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viernes, 6 de septiembre de 2019

La conmovedora carta que un anciano abandonado en un asilo dejó al morir

La conmovedora carta que un anciano abandonado en un asilo dejó al morir

manos de un anciano tomando un baston

Uno de sus enfermero encontró una hoja doblada por el anciano, la leyó y decidió enseñársela a sus colegas que compartir la lección

  
Es una historia que encontramos al navegar por la red, es la historia de un anciano que, como mucho otros, terminó su vida en un asilo, olvidado por todos, comenzando por su familia que lamentablemente lo visitaba raramente.
Es la historia de Mak Filiser que una mañana, en su soledad, volvió a la casa del Padre, y mientras los enfermeros que lo cuidaban, quizá con benevolencia pero también con mucha superficialidad, encontraron una hoja doblada. Uno de ellos, tras leerlo decidió enseñársela a los colegas, como advertencia, como lección para encontrar tiempo de cuidar no sólo el cuerpo, sino el espíritu de las personas que están a su cargo
La hoja era una poesía con el título: "escorbútico viejo"
¿Qué ves enfermero? ¿Qué ves? ¿Qué estás pensando… cuando me miras?
¿Ves un hombre viejo, irritable… no muy sabio, con hábitos inciertos… con ojos lejanos? Que regatea con la comida…y no responde, cuando dices en voz alta…¡espero que la pruebes! ¿Y que pierde un calcetín… o lo zapatos? Que a veces resistiendo y a veces no… te permite hacerlo a tu manera, bañarse y comer… ¿así para llenar el largo día?
¿Es esto que estás pensando? ¿Es esto que ves?
Abre los ojos enfermero… no me estás mirando a mí. Acepté el regalo de nacer… y comí según su agrado
He sido un niño de 10 años… con un padre y una madre, hermanos y hermanas… que se amaban.
Un joven de dieciséis años… con las alas a los pies soñaba que pronto… encontraría a una mujer para amar.
Fui un esposo de veinte años… con el corazón que se me salía por el pecho.
A los veinticinco años… tuve junto a mí a mi esposa que necesitaba de mí para seguir adelante… y tuve una casa y era realmente feliz.
Un hombre de treinta años… mis hijos crecieron rápidamente, unidos entre ellos… con una relación que debería durar.
A los cuarenta años, mis jóvenes hijos… crecieron y siguieron sus caminos, pero mi mujer se quedó junto a mí… para ver que todo fuera bien.
A los cincuenta años, una vez más… los niños jugaban sentados en mis piernas, y luego me llegaron los días oscuros, mi mujer murió.
Miraba el futuro…y sentía escalofríos de terror.
Y crecieron mis hijos…y también sus hijos. Y hoy pienso en los años transcurridos… y al amor que conocí.
Ahora son un hombre viejo.. y la naturaleza ha sido cruel
Es una burla la vejez… te miran todos como si fueras un imbécil.
El cuerpo se deshace… la gracia y la fuerza, desaparecen.
Pero dentro de esta carcasa vive aún un joven, y de vez en cuando… mi corazón se inflama y me vuelvo incierto.
Recuerdo las alegrías… recuerdo el dolor. Y estoy amando y viviendo… la vida de nuevo.
Pienso en los años, que siempre son muy pocos… y que pasaron rápidamente.
Y aceptar el hecho desnudo y crudo… que nada puede durar.
Por lo tanto, gente abran los ojos… abran y vean. No ven un nuevo viejo e irritable. Miren más de cerca… ¡me ven…a mí!
No abandonemos a nuestros ancianos, no los dejemos en la soledad que a menudo la vejez obliga a sufrir.
Recordemos que son personas, con una vivencia, una sabiduría, una historia que contar…
 
