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martes, 22 de marzo de 2022

Con esta oración el Papa Francisco consagrará a Rusia y Ucrania al Corazón de María 22032022

Con esta oración el Papa Francisco consagrará a Rusia y Ucrania al Corazón de María

POR DAVID RAMOS | ACI Prensa


 El Vaticano ha enviado a los obispos de todo el mundo el texto oficial de la plegaria que pronunciará el Papa Francisco para consagrar Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María.

Este 25 de marzo, en la Solemnidad de la Anunciación del Señor, el Papa Francisco consagrará a Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María, respondiendo así al pedido que le realizaron a inicios de marzo los obispos católicos de rito latino de Ucrania.

En su carta, los obispos ucranianos le pidieron al Santo Padre que realice la consagración “como lo solicitó la Santísima Virgen en Fátima”.

El Papa Francisco ha pedido a todos los obispos del mundo unirse a él este 25 de marzo en la consagración.

A continuación, el texto completo del “Acto de Consagración al Corazón Inmaculado de María”:

Oh María, Madre de Dios y Madre nuestra, nosotros, en esta hora de tribulación, recurrimos a ti. Tú eres nuestra Madre, nos amas y nos conoces, nada de lo que nos preocupa se te oculta. Madre de misericordia, muchas veces hemos experimentado tu ternura providente, tu presencia que nos devuelve la paz, porque tú siempre nos llevas a Jesús, Príncipe de la paz. 

Nosotros hemos perdido la senda de la paz. Hemos olvidado la lección de las tragedias del siglo pasado, el sacrificio de millones de caídos en las guerras mundiales. Hemos desatendido los compromisos asumidos como Comunidad de Naciones y estamos traicionando los sueños de paz de los pueblos y las esperanzas de los jóvenes. 

Nos hemos enfermado de avidez, nos hemos encerrado en intereses nacionalistas, nos hemos dejado endurecer por la indiferencia y paralizar por el egoísmo. Hemos preferido ignorar a Dios, convivir con nuestras falsedades, alimentar la agresividad, suprimir vidas y acumular armas, olvidándonos de que somos custodios de nuestro prójimo y de nuestra casa común.

 Hemos destrozado con la guerra el jardín de la tierra, hemos herido con el pecado el corazón de nuestro Padre, que nos quiere hermanos y hermanas. Nos hemos vuelto indiferentes a todos y a todo, menos a nosotros mismos. Y con vergüenza decimos: perdónanos, Señor. 

En la miseria del pecado, en nuestros cansancios y fragilidades, en el misterio de la iniquidad del mal y de la guerra, tú, Madre Santa, nos recuerdas que Dios no nos abandona, sino que continúa mirándonos con amor, deseoso de perdonarnos y levantarnos de nuevo. Es Él quien te ha entregado a nosotros y ha puesto en tu Corazón inmaculado un refugio para la Iglesia y para la humanidad. Por su bondad divina estás con nosotros, e incluso en las vicisitudes más adversas de la historia nos conduces con ternura. 

Por eso recurrimos a ti, llamamos a la puerta de tu Corazón, nosotros, tus hijos queridos que no te cansas jamás de visitar e invitar a la conversión. 

En esta hora oscura, ven a socorrernos y consolarnos. Repite a cada uno de nosotros: “¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre?”. Tú sabes cómo desatar los enredos de nuestro corazón y los nudos de nuestro tiempo. Ponemos nuestra confianza en ti. Estamos seguros de que tú, sobre todo en estos momentos de prueba, no desprecias nuestras súplicas y acudes en nuestro auxilio. 

Así lo hiciste en Caná de Galilea, cuando apresuraste la hora de la intervención de Jesús e introdujiste su primer signo en el mundo. Cuando la fiesta se había convertido en tristeza le dijiste: «No tienen vino» (Jn 2,3).

Repíteselo otra vez a Dios, oh Madre, porque hoy hemos terminado el vino de la esperanza, se ha desvanecido la alegría, se ha aguado la fraternidad. Hemos perdido la humanidad, hemos estropeado la paz. Nos hemos vuelto capaces de todo tipo de violencia y destrucción. Necesitamos urgentemente tu ayuda materna. 

Acoge, oh Madre, nuestra súplica.

Tú, estrella del mar, no nos dejes naufragar en la tormenta de la guerra.

Tú, arca de la nueva alianza, inspira proyectos y caminos de reconciliación. 

Tú, “tierra del Cielo”, vuelve a traer la armonía de Dios al mundo. 

Extingue el odio, aplaca la venganza, enséñanos a perdonar.

Líbranos de la guerra, preserva al mundo de la amenaza nuclear.

Reina del Rosario, despierta en nosotros la necesidad de orar y de amar.

Reina de la familia humana, muestra a los pueblos la senda de la fraternidad.

Reina de la paz, obtén para el mundo la paz. 

Que tu llanto, oh Madre, conmueva nuestros corazones endurecidos. Que las lágrimas que has derramado por nosotros hagan florecer este valle que nuestro odio ha secado. Y mientras el ruido de las armas no enmudece, que tu oración nos disponga a la paz. 

Que tus manos maternas acaricien a los que sufren y huyen bajo el peso de las bombas. Que tu abrazo materno consuele a los que se ven obligados a dejar sus hogares y su país. Que tu Corazón afligido nos mueva a la compasión, nos impulse a abrir puertas y a hacernos cargo de la humanidad herida y descartada.

Santa Madre de Dios, mientras estabas al pie de la cruz, Jesús, viendo al discípulo junto a ti, te dijo: «Ahí tienes a tu hijo» (Jn 19,26), y así nos encomendó a ti. Después dijo al discípulo, a cada uno de nosotros: «Ahí tienes a tu madre» (v. 27). 

