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jueves, 5 de noviembre de 2015

Kasper vs. Ratzinger, la disputa que no tiene fin 30102015

Kasper vs. Ratzinger, la disputa que no tiene fin

Reavivada por Francisco, el sínodo no la ha resuelto. En los párrafos sobre los divorciados que se han vuelto a casar no está la palabra "comunión". Pero el Papa, por propia potestad, podría introducirla

por Sandro Magister



ROMA, 30 de octubre de 2015 – Era palpable la insatisfacción del Papa por cómo ha acabado el sínodo. En el discurso y en la homilía de clausura ha atacado de nuevo la "hermenéutica de la conspiración", la árida "fe de mapa" y a quienes quieren "sentarse en la cátedra de Moisés y juzgar, a veces con superioridad y superficialidad, los casos difíciles y las familias heridas":

> Discurso del 24 de octubre

> Homilía del 25 de octubre

Sin embargo, el documento final, aprobado el sábado 24 de octubre, es en su totalidad un himno a la misericordia, desde la primera línea a la última:

> Relazione finale del sinodo dei vescovi

Pero no hay ni una sola palabra en este documento que separe la doctrina y la disciplina de la Iglesia católica de ese "no" a la comunión para los divorciados que se han vuelto a casar y que era el muro real que según los progresistas había que derribar, el umbral que habría llevado directamente a la admisión del divorcio y de las segundas nupcias.

*

Han pasado dos años desde que se anunció el sínodo hasta su conclusión. El inicio, en febrero de 2014, fue clamoroso, con el teólogo y cardenal alemán Walter Kasper, reformador desde siempre, encargado por Francisco de marcar  la línea a los cardenales reunidos en el consistorio.

La elección de Kasper como actor principal era un programa en sí mismo, pues hace treinta años que éste batalla con su connacional Joseph Ratzinger, también él teólogo, cardenal y por último Papa, precisamente sobre las dos cuestiones capitales del sínodo que acaba de concluir: la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar y el equilibrio entre los poderes de la Iglesia universal y las Iglesias locales.

En ambos frentes Ratzinger ya había salido victorioso como cardenal, gracias también a la autoridad de Juan Pablo II. Pero convertido también él en Papa, no apartó ni humilló a su antagonista. Al contrario, lo mantuvo cerca con el prestigioso cargo de presidente del pontificio consejo para la unidad de los cristianos.

Pero con la llegada de Francisco todo se ha puesto de nuevo en juego. Y con él, Kasper ha resucitado como activo jefe de fila de los progresistas, con Ratzinger en silencio y en oración en su ermita de Papa emérito.

El error de los progresistas ha sido hacer más de la cuenta. En el sínodo de  octubre de 2014 introdujeron en la "Relatio" de mitad de la discusión una serie de fórmulas de efecto que hicieron pensar inmediatamente en una revolución de la doctrina católica no sólo en lo que atañe al matrimonio, sino también a la homosexualidad.

Pero esas fórmulas no reflejaban en absoluto lo que se había dicho en el aula. El contraataque fue mortal. Dos cardenales de gran autoridad, el húngaro Péter Erdö y el sudafricano Wilfrid Fox Napier, denunciaron públicamente la maniobra y señalaron al secretario especial del sínodo Bruno Forte como el principal autor de la manipulación. La "Relatio" final borró las frases abusivas y la homosexualidad salió de la agenda de los trabajos.

Pero la cuestión de la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar seguía abierta. Y en vista de la segunda y última sesión del sínodo el Papa Francisco volvió a confirmar a Forte como secretario especial y reforzó con unos nombramientos específicos el equipo de los progresistas.

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Y llegamos a este mes de octubre.

La carta que trece célebres cardenales, entre ellos Napier, han entregado al Papa el primer día del sínodo ha irritado al destinatario, pero ha conseguido el resultado deseado: que no se repitieran las maniobras del año anterior.

En el aula y en los círculos lingüísticos ha prevalecido de inmediato la línea contraria a la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar, con los obispos de Norteamérica, Europa oriental y sobre todo de África en primera línea.

Las elecciones del consejo que ha hecho de puente entre un sínodo y el otro han premiado con dosis masivas de votos a tres de los treces firmantes de la carta, los cardenales George Pell, Robert Sarah y Napier, más otros tres cardenales y obispos que están en la misma línea.

Ha sido en ese momento cuando en el círculo "germanicus", dominado por Kasper, se ha madurado la decisión de dar un paso atrás y buscar una solución mínima, pero que se ha considerado la única que se podía presentar en el aula con probabilidad de éxito: la de confiar al "foro interno", es decir, al confesor junto al penitente, el "discernimiento" de los casos en los que permitir "el acceso a los sacramentos".

Es una solución que el mismo Benedicto XVI no había excluido, aunque como hipótesis necesitada de "estudios y aclaraciones ulteriores". Y de hecho, en el círculo "germanicus" la ha suscrito también el cardenal Gerhard Müller, prefecto de la congregación para la doctrina de la fe y ratzingeriano de hierro.

En el borrador del documento final del sínodo, en los tres párrafos sobre los divorciados que se han vuelto a casar, la solución "alemana" se ha transcrito en bloque, pero con algunos cortes clave, los únicos capaces de hacer que superara la prueba de la votación.

Y así, en el texto definitivo, aprobado por más de dos tercios de los padres sinodales, las palabras "acceso a los sacramentos" ya no están, han sido dejadas a la imaginación. Y tampoco está la palabra "comunión", ni ningún término equivalente. En resumen, ningún cambio explícito sobre el punto clave.

