justificación o una forma de tolerancia ante los execrables casos de abuso perpetrados por miembros del clero. Ningún compromiso es aceptable a la hora de promover la protección de los menores y de las personas vulnerables, y de prevenir y combatir todas las formas de abuso, en el espíritu de lo que el Papa Francisco ha reiterado constantemente y que recientemente ha regulado con el Motu Proprio Vox estis lux mundi (7 de mayo de 2019).
Al publicar una Nota sobre la importancia del foro interno y la inviolabilidad del sello sacramental, la Penitenciaría tiene la convicción absoluta de que “la defensa del sello sacramental y la santidad de la confesión nunca pueden constituir una forma de connivencia con el mal, al contrario, representan el único antídoto verdadero contra el mal que amenaza al hombre y al mundo entero; son la posibilidad real de rendirse al amor de Dios, de dejarse convertir y transformar por este amor, aprendiendo a corresponderle concretamente con la propia vida”.
Card. Mauro Piacenza, Penitenciario Mayor
Mons. Krzysztof Nykiel, Regente
Publicamos a continuación el link, en italiano, a la Nota de la Penitenciaría Apostólica sobre la importancia del foro interno y la inviolabilidad del sello sacramental
© Librería Editorial Vaticana

domingo, 26 de agosto de 2018

Papa Francisco a sacerdotes: Perdonen sin excavar demasiado en las confesiones (25082018)

Papa Francisco a sacerdotes: Perdonen sin excavar demasiado en las confesiones


Papa Francisco saluda a padre capuchino en hogar de acogida a familias sin techo en Dublín, Irlanda. Foto: Vatican Media / ACI Prensa.

Al visitar un centro de padres capuchinos de ayuda a familias sin techo en Irlanda, el Papa Francisco hizo un llamado a los sacerdotes a ser cercanos y perdonar sin “preguntar demasiado” en las confesiones.
El Santo Padre destacó la cercanía y confianza de los capuchinos a las personas que asisten a su centro, pues los sacerdotes “les ayudan sin quitarles la dignidad”.
El Papa aseguró que “me ha tocado el corazón” saber que los sacerdotes “nunca piden nada” y “aceptan la vida como viene, dan consuelo y, si hace falta, perdonan”.
“Esto me hace pensar en tantos sacerdotes que pasan preguntándose sobre la vida de los otros, y que en las confesiones excavan y excavan para indagar”, señaló.
“Su testimonio enseña a los sacerdotes a escuchar, a ser cercanos, perdonar y no preguntar demasiado”, dijo; así como “a ser sencillos como Jesús dijo que había hecho aquel padre, que cuando su hijo regresó lleno de pecados y vicios, el padre no se sentó en el confesionario y comenzó a indagar y a indagar”.
“Él vio la penitencia del hijo, su arrepentimiento y lo abrazó”, recordó.
El Santo Padre expresó su deseo de que el testimonio de “cercanía al pueblo de Dios” que dan los padres capuchinos en Irlanda, “ese corazón de saber perdonar sin hacer sufrir, que llegue a todos los sacerdotes”.

sábado, 23 de septiembre de 2017

EL SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN 2/2 (Conferencia del Profesor Antonio Oliver)

EL SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN  2/2




Conferencia del Profesor Antonio Oliver

Hasta dónde puede llegar una palabra? Y una oración?
S. Felipe Neri, calumnia, confesión y gallina.
Líbranos Señor de los males pasados.
Hacer oración por el pasado.
La oración hace efecto retroactivo.
La Comunión de los Santos.
Capítulo de faltas de los monjes.
Confesión auricular o particular.
Los pecados varían con el hombre.
Si tú amas, nunca te perderás (San Juan)

EL SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN 1/2 (Conferencia del Profesor Antonio Oliver)

EL SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN 1/2





Conferencia del Profesor Antonio Oliver

Los Sacramentos se viven
Ser cristiano, es llevar a Dios en el corazón
El seglar debe ser responsable y autónomo
Que he de hacer para ser cristiano
Por qué no hay vocaciones de curas?
La Misa alcanza dentro del hombre.
Papa Pablo VI, reforma del Sacramento.
Sacramento de la Penitencia o Reconciliación.
Concilio de Trento.
Lo importante es el arrepentimiento de los pecados.
No es tranquilizador de conciencias sino al contrario.
El Sacramento de la Penitencia, se refiere al futuro no al pasado.
Es un Sacramento de futuro.
Penitencia comunitaria, impone la revisión de tu vida.
La Comunión de los Santos.

