Mostrando entradas con la etiqueta Archidiócesis de Madrid. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Archidiócesis de Madrid. Mostrar todas las entradas

sábado, 14 de marzo de 2020

El virus en la región de Madrid: sin catequesis, Taizé, Javieradas... pero habrá misa por YouTube 11032020

El virus en la región de Madrid: sin catequesis, Taizé, Javieradas... pero habrá misa por YouTube

Una italiana con mascarilla ante el coronavirus - en España casi nadie, lleva mascarilla aún, excepto los chinos y algunos sanitarios
Una italiana con mascarilla ante el coronavirus - en España casi nadie, lleva mascarilla aún, excepto los chinos y algunos sanitarios
La región de Madrid tiene ya casi unos 800 infectados por el coronavirus en la noche del día 11 de marzo (77 en las UCI, además de 21 fallecidos); son la mitad de los de toda España, con un crecimiento muy rápido del número de afectados.
Los tres obispados de la región de Madrid (Madrid, Alcalá y Getafe) han decidido "suprimir las actividades formativas y catequéticas hasta el día 26 de marzo", invitando a "los padres a que continúen la labor catequética en sus casas".
Una nota del arzobispado de Madrid sobre medidas explica que también la Universidad San Dámaso permanecerá cerrada para los alumnos las próximas semanas, después de que una profesora diera positivo a coronavirus. Se suman así a la decisión de las autoridades de la región de cerrar escuelas y universidades (que obliga a todas las escuelas y universidades de la región, católicas o públicas, desde este miércoles).
Sin embargo, prosiguen en las parroquias las misas públicas, los pequeños grupos de oración, del Rosario, la atención en Cáritas... no hay normas para limitar esas actividades parroquiales. La Archidiócesis de Madrid sólo anima “a las distintas realidades diocesanas a estudiar la conveniencia de mantener sus actividades programadas, analizando caso por caso, y a plantear alternativas no presenciales a las catequesis”.
catedral_almudena
Misa en la catedral de la Almudena, en Madrid, con normalidad
Grupos como Taizé sí han anunciado que suspenden sus encuentros de oración. Se aplaza también el Parlamento Diocesano de la Juventud. Las Javieradas, peregrinaciones que llevan jóvenes de toda España a caminar a Navarra, al castillo de Javier, se ven afectadas: las diócesis de Madrid, Logroño y Vitoria (las más afectadas por el coronavirus) anuncian que no participarán ni enviarán peregrinos. Tampoco las de Aragón ni la Universidad de Navarra.
La Archidiócesis de Madrid ha recordado que las personas deben seguir las indicaciones de las autoridades sanitarias y aquellas que tengan síntomas respiratorios deben evitar con prudencia su participación en actividades públicas.
El Catecismo permite no ir a misa por enfermedad
El Catecismo en su punto 2181 enseña que los fieles están excusados de ir a misa en días de precepto "por una razón seria (por ejemplo, enfermedad, el cuidado de niños pequeños) o dispensados por su pastor propio". El mandato de guardar el Día del Señor se mantiene, pero puede hacerse desde casa, en cuarentena o incluso en la cama de hospital con oración, viendo la misa por la televisión y con otras prácticas orantes. En este sentido, la diócesis de Madrid anuncia que emitirá la misa por su canal de Youtube cada día a las siete de la tarde.
La diócesis pide también “que no se abandone la atención de los más débiles, especialmente de los mayores y de los niños que no acuden estos días al colegio”. Y añade que “como ha pedido el Papa, los sacerdotes deben llevar ‘la fuerza de la palabra de Dios y la Eucaristía’ a los enfermos”, aunque no concreta cómo.
Hay otras "recomendaciones" (y no mandatos) que circulan por las diócesis españolas nacidas de una nota difundida el pasado viernes por la Conferencia Episcopal y que copian webs de obispados:
- que las pilas a la entrada de la iglesia no tengan agua bendita
que en la misa, no se dé la mano ni abrace en el gesto de paz (pero en España no hay tradición de inclinar cabezas como en China; de hecho, no es litúrgicamente obligatorio el gesto de la paz, el sacerdote puede omitirlo por completo)
se recomienda comulgar en la mano
- se pide a las personas que distribuyen la comunión durante la Eucaristía que se laven las manos antes y después
- no tocar ni besar las imágenes sagradas ni reliquias, expresar la devoción con inclinación de cabeza o reverencias (de nuevo, en España hay poca tradición de expresarse así)
¿Y los pobres y personas sin hogar?
La Comunidad de Sant’Egidio Madrid ha hecho un llamamiento a través de Twitter para ayudar “a los amigos de la calle”, en “situación de vulnerabilidad” ante la crisis del coronavirus. Piden para ellos, de forma urgente, la donación de “geles en formato pequeño, toallitas desinfectantes y artículos de aseo” para que estas personas puedan cumplir, al menos, las condiciones mínimas de higiene requeridas para evitar el contagio. La Comunidad recogerá estos donativos en la iglesia de la Calle Dos de Mayo, 11, miércoles, jueves y viernes, de 18 a 20h.  (La Comunidad de Sant’Egidio presentó el pasado 5 de marzo su 10º Edición de la Guía‘Dónde, comer, dormir y lavarse’, que detalla más de 300 direcciones de “lugares amigos” donde se puede encontrar y ofrecer solidaridad en Madrid).
La diócesis de Alcalá ha publicado unas preces para incluir en las misas de parroquias, conventos y comunidades:
Oraciones para incorporar en todas las celebraciones eucarísticas
· Oremos al Señor, por intercesión de la Virgen María y de todos los santos, para que nos libre de los males de la epidemia, asista a las autoridades, a los médicos y al personal sanitario, cuide de nuestros mayores y sus familias y proteja con amor singular a los niños y a los más vulnerables.
· Oremos al Señor, por intercesión de la Virgen María y de todos los santos, por los enfermos y los afectados por la epidemia para que recuperen la salud y puedan dedicarse prontamente al servicio de Dios y de sus hermanos.
· Oremos al Señor, por intercesión de la Virgen María y de todos los santos, por los que han muerto por esta epidemia y por todos los difuntos de nuestras familias para que puedan gozar de la eterna bienaventuranza.

viernes, 29 de diciembre de 2017

España: El Papa nombra a tres obispos auxiliares de la Archidiócesis de Madrid 29122017

