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domingo, 19 de marzo de 2017

EL SACERDOTE

EL SACERDOTE
Cuando se piensa que solamente un sacerdote puede perdonar los pecados y que lo que él ata en el fondo de su humilde confesionario, Dios, obligado por su propia palabra, lo ata en el Cielo, y lo que él desata, en el mismo instante lo desata Dios...
Cuando se piensa que Nuestro Señor Jesucristo, en la última Cena, realizó un milagro más grande que la creación del Universo con todos sus esplendores, y fue convertir el pan y el vino en su Cuerpo y Sangre para alimentar al mundo, y que este portento, ante el cual se arrodillan los ángeles y los hombres, puede repetirlo cada día un sacerdote...
Cuando se piensa que un sacerdote hace más falta que un rey, más que un militar, más que un banquero, más que un médico, más que un maestro, porque él puede reemplazar a todos y ninguno puede reemplazarlo a él...
Cuando se piensa que un sacerdote, cuando celebra en el altar, tiene una dignidad infinitamente mayor que un rey; y que no es ni un símbolo, ni siquiera un embajador de Cristo, sino que es Cristo mismo que está allí repitiendo el mayor milagro de Dios...
Cuando se piensa que el mundo moriría de la peor hambre si llegara a faltarle ese pan y ese vino, y que eso puede ocurrir, porque están escaseando las vocaciones sacerdotales, y que cuando eso ocurra se conmoverán los cielos y estallará la Tierra, como si la mano de Dios hubiera dejado de sostenerla; y las gentes aullarán de hambre y de angustia, y pedirán ese Pan, y no habrá quien se lo dé; y pedirán la absolución de sus culpas, y no habrá quien las absuelva, y morirán con los ojos abiertos por el mayor de los espantos...
Cuando se piensa todo esto, uno comprende la inmensa necesidad de fomentar las vocaciones sacerdotales...
Uno comprende el afán con que en tiempos antiguos, cada familia ansiaba que de su seno brotase, como una vara de nardo, una vocación sacerdotal...
Uno comprende el inmenso respeto que los pueblos tenían por los sacerdotes, lo que se reflejaba en las leyes...
Uno comprende que el peor crimen que puede cometer alguien es impedir o desalentar una vocación...
Uno comprende que provocar una apostasía es ser como Judas y vender a Cristo de nuevo...
Uno comprende que si un padre o una madre obstruyen la vocación sacerdotal de un hijo, es como si renunciaran a un título de nobleza incomparable...
Uno comprende que más que una iglesia, y más que una escuela, y más que un hospital, es un seminario o un noviciado...
Uno comprende que dar para construir o mantener un seminario o un noviciado es multiplicar los nacimientos del Redentor...
Uno comprende que dar para costear los estudios de un joven seminarista o de un novicio es allanar el camino por donde ha de llegar al altar un hombre, que durante media hora, cada día, será mucho más que todas las dignidades de la Tierra y que todos los santos del Cielo, pues será Cristo mismo, sacrificando su Cuerpo y su Sangre, para alimentar al mundo.
Hugo Wast
Vídeo sobre la vocación sacerdotal



en camino
¡¡ MUCHACHO O JOVEN !!
Quiero hacerte una llamada. ¿Te has preguntado alguna vez qué vas a ser el día de mañana? Te propongo una respuesta: RELIGIOSO-SACERDOTE
¿Para qué?
Para servir a Dios a través de darte a los hermanos tan hijos de Dios como tú.
- Les puedo ayudar desde fuera.
- Ojalá fuera verdad, pero hay muchos inconvenientes, demasiadas dificultades porque uno sólo se da del todo cuando es libre y si esto es difícil siempre, más lo es dentro del ajetreo del mundo y de la familia que te quieren acaparar para sí.
¿Qué hago yo en el Seminario?
- Te preparas intelectualmente en aquello que te guste. Aprendes a ver la vida con los ojos limpios, sin excesivos egoísmos. Ves a los hombres como hermanos y amigos y no como competidores. Te encuentras con el mejor amigo: JESÚS, quien aunque tú le falles, Él no te quita la mano ni en el llano ni en la cuesta arriba.
- El Seminario debe ser muy aburrido; no hay chicas, la vida diaria tiene que ir al son de campana; las discotecas, los bailes...
¿Y qué más?
Conozco la vida de los seminarios y ni la falta de chicas, discotecas o el rígido pero también flexible horario no impiden que los muchachos y jóvenes vivan felices. Todas estas carencias a las que tienes miedo se diluyen en la oración y en la eucaristía, en el trabajo de catequesis, en la dedicación a los pobres en las organizaciones caritativas, en la alegría de la familia viéndote que eres feliz sin haber dejado de ser muchacho y joven a la vez.
- Mis padres perderán un hijo.
- Tus padres ganarán un hijo; puedes estar seguro, porque tu cariño no tendrá que dividirse con otras gentes. Cuando se ama a Dios, los demás, comenzando por la familia, se convierte en el centro preferencial de nuestro pensamiento.
- ¿Viven alegres los seminaristas?
- Te diré lo que Jesús: "Ven y lo verás". No sé si te lo creerás, pero cuando los demás jóvenes de tu edad ven la alegría y la disponibilidad con la que viven no digo que se sientan frustrados con su vida, pero sí un tanto envidiosos de la felicidad de los seminaristas, que no destruyen su vida en una especie de cárcel, sino que la construyen viviendo en el mundo, entre la gente, pero diferenciándose por su fe y sus modos de actuar del resto de muchachos y jóvenes.
- Los seminaristas tienen que ser aburridos; no se divierten
- ¿ Quién dice semejante tontería ? Te vuelvo a repetir: "Ven y lo verás". Comprobarás en un corto tiempo que este tipo de fábulas no cuajan en el Seminario. Son muchachos y jóvenes como tú, pero no tontos. A lo sumo antagónicos con la forma de pensar y actuar de los de su edad. ¿Está claro? Anímate, que no vas a entrar en una cárcel ni en un reformatorio, sino en una institución en la que se vive la vida de joven bajo la guía de Dios y de buena gente. Si no me crees por prejuicios, peor para tí. Pero como te deseo lo mejor, anímate y llama a la puerta del Seminario. Te aseguro que serás feliz.
- ¿Sólo valen los buenos y humildes?
- Y los inquietos, los enamoradizos (aunque estos lo tienen algo más difícil), los rebeldes, los contestones, los listos y los menos inteligentes. Los poco generosos, si permanecen en su egoísmo, no; estos son los únicos que no valen, porque esto requiere generosidad para darse a los demás.

