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sábado, 1 de agosto de 2026

Del dicho al hecho sin trecho - Domingo 18º del TO. Ciclo A (02.08.2026): Mateo 14,13-21. Milagros, no. ¡Procesos! y “Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12) CINCO MINUTOS

 Verano 5. 02 de agosto de 2026.

Quinto paseo veraniego por el llamado 'Evangelio de Mateo': Del dicho al hecho sin trecho.
Acabo de escribir una trinidad... léxica: dicho, hecho, trecho. Esto es lo que me ha venido a la mente de mis neuronas del asteroide 612. Hice el ejercicio una vez más, ese que aprendí de alumno con Xabier Pikaza, y decido ahora proponerlo como paseo número cinco para esta primera semana del mes de agosto. 
Los senderos de este nuevo paseo evangélico por 'el campo de Mateo' se encuentran en los capítulos quinto a noveno del llamado Evangelio de Mateo. Al comienzo se encuentran los senderos que yo identifico como los 'DICHOS' de Jesús de Nazaret. Del Jesús de Nazaret en el que creía el bueno de aquel Evangelista. Me digo. Estos 'hechos de Jesús se encuentran, pues, en el capítulo quinto, sexto y séptimo'. 
Todos los habituales lectores de este librito saben que Mateo puso en boca de su Jesús de Nazaret el primero de los cinco discursos de este novísimo Moisés. Luego nos encontramos los lectores de Mateo con los capítulos octavo y noveno. Los dos capítulos dedicados a contar los 'HECHOS' de Jesús de Nazaret. Hechos y dichos, pues, vendrán a ser un muy peculiar modo de contar la vida de aquella singular persona del judío de Galilea. Un puñado de HECHOS matrimoniado con el otro puñado de DICHOS.
Deseo a cada lector que realice una muy buena primera parte del sendero semanal, la parte de los DICHOS. Recomiendo muy vivamente hacer una larga parada de descanso al llegar a 7,12. ¿Cuántas veces habré recomendado la lectura de este 'DICHO' de Jesús? Creo que unas 144 veces. Sentado en la sombra de este 7,12 deseo que se caiga en la cuenta de que la religión del Jesús de Nazaret no necesita que su Dios tenga un templo. En la religión de este Jesús de Nazaret no se necesitan templos. Ni muchos, ni pocos, ni uno. Ninguno. Dicho así suena a herejía o blasfemia. Esto no lo afirmo yo, lo afirma Mateo 7,12. Uno de los DICHOS más elementales y revolucionarios que se hayan proclamado en la historia de la EVANGELIZACIÓN cristiano-católica.
Y recomiendo que se tenga muy presente que, en el inicio de la segunda parte, se constate cuál es el primer HECHO de la EVANGELIZACIÓN de este muy peculiar Jesús de Mateo. Léase 8,1-4. La curación de aquel leproso, sin nombre ni apellidos porque, imagino, que se trataba de uno o de una multitud de leprosos. Ser leproso en aquellos tiempos de Jesús y en Galilea era ser el ser humano más inhumanizado para la religión judía de Moisés y de los profetas. Ser leproso es ser maldito, hereje, blasfemo. Y cuando ese leproso del texto de Mateo se acerca a aquel Jesús de Mateo, éste Jesús abre sus brazos y ambos, Jesús y el leproso, se funden en un escandaloso abrazo. Ambos, leproso y Jesús, se identifican y reconocen como pecadores. Así es como aquel Jesús de Mateo nos enseña a pecar, Jesús enseña a sus seguidores a ser pecadores...
Pasear por los senderos de aquel Evangelista Mateo es atreverse a aprender a Evangelizar.
Ahora, si tú y yo, no tuviéramos 'TRECHOS' de tiempo y espacio podríamos estar compartiendo estas 'pequeñas' revoluciones humanas hasta llegar a pacificarnos y a comulgar con la humanidad de aquel hombre laico de Nazaret llamado Jesús.    
Es suficiente ya para la tarea de una semana. Felices paseos y gozosas experiencias humanizadoras acompañando al peregrino Jesús en estos días...
A continuación se encuentran los dos comentarios para el domingo 2 de agosto.

Carmelo Bueno Heras

Comentario primero:

Domingo 18º del TO. Ciclo A (02.08.2026): Mateo 14,13-21. Milagros, no. ¡Procesos! Lo medito y escribo CONTIGO,

Es inevitable. Me tengo que preguntar por el delito que ha cometido el relato de Mt 14,1-12 para que nunca lo escuche el pueblo que participa domingo tras domingo en la celebración de la mesa de la palabra y del pan. Me gustaría estar equivocado y que alguien me lo dijera. Pero no deseo dejarme en el tintero que el hecho de la muerte de Juan el Bautista nos informa de la vida y destino de un judío disidente de la autoridad tanto de la Religión como de la Política.

 

En cambio, se nos propone leer la continuación del relato en Mateo 14,13-21, la primera multiplicación de los panes que realiza este Jesús del que nos informa este Evangelista. El hecho, ya sea real, simbólico, imaginado o atribuido, sólo nos lo han contado este Evangelista Mateo y su fuente inspiradora que ha sido el Evangelio de Marcos. Ambos Evangelistas nos cuentan que Jesús de Nazaret realizó dos multiplicaciones del pan para los hambrientos de la región de Galilea. Los Evangelistas Lucas y Juan sólo nos cuentan una sola multiplicación.

 

No sé si estos datos tienen poca o mucha importancia. Como lector que soy lo comparto con quienes lo lean y que cada cual opine como mejor le parezca. Y añado este otro dato, por si nos ayuda en algo a la comprensión del texto para este domingo primero de agosto y para el siguiente. El dato que evoco no es otro que los relatos del libro del Éxodo donde se le cuenta al ‘buen judío’ la experiencia de su primera pascua: Una comida de familia y el paso del mar.

