En el portal Desde La Fe, de la arquidiócesis de México, suelen recordar cada año los elementos clave de la devoción y espiritualidad del Inmaculado Corazón de María, que este año de 2024 se celebra el sábado 8 de junio (aunque la Iglesia también le dedica todo el mes de agosto).
El Corazón de María es mencionado explícitamente en la Biblia en dos ocasiones en el Evangelio de Lucas:
– Lucas 2, 19: cuando vinieron los pastores y los reyes, «María guardaba todo esto en su corazón y lo tenía muy presente», – Lucas 2, 51: cuando Jesús adolescente cuenta lo que hizo en el Templo, «su madre guardaba todo esto en su corazón«.
Que el Corazón de María no tiene pecado se deriva de la frase del arcángel Gabriel que llama a María «rebosante de gracia» o «repleta de gracia» (kejaritomene, en griego, en Lucas 1,28).
Está tan lleno de gracia de Dios su corazón que no deja espacio alguno al pecado: es un corazón Inmaculado, sin mancha o mácula del mal en él. Por eso la Iglesia Católica, con el Papa Pío IX en 1854, definió que fue concebida sin pecado original.
Cuando el anciano Simeón dijo a la Virgen que una espada traspasaría su alma (Lucas 2, 35), la tradición y el arte cristiano lo recogió con los 7 dolores o puñales que golpean al corazón de María con angustia:
1. Escuchar la profecía de Simeón, 2. Huir a Egipto, 3. Perder a Jesús en el templo, 4. Ver a Jesús camino del Calvario, 5. Ver a Jesús crucificado, 6. Recibir el cuerpo muerto de Jesús, 7. Enterrar a Jesús.
Hablar del Corazón Inmaculado de María incluye recordar que es un corazón que ama y ha sufrido esos dolores.
Esta devoción nos acerca a la vida interior de la Virgen y abarca sus virtudes, gozos y tristezas.
Grandes santos que exploran el Corazón de María
En la Antigüedad: en el siglo III San Gregorio Taumaturgo, uno de los Padres de la Iglesia, mencionaba esta devoción al Corazón de María; también Teodoro de Ancira en el siglo V.
En el siglo XVI, el sacerdote francés San Juan Eudes escribió los primeros estudios teológicos sobre el Corazón de María y fundó algunas congregaciones que llevaban su nombre. «Bienaventurada eres, Virgen María, que llevaste en tu seno al Creador del mundo, pero mucho más lo eres porque lo llevaste primero en tu Corazón», escribió.
En el siglo XIX, San Antonio María Claret fundó en 1849 los misioneros del Inmaculado Corazón de María (claretianos) y las Religiosas de María Inmaculada. En 1862, en Bélgica, Teófilo Verbista fundó la Congregación del Inmaculado Corazón de María. Estas congregaciones difundieron la devoción al Inmaculado Corazón por el mundo.
La mística y beata portuguesa Alejandrina de Balazar (1904-1955), entre 1936 y 1941, tuvo revelaciones privadas de Cristo en las que pedía la consagración del mundo al Inmaculado Corazón de María, y el Papa Pío XII realizó una consagración el 31 de octubre de 1942 que fue transmitida por Radio Vaticana, y que luego fue renovada en Roma el 8 de diciembre de aquél año. También San Juan Pablo II consagró el mundo al Inmaculado Corazón el 25 de marzo de 1984, meses después del atentado del 13 de mayo en la plaza de San Pedro.
En México, el sacerdote San José María Robles (1888-1927) era llamado por sus amigos «el loco de los Sagrados Corazones» por su devoción; fue martirizado un 25 de junio de 1928, día del Inmaculado Corazón Inmaculado de María.
Fátima y el Corazón Inmaculado
En 1917, durante las apariciones de la Virgen María en Fátima a los tres pastorcitos, Ella pidió la consagración del mundo a su Inmaculado Corazón, la difusión de esta devoción y el rezo del Santo Rosario.
La Virgen en Fátima pidió desagraviar su Inmaculado Corazón por las ofensas e ingratitudes que recibe estableciendo la devoción de los 5 primeros sábados de mes. Pedía que durante 5 meses seguidos nos confesemos, comulguemos, recemos el Rosario y la acompañemos 15 minutos meditando los Misterios del Rosario. A quien haga esto le prometió poner a su disposición, a la hora de su muerte, las gracias necesarias para su salvación.
