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lunes, 23 de septiembre de 2019

San Pío de Pietrelcina. Sacerdote capuchino místico y estigmatizado (23 de septiembre)

San Pío de Pietrelcina. Sacerdote capuchino místico y estigmatizado

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El Padre Pío recibió los estigmas de Cristo y los llevó por 50 años. Se dedicó a la dirección espiritual y al sacramento de la confesión

  
San Pío de Pietrelcina, conocido como el Padre Pío, fue un humilde fraile, sacerdote, estigmatizado y místico, venerado como un santo de la Iglesia Católica muy famoso por practicar la piedad, la caridad y la corrección enérgica en el sacramento de la confesión, en el cual poseía el don de leer los corazones y conocer los pecados de las personas antes de que se los mencionaran. El Padre Pío perteneció a la Orden de los Frailes Menores Capuchinos.

Fiesta: 23 de Septiembre

Martirologio romano: San Pío de Pietrelcina (Francisco) Forgione, sacerdote de la Orden de los Frailes Menores Capuchinos, quien en el convento de San Giovanni Rotondo, en Pugli, trabajó incansablemente en la dirección espiritual de los fieles y en la reconciliación de los penitentes, y mostró un especial cuidado y predilección por los más pobres y necesitados, y que en el día de su peregrinación terrena, partió completamente configurado a Cristo crucificado.

Biografía del Padre Pío

Francisco Forgione nació en Pietrelcina, Benevento, el 25 de mayo de 1887, hijo de Grazio y Giuseppa, unos campesinos muy pobres, pero también muy devotos, quienes todas las noches, reunidos en la familia, recitaban el santo rosario.
Lo sobrenatural le viene a muy temprana edad a este futuro santo. Siendo aún un niño, Francisco Forgione (Padre Pío) recibió frecuentes visitas de Jesús y María, veía a los demonios y a los ángeles, pero debido a que él pensaba que todo el mundo tenía estas facultades, no le dijo nada de esto a alguien.

Su entrega al sacerdocio

El 22 de enero de 1903, a la edad de dieciséis años, San Pío de Pietrelcina entró en el convento de los Franciscanos Capuchinos tomando el nombre de Fray Pío de Pietrelcina.
San Pío de Pietrelcina se hizo sacerdote siete años después, el 10 de agosto de 1910. Él quería salir como misionero a tierras lejanas, pero su salud no se lo permitía, siempre se encontraba demasiado débil para eso.
Los primeros años de sacerdocio se hicieron más difícil aún por su mal estado de salud, por lo que sus superiores varias veces lo enviaron de regreso a Pietrelcina, en donde el clima parecía sentarle mejor. Padre Pío tenía los pulmones en muy malas condiciones, y los médicos no le daban mucho tiempo de vida.
La enfermedad del Padre Pío era causada por la terrible opresión del demonio, que de acuerdo con el fraile, no lo dejaba descansar, torturándolo en cuerpo y espíritu.
En 1916 los superiores se movieron al Padre Pío a San Giovanni Rotondo, en el Gargano, un lugar que él nunca dejó. Aquí, en el convento de Santa María de la Gracia, una aventura extraordinaria comenzaba para el Padre Pío como un hacedor de milagros y apóstol de la fe.
Un incontable número de hombres y mujeres, desde el Gargano y otras partes de Italia, llenaban su confesionario, donde pasaba alrededor de unas 16 horas al día impartiendo el perdón de Dios y conduciendo las almas a Dios, sacando la fuerza de la oración y el rezo del Rosario de hasta cinco veces al día, aunado a grandes sufrimientos espirituales y físicos.

Los estigmas del Padre Pío

El 20 de septiembre de 1918, el Padre Pío recibió los estigmas de la Pasión de Cristo. Sus heridas permanecerían siempre abierta, con un gran dolor y sangrado que soportó, por la gracia de Dios, durante más de cincuenta años.
San Pío de Pietrelcina fue visitado por un gran número de médicos, sufrió incomprensiones y calumnias, fue sometido a inspecciones difamatorias canónicas, que el fraile de estigmatizado, como "hijo de la obediencia" que era, aceptaba con gran paciencia y humildad.
El Padre Pío también fue suspendido de sus deberes "a divinis", y sólo después de varios años fue absuelto y restituido en su ministerio sacerdotal.