 

¿Pretendió el Evangelista Mateo evocar estos acontecimientos de la liberación pascual cuando nos cuenta, primero, la primera multiplicación de los panes (Mt 14,13-21) para presentar a su Jesús como sanador del hambre del pueblo y, a continuación, el paso por el mar tempestuoso de la Galilea (Mt 14,22-36) para presentar a su Jesús como sanador de toda otra enfermedad? Nadie me podrá impedir el contemplar a mi manera el tejido del texto del Evangelista. El nuevo Moisés que es este Jesús del narrador Mateo se hace pan y salud. “Sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos”, escribe este escriba desde el inicio de este relato (Mt 14,14). Nada leemos de tablas de leyes de dioses ni de ritos de ofrendas de sacerdotes.

 

Ante el hambre y la enfermedad lo primero es el pan y la salud. Toda liberación de cuanto nos deshumaniza a los humanos se sentirá comprometidamente iluminada al escuchar, en plena celebración litúrgica de la Palabra o en el rincón de la meditación crítica la Voz que Mateo coloca en este judío laico de Galilea: “Dadles vosotros de comer” (Mt 14,16). Y así se hizo allí.

 

“Comieron todos. Se saciaron. Y recogieron lo sobrante en doce canastos llenos” (Mt 14,20). Invito ahora y aquí a releer al propio Mateo en 16,5-12. Si no se hace este ejercicio no sucederá nada. Quien lo haga tendrá una clave nueva para entender de qué otro pan se trata. Creo que entonces se podrá aceptar son sentido común que en la realidad de la naturaleza no se suelen dar lo que solemos llamar ‘milagros’, sino más bien y siempre lo que entendemos como ‘procesos’. Por fin, el breve apunte de Mt 14,21 nunca dejaremos de leerlo, y tampoco debemos dejar de interpretarlo. Según los aires de las ideologías que respiramos, pocos estarán de acuerdo con la irrelevancia de las mujeres y de los niños. Jesús tampoco lo estuvo.

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 02.08.2020. Y también en Madrid, 02.08.2026.


Segundo Comentario

“Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12)

CINCO MINUTOS para compartir el comentario de la 36ª página del Evangelio de Mateo 20,17-34

En la lectura del Evangelio de Mateo hemos llegado a la tercera etapa de ‘El Camino’ que nos está conduciendo, simbólicamente, desde el norte de la región de Galilea hasta Jerusalén, la capital de todo el país o tierra de Israel. Este Camino comenzó así: “Desde entonces empezó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén...” (Mt 16,21-23).

 

La tercera etapa de este Camino comienza así: “Mientras iba subiendo a Jerusalén cogió Jesús a parte a los Doce y les dijo por el camino: estamos subiendo a Jerusalén y este Hombre...” (Mt 20,17-19). El Evangelista ha empezado la narración de cada una de estas tres etapas con la noticia del apresamiento, juicio, condena, ejecución, muerte, sepultamiento y resurrección de Jesús de Nazaret. Cuando Mateo pone en boca de su Jesús de Nazaret el anuncio profético de estos ‘siete acontecimientos’ finales y definitivos de su vida, han pasado unos cuarenta o cincuenta años de la muerte y acabamiento de aquel judío y laico originario de la región de Galilea. ¿Supo este hombre con certera consciencia todo cuanto le iba a suceder en Jerusalén antes de que hubiera iniciado aquel camino de subida a Jerusalén? ¿Quién pudo saberlo entonces o ahora?

 

Si él llegó a tenerlo tan claro, lo decidió y lo aceptó así, sus seguidores más cercanos no lo comprendieron de esta misma manera. Es más, podríamos decir que lo comprendieron justamente al revés. Así es como lo cuenta el narrador en Mt 20,20-28. Los Doce, en compañía de la madre de los atronadores Zebedeos, escoltaron (lo escribo así, y no ‘acompañaron’) a su Jesús de Nazaret con la esperanza de llegar a la capital y proclamarse, con él y ahí, Mesías liberadores del poder opresor romano. Y... ¡en nombre de su Yavé-Dios único y todopoderoso!

 

Esto mismo es lo que esperan los dos ciegos (en Marcos 10,46-52 era uno, Bartimeo) según este Mateo 20,29-34: “Hijo de David... Ten compasión... Hijo de David”. Esta escena final del Camino sucede en la salida de Jericó y ante un gran gentío. ¿Por qué tenía que entrar este galileo Jesús en tierras de Judea precisamente por Jericó? Porque por ahí comenzó, se pensaba, el viejo Israel su conquista de la tierra de Canaán que les regalaba su Yavé-Dios.

 

Los deseos de Jesús de Nazaret no fueron entonces ser Mesías de esta manera tan divina como poderosa y conquistadora. Los deseos de este Jesús de Mateo están expresados con la inmensa diafanidad de la transparencia en Mt 20,25-28: “No sea así entre vosotros”. Me sigue resonando aún aquella cercana palabra de este Jesús del Evangelista: “La grandeza es ser pequeño”, como lo dejó escrito en el final de la segunda etapa de este Camino (Mt 20,1-16) y como lo reafirmará en su evangelización dentro de Jerusalén y de su Templo (Mt 23,1-12). Este Camino, lo va advirtiendo el Evangelista a sus lectores, es el Camino donde el seguidor y discípulo aprende a ser ‘acompañante’ de su Jesús, porque se va atreviendo a estar con él y a ser como él. Por eso, cuando me miro en mi familia de iglesia, en mi familia de religión, en mi familia de casa educativa, en mi familia de calle, en mi familia de humanidad... no puedo evitar ruborizarme, por reconocerme con deseos de poder y de ostentación... ¿redentora? ¿De qué?