Nota: Si por cualquier motivo, deseas ponerte en contacto con los PP. Reparadores, puedes hacerlo escribiendo a:
Seminario San Jerónimo
Sacerdotes del Corazón de Jesús (PP. Reparadores)
37800 ALBA DE TORMES (Salamanca)
Tel. 923 300 135

DÍA DEL SEMINARIO 2017  
Día del Seminario 2017Esta jornada se celebra desde el año 1935 con el objetivo de suscitar vocaciones sacerdotales mediante la sensibilización, dirigida a toda la sociedad, y en particular a las comunidades cristianas. Al mismo tiempo se pretende la oración por los seminarios y la ayuda a los seminaristas que se preparan para ser sacerdotes.

ORACIÓN
Dios Padre, que esperas con los brazos abiertos a cuantos se acercan a Ti, reconociendo su debilidad y su pecado.
Ayuda a quienes tú eliges como ministros del perdón para que, respondiendo con generosa entrega, modelen su corazón con el signo de la compasión, la comprensión y el amor.
Hazlos humildes ministros tuyos, presencia de tu misericordia en medio de este mundo, para que hagan eficaz en él la fuerza de tu fidelidad y de tu amor.
Marca su vida con el signo de una compasión que no solo comprende el sufrimiento, sino que acude a socorrer a cuantos sufren.
Transforma toda su persona en manos que acogen y acarician para ser «misericordiosos como el Padre».
Por Cristo, tu Hijo, nuestro Señor, que se entregó por nuestra salvación. Amén.

Datos estadísticos ofrecidos en 2017 sobre el año 2016
En 2016 han sido ordenados un total de 138 sacerdotes en las setenta diócesis que hay en España. Al mismo tiempo, durante el presente curso 2016/2017, se forman en España 1.247 seminaristas mayores. De los seminarios españoles, 12 son seminarios diocesanos misioneros Redemptoris Mater. En el curso 2016-2017 han ingresado en los seminarios mayores españoles 275 nuevos seminaristas. El pasado curso fueron 270.

Las diócesis en las que más sacerdotes se ordenaron durante 2016 fueron las de Toledo (16), Madrid (9), Valencia (7), Terrassa (7) Córdoba (6), Barcelona (5) y Getafe (5). En cuanto al número de seminaristas, las diócesis con más seminaristas son las de Madrid (196) *, Valencia (65), Sevilla (61)*, Toledo (57) y Cartagena (40).

Por otra parte, en España hay 47 seminarios menores, en los que estudian jóvenes que se plantean la posibilidad de la ordenación sacerdotal mientras estudian la enseñanza obligatoria y el Bachiller. En los seminarios menores hay 1.075 jóvenes que reciben una formación adecuada a su edad y según los casos viven en comunidad con otros seminaristas o en sus casas.

En 2015 aumentó el número de ordenaciones sacerdotales en España: hubo 150 nuevos sacerdotes, 33 más que en 2014, año en el que se contabilizaron 117.

En 2014 los ordenados fueron 117; en 2013, 131; 130 en 2012 y 122 en 2011.

El total de en 2014-2015 fue de 1.357, cifra que consolidó el aumento de aspirantes al sacerdocio por cuarto año consecutivo.

En el curso 2012-2013 hubo 1.307 seminaristas y en 2011-2012 había 1.278 seminaristas.

En el curso 2015-2016 han ingresado en los seminarios mayores españoles 270 nuevos seminaristas. En los seminarios menores las entradas nuevas han sido de 370.

En 2014-2015 fueron 262 las entradas en el seminario menor. El total de estudiantes en los seminarios menores en 2015-2016 es de 1203.

 Estos datos se hacen públicos coincidiendo con la celebración del Día del Seminario, el 19 de marzo, festividad de San José.