 
Publicado originalmente en: Aleteia español, autor: Aleteia

domingo, 28 de julio de 2019

Ancianos pero dichosos

Ancianos pero dichosos

ancianos pero dichosos
Dichoso el anciano que valora su ancianidad, porque en su atardecer sabrá dar gracias a Dios por el gran don de la vida.
Dichoso el anciano que es portador de paz y energía creadora, porque contribuirá hasta el último momento a la construcción del mundo.
Dichoso el anciano que se mantiene optimista, porque no tendrá la sensación de haber desperdiciado su vida.
Dichoso el anciano, que se acerca al sufrimiento de los demás, porque nunca carecerá de compañía.
Dichoso el anciano que no fomenta el egoísmo de vivir buscando sus seguridades, porque las encontrará cubiertas todas por añadidura.
Dichoso el anciano que viviendo su pobreza siembra alegría a su alrededor, porque conocerá el gozo de vivir.
Dichoso el anciano que acepta con mirada confiada y serena sus limitaciones, porque descubrirá la felicidad de la sencillez.
Dichosos y felices todos los ancianos que encontrándose solos y abandonados continúan amando porque se sentirán amados por Dios.

Plegaria para la tercera edad

Bendice, Señor, a los que tienen comprensión de mis pasos vacilantes y mis manos temblorosas.
Bendice a los que saben que hoy mis oídos van a sufrir para entender a otros.
Bendice los que apartan los ojos, como si no vieran, cuando se me cae el café del desayuno.
Bendice a los que nunca me dicen: es la segunda vez que cuentas lo mismo.
Bendice a los que tienen el don de hacerme evocar los días felices de otros tiempos.
Bendice a los que hacen de mí un ser amado, respetado y no abandonado.
Bendice a los que adivinan que no sé ya cómo encontrar fuerzas para llevar mi cruz.
Bendice a los que endulzan con su amor los días que me quedan de vida, en este viaje hacia la casa del Padre.
Web católico de Javier

miércoles, 1 de mayo de 2019

Viejos (Rosa Montero) Reflexión

Viejos
Rosa Montero
Aterra pensar en esos ancianos que no tienen a nadie y viven encerrados en sus casas, llenos de pena y miedo por su debilidad y su abandono

VEO EN EL TELEDIARIO que uno de cada cinco reclusos japoneses es mayor de 65 años. Por lo visto delinquen y reinciden para que les metan presos y poder estar así cuidados, con comida y compañía. Qué tremenda desesperación hay que experimentar para sentir que la cárcel es un hogar. Esto me ha hecho recordar una nota que tomé (y que nunca usé) en 2013: el ministro de Finanzas nipón, Taro Aso, pidió a los ancianos que se murieran pronto para apoyar la reforma de la Seguridad Social. Por las mismas fechas, un informe del Fondo Monetario Internacional se quejaba de que vivíamos demasiado. Cierto, no hay manera de hacer unos presupuestos apañados con este empecinamiento de la vida en vivir. Hace 30 años yo bromeaba diciendo que a mi generación la iban a terminar gaseando, porque íbamos a ser muchos viejos muy viejos sin que aún se hubiera sabido resolver el problema de cómo cuidarnos. Pues bien, se diría que hoy estamos a un paso, no ya del exterminio, que hasta sería más piadoso, sino de una crueldad, un descuido y un maltrato propio de los nazis, como demuestran las espantosas, insoportables imágenes de los abusos en la residencia geriátrica Los Nogales.

Lo de los presos sin duda está relacionado con el hecho de que los japoneses son el pueblo más longevo del mundo. Pero los españoles estamos cerca. Somos el cuarto país con más esperanza de vida del planeta, tras Suiza y Singapur, y, según un estudio de The Lancet, podemos alcanzar el primer puesto en 2040. O sea: es muy posible que, en efecto, mi generación bata los récords en ancianidad, esto es, en carcamales hechos polvo, viviendo solos, indefensos y con pensiones de miseria. Si es que aún tenemos pensiones. Hurra por ese primer puesto. Antes llegar a viejo era un orgullo, pero ahora ser viejo es un problema.