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 04.08.2019. Y también en Madrid, 02.08.2026. 

domingo, 26 de julio de 2026

Las primeras decisiones de Jesús de Nazaret - Domingo 17º del TO. Ciclo A (26.07.2026): Mateo 13,44-52. Viejo y Nuevo, la Ley y Jesús y "Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12) CINCO MINUTOS

 Verano 4. 26 de julio de 2026.

Cuarto paseo por el llamado 'Evangelio de Mateo': Las primeras decisiones de Jesús de Nazaret.
Recuerdo que el primer paseo fue en compañía de las cinco primeras mujeres de este Evangelio.
Recuerdo que el segundo paseo fue en compañía de las cinco primeras citas de la Infancia del Jesús de Mateo.
Recuerdo que el tercer paseo fue en compañía de las expresiones temporales de la narración del Evangelio: Entonces...
Y en este cuarto paseo y para esta nueva semana con el evangelio de Mateo, propongo, de inicio 'leer lo primero que, según este Evangelista y biógrafo, hizo Jesús de Nazaret en su vida'. Constatar que lo primero que hace este Jesús es poner en marcha su primera decisión. Así lo leemos en Mateo 3,13-15: "Entonces aparece Jesús, que viene de Galilea al Jordán, donde Juan, para ser bautizado por él... y, entonces le dejó". ¿Quién, o quienes, informaron a este judío de Galilea de la persona de ese otro judío de Judea llamado Juan, de sus palabras y de sus tareas? ¿Deseaba este Jesús del Evangelista Mateo dedicarse como Juan a 'bautizar' para perdonar pecados? 
Lo que sí intuyo es que el galileo Jesús comprendió muy bien la tarea que realizaba Juan y el éxito que tal vez también contempló. Y, si tan bien comprendió estas cosas, ¿por qué, me pregunto, no se quedó Jesús con su también judío Juan para dedicarse ambos a la tarea de 'perdonar pecados' que era como ser desobedientes a la doctrina y a la práctica de la religión del templo de Israel? 
Por lo que leo en el texto de este nuevo paseo por el Evangelio comprendo que Jesús no se quedó con Juan para 'seguir aprendiendo a perdonar pecados'. Parece ser que este Jesús de Nazaret no deseó ser entonces un perdonador de los pecados como hacía Juan, el luego llamado 'Bautista'. Parece ser que este Jesús de Nazaret decidió dedicarse a 'enseñar a pecar' a quienes estuvieran de acuerdo con él. Por aquel entonces, y por ahora también, 'perdonar pecados' es una cosa y otra, bien distinta, 'enseñar a pecar'. ¿Cómo nos suena ahora esta nueva decisión de este Jesús de Mateo?
Añadiré, a modo de dato incuestionable de esto que acabo de escribir, que muy pronto en el relato del Evangelio llegaremos al primer discurso que Mateo puso en boca de su Jesús, capítulos 5º a 7º... Durante la semana me leeré este discurso y sobre todo aquello que se dice cuando lea "Habéis oído que se dijo..., en cambio yo os digo...".
Síntesis, por ahora. La primera decisión de Jesús es comprender lo que hacía Juan y la segunda fue preguntarse a qué dedicaré mi vida y mis tareas después de comprender a Juan: enseñar a pecar.
Y, ¿qué sucedió con el proyecto bautizador de Juan? Esto se cuenta en Mateo 11, con todo lujo de detalles y consecuencias.
Y, ¿qué sucedió con el proyecto de Jesús y su tarea de enseñar a pecar? Esto se cuenta en Mateo 21,23-46 con todo lujo de detalles y consecuencias.
Para esta nueva semana de verano ya es más que suficiente. Hasta luego.
A continuación se encuentran los dos comentarios para el día 26 de julio.

Carmelo Bueno Heras           

Comentario primero:

Domingo 17º del TO. Ciclo A (26.07.2026): Mateo 13,44-52. Viejo y Nuevo, la Ley y Jesús. Lo medito y escribo CONTIGO,

En las liturgias de este último domingo del mes de julio tenemos la oportunidad de escuchar y meditar el final del discurso sobre las parábolas que el Evangelista Mateo puso en labios de su Jesús de Nazaret. Se trata de las tres últimas parábolas que, junto a las cuatro anteriores, completan el número de la totalidad que, en esta lengua tan peculiar de la Biblia, es el siete.

 

Las tres parábolas ocupan la primera parte de esta lectura (Mateo 13,44-50). El final de este relato no podría ser otro, evidentemente, que la conclusión (Mateo 13,51-52, que transcribo: “Todo discípulo del Reino de los Cielos es como el amo de casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo”. Este ‘amo’ de casa puede leerse también ‘ama de casa’. Adelanto ya que este final del tercer discurso del Jesús de Mateo es semejante al final del primero (Mateo 7,12-27).

 

“El Reino de los Cielos es...” (Mt 13,44). Así comienza la quinta parábola. El Reino es un tesoro escondido... Y creo que este tesoro y su escondite secreto no es otra realidad que lo ya escrito por este Evangelista y su Jesús en Mt 7,12: “Todo cuanto deseas que te hagan los demás, házselo a ellos. Esta es la Ley y los Profetas”. Tú y yo, ¿somos este tesoro y su campo? Sí, claro.

 

“El Reino de los Cielos es...” (Mt 13,45-46). Así comienza la sexta parábola. El Reino es una perla encontrada... Y creo que esta perla y su mercader buscador no es otra realidad que lo ya anunciado por este Evangelista y su Jesús en Mt 7,12: “Todo cuanto deseas que te hagan los demás, házselo a ellos. Esta es la Ley y los Profetas”. ¡Tú y yo somos esta perla y su mercader!

 

“El Reino de los Cielos es...” (Mt 13,47-50). Así comienza la séptima y última de las parábola. El Reino es una red de pescar... Y creo que esta red tan específica no es otra realidad que lo ya escrito por este Evangelista y su Jesús en Mt 7,12: “Todo cuanto deseas que te hagan los demás, házselo a ellos. Esta es la Ley y los Profetas”. Tú y yo somos esta red de pescar. Y esto lo podemos certificar en esa lectura sinóptica sobre esta red de pescar (Mt 13,47-50) con la construcción de aquellas casas sobre la arena o sobre la roca (Mt 7,24-27).