España: El Papa nombra a tres obispos auxiliares de la Archidiócesis de Madrid

Son los sacerdotes José Cobo, Santos Montoya y Jesús Vidal
Catedral de la Almudena, en Madrid © Conferencia Episcopal Española
Catedral De La Almudena, En Madrid © Conferencia Episcopal Española
(ZENIT – 29 Dic. 2017).- El Papa Francisco ha nombrado los sacerdotes José Cobo, Santos Montoya y Jesús Vidal obispos auxiliares de Madrid.
A las 12 horas, del 29 de diciembre de 2017, lo ha comunicado la Oficina de Prensa del Vaticano.
El sacerdote D. José Cobo Cano, del clero de Madrid, era hasta el momento vicario de la Vicaría II de Madrid, habiéndole asignado la sede titular de Beatia (Baeza, Biatien-sis), que tiene como metropolitana a Sevilla.
Santos Montoya ha sido hasta ahora párroco de la parroquia de Madrid Beata María Ana de Jesús, habiéndole asignado la sede de Orta (Horta, Horten-sis), provincia proconsular que tenía como sede metropolitana a Cartagena.
El padre Jesús Vidal ha sido Rector del Seminario Conciliar de Madrid, al cargo de la sede titular de Elepla (Niebla, Eleplen-sis), que tiene como metropolitana a Sevilla.
A continuación, ofrecemos una breve biografía de cada uno de ellos, publicadas por la Conferencia Episcopal Española:
José Cobo Cano
Nació en Sabiote (Jaén) el 20 de septiembre de 1965. Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid en 1988, entró en el seminario de Madrid ese mismo año. Realizó los estudios de Ciencias Morales en el Instituto Redentorista, vinculado a la Universidad de Comillas. El 23 de abril de 1994 fue ordenado sacerdote.
Comenzó su ministerio pastoral como viceconsiliario de la Hermandades del Trabajo de Madrid. Desde 1995 fue vicario parroquial de S. Leopoldo hasta el año 2000 en que fue nombrado Párroco de S. Alfonso María de Ligorio y miembro del Consejo presbiteral. En 2001 fue nombrado arcipreste de Nuestra Señora del Pilar (Aluche-Campamento) y participó en el II Sínodo diocesano como miembro de la Comisión permanente. En 2015 fue nombrado Vicario episcopal de la Vicaría II, miembro del Consejo presbiteral y del Consejo diocesano de pastoral.
Santos Montoya Torres
Natural de La Solana (Ciudad Real), Santos Montoya nació el 22 de febrero de 1966. Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad Autónoma de Madrid. Desde 1998 es bachiller en Teología en la Facultad de Teología San Dámaso (Madrid), y en 2000 finalizó sus estudios de Licenciatura en Teología en la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid). Fue ordenado sacerdote el 18 de junio de 2000.
Desde su ordenación, ha sido Viceconsiliario de la Acción Católica General de Madrid y ha estado vinculado al colegio arzobispal seminario menor de Madrid La Inmaculada y San Dámaso, como formador, subdirector y director. Licenciado en Teología dogmática por la Universidad Eclesiástica San Dámaso, desde 2012 es párroco de la parroquia Beata María Ana de Jesús y director del colegio del mismo nombre. En 2015 fue nombrado arcipreste de Delicias-Legazpi y miembro del Consejo Presbiteral de la Diócesis. En 2017 fue nombrado miembro del Colegio de Consultores. 
Jesús Vidal Chamorro
Nació en Madrid el 6 de mayo de 1974. En 1997 se licenció en Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad Complutense de Madrid, y entró en el Seminario Conciliar. Fue ordenado sacerdote en la catedral de Nuestra Señora de la Almudena, el 8 de mayo de 2004. En 2007 obtuvo la Licenciatura en Teología, especialidad en Teología Moral, en la Universidad Eclesiástica San Dámaso.
Vicario parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Fátima hasta octubre de 2004, a continuación fue viceconsiliario (hasta 2008) y después consiliario diocesano de la Acción Católica General de Madrid (hasta 2015) y consiliario diocesano de Manos Unidas (hasta 2013). Entre 2008 y 2015 fue Rector del Oratorio del Santo Niño del Remedio; y entre 2013 y 2015 Delegado Episcopal de Infancia y Juventud. En la actualidad era rector del Seminario Conciliar de Madrid (desde 2015), párroco de Santa María de la Cabeza (desde 2016), miembro del Consejo presbiteral (desde 2012) y del Colegio de Consultores (desde 2017).

miércoles, 31 de mayo de 2017

Los movimientos presentes en Madrid explicarán su carisma este sábado en carpas frente a la Almudena 31052017

Los movimientos presentes en Madrid explicarán su carisma este sábado en carpas frente a la Almudena

Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a Goglle+ Añadir a Linkedin
31 mayo 2017
Los movimientos presentes en Madrid explicarán su carisma este sábado en carpas frente a la Almudena
El cardenal Osoro presidirá la vigilia de Pentecostés tras los actos del Día del Apostolado Seglar
De cara a Pentecostés, día que también se celebra el Día del Apostolado Seglar, la Archidiócesis de Madrid pretende dar a conocer los carismas y movimientos presentes en la Diócesis y así mostrar la riqueza espiritual de la Iglesia.

Bajo el lema Salir, caminar y sembrar siempre de nuevola Delegación Diocesana de Apostolado Seglar ha organizado una serie de actos en la catedral de la Almudena y sus alrededores este sábado 3 de junio.

Según ha informado la Archidiócesis dirigida por el cardenal Osoro, durante la jornada, asociaciones y movimientos explicarán su carisma y actividades en una serie de carpas instaladas en la plaza de Juan Pablo II.

Después, a las 20 horas, el arzobispo de Madrid presidirá la vigilia de Pentecostés en la catedral.

Llamados a llevar la Buena Noticia al mundo
La Fiesta del Apostolado Seglar se desarrollará en la plaza de San Juan Pablo II (entrada a catedral por la calle Bailén) con la participación de movimientos y asociaciones, para que, cuantos pasen por allí, se sientan interpelados y llamados a llevar la Buena Noticia de Jesucristo al mundo.

La fiesta dará comienzo a las 11:00 horas, y se desarrollará hasta las 19:00 horas, para concluir con la vigilia. Movimientos y asociaciones, así como la Delegación de Apostolado Seglar, se harán presentes en distintas carpas ubicadas en la plaza, en las que ofrecerán información sobre su carisma y actividades. Al mismo tiempo, y a partir de las 12:30 horas, animarán la oración que se desarrollará en la capilla del Santísimo de la catedral, donde hay exposición permanente.


