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domingo, 8 de septiembre de 2019

San Sergio I, papa (8 de septiembre)


San Sergio I, papa

fecha: 8 de septiembre
†: 701 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En Roma, en la basílica de San Pedro, sepultura del papa san Sergio I, de origen sirio, que trabajó en favor de la evangelización de Sajonia y de Frisia, y buscando el arreglo de disensiones y litigios, prefirió la muerte a consentir los errores.
refieren a este santo: San Gregorio II

Durante la prolongada enfermedad del papa Conón, su archidiácono, Pascual, ofreció una enorme suma como soborno a Juan, el exarca imperial, a fin de que le asegurara su sucesión en el trono de San Pedro. En 687, cuando por fin murió Conón, el exarca cumplió su palabra, lanzó el nombramiento de Pascual y lo apoyó con un partido, la mayoría de cuyos miembros se oponían a la candidatura del arcipreste Teodoro; pero a fin de cuentas, ambos candidatos quedaron defraudados y el sacerdote Sergio fue canónicamente elegido. El exarca Juan, que viajó a Roma para cuidar sus intereses, se avino a dar su aprobación a la elección de Sergio, pero no sin antes haber recibido de éste, la misma suma de dinero que le había ofrecido Pascual. Ahí no era cuestión de simonía sino de extorsión: Sergio había sido libre y legalmente elegido y, al verse obligado a pagar, lo hizo bajo enérgicas protestas. El hombre que llegó a Papa en tan desastrosas circunstancias, era un sirio, hijo de un mercader de Antioquía y educado en Palermo.
Los primeros años de su pontificado se vieron perturbados por los trastornos que causó el Concilio in Trullo (Concilium Quinisextum) convocado en Constantinopla con el propósito de completar las actas del quinto y sexto concilios ecuménicos con algunos cánones sobre la disciplina. Estuvieron presentes doscientos obispos, todos orientales, a excepción de uno, para aprobar 102 cánones, muchos de los cuales parecían contrarios cuando no hostiles a las doctrinas y políticas de la Iglesia de Occidente. Lo malo de aquella asamblea fue que se adjudicó los derechos de aprobar los decretos, no sólo para la Iglesia de Oriente sino también para la de Occidente; en consecuencia, cuando el emperador Justiniano II envió a Roma las actas del Concilio para que las firmase el Papa, Sergio rehusó hacerlo. De modo que el emperador, en el año 693, envió a su guardia personal, con un tal Zacarías a la cabeza, para que apresara al pontífice recalcitrante y lo condujera, por la fuerza, a Constantinopla. El Papa Sergio apeló al exarca, al tiempo que los ciudadanos de Roma, reforzados por las tropas llegadas de Ravena, reunieron una fuerza considerable e hicieron una demostración muy impresionante, sobre todo para Zacarías, que se aterrorizó a tal punto, que fue a implorar protección a Sergio y corrió a esconderse bajo la cama del Papa. Este, por su parte, salió a tranquilizar al pueblo (podemos suponer que bastante divertido con la aventura), pero ninguno quiso abandonar su puesto cerca del Santo Padre, hasta que el «valeroso» soldado Zacarías abandonó su refugio y, a la cabeza de sus guardias, partió de la ciudad hacia Constantinopla. No hay duda de que el asunto hubiese acarreado graves consecuencias para el Papa Sergio, de no haber sido por el oportuno derrocamiento del emperador Justiniano II, poco tiempo después, Ni aquel Pontífice, ni otro alguno de sus sucesores, hicieron algo más por los cánones del Quinisextum, que aprobarlos tácitamente para la Iglesia de Oriente.
Durante el reinado de aquel Pontífice, llegó a Roma Cadwalla, rey de los sajones occidentales, que había «abdicado al trono para ponerse al servicio del Señor y de su reino eterno». Fue san Sergio quien lo bautizó en la vigilia de la Pascua del año 689; cinco años después, consagró obispo de Nortumbría a otro famoso inglés, san Willibrordo y lo alentó y ayudó para que llevase a cabo su misión en Frieslandia. Asimismo, fue san Sergio quien recibió a una delegación de monjes enviados por san Ceolfrido, a quienes otorgó la confirmación de privilegios en sus abadías de Wearmouth y Jarrow; en 701, escribió personalmente a san Ceolfrido para pedirle que enviase a «ese piadoso siervo de Dios, Beda, sacerdote de vuestro monasterio», a Roma, porque el Pontífice tenía necesidad del consejo de hombres sabios. San Sergio prometía que Beda sería «devuelto» en seguida, pero lo cierto es que no fue a Roma y el propio san Beda nos dice que nunca dejó su monasterio. Sergio era alumno de la Schola Cantorum romana y siempre mantuvo un interés activo en la liturgia y su música; en particular, como lo señala el Liber Pontificalis, se preocupó en dar las instrucciones para que el Agnus Dei «fuese cantado por los clérigos y el pueblo, al fraccionarse la hostia» durante la misa. También fue San Sergio quien dispuso que la Iglesia romana celebrase las cuatro fiestas de Nuestra Señora que ya se observaban en Constantinopla: la Natividad de la Virgen María, su Purificación, la Anunciación y la «Dormición».
En cuanto a su carácter personal, sólo se puede juzgar a san Sergio por sus actos públicos y las tradiciones de la Iglesia, en donde aparece -como lo ha dicho Alcuino- como un santo y dignísimo sucesor de san Pedro, notable por su piedad. Murió en el año de 701 y fue sepultado en San Pedro. Una nota que dice: «Sergii Papae Romae», bajo el día 7 de septiembre en la edición original del calendario de san Willibrordo, sirve como un terminus a quo por el cual se establece la fecha del documento y prueba que el culto por el santo comenzó inmediatamente después de la muerte del Pontífice.
El Liber Pontificalis con las notas de Duchesne y las cartas coleccionadas por Jaffé, son fuentes de información de primerísima importancia. Pero san Sergio es un personaje de la historia de la Iglesia, por lo que más bien debe buscarse su historia en la bibliografía general.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_3239