La Casa Alivio del sufrimiento y los Grupos de oración Padre Pío

En la década de 1940, con el poder del arma de la oración, el San Pío de Pietrelcina luchó contra la terrible realidad de la Segunda Guerra Mundial, lo que dio comienzo a los Grupos de oración, entre los más populares en la iglesia de hoy, con más de doscientos mil devotos distribuidos por todo el continente.
Junto con la "Casa Alivio del Sufrimiento", estos dos frutos de Dios y pequeño fraile, pasan a ser sus herencias espirituales, el signo de una vida dedicada a la oración y marcada por una ferviente devoción a la Virgen, por quien el fraile se sentía fielmente protegido en su lucha diaria contra el demonio, y quien dos veces milagrosamente lo sanó, en 1911 y 1959.
En este último caso, los médicos habían renunciado a seguirlo tratando, esperando su pronta partida, cuando después de la llegada de la estatua de la Virgen Peregrina de Fátima en San Giovanni Rotondo, el 06 de agosto 1959 , el Padre Pío fue repentinamente sanado, ante el asombro y la alegría de todos sus devotos

El Padre Pío y la Virgen María

"¿Hay un atajo al Cielo?", le preguntaron al Padre Pío una vez y respondió: "Sí, Nuestra Señora... Ella es el mar a través del cual se llega a las orillas del esplendor eterno". Él siempre instó a sus hijos espirituales a rezar el Rosario y de imitar a la Virgen en sus virtudes cotidianas, como la humildad, la paciencia, el silencio, la pureza y la caridad.
Él mismo siempre tenía un rosario en la mano, recitado sin cesar en su totalidad, especialmente por la noche. "Esta oración es nuestra fe, el apoyo de nuestra esperanza, la explosión de nuestra caridad."
Su pequeña celda, número 5, tenía un cartel colgado en la puerta con una famosa frase de San Bernardo:
"María es toda la razón de mi esperanza"
En mayo de 1956, San Pío de Pietrelcina le dedicó a María la "Casa Alivio del Sufrimiento", uno de los centros de salud más calificados de hoy en día en toda Italia y reconocido internacionalmente, con unas 70.000 admisiones anuales, equipos modernos, y vinculado con los institutos líderes de investigación en el mundo

Los dones del Padre Pío

Miles de testimonios han sido recogidos a través de los años de experiencias extraordinarias de personas quienes se encontraron o rezaron con el Padre Pío
  • Los estigmas (que tuvo por 50 años): Estos estigmas fueron analizados y estudiados y trataron de dar explicación de diversas maneras, pero los médicos jamás pudieron encontrar una explicación científica de esto.
  • Las hipertermias "imposibles": Un hecho completamente inexplicable, sobre todo porque estas fiebres extraordinarias no sólo no lo mataban, sino que no dejaron ninguna consecuencia clínica. En varias ocasiones sus temperaturas corporales alcanzaron los 43°C, 45°C, 48°C, una vez incluso llegó a tener 52° centígrados
  • La bilocación: Aunque él nunca salió de San Giovanni Rotondo, sus apariciones en varios continentes es confirmada por numerosos testigos oculares, incluso hasta por grupos de personas.
  • El olor de santidad: Bien establecido en el caso del Padre Pío; el olor era especialmente fuerte que provenía de la sangre de sus heridas, este olor lo acompañó durante toda su vida, se producía más que todo cuando la gente le rogaba y hasta el día de hoy, desde su cuerpo incorrupto, continúan despidiendo este olor.
  • Discernimiento Extraordinario: El Padre Pío tenía la capacidad de leer los corazones y las conciencias, tanto así que, a muchas personas en el confesionario, les decía los pecados que omitían o no se acordaban para que pudiesen arrepentirse de verdad.
  • Curaciones milagrosas: Muchas personas gozaron de curaciones inexplicables y fueron atribuidos a él a través del poder de la oración, y algunos también son reconocidos por la Iglesia.
  • Hablar con los ángeles: El Padre pío, se comunicaba cotidianamente con estas criaturas de Dios, algunos le servían de mensajeros quienes le comunicaban el estado de una persona o algún evento en particular.

Su partida a la Gloria de Dios

El 22 de septiembre de 1968 fue una gran celebración de los fieles, quienes festejaban el 50 aniversario de sus estigmas.
El Padre Pío había estado muy enfermo durante algunos días, pero quería celebrar la misa, el cual logró hacerla con un permiso especial. Recitó el Padrenuestro en Latín, como de costumbre, y se derrumbó después de decir "líbranos del maligno..." El evento fue filmado, y muestra claramente que sus manos estaban completamente sanadas.
Esa misma noche, a las 2 de la mañana, con la asistencia de médicos y compañeros frailes, y poco momento después de recibir los sagrados oleos, exhaló su último aliento en esta tierra partiendo a la patria celestial.
San Pío de Pietrelcina, ruega por nosotros

sábado, 22 de septiembre de 2018

San Pío de Pietralcina, religioso presbítero (23 de septiembre)