Madre, queremos acogerte ahora en nuestra vida y en nuestra historia. En esta hora la humanidad, agotada y abrumada, está contigo al pie de la cruz. Y necesita encomendarse a ti, consagrarse a Cristo a través de ti. 

El pueblo ucraniano y el pueblo ruso, que te veneran con amor, recurren a ti, mientras tu Corazón palpita por ellos y por todos los pueblos diezmados a causa de la guerra, el hambre, las injusticias y la miseria. 

Por eso, Madre de Dios y nuestra, nosotros solemnemente encomendamos y consagramos a tu Corazón inmaculado nuestras personas, la Iglesia y la humanidad entera, de manera especial Rusia y Ucrania. 

Acoge este acto nuestro que realizamos con confianza y amor, haz que cese la guerra, provee al mundo de paz. El “sí” que brotó de tu Corazón abrió las puertas de la historia al Príncipe de la paz; confiamos que, por medio de tu Corazón, la paz llegará. 

A ti, pues, te consagramos el futuro de toda la familia humana, las necesidades y las aspiraciones de los pueblos, las angustias y las esperanzas del mundo.

Que a través de ti la divina Misericordia se derrame sobre la tierra, y el dulce latido de la paz vuelva a marcar nuestras jornadas. Mujer del sí, sobre la que descendió el Espíritu Santo, vuelve a traernos la armonía de Dios. 

Tú que eres “fuente viva de esperanza”, disipa la sequedad de nuestros corazones. Tú que has tejido la humanidad de Jesús, haz de nosotros constructores de comunión. Tú que has recorrido nuestros caminos, guíanos por sendas de paz. Amén. 

martes, 15 de marzo de 2022

Papa Francisco consagrará Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María 15032022


Papa Francisco consagrará Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María

POR MERCEDES DE LA TORRE | ACI Prensa

Imagen referencial. Papa Francisco reza ante Virgen de Fátima. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa
Imagen referencial. Papa Francisco reza ante Virgen de Fátima. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prens

 El Papa Francisco consagrará Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María el viernes 25 de marzo durante una celebración penitencial en la Basílica de San Pedro del Vaticano.

Así lo informó este 15 de marzo el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni.

“El viernes 25 de marzo, durante la celebración penitencial que presidirá a las 5:00 p.m. en la Basílica de San Pedro, el Papa Francisco consagrará a Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María”, escribió Bruni.

El comunicado del Vaticano añade que “el mismo acto, el mismo día, será realizado” en el Santuario de la Virgen de Fátima (Portugal), por su Eminencia el Cardenal Konrad Krajewski, limosnero pontificio, “como enviado del Santo Padre”.

Solicitud de obispos de Ucrania

El pasado 2 de marzo los obispos católicos de rito latino en Ucrania pidieron al Papa Francisco que consagre públicamente este país y a Rusia al Inmaculado Corazón de María, como lo pidió la Virgen de Fátima en sus apariciones en 1917.

“¡Padre Santo! En estas horas de dolor inconmensurable y terrible prueba para nuestro pueblo, nosotros, los obispos de la Conferencia Episcopal de Ucrania, somos portavoces de la incesante y sentida oración, sostenida por nuestros sacerdotes y consagrados, que nos llega de todo el pueblo cristiano, para que Su Santidad dedique nuestra Patria y Rusia”, escribieron en una carta pública al Papa.

En esta línea, el Episcopado de Ucrania solicitó “humildemente a Su Santidad que realice públicamente el acto de consagración al Sagrado Inmaculado Corazón de María de Ucrania y Rusia, como lo solicitó la Santísima Virgen en Fátima”, y rezaron a “la Madre de Dios, Reina de la Paz que acoja nuestra oración: ¡Regina pacis, ora pro nobis!”.

Los obispos católicos ucranianos rezan para que esta consagración pública por parte del Papa Francisco pueda poner fin a la guerra que comenzó el 24 de febrero con la invasión de las fuerzas militares rusas.

Antecedentes

La Virgen de Fátima dijo a los tres pastores en 1917 que “‘Rusia se convertirá’ y ‘al final, mi [Inmaculado] Corazón triunfará”.

En 1984 el Papa Juan Pablo II consagró en el Vaticano a Rusia y el mundo entero al Inmaculado Corazón de María.

Hace algunos años el entonces Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Tarcisio Bertone, precisó que Sor Lucía, la vidente de Fátima que vivió más años, “confirmó personalmente que este acto solemne y universal de consagración correspondía a los deseos de Nuestra Señora” de Fátima.

Tras la consagración realizada en la Plaza de San Pedro en 1984, se derrumbó en primer lugar el bloque soviético en 1989 y luego la Unión Soviética, como consecuencia de diversos factores sociales, políticos y económicos.

Finalmente, los obispos de Ucrania también han propuesto una oración actualizada de consagración al Inmaculado Corazón de María, para que se rece al final de cada Misa y en privado.

A continuación, la oración propuesta por el episcopado de Ucrania:

Amada Reina y Madre Nuestra, Reina del Santo Rosario, Auxilio de los cristianos, Salvación del género humano, Virgen victoriosa, aquí nos postramos humildemente ante Ti, para que lleves nuestras sinceras oraciones a Dios Todopoderoso en la Trinidad.

Venimos con la plena confianza de que suplicamos misericordia y protección para nuestra Patria en este tiempo dramático de guerra.

Madre de Misericordia, te lo pedimos no por nuestros méritos, con los que no contamos, sino en vista de la bondad infinita de Tu Corazón y de la Sangre salvadora de Cristo, Tu Hijo.