Según explicó Jesús en unas apariciones a Sor Lucia de Fátima, esos cinco sábados de oración reparaban estas 5 ofensas:
– No creer que fue concebida sin pecado. – No creer que es siempre Virgen. – No creer que es Madre de Dios y Madre nuestra – Despreciar y enseñar a los niños a despreciarla y odiarla. – Insultar y destruir sus imágenes.
En una de las apariciones de Fátima, María aseguró que al final su Inmaculado Corazón triunfará. Ella es una Madre fuerte, dispuesta a defender a sus hijos del mal, arroparlos con su manto y llevarlos al Cielo.
El obispo de Uvira fue víctima de un robo el pasado 20 de febrero, según ha informado la diócesis de esta ciudad de Kivu del Sur, en República Democrática del Congo, una región afectada por la ofensiva del grupo armado M23.
"Nosotros, Su Excelencia Monseñor Sébastien Joseph Muyengo Mulombe, obispo de Uvira, y los sacerdotes padre Ricardo Mukuninwa y padre Bernard Kalolero, acabamos de escapar de la muerte esta mañana a las 8:30 en la sede episcopal de Uvira", señala un comunicado.
"Tres soldados de las FARDC (Fuerzas Armadas de la República Democrática del Congo), vestidos con uniforme y que hablaban en tshiluba, irrumpieron en el recinto de la diócesis. Primero amenazaron al guardián, el señor Mwamba, y luego al cocinero, el señor Jean. Salí a su encuentro para preguntarles por la situación, pero nos apuntaron a todos con sus armas y nos obligaron a tirarnos al suelo junto con el obispo. Nos robaron dinero, teléfonos y otras pertenencias, y luego nos encerraron en nuestras habitaciones, amenazándonos con matarnos al menor movimiento mientras registraban toda la casa".
Sébastien Joseph Muyengo Mulombe fue asaltado en su casa
Los responsables del robo al obispo de Uvira podrían ser soldados del ejército regular procedentes de esas regiones. Este no es un caso aislado. Se han reportado otros saqueos perpetrados por soldados en Uvira, donde el M23 está ahora a las puertas, así como en ciudades conquistadas anteriormente por la guerrilla pro ruandesa. Un indicio más del desmoronamiento del ejército regular ante el avance rebelde, que por el momento parece imparable.
Las monjas y el capellán salvan la cárcel
"Si la cárcel no ha sido completamente destruida por el fuego, ha sido gracias a su capellán y a algunas religiosas", afirma a la Agencia Fides una fuente de la Iglesia local en Bukavu, capital de Kivu del Sur, que el 16 de febrero cayó en manos de los milicianos del M23.
"El sábado 15 de febrero, ante el avance del M23, la ciudad fue saqueada por soldados de las FARDC (Fuerzas Armadas de la República Democrática del Congo) en retirada, milicianos progubernamentales de Wazalendo y jóvenes locales. Antes de huir, algunos prisioneros prendieron fuego a las instalaciones. Solo la intervención del capellán, con la ayuda de algunas religiosas, impidió que las llamas destruyeran completamente el edificio. La capilla de la prisión también fue saqueada, pero el sacerdote logró evitar su destrucción total".
Bukavu está volviendo lentamente a la normalidad. La población ha salido a las calles para limpiar los escombros y desechos dejados tras los saqueos de los últimos días. Las actividades comerciales se han reanudado y se espera que las escuelas vuelvan a abrir el próximo lunes. Aún no hay información sobre la reapertura de los bancos; se esperan instrucciones desde Kinshasa. Se confía en que puedan retomar pronto sus operaciones, ya que son esenciales para la economía local.
La presencia de los milicianos del M23 en Bukavu es escasa; la mayoría de sus tropas se dirigen hacia Uvira, que probablemente caerá pronto. En Uvira solo quedan los 'patriotas', los Wazalendo, que en los últimos días se enfrentaron a los soldados de las FARDC para desarmarlos antes de huir.
Se celebra el I Congreso Internacional dedicado a «la Católica»: cerca de 800 inscritos y 20 países
Isabel, la mujer tras la reina: 8 rasgos de una personalidad «inmutable a la par que revolucionaria»
- La Universidad Católica de Ávila (UCAV) y la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, de Argentina, han realizado un balance "muy positivo" del I Congreso Internacional Isabel la Católica y América, organizado por ambas, con cerca de 800 participantes.
