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martes, 14 de agosto de 2018

¿Por qué el Papa visita Knock este mes en Irlanda? Con sus apariciones es el centro mariano del país 13082018

¿Por qué el Papa visita Knock este mes en Irlanda? Con sus apariciones es el centro mariano del país

El Santuario de Knock fue escenario de una aparición de la Virgen, con muchos testigos y sin mensaje
El Santuario de Knock fue escenario de una aparición de la Virgen, con muchos testigos y sin mensaje
Cuando el Papa Francisco visite en Irlanda el Santuario Mariano de Knock (www.knockshrine.ie) en la mañana del domingo 26 de agosto, hará un gesto que millones de irlandeses desde hace generaciones han cumplido en casi un siglo y medio. El corazón mariano de la “Irlanda católica” late de hecho en este pequeño pueblo situado en el noroeste de la isla, en el altiplano del condado de Mayo, un lugar también vinculado al santo patrón de Irlanda, San Patricio.
María se aparece a 15 fieles del país de todas las edades
Era el 21 de agosto de 1879, cuando en el pueblo, bajo una lluvia torrencial, quince personas -de 6 a 75 años- presencian la aparición de la Virgen María en la cornisa de la humilde iglesia parroquial. Junto a Ella, y esto es único en las apariciones marianas, hay también otras dos figuras que creen ser San José y San Juan Evangelista. Según la tradición, los videntes permanecen rezando bajo la lluvia durante dos horas sin mojarse, mientras que las tres figuras permanecen en silencio y luego desaparecen.
La fe irlandesa se fortalece con la devoción mariana
Pocas semanas después del prodigioso acontecimiento que sacudió a toda Irlanda, la autoridad eclesiástica nombró una comisión que estableció los testimonios como “dignos de confianza”. Es el comienzo de la extraordinaria historia de Knock, a la que la visita del Papa, después de la memorable visita de San Juan Pablo II en 1979, acogida por casi medio millón de personas, añadirá otro capítulo importante. Poco después de las apariciones, Knock se convirtió en un destino de peregrinación esencial para los irlandeses.
Cada año más de un millón y medio de creyentes concurren allí. El Santuario también está ligado a momentos de la historia irlandesa contemporánea: en agosto de 1940, 50.000 irlandeses participaron en la Peregrinación por la Paz en el Mundo y en Irlanda. En 1954, con ocasión del Año Mariano proclamado por Pío XII, más de un millón de peregrinos se dirigieron a Knock donde, a voluntad del Papa Pacelli, fue coronada la estatua de la Virgen.
Un nuevo Santuario gracias al obispo James Horan
Cien años después de las apariciones, se erigió un gran Santuario que fue añadido a la iglesia. La primera piedra fue bendecida en 1973 por el futuro San Pablo VI, y la inauguración tuvo lugar 6 años después, el 18 de julio de 1979. Significativamente, el edificio descansa sobre 32 pilares, que representan los 32 condados irlandeses. Además de la estructura central, hay otras 5 capillas dedicadas a “Nuestra Señora de Knock”, San José, San Juan Evangelista, el Sagrado Corazón de Jesús y San Colombano.
El desarrollo de Knock como corazón mariano de Irlanda se debe principalmente a Mons. James Horan, párroco del Santuario desde 1967 a 1986. A él, conocido no por casualidad como “El Constructor de Knock”, se le debe no sólo el moderno Santuario, sino también tuvo el mérito de crear un aeropuerto internacional allí.
La Virgen de Knock en el corazón de los inmigrantes irlandeses
"Cada vez que un peregrino llega a lo que un día fue oscuro pueblo pantanoso del Condado de Mayo; cada vez que un hombre, mujer o niño vienen a la vieja iglesia que tiene el muro de la Aparición o al nuevo santuario de María Reina de Irlanda, - dijo Karol Wojtyla el 30 de septiembre de 1979 - llegan para renovar la fe en la salvación traída por Jesús que nos hizo hijos de Dios y herederos del reino de los cielos". Una fe que los hijos de Irlanda, emigrados a todas partes del mundo, llevaron con ellos a través de la imagen de Knock Muire, “la Colina de María que vela por los irlandeses dondequiera que estén.
Más sobre Knock en la web mariana CariFilii aquí

domingo, 21 de agosto de 2016

La curación milagrosa de Marion Carroll en el santuario de Knock tras la unción de los enfermos