 

Ven, Espíritu Santo. Con él la Iglesia inicia su misión (Cardenal Carlos Osoro) 31052017

Ven, Espíritu Santo. Con él la Iglesia inicia su misión

  • t
Ven, Espíritu Santo. Con él la Iglesia inicia su misión
Siempre es un gozo contemplar cómo el Espíritu Santo constituye un regalo de Dios a la Iglesia. Es su alma, es la savia que recorre todo el Cuerpo de la Iglesia y que le hace experimentar que su vida debe ser la que Jesús le dio, cuando antes de subir a los cielos les prometió a los primeros discípulos que les daría el Espíritu Santo, y que debían salir al mundo y dirigirse a todos los hombres para anunciarles la Buena Noticia de la salvación, que es el mismo Jesucristo. Resuenan las palabras de Jesús: «Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines del mundo» (cfr. 1, 1-11). El Señor, enviando el Espíritu Santo, comunica dones espirituales a quien lo acoge. La Iglesia ha enumerado siempre siete. Es número que significa plenitud y totalidad: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.
Deja que tu vida se llene del Espíritu Santo que Cristo da a su Iglesia. Déjate inundar por esos dones en tus entrañas profundas. ¿Qué significan estos dones? I) Sabiduría: ver las cosas con los ojos de Dios, sentir con el corazón de Dios, saber de Dios, gusto y sabor de Dios. II) Inteligencia o entendimiento: no es inteligencia humana o capacidad intelectual. Abre la mente para entender mejor las cosas de Dios, las cosas humanas, todas las situaciones. Es aquello de san Pablo: «Lo que el ojo no vio, ni el oído oyó, ni entraron en el corazón del hombre, Dios las ha preparado para los que le aman». III) Consejo: es Dios mismo quien nos ilumina con su Espíritu y alumbra el corazón y comprendemos el modo justo de hablar, de comportarse, de caminar. IV) Fortaleza: nos sostiene en nuestra debilidad, nos libera de la tibieza, de incertidumbres y temores. Nos ayuda a dar la vida. V) Ciencia: la fuerza del Espíritu nos ilumina ojos, mente y corazón, para descubrir cómo cada cosa nos habla de Él y de su amor. VI) Piedad: nos habla de nuestra pertenencia a Dios y de nuestro vínculo profundo con Él, que da sentido a nuestra vida. Es la amistad con el Señor que cambia nuestra vida y nos da entusiasmo y alegría. VII) Temor de Dios: no es tener miedo de Dios, pues es Padre y nos ama, nos salva y nos perdona siempre. El temor de Dios nos recuerda la pequeñez. Somos muy pequeños ante Dios y por ello nos dejamos sostener por sus brazos y nos hacemos dóciles, con capacidad permanente de alabanza y llenos de esperanza; todo viene de la gracia que nos llena de misericordia y bondad.
Hagamos un examen de la vida y construyámosla con el regalo que nos da Nuestro Señor Jesucristo, el Espíritu Santo. De tal manera que en nuestra vida se hagan realidad estas tres dimensiones:
1. Vida llena de sentido de universalidad: a ello te ayuda ver a la Iglesia caminando desde su inicio con la fuerza del Espíritu Santo. Es un camino en medio de las dificultades del mundo, con alegría, en fiesta. Y así lo tiene que hacer hoy, en medio de un ambiente secularizado. Debes de ser consciente de que nuestro mundo está lleno de energías que aparentemente no se ven, pero están. Nosotros, los cristianos, vivimos de la  energía más grande, de la fuerza del Espíritu Santo que nos llama y nos hace vivir con nuestro nombre verdadero: hijo de Dios y hermano de todos los hombres. De tal manera que la Iglesia es una alternativa a una sociedad que se cierra sobre sí misma. Ella nos abre a todos, porque apoyados en la fuerza del Espíritu Santo confiamos, no tenemos miedos, nos abrimos a la absoluta confianza de quien nos dijo y nos sostiene en ese «no tengáis miedo», «veréis cosas mayores».
El Espíritu Santo nos hace nacer de nuevo, ¿cómo? Entrando en todos los caminos, en todos los hombres y para todos los hombres. Nunca pensando solamente en mí y en el bien de uno mismo. El ser humano sufre siempre por falta de visión y por ello debe abrirse a la perspectiva que le da la Palabra del Señor, su acción. Es necesario cultivar la visión, la que nos da Cristo por su Espíritu. Creemos hombres fuertes llenos del Espíritu Santo, que harán sociedades fuertes. Conectándonos con el otro en su verdadero valor, nos conectamos en la solidaridad. Ello nos hace vivir en medio del pueblo con cordialidad, entusiasmo, llenando de una atmósfera de amor, que es el amor mismo de Dios, todo lo que toca nuestra vida, siempre en actitud cordial. La Iglesia tiene que desarrollar el sentido social y hacer crecer la conciencia religiosa, cambiar la cultura, sosteniendo a las familias, dándoles entusiasmo por ser iglesias domésticas, como en el inicio de la Iglesia.
2. Vida que trae y entrega la novedad: muestra la gran novedad que trae el espíritu de apertura que da el Espíritu Santo. No tengas miedo a fundar la vida en esas convicciones firmísimas del cristiano que te hacen vivir las experiencias nuevas. Que no te llevan a perder la identidad y la apertura que han de caracterizar tu ser de cristiano en profundidad. No tengas miedo a encontrarte con las grandes confesiones religiosas, pues el espíritu de apertura has de fundarlo en convicciones firmísimas de hombre de Iglesia que no cesan de invitar a quienes nos encontremos a la oración y a la meditación. El Concilio Vaticano II es un acontecimiento y una experiencia de comunión fraterna entre los cristianos, pero también una llamada a crearla donde se rompió, a aumentarla donde se va evaporando y a manifestarla para ser creíbles. Pero ello es obra del Espíritu Santo.
El Concilio Vaticano II nos habla de proclamar la verdad sobre Dios y sobre el hombre en un mundo dominado por el materialismo y la ausencia de Dios. Tengamos el atrevimiento y la osadía de hacerlo con nuestras vidas. Poner a la Iglesia en misión, como describió el Papa beato Pablo VI en Evangelii nuntiandi y el Papa Francisco en Evangelii gaudium, es un reto; es el reto de poner a la Iglesia cumpliendo lo que mandó el Señor y para la que le entregó el Espíritu Santo. Es su misión en el mundo tal y como es el mundo hoy.
3. Vida con un modo nuevo de vivir, de fervor y disponibilidad: vivir con los dos pulmones, occidental y oriental, es una necesidad que el Espíritu Santo nos da a conocer y que nos ayuda a respetar y descubrir en profundidad los derechos humanos, la libertad, las grandes cuestiones sociales. Es más, la aceptación generalizada de la carta de la Declaración de los Derechos del Hombre no corresponde a la realización concreta de su espíritu; al contrario, a veces el espíritu de la vida social de algunos pueblos está en abierta contraposición con la letra de los derechos, por ejemplo con el tema de la libertad religiosa. Hay que seguir preguntándonos: ¿qué quiere decir ser católico después del Concilio Vaticano II, en esta realidad concreta en la que vive nuestro mundo? No desestimar absolutamente nada de lo que dicen todos los documentos del Concilio e interpretarlos a la luz de la identidad de la Iglesia y de su misión. Solamente el Espíritu Santo nos hará comprender el tiempo que vivimos y discernir los signos del mismo tiempo. Permanecer en la Iglesia y dar a la misma la forma de auténtico Pueblo de Dios. Creo que aquí valen las palabras del beato Pablo VI: «el hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escucha a los que enseñan es porque dan testimonio» (EN 41). Cristo nos pide que, con nuestra vida,  demos a saber lo que Él piensa, cómo quiere que vivamos los hombres, y cómo hemos de ver la vida. Lo que sí es claro es que el ser humano se afirma a sí mismo de manera más completa dándose. El Espíritu Santo nos sitúa en la lógica de darnos.
Con gran afecto, os bendice,
+Carlos Card. Osoro Sierra, arzobispo de Madrid 

