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lunes, 25 de agosto de 2014

Perseguidos y sin nada, los refugiados cristianos pintan en las tiendas: «Jesús es la luz de mundo» 25082014

Una fe inquebrantable que ilumina al mundo desde Irak
Perseguidos y sin nada, los refugiados cristianos pintan en las tiendas: «Jesús es la luz de mundo»
Perseguidos y sin nada, los refugiados cristianos pintan en las tiendas: «Jesús es la luz de mundo»
Perseguidos pero los cristianos perseveran en su fe
Actualizado 22 agosto 2014 
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Hasta ahora han sido los grandes olvidados de un conflicto olvidado. Los cristianos iraquíes y otras minorías están siendo masacrados por el Estado Islámico.
El objetivo es limpiar de cristianos una zona en la que han vivido desde hace casi 2.000 años. Sólo ahora el foco de la comunidad ha mirado para este lugar del mundo en el que ya han muerto miles de personas y otras decenas de miles viven desplazadas.
 
Pese a la persecución la fe de los cristianos no disminuye sino que se fortalece. Como San Pablo, los iraquíes se preguntan quién les separará del amor de Dios: ¿la tribulación? ¿la angustia? ¿la persecución? ¿el hambre? ¿la desnudez? ¿el peligro? ¿la espada? Sin embargo, tienen la esperanza de vencer en Cristo Resucitado.
 
Por ello, pese al temor que viven y el haber perdido todo no apostatan de su fe, sin duda, lo más sencillo y lo que les habría permitido a muchos conservar su vida. Sin embargo, han apostado por mostrar sus cruces, por leer sus biblias o como hace poco, construir una gran imagen de la Virgen María, situada a quince metros de altura y a la que se han encomendado como protectora.
 
Y como una imagen vale más que mil palabras una fotografía de un campo de refugiados cristianos en Irak se está convirtiendo en viral y muestra la fe inquebrantable de unos cristianos que están dando una lección de perseverancia a todos sus hermanos en el mundo.
 
La fotografía es una toma elevada de un campamento cristiano. Las tiendas de las familias tienen pintadas en el techo. En algunas se pueden ver cruces  y elementos netamente cristianos mostrando de nuevo que no se han escondido y que no lo harán.
 
Pero ante todo destaca una frase escrita en inglés y que tiene un simbolismo enorme. Dice así: “Jesús es la luz del mundo”. Así es y brilla sobremanera ahora mismo en una tierra que tantas veces ha salido en la Biblia y cuya luz nunca se apagará del todo.

El Estado Islámico, otra vuelta atrás 25082014

El Estado Islámico, otra vuelta atrás


Las atrocidades que está cometiendo el Estado Islámico (EI) contra los civiles y las minorías en Irak y Siria están llevando a musulmanes a preguntarse cuál ha sido el caldo de cultivo de ese fundamentalismo. El ex ministro de Información de Kuwait, Saad bin Tafla al Ajami, en un artículo publicado en el diario de Qatar Al Sharq (7-08-2014), recuerda que el EI, aunque ahora sea condenado por la mayoría de los musulmanes, es el producto de un discurso islámico que ha dominado la esfera pública. “No podemos negar que el EI ha estudiado en nuestras escuelas, ha rezado en nuestras mezquitas, ha escuchado nuestros medios de comunicación y las predicaciones de nuestros clérigos, ha leído nuestros libros y ha seguido las fatuas que hemos producido”.
Elham Manea, de nacionalidad yemení y suiza, politóloga y escritora, abunda en la misma idea en un artículo publicado en la web Global Minorities Alliance. Sería fácil, dice, insistir en que el EI no representa los preceptos del islam. Pero sus ideas son transmitidas ya desde hace tiempo “en las mezquitas que maldicen a los cristianos-cruzados, a los judíos, a los infieles, en cada predicación de los viernes. A través de los religiosos que desde sus programas televisivos predican un mensaje de odio y de intolerancia contra ‘el otro’, independiente de quien sea este ‘otro’. En las escuelas que enseñan que el castigo para el que abandona el islam por otra religión es la pena de muerte; que los cristianos y los judíos son ‘pueblos protegidos’, que deberían pagar un impuesto a cambio de que se les deje en paz, (…) En estas lecciones nunca se enseña que un ciudadano tiene el derecho a escoger la propia religión o que un ciudadano es igual ante la ley, cualquiera que sea su religión o credo”.
El EI, añade Elham Manea, es también el producto de la ideología del islam político, propagada a partir de 1973 gracias al dinero de las monarquías del Golfo y proseguido con la revolución iraní de 1979. Jefes de Estado se apoyan en algunos grupos islámicos para legitimar su poder a través de la religión y deslegitimar a sus oponentes. “A cambio del apoyo, los grupos islámicos son autorizados a monopolizar el discurso religioso con su ideología de odio, de exclusión e intolerancia”.
El fundamentalismo islámico es también consecuencia del fracaso político de los Estados, que no son capaces de garantizar a sus ciudadanos el mínimo de servicios sanitarios, educativos y sociales. “Los grupos islamistas, bien financiados, colman el vacío, con servicios empaquetados con su visión ideológica del mundo”.
Sería fácil sostener que el EI es fruto de una conspiración externa, termina Manea. “Pero si seguimos culpando a otros, si seguimos callando y sin actuar, somos nosotros, y nadie más, los que estamos dejando que nuestra religión sea literalmente secuestrada por esta interpretación fundamentalista del islam”.