domingo, 9 de abril de 2017

Cómo confesarse

Cómo confesarse

Cómo confesarseEl sacramento de la Penitencia, Confesión o reconciliación es un encuentro especial con Dios para experimentar su perdón y misericordia.
¿Cómo confesarse?
1. Dirígete al Sacerdote y salúdale diciendo: "Ave María Purísima". El sacerdote te responderá: "Sin pecado concebida".
2. Dile al Sacerdote cuánto tiempo hace que no te confiesas (una semana, mes, días, etc.).
3. Cuéntale los pecados que quieres confesar.
4. Antes de que el sacerdote termine la absolución, haz algún acto de contrición (ejemplo: Jesús, Hijo de Dios, ten misericordia de mí, que soy pecador).
5. Al final de la absolución se responde: Amén

Para confesarse bien se necesita:
1. Realizar un examen de conciencia.
2. Dolerse de los pecados cometidos.
3. Propósito de enmendarse de ellos.
4. Confesar al sacerdote todos los pecados mortales.
5. Cumplir la penitencia que nos fuere impuesta.

Los efectos de la reconciliación

1. El principal, como su nombre lo indica, es que nos reconcilia con Dios, es decir, nos restituye, si la hemos perdido, a la Gracia de Dios, que no es otra cosa que la participación de la Vida Divina, comunicada al hombre por el Sacramento del Bautismo.
2. El perdón de los pecados, sean veniales o mortales, tiene como resultado, además, la paz y la tranquilidad de conciencia, a las que acompaña un profundo consuelo espiritual. El saberse y sentirse perdonado por Nuestro Padre amoroso es una verdadera resurrección espiritual. Es un nacer de nuevo, libres por fin del peso de nuestros pecados.
3. Hay faltas, como el aborto, que dejan en el alma una huella muy difícil de borrar. Mujeres hay que recurren a un psicólogo para liberarse del complejo de culpa que no las deja vivir en paz. Aquel penitente que realmente contrito y con disposición religiosa confiesa su pecado, puede estar seguro de que Dios le ha perdonado al confesarse. Es más grande el amor de Dios que cualquiera de los pecados del hombre. Una vez reconciliados con nuestro Padre Dios, no hay por qué sentirse atados a un pasado, por pecaminoso que pueda ser. Cristo devolvió a María Magdalena, mujer de vida disoluta, su dignidad total y la convirtió en Santa María Magdalena, testigo privilegiado y primera anunciadora, a los Apóstoles, de la Resurrección del Señor.
4. El pecado menoscaba o rompe totalmente la comunión fraterna. No hace falta mencionar todos los pecados con los que el hombre ofende al prójimo: mentiras, odios, rencores, injurias, traiciones, calumnias, golpes, asesinatos... Pero no solamente estos pecados que hieren directamente al prójimo, rompen la comunión fraterna: aún los que ofenden directamente a Dios o los muy personales, repercuten en la comunión de los santos, al mermar la santidad de la Iglesia.
El Sacramento de la Penitencia restaura la comunión con la Iglesia. No solamente cura al pecador arrepentido, sino que tiene también un efecto vivificante sobre la vida misma de la iglesia que había sufrido por el pecado de uno de sus miembros
(1 Cor.12,26). Una vez restablecida plenamente su participación en la Comunión de los Santos, goza de los bienes espirituales de aquellos que se hallan ya en la Patria Celestial y de los que aún peregrinan en la tierra.
- Importantísima es también la reconciliación consigo mismo: el penitente perdonado recupera su verdad interior y es liberado del peso que grava su conciencia. Por eso el salmista dice: "Dichoso el que es perdonado de su culpa ... cuando yo me callaba se consumían mis huesos...mi pecado reconocí y no ocultó mi culpa...y tú absolviste mi culpa, perdonaste mi pecado" (Sal.32, 1 -5)
-A toda buena obra, hecha en Gracia de Dios, corresponde un mérito de Vida Eterna, pero al caer en pecado mortal, todos los méritos se pierden totalmente. Cuando somos absueltos y reconciliados, dichos méritos reviven así como los dones del Espíritu Santo y las virtudes infusas.

Web católico de Javier
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jueves, 25 de agosto de 2016

Once consejos para confesarse mejor que le pidió una religiosa paulina a once sacerdotes actuales 24082016


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La mayor parte son jóvenes y todos aman el confesionario

Once consejos para confesarse mejor que le pidió una religiosa paulina a once sacerdotes actuales

Once consejos para confesarse mejor que le pidió una religiosa paulina a once sacerdotes actuales
El Papa Francisco lo acaba de decir: la confesión es el lugar natural de encuentro con la misericordia de Dios.