La decisión final la tiene que tomar Francisco, sóloƒ él. Pero el sínodo por él tan deseado se ha pronunciado de manera muy distinta a sus expectativas.

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Esta nota ha sido publicada en "L'Espresso" n. 44 del 2015, en los kioscos a partir del 30 de octubre, en la página de opinión titulada "Settimo cielo" confiada a Sandro Magister.

viernes, 24 de octubre de 2014

Laica nigeriana a Cardenal Kasper: Por favor escuche a los obispos africanos 24102014

Laica nigeriana a Cardenal Kasper: Por favor escuche a los obispos africanos

 
Obianuju Ekeocha. Foto: Culture Of Life Africa
Obianuju Ekeocha. Foto: Culture Of Life Africa
 
LONDRES, 24 Oct. 14 / 12:55 pm (ACI).-

La laica católica y especialista nigeriana en ciencias biomédicas, Obianuju Ekeocha, escribió una carta abierta al Cardenal Walter Kasper, en respuesta a sus recientes declaraciones sobre los obispos de África y lo exhortó a escuchar las opiniones de los padres sinodales africanos.

Ekeocha, en cuyo país muchos cristianos son perseguidos a causa de su fe, escribió la misiva al Cardenal alemán que participó recientemente sobre el Sínodo de la Familia, luego de que se difundiera una entrevista –que el Purpurado negó haber realizado– en la que daba su opinión sobre los obispo africanos que participaron del evento en el Vaticano.

En una entrevista concedida en inglés a tres periodistas de Estados Unidos, Inglaterra y Francia, el Cardenal Kasper habría dicho que “los asuntos de África no podemos resolverlos. Tiene que haber espacio para las conferencias de los obispos locales solucionen sus problemas pero diría que con África eso es imposible. Pero ellos no pueden decirnos mucho lo que tenemos que hacer” (El audio y la transcripción en inglés de estas declaraciones están en http://edwardpentin.co.uk/statement-on-cardinal-kasper-interview/)  

Desde Londres, Obianuju Ekeocha, que también es fundadora de Culture of Life Africa, le escribió al Cardenal una carta –enviada ahora a ACI Prensa– en la que le dice al Purpurado que está “en shock mientras leía las palabras de unos de los más prominentes padres sinodales quien implicaba que las perspectivas y valores de los padres sinodales africanos han expresado en ciertos asuntos no serán o no han sido escuchados”.

“Esta entrevista me hizo llorar –y puso mucha tristeza en mi corazón– porque, como mujer africana que ahora vive en Europa, suelo ver cómo mi moral y mis valores son ignorados o relegados como un ‘asunto africano’ o como una mera ‘perspectiva africana’”.

Ekeocha, que antes ha dirigido cartas similares a Melinda Gates criticando la cultura anticonceptiva y al Presidente Obama en Estados Unidos, señala en la carta que “hay gente que dice que no soy sofisticada o suficientemente evolucionada en mi entendimiento de la sexualidad humana, la homosexualidad, el matrimonio, la santidad de la vida humana desde la concepción, la apertura a la vida y la supuesta ‘sobrepoblación’. Entonces, como resultado, en muchos círculos cualquier contribución que haga está en segundo o en tercer lugar”.

“Soy una cristiana de tercera generación y el Evangelio ha sido aceptado y dado a mí por mis abuelos y luego ms padres. Yo y millones de africanos hemos sido criados para amar a la Iglesia y para confiar en lo que ella sostenga como la invariable verdad del Evangelio que Ella mantendrá en alto para que todo cristiano en el mundo la vea, incluso los más pobres y no educados de las zonas más rurales de África”.

Tras señalar que muchos en Nigeria y en África no pueden leer el Evangelio, la laica comenta que “ellos sí han oído y abrazado la buena nueva que la Iglesia les da. Algunos de ellos pueden haber elegido la poligamia pero como la Iglesia les ha enseñado qué es el verdadero matrimonio, han resistido y han superado este estilo de vida”.

“Algunos de ellos eligieron la infidelidad pero la Iglesia amorosamente les ha enseñado que esta elección es contraria al Evangelio. Algunos de ellos pueden haber iniciado un conveniente y más barato acuerdo de convivencia pero la Iglesia señala que eso no es consistente con el Evangelio”.
La laica nigeriana afirma luego que “a través de esta fidelidad a las enseñanzas de la Iglesia, las Iglesias africanas han florecido y germinado en medio de las tragedias más difíciles, incluso en las condiciones más extremas y ante el creciente imperialismo de las naciones occidentales” que intentan imponer el control natal, la ideología gay y la de género en todo el Continente, a cambio de ayuda económica; algo que los obispos del Sínodo han denunciado.

Obianuju Ekeocha dice luego que “cuando los africanos lo pierden todo, les queda sus familias y la fe. Y así es como sobrevivimos incluso en las épocas más oscuras y turbulentas, anclados en la fe preservada en el corazón de la Iglesia y anclados en nuestras familias protegidas por el corazón de la Iglesia”.

Tras reiterar su llamado al Cardenal Kasper y al resto de padres sinodales para que no ignore a los obispos africanos, la experta en ciencias biomédicas reafirma que “nuestras perspectivas y valores no son irrelevantes para la Iglesia universal”.

“Respetuosa y humildemente pongo mi pedido a sus pies, Su Eminencia. Considere las lágrimas de los pobres que confiadamente lo buscan”, concluye.