San Fermín de Amiens | |
San Fermín de Amiens, obispo y mártir
En Amiens, en la Galia Bélgica, san Fermín, venerado como obispo y mártir.
Existen sobre este Fermín unas actas tardías (del siglo X) que detallan muchos aspectos de la vida del santo, incluyendo su pasión y muerte. Lamentablemente son muy poco confiables, por la lejanía con los hechos que narra, y los rasgos legendarios que presenta. Sin embargo, es muy posible que en las cuestiones fundamentales recojan una tradición firme.
Según esa tradición, Fermín era natural de Pamplona, en Navarra, España, perteneciente a una noble familia pagana del lugar. La predicación de Honesto y Honorato, discípulos del famoso san Saturnino de Toulouse, trajo la fe cristiana a Pamplona, y junto a ella, a la familia de Fermín, quien no sólo se bautizó, sino que fue nombrado obispo y enviado como misionero a las Galias. Allí evangeliza Agen, Auvernia, Anjou, Beauvais, para detenerse finalmente en Amiens (los auténticos obispos misioneros solían serlo de una pequeña comarca, se nota aquí los intentos de las Actas por hacer que su héroe abarque prácticamente todo el territorio de la actual Francia). En Amiens recibe el martirio, y es enterrado por un piadoso senador, cuyo hijo, también llamado Fermín, es ordenado como sucesor, y erige una iglesia en honor de san Fermín.
La lista de obispos de Amiens registra estos dos Fermines, el primero como mártir y el segundo como confesor, aunque se basa en datos muy poco seguros, y es posible que los dos sean en realidad el mismo, el que celebramos hoy. De hecho el Martirologio actual ha eliminado la inscripción del segundo, que figuraba el 1 de septiembre.
De todo esto lo que queda como segura es la vinculación de san Fermín con Navarra como patria de origen, y de Amiens como sitio martirial, donde pudo haber sido un destacado obispo misionero, sin ser necesariamente el obispo fundador de la sede, que parece haber sido Eulogio, en el siglo IV. Es imposible saber, con los datos disponibles, cuándo vivió y recibió el martirio san Fermín; las diversas tradiciones lo ubican entre mediados del siglo III y comienzos del IV.
Este es el Fermín cuyo culto se extendió por Navarra, y dio lugar a los «Sanfermines» del mes de julio. Hay un primer documento de la veneración del santo en Pamplona en 1186, cuando el obispo Pedro II recibe solemnemente de parte del obispo de Amiens las reliquias de san Fermín, establece la solemnidad litúrgica, y dota un convento de canónigos en honor del santo. Estas reliquias, guardadas en un relicario de algunos siglos más tarde, son las que se veneran actualmente en la iglesia de San Lorenzo, en Pamplona.
La fecha de celebración fue al principio el 10 de octubre; sin embargo, quizás por mezcla con la historia del patrono principal de Pamplona, el mencionado san Saturnino, que murió arrastrado por un toro, se comenzó a asociar el culto a san Fermín con los toros. Pero la fecha de octubre quedaba fuera de los toros, y así en 1590, el obispo Bernardo de Sandoval concede el traslado de la parte profana de la fiesta (es decir, el encierro de toros) al 7 de julio, dejando a salvo la festividad litúrgica en su fecha propia. Se escoge esa fecha no por ninguna relación con la vida del santo, sino por «illud tempus esse magis commodum» («por ser este tiempo más cómodo») para la fiesta.
Acta Sanctorum, septiembre VII, págs. 24-50; allí mismo una buena parte del texto se dedica al desarrollo del culto en Pamplona (pág. 46ss.). Mons. Duchesne, en Fastes Episcopaux, III, pág. 112-127 resume los puntos centrales de los datos y problemas del episcopado de san Fermín. El P-. Thurston, en Butler's Lives... menciona una «Histoire de Saint Fermin» de 1861, a la que no he tenido acceso. Imagen: Martirio de san Fermín, por Vincentius Bellovacensis, en el «Speculum historiale», siglo XV, Paris.
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domingo, 7 de julio de 2019
San Fermín de Amiens (7 de julio en España)
miércoles, 3 de abril de 2019
Evangelio del día ("Los que están en las tumbas oirán su voz": "Lázaro, sal fuera ") San Pedro Crisólogo (c. 406-450) 03042019
Miércoles, 3 De Abril
Miércoles de la cuarta semana de Cuaresma
Calendario ordinarioVer el comentario abajo
Miércoles de la cuarta semana de Cuaresma
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Libro de
Isaías 49,8-15.
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Así habla el Señor: En el tiempo
favorable, yo te respondí, en el día de la salvación, te socorrí. Yo te formé
y te destiné a ser la alianza del pueblo, para restaurar el país, para
repartir las herencias devastadas,
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para decir a los cautivos: "¡Salgan!",
y a los que están en las tinieblas: "¡Manifiéstense!". Ellos se
apacentarán a lo largo de los caminos, tendrán sus pastizales hasta en las
cumbres desiertas.
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No tendrán hambre, ni sufrirán sed, el
viento ardiente y el sol no los dañarán, porque el que se compadece de ellos
los guiará y los llevará hasta las vertientes de agua.
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De todas mis montañas yo haré un camino y
mis senderos serán nivelados.
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Sí, ahí vienen de lejos, unos del norte y
del oeste, y otros, del país de Siním.