miércoles, 24 de mayo de 2017

Los medios caminan, edifican y confiesan (Cardenal Carlos Osoro) 24052017

Los medios caminan, edifican y confiesan


Los medios caminan, edifican y confiesan
Este domingo celebramos la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que el Papa Francisco ha convocado este año con el lema Comunicar esperanza y confianza en nuestros tiempos. Creo que hay una maestra con el arte verdadero de la comunicación. Ella sabe dónde está el manantial de la esperanza y la confianza. Permitidme hablaros de la singularidad de esta artista que es la Virgen María. Ella nos dio la noticia más importante que existe y mantiene su vigencia, y también fue la que mejor comunicó la misma. La misión de la Iglesia es dar la gran noticia de Jesucristo a los hombres con hechos y palabras y, ahora que terminamos el mes de mayo, me parece oportuno poner a la Virgen como una propuesta de comunicadora que siempre construye y que nos une a los hombres. A un mundo que vive con una rapidez inusitada procesos de cambio y de transformación, Ella le puede entregar lo más necesario: a Jesucristo. Con los ojos de María vemos que esta época –mucho más que otros momentos– requiere un crecimiento en la cultura de la comunicación, que lo es de escucha y de diálogo. Atrevámonos a hacerlo todos y asumamos esta responsabilidad.
Cuando uno se pone a pensar en cómo la Iglesia debe hacer la comunicación, inmediatamente, por lo menos a mí, aparece la Santísima Virgen María. No es extraño que el Concilio Vaticano II, en la constitución Lumen gentium, diga sobre María: «Esta unión de la Madre con el Hijo en la obra de la salvación se manifiesta desde el momento de la concepción virginal de Cristo hasta la muerte» (LG 57), «la Madre de Dios es figura de la Iglesia, como enseñaba san Ambrosio: en el orden de la fe, del amor y de la unión perfecta con Cristo» (LG 63). Es de Ella, por Ella y con Ella con la que debemos vivir el aprendizaje de la comunicación a todos los hombres. ¿Por qué será que a la Virgen todos la escuchan y atienden, hasta los que parece que están y son más distantes? ¿Qué es lo que provoca en el corazón?
Mucho me gustaría que ahora que termina este mes de mayo acogiésemos el regalo de María de la comunicación. ¿Cómo? Caminando como Ella, edificando como Ella y confesando como Ella. Que sea la Virgen quien nos regale la comunión que tenemos que tener con Cristo, esa que tan bellamente describe Ella en su vida, en los momentos más importantes de la vida del Hijo de Dios con los hombres. Hemos recibido y estamos estudiando y respondiendo al documento preparatorio del próximo Sínodo de los Obispos, dedicado a Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Es oportuno pedir a María que nos regale su unidad y comunión con Cristo para ver, para poder descubrir que todos tenemos una vocación al amor que asumir y que tenemos que concretarla en la vida cotidiana a través de una serie de opciones que van a articular un estado de vida.
En esta Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales ofrezcamos el camino de María, que es tan sugerente para vivir y mantener en todas las circunstancias un encuentro de honda existencia, para comunicar una noticia que configura una manera de ser, estar, vivir y construir nuestra sociedad. Me agradaría que hiciéramos el mismo itinerario que María. Su capacidad de comunicación y de entrar en el corazón de los hombres llevando la noticia que hace al mundo diferente y a los hombres nuevos, se nos manifiesta y revela en su historia personal: a) desde el primer instante en que recibe la noticia de que va a ser Madre de Dios, se pone en camino; b) cuando nace Jesús en Belén, allí con los pastores y los magos, muestra a su Hijo; c) cuando presenta a Jesús en el templo y el anciano Simeón, tomándole en sus brazos, exclama: «Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos, luz para alumbrar a las naciones»; d) cuando, perdido Jesús en el templo de Jerusalén, lo encuentran sus padres y les dice que está «ocupado en las cosas de su Padre»; e) en las bodas de Caná, cuando, movida por compasión, pide a su Hijo que realice el primer milagro y promueva la alegría de la fiesta entre aquellas gentes; f) cuando oye cómo su Hijo pone y propone el Reino por encima de consideraciones y de lazos de la carne y de la sangre, diciendo que son felices quienes escuchan y guardan la Palabra de Dios; g) cuando el Señor nos la entrega como Madre de todos los hombres, y h) en los inicios de la Iglesia, cuando los discípulos perseveraban en la oración unidos, allí estaba Ella también. Al repasar esta trayectoria, podemos sacar tres tareas que nos da Santa María para ser comunicadores según el Evangelio:
1. Caminar como Santa María: no te pongas en el camino de la vida sin llevar noticias que dan vida y horizontes, formulan y construyen caminos de fraternidad, de unidad. Deseamos ser un pueblo, una familia única. ¿Qué llevamos en y para el camino? ¿Nos detenemos a dialogar con todos los hombres? ¿Somos capaces de formular con hechos la cultura del encuentro? Hay que saber decir a la Virgen que queremos ser un solo pueblo, no queremos estar peleados y divididos; deseamos ser familia, no hablamos de revanchas; deseamos cuidar unos de otros, necesitamos vivir como hermanos y por eso eliminar la envidia, la discordia, la violencia. Es necesario recuperar la memoria de cómo se vive como hermanos. En ti, Madre de todos los hombres, recuperamos esa memoria. Hay que caminar para encontrar al otro y hacerle experimentar la fuerza de Dios que se manifiesta en nuestras vidas, como lo hizo María: atravesó regiones montañosas, hizo saltar de gozo a un niño que aún no había nacido y prorrumpir de alegría a una mujer que sintió el gozo de la presencia de Dios.   
2. Edificar como Santa María: se edifica escuchando a Dios, siguiendo la orientación que Él nos da con su Palabra. María es maestra en el arte de escuchar. Sepamos detenernos a escuchar al otro, detenernos en su vida, en su corazón, no pasar de largo. ¿Tenemos miedo a escuchar? ¡Cuántas cosas cambiarían si escuchásemos! Así se edifica sobre roca, sobre la realidad y no sobre arena. Dejemos que el otro entre en nuestra vida. Que sepamos sentir lo que tienen los demás en su corazón. ¡Cuánto cambiaría nuestro mundo! Que sepamos escuchar para recibir lo que otros tienen en sus vidas y necesitan contárnoslo. Que nunca seamos una ventanilla oficial que damos o nos entregan papeles, pero no nos dejan comunicar lo que más necesita el ser humano. Hay que edificar sobre un terreno que debemos saber cómo es y qué tiene.
3. Confesar como Santa María: se es testigo del Señor cuando se le confiesa con nuestra vida. Cuando sabemos que tenemos que vivir con las palabras que salieron de la boca de la Virgen María: «Haced lo que Él os diga». La alegría llega a la vida de cada uno de nosotros y a todos los hombres cuando hay coherencia y somos capaces de mantener la esperanza, sabiendo y teniendo la certeza de que el Señor siempre camina a nuestro lado y ni un instante nos abandona. Nunca apaguemos el corazón a esta confianza, seamos luz de esperanza como María. Comuniquemos esta luz. Dejémonos siempre sorprender por Dios, también cuando llegan las dificultades, ya que Él siempre nos sorprende con su amor. Alejados de Él nada podemos comunicar, ni alegría, ni esperanza. Fuera de Él nada podemos confesar. Como le gustaba decir al Papa Benedicto XVI, «el discípulo sabe que sin Cristo no hay luz, no hay esperanza, no hay amor, no hay futuro».
Con gran afecto, os bendice,
+Carlos Card. Osoro Sierra, arzobispo de Madrid

sábado, 20 de mayo de 2017

¡Tenemos Madre! Nos enseña a vivir con esperanza y a construir la paz (Cardenal Carlos Osoro) 17052017