 

Añado una pizca al comentario: En esta última parábola, muchos comprenderán que Mateo y su Jesús están hablando del ‘más allá’, del después del mundo. Y yo me atrevo a pensar, creer y contemplar que ambos (Mateo y su Jesús) están pensando en el ‘más acá’, en este mundo.

 

Pero, ¿no se habla en estos textos sinópticos del propio Evangelista (7,12-27 y 13,47-50) de la salvación y la perdición? Claro que sí. Exactamente. O, ¿ya se nos olvidó que este escriba que es Mateo (y su mismo Jesús de Nazaret) nos decía que existían dos caminos? Habéis oído que se os dijo... (era el camino de la Ley y los Profetas); en cambio, yo os digo... (era el camino de Jesús). Cada persona decidirá seguir la religión de la Ley y los Profetas o el camino de Jesús. O, dicho en palabras de la conclusión de este relato (13,51-52), cada persona es ‘ama de su casa’ y sabe bien qué es lo viejo y qué es lo nuevo, qué es la Ley y quién es ‘su’ Jesús. Y sabe también (o debería saberlo) si el cimiento de su casa es arena de Ley o roca de Evangelio del Jesús de Mateo: cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás. ¿Cuántas veces me lo diré?

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 26.07.2020. Y también en Madrid, 26.07.2026.   


Comentario segundo

"Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12)

CINCO MINUTOS para compartir el comentario de la 35ª página del Evangelio de Mateo 19,27 a 20,16.

En el comentario anterior decía que íbamos a retomar ahora un cuarto asunto que el Evangelista Mateo nos cuenta a propósito de las consecuencias del acaparamiento de dinero en esta realidad de la vida y su relación con esa otra realidad que se denomina ‘vida eterna’. Se había acercado ‘uno’ a Jesús para preguntarle: “¿qué tengo que hacer de bueno para conseguir vida eterna?” (Mateo 19,16).

 

Los discípulos y, sobre todo, Pedro, quedaron impresionados por el mensaje de este Jesús del Evangelista Mateo. Y creo que esa misma impresión se nos queda marcada a todos cuantos leemos y tratamos de asimilar el mensaje de entonces que leemos ahora. ¿Acaso no hubiéramos hecho cada uno de nosotros lo que hizo Pedro?: “Nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué nos va a tocar?” (Mateo 19,27).

 

Esta pregunta de Pedro es el desencadenante de una respuesta de este Jesús de Mateo que sigue sorprendiendo a quienes se le acercan y le escuchan desde aquella primera intervención suya en el monte que acabará llamándose de ‘las Bienaventuranzas’ (Mt 7,12). En este momento no se alude a aquel estribillo que recordamos bien: “Habéis oído que se dijo... En cambio, yo os digo”. Aquí se dice esto otro, que es tan igual y semejante a aquello: “los últimos serán primeros y los primeros últimos” (Mt 19,30 y 20,16). De esta manera tan bien escogida y narrada el Evangelista nos ha llevado al final de la segunda etapa del camino de Galilea a Jerusalén. Ya nos vamos convenciendo de que en este ‘camino’ no importa tanto el itinerario físico-geográfico, sino el proceso de comprensión de los valores, actitudes y decisiones de Jesús y de aquellos que desean ser como él. A estos valores, actitudes y decisiones les califica y denomina este Evangelista ‘Reino o Reinado de Dios’.

 

La parábola con la que se inicia el capítulo vigésimo lo explica tan pedagógicamente que no admite dudas, aunque sé que siempre habrá ‘mentalidades del capital’ que considerarán injusta la manera de actuar del Jesús de Mateo identificada con el propietario de la viña de la parábola (Mt 20,1-16): “El Reinado de Dios es semejante al propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar jornaleros para su viña”. Ningún otro Evangelista cuenta esta parábola. ¿Se la inventó Mateo? Nunca lo sabré, pero cuando lea el relato de Mateo 21,33-46 recordaré de nuevo este asunto de la viña y de los viñadores. ¡Son tan semejantes!

 

No dejaré de repetirme expresiones que este Evangelista nos va dejando escritas como quien deposita semillas para que germinen y crezcan: El Reino-Reinado de Dios es una semilla y su sembrador... El Reino-Reinado de Dios es un propietario y su contrato de jornaleros... El Reino-Reinado de Dios, ¿eres tú?, ¿lo soy yo?, ¿lo somos tú y yo y cada persona? El Reino de Dios es y está en “Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás”. Eso es. El Reino es así. Este Reino es vida eterna. Vida eterna aquí. Una paradoja sólo creíble cuando se elige ser último en vez de ser primero, cuando se decide ser servidor del abajado en vez de aceptar ser aupado en el pedestal... Y acabo el comentario ya mientras me leo sin prisas ahora Mateo 23.

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 28.07.2019. Y también en Madrid, 26.07.2026.

sábado, 18 de julio de 2026

Tercer paseo por el llamado 'Evangelio de Mateo': ¡Por aquellos días! - Domingo 16º del TO. Ciclo A (19.07.2026): Mateo 13,24-43 Semilla y levadura, hombre y mujer y “Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12) CINCO MINUTOS.

 Verano 3. 19 de julio de 2026.

