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jueves, 8 de marzo de 2018

La esperanza no puede morir (Leonardo Boff) 06032018


La esperanza no puede morir

2018-03-06


            A pesar de toda la alegría del pasado carnaval en casi todas las ciudades de nuestro país, hay un manto de tristeza y de desamparo que se puede leer en los rostros de la mayoría de la gente que encontramos en las calles de las grandes ciudades como Rio y São Paulo, entre otras.
            Es que, políticamente, el golpe parlamentario-jurídico-mediático (que hoy sabemos que fue apoyado por los órganos de seguridad de EEUU) nos cerró el horizonte. Nadie es capaz de decir hacia dónde vamos. Lo que apunta de forma innegable es el aumento de la violencia con un número de víctimas que iguala e incluso supera al de las regiones en guerra. Y todavía sufrimos una intervención militar en Rio de Janeiro. 
            Si observamos bien, vivimos dentro de una guerra civil real. Las clases que ya estaban abandonadas, ahora todavía lo están más, por los cortes de los programas sociales que el actual gobierno de estado de excepción ha impuesto a miles de familias. 
            Habíamos salido del mapa del hambre. Hemos regresado a él. Que no se diga que fueron las políticas de los gobiernos del PT. Ésas nos sacaron de aquel mapa. La aplicación rigurosa del neoliberalismo más radical por la nueva clase dirigente instalada en el Estado, está produciendo hambre y miseria. El crecimiento de la violencia en las grandes ciudades es proporcional al abandono al que han sido sometidas. 
            Las discusiones de los distintos organismos responsables de la seguridad nunca van a la raíz del problema. El problema real que no quieren abordar reside en la nefasta desigualdad social, es decir, en la injusticia social, histórica y estructural sobre la cual está construida nuestra sociedad. La desigualdad social crece cuanto más se concentra la renta y cuanto más avanza el agro-negocio en las tierras indígenas y los pueblos de la selva, y cuantos más recortes se hacen en la educación, en la salud y en la seguridad. 
            O se hace justicia social en este país –lo que implica la reforma agraria, la tributaria, la política y la del sistema de seguridad–, o nunca superaremos la violencia, que tenderá a crecer en todo el país. 
            Si un día –es lo que tememos– los marginados de las grandes periferias abandonadas se rebelan por causa del hambre y la miseria, y deciden asaltar supermercados e invadir los centros urbanos, se podrá producir un «bogotazo» brasileño, como ocurrió a mediados del siglo pasado en Bogotá, destruyendo durante varias semanas casi todo que se ponía por delante. 
            Estimo que las élites del atraso, apoyadas por unos medios de comunicación conservadores, por una justicia débil, para no decir cómplice, y por el aparato policial del Estado, ocupado de nuevo por ellas, podrán usar gran violencia, no resolviendo sino agravando la situación. 
            En este cuadro, ¿cómo alimentar todavía la esperanza de que Brasil puede resultar y de que podemos crear una sociedad menos malvada, como decía Paulo Freire? 
            Bien dijo el obispo profético, el anciano Dom Pedro Casaldáliga, desde el fondo del Araguaia matogrosense: portadores de esperanza son aquellos que caminan y se empeñan en superar situaciones de barbarie. Estos cambios nunca vendrán de arriba, ni del actual stablishment ; vendrán de abajo, de los movimientos sociales organizados y de parcelas de partidos comprometidos con el bienestar del pueblo. 
            El Papa Francisco, al reunirse con los movimientos sociales latinoamericanos en Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, acuñó tres expresiones resumidas en estas tres T: tierra para que las personas produzcan, techo para que se abriguen y trabajo para ganarse la vida. 
            Y lanzó un desafío: no esperen nada de arriba pues vendrá sólo más de lo mismo; sean ustedes mismos los profetas de lo nuevo, organicen la producción solidaria, especialmente la orgánica, reinventen la democracia. Y sigan estos tres puntos fundamentales: la economía para la vida y no para el mercado; la justicia social sin la cual no habrá paz; y el cuidado de la Casa Común sin la cual ningún proyecto tendrá sentido. 
            La esperanza nace de este compromiso de transformación. La esperanza aquí debe ser pensada en la línea que nos enseñó el gran filósofo alemán Ernst Bloch, que formuló “el principio esperanza”, que quiere decir: la esperanza no es una virtud entre otras tantas. Ella es mucho más: es el motor de todas ellas, es la capacidad de pensar lo nuevo, todavía no ensayado; es el coraje de soñar otro mundo posible y necesario; es la osadía de proyectar utopías que nos hacen caminar y que nunca nos dejan parados en las conquistas alcanzadas, o que cuando nos sentimos derrotados, nos hacen levantarnos para retomar el camino. La esperanza se muestra en el hacer, en el compromiso de transformación, en la osadía de superar obstáculos y enfrentar a los grupos opresores. Esa esperanza no puede morir nunca.         


domingo, 24 de diciembre de 2017

Tiempos de esperanza (Gabriel Marcel)

Tiempos de esperanza

La esperanza es el arma de los seres desarmados.

