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miércoles, 28 de julio de 2021

Para estas atletas olímpicas, la industria deportiva solo les ofreció una forma de seguir: el aborto 27072021

 

No conozco a otra atleta que no haya tenido un aborto, y eso es triste»

Para estas atletas olímpicas, la industria deportiva solo les ofreció una forma de seguir: el aborto

Sanya Richards-Ross
Sanya Richards-Ross, gran atleta olímpica, es una de estas mujeres que sufrió presiones para abortar

ReL

En plena celebración de los Juegos Olímpicos de Tokio, obtener un puesto en el podio representa para los atletas la recompensa a años de sacrificio y entrenamiento y su lanzamiento al salón de la fama mundial.

A cuatro días de su comienzo, son decenas las medallas que se han repartido, entre ellas, una de plata para la nadadora católica de Estados Unidos, Katie Ledecky. Sin embargo, la satisfacción y el triunfo que muestran las sonrisas de las atletas ganadoras esconden en algunos otros casos una triste realidad: el aborto es, en no pocas ocasiones, el precio definitivo a pagar por la victoria. Una realidad que, como ha contado Margaret Brady en Verily Magazine, está más que asentada en las modalidades femeninas del deporte de élite.

Richard Ross, de la cima del mundo al vacío y la desesperación

La primera vez que contó su testimonio, la olímpica Sanya Richards-Ross afirmó que en 2008, “estaba, literalmente, en la cima del mundo”. “Era la nueva joven promesa de los Estados Unidos. Tenía más de ocho patrocinadores entre las principales marcas nacionales, el amor de mi vida y yo nos habíamos prometido y yo permanecía invicta en los 400 metros. Era la gran favorita para ganar el oro en los Juegos Olímpicos”.

Sin embargo, el día antes de marchar a los Juegos de Beijing, la atleta supo que todo se venía abajo mientras se dirigía una clínica abortista, el último lugar dónde querría estar en un momento como ese.

“Sabía que estaba en una encrucijada. Todo lo que siempre quise parecía estar a mi alcance. La culminación de toda una vida de trabajo estaba ante mí. En ese momento, parecía que no había elección en absoluto... Todo el sufrimiento que acompañó ese momento me había dejado tan entumecida que apenas recuerdo los fríos instrumentos que rozaron mi piel ”, relata en su libro, Chasing Grace: Lo que me ha enseñado el cuarto de milla sobre Dios y la vida.

Ya en los Juegos, durante los segundos antes de llegar a la meta, la atleta se sintió vacía y desesperada, y sus sentimientos de vergüenza y culpa truncaron su puesto como favorita para el oro olímpico en un más que amargo tercer puesto. “Tomé una decisión que me rompió”, confesó.

Brianna McNeal, del aborto a "glorificar a Dios" con su talento

Verily recoge también el caso de Brianna McNeal, ganadora del oro olímpico en los Juegos de Río de 2016, y que acaba de ser sancionada a no competir durante los próximos 5 años, después de no presentarse a una prueba de detección antidopaje.

La atleta, embarazada como Richards Ross, se vio entre la espada y la pared ante la presión de los inminentes Juegos Olímpicos y decidió abortar antes de una de las pruebas de dopaje. Cuando el representante de antidopaje se presentó en su casa, McNeal estaba traumatizada, en su cama, mientras experimentaba un agudo síndrome postaborto y no escuchó la llamada.

Queriendo demostrar su obediencia a las normas establecidas, McNeal fue a presentar como justificante la nota médica realizada tras su aborto, pero pensando que la clínica había anotado mal la fecha, la cambió por su cuenta. Esto fue suficiente para que la Unidad de Integridad del Atletismo notase la incidencia. La Unidad sentenció la fatalidad de la atleta con la sanción de cinco años, aún sin haber sido acusada de dopaje.

La investigación descartó la apelación de la atleta, que alegó su situación de trauma postaborto. Que McNeal continuase publicando en redes sociales fue suficiente para descartar la veracidad de sus palabras. Debido a su fe cristiana, fue duramente criticada por buscar asistencia espiritual durante el trauma en lugar de un psiquiatra. Ahora, afirma que busca a Dios cada día y pretende “glorificar a Dios a través del talento con el que me ha bendecido”.

“Lo que sea necesario” para mantener el rendimiento

Richards-Ross afirma que, lejos de ser las únicas estigmatizadas por el embarazo y el aborto, no conoce “a otra atleta que no haya tenido un aborto, y eso es triste”.

Para ella, la práctica generalizada de abortos en el mundo deportivo femenino se debe a la información errónea que circula desde las universidades acerca de la imposibilidad del embarazo para las atletas que han perdido sus ciclos menstruales debido al ejercicio extremo. Pero también, a una cultura en torno al deporte que alienta a “hacer lo que sea necesario para rendir al más alto nivel”.

Un problema que comienza en las universidades

Sin embargo, las trabas para el desarrollo de la cultura de la vida en el deporte comienzan en las propias universidades.