Bajo la imagen de la Virgen, con esclerosis múltiple

La curación milagrosa de Marion Carroll en el santuario de Knock tras la unción de los enfermos

La curación milagrosa de Marion Carroll en el santuario de Knock tras la unción de los enfermos
El santuario de Knock en Irlanda, donde sucedió la aparición en el siglo XIX y la curación asombrosa en 1989

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27 marzo 2015
 Desde que se produjeron en Irlanda las apariciones de Knock en 1879 (explicadas aquí en CariFilii), cientos de miles de personas han visitado su santuario (www.knock-shrine.ie) y se han recogido testimonios de gracias recibidas por intercesión de la Virgen, pero sin duda el caso más radical y asombroso es el de la curación repentina y médicamente inexplicable de la esclerosis múltiple de Marion Carroll en 1989.

Aún hoy esta mujer, devota de la Virgen desde niña, se mantiene sana y viaja por el mundo contando su experiencia y testimonio. Lo ha contado con detalle a televisiones internacionales y a la prensa regional, como el Independent Westmeath.

Un aparición sin palabras y muy peculiar
La aparición, aunque cuenta con reconocimiento eclesiástico, en sí ya es peculiar. La tarde del 21 de agosto de 1879, Mary Mcloughlin y Mary Byrne regresaban a casa bajo la lluvia y al pasar junto a la parte trasera de la parroquia de la aldea de Knock vieron, asombradas, a una mujer vestida de blanco en actitud de oración, con una corona brillante ajustada en la frente con una rosa. 

A la derecha vieron un hombre con túnica blanca y otro hombre vestido como obispo con ropaje blanco predicando. Junto a las figuras había un altar grande, y sobre él un cordero, y detrás una gran cruz. Llamaron a más testigos y durante dos horas, en este escenario, revoloteaban ángeles en torno al cordero. 

Seis semanas después de la visión, el Arzobispo de Tuam, John McHale, constituyó una comisión de investigación, en la que se examinaron a los 15 testigos. Sus conclusiones fueron rotundas: los testimonios de los 15 videntes eran coherentes entre sí y fiables. En 1936, el arzobispo de Gilmartin constituyó otra comisión para examinar a tres videntes sobrevivientes: Mary O´Connell (Mary Byrne), Patrick Byrne y John Curry. Los tres confirmaron sus declaraciones originales de 1879. 

La Iglesia interpretó la visión (que no contaba con mensajes hablados ni palabras) como una aparición de la Virgen María, San José, San Juan Evangelista (el obispo) y Jesucristo como Cordero y Cruz, remitiéndose al Libro de Apocalipsis, atribuido a Juan. 

Una curación para asombro de la ciencia
Pero las curaciones y gracias que se han recibido en Knock durante más de un siglo se vieron reforzados en 1989 con un caso que ha asombrado a la medicina del siglo XX y la del XXI y que se ha enviado a dicasterios vaticanos para su análisis. El análisis incluye dejar pasar décadas para ver si la curación es definitiva, duradera, y 26 años después parece que así es

Marion Carroll vive aún en Athlone, la ciudad donde su familia durante varias generaciones tuvo una zapatería. De niña, en los años 50, poco después de hacer su primera comunión, sufrió un brote de tuberculosis que casi la mata. Se curó en el hospital y su padre, Joe McCormack, en agradecimiento a la Virgen hizo construir una capillita con una imagen. 

Desde niña Marion fue devota de la Virgen, y de joven ingresó en la Legión de María (www.legiondemaria.org). Siempre dedicó mucho tiempo a la iglesia, y le gustaba rezar el rosario desde su juventud.