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24 agosto 2016
La religiosa Sor Theresa Aletheia Nobel, FSP fue educada católicamente, pero perdió la fe hasta definirse atea. Le costó años volver a Cristo, y también un tiempo recibir la llamada de la vocación religiosa. Finalmente dejó su trabajo en Silicon Valley para ingresar en la congregación de las Hijas de San Pablo. Ahora se consagra, como ella misma explica, a "ayudar a los demás a atraer de  nuevo a la fe a sus seres queridos".



Recientemente, reflexionando sobre las veces en que había salido del confesionario sin estar segura de haberlo hecho bien, decidió pedir a once sacerdotes a los que conoce, seis seculares y cinco religiosos (dominico, jesuita, paulino, legionario y agustino) algunos consejos para confesarse mejor, y los ha compartido en Aleteia:

1. Bryan Brooks, Tulsa (Oklahoma)

"Al hacer el examen de conciencia nos enfrentamos a nuestros pecados, pero cuando vamos a confesarnos nos enfrentamos al amor, la misericordia y el perdón de Dios".

2. Sean Donovan, Pawhuska (Oklahoma)

"Después de decir cuándo fue tu última confesión, dile al sacerdote brevemente algo de ti mismo. (¿Eres soltero, tienes novio, te has vuelto a casar, eres religioso o religiosa?)Conocer tu situación nos ayuda a aconsejarte".

3. Padre Gabriel Mosher, OP, Portland (Oregón)

"Los pecados son malas decisiones, no emociones desagradables; así que confiesa tus pecados, no tus estados emocionales".

4. Damian Ference, Wickliffe (Ohio)

"Los pecados cometidos son una ofensa a Dios, pero los pecados confesados son un cántico a Dios. Así que cuando confieses tus pecados a un sacerdote en el sacramento de la reconciliación, que sepas que también estás entonando un cántico a Dios por su gran misericordia".

5. Matthew Gossett, Steubenville (Ohio)

"La confesión frecuente es edificante para tu sacerdote y buena para tu alma. Los pecados, en particular los muy asentados o habituales, exigen paciencia y persistencia. Nunca te rindas, por muchas que sean las veces que has cometido el mismo pecado. La confesión es un sacramento de sanación, y al igual que con las heridas físicas, las heridas espirituales necesitan algún tiempo para curarse del todo".

6. Padre James Martin, SJ, Nueva York (Nueva York)

"La confesión no va tanto de lo malo que eres tú como de lo bueno que es Dios".

7. Anthony Gerber, Cottleville (Missouri)

"El sacerdote es como un médico: cuando vas al médico, le dices lo que te duele con mayor o menor detalle para que sepa cómo curarte mejor. Y recuerda: él ha visto muchos pacientes con tus mismos síntomas. ¡Confía en él, escucha su consejo y pronto mejorarás!".

8. Joshua Whitfield, Dallas (Texas)

"Dios funciona mejor con una confesión sencilla y humilde de los pecados. Dios no necesita una novela. Ya la ha leído. A menudo, detrás de nuestra abundancia de palabras, se esconden el orgullo y la impenitencia. Hablar de forma simple y llana, nombrando nuestros pecados, es como desnudarnos para la Cruz, para la muerte de nuestros pecados y para la resurrección del perdón".

9. Padre Jeffrey Mickler, SSP, Youngstown (Ohio)

"Simplemente, ve a confesarte, no importa lo que sea. El amor de Dios es más fuerte que nuestros pecados".

10. Padre Matthew Schneider, LC, Washington DC

"Para mucha gente, su mayor mejora en la confesión sería dejar de verla como un listado obligatorio y abstracto de pecados para verla como una renovación en nuestra relación con Dios".

11. Padre Mark Menegatti, OSA

"La confesión no es sólo borrar el pecado, es un encuentro con Cristo".

* * *

"Todos estos consejos renovaron mi amor por el sacramento de la Penitencia y por todos los sacerdotes que consagran su vida a Dios y a su pueblo", concluye sor Theresa Aletheia.
Religión en Libertad es gratis… pero necesita de tu ayuda para que siga existiendo

lunes, 4 de mayo de 2015

Los sacerdotes se confiesan una vez al año, como mucho… ¿y los fieles?


Los sacerdotes se confiesan una vez al año, como mucho… ¿y los fieles?