¡Tenemos Madre! Nos enseña a vivir con esperanza y a construir la paz

  • ¡Tenemos Madre! Nos enseña a vivir con esperanza y a construir la paz
Agradezco a Nuestro Señor que me haya permitido vivir unas horas en el santuario de Fátima, muy unido a la Virgen María y expresando la comunión con el Papa Francisco, que llegó como peregrino de la paz y de la esperanza. Han sido unas horas muy especiales. En el centenario de las apariciones y en la canonización de los niños Francisco y Jacinta, hemos podido unirnos al Sucesor de Pedro para poner a los pies de la Virgen María «el destino temporal y espiritual de la humanidad». ¡Qué petición tan importante para todos los hombres! Y no se la hacemos a cualquiera. Está dirigida a la Madre de Dios, que en aquel lugar se dirigió a los tres pastorcitos para recordarnos la necesidad que tenemos los hombres de Dios si no queremos que esta humanidad se convierta en un verdadero infierno, donde actuemos todos por nuestros gustos o ideas, eliminando la presencia de quien es y hace para todos los hombres. Que descubramos que Él es el Camino, la Verdad y la Vida. 
El Papa Francisco se dirigió a la Virgen con extrema claridad, pidiéndole por su intercesión «que el cielo active aquí una auténtica y precisa movilización general contra la indiferencia que nos enfría el corazón y agrava nuestra miopía». Porque no podemos ser indiferentes a las realidades que tantos hombres y mujeres, en tantas partes de la tierra, están viviendo. Muchos viven sin ser reconocidos como personas con todos sus derechos, en las pobrezas más extremas, mientras otros están recluidos en sus ideologías, supeditando todo a las mismas y no a la defensa del ser humano en los derechos que tiene y han sido otorgados por Dios mismo. Ser imagen y semejanza de Dios hace que pongamos al ser humano en el centro y todo al servicio de él. ¡Qué palabras sobre la Iglesia resonaron en Fátima, dichas por el Papa Francisco! «Descubramos de nuevo el rostro joven y hermoso de la Iglesia, que resplandece cuando es misionera, acogedora, libre, pobre de medios y rica de amor».
Cuando estaban leyendo la declaración del Papa que decía así: «Declaramos y definimos santos a los beatos Francisco Marto y Jacinta Marto, y los inscribimos en el catálogo de los santos, estableciendo que en toda la Iglesia, sean devotamente honrados entre los santos», me venía a la memoria lo que hace cien años había sucedido en ellos y su prima Lucía cuando la Virgen les alertó del peligro de una vida sin Dios. El Papa Francisco, hablándonos de María, nos dice que «de sus brazos vendrá la esperanza y la paz que necesitan y yo suplico por todos mis hermanos en el bautismo y la humanidad». El mensaje de Fátima es actual, mira al futuro y nos convoca a todos los hombres a mirar qué estamos haciendo en el presente. Esa referencia a «todos mis hermanos en la humanidad» es el recuerdo que hemos de hacer permanentemente: la unicidad de la familia humana con independencia de la religión o raza.
El Papa fue a Fátima como «pastor universal», recordando al Buen Pastor que sale en búsqueda de todas las ovejas, a fin de poner en manos de María el destino de la humanidad, para que Ella nos devuelva a vivir en la esperanza y en la paz. Para nosotros, los cristianos, ambas realidades tienen rostro y nombre: Jesucristo. Por eso también la canonización de Francisco y Jacinta. Las vidas de estos niños, en la humildad y sencillez de su existencia, nos convocan a construir un futuro diferente. Ese futuro que Dios, haciéndose Hombre y siendo un niño, nos regaló a los hombres. En el caso de Francisco y Jacinta, que incluso sufrieron graves amenazas para que confesaran que todo lo que decían de la Virgen María era mentira, «la presencia divina se fue haciendo más constante en sus vidas, como se manifiesta claramente en la insistente oración por los pecadores y el deseo permanente de estar junto a “Jesús oculto” en el sagrario» –en palabras del Papa–.
¡Tenemos Madre! Sí. Una Madre que nos cuida, como me decía un amigo al que conozco desde que éramos estudiantes. Él nunca creyó; es más, a sus hijos no los educó en la fe, tampoco a sus nietos. He sido su amigo incondicional, ha compartido conmigo todas las grandes decisiones de su vida para saber lo que pensaba. Aprovechando un viaje de trabajo, por simple curiosidad, pasó la víspera de la llegada del Papa por Fátima. Ya estaban los retratos de Francisco y Jacinta, que con 9 y 10 años fallecieron por enfermedad. Me cuenta que miró los retratos y pasó por la capilla de las apariciones. Sucedió algo en su vida que, como él mismo dice, le llevó a sentir en lo más profundo del corazón que «tengo Madre», una Madre que acerca la verdad de la vida. Comprendió que «sin Dios no es posible la esperanza y la paz». «He visto cómo mi vida en unos instantes ha cambiado, conocía a un Dios a quien temía, en Fátima, ya viejo, he conocido y reconocido que Dios es “amor, compasión y misericordia”», aseguraba. El Papa Francisco, al decirnos que «¡tenemos Madre!», desea hacer llegar a través de Ella a este Dios que conocieron Francisco y Jacinta:
1. El Amor de Dios es central para la paz: no hay otra arma para mantener viva la familia humana. Son necesarios mediadores de ese amor, que se dan hasta consumirse, sabiendo que el beneficio es la paz, la esperanza, la fraternidad, la búsqueda del bien común. No seamos intermediadores que aceptemos descuentos a todos para obtener algún beneficio. Solo el Amor de Dios hace mediadores.
2. La Compasión de Dios es necesaria: la que manifestó con quienes se encontró en el camino, entre ellos Nicodemo, Zaqueo, la Samaritana, Lázaro, la pecadora pública o Pedro, que lo negó y a quien preguntó: «¿Me amas?»… Compasión que nos capacita para el diálogo intercultural y religioso y que va más allá del egoísmo civilizado y del miedo que se defiende matando, haciendo caso omiso de las situaciones de los hombres.
3. La Misericordia de Dios nos urge: hay que ayudar a restablecer relaciones justas con Dios, con los demás y con la creación. Unas relaciones que nos lleven siempre a anunciar a todos los hombres la alegría del Evangelio partiendo de las periferias de todo tipo; no se puede creer en un Dios fuente de violencia. Relaciones que nos lleven a ver, en todos los hombres, hijos de Dios que he de amar con el amor mismo de Dios. Y relaciones con la creación, pues cuidar la casa común es esencial y central para nuestra fe.
Con gran afecto, os bendice:
+Carlos Card. Osoro Sierra, arzobispo de Madrid

viernes, 19 de mayo de 2017

Cardenal Carlos Osoro a los Escolapios: «¡Qué maravilla ver aquí, después de 400 años, el corazón de san José de Calasanz!» (10032017)

Viernes, 10 Marzo 2017 13:27

Cardenal Carlos Osoro a los Escolapios: «¡Qué maravilla ver aquí, después de 400 años, el corazón de san José de Calasanz!»