UN DÍA DE LA VIDA DE LOS SEMINARISTAS
(El artículo procede del semanario Paraula)
Un año más, celebramos el día del Seminario. Álvaro Almenar, de Valencia, Antonio Márquez, de L'Olleria, y José Miguel Peris, de Torrent, son tres de los 82 seminaristas que en la actualidad hay en el Seminario Mayor de Moncada (España). Estos tres jóvenes, de diferentes cursos, nos cuentan cómo se desarrolla su vida en el seminario.
Una familia de 82 hermanos
Álvaro, Antonio y José Miguel coinciden en señalar que el ambiente entre todos ellos es muy bueno. "Somos como una gran familia de 82 hermanos. Nos llevamos muy bien. Vivimos en auténtica comunión. Nos conocemos todos y podemos hablar entre nosotros con total confianza, aunque pertenezcamos a distintos cursos. Incluso, tenemos la experiencia de que la relación entre nosotros continúa cuando los compañeros dejan el seminario al ser ordenados y enviados a los pueblos. Desde luego, eso no impide que de vez en cuando surja algún problema entre nosotros o nos enfademos, exactamente igual que en cualquier familia".
Los seminaristas se levantan temprano. A las 7'30 h. han de estar preparados para el rezo de laudes. A las 8 desayunan y, rápidamente, se van al autobús que los recoge en el seminario para llevarlos a Valencia, a la facultad de Teología San Vicente Ferren Allí, cada uno acude a sus clases. Al terminar vuelven al seminarío para comer La tarde se distribuye entre el estudio, tiempo libre y actividades complementarias. Estas últimas tienen una hora de duración y son distintas cada día de la semana: lunes, deporte; martes, lenguas clásicas (latín y griego); miércoles, lenguas modernas (inglés y francés); jueves, solfeo y canto; viernes, complemento de los estudios teológicos. A las ocho menos cuarto vuelven a reunirse todos los seminaristas para el rezo de vísperas y celebración eucarística. Tras la cena, que es a las nueve, disponen de tiempo para el estudio, hasta las once en que ya han de permanecer en silencio.
Cada seminarista se encarga de arreglar y limpiar su habitación así como de lavar y planchar su ropa. Las habitaciones son individuales y muy sencillas, pero cómodas: "Tenemos dos mesas, dos sillas, armario, estantería para los libros y cama".
Los seminaristas pertenecen a una comisión de trabajo libremente elegida: informática, para el mantenimiento de los ordenadores; liturgia, para preparar las celebraciones; de biblioteca, para su mantenimiento y organización; de cultura, para preparar charlas y visitas culturales; de misiones, para organizar actividades que fomenten el espíritu misionero; de jardinería, para la limpieza y aseo del jardín; etc.
Además de pertenecer a una comisión, cada uno está encargado de prestar un servicio: prensa, teléfono, correo, preparación del café, asistencia a los enfermos, deportes, etc.
Vacaciones
Las vacaciones de los seminaristas son como las de cualquier otro estudiante. Además, disponen de un fin de semana libre cada quince días, y todos los domingos por la tarde los tenemos libres y los aprovechamos para ir a pasear, tomar un café, salir al cine y los que viven cerca pueden ir a sus casas.
Durante el tiempo libre pueden disfrutar de las instalaciones del seminario: sala de ordenadores, biblioteca, gimnasio, frontón, piscina, cancha de baloncesto, de fútbol y sala de televisión.
Para dar a conocer la vida en el seminario, durante este curso se están celebrando 'misas de puertas abiertas un domingo al mes y retiros vocacionales de fin de semana.

Ofrecimiento del Verbo Encarnado
Padre Santo, por las manos de María te ofrecemos como víctima al Verbo
Encarnado, en quien tienes todas tus complacencias. Impulsados por la
caridad que el Espíritu Santo ha derramado en nuestros corazones, nos
ofrecemos constantemente en su unión como hostias vivas y nos sacrificaremos
por tu amor en las ocasiones que se nos presenten, implorando gracias para
el mundo y la Iglesia, especialmente para los sacerdotes.
Jesús, Salvador de los hombres ¡Sálvalos!

Oración por los sacerdotes del Cardenal Richard Cushing 
Dios Todopoderoso y Eterno, mira con amor el rostro de tu Hijo y por amor a El que es el Sumo y Eterno Sacerdote ten misericordia de tus sacerdotes.
Acuérdate oh compasivo Señor que ellos son sino frágiles y débiles seres humanos. Remueve en ellos el don de la vocación que de modo admirable se consolidó por la imposición de las manos de tus Obispos.
Manténlos siempre cerca de tí. No permites que el enemigo les venza, para que nunca se hagan participes de la más mínima falta contra el honor de tan sublime vocación. Señor Jesús, te pido por tus fieles y fervorosos sacerdotes así como por los sacerdotes infieles y tibios; por los sacerdotes que trabajan en su propia tierra o los que Te sirven lejos, en lugares o misiones distantes; por tus sacerdotes tentados, por los que sienten la soledad, el tedio o el cansancio; por los sacerdotes jóvenes o por los que estén a punto de morir así como por las almas de sacerdotes en el purgatorio.
Pero sobretodo, te encomiendo los sacerdotes que más aprecio: el sacerdote que me bautizó o me ha absuelto de mis pecados; los sacerdotes a cuyas misas he asistido y me han dado Tu Cuerpo y Sangre en la Comunión; los sacerdotes que me han aconsejado, me han consolado o animado y aquellos a quienes de alguna forma les estoy más en deuda.
Oh Jesús, mantenlos a todos cerca de tu Corazón y bendícelos abundantemente en el tiempo y en la eternidad. AMEN

jueves, 24 de noviembre de 2016

De familia comunista y una juventud de alcohol y robos a sacerdote: la historia de Enrique Cabrera 20112016

Este cura madrileño cuenta su testimonio en Asalto al Cielo

De familia comunista y una juventud de alcohol y robos a sacerdote: la historia de Enrique Cabrera

De familia comunista y una juventud de alcohol y robos a sacerdote: la historia de Enrique Cabrera
Enrique Cabrera ofreció su testimonio de conversión en Asalto al cielo

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20 noviembre 2016
Enrique Cabrera es de esos sacerdotes que encontraron su vocación tras experimentar una fuerte conversión. De hecho, este madrileño venía de una familia comunista y no creyente en la que el nombre de Jesús nunca se pronunciaba en casa. El pasado 5 de noviembre este cura bromista y jovial ofreció su testimonio durante la Vigilia Asalto al Cielo que organiza el padre Álvaro Cárdenas en su parroquia de Colmenar de Arroyo (Madrid).

Tal y como relataba en su testimonio, el padre Cabrera ha estado marcado por el fuerte compromiso político de su familia con el comunismo. De hecho, en su casa esta ideología estaba insertada hasta en el tuétano de sus miembros. Vale como ejemplo su padre fue detenido en 1942 y condenado a muerte por el régimen franquista aunque finalmente consiguió que le conmutaran la pena por la cadena perpetua para incluso luego poder quedar en libertad.