Tercer paseo por el llamado 'Evangelio de Mateo': ¡Por aquellos días!
Recuerdo:
Nuestro primer paseo, curioso, consistió en acompañar a las cinco mujeres que este Evangelista nos presentó de manos a boca en el comienzo de su relato.
Nuestro segundo paseo, ingenioso, consistió en contemplar despacio la infancia de Jesús de Nazaret que 'se imaginó' este narrador Mateo con ayuda del método que podría llamarse ya entonces 'realismo mágico'. Es decir, como nadie supo nada de la realidad de la infancia de este hombre, Mateo se atrevió a atribuirle una que podría resumirse en cinco hitos narrados en el libro de la religión de Israel que entonces quedaron solo y allí mencionados y que se iban a cumplir en la presencia de un Mesías futuro, que lo fue Jesús: Isaías 7,14, Miqueas 5,1; Oseas 11,1; Jeremías 31,15 y, probablemente, Isaías 42,6).
Ahora y aquí comienza o comienzo nuestro tercer paseo de verano por el tejido del relato de Mateo. Lo voy a titular como lo hace el propio narrador: "Por aquellos días" (Mateo 3,1). Preciosa expresión temporal y trinitaria. Nadie, ni el propio narrador Mateo, sabe de qué días se trata. ¿Se refiere a los días de los doce años de Jesús de Nazaret cuando se iniciaba su mayoría de edad? ¿Se refiere a los días en los que escribe la historia el Evangelista Mateo? ¿Se refiere a los días en los que un judío sacerdote judío llamado Juan comenzó su tarea herética y blasfema de bautizar o lo que es igual que perdonar pecados por su propia cuenta, fuera del templo de Jerusalén, sin usar sacrificio de animal alguno y realizado de forma gratuita? ¿De qué días se trata para este narrador?
En ocasiones, este narrador utiliza la expresión "Entonces" (Mateo 3,13; 4,1; 4,5...). Esta sola palabra concentra toda la dimensión temporal de la anterior expresión trinitaria. Por aquellos días y Entonces son el mismo recurso que no precisa nada sobre el momento en el que van sucediendo los hechos y parece (casi engañosamente) que lo está aglutinando todo.
Y desde esta constatación deseo, e invito a que cada lector también lo haga, releer todo Mateo, en este domingo día 19 y durante la semana, para constatar la cantidad de veces que el narrador se sirve de este recurso para manejar el tiempo de la historia a su muy liberal decisión... Mientras estoy escribiendo esta presentación no deja de venirme a la mente de manera reiterada la tan conocida expresión de la literatura infantil y de cualquier otra literatura que dice textualmente: "Érase una vez..."
En muy diversos contextos no hay mejor manera de acercarse a la realidad que inventársela como se hace en el relato llamado 'cuento'. Y esto, y así, es lo que nos encontramos en el llamado Evangelio de Mateo cuando este Evangelista comienza en su capítulo tercero la narración, '¿biografía?', de la vida adulta de nuestro judío galileo y laico de Nazaret llamado Jesús.
Ah, a modo de ayuda del trabajo de lector, sugiero ir en directo a Mateo 13,1; y a Mateo 14,1; y a Mateo 18,1...
Enhorabuena por la nueva semana que se nos regala.
A continuación se encuentran los dos nuevos comentarios del Evangelio para el día 19 de julio.
Carmelo Bueno Heras

Comentario primero:

Domingo 16º del TO. Ciclo A (19.07.2026): Mateo 13,24-43

Semilla y levadura, hombre y mujer. Lo medito y escribo CONTIGO,

Después de habernos leído y comentado la primera de las siete parábolas del discurso que Mateo coloca en boca de su Jesús de Nazaret, se nos propone la escucha y meditación de las tres parábolas siguientes: “El Reino de los Cielos es semejante a un hombre... a un grano de mostaza... a la levadura...” (Mateo 13,24-33).

 

Deja de hablar Jesús y sigue el Evangelista contando los hechos a su manera: “Todo esto dijo Jesús a la gente... (Mt 13,34-35). Entonces despidió a la multitud y se fue a casa. Se le acercaron sus discípulos y le pidieron que les explicase la parábola de... (Mt 13,36-43).

 

Está bien claro que el relato que se nos propone está organizado por el narrador en tres apartados: las tres parábolas, por qué habla Jesús en parábolas a la gente y por qué habla en parábolas a sus discípulos. ¿Por qué hablar en parábolas? Siempre que me hago esta pregunta suelo recordar la curiosa parábola que cuenta un tal Jotán en el libro de Los Jueces 9,7-21 y también aquella otra que otro tal Natán le cuenta a David en el Segundo Libro de Samuel 12,1-15. Junto al fin didáctico o pedagógico, en la parábola importa más su carácter provocador.

 

Y las tres parábolas de esta parte del discurso del Jesús de Nazaret de Mateo son tres parábolas provocadoras. De estas tres parábolas el Evangelista nos explica una de ellas: ‘la del hombre que siembra buena semilla en su campo’. La parábola está contada en Mt 13,24-30. Y la explicación se la da Jesús en casa y sólo para sus seguidores en Mt 13,36-43. Me cautiva que estos seguidores le pregunten a su Jesús, no por la buena semilla sembrada, sino por la cizaña sembrada después junto a la buena semilla. ¿Quiénes son estos nuevos sembradores de la cizaña? ¿Son hombres-evangelizadores de los días de Jesús o de los años 80 del siglo I... o XXI?

 

Sé que nunca me dejará tranquilo y sereno esta parábola de aquel hombre sembrador de semillas buenas (Mt 13,31). Como tampoco me sosiega los adentros y las decisiones la meditación crítica de la parábola de la mostaza que aquel hombre sembrador conocía bien. Y creo que fue él quien también escribió no sé dónde aquello de que sólo ‘mucha gente pequeña, haciendo muchas cosas pequeñas, en muchos lugares pequeños conseguirá que los humanos convivamos como humanos y tan a gusto’. ¡Es cosa de personas! O, ¿de aves?

 

Y la parábola más provocadora, para mis entretelas neuronales, es la de aquella mujer que sabe de ‘levaduras’ (Mt 13,33). Dicho todo en un versículo, como si se tratara de una síntesis que no es otra cosa que una semilla. Sólo quien sabe de olores, colores y sabores sabe bien de comensalidades, de panes y vinos, de mesas y manteles, de amistades, de alegrías. De vida.