Que llegue a ti el sufrimiento y los gritos de auxilio de tantas personas. Ten piedad de los heridos y víctimas de los bombardeos, de los huérfanos y de las viudas, de todos aquellos que se vieron obligados a abandonar sus hogares y buscar refugio en lugares más seguros.

Ruega misericordia por los que dieron su vida defendiendo al prójimo y a nuestra Patria.

¡Oh Madre Inmaculada!, ruega a Dios la gracia de la conversión, y te pedimos especialmente la conversión de Rusia y de todos aquellos que están cegados por el odio o la sed de poder.

¡Ruega por nosotros, especialmente por aquellas gracias que pueden cambiar los corazones humanos en un instante, y que prepararán y traerán una paz tan codiciada! Sobre todo, danos el don de la paz espiritual para que el Reino de Dios crezca en paz y armonía.

Reina de la Paz, ruega para nosotros la gracia de la verdadera reconciliación con Dios y entre nosotros, para que podamos darnos una mano de ayuda y apoyo.

Trono de la sabiduría, inspira a todos los gobernantes a tomar decisiones sabias y fortalece los esfuerzos de quienes contribuyen al final de la guerra y la paz.

Reina de los Apóstoles, ruega para nuestros pastores el don de la fe y el celo firmes en la administración de los Sacramentos, para que en este tiempo estemos todos unidos en la mesa eucarística y en la oración celosa.

Sana a los enfermos, fortalece a todo el personal médico y voluntario que atiende a los enfermos y heridos, pide para ellos fuerza espiritual y física.

Sé sanadora para los enfermos, fortalecedora para los moribundos y ánimo para sus seres queridos.

Así como la Iglesia y toda la humanidad fueron consagradas al Corazón de Tu Divino Hijo, y en Él esperamos convertirnos en fuente inagotable de victoria y salvación para todos, así nos consagramos para siempre a Ti y a Tu Inmaculado Corazón, nuestra Madre y Reina.

Para que tu amor y tu cuidado aseguren la victoria del Reino de Dios, y que nuestra Ucrania y todas las naciones reconciliadas entre sí y con Dios, te bendigan y te glorifiquen.

¡Amén!

Etiquetas: Papa FranciscoRusiaUcraniapaz en UcraniaCorazón Inmaculado de MaríaGuerra en Ucrania

martes, 17 de septiembre de 2019

San Segismundo Félix Felinski, obispo y fundador (17 de septiembre)


San Segismundo Félix Felinski, obispo y fundador

fecha: 17 de septiembre
n.: 1822 - †: 1895 - país: Polonia
otras formas del nombre: Zygmunt Szczęsny Feliński
canonización: 
B: Juan Pablo II 18 ago 2002 - C: Benedicto XVI 11 oct 2009
hagiografía: Vaticano
Elogio: En Cracovia, ciudad de Polonia, san Segismundo Félix Felinski, obispo de Varsovia, que en medio de grandes dificultades trabajó por la libertad y la instauración de la Iglesia, y para atender a las necesidades del pueblo fundó la Congregación de Hermanas Franciscanas de la Familia de María.
Nació el 1 de noviembre de 1822 en la ciudad de Wojutyn en la región de Volinia (Ucrania) fue arzobispo de Varsovia por 16 meses, pasó 20 años en el exilio en Siberia y 12 años de semi-exilio como arzobispo de Tarso y pastor, y también fue fundador de la Orden de las Hermanas Franciscanas de la Familia de María. Pasó 58 de sus 73 años viviendo en territorios que entonces pertenecían al Imperio Ruso.
Segismundo Félix fue educado en la fe y la confianza en la divina Providencia, en el amor de Dios y el respeto de la cultura polaca. En 1838, su madre fue detenida y enviada al exilio en Siberia por su participación en actividades patrióticas, que consistían en tratar de mejorar las precarias condiciones sociales y económicas de los agricultores.
Tras completar su educación secundaria, Segismundo Estudió en la Facultad de Matemáticas de la Universidad de Moscú y en 1847 fue a París para estudiar literatura francesa en la Sorbona y en el Colegio de Francia, donde se reunió con representantes de las grandes corrientes artísticas, culturales y políticos de los polacos que vivían en la diáspora.
En 1851 regresó a Polonia y entró en el seminario de Zytomierz. Posteriormente estudió en la Academia Católica de San Petersburgo, y el 8 de septiembre de 1855 recibió la ordenación sacerdotal y fue designado para la parroquia de los PP Dominicos de Santa Catalina de Siena, en la misma ciudad de San Petersburgo, donde permaneció hasta 1857, cuando fue nombrado director espiritual de la Academia Eclesiástica y profesor de Filosofía. En años anteriores, el padre Segismundo había fundado una organización caritativa conocida como "ayuda a los pobres".
Fue nombrado arzobispo de Varsovia en 1862 por SS Pío IX, y recibió la ordenación episcopal a fin de enero de ese mismo año y consagrando la nueva catedral en Varsovia al febrero siguiente. Entonces, entregándose totalmente al servicio de la Iglesia, se dedicó a intentar eliminar la interferencia del gobierno en asuntos de la iglesia, a la reforma de la arquidiócesis y de los programas de estudio en la Academia Eclesiástica en Varsovia y en los seminarios diocesanos, dando un nuevo impulso al desarrollo espiritual e intelectual del clero. Además, durante la ocupación rusa, trató de liberar a los sacerdotes encarcelados, y se dedicó a la educación de una generación de jóvenes honestos y devotos, sin olvidar a los pobres y los huérfanos, a quienes dedicó una institución, confiada luego a las Hermanas Franciscanas de la Familia de María.
Después de la sangrienta represión rusa del llamado "Levantamiento de enero", en 1863, D. Segismundo Félix escribió al emperador Alejandro II, instándolo a poner fin a la violencia, lo que llevó a las autoridades rusas a desterrarlo. Durante los 20 años que pasó en Siberia, se mantuvo fiel a la Iglesia, escribió varios libros de memorias, y organizó obras de caridad en beneficio de sus compañeros de destino, especialmente los sacerdotes, suscitando en todos gran admiración y respeto.
Hoy es venerado como un protector de los exiliados, apóstol de la armonía y la unidad nacional en el espíritu del Evangelio, y modelo de consagración sacerdotal. De hecho, ejerció su ministerio sacerdotal y episcopal como pastor irreprochable, bueno, dotado de gran fuerza, amor y coraje. Cuando hablaba de sí mismo le gustaba decir: «Estoy convencido de que si conservo mi corazón puro y vivo en la fe y el amor fraternal hacia el prójimo, no me desviaré de la dirección correcta. Estos son mis tesoros únicos e invalorables.»
D. Segismundo murió en Cracovia el 17 de septiembre de 1895.
fuente: Vaticano
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_3369