Educado en el seno del Partido Comunista de España
“Cuando tenía pocos años recuerdo estar en el locutorio de la cárcel de Segovia visitando a un primo mío detenido por asuntos políticos. Este era el ambiente en el que encontraba”, contaba el sacerdote.

Aunque afirmaba que sus padres no le ideologizaron, la realidad es que el ambiente le engulló. “En mi infancia fui acostumbrado a ir de manifa en manifa, de mitin en mitin y de fiesta del partido en fiesta del partido”, afirmaba. Y cuando creció un poco más su padre fue nombrado un cargo del partido y recuerda que su casa se convirtió en una especie de segunda sede del Partido Comunista.


Enrique acudía de niño a los mítines como este del Partido Comunista de España

Y este ambiente acabó marcando su personalidad. En el instituto, “había Ética o Religión e iba a Ética y me reía de los cuatro gatos que iban a Religión”.

Además de comunista, un "macarra"
Además, con la adolescencia llegaron las amistades y la creación de su pandilla que se caracterizaba por ir en “plan macarras”. Tanto es así que todos los días la Policía les cacheaba. “Era comunista, ateo furibundo, heavy metal, vestía en plan heavy e iba a discotecas heavy”, contaba.

Pero además su gran referente intelectual era Nietzsche y su “biblia” era la obra del alemán, Así habló Zaratustra. “Mi ideal era el superhombre, el ser arrogante que desprecia a los débiles”.

Todo ello conformaba en él un sentimiento de resentimiento por el que consideraba que “Jesucristo era una leyenda urbana inventada por el poder, la religión era el opio del pueblo y la Iglesia era la culpable de todos los males de la humanidad”.

Alcohol, drogas, robos...
Y mientras tanto su vida se desmoronaba. Con sus amigos bebía y bebía. Decía en su testimonio el padre Cabrera: “Empezamos a bajar peldaños en nuestra dignidad, ya me había dedicado a saquear tiendas en octavo, de ahí pasé a reventar cabinas telefónicas, el siguiente paso fue atracar a la gente en la calle”. Sin embargo, se sentía muy mal robando a la gente y pronto lo dejó.

También las drogas eran parte del día a día. Fumaba porros con sus amigos y aunque tantearon drogas más duras finalmente se quedaron en las puertas. Eso sí, el abuso con el alcohol le hizo perder el conocimiento en varias ocasiones y por ello decidió dejarlo. Aun no había cumplido los 20 años.

Su odio irracional a la Iglesia
Su pandilla se desmoronaba. Dos de sus amigos eran ya alcohólicos y las peleas entre todos eran constantes por lo que acabó refugiándose en el deporte, lo que a la postre fue su salvación en aquel momento. Lo que no cambiaba era su odio a la Iglesia. “Me acuerdo de cruzarme con sacerdotes por la calle e insultarles en la cara y también de abroncar a mi padre por haberme hecho bautizar”, contaba el padre Enrique Cabrera a los presentes.



Entonces cambió estas amistades por otra aun peor. Este nuevo amigo era, según el sacerdote, “la persona más depravada” que ha conocido nunca y con él salía de fiesta día sí y día también. Y pese a creerse feliz porque se pasaba el día riendo en realidad, “sentía un vacío tremendo, me preguntaba para qué vivir, para qué levantarme, la vida se me hacía insoportable”.

El punto de inflexión en su vida
Fue en ese gran momento de oscuridad cuando un instrumento de Dios apareció en su vida para darle un giro de 180 grados. Era amigo suyo pero no de su pandilla y llevaba sin verle año y medio. Le recordaba como un pagano, al igual que él. Pero algo había cambiado

Un día Enrique acudió a su casa y la escena la relataba así en su testimonio: “Me encontré a Juan Carlos y le vi leyendo un Catecismo, yo no daba crédito y con desprecio le dije que qué hacía con eso. Levantó los ojos y me dijo que se había hecho cristiano. Fue como una bomba atómica para mí”.

Sin embargo, habló con él y comenzaron a quedar. A Enrique le atraía esa vida que llevaba ahora su amigo, su felicidad. Y el Señor se valió de él para que se convirtiese.

Los elementos que le ayudaron en su conversión
Dios, relataba este sacerdote, se valió de tres elementos para su conversión. En primer lugar, el testimonio de un cristiano, en este caso su amigo que le hacía presente la Iglesia: “Él estaba lleno del Señor y me fue desmontando todo y presentando a Jesucristo de manera atractiva”.

El segundo elemento fue un libro sobre la Sabana Santa de Turín. Esto le marcó pues desmontó los prejuicios que el comunismo había marcado en él desde pequeño contra el cristianismo. “Era algo científico que confirmaba que Jesús no era un mito sino una persona de verdad”.

La fuerza real del Evangelio
Y el tercer punto fue el descubrimiento del Evangelio. “Fui a él aun sin tener ni idea y comencé con Mateo 1 y recuerdo que el momento clave fue el de las Bienaventuranzas, entonces me derrumbé porque sentía a Jesucristo a mi lado abrazándome”.

Sobre este punto, el padre Cabrera incidía en que “sentía que realmente había alguien a mi lado, que no estaba solo. Sentía de manera indudable que había junto a mí una presencia buena. Fue lo que me desarmó así que me puse de rodillas, pedí perdón y me alegré como nunca lo había hecho”.

El puzle de su vida empezaba a encajar
Hasta ese momento, afirmaba el ahora sacerdote, “mi vida era un puzle, y en ese caos que era mi vida todo empezó a encajar. Empecé a poder releer mi vida entera y fue un descubrimiento. Al Señor le pedí que pusiera en el lugar en el que mejor sirviera a su plan de salvación”.


Enrique Cabrera es ahora párroco en Collado Villalba

Y vaya si lo hizo. Aunque el proceso fue lento. Enrique se incorporó a la parroquia de su barrio y se apuntó a catequesis de confirmación. Y de ahí pasó a la gran confesión. Estuvo tres meses preparándose para confesar hasta que por fin dio el paso.