Se casó en 1971 con Jimmy Carroll. Ya en su primer embarazó notó que tenía extraños problemas de salud, pero en esa época se conocía poco la esclerosis múltiple. Sólo se le diagnosticó oficialmente en 1978. 

Cada vez más partes de su cuerpo empezaban a fallar, sus miembros no le obedecían. A veces, mejoraba momentaneamente, pero enseguida se agravaban sus síntomas. Desde 1985 ya no hubo mejorías y quedó prácticamente paralizada en casa.

Marion mantuvo su fe y no se enfadó con Dios ni lo criticó. Veía acercarse la muerte y pensaba que Dios era bueno por haberle dado un buen marido e hijos, que muchos otros no habían podido tener. Su marido se levantaba varias veces cada noche para atenderla, y madrugaba luego para llevar los niños al colegio. Estuvo en Lourdes y en algunos otros encuentros donde sintió paz y confianza en Dios, pero no pedía nunca su curación, sólo fuerza para sobrellevar la enfermedad.

En camilla a Knock: unción de enfermos
Un domingo de septiembre de 1989 todo cambió. Su hígado tenía varias infecciones, estaba paralizada y quizá le quedaban pocos días de vida. Unos amigos del hospital St Vincent de Athlone le habían ofrecido llevarla al santuario de Knock en camilla, a una oración por los enfermos. Ella había aceptado tan solo para que su marido e hijos no tuvieran que atenderla durante unas horas y pudieran descansar.

Una vez en el santuario, la llevaron atada en su camilla frente al altar principal, bajo la estatua de la Virgen. El obispo Colm O´Reilly le administró la Unción de los Enfermos. La llamó por error Mary, en vez de Marion, y ella se puso de mal humor, incluso enfadada, porque no decían bien su nombre.

"Recibí después la Santa Comunión, y sentí un dolor malísimo en mis tobillos... y cuando ese dolor se fue, todos los dolores de mi cuerpo se fueron", explica. "Tenía una sensación hermosa en mi interior; como si una brisa susurrante me hubiera dicho que si se quitaban las correas de mi camilla, podría levantarme y caminar".

No lo hizo allí, en la iglesia, ante todos. Pero al acabar la misa pidió a sus amigos que quitaran las correas. "Mis dos piernas colgaron... y me mantuve en pie, y fue como si nunca hubiera enfermado", explica Marion.

En el camino de vuelta iba sentada y bebiendo té. Cuando llegó a casa, su marido salió para recogerla con la silla de ruedas... y quedó anonadado al ver que ella bajaba caminando de la ambulancia.



Marion Carroll, en el centro, poco después de su curación en 1989, con su hija Cora y su marido Jimmy

El asombro de los técnicos sanitarios
Ese día le acompañaban dos profesionales sanitarios de Athlone que la conocían bien y que han contado cómo lo experimentaron al "Independent Westmeath" y a todos los que les preguntan: la enfermera residente en Athlone Ann Flanagan y el técnico de emergencias médicas Gerry Glynn.

Los dos visitaron a Marion al día siguiente... y la que había estado paralizada 24 horas antes les preparó un té. "Caminaba por la casa, un poco furtivamente, pero por todas partes y no podíamos creerlo. Era una experiencia irreal. Sus músculos deberían haber estado laxos después de tanto tiempo inmóviles, pero ahora ponía un pie delante de otro y caminaba", recuerda la enfermera Ann Flanagan.

Marion, que durante años estuvo protegida y escudada del mundo por su marido, ahora lleva ya varios años viajando y contando su testimonio. Cuando habla con gente que dice haber recibido algún don de la Virgen o de Dios suele comentarles que puede tratarse de dones sólo para la persona en sí, que no necesariamente deben difundirse, pero en su caso concreto está convencida de que debe hablar de lo que ha vivido. "Me gusta hacer lo que hago, pero no para que me reconozcan como Marion Carroll, sino porque el Señor me ha llamado y me ha dado un cubo y una fregona, no una corona", comenta alegre.