Según ha informado el canal de televisión estadounidense ESPN en varias ocasiones, el sistema de becas para los jóvenes deportistas es fundamental para poder hacer despegar su carrera.

Como admiten cientos de atletas y administrativos universitarios los convenios de becas no dan lugar a dudas en torno a la maternidad. El de la Universidad de Clemson advierte a los deportistas de que “el embarazo que resulte en la incapacidad de competir y contribuir positivamente al éxito resultará en la modificación de la subvención”, y la cadena de televisión explica que al menos siete atletas de élite se han visto forzadas a abortar para poder mantener su beca.

Un caso similar es el de Cassandra Harding. En la Universidad de Menphis, el embarazo de las atletas becadas implica “el despido inmediato y la no renovación de la beca”. Cassandra, que no pudo abortar debido a su estado avanzado de embarazo, fue expulsada de inmediato.

No todas se someten a la presión del aborto

Pese a ser algo extendido entre la élite del deporte, no todas las atletas se someten a la cultura del aborto, y en muchas ocasiones, quienes resisten encuentran en la fe una motivación fundamental.

Es el caso de la olímpica Allyson Felix. Cómo ya contamos en Religión en Libertad, la atleta, de profundas convicciones cristianas, afirma que su meta es “ser cada día más como Cristo” y que la fe, que dirige su vida, es la razón por la que corre. “Siento que he sido bendecida con este regalo”, afirmó en Los Angeles Times.

Por ello, el de Allyson es un ejemplo para todas aquellas atletas que, embarazadas, no desean someterse a los contratos y cláusulas de las grandes compañías deportivas.

Allyson Felix.

Pese a la presión de Nike y el cambio en las condiciones de contratación, Allyson no cedió y siguió adelante con su embarazo. 

En su caso, Felix fue contra Nike. Sus seis oros olímpicos y otros 14 en campeonatos mundiales no fueron suficientes para saciar a su principal sponsor cuando supieron que Allyson estaba embarazada.

Pese a que redujeron en un 70% los beneficios económicos y la sometieron a grandes presiones para abortar, la atleta decidió luchar. Logró que la compañía cambiase sus cláusulas anti-maternidad de los contratos y ha fundado Saysh, una marca deportiva destinada a ayudar a las atletas que desean compaginar su dedicación con la maternidad.

viernes, 23 de julio de 2021

Allyson Felix, la atleta olímpica que corre para glorificar a Dios y defiende a las madres ante Nike 10072021

 

La fe dirige su vida, ha superado a Usain Bolt y fomenta la maternidad desde el deporte

Allyson Felix, la atleta olímpica que corre para glorificar a Dios y defiende a las madres ante Nike

Allyson Felix con su hija.
Allyson Felix, la atleta más condecorada de Estados Unidos, es el caso icónico de resistencia a las políticas antinatalistas de Nike.

J. M. Carrera / ReL

Ha superado a Usain Bolt en oros mundiales, tiene nueve medallas olímpicas y es la atleta más condecorada de los Estados Unidos. En su dilatada carrera deportiva, la “súper olímpica” Allyson Felix, de 35 años, ha apostado por compaginar el atletismo de alto nivel con la maternidad, estuvo a punto de perder la vida en el parto y se enfrentó a Nike por sus políticas contrarias a las deportistas que deseaban tener hijos.

Ahora ha fundado su propia marca para las mujeres que quieren ser madres. Todo ello, dice la atleta, está motivado por una única meta: “ser cada día más como Cristo”.

La velocidad, "un regalo de Dios para glorificarlo"

Allyson fue criada en una familia cristiana de California y desde joven pudo profundizar en su fe junto a su padre, entonces profesor de seminario.

Con 16 años, Allyson ya era campeona del mundo juvenil en 100 metros lisos. Desde que debutó con 18 años en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, la atleta admite que su talento es “un regalo de Dios” que desea exprimir: “quiero usarlo lo mejor que pueda para glorificarlo”.

La fe dirige mi vida”, dijo a Los Ángeles Times. “Es la razón por la que corro, y siento que he sido bendecida con este regalo. Es fácil quedar atrapado en las victorias y la rutina del deporte profesional, pero la fe me ayuda a ver que hay un propósito mayor”. 

El embarazo, "un fenómeno aterrador"

“Durante la mayor parte de mi vida, me concentré en una sola cosa: ganar medallas. Y era buena en eso”, explicó al contar su historia en New York Times. En efecto, entre 2005 y 2019 suma 6 oros olímpicos (Pekín, Londres y Río, y ya antes, en Atenas 2004, había sido plata) y 14 oros en campeonatos mundiales absolutos e indoor, en las especialidades de 200, 4x100 y 4x400 metros lisos.

Pero en 2018 Allyson amplió sus miras y decidió comenzar “un sueño que fue una locura: quería ser atleta profesional y madre”.