Iglesia Católica de Saint Adelaide en Geldern,  Rhine-Westphalia,  Diócesis de Munich. Demolida en 2008 para convertirla en un centro de mayores
Iglesia Católica de Saint Adelaide en Geldern, Rhine-Westphalia,
Diócesis de Munich. Demolida en 2008 para convertirla en un centro de mayores
Por Lorenzo Bertocchi
La Nuova Bussola Quotidiana
24 de abril de 2015
El laicado alemán confirma su deseo de que haya una evolución en la Iglesia: de acuerdo con un documento disponible en el sitio de la Conferencia Episcopal, las respuestas al cuestionario intermedio entre  ambos Sínodos muestran que los católicos de Alemania esperan importantes aperturas en el Sínodo sobre la Familia. Principalmente en los temas más espinosos: “piden la admisión de la divorciados vueltos a casar a la Eucaristía”, un “desarrollo”de la doctrina moral para la aceptación pastoral de las personas homosexuales y una forma de “bendición eclesial de las segundas nupcias civiles”.
¿Son estas peticiones una expresión de un discernimiento serio, o muestran un catolicismo diluido y contra las cuerdas? Es una pregunta legítima, especialmente a la luz de lo que surge de otra encuesta publicada el jueves pasado.  En el mismo sitio de la Conferencia Episcopal, aparecieron igualmente datos sobre los resultados de otro análisis realizado en 8000 “agentes pastorales” de toda Alemania. El grupo de encuestados, compuesto por 48% de sacerdotes, el 22% de “expertos colaboradores parroquiales”, 18% de  “asistentes pastorales» y el 12% de diáconos, tenían que dar información sobre el nivel de satisfacción con respecto a su vida y “trabajo “. La encuesta, dirigida por académicos de importantes centros de estudio, obtuvo resultados que tal vez nos ayuden a interpretar las respuestas al cuestionario sinodal.
De los sacerdotes católicos en Alemania, sólo uno de cada dos estaría dispuesto a elegir el celibato nuevamente, a un cuarto ya no le gustaría vivir una vida célibe y otro cuarto de ellos se declara, cándidamente, “indecisos”. No pocos sacerdotes hablan del problema que proviene de la “soledad afectiva” por no tener una relación de largo plazo con otra persona. De acuerdo con lo informado, la investigación Tagesspiegel muestra que algunos sacerdotes admiten [que tienen] “una relación inmadura con su sexualidad, o con su orientación sexual.”
La recogida de datos se llevó a cabo entre 2012 y 2014 y tuvo resultados muy amplios. El estudio se puede comprar on line, pero un extenso informe está disponible en el sitio [de noticias] [de la Arquidiócesis de Colonia] domradio.de. En términos generales, los agentes pastorales están un nivel de satisfacción de vida similar al que se muestra también en otras categorías sociales, pero, al mismo tiempo, muestran problemas de tensión (stress) y  malestar que son típicos de nuestro tiempo. Hay, sin embargo, algunos datos, que, más allá de cualquier otra consideración, dan algunas pautas para la reflexión sobre la “vida de fe” de las comunidades católicas alemanas. Una especie de mundanidad parece haberse apoderado de los sacerdotes, ya que el 54% de ellos declaran que van a confesarse una vez al año (o incluso con menos frecuencia) y lo mismo sucede para el 70% de los diáconos. El porcentaje alcanza alturas vertiginosas del 91% con respecto a los “asistentes pastorales». Sólo el 58% de los sacerdotes dicen que “oran todos los días o varias veces al día.
A estos datos podemos agregar los de otra encuesta sobre el catolicismo alemán de hace unos meses, esta vez hecha por el Instituto Allensbach. A la pregunta, “¿Por qué eres católico?”, el 68% de los alemanes respondieron diciendo “Porque nos permite celebrar los eventos importantes de la vida”, y luego, inmediatamente después, porque “es una tradición familiar”. 60% de los fieles dicen que no creen en la vida después de la muerte, y sólo un tercio cree en la Resurrección de Cristo. Uno de cada cuatro alemanes, sin embargo, piensa que si un gato negro se cruza en su camino, trae mala suerte. Sin adentrarse en los números, hay que recordar, no obstante, que las estadísticas de la Iglesia alemana durante décadas han acusado una caída continua en los datos relativos al número de sacerdotes y el número de participantes en la misa dominical.
Este conjunto de datos, incluso si aparece con la forma de un resumen, es muy indicativo de la salud de la Iglesia católica en Alemania. Recordamos las palabras del cardenal Marx cuando dijo que los obispos alemanes habrían de ejercer decisiones pastorales autónomas en los temas del Sínodo, independientemente de sus resultados, ya que la Iglesia alemana – ha dicho el Cardenal – no es un simple “filial” de la Iglesia Romana. Sin entrar en cuestiones relativas a la relación entre las Conferencias Episcopales y el Vaticano, la duda persiste, pues, sobre si estas peticiones están motivados por auténtico discernimiento o por un deseo mundano de salvar lo salvable.
[Traducido por GM. Artículo original]

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