El Señor le pedía más
“Me confirmé, empecé a dar catequesis de primera comunión en la parroquia pero empecé a sentirme muy roñoso con el Señor, él me daba mucho y yo le daba poco así que me metí en la Adoración Nocturna y en otros grupos”, aseguraba el sacerdote. Pero seguía insatisfecho hasta que finalmente entendió que “Dios no quería más tiempo de mi vida sino mi vida”
.
Pero dar el paso al sacerdocio le costó mucho. Tenía ya una vida hecha, un trabajo que le gustaba. “Yo le dije a Dios que me pidiera cualquier cosa menos eso, yo no quería entregar mi vida del todo y el Señor insistió”. Dios finalmente venció y para Enrique ha sido la derrota más dulce pues ahora es feliz, verdaderamente feliz. Se ordenó en 1998 y ahora es él el que intenta llevar a Dios a aquel que no le conoce.

sábado, 30 de abril de 2016

Álvaro Tajadura, sacerdote y titiritero: «Ofrecemos a Jesús cada sonrisa que arrancamos a los niños» 30042016


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Evangeliza con la compañía de títeres El Papamoscas

Álvaro Tajadura, sacerdote y titiritero: «Ofrecemos a Jesús cada sonrisa que arrancamos a los niños»

Álvaro Tajadura, sacerdote y titiritero: «Ofrecemos a Jesús cada sonrisa que arrancamos a los niños»

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30 abril 2016
Natural de Burgos, España, Álvaro ha amado los títeres desde niño. Una pasión que le ha acompañado durante toda su formación como sacerdote, y sus ya cinco años de ordenación. En febrero de 2007, se lanzó a fundar con unos amigos El Papamoscas, su propia compañía de títeres, con la que quiere que los niños lo pasen bien a la vez que crezcan en valores. Su lema es "Enseñar divirtiendo”, tal y como explica a Rosa Lanoix, de la revista SúperGesto, una publicación bimestral dedicada a jóvenes y adolescentes comprometidos con la misión y los misioneros y que edita Obras Misionales Pontificias en España.

-Preséntate a nuestros lectores...-Tengo 29 años y soy sacerdote desde hace cinco. Trabajo en la parroquia del Hermano San Rafael de Burgos, donde estoy muy contento porque hay muchos niños y jóvenes. También me encargo de temas de comunicación en la diócesis de Burgos.

-¿Cuándo nace en ti la afición por los títeres?-Desde que era niño. En Burgos hay una gran tradición por los títeres y de pequeño, siempre me llevaban mis padres a verlos. En casa, además, siempre he construido mis propios muñecos: yo hacía las cabezas con papel maché y mi madre me cosía los trajes. Después empecé a inventar también con la gomaespuma y la fibra de vidrio. Muchas veces, en la parroquia, cuando era un adolescente, los usábamos en el centro de tiempo libre.



-¿En qué momento decides montar la compañía de El Papamoscas? ¿Qué pretendes con ella?-Fundamos la compañía en febrero de 2007, cuando desapareció la compañía de títeres Los Gigantillos, de la que formaba parte desde el año 2000. Burgos no se podía privar de más de cincuenta años de tradición y me lancé con unos amigos a crear El Papamoscas. Con ella queremos que los niños lo pasen bien a la vez que crezcan en valores. El lema de nuestra compañía es “enseñar divirtiendo”.

-¿Los títeres y marionetas son más que muñecos?-Por supuesto. Detrás hay un equipo de actores y personal técnico que quiere darles vida. El muñeco, por sí mismo, no habla ni se mueve. Son los actores los que les dan vida y ayudan a que el personaje sea amigo del espectador. Además, el teatro de títeres crea vínculos de amistad muy grandes entre los miembros de la compañía. La vida de El Papamoscas va más allá de las actuaciones.

-¿Se puede evangelizar con ellos?-Los títeres sirven para multitud de cosas. En El Papamoscas no anunciamos explícitamente el Evangelio, pero promovemos los valores propios del mismo: la paz, la solidaridad, el respeto por el medio ambiente, el saber escuchar el consejo de los mayores, la importancia del estudio y la cultura... Y fuera de El Papamoscas, también he usado los títeres en alguna que otra ocasión, pero a título personal, en campamentos, catequesis... Si me lo preguntas, sí, también pueden servir para evangelizar.



-¿Quiénes integráis actualmente el equipo de El Papamoscas? -Somos un grupo de amigos que nos hemos conocido, básicamente, en la parroquia o en el seminario. Somos todos amigos y nos consideramos todos iguales. En el teatro de títeres, si falla uno de nosotros, falla todo el espectáculo: tan importante es quien interpreta el papel del muñeco protagonista como el técnico de luces, el de sonido o el tramoyista. Somos como una cadena de montaje: si un eslabón se rompe, falla toda la producción.

-Disponéis de más un centenar y medio de muñecos. ¿Quién los hace? Háblanos de ellos, de cómo están hechos, de sus diferentes técnicas de manipulación.-Tenemos muñecos de todas las clases, materiales y técnicas de manipulación. La mayoría de ellos los construimos nosotros en fibra de vidrio y poliéster. Primero pensamos el muñeco, después se diseña, se fabrica, se pinta y se viste. Es un proceso largo pero emocionante, en el que cada muñeco tiene algo característico que le hace irrepetible.

-¿Tienes algún personaje preferido? ¿Por qué motivo?-Para mí, no hay personajes buenos o malos: todos son mis criaturas. Todos tienen algo especial: el malo, porque hace rabiar; y el bueno, porque es amigo de los niños y hace que el bien siempre tenga la última palabra. Pero disfruto mucho con todos ellos. Cada uno tiene su punto que le hace único. No sabría decantarme por uno en concreto.