Que puede suceder que me mate la esperanza, nada

Cuanto más nos desarmamos mas esperanza tendremos

Cuanto mas suceda que me la mate, mas esperanza tengo

La esperanza es lo contrario de las armas y es más poderosa

Lo propio de la esperanza es no utilizar ninguna técnica

Puede uno morir en una campo de victorias y puede uno triunfar en un inmenso desierto de batallas perdidas

Se puede perder todo menos la esperanza, por eso es eficaz

La esperanza no tiene su fundamento en razones para esperar

La esperanza es cuando se espera sin motivos para esperar y es cuando se afirma en su seguridad, negándose a calcular las posibilidades y triunfar sobre las decepciones sucesivas

Cuando la necesidad se hace extrema, en aquel momento está más cerca la ayuda si hay esperanza

  Lo que hace que nuestra alma sea alma es la esperanza

La esperanza no es más que el entramado con el que está hecha nuestra alma y por eso el alma no pude morir, la hace eterna y entra en la dimensión de lo divino.


Reflexiones del libro “Ser y Tener” de  Gabriel Marcel.

jueves, 21 de mayo de 2015

Una carta para sí misma llena de amor y confianza en Dios: El legado de una niña fallecida que da la vuelta al mundo

Una carta para sí misma llena de amor y confianza en Dios: El legado de una niña fallecida que da la vuelta al mundo


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Taylor Smith + (Foto Facebook Tim Smith)
Taylor Smith + (Foto Facebook Tim Smith)




DENVER, 15 Ene. 14 / 05:03 pm (ACI).- Los padres de Taylor Smith hallaron consuelo tras la muerte de su niña en una carta que ella escribió en abril pasado para ser leída por ella misma dentro de diez años. El caso ha dado la vuelta al mundo en las últimas horas pero pocos medios reparan en su profundo mensaje de amor y confianza en Dios.
Taylor tenía 12 años y murió por una neumonía el 5 de enero pasado. Unos días después de este trágico hecho, sus padres encontraron un sobre en su habitación  con esta indicación: “Confidencial. Solo para los ojos de Taylor Smith a menos que se diga de otra forma. ¡No abrir hasta 13-4-2003”.
En la misiva, Taylor se alienta a concluir sus estudios y a reponerse de los errores y retrasos académicos que pueda haber sufrido. “¡Felicitaciones por graduarte de la secundaria! Si no lo hiciste, vuelve y sigue intentando. ¡Obtén ese grado!”. Además, recuerda su anhelo de ser abogada y se pregunta “Si estamos en la universidad, ¿Qué estamos estudiando?”.
Taylor evoca en la carta el primer viaje de misiones que realizó y se interpela a sí misma sobre su fe. “Hablando de eso, ¿cómo está tu relación con Dios? ¿Has rezado, adorado, leído la Biblia, o ido a servir al Señor recientemente? Si no, ¡levántate y hazlo AHORA!”.
“No me importa en qué punto de nuestra vida estemos ahora mismo, ¡hazlo! Él (Jesús) fue burlado, golpeado, torturado y crucificado por ti. Un hombre sin pecado, que nunca le hizo nada malo a ti ni a ninguna otra persona”, escribió para su “futuro yo”.
Sus padres, Tim y Ellen sufren el dolor de la muerte de su hija, pero saben que “es la hora de Dios” para la pequeña Taylor.
“Él la amaba más de lo que nadie podía amarla, tanto como para decirle ´Ven conmigo´. Muchos se preguntarán por qué es tan fácil para un padre que ha perdido a su hija decir algo así en vez de acusar a Dios u odiarle, pero lo único que puedo decir es que es fácil para mí confiar ahora en Dios porque mi niña confiaba en Él”, dijo Tim a la prensa local.
En medio de la repercusión mediática que ha tenido el conmovedor caso de Taylor, Tim aseguró que “ahora estoy aún más decidido a encontrar cuál es la voluntad de Dios, porque ahora que ves un destello de lo que es la voluntad de Dios, ahora que ves cuánta gente se está viendo transformada por lo que está pasando, sé que sólo con que la vida de una persona cambiase Taylor diría que había valido la pena".
"Ella es un perfecto ejemplo de lo que es amar a Dios y amar a los demás. Ella me enseñó cómo ama Dios, no veía nada de lo exterior, ella sólo miraba en el interior y qué era lo mejor para ti”.
"La esperanza que Taylor compartió en su carta es lo que ella hubiera querido compartir con el mundo. Así que, como su padre, siento que es lo menos que puedo hacer para honrarla, compartir su carta con el mundo para que el amor de Dios y la esperanza encontrada en Jesús, la misma esperanza que ella encontró, se extienda a vosotros”, aseguró.