Esta parábola de la mujer y de su levadura fermentadora, despertadora de la vida compartida, no hace más que volver a recordarme (como la ola que llega, se va, retorna, vuelve, se retira, pasa, está, toca, susurra, escucha, acompaña, despierta...) que la semilla buena de este contador de parábolas provocadoras es la síntesis de su primer discurso (Mt 7,12). Esta es su semilla y su levadura. En ellas, semilla y levadura, consiste el Reino. Ellas, levadura y semilla, son el Reino: ‘Cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás, ésta es la Ley y los Profetas’.

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 19.07.2020. Y también en Madrid, 19.07.2026. 


Segundo comentario:

“Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12)

CINCO MINUTOS para compartir el comentario de la 34ª página del Evangelio de Mateo 19,1-26.

Después de habernos dicho Mateo que Jesús acabó su cuarto discurso (Mt 19,1) nos añade a sus lectores una referencia que no podemos olvidar: “Partió Jesús de Galilea y se fue hacia la región de Judea, pasando al otro lado del Jordán. Le siguió mucha gente y les curó allí, y se le acercaron unos fariseos... (Mt 19,1-3). Conviene retener esta escena tal como nos lo dice el texto. Los fariseos le preguntan y Jesús responde. Este asunto ocupa el texto de Mt 19,3-12.

 

El siguiente asunto (es decir, el segundo, Mt 19,13-15) es muy breve y se inicia con el acercamiento a Jesús de unos niños que le son presentados por no se dice quién y que los discípulos tratan de impedirlo. ¿Acaso cerca de Jesús de Nazaret sólo pueden estar ellos, los primeros, los importantes, los sanos, los DOCE?

 

El siguiente tema o asunto surge de un nuevo acercamiento a Jesús. En este caso se trata de ‘uno’: “En esto, se le acercó uno y le dijo a Jesús: Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir vida eterna?... (Mt 19,13-26). Es el tercer asunto puesto sobre la mesa del texto. Queda pendiente otro cuarto asunto, pero de él nos ocuparemos en el próximo comentario. Recuerdo que para este Evangelista seguimos estando en el camino que va desde Galilea en dirección a Jerusalén. Se trata de un camino real pero, sobre todo del camino del acompañamiento de Jesús, de su seguimiento. ¿Qué es acompañar a este Jesús? ¿Qué es seguir a este Jesús? Dos preguntas que, según leo en este texto del narrador Mateo, se responden con una palabra: acercarse. Acercarse a él. A Jesús de Nazaret, no al Jesús que cada uno llevamos, imaginamos, deseamos o nos elaboramos..., como ya hizo Pedro (Mt 16,13-23).

 

Acercarse a Jesús de Nazaret es el camino. ¿Acercarse al Jesús de la historia, el hombre que vivió en las tres primeras décadas del siglo primero hasta el momento de su sepultamiento? ¿Acercarse al Jesús de la Religión (de la fe, que dicen otros muchos), el santo redentor que se ha ido configurando siglo tras siglo entre dogmas, catecismos, concilios, eclesiásticos, teólogos y demás predicadores que hasta se atrevieron a martirizar su vida como una entrega?

 

El camino del acercamiento a Jesús lo escoge cada uno, consciente o por seguir una tradición. Así lo hicieron también tres tipos de personas de las que nos cuenta ‘sus aventuras’ este Evangelista Mateo. Las primeras en acercarse son unos fariseos preocupados por los legales asuntos sobre el matrimonio y el divorcio entre hombres y mujeres de entonces. ¿Se acercaron o acabaron de alejarse definitivamente de aquel laico y galileo (Mt 19,3-12)?

“Le acercaron unos niños... pero los discípulos trataban de impedirlo” (Mt 19,13-15). Nadie andaba más cerca de Jesús que sus propios discípulos, pero ‘acercarse a aquel Jesús’ no es cuestión de distancia física, sino de ‘sin-tonía’ mental y existencial. El tercer acercamiento a Jesús, que nunca llegó a ser tal, lo protagoniza un tal ‘uno’ (Mt 19,16-26). Curiosamente, éste pasó a la historia posterior como ‘el joven rico’. Tal vez pretendió, en su osadía, comprar a aquel Jesús para él. Estaba tan empobrecido que sólo atesoraba dinero. Lo tenía y lo guardaba. ¿Cómo hacer entender que esto del dinero cuanto más se parte y reparte más abunda?

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 21.07.2019. Y también en Madrid, 19.07.2026.

sábado, 11 de julio de 2026

Nuevo paseo por el llamado 'Evangelio de Mateo'. - Domingo 15º del TO. Ciclo A (12.07.2026): Mateo 13,1-23 ¿Siembras la escucha, sembrador?, y “Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12) CINCO MINUTOS

 Verano 2. 12 de julio de 2026.