-¿Qué montajes o espectáculos ofrece El Papamoscas? -Ofrecemos montajes para público familiar, donde todos los miembros de la familia son protagonistas. En nuestros espectáculos, queremos que todos participen y formen parte del desarrollo y ejecución de la trama. Sin el público, El Papamoscas cojearía mucho.



-¿Vais por toda España?
-Nos movemos, sobre todo, en Burgos y Castilla y León, sobre todo porque mis obligaciones como sacerdote están por encima de las actuaciones, a las que considero como un hobby, profesional, sí, pero hobby. Siempre que nos llaman y podemos intentamos atender las solicitudes que nos hacen. Estaríamos dispuestos a ir a todos los lugares donde nos invitaran.

-¿Cuántos niños y jóvenes han pasado ya por vuestros espectáculos? ¿Este teatro también les gusta a los adultos?-Los adultos vienen acompañando a los niños y a veces creo que disfrutan más que los propios pequeños. Cada verano, durante las fiestas de Burgos, una media de 900 personas desfila delante de nuestro teatro cada día. Y actuamos ocho días con ocho montajes diferentes. A esos hay que añadir las actuaciones que hemos realizado en pueblos, colegios... Creo que en Burgos, hoy por hoy, serán pocos los niños y mayores que no conozcan a Gigantín, los conejitos Camelín y Empanada y el resto de nuestros personajes.

-¿Cómo reacciona el público? ¿Qué es lo que más les sorprende, lo que más les gusta?-Nos desvivimos para que los niños disfruten. Antes de abrir el telón, los actores rezamos una pequeña oración en la que ofrecemos a Jesús cada sonrisa que arranquemos a los niños. Nos encanta hacer felices a los niños, aunque sea por unos momentos.

-Detrás de cada uno de vuestros espectáculos hay muchísimo trabajo, ¿no es así? ¿La gente se da cuenta de ello? ¿Lo valora?-Los niños son un público muy exigente, pero a la vez muy agradecido. Creo que, en general, gusta nuestro trabajo. Pero también creo que, a grandes líneas, la gente no intuye la cantidad de esfuerzo que hay detrás de una actuación de títeres: horas de ensayo, construcción de muñecos, decorados, attrezzo, montaje musical...

domingo, 13 de marzo de 2016

EL SACERDOTE (Día del Seminario 2016) 13032016

EL SACERDOTE
Cuando se piensa que solamente un sacerdote puede perdonar los pecados y que lo que él ata en el fondo de su humilde confesionario, Dios, obligado por su propia palabra, lo ata en el Cielo, y lo que él desata, en el mismo instante lo desata Dios...
Cuando se piensa que Nuestro Señor Jesucristo, en la última Cena, realizó un milagro más grande que la creación del Universo con todos sus esplendores, y fue convertir el pan y el vino en su Cuerpo y Sangre para alimentar al mundo, y que este portento, ante el cual se arrodillan los ángeles y los hombres, puede repetirlo cada día un sacerdote...
Cuando se piensa que un sacerdote hace más falta que un rey, más que un militar, más que un banquero, más que un médico, más que un maestro, porque él puede reemplazar a todos y ninguno puede reemplazarlo a él...
Cuando se piensa que un sacerdote, cuando celebra en el altar, tiene una dignidad infinitamente mayor que un rey; y que no es ni un símbolo, ni siquiera un embajador de Cristo, sino que es Cristo mismo que está allí repitiendo el mayor milagro de Dios...
Cuando se piensa que el mundo moriría de la peor hambre si llegara a faltarle ese pan y ese vino, y que eso puede ocurrir, porque están escaseando las vocaciones sacerdotales, y que cuando eso ocurra se conmoverán los cielos y estallará la Tierra, como si la mano de Dios hubiera dejado de sostenerla; y las gentes aullarán de hambre y de angustia, y pedirán ese Pan, y no habrá quien se lo dé; y pedirán la absolución de sus culpas, y no habrá quien las absuelva, y morirán con los ojos abiertos por el mayor de los espantos...
Cuando se piensa todo esto, uno comprende la inmensa necesidad de fomentar las vocaciones sacerdotales...
Uno comprende el afán con que en tiempos antiguos, cada familia ansiaba que de su seno brotase, como una vara de nardo, una vocación sacerdotal...
Uno comprende el inmenso respeto que los pueblos tenían por los sacerdotes, lo que se reflejaba en las leyes...
Uno comprende que el peor crimen que puede cometer alguien es impedir o desalentar una vocación...
Uno comprende que provocar una apostasía es ser como Judas y vender a Cristo de nuevo...
Uno comprende que si un padre o una madre obstruyen la vocación sacerdotal de un hijo, es como si renunciaran a un título de nobleza incomparable...
Uno comprende que más que una iglesia, y más que una escuela, y más que un hospital, es un seminario o un noviciado...
Uno comprende que dar para construir o mantener un seminario o un noviciado es multiplicar los nacimientos del Redentor...
Uno comprende que dar para costear los estudios de un joven seminarista o de un novicio es allanar el camino por donde ha de llegar al altar un hombre, que durante media hora, cada día, será mucho más que todas las dignidades de la Tierra y que todos los santos del Cielo, pues será Cristo mismo, sacrificando su Cuerpo y su Sangre, para alimentar al mundo.
Hugo Wast
Vídeo sobre la vocación sacerdotal