Según un informe del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas) de 2019, en España hay casi nueve millones de personas mayores de 65 años, un 19% de la población. Y la sociedad envejece a toda prisa. Hoy la media de edad del país es de 43 años, mientras que en 1970 era de algo menos de 33 años. Por añadidura, los octogenarios son ya el 6% de la población, y hay más de 11.000 centenarios en nuestro país, la mayoría mujeres, porque superamos en longevidad a los hombres en un 32%, y la diferencia es mayor conforme aumenta la edad. Pero ese triunfo de la resistencia no es por lo general un regalo, porque vivimos mucho pero en malas condiciones. Físicas y económicas.
Y es que ser viejo es muy caro. La estancia en esa casa de los horrores que era Los Nogales podía llegar a costar más de 2.000 euros al mes. Según el CSIC, hay cerca de 370.000 plazas en residencias geriátricas, 4 por cada 100 ancianos, incluyendo privadas y públicas. No parecen muchas. De cuando en cuando saltan a los medios denuncias de malos tratos en esos centros, y, reconozcámoslo, todos sospechamos que pueden ser más habituales de lo que parece. Todos intentamos no pensar en esos aparcaderos de seres indefensos que, por otra parte, muchas veces son inevitables, porque el estado del anciano impide su cuidado en casa.

Los Nogales ha sido un caso clamoroso y los empleados investigados por la Fiscalía, Mónica Moya Pérez, Bryan Israel Noboa Calle y María Josefa Trueba López, están acusados de comportamientos de un sadismo repugnante. A ellos los despidieron, pero aún más grave me parece que la dirección de la residencia no cursara a la comunidad las denuncias recibidas. Aterra pensar que sin duda conocemos, sin saberlo, a gente así de (supuestamente) mala. Gente que ejerce el daño y gente que prefiere mirar hacia otro lado. Y siendo todo esto doloroso y terrible, aún hay algo peor, y son todos esos ancianos que no tienen a nadie y que viven encerrados en sus casas, llenos de pena y miedo por su debilidad y su abandono. Tan presos como los reclusos japoneses y dependiendo de la generosidad de una vecina que les suba la compra de vez en cuando (el 17% de los hombres mayores y el 30% de las mujeres viven solos). Pero todos estos, claro, nos hacen el favor de sufrir en silencio y en la invisibilidad de sus domicilios. Su dolor nunca llegará a la Fiscalía. Son nuestros maltratados.

El País Semanal, 28 de abril de 2019

martes, 5 de diciembre de 2017

El Vídeo del Papa, intención de oración de diciembre: “Por los ancianos” 04122017

El Vídeo del Papa, intención de oración de diciembre: “Por los ancianos”

Intención de oración de diciembre: “Por los ancianos”. - ANSA
04/12/2017 14:30
De Renato Martinez, SpC
La Red Mundial de Oración del Papa publicó “El Video del Papa” con la intención de oración del Santo Padre para el mes de diciembre, en el que invita a orar a todos juntos, “por los ancianos”.
“Tengamos presentes a nuestros ancianos – señala el Papa – para que sostenidos por las familias e instituciones, colaboren con su sabiduría y experiencia a la educación de las nuevas generaciones”. Además, en el video, el Obispo de Roma recuerda que, “a ellos se les ha confiado transmitir la experiencia de la vida, la historia de una familia, de una comunidad, de un pueblo”. Sin olvidar, advierte el Santo Padre que, “un pueblo que no cuida a los abuelos y no los trata bien es un pueblo que ¡no tiene futuro!”.
Escuchemos el comentario del Papa Francisco a la intención de oración para este mes de diciembre de 2017:
 
Intención de oración de diciembre: Por los ancianos
“Un pueblo que no cuida a los abuelos y no los trata bien es un pueblo que ¡no tiene futuro!
Los ancianos tienen la sabiduría.
A ellos se les ha confiado transmitir la experiencia de la vida, la historia de una familia, de una comunidad, de un pueblo.
Tengamos presentes a nuestros ancianos, para que sostenidos por las familias e instituciones, colaboren con su sabiduría y experiencia a la educación de las nuevas generaciones”.

    sábado, 16 de enero de 2016

    El Santo Padre visita por sorpresa una residencia de ancianos 15012016

    El Santo Padre visita por sorpresa una residencia de ancianos
    Francisco se ha reunido esta tarde con unas 30 personas en un centro para mayores en la periferia de Roma
    ENERO 15, 2016BY REDACCIONEL PAPA FRANCISCO
    1452873037076
    Fotografía De La Página Web De Jubileo De La Misericordia


    El Año de la Misericordia sigue adelante, también con gestos concretos por parte del Santo Padre. Después de abrir la Puerta Santa en un centro de Cáritas el pasado 18 de diciembre, este viernes el papa Francisco ha llegado por sorpresa a una residencia de ancianos en la periferia de Roma, para visitar a unas 30 personas que viven allí.