viernes, 30 de noviembre de 2018

San Andrés, Apóstol del Señor. Hermano de San Pedro (30 de noviembre)

San Andrés, Apóstol del Señor. Hermano de San Pedro

san andres apostol del senor hermano de san pedro

San Andrés fue primeramente discípulo de Juan Bautista, siguió después a Jesucristo, a quien luego le presentó a su hermano Pedro.

 
San Andrés, también conocido como Andrés el Apóstol, era un humilde pescador y hermano de San Pedro que dejó las redes y todo lo demás para convertirse en seguidor y apóstol de Jesús

Fiesta: 30 de Noviembre

Resumen: San Andrés, nacido en Betsaida, fue primeramente discípulo de Juan Bautista, siguió después a Cristo y le presentó también a su hermano Pedro. Él y Felipe son los que llevaron ante Jesús a unos griegos, y el propio Andrés fue el que hizo saber a Cristo que había un muchacho que tenía unos panes y unos peces. Según la tradición, después de Pentecostés predicó el Evangelio en muchas regiones y fue crucificado en Acaya.

Biografía de San Andrés Apóstol.

San Andrés nació en Betsaida, población de Galilea situada a orillas del lago de Genezaret. Era hijo del pescador Jonás y hermano de Simón Pedro. Las Sagradas Escrituras no especifican si San Andrés era mayor o menor que éste.
La familia de San Andrés, tenía una pequeña casa en Cafarnaún y en ella se alojaba nuestro Señor Jesucristo cuando predicaba en esa ciudad.