en camino
¡¡ MUCHACHO O JOVEN !!
Quiero hacerte una llamada. ¿Te has preguntado alguna vez qué vas a ser el día de mañana? Te propongo una respuesta: RELIGIOSO-SACERDOTE
¿Para qué?
Para servir a Dios a través de darte a los hermanos tan hijos de Dios como tú.
- Les puedo ayudar desde fuera.
- Ojalá fuera verdad, pero hay muchos inconvenientes, demasiadas dificultades porque uno sólo se da del todo cuando es libre y si esto es difícil siempre, más lo es dentro del ajetreo del mundo y de la familia que te quieren acaparar para sí.
¿Qué hago yo en el Seminario?
- Te preparas intelectualmente en aquello que te guste. Aprendes a ver la vida con los ojos limpios, sin excesivos egoísmos. Ves a los hombres como hermanos y amigos y no como competidores. Te encuentras con el mejor amigo: JESÚS, quien aunque tú le falles, Él no te quita la mano ni en el llano ni en la cuesta arriba.
- El Seminario debe ser muy aburrido; no hay chicas, la vida diaria tiene que ir al son de campana; las discotecas, los bailes...
¿Y qué más?
Conozco la vida de los seminarios y ni la falta de chicas, discotecas o el rígido pero también flexible horario no impiden que los muchachos y jóvenes vivan felices. Todas estas carencias a las que tienes miedo se diluyen en la oración y en la eucaristía, en el trabajo de catequesis, en la dedicación a los pobres en las organizaciones caritativas, en la alegría de la familia viéndote que eres feliz sin haber dejado de ser muchacho y joven a la vez.
- Mis padres perderán un hijo.
- Tus padres ganarán un hijo; puedes estar seguro, porque tu cariño no tendrá que dividirse con otras gentes. Cuando se ama a Dios, los demás, comenzando por la familia, se convierte en el centro preferencial de nuestro pensamiento.
- ¿Viven alegres los seminaristas?
- Te diré lo que Jesús: "Ven y lo verás". No sé si te lo creerás, pero cuando los demás jóvenes de tu edad ven la alegría y la disponibilidad con la que viven no digo que se sientan frustrados con su vida, pero sí un tanto envidiosos de la felicidad de los seminaristas, que no destruyen su vida en una especie de cárcel, sino que la construyen viviendo en el mundo, entre la gente, pero diferenciándose por su fe y sus modos de actuar del resto de muchachos y jóvenes.
- Los seminaristas tienen que ser aburridos; no se divierten
- ¿ Quién dice semejante tontería ? Te vuelvo a repetir: "Ven y lo verás". Comprobarás en un corto tiempo que este tipo de fábulas no cuajan en el Seminario. Son muchachos y jóvenes como tú, pero no tontos. A lo sumo antagónicos con la forma de pensar y actuar de los de su edad. ¿Está claro? Anímate, que no vas a entrar en una cárcel ni en un reformatorio, sino en una institución en la que se vive la vida de joven bajo la guía de Dios y de buena gente. Si no me crees por prejuicios, peor para tí. Pero como te deseo lo mejor, anímate y llama a la puerta del Seminario. Te aseguro que serás feliz.
- ¿Sólo valen los buenos y humildes?
- Y los inquietos, los enamoradizos (aunque estos lo tienen algo más difícil), los rebeldes, los contestones, los listos y los menos inteligentes. Los poco generosos, si permanecen en su egoísmo, no; estos son los únicos que no valen, porque esto requiere generosidad para darse a los demás.

Nota: Si por cualquier motivo, deseas ponerte en contacto con los PP. Reparadores, puedes hacerlo escribiendo a:
Seminario San Jerónimo
Sacerdotes del Corazón de Jesús (PP. Reparadores)
37800 ALBA DE TORMES (Salamanca)
Tel. 923 300 135

DÍA DEL SEMINARIO 2016  (Oración)
Día del Seminario 2016
Dios Padre, que esperas con los brazos abiertos a cuantos se acercan a Ti, reconociendo su debilidad y su pecado.
Ayuda a quienes tú eliges como ministros del perdón para que, respondiendo con generosa entrega, modelen su corazón con el signo de la compasión, la comprensión y el amor.
Hazlos humildes ministros tuyos, presencia de tu misericordia en medio de este mundo, para que hagan eficaz en él la fuerza de tu fidelidad y de tu amor.
Marca su vida con el signo de una compasión que no solo comprende el sufrimiento, sino que acude a socorrer a cuantos sufren.
Transforma toda su persona en manos que acogen y acarician para ser «misericordiosos como el Padre».
Por Cristo, tu Hijo, nuestro Señor, que se entregó por nuestra salvación. Amén.


Datos estadísticos ofrecidos en 2016
En 2015 aumentó el número de ordenaciones sacerdotales en España: hubo 150 nuevos sacerdotes, 33 más que en 2014, año en el que se contabilizaron 117.

 Así lo afirmó este martes la Conferencia Episcopal Española (CEE), que recuerda que en España hay 1.203 seminaristas menores, en edades adolescentes, y 1.300 seminaristas mayores que durante el curso 2015-2016 estudian filosofía y teología. La cifra es mayor entre los más jóvenes y descendió en el resto, pues en el anterior eran 1.142 y 1.357, respectivamente, aunque según el Episcopado se debe la ordenación de los seminaristas mayores.

Este curso se han ordenado 150 nuevos sacerdotes, 33 más que en el curso anterior. En 2014 los ordenados fueron 117; en 2013, 131; 130 en 2012 y 122 en 2011.

 El total de en 2014-2015 fue de 1.357, cifra que consolidó el aumento de aspirantes al sacerdocio por cuarto año consecutivo.

 En el curso 2012-2013 hubo 1.307 seminaristas y en 2011-2012 había 1.278 seminaristas.

En el curso 2015-2016 han ingresado en los seminarios mayores españoles 270 nuevos seminaristas. En los seminarios menores las entradas nuevas han sido de 370.

 En 2014-2015 fueron 262 las entradas en el seminario menor. El total de estudiantes en los seminarios menores en 2015-2016 es de 1203.

 Estos datos se hacen públicos coincidiendo con la celebración del Día del Seminario, el 19 de marzo, festividad de San José, aunque en las diócesis se celebra el día más cercano (13 de marzo para que, en esta ocasión, no coincida con el Domingo de Ramos). En ese marco, la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades ha editado los materiales que, en el Año de la Misericordia, lleva por lema ‘Enviados a reconciliar’..