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¡Griten de alegría, cielos, regocíjate,
tierra! ¡Montañas, prorrumpan en gritos de alegría, porque el Señor consuela
a su pueblo y se compadece de sus pobres!
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Sión decía: "El Señor me abandonó,
mi Señor se ha olvidado de mí".
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¿Se olvida una madre de su criatura, no
se compadece del hijo de sus entrañas? ¡Pero aunque ella se olvide, yo no te
olvidaré!
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Salmo 145(144),8-9.13cd-14.17-18.
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El Señor es bondadoso y compasivo,
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lento para enojarse y de gran
misericordia;
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el Señor es bueno con todos
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y tiene compasión de todas sus criaturas.
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El Señor es fiel en todas sus palabras
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y bondadoso en todas sus acciones.
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El Señor sostiene a los que caen
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y endereza a los que están encorvados.
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El Señor es justo en todos sus caminos
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y bondadoso en todas sus acciones;
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está cerca de aquellos que lo invocan,
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de aquellos que lo invocan de verdad.
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Evangelio
según San Juan 5,17-30.
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Jesús dijo a los judíos:
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"Mi Padre trabaja siempre, y yo
también trabajo".
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Pero para los judíos esta era una razón
más para matarlo, porque no sólo violaba el sábado, sino que se hacía igual a
Dios, llamándolo su propio Padre.
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Entonces Jesús tomó la palabra diciendo:
"Les aseguro que el Hijo no puede hacer nada por sí mismo sino solamente
lo que ve hacer al Padre; lo que hace el Padre, lo hace igualmente el Hijo.
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Porque el Padre ama al Hijo y le muestra
todo lo que hace. Y le mostrará obras más grandes aún, para que ustedes
queden maravillados.
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Así como el Padre resucita a los muertos
y les da vida, del mismo modo el Hijo da vida al que él quiere.
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Porque el Padre no juzga a nadie: él ha
puesto todo juicio en manos de su Hijo,
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para que todos honren al Hijo como honran
al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
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Les aseguro que el que escucha mi palabra
y cree en aquel que me ha enviado, tiene Vida eterna y no está sometido al
juicio, sino que ya ha pasado de la muerte a la Vida.
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Les aseguro que la hora se acerca, y ya
ha llegado, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la
oigan, vivirán.
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Así como el Padre dispone de la Vida, del
mismo modo ha concedido a su Hijo disponer de ella,
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y le dio autoridad para juzgar porque él
es el Hijo del hombre.
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No se asombren: se acerca la hora en que
todos los que están en las tumbas oirán su voz
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y saldrán de ellas: los que hayan hecho
el bien, resucitarán para la Vida; los que hayan hecho el mal, resucitarán
para el juicio.
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Nada puedo hacer por mí mismo. Yo juzgo
de acuerdo con lo que oigo, y mi juicio es justo, porque lo que yo busco no
es hacer mi voluntad, sino la de aquel que me envió.
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Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
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San Pedro Crisólogo (c.
406-450)
obispo de Ravenna, doctor de la Iglesia Sermón 53 ; PL 52, 375 ; CCL 241, 498 |
"Los que
están en las tumbas oirán su voz": "Lázaro, sal fuera "
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El Señor había resucitado a la hija de
Jairo, pero cuando el cadáver estaba todavía caliente, cuando la muerte
estaba sólo a la mitad de su obra (Mt 9,18s)... Resucitó también al hijo
único de una madre, reteniendo la camilla, tomando la delantera a la tumba,
antes de que este muerto entrara completamente en la ley de la muerte (Lc
7,11s). Pero lo que pasó a propósito de Lázaro es único: Lázaro, en el que
toda la fuerza de la muerte ha sido cumplida y en el que también resplandece
la imagen completa de la resurrección... En efecto Cristo resucitó al tercer
día como Señor; Lázaro, como servidor, ha sido devuelto a la vida el cuarto
día...
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El Señor decía y repetía a sus
discípulos: "Estamos subiendo a Jerusalén y el Hijo del hombre será
entregado a los jefes de los sacerdotes y a los escribas; lo condenarán a
muerte y lo entregarán a los paganos para que sea objeto de burla, para que
sea flagelado y crucificado" (Mt 20,18s). Y cuando decía esto, los veía
volverse indecisos, tristes, sin consuelo. Sabía que hacía falta que fueran
agobiados por el peso de la Pasión, hasta que no quedara nada en ellos de su
vida, nada de su fe, nada de su propia luz, sino que al contrario su corazón
fuera oscurecido por la noche casi total de su falta de fe.
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Por eso prolongó hasta cuatro días la
muerte de Lázaro... De ahí, lo que les dice el Señor a sus discípulos: "Lázaro
está muerto, y me alegro de que por vosotros, no he estado allí" (v. 15)
- "Para que vosotros tengáis fe». La muerte de Lázaro era necesaria,
para que con Lázaro la fe de los discípulos también saliera de la tumba
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"Ya que no estaba allí. "¿Y
había un lugar donde Cristo no estuviera?... Cristo - Dios estaba allí,
hermanos míos, pero Cristo-hombre no estaba allí. Cristo - Dios estaba allí
cuando Lázaro moría, pero ahora Cristo iba a acercarse al muerto, ya que
Cristo, el Señor iba a entrar en la muerte: " en la muerte, en la tumba,
en los infiernos, es allí donde hace falta que todo el poder de la muerte sea
abatido, por mí y por mi muerte".
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