El sueño desesperado del califato

Samil Khalil Samir, jesuita, árabe de origen egipcio, considera en Asia News que la proclamación del Califato islámico no es más que “un sueño desesperado”.Su “califa” Abu Bakr al-Baghdadi, es un iraquí que para llevar a cabo sus proyectos lo ha intentado primero con al Qaida, para luego romper con ellos. Quienes lo conocen dicen que no es capaz de entenderse con nadie. La única cosa que el EI posee es la fuerza. “Pero sus armas no pueden resistir frente a un verdadero ejército. El EI aparece como vencedor porque ha seguido la buena táctica de atacar en las regiones más débiles y más fáciles de someter, las debilitadas por los últimos tres años de guerras y terrorismo”.
Leyendo la proclama de al-Baghdadi, emergen sobre todo tres afirmaciones: “Queremos restaurar la grandeza del Islam”; “Occidente ha reducido el mundo islámico a la nada”; “retomemos nuestro liderazgo con la fuerza”.
“Este es el típico discurso mítico de los fundamentalistas”, comenta Samir Khalil: “Antes éramos magníficos; después nos han empobrecido; ahora retomemos el poder con la fuerza”.
Ante esta decadencia, nace el sueño de renacimiento. Se invoca la sharía, como si fuese algo “divino”, cuando en realidad es la sedimentación de las reglas tribales y beduinas de los siglos IX y X, que no pueden servir para el siglo XXI.
Para al-Baghdadi, se trata de restaurar el califato de Bagdad, considerado el periodo más brillante del islam., “pero la gran mayoría de los musulmanes no sueña con un califato, ni con un imperio sin fronteras”.
“En realidad, apunta Samir, la única vía para reconquistar nuestra dignidad y reconstruir culturalmente al hombre árabe y musulmán, es repensar las leyes, aplicar los derechos humanos, reforzándolos, dirigiéndonos en el sentido de una cultura abierta, que se solidariza con el resto del mundo. (…) El error del mundo islámico es ideológico. Es un error que lleva a guerras de tipo ideológico: cultural, religioso, histórico, que nunca tienen que ver con las verdaderas exigencias de la gente”.

El presidente del Consejo Judío Mundial: «¿Quién se alzará en defensa de los cristianos?» 25082014

Imprescindible reflexión sobre la persecución y Occidente
 
El presidente del Consejo Judío Mundial: «¿Quién se alzará en defensa de los cristianos?»
El presidente del Consejo Judío Mundial: «¿Quién se alzará en defensa de los cristianos?»
Miles de cristianos han tenido que dejar sus casas
Actualizado 24 agosto 2014 
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Ronald S. Lauder / The New York Times 
El silencio de Occidente ante la persecución de los cristianos y las masacres en Irak ha sido casi total hasta que únicamente la barbarie mostrada en imágenes por parte del Estado Islámico ha hecho tomar conciencia ante una situación insostenible y que de no intervenir rápido puede tener consecuencias históricas. Sobre este asunto se refiere en un artículo una personalidad muy relevante, Ronald S. Lauder, presidente del Consejo Judío Mundial, que habla sobre quién será el que salga en defensa de los cristianos.

Por su interés les mostramos el artículo íntegro que ha publicado en The New York Times:
 
 “¿Quién se alzará en defensa de los cristianos?”
«¿Por qué el mundo calla mientras los cristianos son exterminados en Oriente Medio y en África? Hemos visto demostraciones en Europa y en los Estados Unidos sobre las trágicas muertes de palestinos usados como escudos humanos por Hamas, la organización terrorista que controla Gaza. Las Naciones Unidas han llevado a cabo investigaciones y han centrado su rabia en Israel por defenderse contra la misma organización terrorista. Pero la bárbara masacre de miles y miles de cristianos es contemplada con indiferencia.
 