    Un visita imprevista  –como informa la página web oficial del Jubileo– que ha sorprendido a todos y ha hecho comprender lo importante que son las palabras del Pontífice contra la ‘cultura del descarte’ y el gran valor que las personas ancianas y los abuelos poseen en la Iglesia y en la sociedad.
    A continuación ha visitado un centro no hospitalario, donde son atendidas 7 personas en estado vegetativo asistidas por sus familiares. También este gesto –explica la nota– tan profundamente humano del papa Francisco, testimonia el gran valor de la vida humana y de la dignidad con la que debe ser siempre respetada.
    Con esta visita sorpresa, comienzan así los gestos de misericordia que el Santo Padre realizará un viernes al mes durante el Año Jubilar, que trazará las obras de misericordia.

    domingo, 18 de octubre de 2015

    La ancianidad es para ser fecundo: 7 enseñanzas bíblicas y 5 ideas prácticas para mantenerse activo

    España es un país oficialmente envejecido desde el año 2000

    La ancianidad es para ser fecundo: 7 enseñanzas bíblicas y 5 ideas prácticas para mantenerse activo

    La ancianidad es para ser fecundo: 7 enseñanzas bíblicas y 5 ideas prácticas para mantenerse activo
    La tercera edad debe ser una etapa vital de fecundidad y de servicio maduro, especialmente ayudando y enseñando a los jóvenes

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    2 octubre 2015
    El índice de longevidad en España ha alcanzado su máximo histórico (114%), lo que significa que por cada 100 menores de 16 años, se contabilizan 114 mayores de 64.Desde el año 2000, España es un país oficialmente envejecido, lo que significa que cuenta desde entonces con más personas en edad de jubilarse que con jóvenes. Se calcula que en 2030 los mayores de 65 supondrán el 30% de la población, frente al 18% actual.

    La Biblia y la Iglesia por lo general no hablan mucho de la ancianidad como época de descanso, sino que más bien exhortan una y otra vez a que sea época de fecundidad, de maduración, de enseñar y compartir y de oración.

    Juan Pablo II exhorta a ser activos
    El Papa Juan Pablo II el 23 de marzo de 1984 en una audiencia a unos ocho mil ancianos dejó constancia de la preocupación de la Iglesia por los mayores: “No os dejéis sorprender por la tentación de la soledad interior. A pesar de la complejidad de vuestros problemas [...], las fuerzas que progresivamente se debilitan, las deficiencias de las organizaciones sociales, los retrasos de la legislación oficial y las incomprensiones de una sociedad egoísta, no estáis ni debéis sentiros al margen de la vida de la Iglesia, o elementos pasivos en un mundo en excesivo movimiento, sino sujetos activos de un periodo humana y espiritualmente fecundo de la existencia humana. Tenéis todavía una misión que cumplir”

    Lo que enseña la Biblia
    En el Antiguo Testamento se considera al anciano sobre todo como un maestro de vida: “Dice la sabiduría a los ancianos: la corona de los ancianos es su rica experiencia, y el temor del Señor, su gloria” (Eclo 25, 7-8).

    Además, el anciano es transmisor de la sabiduría de Dios: “¡oh Dios!, hemos oído, nos contaron nuestros padres la obra que tú hiciste en sus días” (Sal 44, 2).

    Anunciando la fe a los jóvenes, los ancianos conservan fecundidad. “En la vejez seguiré dando frutos, lozano y frondoso, para proclamar que justo es el Señor, mi Roca, en quien no existe la maldad? (Sal 92, 15-16).