La tarde del pasado jueves 26 de octubre concluyó el primer Congreso Internacional Isabel la Católica y América con sede en la Universidad Católica de Ávila. A lo largo de cuatro días de exposiciones y comunicaciones, decenas de ponentes y académicos de ambos lados del atlántico reflexionaron sobre las consecuencias que tuvo el descubrimiento, la conquista y la evangelización del Nuevo Mundo desde la figura protagónica de Isabel la Católica.
Una figura central de la historia que para no pocos ponentes del congreso fue la responsable de que, aún a día de hoy, "ni España se entienda sin América, ni América se entienda sin España".
No faltaron quienes felicitaron la labor de la Comisión de Beatificación de la reina Isabel, que desde días atrás llevaba recomendando este Congreso organizado por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (Argentina), la Universidad Católica de de Valencia, la Universidad Católica de Ávila y su grupo de investigación Territorio, Historia y Patrimonio Cultural Digital (THEIPACD).
Así lo hizo la doctora en Ciencias Sociales Georgina Abbate (UNSTA), quien despidió el congreso destacando el valor que la reina dio a "las universidades como faros en la conciencia social y política". En este sentido, concluyó llamando a los ponentes a "articular un futuro juntos alentados por nuestra reina, y pronto esperamos, también nuestra santa".
David Sánchez, doctor en Historia del Arte, integrante del THEIPACD y uno de los presentadores del congreso, resumió en las conclusiones del evento el éxito del mismo: fueron más de 800 inscritos y asistentes tanto en la modalidad presencial como virtual, más de diez horas de contenido y participaron más de 20 países. Sánchez concluyó emplazando a los ponentes a una esperada segunda edición del Congreso, así como a la próxima publicación de las actas del mismo.
El deseo de Isabel, que los indígenas conociesen el Evangelio
El congreso, indicó el director del grupo de Investigación THEIPACD, el doctor José Antonio Calvo, ha analizado el impacto de Isabel tanto en España como en América "y su habilidad para transformar la presencia española en el Nuevo Mundo".
"A través de este congreso se ha podido confirmar una intuición que ya teníamos; que Isabel la Católica estableció un criterio muy sólido de reconocimiento del ser humano, hijo de Dios, a uno y otro lado del Atlántico". Incluso "frente al modelo británico o francés, incluso portugués, que despreciaba al extranjero y al pagano", selañó.
"La reina entendió que Dios los amaba a todos como a sus hijos. Para ella, la legitimidad de la presencia de España en América radicaba casi exclusivamente en el deseo que anidaba en su corazón de que sus habitantes conocieran el Evangelio y pudieran acceder a los beneficios de la civilización de Occidente: Universidad, Derecho, Justicia, Literatura", agregó el organizador.
La organización del Congreso quiso cerrar las más de 20 ponencias con una comunicación que, en cierta manera, explicaba las demás. Bajo el título Radiografía del perfil psicológico y humano de la reina Isabel, el profesor de la Universidad Católica de Ávila Alberto Barea Vera descubrió el carácter y la personalidad que, en última instancia, fueron responsables de una de las mayores hazañas de la historia.
Un perfil, comenzó Barea, que diseñó y llevó a cabo una política que "con sus luces y sombras", persiguió siempre el objetivo de "ampliar los territorios de la Cristiandad, alcanzar la paz en sus reinos y lograr la cohesión de sus gentes".
Destacamos 8 rasgos mencionados por el especialista:
1º Sobria, alejada de la pompa real y con el pueblo castellano
El profesor comenzó aludiendo a que la austeridad de la que hizo gala Isabel la Católica le acompañó desde su misma infancia, que "no destacó por ser esplendorosa". De hecho, "estuvo identificada con el contacto con el pueblo castellano que sufría las penurias de la época, siendo ella parte de este sufrimiento". A esto se añade una formación que lejos de transcurrir entre los lujos de palacio, se dio "en una pequeña alcoba desprovista de tapices y reposteros". Fue la misma austeridad que acompañó a la reina más tarde cuando, auspiciada por las monjas cistercienses del monasterio abulense de Santa Ana, continuó una educación "austera y desprovista del apoyo de sus preceptores".
2º Templada, decidida y empática con sus súbditos
Con tan solo diez años, Isabel tuvo que continuar su formación en la corte de su hermanastro Enrique IV, marcada por el "quebrantamiento de las leyes y la general licencia que a los crímenes y pecados se daba". Unas "circunstancias de adversidad" para la reina que, sin embargo, permitirían que forjase "un carácter templado y decidido, un temperamento de tipo apasionado e imperioso" y plasmado en "una empatía singular con sus súbditos".