OsoroEscolapios 1p
El pasado 27 de noviembre de 2016 arrancaba un Año Jubilar para los Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, más conocidos como Escolapios. Hasta el próximo 27 de noviembre de 2017, conmemorarán el 400 aniversario de la fundación de la Orden por San José de Calasanz. Con este motivo, el Santo Padre les ha concedido la gracia de celebrar un Año Jubilar.
Este viernes, los padres escolapios de la provincia Betania en la diócesis de Madrid, junto a todos los alumnos de secundaria, profesores y personal de los centros calasancios de la capital, han participado en una solemne celebración de la Eucaristía en la catedral de Santa María la Real de la Almudena. Presidida por el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, en la misma con concelebrado el padre Elías Royón, vicario episcopal para la vida consagrada en Madrid, Carlos Aguilar, vicario de evangelización, el padre Daniel Hallado Arenales, provincial de los Escolapios y numerosos sacerdotes.
OsoroEscolapios 3p
«Dios os ama entrañablemente»
En su homilía, el prelado, ha agradecido la fidelidad de todos los asistentes para celebrar «400 años de vida» de la Escuela Pía, «de esa presencia –en el mundo y en todos los continentes– que nació en Roma con tanta sencillez», pero «con una voluntad de querer hacer verdad lo que el Señor, en el Evangelio, nos dice». La voluntad, ha señalado, de «hacer ver que Dios quiere muy especialmente a los niños y a los jóvenes, que Dios os ama entrañablemente».
Acompañado delante del altar –y frente a la asamblea calasancia– por un grupo de chicos y chicos pertenecientes a la familia pía, el cardenal les ha animado a ser «capaces de dejar» que la Palabra del Señor cale en su corazón. En tiempos de san José de Calasanz, ha aseverado el arzobispo, «los pobres estaban por la calle, tirados»; y «cuando san José, en el Trastevere, empieza a acoger a aquellos niños, que eran pobres y que hacían torpezas, resulta que su corazón va cambiando». Así, ha aprovechado para preguntar a los congregantes: «¿No será que nosotros no estamos dando a los niños y jóvenes aquello que más necesitan?». A ejemplo de Jesús, que «les infundía su vida, su amor, su cariño, su amistad, su ocupación por ellos; eran importantes en su vida, decía que ‘de ellos es el reino’, y los abrazaba y los bendecía». Por ello, ha continuado, «Dios quiere hacerse presente en medio de esta historia para decir a los jóvenes y niños que son sus predilectos, que el reino quiere que lo hagan presente ellos».
OsoroEscolapios 2p
Un pueblo nuevo con un corazón de carne
«¿No es esto bonito?», ha apuntado el prelado. «Dios os abraza, os quiere, no es un cuentista, si le dejáis cambia vuestro corazón», y «quiere haceros miembros de su pueblo». Un pueblo nuevo «de hombres y mujeres que seamos capaces de tener un corazón de carne, que se enternece ante las necesidades de los demás, que se abre a todos los hombres». Y qué maravilla ver aquí, ha destacado, después de 400 años, «el corazón de san José de Calasanz», que «se ha ido por todas las partes de la tierra a decir a los jóvenes: ‘¡Sois los predilectos de Dios, os quiero!’ Tenéis que cambiar este mundo».
En medio del silencio sepulcral que mantenía en vilo a una catedral repleta, el prelado ha vuelto a interrogar a aquellos que permanecían a su lado, en el altar: «Dios, que se revela en Cristo, ¿hizo daño a alguien o a todos los que se acercó intentó hacerles bien?». Ángel ha acentuado que «Jesús no hizo daño a nadie», allanando el camino de la fe al prelado para que éste completase que, cada uno de los allí presentes, tiene «la vida de Jesús en su vida»; por tanto, «renovad la mente, el corazón y la vista para ver al hermano en lo que es, imagen de Dios». Como san José de Calasanz, que «cuando fue a la escuela, acogió a todos, porque son hijos de Dios» y «no hay mejor manera que esta para celebrar los 400 años».
OsoroEscolapios 5p
Con el estilo y la manera de Calasanz
Finalmente, les ha alentado a quedarse tres detalles: «Jesús hoy, con san José de Calasanz, os dice que os quiere, que sois un pueblo –el pueblo de Jesús–», Él «quiere mostrar a los hombres que el reino de Dios no deshace a nadie y es de verdad, amor y justicia», y que «desea que cambiemos nuestro corazón y nuestra mente». El regalo más grande que puede hacernos alguien, ha concluido, «es decirnos estas cosas, y hoy os las ha dicho Jesús». Por tanto, «que conrinuéis siguiendo los consejos de Jesús, con el estilo y la manera de san José de Calasanz».
Infomadrid / Carlos González

domingo, 14 de mayo de 2017

Fátima, «escuela de María» para ser testigos del Señor (Cardenal Carlos Osoro) 10052017