domingo, 24 de febrero de 2019

300 parroquias ucranianas dejan Moscú y se pasan a Kiev: cisma agrio, pero no violento, por ahora 23022019

300 parroquias ucranianas dejan Moscú y se pasan a Kiev: cisma agrio, pero no violento, por ahora

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El Patriarca Bartolomé de Constantinopla firma el Tomos o decreto que crea la nueva Iglesia autocéfala ucraniana
El Patriarca Bartolomé de Constantinopla firma el Tomos o decreto que crea la nueva Iglesia autocéfala ucraniana
Los 250 millones de cristianos ortodoxos, organizados en muchas Iglesias autocéfalas, han de decidir: reconocer o no a la nueva Iglesia autocéfala ucraniana, reconocida por el Patriarca de Constantinopla y por las leyes ucranianas, pero que indigna al Patriarcado de Moscú y a diversas iglesias satélites del poderoso Patriarca ruso.
El 6 de enero, vigilia de la Navidad ortodoxa, en el Fanar en Estambul, el edificio del patriarcado de Constantinopla, el Patriarca Bartolomé de Constantinopla firmó el "Tomos" (decreto) de autocefalia que establece una Iglesia ortodoxa en Ucrania que no depende del Patriarcado de Moscú. Ahora, cada parroquia ortodoxa del país (e incluso en otros países) ha de elegir si sirve bajo el cayado de Moscú o el de Kiev.
En el Fanar acompañaba al Patriarca Bartolomé el nuevo metropolitano de Kiev, Epifanio (Dumenko), el presidente del Estado ucraniano, Petro Poroshenko, acompañado por su mujer Marina y sus hijos, vistiendo trajes nacionales ucranianos. A su lado, estuvieron el ex presidente Viktor Jushenko, el presidente del Parlamento, Andrij Parubij y el ministro de Defensa, Stepán Poltorak. Quedaba clara la trascendencia política y nacional del momento:que la Iglesia ortodoxa en Ucrania no dependa de la de Moscú.
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A la izquierda, el metropolita Epifanio, nuevo líder de la nueva Iglesia ucraniana autocéfala; a la derecha, el Patriarca Bartolomé de Constantinopla, que es quien ha concedido la autocefalia a la Iglesia ucraniana
El Patriarcado moscovita ha cortado la comunión eucarística con esta nueva Iglesia ucraniana y también con el Patriarcado de Constantinopla (que pastorea unos cuantos territorios en Grecia, Turquía y diversos países del mundo).
Un mes después, 300 parroquias se cambian: no son muchas
Ha pasado un mes, y la agencia misionera AsiaNews recoge una estimación de 300 parroquias ortodoxas ucranianas que se han pasado a la nueva Iglesia autocéfala ucraniana, desgajándose de Moscú. Parecen pocas: apenas el 2,5% de todas las entidades que en Ucrania dependían del Patriarcado moscovita. Pero irá aumentando el número.
Estas 300 se suman a las parroquias que hace años que ya no dependían de Moscú y formaban parte de otras comunidades ortodoxas, ahora unificadas en esta Iglesia autocéfala establecida por Constantinopla. 
Hasta ahora, el proceso parece estar dándose de un modo bastante pacífico.
Explica AsiaNews que la legislación ucraniana prevé que cada asamblea parroquial decida bajo qué autoridad sirve (incluyendo sus edificios, en muchos casos). En realidad, esa legislación ucraniana encaja mal con muchas normativas internas de las Iglesias y hasta la Unión Europea y el Tribunal Europeo están examinando esta legislación de forma muy crítica.
¿Cómo vota una parroquia?
Entre los protestantes, la asamblea de la comunidad se reúne tras una rígida clasificación de miembros.
En los estatutos de las parroquias ortodoxas, los criterios de pertenencia parecen ser más elásticos. Se cuentan aquellos parroquianos con 18 años cumplidos, que profesan ser cristianos ortodoxos, y que jamás hayan sido condenados por delitos civiles o eclesiásticos. En algunos casos se añade como requisito la frecuencia regular en la participación en las celebraciones litúrgicas, o una declaración de aprobación por parte del párroco.
Dichas fórmulas, que varían según el caso, a menudo permiten incorporar a la asamblea algunos miembros, por así decir, “turistas”, que son externos a la comunidad real, pero que, dependiendo de las circunstancias, votan a favor o en contra del pasaje de la comunidad a otra jurisdicción.
En muchos estatutos, hay una norma que establece que la asamblea es válida en tanto y en cuanto participen en ella la mayoría (50%+1) de los miembros de la comunidad. Para cambiar de jurisdicción se requiere de dos tercios de los votos; en base a estos porcentajes, se calcula a cuánto asciende el número de “turistas” necesarios.
El funcionamiento de la estructura eclesiástica, tanto en el caso de los auto-céfalos como de los rusos, no se limita a la administración parroquial: la ley “sobre la libertad de consciencia y las asociaciones religiosas” también prevé la existencia de otras estructuras como monasterios, circunscripciones sinodales, misiones y diócesis. Estas también pueden optar por pasarse de una jurisdicción a otra –eligiendo entre las distintas jurisdcciones ortodoxas, que antes del Tomos eran cuando menos cuatro, pero que hoy se han reducido básicamente a dos (o Kiev-Constantinopla, o Moscú), si bien hay varias organizaciones pequeñas disidentes, sobre todo a nivel local.
¿Qué harán los grandes monasterios que reciben donativos?
Las estructuras más delicadas y significativas son los monasterios, que reúnen un gran número de fieles y peregrinos, empezando por las dos Lauras (conjunto de monasterios) más conocidas, la de las Grutas de Kiev y la de Pochaevsk. A ellos se dirigen masas de devotos de las dos jurisdicciones en contienda, e incluso de greco-católicos, que dejan ofrendas considerables para los ritos y por los recuerdos.
Tanto el patriarca emérito ucraniano Filaret (Denisenko) como el nuevo metropolitano de Kiev, Epifanio (Dumenko), han declarado en más de una oportunidad que aguardan que se resuelva el cambio de jurisdicción de las Lauras y de los monasterios de la Iglesia autocéfala, para lo cual sería necesaria la asamblea de los monjes o el permiso de las autoridades superiores.
También está la posibilidad de una intervención estatal, ya que la propiedad de los terrenos sigue siendo del Estado ucraniano: este podría disolver los contratos de alquiler y usufructo y requisar los monasterios, para asignarlos a otra jurisdicción.
10 diócesis anunciaron pasar a Kiev: solo 2 lo han hecho por ahora
Sin embargo, los objetivos más apetecibles son las diócesis, cuyas administraciones gozan de amplias exenciones fiscales. En este caso, el pasaje es decidido por el obispo, con el permiso del metropolita y la reunión de clero diocesano, pero aquí la normativa es bastante imprecisa. Hasta ahora, de las 10 diócesis que habían anunciado su intención de pasarse a Kiev, sólo dos lo hicieron: la de Vinnitsa, con el metropolita Simeón, y la de Odesa.
A título personal también se ha pasado el metropolita Alejandro (Drabinko) que antes era vicario del metropolita Onofrio (que encabeza la jurisdicción rusa).
En la diócesis metropolitana de Vinnitsa se está librando un conflicto legal, ya que Onofrio ha nombrado un sustituto de Simeón, a quien define como un “traidor”.
Por el momento no ha habido violencia
Las presiones y las manipulaciones recíprocas entre ortodoxos rusos y ucranianos se suceden de distintas formas, pero lo cierto es que hasta ahora no ha habido casos evidentes de violencia recíproca, como se temía. En muchas parroquias, los fieles aguardan a ver los resultados de las asambleas de vecinos antes de decidirse a organizar su propio cambio de jurisdicción.
La nueva Iglesia ucraniana deberá tratar de evitar las tentaciones monopolísticas, sostenidas por las administraciones locales, dejando realmente en manos del pueblo la decisión sobre una cuestión tan importante para el futuro del país y de toda la Iglesia ortodoxa.