Andrés: Discípulo de Juan Bautista

Cuando San Juan Bautista empezó a predicar, San Andrés se hizo discípulo suyo. Precisamente estaba con su maestro, cuando Juan Bautista, después de haber bautizado a Jesús, le vio pasar y exclamó: "¡He ahí al cordero de Dios!" Andrés recibió luz del cielo para comprender esas palabras misteriosas.
Inmediatamente, San Andrés y otro discípulo del Bautista siguieron a Jesús, el cual los percibió con los ojos del Espíritu. Volviéndose, pues, hacia ellos, les dijo: "¿Qué buscáis?" Ellos respondieron que querían saber dónde vivía y Jesús les respondió: "Vengan y verán".

Andrés: Apóstol de Jesús

San Andrés y sus compañeros pasaron con Jesús las dos horas que quedaban del día. Andrés comprendió claramente que Jesús era el Mesías y, desde aquel instante, resolvió seguirle.
Así pues, fue el primer discípulo de Jesús. Por ello los griegos le llaman "Proclete" (el primer llamado). Andrés llevó más tarde a su hermano a conocer a Jesús, quien le tomó al punto por discípulo, le dio el nombre de Pedro. Desde entonces, Andrés y Pedro fueron discípulos de Jesús.
Al principio no le seguían constantemente, como habían de hacerlo más tarde, pero iban a escucharle siempre que podían y luego regresaban al lado de su familia a ocuparse de sus negocios.
Cuando el Salvador volvió a Galilea, encontró a San Pedro y a San Andrés pescando en el lago y los llamó definitivamente al ministerio apostólico, anunciándoles que haría de ellos pescadores de hombres. Abandonaron sus redes para seguirle y ya no volvieron a separarse de ÉI.
AI año siguiente, nuestro Señor eligió a los doce Apóstoles; el nombre de San Andrés figura entre los cuatro primeros en las listas del Evangelio. También se le menciona a propósito de la multiplicación de los panes (Juan, 6,8-9) y de los gentiles que querían ver a Jesús (Juan, 12,20-22)

Después de Pentecostés

Hay una curiosa mención de San Andrés en el documento conocido con el nombre de "Fragmento de Muratori", que data de principios del siglo III: "El cuarto Evangelio (fue escrito) por Juan, uno de los discípulos.
Cuando los otros discípulos y obispos le urgieron (a que escribiese), les dijo:
"Ayuna conmigo a partir de hoy durante tres días, y después hablaremos unos con otros sobre la revelación que hayamos tenido, ya sea en pro o en contra.
Esa misma noche, fue revelado a Andrés, uno de los Apóstoles, que Juan debía escribir y que todos debían revisar lo que escribiese".
Teodoreto cuenta que Andrés estuvo en Grecia; San Gregorio Nazianceno especifica que estuvo en Epiro, y San Jerónimo añade que estuvo también en Acaya.
Aunque todos estos autores concuerdan en la afirmación de que San Andrés predicó en Grecia, no hay una absoluta certeza.
En la Edad Media era creencia general que San Andrés había estado en Bizancio, donde dejó como obispo a su discípulo Staquis (Rom. 14,9).
El origen de esa tradición es un documento falso, en una época en que convenía a Constantinopla atribuirse un origen apostólico para no ser menos que Roma, Alejandría y Antioquía. (El primer obispo de Bizancio del que consta por la historia, fue San Metrófanes, en el siglo IV).

El Martirio de San Andrés

El género de muerte de San Andrés y el sitio en que murió son también inciertos. La "pasión" apócrifa dice que fue crucificado en Patras de Acaya.
Como no fue clavado a la cruz, sino simplemente atado, pudo predicar al pueblo durante dos días antes de morir. Según parece, la tradición de que murió en una cruz en forma de "X" no circuló antes del siglo IV.
En tiempos del emperador Constancio II (+361), las presuntas reliquias de San Andrés fueron trasladadas de Patras a la iglesia de los Apóstoles, en Constantinopla.
Los cruzados tomaron Constantinopla en 1204, y, poco después las reliquias fueron robadas y trasladadas a la catedral de Amalfi, en Italia.
El nombre de San Andrés figura en el canon de la misa, junto con los de otros Apóstoles. También figura, con los nombres de la Virgen Santísima y de San Pedro y San Pablo, en la intercalación que sigue al Padrenuestro.
Esta mención suele atribuirse a la devoción que el Papa San Gregorio Magno profesaba al santo, aunque tal vez data de fecha anterior.