En 2018 se celebró el I Simposio Internacional Isabel la Católica y la Evangelización de América, cuyas actas también arrojan numerosa información sobre la personalidad de la reina Isabel.
3º Generosa en la transmisión de su saber e inquietud intelectual
Barea también aludió como, a partir de su temprana adolescencia, la reina se preocupó en obtener "un vasto aprendizaje en diversos saberes" a través de libros de historia, textos legales o biografías de mujeres célebres. Y que, lejos de guardárselo para sí, sería el germen de su "afán por elevar el nivel cultural en su reino y promover la expansión del conocimiento a través de intelectuales sobresalientes en la corte", de los que Beatriz Galindo es un buen ejemplo.
4º Educada cristianamente para la virtud, especialmente la caridad
La "influencia mayoritaria" de la educación de la reina fueron las nociones de la doctrina cristiana, que le permitirían ser más adelante "una madre con exigencias de superación hacia las flaquezas" no solo de sus hijos biológicos, "sino como madre, protectora, guía y estandarte de su pueblo". Solo así se entiende su continuo deseo de "interceder y mediar ante el rey cuando era menester, de limitar los excesos en castigos e impuestos sobre el pueblo" o de ser "escudo para amparar a débiles y desfavorecidos", a los que ofrecía "atención solícita a sus necesidades".
El profesor destacó que su educación en virtud fue tal que llevó a Baltasar Gracián a afirmar de ella "que siendo mujer excedió los límites de varón". Entre otros, "la prudencia, cautela, capacidad de escucha y arte e iniciativa" eran rasgos fácilmente apreciables de la reina.
5º Decidida, convencida de instaurar justicia y de firmes convicciones
No es extraño escuchar que reinas como Isabel no eran más que meros promulgadores de la voluntad de sus consejos, carentes de personalidad, decisión o autoridad. No fue el caso de Isabel: según Barea, "al hablar del ejercicio del dominio soberano en asuntos políticos, encontramos que era una mujer con decisiones finales propias, de firmes convicciones y de fuertes alegatos por instaurar justicia".
Para el profesor Barea, puede afirmarse a favor de la reina sin miedo a equivocarse que "no era su intención escudarse en las propuestas de su consejero, sino implicarse en las decisiones que hubiese de tomar". Y aunque la fragilidad "se dejó ver en algunos momentos vitales", la reina "sacó ánimo para anteponerse a la dificultad, recuperar el control y no mostrar signos de inseguridad".
6º Una forma de ser "inmutable a la vez que revolucionaria"
Aunque las buenas menciones que los cronistas daban de Isabel podrían ser catalogadas de "exageraciones", se preocupó en que su carácter no quedase reducido a propaganda. El profesor menciona que se la consideraba "una reina viajera, capaz de conocer sus territorios" y que recorría "distancias extenuantes", dejando su impronta por los lugares donde pasaba.
Barea no duda en afirmar que lo que fue surgiendo a su paso "no era sino el reflejo y recreación de su personalidad", materializado "en el deseo de erigir templos, la protección regia a las universidades, el respaldo a la formación de los profesionales o la construcción de edificios y palacios que hoy nos permiten conocerla".
"Allí donde iba, esas características que se ponían en práctica respondían a una forma de ser inmutable a la vez que revolucionaria, hasta el punto en que estas idas y venidas no se llegan a interrumpir por motivos de salud y tiempo, superando fatigas e incluso guerras", agregó.
7º Decidida en reafirmar la igualdad moral de todos
Aunque la reina nunca pisó el Nuevo Mundo descubierto a instancia suya, buena parte de su personalidad quedó plasmada en la obra civilizatoria de América. Se ve, por ejemplo, en que "procuró salvar el alma de los indígenas y hacerles parte de su más valioso legado como fue la transmisión de la cultura". Algo que, a juicio de Barea, muestra no solo su "tendencia inclusiva", sino también su "papel precursor en la defensa de los derechos en base a la condición humana coherente con la doctrina cristiana".