domingo, 2 de diciembre de 2018

Beato Iván Slezyuk, obispo y mártir (25 mártires del siglo XX en Ucrania) 2 de diciembre


Beato Iván Slezyuk, obispo y mártir
fecha: 2 de diciembre
n.: 1896 - †: 1973 - país: Ucrania
canonización: 
B: Juan Pablo II 27 jun 2001
hagiografía: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
Elogio: En Ivano-Frankivski, en Ucrania, beato Iván Slezyuk, obispo y mártir, a quien el Señor otorgó la palma eterna por su ministerio clandestino, llevado a cabo infatigablemente entre los fieles de rito bizantino bajo un régimen contrario a Dios, y por su impávida constancia en Cristo ante los perseguidores.
Ver más información en: 25 mártires del siglo XX en Ucrania

Nace el 14 de enero de 1896 en Zhyvachiv, región de Stanislaviv. Una vez ordenado presbítero, en 1923, fue destinado a la enseñanza de la religión en las escuelas de Stanislaviv, hoy Ivano-Frankivsk. Entre marzo y abril de 1945, previéndose el arresto de los obispos greco-católicos de Ucrania, fue consagrado secretamente como obispo coadjutor con derecho a sucesión por el obispo de la diócesis Hryhovy Khomyshyn. La policía lo detuvo el 2 junio de 1945 y por presuntas actividades contra el Estado fue condenado a diez años de cárcel, en los que perseveró en la fe católica sin pasarse a la ortodoxia ni acceder a las pretensiones de los comunistas. De 1945 a 1950 estuvo en el campo de trabajo de Vorkuta, Rusia, y en ese año fue llevado al de Mardovia, igualmente en Rusia. Liberado el 15 de noviembre de 1954, prosiguió su servicio pastoral con constancia y fervor hasta el 22 de octubre de 1962 en que de nuevo fue arrestado y condenado a cinco años de detención, acusado de «organización de la actividad religiosa ilegal de los sacerdotes greco-católicos». Excarcelado el 30 de noviembre de 1968, luego de pasar estos años en un campo de estricto confinamiento, reanuda con gran celo y vigor espiritual su actividad clandestina, de la que no se desanima pese a los continuos interrogatorios por parte de las autoridades comunistas. Al término de un interrogatorio en Stanislaviv su corazón ya no pudo más tras tantos años de sufrimientos, soportados con heroica paciencia, se sintió mal y falleció dos semanas después el 2 de diciembre de 1973. Beatificado el 27 de junio de 2001 por Su Santidad el papa Juan Pablo II en su viaje apostólico a Ucrania.
fuente: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_4393

martes, 30 de octubre de 2018

Beato Alejo Zarycky, presbítero y mártir (30 de octubre)