viernes, 23 de septiembre de 2016

San Sosso, diácono y mártir - San Adamnano, abad y presbítero (23 de septiembre)

San Sosso, diácono y mártir

fecha: 23 de septiembre
fecha en el calendario anterior: 19 de septiembre
†: c. 305 - país: Italia
otras formas del nombre: Sosio
canonización: pre-congregación
Elogio: En Capo Miseno, lugar de Campania, san Sosso, diácono y mártir, el cual, al decir del papa san Símaco, al desear proteger de la muerte a su obispo, consiguió también él mismo el martirio con igual precio y gloria.
El martirio de san Sosso está indisolublemente ligado al de san Jenaro de Benevento, por lo que toda la información hagiográfica disponible sobre nuestro diácono se concentra en la del santo obispo.

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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_3452



San Adamnano, abad y presbítero

fecha: 23 de septiembre
n.: c. 624 - †: 704 - país: Reino Unido (UK)
otras formas del nombre: Eunan
canonización: 
Conf. Culto: León XIII 5 jul 1898
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

Elogio: En el monasterio de Hy, en la isla de Iona, en Escocia, san Adamnano, presbítero y abad, varón docto en conocimientos bíblicos y amantísimo de la unidad y de la paz, que tanto en Escocia como en Irlanda persuadió a muchos con su predicación para celebrar la Pascua según la tradición romana.
refieren a este santo: San Columba de Iona
Adamnan, a quien San Beda llama "hombre bueno y sabio, notablemente ilustrado en las Sagradas Escrituras", nació hacia el año de 624, en Drumhome, en el condado de Donegal. Ahí mismo fundó un monasterio e ingresó en él, pero no tardó en seguir los pasos de Colomba, su santo consanguíneo, y se retiró al monasterio de lona, del que fue el noveno abad en el año de 679. A la muerte de Oswy, el rey de Nortumbría, su hijo Alfrido, para escapar al rencor del usurpador Egfrido, buscó refugio en lona, donde conoció a Adamnan. Siete años más tarde, Alfrido había recuperado el trono y, al requerirse los servicios de una persona capacitada para parlamentar con los de Nortumbría en favor de los irlandeses, a fin de negociar el rescate de algunos prisioneros, se eligió naturalmente a San Adamnan. Tuvo éxito en su misión: regresó a Inglaterra e hizo detenidas visitas a los monasterios de Wearmouth y Jarrow, donde fue visto por el joven Beda, que por entonces (el año de 688) tenía trece años. Como resultado de aquellas visitas y de una larga conversación que mantuvo con San Ceolfrido, el abad dejó de lado la costumbre de sus predecesores y adoptó la verdadera fecha para celebrar la Pascua. Al regresar a su monasterio, hizo todo cuanto estuvo de su parte para que los monjes de lona adoptasen también la nueva fecha, pero sin mucho éxito.
Después de su fracaso por convertir a los monjes celtas a las costumbres romanas, San Adamnan pasó una larga temporada en Irlanda. Durante el Concilio de Birr, llegó a convencer a la asamblea de que las mujeres no debían tomar parte en las guerras y que ni ellas, ni los niños debían perecer en la lucha ni ser tomados prisioneros; en honor suyo, aquella decisión del Concilio se llamó "Ley Adamnan." Durante el tiempo que permaneció en Irlanda, luchó para que la Pascua se celebrase en la fecha romana, como se hacía en casi todas partes, menos en las regiones donde se dejaba sentir la influencia de los monasterios de San Colomba, sobre todo en el propio lona. Hizo un vano intento final para superar la oposición de su comunidad y, como dice su biografía, "sucedió que le llegó el momento de partir de este mundo, antes de que comenzara el año siguiente, porque así lo ordenó la divina Bondad al ver que era un hombre amante de la paz y la unidad y merecía llegar a la vida eterna sin verse obligado, por el arribo de la siguiente fecha de la Pascua, a disputar más seriamente con los que se obstinaban en no seguirle." Su muerte ocurrió el 23 de septiembre de 704.