La inmediata liberación de los indígenas considerados esclavos que le presentaron tras el descubrimiento es solo un ejemplo. E incluso si se habla de indígenas perjudicados in situ en América, el especialista lo achaca a "abusos descontrolados de algunos personajes". En lo que respecta a Isabel, Barea solo menciona "los esfuerzos enérgicos" de la reina en la consideración de los indígenas "como súbditos de Castilla en igualdad de condiciones" o una "intención clara y sin ambages de formular y asegurar beneficios por igual a estas tierras".
8º Paladín de la fe
Es difícil hablar de la personalidad de Isabel sin mencionar cómo la religiosidad de la reina "impulsó la defensa" de la fe. Barea destaca que este aspecto le acompañó hasta la muerte, plasmando en su testamento "el ánimo de que la fe se observara en todos sus territorios, así como que se llevara y extendiera por ultramar". Y de igual modo en sus últimas voluntades "en relación a la inquisición, para favorecer la labor de perseguir las herejías, proteger las libertades y privilegios de la Iglesia, monasterios, órdenes, villas y lugares".
Y concluye Barea Vera: "Pese a desviaciones lógicas en decisiones propiciadas por un celo inusitado por la moral, el decoro y la espiritualidad o la defensa de su dignidad como mujer, esposa y reina, mantuvo una vision política sin anclajes, coherente y con una madurez extraordinaria pese a los infortunios y las calamidades que ni los reyes estaban exentos de padecer".
El Papa acogerá a la Comisión de beatificación de Isabel la Católica en su gran peregrinación a Roma
La Comisión de beatificación de Isabel la Católica ultima detalles de su gran peregrinación a Roma entre el 25 y el 28 de febrero, con motivo del 520 aniversario de los funerales de la reina.
Desde comienzos de 2024, las instituciones oficiales de Segovia y las eclesiásticas de Valladolid vienen preparando la celebración de dos grandes efemérides relativas a la reina Isabel la Católica, en el marco de un proceso de beatificación revigorizado.
El Ayuntamiento de Segovia prepara un proyecto que marcará parte del calendario turístico del año: el próximo 13 de diciembre conmemorarán el 550 aniversario de la proclamación popular de "La Católica" como reina de Castilla en 1474, en la reubicada iglesia de San Miguel.
Por su parte, la comisión de beatificación de Isabel está cerca de vivir el que será uno de sus mayores despliegues y eventos organizados hasta la fecha. Con el arzobispo Luis Argüello y el sacerdote José Luis Rubio Willen al frente, decenas de peregrinos viajarán a Roma entre el 25 y el 28 de febrero con motivo del 520 aniversario de los funerales de la reina, actualmente sierva de Dios, celebrados en la Iglesia nacional española de Santiago y Montserrat.
La comisión de beatificación informa detalladamente sobre esta peregrinación, que comenzará durante la mañana del lunes 26 con una audiencia en la que estarán presentes el prefecto del Dicasterio de las Causas de los Santos, Cardenal Semeraro, junto con el Arzobispo Argüello, el director de la comisión, José Luis Rubio Willen, el postulador, Javier Carnerero y el capellán real de Granada, Francisco Javier Espigares Flores.
Audiencia papal de la Comisión
El mismo día, el miembro de la Comisión d. José María Gómez Gómez dirigirá una ruta junto a la agencia cordinadora de este viaje. A las 18:00 horas tendrá lugar la misa solemne en la iglesia Nacional de Santiago y Montserrat Solemne Eucaristía por el 520 aniversario de los funerales romanos, seguido de la inauguración de un monumento a Isabel junto al sepulcro del pontífice Alejandro VI.
El martes 27 de febrero los peregrinos amanecerán con una misa en Santa María la Mayor a las 8:30 horas, ante el famoso icono mariano, la Salus Populi Romani. Acto seguido, los aspirantes a integrar el Capitulo de Caballeros y Damas de Isabel la Católica jurarán sus cargos y recibirán las medallas ante el obispo Argüello y el icono mariano.
Concluido el juramento tendrá lugar la imposición de medallas de Bernardo de Galves por el Embajador de la ONU para la Juventud de Iberoamérica, Otto von Feigenblatt, a José Luis Rubio Willen, director Comisión Isabel la Católica y José María Gómez Gómez, Gran Maestre del Capítulo de Nobles Caballeros y Damas de Isabel la Católica.
La agenda de la jornada concluirá con un acto académico programado a las 18:00 horas en la iglesia Nacional de Santiago y Montserrat, con ponencias de María Saavedra Inaraja, Francisco Juan Martínez Rojas, presidente de la Asociación de Archiveros de la Iglesia en España, y del Secretario de la Pontificia Comisión para América Latina, Rodrigo Guerra López.