UN DÍA DE LA VIDA DE LOS SEMINARISTAS
(El artículo procede del semanario Paraula)
Un año más, celebramos el día del Seminario. Álvaro Almenar, de Valencia, Antonio Márquez, de L'Olleria, y José Miguel Peris, de Torrent, son tres de los 82 seminaristas que en la actualidad hay en el Seminario Mayor de Moncada (España). Estos tres jóvenes, de diferentes cursos, nos cuentan cómo se desarrolla su vida en el seminario.
Una familia de 82 hermanos
Álvaro, Antonio y José Miguel coinciden en señalar que el ambiente entre todos ellos es muy bueno. "Somos como una gran familia de 82 hermanos. Nos llevamos muy bien. Vivimos en auténtica comunión. Nos conocemos todos y podemos hablar entre nosotros con total confianza, aunque pertenezcamos a distintos cursos. Incluso, tenemos la experiencia de que la relación entre nosotros continúa cuando los compañeros dejan el seminario al ser ordenados y enviados a los pueblos. Desde luego, eso no impide que de vez en cuando surja algún problema entre nosotros o nos enfademos, exactamente igual que en cualquier familia".
Los seminaristas se levantan temprano. A las 7'30 h. han de estar preparados para el rezo de laudes. A las 8 desayunan y, rápidamente, se van al autobús que los recoge en el seminario para llevarlos a Valencia, a la facultad de Teología San Vicente Ferren Allí, cada uno acude a sus clases. Al terminar vuelven al seminarío para comer La tarde se distribuye entre el estudio, tiempo libre y actividades complementarias. Estas últimas tienen una hora de duración y son distintas cada día de la semana: lunes, deporte; martes, lenguas clásicas (latín y griego); miércoles, lenguas modernas (inglés y francés); jueves, solfeo y canto; viernes, complemento de los estudios teológicos. A las ocho menos cuarto vuelven a reunirse todos los seminaristas para el rezo de vísperas y celebración eucarística. Tras la cena, que es a las nueve, disponen de tiempo para el estudio, hasta las once en que ya han de permanecer en silencio.
Cada seminarista se encarga de arreglar y limpiar su habitación así como de lavar y planchar su ropa. Las habitaciones son individuales y muy sencillas, pero cómodas: "Tenemos dos mesas, dos sillas, armario, estantería para los libros y cama".
Los seminaristas pertenecen a una comisión de trabajo libremente elegida: informática, para el mantenimiento de los ordenadores; liturgia, para preparar las celebraciones; de biblioteca, para su mantenimiento y organización; de cultura, para preparar charlas y visitas culturales; de misiones, para organizar actividades que fomenten el espíritu misionero; de jardinería, para la limpieza y aseo del jardín; etc.
Además de pertenecer a una comisión, cada uno está encargado de prestar un servicio: prensa, teléfono, correo, preparación del café, asistencia a los enfermos, deportes, etc.
Vacaciones
Las vacaciones de los seminaristas son como las de cualquier otro estudiante. Además, disponen de un fin de semana libre cada quince días, y todos los domingos por la tarde los tenemos libres y los aprovechamos para ir a pasear, tomar un café, salir al cine y los que viven cerca pueden ir a sus casas.
Durante el tiempo libre pueden disfrutar de las instalaciones del seminario: sala de ordenadores, biblioteca, gimnasio, frontón, piscina, cancha de baloncesto, de fútbol y sala de televisión.
Para dar a conocer la vida en el seminario, durante este curso se están celebrando 'misas de puertas abiertas un domingo al mes y retiros vocacionales de fin de semana.

Ofrecimiento del Verbo Encarnado
Padre Santo, por las manos de María te ofrecemos como víctima al Verbo
Encarnado, en quien tienes todas tus complacencias. Impulsados por la
caridad que el Espíritu Santo ha derramado en nuestros corazones, nos
ofrecemos constantemente en su unión como hostias vivas y nos sacrificaremos
por tu amor en las ocasiones que se nos presenten, implorando gracias para
el mundo y la Iglesia, especialmente para los sacerdotes.
Jesús, Salvador de los hombres ¡Sálvalos!

Oración por los sacerdotes del Cardenal Richard Cushing 
Dios Todopoderoso y Eterno, mira con amor el rostro de tu Hijo y por amor a El que es el Sumo y Eterno Sacerdote ten misericordia de tus sacerdotes.
Acuérdate oh compasivo Señor que ellos son sino frágiles y débiles seres humanos. Remueve en ellos el don de la vocación que de modo admirable se consolidó por la imposición de las manos de tus Obispos.
Manténlos siempre cerca de tí. No permites que el enemigo les venza, para que nunca se hagan participes de la más mínima falta contra el honor de tan sublime vocación. Señor Jesús, te pido por tus fieles y fervorosos sacerdotes así como por los sacerdotes infieles y tibios; por los sacerdotes que trabajan en su propia tierra o los que Te sirven lejos, en lugares o misiones distantes; por tus sacerdotes tentados, por los que sienten la soledad, el tedio o el cansancio; por los sacerdotes jóvenes o por los que estén a punto de morir así como por las almas de sacerdotes en el purgatorio.
Pero sobretodo, te encomiendo los sacerdotes que más aprecio: el sacerdote que me bautizó o me ha absuelto de mis pecados; los sacerdotes a cuyas misas he asistido y me han dado Tu Cuerpo y Sangre en la Comunión; los sacerdotes que me han aconsejado, me han consolado o animado y aquellos a quienes de alguna forma les estoy más en deuda.
Oh Jesús, mantenlos a todos cerca de tu Corazón y bendícelos abundantemente en el tiempo y en la eternidad. AMEN