Oriente Medio y parte de África central están perdiendo la totalidad de sus comunidades cristianas, comunidades que han vivido en paz durante siglos. El grupo terrorista Boko Haram ha secuestrado y asesinado a cientos de cristianos este año, arrasando hace unos quince días la ciudad de Gwoza, predominantemente cristiana, situada en el estado de Borno, en el noreste de Nigeria. Medio millón de árabes cristianos han sido expulsados de Siria durante la guerra civil que dura ya desde hace más de tres años. Los cristianos son perseguidos y asesinados en países desde Líbano a Sudán.
 
Los historiadores recordarán este periodo y se preguntarán si las personas habían perdido su norte. Algunos reporteros han viajado a Iraq para ser testigos de la ola de terror de tipo nazi que está asolando el país. Las Naciones Unidas se han mantenido en silencio la mayor parte del tiempo. Los líderes mundiales parecen estar obsesionados con otros asuntos en este extraño verano de 2014. No hay flotillas viajando a Siria o Iraq. ¿Por qué la masacre de cristianos no activa las antenas sociales de las bellas celebridades y las avejentadas estrellas del rock?
 
Debe elogiarse al presidente Obama por ordenar ataques aéreos para salvar a miles de Yazidíes, que siguen una antigua religión y han quedado desamparados en un montaña en el norte de Iraq, asediada por los militantes musulmanes suníes. Pero desgraciadamente los ataques aéreos no bastan para detener esta monstruosa ola de terrorismo.
 
El Estado Islámico de Iraq y Siria (ISIS sus siglas en inglés, N.d.T.) no es una coalición vaga de grupos yihadistas, sino una fuerza militar real que ha conseguido ocupar la mayor parte de Iraq uniendo un modelo empresarial de éxito con su brutal y mortal punta de laza. La utilización del dinero de los bancos y las tiendas de oro atracadas y el control de los recursos petrolíferos, junto a la vieja extorsión, financian su maquina de matar, lo que hace que sea tal vez el grupo terrorista islámico más rico del mundo. Pero donde realmente destaca es en sus carnicerías, similares a las orgías de muerte de la Edad Media. Sus objetivos son, sin ningún tipo de compasión, los chiítas, los kurdos y los cristianos.
 
“Decapitan a los niños y clavan sus cabezas en estacas” ha dicho a la CNN un hombre de negocios estadounidense de origen caldeo llamado Mark Arabo, describiendo una escena en un parque de Mosul. “Muchos niños son decapitados, las madres son violadas y asesinadas y los padres ahorcados”.
 
Hace unos días, 200.000 arameos abandonaron su ancestral tierra natal cerca de Nínive, habiendo ya huido de Mosul.
 
La indiferencia general hacia el ISIS, con sus ejecuciones de masas de cristianos, y su preocupación mortal por Israel no sólo es algo que está mal: es obsceno.
 
En un discurso ante miles de cristianos en Budapest, en junio, hice la promesa solemne que del mismo modo que no estaría callado ante la creciente amenaza del antisemitismo en Europa y en Oriente Medio, no permanecería indiferente ante el sufrimiento cristiano. Históricamente, ha sido casi siempre al revés: los judíos han sido demasiado a menudo la minoría perseguida. Pero Israel ha sido uno de los primeros países en ayudar a los cristianos de Sudán del Sur. Los cristianos pueden practicar abiertamente su religión en Israel, a diferencia de la mayoría de países de Oriente Medio.
 
Este vínculo entre judíos y cristianos tiene pleno sentido. Compartimos más que la mayoría de las religiones. Leemos la misma Biblia y compartimos el mismo código moral y ético. Pero ahora, tristemente, compartimos el mismo tipo de sufrimiento: los cristianos están muriendo a causa de su fe porque están indefensos y el mundo es indiferente a su sufrimiento.
 
Las buenas personas deben unirse y detener esta repugnante ola de violencia. No podemos hacer como si estuviéramos indefensos. Escribo esto como ciudadano de la potencia militar más fuerte del mundo. Escrito esto como un líder judío que se preocupa de sus hermanos y hermanas cristianos.
 
El pueblo judío sabe demasiado bien lo que sucede si el mundo calla. Esta campaña de muerte debe detenerse.»
 
 
(Traducción de Helena Faccia Serrano, Alcalá de Henares)