Entonces Nike era el sponsor de la atleta. “Creemos en las mujeres y en las niñas”, le dijo a Allyson una de las directivas de la empresa deportiva. Aquel comentario la convenció para firmar el contrato.

Fue años después cuando supo que nada de eso era cierto. Cuando en 2018 Nike conoció el embarazo de Allyson, “fue un momento aterrador”.

Ocultaba su embarazo y corría... Nike da miedo

“La cultura sobre el embarazo en el atletismo es el silencio. Te quedas embarazada y lo ocultas. Llegas a sentir que estás arriesgando demasiado cuando todo tu sustento depende de ello”. Para evitar problemas, la atleta llegó a competir estando embarazada de ocho y nueve semanas.

Aquel año, la atleta estaba negociando una renovación de contrato con Nike, que había terminado en diciembre de 2017. Los trayectoria personal de Allyson y su meteórica carrera no fueron suficientes para que la corporación exigiese implacable el cumplimiento íntegro de las cláusulas del contrato. Al no ser posible debido al embarazo, le redujeron el 70% de los beneficios que le correspondían.

Allyson podría haber rechazado la propuesta e incluso haberse cambiado de sponsor, pero decidió luchar.

“He hecho muchas colaboraciones con Nike, pero soy una madre y no puedo callarme más. No voy a ceder en temas de maternidad. No porque quiera tener más hijos, sino porque no es lo correcto, también para las mujeres que vengan después de mí”.

Madre e hija, en peligro de muerte

Cuando su embarazo alcanzó la semana 32, un chequeo que en principio sería rutinario encendió todas las alarmas. Allyson tenía un cuadro de eclampsia severa, que hacía peligrar la vida de madre e hija. “Todo se vino abajo rápidamente”.

Trasladada de inmediato al hospital, fue intervenida mediante una cesárea de urgencia, de la que su hija Camryn nació pesando poco más de 1500 gramos.

La fe de la atleta fue un pilar en el que se apoyó para sobrellevar la situación. “Muchas veces quieres que la fe sea la respuesta a todo. Hay momentos reales que son muy difíciles, pero me ayudan a poder aprender una lección, y es que hay un propósito o una razón por la que esas dificultades tienen lugar”.

Allyson Félix y su hija.

Pese a la presión de Nike y el cambio en las condiciones de contratación, Allyson no cedió y siguió adelante con su embarazo. 

Defiende a las atletas que quieren ser madres

Su difícil experiencia laboral, el parto de urgencia y el riesgo de la vida de su hija llevaron a Allyson a participar en organizaciones de ayuda a madres embarazadas como Better Starts For All y a desarrollar una fuerte vocación en defensa de mujeres que, como ella, se veían perjudicadas por su deseo de ser madres. 

Poco después, Allyson decidió hacer pública los abusos contractuales a los que le había sometido la empresa, rompiendo las clausulas de confidencialidad a las que obligaba Nike para que situaciones como esa no saliesen a la luz. La de Felix fue una voz que, contra lo que la atleta pensaba, alentó a otras mujeres en su situación a luchar contra estas políticas.

Es el caso de Alysia Montaño, que como recoge Marca, también contribuyó a visualizar embarazo y atletismo de élite, y apuntó a la falta de reconocimiento de Nike a la lucha que han tenido que sostener las mujeres para que se reconozcan las necesidades y protección laboral de la mujer embarazada.

“Si desea apoyar a las mujeres, lo agradecemos, pero hay personas que necesitan que rectifiquen. Han hecho tanto daño a las mujeres y sus carreras que tienes que pensar que hacer anuncios sin reconocer la lucha no es la manera de hacerlo”, dijo Montaño.

Se sumaron otras atletas como Sanya Richards-Ross o Tasha Danvers-Smith. “Cuando les comuniqué mi intención de ser madre, su respuesta fue que haríamos una pausa en mi contrato y que dejarían de pagarme”.

Victoria de la maternidad ante Nike

Poco después, Nike claudicó ante Felix y las atletas por la maternidad. “Si una atleta queda embarazada, Nike no volverá a aplicar ninguna reducción relacionada con el rendimiento en los 18 meses posteriores”, anunció el director corporativo de Marketing Global, John Slusher.

Muchas otras empresas siguieron los pasos andados por Nike, pero ya era tarde. Para Allyson no bastaba con respetar la natalidad, y por su cuenta y riesgo, decidió fomentarla desde el deporte.

Por ello, recientemente ha anunciado la creación de su propia marca deportiva, Saysh dirigida a “esa mujer que ha sido pasada por alto, o siente que su voz no ha sido escuchada. Toda mi experiencia para llegar a ser madre me ha ayudado a conocer a mi verdadero competidor: la desigualdad”.

“Estoy aquí usando mi voz para crear un cambio para nosotras como madres y para todas las mujeres que quieran ser madres”.

Allyson Felix anuncia el lanzamiento de Saysh, su marca deportiva que apoyará a la mujer embarazada.