Fátima, «escuela de María» para ser testigos del Señor


Fátima, «escuela de María» para ser testigos del Señor
El Papa Francisco va como peregrino al santuario mariano de Fátima. Y allí canonizará a Jacinta y Francisco, dos de los tres pastorcillos que atestiguaron haber visto a la Virgen María en 1917. Me vienen a la memoria las palabras que san Juan Pablo II pronunció en el encuentro con los jóvenes en Cuatro Vientos en Madrid: «Queridos jóvenes, os invito a formar parte de la escuela de la Virgen María. Ella es modelo insuperable de contemplación y ejemplo admirable de interioridad fecunda, gozosa y enriquecedora». Para los jóvenes de todos los lugares del mundo, ¡qué bien sonaban estas palabras y qué bien eran acogidas en su corazón! Todos fijábamos nuestra mente en algún lugar de nuestras geografías donde tenemos un santuario y una imagen que es entrañable para nosotros. En nuestra tierra, con sus distintas advocaciones, María puso su escuela.
¿Sabes lo que significa que tengamos una escuela de María que podemos ofrecer a todos los hombres? El Papa Francisco nos acerca la que nuestra Madre María plantó en Fátima y, a través de tres niños, Lucía, Jacinta y Francisco, ofreció a toda la humanidad. En este mes de mayo y ante este acontecimiento, os propongo vivir desde esa escuela la propuesta que el Santo Padre no ha hecho tantas veces durante su pontificado: la de salir a todos los caminos por donde van los hombres llevando la alegría del Evangelio. Alegría que descubrimos con más hondura al lado de la Virgen María. Con Ella escuchamos con mucha más fuerza la profundidad de la misión que el Señor nos ha entregado: «Seréis mis testigos». María fue el ser humano que más compromiso asumió para ser testigo del Señor. Prestando su vida a Dios, con su  absoluto a Él, hizo la obra más grande y la tarea más bella por la humanidad: dar rostro a Dios y convertirse así en el ser humano único, irrepetible y excepcional, al que siempre estará vinculado el rostro del testigo.
Esta carta semanal os llega cuando estoy acompañando al Papa Francisco en Fátima [NdR. el cardenal Osoro acompañará al Papa en el viaje desde el viernes]. Deseo que se asiente en vuestro corazón esa experiencia excepcional de aquellos niños con María, pues el encuentro con Ella siempre es la lección de una Maestra de la santidad. Algunos quizá en el propio santuario, muchos a través de los medios de comunicación, descubriréis cómo aquellos niños contemplaron la santidad de María y acogieron su propuesta a ser santos, comunicando a los hombres que este regalo de Dios es el más necesario para construir nuestra vida. Bendito sea ese encuentro y el que cada uno de nosotros puede tener con nuestra Madre. Que aumenta el deseo y muestra la necesidad de ser testigos del Señor siempre, pero más que nunca en este momento histórico.
¡Cómo no decir con el apóstol san Pablo las mismas palabras que dirigía a Tito! «Cuando se manifestó la Bondad de Dios nuestro Salvador y su Amor al hombre, no por las obras de justicia que hubiéramos hecho nosotros, sino, según su propia misericordia, nos salvó por el baño del nuevo nacimiento y de la renovación del Espíritu Santo, que derramó copiosamente sobre nosotros por medio de Jesucristo nuestro Salvador, para que, justificados por su gracia, seamos, en esperanza, herederos de la vida eterna» (Tit 3, 4-7). En María y por María hemos recibido también nosotros todo. ¿Os dais cuenta de que, por su  a Dios, fue posible que «la Bondad de Dios nuestro Salvador y su Amor» tuvieran rostro humano en Jesucristo? Con su  incondicional, con su deseo de ser testigo de Dios en este mundo y por la fuerza del Espíritu Santo, la Virgen permitió que todos los hombres conociésemos a Dios mismo. Hemos visto el Amor, hemos podido comprobar de qué es capaz ese Amor. En Jesucristo, el Hijo de María, los hombres y mujeres hemos podido conocer y experimentar los frutos de ese Amor.
Entra por un momento en Fátima, escuela de la Virgen María, y aprende de Ella a ser testigo del Señor:
1. La Virgen María es testigo cuando dice  a la propuesta de ser Madre de Dios. La primera condición de un testigo es querer vivir en la verdad para que así los demás puedan conocer y vivir en la verdad. A María se le propone ser Madre de quien es el Camino, la Verdad y la Vida. ¿Cómo dudar para hacer presente en este mundo al Hijo de Dios? Se le pide ser Madre de la Bondad y del Amor, lo más necesario para el crecimiento del ser humano. ¿Cómo poner condiciones para ello? Se la compromete a ser testigo de la misericordia de quien nos salva. ¿Cómo no hacer presente a quien tiene capacidad para extraer el bien en toda situación? Ella responde con prontitud. No duda un instante en dejar toda su vida para ese menester. El Señor, al regalarnos su vida en el Bautismo, nos pide también que seamos sus testigos, que le digamos . ¿Cómo lo hago y lo vivo?
2. La Virgen María es testigo cuando se pone en camino para ver a su prima Isabel. Y en aquel encuentro Isabel reconoce que quien la visita es la Madre de Dios: «Bendita tú entre las mujeres», «dichosa tú que has creído que lo que ha dicho el Señor se cumplirá»... En el camino de nuestra vida, en todo lo que hacemos y, sobre todo, en los encuentros que tenemos con los demás, el Señor nos pide que seamos sus testigos. ¿Cómo y desde dónde lo soy? ¿Se nota en mi vida algo singular en el modo de hacer, de tratar a los demás?
3. La Virgen María es testigo cuando en Belén da a luz al Hijo de Dios y calla y adora al Salvador. ¡Qué alegría da contemplar a María viendo cómo Dios mismo toma rostro en un lugar concreto de la tierra! ¡Qué profundidad adquiere la vida cuando se la ve escuchando a todos los que se acercan al portal de Belén hablando de las maravillas del recién nacido y Ella, en silencio, de adoración! Recordemos a los pastores, a los magos… Todos dicen maravillas del recién nacido. Y todos ven a María en silencio de adoración. ¿Soy testigo que, en el silencio y en la adoración, contemplo al Señor?
4. La Virgen María es testigo cuando, en las bodas de Caná, dice a la gente «Haced lo que Él os diga». Ella sabe que quien puede arreglar todas las situaciones por las que pasa el ser humano es Jesucristo. Solo Dios salva. Precisamente por ello, insiste en que recurramos a Él. No duda en ser testigo de esta realidad. Quiere que los hombres, en todos los momentos de la vida, también cuando estamos en apuros, recurramos a Él. ¿Siento la necesidad de ser testigo recurriendo a Él siempre y teniendo la seguridad de que la fuerza y el poder son del Señor?
5. La Virgen María es testigo del Señor cuando su Hijo dice delante de Ella: «Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen». En aquel grupo al que hablaba Jesús, alguien percibe la presencia de la Virgen María y se lo comunican a Jesús. ¡Qué palabra de aliento y de verdad dice de su Madre el Señor! Pues Ella escuchó la Palabra con todas las consecuencias y la Palabra se hizo carne. ¿Soy de los que escucho y dirijo la vida según la Palabra de Dios?
6. La Virgen María es testigo del Señor al pie de la Cruz. En los momentos límite es donde se ofrece lo que uno vale. La Virgen, en el dolor desgarrador de ver morir a su Hijo, acepta la tarea que este le propone: ser Madre de todos los hombres. («Mujer ahí tienes a tu hijo […] hijo, ahí tienes a tu Madre»). Y todo ello, para que María sea siempre la que acompañe a todo discípulo en el camino de la vida y hagamos ese camino como Ella lo hizo con su Hijo. ¿Cómo he incorporado a María en mi vida?
7. La Virgen María es testigo del Señor en la espera de Pentecostés. Allí, en aquella estancia, esperando la venida de Jesucristo, estaba María. Y lo hacía animando a los discípulos a esperar en la promesa que había realizado su Hijo. Es Madre de la esperanza. Está diciendo a los discípulos que su Hijo nunca falla y siempre cumple. Mantener la esperanza pasa por situarnos con María como los primeros discípulos en la estancia de Pentecostés. ¿Mantengo viva la esperanza junto a María?
Con gran afecto, te bendice,
+Carlos Card. Osoro Sierra, arzobispo de Madrid