San Pío de Pietralcina, religioso presbítero

fecha: 23 de septiembre
n.: 1887 - †: 1968 - país: Italia
otras formas del nombre: Francisco Forgione, Padre Pío
canonización: 
B: Juan Pablo II 2 may 1999 - C: Juan Pablo II 16 jun 2002
hagiografía: «Franciscanos para cada día» Fr. G. Ferrini O.F.M.
Elogio: Memoria de san Pío de Pietrelcina (Francisco) Forgione, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, que en el convento de San Giovanni Rotondo, en la región italiana de Apulia, se dedicó a la dirección espiritual de los fieles y a la reconciliación de los penitentes, mostrando una atención particular hacia los pobres y necesitados. Terminó en este día su peregrinación terrena, configurándose con Cristo crucificado.
Oración: Dios todopoderoso y eterno, que concediste a san Pío, presbítero, la gracia singular de participar en la cruz de tu Hijo, y por su ministerio renovaste las maravillas de tu misericordia, concédenos, por su intercesión, que, compartiendo los sufrimientos de Cristo, lleguemos felizmente a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén (oración litúrgica).
El Padre Pío nació en Pietralcina, pequeña localidad de la provincia de Benevento, el 25 de mayo de 1887, hijo de Gracio y María Josefa Forgione. En el bautismo recibió el nombre de Francisco. Desde los primeros años sintió fuertemente la vocación de consagrarse al Señor y fue favorecido por Dios con celestes visiones. A los cuatro años, en la iglesia de Santa Ana, se le apareció el Sagrado Corazón de Jesús, que lo invitó a acercarse al altar. El 6 de enero de 1903 entró como clérigo en el noviciado del convento de los Hermanos Menores Capuchinos de Morcone (Benevento) y se distinguió por el espíritu de mortificación y amor a la Pasión de Jesús, en la cual meditaba asiduamente, derramando copiosas lágrimas. Ordenado sacerdote en la catedral de Benevento, el 10 de agosto de 1910, ejerció los primeros años de sacerdocio en su pueblo natal, donde permaneció hasta 1916 por motivos de salud. El 17 de febrero del mismo año regresó entre sus cohermanos del convento de Santa Ana en Foggia.
El 28 de julio de 1916 subió por primera vez al Gargano, al convento santuario de Santa María de las Gracias en San Giovanni Rotondo, donde, salvo pocas y breves interrupciones, debidas sobre todo al servicio militar, al cual fue llamado, permaneció hasta su muerte, acaecida el 23 de septiembre de 1968. Fue favorecido por el Señor con carismas especiales: éxtasis, aromas, bilocación, introspección, transverberación del corazón, etc. El más insigne de ellos fue el de los estigmas, que recibió de un misterioso “personaje” en la mañana del viernes 20 de septiembre de 1918, mientras oraba ante el Crucifijo del coro en la vieja iglesita de Santa María de las Gracias. Llevó los estigmas por medio siglo, hasta su muerte, cuando desaparecieron misteriosamente sin dejar ninguna cicatriz. El Padre Pío es el primer sacerdote estigmatizado. Durante su vida atendió únicamente al desempeño de su ministerio sacerdotal, entregado a la oración, la celebración de la santa Misa, la administración de los sacramentos, la dirección espiritual, especialmente con la confesión y la correspondencia epistolar.
Inflamado en el amor a Dios y las almas, fundó dos grandes obras: una espiritual, los “Grupos de Oración”, la otra material: “La Casa Sollievo della Sofferenza” (alivio del sufrimiento), un moderno hospital que funciona sobre todo a favor de los pobladores del Gargano.
Innumerables gracias y milagros se atribuyen a su intercesión. Su fama de santidad se difundió en todo el mundo. Juan Pablo II el 1 de octubre de 1983, hablando a más de veinte mil miembros de los “Grupos de Oración” del Padre Pío dijo: «La presencia de ustedes y su compromiso cristiano están indisolublemente ligados a la personalidad y a la obra del Padre Pío de Pietralcina, el humilde fraile capuchino que por casi cincuenta años en el convento de San Govanni Rotondo vivió y realizó su consagración religiosa a Dios, casi exclusivamente en la continua, prolongada y fervorosa oración y en el ministerio de la reconciliación, guiando y dirigiendo a millares de fieles que buscaban el auténtico camino de la perfección y de la santidad cristiana.»
El Padre Pío murió en septiembre de 1968, y el 20 de febrero de 1971, apenas tres años después de su muerte, Pablo VI, dirigiéndose a los Superiores de la orden Capuchina, dijo de él: «¡Mirad qué fama ha tenido, qué clientela mundial ha reunido en torno a sí! Pero, ¿por qué? ¿Tal vez porque era un filósofo? ¿Porqué era un sabio? ¿Porqué tenía medios a su disposición? Porque celebraba la Misa con humildad, confesaba desde la mañana a la noche, y era, es difícil decirlo, un representante visible de las llagas de Nuestro Señor. Era un hombre de oración y de sufrimiento».
La fecundidad misteriosa de su larga vida sacerdotal y de religioso, hijo de San Francisco, continúa actuando todavía, podremos decir, en un visible crescendo, en especial con los “Grupos de Oración” y la “Casa Sollievo della Sofferenza”.
Fue beatificado por Juan Pablo II en 1999, en una multitudinaria ceremonia, y canonizado en julio de 2002.
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