Beato Alejo Zarycky, presbítero y mártir
fecha: 30 de octubre
n.: 1912 - †: 1963 - país: República de Kazajstán
otras formas del nombre: Oleksa Zaryckyj
canonización: 
B: Juan Pablo II 27 jun 2001
hagiografía: Vaticano
Elogio: En la localidad de Dolinka, cerca de Karaganda, en el Kazajstán, beato Alejo Zaryckyj, presbítero y mártir, que en un régimen contrario a Dios fue deportado a un campo de concentración, y en el combate por la fe alcanzó la vida eterna.
Ver más información en: 25 mártires del siglo XX en Ucrania

Sacerdote de la archieparquía de Lvov de los ucranios (1912-1963).
Nació el 17 de octubre de 1912 en Bilche (región de Lvov). Recibió la ordenación sacerdotal en la archieparquía de Lvov el 7 de junio de 1936.Fue párroco en Strutyn y en Zarvanytsia.El año 1948 las autoridades lo detuvieron en Riasna Ruska (Lvov), ciudad adonde se había trasladado durante la segunda guerra mundial. Lo condenaron a ocho años de exilio en Karaganda (Kazajstán). Excarcelado el 10 de abril de 1956 gracias a una amnistía general, volvió primero a Halychyna y después a Karaganda, con el propósito de organizar las comunidades católicas clandestinas. El 9 de mayo de 1962 lo arrestaron de nuevo y lo condenaron por "vagabundo" a dos años de cárcel. Tenía 51 años cuando murió en el hospital del campo de concentración de Dolinka, el 30 de octubre de 1963.
fuente: Vaticano
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viernes, 28 de septiembre de 2018

Beato Nicetas Budka, obispo y mártir (28 de septiembre)


Beato Nicetas Budka, obispo y mártir

fecha: 28 de septiembre
n.: 1877 - †: 1949 - país: República de Kazajstán
canonización: 
B: Juan Pablo II 27 jun 2001
hagiografía: Santi e Beati
Elogio: En la ciudad de Karadzar, cerca de Karaganda, en Kazajstán, beato Nicetas Budka, primer obispo en Canadá al frente de fieles católicos de rito bizantino, que, en tiempo de un régimen hostil a Dios, fue deportado a un campo de concentración, donde, por amor a Cristo, perseveró en la fe arrostrando la muerte con fortaleza de ánimo frente a todas las adversidades.
Ver más información en: 25 mártires del siglo XX en Ucrania

Nació el 15 junio de 1877 en la ciudad Ucrania de Drobomirka, en la región de Zbaraz. En 1905, después de haber terminado sus estudios teológicos en Viena e Innsbruck, recibió la ordenación presbiteral del metropolita Andrej Sheptytsky. Siete años después, el 14 de octubre de 1912, fue consagrado obispo en Lviv, y recibió de la Santa Sede el nombramiento como primer Exarca Apostólico de los ucranianos católicos, es decir de rito bizantino, en Canadá. En 1928 retornó a su patria, nombrado obispo auxiliar de los ucranianos de Lviv.
Las autoridades del régimen comunista hicieron arrestar a Nicetas el 11 de abril de 1945; se le condenó a ocho años de dura prisión. Fue deportado al gulag de Karadzar, en Kazajistán, donde soportó por amor de Cristo todas las adversidades, perseverando con fortaleza de ánimo hasta la muerte, ocurrida en el 18 de septiembre de 1949. Fue beatificado por SS. Juan Pablo II el 27 de junio de 2001, con los otros 24 víctimas de rito ucraniano, víctimas del comunismo.
Traducido para ETF de un breve de Fabio Arduino.
fuente: Santi e Beati
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
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jueves, 1 de febrero de 2018