    La Biblia anima a escuchar a los ancianos: “No desprecies las sentencias de los ancianos”(Eclo 8, 11), “pregunta a tu padre, y te enseñará; a tus ancianos, y te dirán” (Dt 32, 7).

    La Biblia enseña también a atender a las personas mayores. “Hijo, acoge a tu padre en su ancianidad, y no le des pesares en su vida. Si llega a perder la razón, muéstrate con él indulgente y no le afrentes porque estés tú en plenitud de fuerza” (Eclo 3, 14-15).



    Los ancianos representan, desde el punto de vista bíblico, al menos 7 enseñanzas positivas si se saben vivir desde la sabiduría de la Palabra de Dios. María Ángeles Infante, de las Hijas de la Caridad, las ha seleccionado así.

    1) Hay que respetar al anciano (Lv 19,32)
    “Ponte en pie ante las canas, [...] y honra a tu Dios?”, leemos en Levítico 19. “Honra a tu padre y a tu madre” (Dt 5,16) es una exhortación potente. Eclesiástico (Eclo 3, 1-16) es contundente: ”Quien desampara a su padre es un blasfemo, un maldito del Señor quien maltrata a su madre”.

    2) Los ancianos nos enlazan al pasado:
    El Salmo 44 afirma: “Nuestros antepasados nos contaron la obra que realizaste en sus días”. Dios se presenta ante Moisés remitiéndose a una relación previa: “Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob” (Ex 3,6). El hijo, el joven encuentra a Dios a través de los padres, de los ancianos.

    3) En la ancianidad hay fecundidad y servicio
    “En la vejez seguirán dando fruto”, dice el salmo (Sal 92 [91], 15). Del vientre estéril de Sara y del cuerpo centenario de Abraham nace todo un pueblo para Dios (como recuerda Rom 4,18-20). Del vientre estéril de Isabel y de un padre mayor, Zacarías, nace Juan el Bautista, precursor de Cristo. Hay mucho por ver y por hacer en la ancianidad: “Le haré disfrutar de larga vida, y le mostraré mi salvación”, promete Dios en un salmo (Sal 91 [90], 16).

    4) La ancianidad enseña a todos que esta vida es fugaz 
    El libro sapiencial del Eclesiástico nos recuerda: “Ten en cuenta a tu Creador en los días de tu juventud, antes de que lleguen los días malos” (Eclo 12,1). El salmista recuerda con todo realismo que la vida pasa rápido: “Setenta años dura nuestra vida, y hasta ochenta llegan los más fuertes; pero sus afanes son fatiga inútil, pues pasan pronto, y nosotros nos desvanecemos” (Sal 90 [89], 10). Por eso la Escritura propone mirar a Dios, y no a las cosas mundanas. 

    5) La ancianidad prepara para morir con visión sagrada
    “Abraham murió en buena vejez, colmado de años, y fue a reunirse con sus antepasados” (Gn 25,7). Esta escena muestra una muerte serena que redondea una vida plena. Cristo, que promete la Resurrección (y la ejemplifica) da aún más esperanza y hace más sagrado el morir, que no es mera biología. “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo el que está vivo y crea en mí, jamás morirá” (Jn 11,25-26)

    6) La ancianidad es tiempo de verdadera sabiduría vital
    “Enséñanos a calcular nuestros días para que adquiramos un corazón sabio”, dicen los salmos (Sal 90 [89], 12). No basta con cumplir años para crecer en sabiduría: hay que reflexionar sobre ellos bajo la enseñanza de Dios (“enséñanos a calcular nuestros días” significa “enséñanos a aprender de lo que vivimos y de lo que nos queda por vivir”).

    7) La ancianidad enseña a confiar en Dios:
    Un anciano reza en el Salmo: “A ti, Señor, me acojo; no quede yo avergonzado para siempre” (Sal 71 [70], 1). La ancianidad es una época para desengañarse finalmente de muchas vanidades y propagandas falsas y confiar en el Creador de la vida. Muchos santos de actividad incansable en su vejez se consolidan como rezadores incansables (Luisa de Marillac, Vicente de Paúl, Catalina Labouré y muchos otros).