El último día de viaje comenzará con la audiencia de todos los peregrinos con el Papa Francisco a las 9:00 horas, en la que la comisión le regalará una edición papal de Isabel la Católica y la evangelización de América, así como un busto de la reina. A la recepción papal le seguirá una misa en San Pietro in Montorio a las 16:00 como clausura de la peregrinación.
Tanto el arzobispo y sacerdotes como los medios comunicación de la Comisión Isabel la Católica se hospedarán en el Colegio Español, en la residencia San Juan de Ávila.
¿Qué influencia ha tenido la historia de la Iglesia sobre el ajedrez, y al revés? Una cuestión de la que pueden extraerse muchas lecciones, y que plantea Andrew Bartel en Catholic World Report (los ladillos son de ReL):
Las pistas y la evidencia de los acontecimientos históricos están por todas partes. A veces olvidamos que la historia no se limita a los libros de texto; sus influencias y repercusiones están a nuestro alrededor, desde los planos de nuestras casas hasta las carreteras por las que conducimos o las tiendas en las que compramos. El tiempo y el espacio son un continuo que se moldean mutuamente a medida que la realidad se expande y se despliega, y esta interconexión dinámica atraviesa desde las cosas más pequeñas hasta las más grandes de este universo.
Quizá esto suene un poco exagerado, así que pongámoslo a prueba: ¿podemos aprender algo sobre la historia de la Iglesia católica estudiando el antiguo juego de ajedrez? ¿O podemos mostrar cómo el desarrollo de la doctrina y la cultura de la Iglesia a lo largo del tiempo está simbolizado por treinta y dos piezas talladas que se mueven en sesenta y cuatro casillas? Muchos historiadores piensan que sí, y algunos profesores incluso recomiendan integrar el juego y su historia en los programas escolares para ayudar a los alumnos a comprender mejor la sociedad europea medieval.
El vínculo entre el ajedrez y la Iglesia
El ajedrez es un juego de guerra. De entrada, nos enfrentamos a una visión del tablero que se alinea con la cosmovisión judeocristiana. "¿No es acaso milicia la vida del hombre sobre la tierra?", dice Job (7, 1), y Cristo advierte a sus discípulos de que no piensen que ha venido a traer la paz a la tierra; más bien, ha traído la espada (Mt 10, 34). El ajedrez es una visualización y aplicación concretas de dos mentes enzarzadas en el combate de un mundo de ideas que, de otro modo, sería invisible, por lo que representa a la perfección la lucha espiritual que tiene lugar en el campo de batalla de la creación física.
¿La realidad está determinada por el destino, el azar o el libre albedrío de los seres inteligentes? A diferencia de los dados o las cartas, el ajedrez se decanta firmemente por el libre albedrío, al igual que la Iglesia católica. Los cristianos también reconocen que el mundo en el que opera el libre albedrío es inteligible y está regido por leyes, ya que Dios "todo lo ha dispuesto con peso, número y medida" (Sab 11, 20). Como observa Thomas E. Woods, esta visión de la racionalidad del universo fue el catalizador que lanzó la investigación científica moderna, un método cuantitativo para desentrañar los misterios del universo. Ya vemos que el mundo de un juego está en congruencia con un juego de los mundos, una pequeña epifanía de la guerra cósmica (Gn 3, 15).
El periodo que va desde la Edad Media hasta principios del Renacimiento en particular demuestra cómo la historia de la Iglesia dio forma al ajedrez, y cómo el ajedrez influyó en el pensamiento de los cristianos y en los hechos e instituciones de la época. Durante las largas campañas de las Cruzadas, se produjo una transferencia masiva de conocimientos y costumbres entre soldados, eruditos y líderes religiosos y políticos musulmanes y cristianos.
El historiador Richard Eales ha señalado que "es un hecho paradójico pero bien establecido que incluso en el periodo de las Cruzadas llegaron a Occidente más nuevos conocimientos procedentes del 'enemigo' musulmán que a través de la civilización cristiana oriental. Esto era cierto no solo para la ciencia y las matemáticas, algunas de las cuales, como el ajedrez, se originaron en la India, sino también para la literatura clásica". Así, en este campo de batalla entre Oriente y Occidente, el ajedrez hizo su gran entrada en la cultura cristiana.