Nuevo paseo por el llamado 'Evangelio de Mateo'. Ignorantes de la infancia de Jesús de Nazaret.
En esta nueva presentación de los comentarios del Evangelio del domingo deseo prestar una atención más concentrada a ese asunto de la infancia de Jesús y, como tema colateral la NAVIDAD, con todos sus dogmas, celebraciones, tradiciones...
A lo largo de esta nueva semana haré mi ejercicio de lectura en los dos primeros capítulos de este Evangelio del Evangelista Mateo.
Creo que allá por los años ochenta del siglo primero d.c. el redactor Mateo estaba embarcado en su tarea de componer una nueva biografía de aquel tal Jesús de Nazaret. He dicho nueva, porque ya había, al menos una, en circulación. Ésta era la 'biografía' de tal redactor Marcos. Y muy curiosamente estos años de la infancia de Jesús no ocupaban ni media línea de su escrito. Nada. Y algo más. Por los años noventa se animaba con una cuarta biografía del tal Jesús de Nazaret un nuevo narrador que vino en llamarse Juan, el Evangelista. Pues bien, este nuevo Evangelista tampoco nos escribió ni una sola palabra de la infancia de 'su biografíado'. Nada.
Y diré más. Entre el segundo 'biógrafo' de Jesús, Mateo, y el cuarto, Juan, ambos Evangelistas, hubo un tercero que ¡terció! en el asunto de la biografía de Jesús de Nazaret y,..., este tercer maestro de la narración sí se atrevió a escribir un par de capítulos de los primeros días del nazareno niño aquel de Galilea. Este tercer Evangelista, Lucas, presumía de haberlo investigado todo y nos legó a renglón seguido una infancia de Jesús deslumbrantemente hermosa para ser cierta. 
Dicho esto concluyo que ni Mateo ni Lucas supieron nada de los doce primeros años de aquel Jesús de Nazaret. Ambos se atrevieron a imaginar aquella infancia que sólo existió en sus mentes y nunca en la realidad. La infancia de Jesús según Mateo en nada coincide con la narración de la misma infancia según Lucas. Ambas fueron inventadas con el propósito de acercar el ascua del rescoldo a la sardina que ambos estaban cocinando. 
Dicho todo esto, que es más sabido que aquello de 'el abc', vuelvo a afirmar que sobre tal infancia nadie sabe nada. Nadie sabrá nada. Cualquier narración de tales hechos y dichos de los doce primeros años de Jesús pudo suceder y no suceder. Nadie sabe ni sabrá nada.
Conclusión: Me voy a deleitar en la semana con la lectura de los dos primeros capítulos del Evangelista Mateo y contemplar ese tejido en el que el narrador ha hilvanado hasta cinco, otra vez cinco, recuerdos del antiguo testamento como si se trataran de cinco anuncios del pasado que habrían de cumplirse en el futuro. 
Me voy a permitir constatar una vez más la riqueza cautivadora del recurso literario llamado 'realismo mágico'. La tentación divinizadora es tan fuerte que no es fácil sobrevivir sin fracasar en la tarea comprensiva de los hechos de la realidad. Al 'niño Jesús' será mejor dejarlo tranquilo y no hacer demasiado caso de dogmas que son niebla ante el esplendor de la realidad.
Junto a las cinco mujeres de la semana pasada, coloco ahora las cinco citas del viejo libro de Israel según a Mateo le pareció oportuno. Hasta la siguiente curiosidad en el veraneo de julio.
A continuación se encuentran los dos comentarios del Evangelio para el domingo 12 de julio.

Carmelo Bueno Heras.

Comentario primero:

Domingo 15º del TO. Ciclo A (12.07.2026): Mateo 13,1-23

¿Siembras la escucha, sembrador?, lo pregunto y escribo CONTIGO,

El domingo pasado se nos proponía la lectura crítica del relato final del capítulo undécimo del Evangelio de Mateo y en este domingo dice la cita ¡¡¡expresamente!!! que leamos el comienzo del capítulo decimotercero. ¿Y por qué nunca se nos propone el capítulo decimosegundo del Evangelio de Mateo? Nunca nadie sabrá las razones de tales disposiciones, pero algo habrá...

 

Con el lenguaje de las parábolas de este Jesús de Mateo me atrevo a confirmar que Mateo 12 es ‘el impacto directo en la línea de flotación de la barca del judaísmo y de su religión’. Y el responsable directo de hacer efectivo el impacto no fue otro que Jesús de Nazaret que con los dichos y hechos de su persona y de su vida dejó vacío de sentido el tiempo del sábado, el espacio de la sinagoga y toda la espiritualidad sustentada por esta Ley que se creía dictada por el único y verdadero Yavé-Dios: “Este hombre [Jesús de Nazaret] es el señor del sábado” (12,8). Deseo que cada aprendiz de la buena noticia nos leamos completo este capítulo: Mt 12,1-50.

 

En cambio, a las autoridades eclesiásticas les pareció fundamental dedicar tres domingos a la lectura y meditación de Mateo 13,1-52. Me alegro de esta decisión porque, sólo así, podremos comprender el mensaje del tercero de los cinco discursos que sólo este Evangelista colocó en labios de su Jesús de Nazaret, nuevo Moisés de una nueva Ley. Disponemos de esta página y de otras dos más para empaparnos de las llamadas ‘parábolas’ de ¿Jesús, Dios, el reino, la persona, el seguimiento, el mundo, la convivencia? ¡El discurso de las siete parábolas!

 

Dejo escrito por adelantado una curiosidad que me despiertan las neuronas. La cuarta de estas siete parábolas es la central de todo el discurso. ¿La más importante si no interpreto mal las intenciones del narrador?: Parábola de la mujer y su levadura, ¡el fermento de toda la masa! Pero empecemos ordenadamente y con Mateo 13,1-23: “Aquel día”. Si se pudiera fijar en un calendario este día y de qué mes y año, podríamos haber celebrado en la historia del mundo y del seguimiento de Jesús festividades de todo tipo. Y si escribiera aquí las sugerencias de mi imaginación no tendría espacio suficiente en esta página: ¡2º Milenio de la parábola de la red!

 

Aquel día, como en los anteriores y como en casi todo este Evangelio de Mateo, a Jesús se le contempla rodeado de gentes. Da igual que esté en el monte (Mt 5) o que se encuentre en el mar (Mt 13,1), como en esta ocasión en la que había salido de ‘casa’. ¿Era ésta la casa de sus padres José y María? ¿Era la casa de su pueblo? ¿Era la casa, tal vez, de su religión? ¡Su casa!