    Todas estas enseñanzas preparan al anciano cristiano para dar fruto fecundo, alegre y sereno en sus últimos años.



    Ideas prácticas para tener buen ánimo
    Hay además algunas recomendaciones prácticas que ayudan a vivir la ancianidad con buen ánimo. Hay que tener en cuenta que se trata de una etapa en la que se viven cambios físicos, hormonales, emocionales, de rutinas... y acontecimientos inquietantes: mueren seres queridos, se pierde autonomía, a menudo se cambia de domicilio… Los expertos recomiendan:

    1. Apoyar al anciano durante el proceso de vejez
    Apoyar significa acompañar, estar ahí, aportar buen humor, escuchar, consolar… Evitar la soledad y los ambientes dañinos.

    2. Es bueno que las personas mayores se relacionen con otras de su edadClubes de lectura o costura, centros de día, reuniones de amigos… y por supuesto, la parroquia, son espacios para compartir experiencias y sentimientos con iguales, lo que resulta siempre emocional y psicológicamente muy sano. Los grupos del movimiento "Vida Ascendente" en muchas parroquias están especialmente orientados a vivir esta etapa en clave cristiana y en compañía.

    3. Realizar actividad, mantenerse activo el mayor tiempo posibleEstar activo reduce los riesgos de depresión. Puede acudirse a clases de gimnasia, talleres de memoria, salir a pasear, coser, o hacer pasatiempos. Todo eso mejora el flujo sanguíneo y promueve el buen estado de ánimo. Al anciano cristiano no le faltarán además actividades evangelizadoras, caritativas o de oración en las que participar.

    4. Hay alimentos que previenen la depresión
    Dicen los psicólogos que el pescado azul, la avena, el arroz integral y la fruta rica en vitamina C como el limón, la naranja y el kiwi, ayudan a mantener un mejor estado de ánimo.

    5. Tomar el sol y reír
    Son dos cosas que por lo general no cuestan dinero y siempre resultan beneficiosas para el ánimo y la salud. España, que es un país donde abunda el sol y el humor, es también un país de gran longevidad.  Estas medidas ayudan a que se cumpla la oferta de Dios: “Le haré disfrutar de larga vida, y le mostraré mi salvación” (Salmo 91 [90], 16).

    martes, 6 de enero de 2015

    Joven italiano conmueve redes sociales con foto donde carga a su abuela enferma 0501205

    Joven italiano conmueve redes sociales con foto donde carga a su abuela enferma


    ROMA, 05 Ene. 15 / 04:23 pm (ACI).- “Una vez tú me tuviste sobre tus piernas y ahora lo hago yo, abuelita”, es la leyenda con la que Giancarlo Murisciano, un joven italiano de 28 años, acompaña la foto donde se le ve cargando a su abuela enferma el 31 de diciembre mientras espera el Año Nuevo; una imagen que ha conmovido las redes sociales con cerca de medio millón de “me gusta” en su cuenta de Facebook.
    “Esto también es amor. Quizá no fue el mejor 31 de diciembre de mi vida, pero esto también es parte de ella. Una vez tú me tuviste sobre tus piernas y ahora lo hago yo, abuelita, sin vergüenza ni miedo, pero recordar a todos que la vida deber ser vivida y combatida”, escribió el joven en el post que dedica a su abuela Antonia de 87 años, enferma de Alzhéimer.
     