Con el tiempo, el juego se convirtió en una especie de herramienta de pensamiento escolástico, un espejo para que los individuos comprendieran la moralidad y sus roles sociales en el feudalismo medieval. Esto se debió principalmente a un fraile dominico del siglo XIII, Jacobo de Cessolis, que escribió Liber de moribus hominum et de officiis nobilium super ludum scacchorum [Libro de las costumbres humanas y de los oficios nobles, a la manera del juego del ajedrez].
Miniaturas de ajedrez del 'Liber Scacorum', como también es conocido el libro de Jacobo de Cessolis. Foto: Facsimiles.com.
Este tratado se copió y tradujo más que ninguna otra obra de la Edad Media, y su popularidad casi rivalizó con la de la propia Biblia en aquella época. En él, de Cessolis describe los diferentes rangos sociales y las profesiones campesinas de la época, asignando a cada uno de ellos una pieza del tablero y esbozando las virtudes, los derechos y las responsabilidades propios de cada uno (la importancia que tiene la Iglesia en este sistema queda significada por los obispos que se sitúan a ambos lados del rey y la reina, dos piezas que originalmente eran elefantes en la versión india). El fraile también incluía instrucciones sobre cómo jugar al juego, animando a sus lectores a experimentar "el simbolismo en acción".
El ajedrez estaba ahora entretejido en el tapiz de la cristiandad y, a medida que esta crecía y se expandía, también lo hacía el ajedrez. Un ejemplo de ello fue el cambio de actitud hacia las mujeres y el emergente ideal de caballerosidad y amor cortés. El padre John Vidmar, O.P., historiador de la Iglesia, destaca este hecho como un desarrollo notable que surgió de la exposición de los cruzados al mayor respeto dado a las mujeres en Oriente, que también contribuyó a un aumento correlativo de la devoción a la Virgen Madre de Cristo durante este tiempo.
Isabel la Católica, la "Reina" por excelencia
Esto sentó las bases para el ascenso y el poder de ciertas religiosas, nobles y reinas en los siglos XIV y XV, como Brígida de Suecia, Catalina de Siena e Isabel de España. Aunque fue probablemente en algún momento del siglo X cuando la pieza conocida como ministro del rey pasó a llamarse reina (inspirada por la reina Adelaida, esposa de Otón I, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico), fue la inspiración de la indomable reina española Isabel la que dotó a la reina del ajedrez de los poderes superiores que ejerce hoy sobre el tablero (Shenk, pág. 66).
Desde la guerra espiritual cósmica entre el bien y el mal, pasando por los descubrimientos científicos y culturales durante las Cruzadas, hasta los desarrollos escolásticos en moral y sociología, la sociedad ha dado forma al ajedrez y el ajedrez ha dado forma a la sociedad. Esto incluye a la sociedad humana y divina de la Iglesia, que también ha tenido una relación histórica recíproca con este noble juego. Expresando con elocuencia esta fascinante realidad, Paula Rivera, del National Catholic Register, escribe: "La Iglesia católica siempre ha utilizado símbolos y arte para plasmar las batallas espirituales por nuestras almas, como se ve en nuestras catedrales con la ayuda de Miguel Ángel y Dante, y el juego del ajedrez continúa esa tradición. Jesús era y es el rey con la Santísima Virgen María, la reina, a su lado y en el centro del juego. Cada pieza de ajedrez confiere algunos atributos morales al juego y representa una muestra visual de la majestuosidad de la Iglesia en un tablero de juego".
Mosaico ajedrecístico en el suelo de la basílica de San Savino en Piacenza (Italia).
Como se ha señalado, las ideas y las acciones históricas de la humanidad a lo largo del tiempo conforman y son conformadas por los espacios que creamos, incluso hasta algo tan mundano como un plano. Al entrar en iglesias católicas históricas de todo el mundo, descubriremos que muchas de ellas tienen suelos de baldosas con un diseño a cuadros.
Aunque puede argumentarse que en algunos casos se trata de una mera elección estética y que su relación con el ajedrez es, como mucho, implícita o casual, hay al menos una en la que es más explícito: se trata de la basílica de San Savino, del siglo XII, situada en Piacenza (Italia), en la que puede verse un mosaico de una partida de ajedrez. Se trata al menos de una prueba concreta, argumenta David Shenk, "de hasta qué punto el ajedrez se entretejió en el tejido -y literalmente se alicató en el suelo- de la sociedad medieval cristiana europea".