Adamnan, "un santo varón de lágrimas y penitencias, dedicado en la plegaria, diligente, mortificado y sabio en las Sagradas Escrituras de Dios", fue el más brillante de los superiores de Iona, después de San Colomba. Era un escritor e investigador infatigable. En uno de sus escritos se refiere a las tablillas, plumas estilos y cuernos para tinta que había en el escritorio de lona, aparte de los instrumentos de que él mismo se servía para escribir y que a veces fabricaba con sus manos. Como autor, se le recuerda sobre todo por su Vida de San Colomba, uno de los documentos hagiográficos más importantes de cuantos hay en existencia y la biografía más completa entre las que se escribieron a principios de la Edad Media. Adamnan la escribió en latín, a solicitud de sus monjes. En la última parte del siglo séptimo, un obispo franco llamado Arculfo hizo una peregrinación a Jerusalén y, en el viaje de regreso, su nave, empujada por vientos contrarios, fue a dar a las costas occidentales de las Islas de Bretaña (lo que parece muy extraño, a menos que la nave se dirigiese a uno de los puertos sobre la costa occidental de Francia). Después de muchas aventuras, Arculfo llamó a las puertas del monasterio de lona, donde fue cordialmente acogido e hizo, para beneficio de los monjes, un detallado relato sobre todo lo que había visto y lo que le había ocurrido en el oriente. San Adamnan escribió aquellas narraciones y así compuso su otra obra bien conocida: De locis sanctis que, "con el correr del tiempo, resultó benéfica para muchos, especialmente para los que estaban lejos de aquellos lugares donde vivieron los patriarcas y los apóstoles y nunca podrían conocer nada de ellos, a no ser por las lecturas." El libro fue presentado por Adamnan al rey Alfrido y "por su intermedio, llegó a manos de personajes de menor calidad" y, hasta nuestros días, los estudiosos lo leen a menudo.
Entre las consejas populares relacionadas con este santo se halla una donde se relata que, a fin de abastecer de leña a su monasterio, derribó él mismo con el hacha tan gran cantidad de encinos, que se podían llenar doce lanchones con los troncos. También se afirma que, en otra ocasión, los monjes advirtieron que no estaba con ellos en el coro y se pusieron a buscarle hasta que le encontraron en un rincón apartado, arrebatado en éxtasis, en la contemplación del Niño Jesús. A San Adamnan le profesaron gran veneración los pueblos de Escocia y, el nombre de Adam, tan usado por los escoceses, es un apócope de Adamnan. Su fiesta se celebra todavía en las diócesis de Argyll y en las Islas. En toda Irlanda se conmemora en esta fecha a San Eunan y se afirma que fue obispo de Raphoe; pero no se ha podido establecer con certeza que este Eunan y Adamnan hayan sido la misma persona. Es muy improbable que haya sido obispo de Raphoe.
Las informaciones dignas de crédito sobre Adamnan, proceden de la Ecclesiastical History de Beda. Véase la edición de C. Plummer con sus anotaciones. También s cuenta con materiales irlandeses que, si bien son más legendarios, aportan datos interesantes. La Miscellanea Hagiographica Hiberniae de Plummer aporta abundantes referencias anecdóticas. Hay una breve biografía en irlandés, que fue traducida e impresa en la Celtic Review, vol. V (1908), pp. 97-107. Entre las obras de Adamnan, el mejor de 1os textos de De locis sanctis es el que editó Geyer en la Viena Corpus Scriptorum, vol. XXXIV, en tanto que la Vida de San Colomba fue editada por J. F. Fowler (1920). Ver a Gougaud en Christianity in Celtic Lands (1932) y a Kenney en The Sources of the Early History of Ireland, vol. I, 1929.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_3454