    Giancarlo, que prefirió pasar el Año Nuevo con su abuela antes que salir a alguna fiesta, añadió que “es fácil escribir palabras en el Facebook u otras…en la vida se debe estar presente siempre y en cualquier circunstancia... este es mi deseo para el 2015: La presencia de alguien al lado que te pueda proteger y confortar, pero también estar feliz y sonriente con nosotros”.
    Posteriormente, en declaraciones al diario italiano Corriere della Sera, Giancarlo contó que creció en la casa de sus abuelos. “Tenía una habitación en su casa para ayudarlos, pero han sido ellos los que durante muchos años me han dado mucho más de lo que podía ofrecerles yo", afirmó.
    La foto ha sido compartida cerca de 50.000 veces y tiene 1.400 comentarios en los que le agradecen el gesto de acompañar a su abuela enferma.
    Como se recuerda, en diversas ocasiones el Papa Francisco ha llamado a los jóvenes a pasar tiempo con los ancianos, a quienes la “cultura del descarte” busca sacar a los abuelos.
    “Hoy, más que nunca, la Iglesia debe dar ejemplo a toda la sociedad del hecho de que los ancianos, a pesar de los ‘achaques’ inevitables, a veces graves, son siempre importantes, es más, son de hecho indispensables”, expresó el Santo Padre en noviembre de 2013.

    viernes, 29 de agosto de 2014

    Obispo pide a los abuelos participar con su sabiduría en la vida de la Iglesia 29082014

    Obispo pide a los abuelos participar con su sabiduría en la vida de la Iglesia

    MÉXICO D.F., 28 Ago. 14 / 11:29 pm (ACI/EWTN Noticias).- El Responsable de la Dimensión Episcopal para la Familia de México, Mons. Francisco J. Chavolla Ramos, invitó a los ancianos y abuelos a formar parte de la vida de la Iglesia, fortaleciendo a las familias con su sabiduría y la transmisión de la fe.
    “Que en ningún hogar mexicano falte la palabra sabia, caritativa, prudente y testimonial de los abuelos. Que nuestra sociedad siga contando con un caudal de tradición que nos reúna, encuentre y sobre todo nos descubra el verdadero sentido de la vida” expresó el Prelado en un mensaje con ocasión del Día del Abuelo -conocido también como Día del Adulto Mayor-, y que se celebra este 28 de agosto.
    Mons. Chavolla afirmó que “la tarea de educar a los hijos nunca termina. Al principio de la vida, cuando son niños, las enseñanzas son muy prácticas: instruirlos a comer, caminar, vestirse, sentarse, lavarse, etc. Sin embargo cuando más crecen, el desafío es más profundo y más humano, pues hay que ayudarlos a entender los grandes rasgos de ser persona, pero sobre todo a sobrellevar la vida, que es un torrente de oportunidades, limitaciones, alegrías y por supuesto adversidades”.
    El Prelado recordó que en su homilía del 19 de noviembre de 2013, el Papa Francisco destacó que “los ancianos son los que traen la historia, que nos traen la doctrina, que nos traen la fe y que la dejan en herencia. Son los que, como el buen vino envejecido, tienen esta fuerza dentro para darnos una herencia noble”.
    Los exhorto, expresó Mons. Chavolla, “a seguir participando de cada una de sus parroquias, capillas y comunidades eclesiales. No solamente necesitamos fortalecer la vida de las familias, Iglesias domésticas, sino también el servicio que la Iglesia presta al mundo, en una dinámica de misión permanente, transmitiendo el amor de Cristo a cada uno de los hombres y mujeres de este tiempo”.
    En ese sentido, invitó a pedir “a los Abuelos Santos: Simeón, Ana, Policarpo y Eleazar,  la gracia de custodiar, escuchar y venerar a nuestros antepasados. Dios bendiga su vida, su paz y sobre todo su alegría, con la presencia del Dios Uno y Trino”.
    La importancia que el Papa Francisco da a los adultos mayores en la vida de la Iglesia se verá reflejada el próximo 28 de septiembre –Día de oración por el Sínodo de la Familia-, cuando se encuentre con miles de ancianos y abuelos en la Plaza de San Pedro durante la primera jornada internacional dedicada a la tercera edad cuyo lema es ''La bendición de la larga vida''.
    Por su parte, el P. Andrea Ciucci, del Pontificio Consejo para la Familia, afirmó en julio pasado que “hay una vocación particular para los ancianos y los abuelos en la sociedad y la Iglesia”.

    Etiquetas: México, Iglesia Católica, ancianos, Obispos de México, Iglesia en México