«El único extremismo permitido es la caridad» (Cardenal Carlos Osoro) 03052017

«El único extremismo permitido es la caridad»


«El único extremismo permitido es la caridad»
Durante su visita a Egipto –donde vivieron patriarcas y profetas, donde Dios hizo resonar su voz y la Sagrada Familia encontró refugio y hospitalidad ante las amenazas del rey Herodes–, el Papa Francisco ha hablado en nombre de Cristo, se ha acercado a la pequeña comunidad de católicos, ha vivido una vez más esa dimensión ecuménica con los cristianos coptos ortodoxos y ha mostrado la urgencia y necesidad de vivir la dimensión interreligiosa con los musulmanes. Es todo un camino que nos propone el Sucesor de Pedro, actualizando lo que tan bellamente nos dice el Concilio Vaticano II, tanto en las constituciones como en los decretos de ecumenismo y de relaciones con otras religiones. 
Os escribo esta carta cuando acabamos de comenzar el mes de mayo, que la Iglesia dedica muy especialmente a la Virgen María. Para todos los discípulos de Cristo, este mes se convierte en una provocación a vivir en y desde la caridad, es decir, en y desde el amor mismo de Dios manifestado en Jesucristo. Viene bien hacer memoria de la página del Evangelio en la que se nos narra la Visitación de María a su prima santa Isabel. El texto no puede ser más expresivo para nosotros: en María se nos presenta la primera discípula de Cristo, en la actitud en la que debemos estar todos los cristianos: en salida, como nos dice tantas veces el Papa Francisco.
Recibida la noticia y aceptada por María, ya habiendo sido engendrada por obra del Espíritu Santo, se puso en camino. Nos dice el Evangelio que atravesó una región montañosa, es decir, con dificultades, pero lo hizo llena de confianza y esperanza por lo que había dicho el ángel de parte de Dios, «para Dios nada hay imposible». Y así llegó a casa de su prima Isabel provocando lo que todos los cristianos deberíamos provocar: «Saltó de gozo el niño que Isabel llevaba en su vientre». E Isabel reconoció lo grande que se hace el ser humano cuando cree en lo que Dios dice: «Dichosa tú que has creído que lo que te ha dicho el Señor se cumplirá». Cómo veis, María nos regala tres dones necesarios para vivir el único extremismo que nos está permitido a los cristianos: salir al mundo donde están los hombres; llevar a Dios en y con nuestra vida que une a todos y hace sentir el gozo de la confortadora alegría de la Buena Noticia, y vivir sintiendo la dicha de fiarnos de Dios, el don de la fe, de la confianza en Él por encima de todas las cosas.
El Papa Francisco nos propone a los cristianos el modo de vivir y de hacer de nuestra Madre María. Como la Sagrada Familia que marchó a Egipto, cuando intentaban hacer desaparecer a Dios de este mundo, el Papa con este viaje nos hizo ver realidades que no podemos olvidar. La misión de los cristianos es llevar a todos los hombres la Paz, que para nosotros tiene rostro: Jesucristo. Es necesario recobrar la unidad de los cristianos para ser creíbles en este mundo, tal y como fue el deseo de Cristo, y establecer relaciones con todas las religiones promoviendo la paz que es de Dios y la quiere para todos los hombres. El lema del viaje es bien significativo y orientador para todos los cristianos, estemos donde estemos: El Papa de paz en el Egipto de paz. Ya en el logo se ve el Nilo, símbolo de la vida, junto a las pirámides y la esfinge que evocan la historia de esta nación; por otra parte, se contemplan la cruz y la media luna, que representan la coexistencia entre las distintas religiones del pueblo egipcio, y la paloma símbolo de la paz, con la imagen del Papa Francisco. Tres pasiones han movido al Papa y nos invita a que sean las nuestras también:
1. La pasión de Cristo, amar a pesar de todo. El Papa Francisco nos lo ha dicho con una expresión clara y fuerte: «El único extremismo permitido es la caridad». Y hay que entenderlo como nos dice el apóstol san Pablo en el himno a la caridad: a) que es paciente y no se deja llevar por impulsos, reconoce que el otro tiene derecho a vivir, que no es un estorbo, es un don y me invita a vivir en permanente compasión; b) que es servicial, es decir, amar es hacer siempre el bien, donde se experimenta la felicidad de dar; c) que no tienen envidia, no hay malestar por el bien del otro, al contrario, valora los logros y el derecho a la felicidad del otro; d) no hace alarde y no es arrogante, nunca aparece como superior a los demás, no se agranda, no pierde el sentido de la realidad, ni se cree más grande, no a la lógica del dominio de unos sobre otros; e) que no obra con dureza, pues detesta ver sufrir a los demás, quiere llevar hasta el límite las exigencias del amor, no se detiene en los límites del otro; f) que no busca su propio interés, ni se irrita, es decir, nunca lo suyo, sí lo del otro, acaricia y nunca termina el día sin hacer las paces; g) no lleva cuentas del mal, excusa siempre y perdona siempre, se alegra y goza con la verdad, disculpa todo, ve lo bueno siempre, confía y se fía siempre como Dios mismo se fía de nosotros, nunca desespera pues sabe que el otro puede cambiar; lo soporta todo, es decir, amor a pesar de todo.
2. La pasión de Cristo, llamar por el nombre a las cosas. No predicamos una doctrina, hablamos de una persona; no damos unas verdades abstractas, sino que deseamos comunicar el Misterio vivo de Dios. Como nos dice el libro de los Hechos de los Apóstoles, «Jesús hizo y enseñó». Con estos dos verbos se nos muestra la misión de Jesús, que ha de ser la de la Iglesia. «Hizo»; a Jesús le preguntan: «¿Qué tengo que hacer de bueno para alcanzar la vida eterna?». «Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo», responde y nos narra la parábola de buen samaritano. «Enseñó»: «todos los días me sentaba en el templo a enseñar», «les enseñaba como quien tiene autoridad»… Una imagen majestuosa, familiar, impresionante, tranquilizadora, llena de vida, escuchada hasta por los enemigos, pues había coherencia y fuerza persuasiva.
3. La pasión de Cristo, por afirmar que Dios y la religión no son un problema. Nunca la violencia puede estar asociada al nombre de Dios, a Él hay que asociar la defensa de la dignidad de la persona humana, la manifestación con obras y palabras de los derechos que tiene. En ese sentido, cuando el poder político privatiza la religión, en el fondo y en la forma conculca los derechos humanos, que hacen de la humanidad una familia de hombres y mujeres libres. En el cristianismo la laicidad es principio evangélico –«Dad a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César»– y promueve el respeto a la dignidad de la persona, es provocadora de la paz social y es autentificadora de la legitimidad política.
Con gran afecto, os bendice,
+Carlos Card. Osoro Sierra, arzobispo de Madrid