“Las mujeres ucranianas son heroínas”, anunció el Papa Francisco 01022018

“Las mujeres ucranianas son heroínas”, anunció el Papa Francisco

Discurso del Papa a la comunidad ucraniana (Texto completo)
Basílica Greco-católica ucraniana Santa Sofía © Vatican Media
Basílica Greco-Católica Ucraniana Santa Sofía © Vatican Media
(ZENIT – 1 feb. 2018).- “Las mujeres ucranianas son heroínas”, dijo el Papa Francisco a la comunidad greco-ucraniana el domingo 28 de enero de 2018.
El Papa pronunció un verdadero himno a una mujer ucraniana durante su visita a la Basílica de Santa Sofía en Roma, donde fue recibido por el arzobispo de Kiev, Mons. Sviatoslav Shevchuk.
El Papa Francisco invitó a agradecer a Cristo por la fortaleza de las madres y abuelas ucranianas que “transmitieron la fe con valentía”: “Detrás de cada uno de ustedes”, dijo, “hay una madre, una abuela que transmitió la fe. Los ucranianos son heroínas, de verdad. ¡Gracias al Señor! ”
El domingo, 28 de enero de 2018, el Papa Francisco visitó la comunidad greco-católica ucraniana de la basílica menor de Santa Sofía en Roma. A su llegada, antes de ingresar a la basílica, el Papa dirigió un  breve saludo improvisado a los fieles que lo esperaban fuera.
Al final, después de la bendición, el Santo Padre fue a la cripta de Santa Sofía, acompañado por Su Beatitud Shevchuk, donde se recogió en oración ante la tumba del obispo de la Iglesia greco-católica ucraniana Stepan Chmil. Antes de regresar al Vaticano, el Papa quiso saludar y dar de nuevo las gracias  a los fieles reunidos fuera de la Basílica.
Publicamos a continuación el discurso que el Papa dirigió a los presentes durante su visita:
Discurso del Papa Francisco
Beatitud, querido hermano Svjatoslav,
queridos obispos, sacerdotes, hermanos y hermanas,
Os saludo cordialmente, feliz de estar con vosotros. Os doy las gracias por vuestra acogida y vuestra fidelidad, fidelidad a Dios y al sucesor de Pedro, que a menudo ha sido pagada a un precio muy caro.
Al entrar en este lugar sagrado he tenido la alegría de mirar vuestros rostros, de escuchar vuestros cantos. Si estamos aquí, reunidos en comunión fraterna, debemos también dar gracias por los tantos  rostros que ya no vemos, pero que han sido un reflejo de la amorosa mirada de Dios sobre nosotros. Pienso, en particular, en tres figuras: la primera es el cardenal Slipyj, de quien hemos recordado – en el año que acaba de terminar- el 125 aniversario  de su nacimiento. Quiso y edificó esta luminosa basílica, para que resplandeciera como un signo profético de libertad en los años en que se impedía el acceso a muchos lugares de culto. Pero, con los sufrimientos padecidos y ofrecidos al Señor, contribuyó  a construir otro templo, aún más grande y más hermoso, el edificio de piedras vivas que sois vosotros (véase 1 Pedro 2: 5).
Una segunda figura es la del obispo Chmil, que murió hace cuarenta años y está enterrado aquí: una persona que me ha hizo tanto bien. Es imborrable en mí el recuerdo de cuando, siendo  joven, -tenía doce años-, ayudaba a su misa; él me enseñó a servir misa, a leer vuestro alfabeto, a responder a las diversas partes ….De él aprendí, en este servicio en la misa – lo hacía tres veces por semana-  la belleza de vuestra liturgia; de sus relatos , el testimonio vivo de cuánta fe se ha probado y forjado en medio de las terribles persecuciones ateas del siglo pasado. Le estoy muy agradecido y a  vuestros numerosos  “héroes de la fe”: aquellos que, como Jesús, sembraron en el camino de la cruz, generando una cosecha fecunda. Porque la verdadera victoria cristiana es siempre  en el signo de la cruz, nuestro estandarte de esperanza.
Y la tercera persona que me gustaría recordar es el cardenal Husar. Nos hicieron cardenales el mismo día. Él no solo fue  “padre y cabeza” de vuestra Iglesia, sino también guía y hermano mayor de muchos.  Usted, querida Beatitud, lo lleva en su corazón, y muchos conservarán para siempre  el afecto, la amabilidad, la presencia vigilante y orante hasta el final. Ciego, pero miraba más allá.
Estos testigos del pasado estuvieron  abiertos al futuro de Dios y, por lo tanto, dan esperanza al presente. Quizás algunos de vosotros tuvieron  la gracia de conocerlos. Cuando cruzáis el umbral de este templo, recordad, traed a la memoria a los padres y madres en la fe, porque son los cimientos que nos sostienen: aquellos que nos han enseñado el Evangelio en vida todavía nos orientan y nos acompañan en el camino. El arzobispo mayor ha hablado  de las madres, de  las abuelas ucranianas, que transmiten la fe, han transmitido  la fe, con valentía; han bautizado a sus hijos, a sus sobrinos, con valentía. Y todavía  hoy, [es grande] el  bien -y digo esto porque lo sé-  el bien  que estas mujeres hacen aquí en Roma, en Italia, ocupándose de  los niños, o como cuidadoras: transmiten fe a las familias, a veces tibias en la experiencia de fe … Pero vosotros tenéis una fe valiente. Y me viene en mente la lectura del viernes pasado, cuando Pablo dice a Timoteo: “Tu madre y tu abuela”. Detrás de cada uno de vosotros hay una madre, una abuela que ha transmitido la fe. Las mujeres ucranianas son heroicas, de verdad. ¡Demos gracias al Señor!
En el itinerario de vuestra comunidad romana, la referencia estable es esta rectoría. Junto con las comunidades ucranianas greco-católicas de todo el mundo, habéis expresado claramente vuestro programa pastoral con una frase: La parroquia viviente es el lugar de encuentro con el Cristo viviente. Me gustaría hacer hincapié en dos palabras. La primera es encuentro. La Iglesia es encuentro, es el lugar donde curarse de la soledad, donde vencer la tentación de aislarse y cerrarse, donde sacar fuerzas para superar el replegarse en uno mismo . La comunidad es, pues,  el lugar donde compartir las alegrías y las dificultades, dónde llevar las cargas del corazón, las insatisfacciones de la vida y la nostalgia de casa. Aquí Dios os  espera para hacer que vuestra esperanza sea cada vez más segura, porque cuando se  encuentra al Señor todo es atravesado por su esperanza.  Os deseo  que consigáis siempre aquí  el pan  para el camino de cada día, el consuelo del corazón, la curación de las heridas. La segunda palabra es viviente. Jesús es el viviente, resucitó y está vivo, y así lo encontramos en la Iglesia, en la Liturgia, en la Palabra. Cada una de sus comunidades, entonces , no puede por menos que tener un aroma de vida. La parroquia no es un museo de recuerdos del pasado o un símbolo de presencia en el territorio, sino el corazón de la misión de la Iglesia, donde recibimos y compartimos nueva vida, esa vida que vence al pecado, a la muerte, a la tristeza, a toda tristeza, y mantiene el corazón joven. Si la fe nace del encuentro y habla a la vida, el tesoro que habéis recibido de vuestros padres estará bien guardado. Sabréis así ofrecer los bienes inestimables de vuestra tradición a las jóvenes generaciones que reciben la fe, especialmente cuando perciben a la Iglesia como cercana y vivaz. Los jóvenes necesitan percibir esto: que la Iglesia no es un museo, que la Iglesia no es un sepulcro, que Dios no es un algo allí … no; que la Iglesia está viva, que la Iglesia da vida y que Dios es Jesucristo en medio de la Iglesia, es Cristo viviente.
También me gustaría dirigir unas palabras de  agradecimiento a las muchas mujeres, – ya he hablado de esto, me repito-  que en vuestras comunidades son apóstolas de  caridad y de fe. Sois inapreciables  y lleváis a muchas familias italianas el anuncio  de Dios de la mejor manera cuando, con vuestro servicio, cuidáis  a las personas a través de una presencia atenta y no intrusiva. Esto es muy importante: no intrusiva …, [hecha de] testimonio… Y entonces [dicen]: “Esta mujer es buena …”; y la fe llega, la fe se transmite. Os invito a considerar vuestro  trabajo, agotador y a menudo poco satisfactorio, no solo como un oficio, sino como una misión: sois los puntos de referencia en la vida de tantos ancianos, las hermanas que hacen que no se sientan solos. Lleváis el conforto  y la ternura de Dios a aquellos que,  en la vida, se disponen a prepararse al encuentro con él. Es un gran ministerio de proximidad y de cercanía, agradable a Dios, por el que os doy las gracias. Y vosotras , que trabajáis como cuidadoras de ancianos, veis que van al más allá, y quizás os olvidéis de ellos , porque viene otro, y otro … Sí, os acordáis de  los nombres… Pero os abrirán la puerta, allá arriba, serán ellos.
Entiendo que, mientras estáis aquí, vuestro corazón palpite por vuestro país, y palpite no solo por afecto, , sino también por la angustia, especialmente por el azote de la guerra y por las dificultades económicas. Estoy aquí para deciros que estoy cerca de vosotros: cerca con el corazón, cerca con  la oración, cerca cuando celebro la Eucaristía. Allí suplico  al Príncipe de la Paz que callen las armas. También le  pido que no tengáis  que hacer  sacrificios enormes  para mantener a vuestros seres queridos. Rezo para que en el corazón de cada uno nunca se extinga la esperanza, sino que se renueve  el valor para seguir adelante, para recomenzar siempre. Os doy las gracias  en nombre de toda la Iglesia, mientras a todos vosotros  y a las personas que lleváis en vuestros corazones os doy mi bendición. Y os pido  por favor que no os olvidéis de rezar por mí.
Y también me gustaría haceros una confidencia, contaros un secreto. Por la noche, antes de acostarme, y por  la mañana, cuando me levanto, siempre “me encuentro con los ucranianos”. ¿Por qué? Porque cuando  vuestro arzobispo mayor vino a Argentina, cuando lo vi, pensé que era el “monaguillo” de la Iglesia ucraniana: ¡pero era el arzobispo! Hizo un buen trabajo, en Argentina. Nos encontrábamos  muy a menudo. Después , un día fue al Sínodo y volvió como  arzobispo mayor, para despedirse. El día que se despidió, me regaló un  icono bellísimo – así, la mitad [dobla por la mitad las hojas en su mano para mostrar el tamaño]- de la Virgen de la ternura. Y yo  la llevé a mi habitación en Buenos Aires, y la saludaba todas las noches, y también por la mañana, una costumbre. Luego me tocó a mí hacer el viaje a Roma y no poder regresar, -¡él pudo regresar,  yo no -! -. E hice que me trajeran los tres libros del breviario que no había traído, y las cosas más esenciales, y esa Virgen de la ternura. Y cada noche, antes de acostarme, beso a la Virgen de la ternura que me regaló  vuestro arzobispo mayor , y por la mañana también, la saludo. Así  puedo decir que empiezo el día y lo acabo “en ucraniano”.
Y ahora os invito a rezar a Nuestra Señora y os daré la bendición, que me gustaría compartir con vuestro arzobispo.
“Dios te salve, María …”
[Bendición] 
Palabras improvisadas por el Santo Padre
Saludos al llegar, ante  la basílica menor de Santa Sofía:
Alabado sea Jesucristo [en ucraniano]
Muchas gracias por la invitación, por vuestra presencia, por  vuestra acogida, por vuestra alegría. He venido a rezar con vosotros  y  a visitaros. Os invito, antes de entrar, a rezar una oración por la paz en Ucrania.
Dios te salve, María …”
Saludo final a la comunidad ucraniana greco-católica reunida fuera de la basílica de Santa Sofía
Queridos hermanos y hermanas, os agradezco tanto vuestra calurosa  bienvenida. Mi  corazón está lleno de alegría por este encuentro. Gracias por vuestra perseverancia en la fe. ¡Sed firmes en la fe! Custodiad  la fe que habéis recibida de vuestros antepasados ​​y transmitidla  a vuestros hijos. Es el regalo más hermoso que un pueblo puede dar a sus hijos: la fe, la fe recibida.
El Señor os  bendiga. Y rezad por mí [dicen: “¡Sí!”] Pero a favor, ¿o en contra? … [responden: “¡A favor!”] Seguid rezando  por mí. Yo seguiré rezando por vosotros, empezando y terminando la jornada “en ucraniano” frente a la Virgen que me dio el arzobispo [Shevchuk] en Buenos Aires.
Os doy la bendición. Se la pedimos juntos a la Virgen.
Dios te salve, María …”
[Bendición]
¡Valor y adelante!
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