 

La narración que nos transcribió Mateo es fruto de la redacción del Evangelista. Él no estuvo allí, papiro o papel en mano, tomando nota exacta de cuanto hablaba su Jesús el laico de Galilea. “Una vez salió un sembrador a sembrar...” (13,3-9). Y él mismo, según dice Mateo, se atreve a explicar lo que ha contado (13,18-23). Y entre medias de ambas partes del relato de Jesús leemos una constatación deslumbrantemente acertada (13,10-15): “Oír... Mirar... comprender... se ha embotado el corazón de”... Ya lo había adelantado el profeta de todos los tiempos, Isaías, cuando contaba su experiencia del sinsentido de lo religioso (Is 6). Corazón embotado... Por eso, importa recordar: ¡Cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás...!

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 12.07.202. Y también en Madrid, 14.07.2026. 


Comentario segundo:

“Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12)

CINCO MINUTOS para compartir el comentario de la 33ª página del Evangelio de Mateo 18,1-35.

Leo y comento ahora Mateo 18,1-35, todo el capítulo completo que comienza así de bien: “En aquel tiempo se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron” (Mt 18,1). Si lo dice el narrador será verdad, pero lo cierto es que los discípulos estaban ya cerca de Jesús, iban con él por el camino de Galilea y en dirección a Jerusalén, se alojaban en los mismos lugares. ¿Qué es eso de que ‘se acercaron... para preguntarle’? Estamos ante un recurso narrativo del autor...

 

También merece la pena leer despacio las palabras de Mt 19,1: “Cuando terminó de hablar, partio de Galilea”. Recordaré que estas palabras son un estribillo dentro de este Evangelio llamado de Mateo. Las hemos encontrado en Mt 8,1, cuando acabó el primer discurso, el de las Bienaventuranzas; en Mt 11,1, cuando acabó el discurso de la misión evangelizadora; y en Mt 13,53 cuando acabó el discurso de las parábolas del Reino. Así pues, este capítulo decimoctavo viene a ser el cuarto discurso que este Evangelista colocó en labios de su Jesús de Nazaret. ¿Puedo decir que estamos aquí ante el ‘discurso sobre la iglesia que Jesús soñaba’?

 

Las primeras palabras de este cuarto discurso del Jesús de Mateo vienen a ser la respuesta de ‘LA pregunta’ (es decir, la primera y la más importante pregunta) que los discípulos proponen a Jesús para que éste se clarifique y deje claras las cosas primeras y más importantes: “¿Quién es la persona más grande en el Reino o Reinado de Dios?” (Mt 18,1). Dejo que cada cual lea en sus meditaciones la respuesta de Jesús (Mt 18,2-11, aunque el v. 11 no venga en muchas Biblias, por ser una añadidura). Y esta respuesta se clarifica más aún con una parábola (Mt 18,12-14) que habla de la tarea de los pastores, como ya había escrito un profeta (Ezequiel 34).

 

Las segundas palabras de este discurso giran también en torno a una pregunta de Pedro: “¿Cuántas veces tendré que perdonar? (Mt 18,21). Siempre, siempre... Ahora.  Hoy es siempre. El perdón comienza siendo siempre cosa de dos (y no precisamente cosa de un penitente y de un confesador). ¡Qué bien lo comenta este Evangelista en Mt 18,15-22! Aprovecho para invitar también a aprenderse cada lector y de memoria el mensaje de Mt 18,20. ¿Existe otro Templo, ostensorio o sagrario más explícitamente cristiano que el que aquí se dice, afirma y sostiene?

 

Y por si aún no estuvieran nítidas las claves del perdón y su vivencia, el Evangelista coloca en labios de su Jesús una parábola que sólo la encontramos aquí y en este Evangelio. Tal vez una de las claves de interpretación de esta parábola sea saber que en aquellos tiempos del siglo primero la moneda de un talento equivalía a seis mil monedas de un denario. Un talento, seis mil denarios. Y el denario no era otra cosa que el sueldo de un día de trabajo (Mt 20,1-16). Propuse más arriba que Mateo 18,1-35 viene a ser el discurso ¿eclesiástico o eclesial? del Jesús de Nazaret para este Evangelista que escribe su relato unos cuarenta o cincuenta años después de la muerte de aquel hombre judío y laico de Galilea. Para ellos todo cuanto se deba relacionar con la experiencia del seguimiento de Jesús es cosa de dos (Mt 18,20). El más importante entre ellos es siempre el más pequeño, debilitado, necesitado, abajado... Y lo más importante entre ellos, como seguidores, no es otra experiencia que el perdonar y el sentirse y saberse perdonado, sin intermediarios o ministerios de ningún tipo. Y... dos es un matrimonio.

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 14.07.2019. Y también en Madrid, 14.07.2026.

sábado, 4 de julio de 2026

De Paseo por el llamado "Evangelio de Mateo". ¿Abuelas de Jesús de Nazaret? - Domingo 14º del TO. Ciclo A (05.07.2026): Mateo 11,25-30. El evangelio de uno mismo y Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12). CINCO MINUTOS

 Verano 1. 5 de julio de 2026. 

De Paseo por el llamado "Evangelio de Mateo". ¿Abuelas de Jesús de Nazaret?
En las sucesivas presentaciones de los comentarios evangélicos de los domingos del verano me gustaría presentar alguna que otra curiosidad, según mi sencillo comprender, de este relato o librito que tiene por nombre: Evangelio según Mateo.
Llevamos leídos y comentados, tanto tú que me lees como yo que escribo, más de treinta domingos hablando de este tal Evangelio de Mateo y de su Jesús de Nazaret. ¿No es bastante ya tanta información? Seguramente que sí, pero pretendo sólo en este espacio compartir contigo algunas curiosidades, tal vez ya evocadas en los comentarios, como lo hice, por ejemplo el pasado domingo cuando insistía o subrayaba el dato de los cinco discursos que sólo este autor coloca en labios de su Jesús de Nazaret. En la liturgia de las eucaristías de los domingos nunca se nos lee a los presentes oyentes la totalidad de estos cinco discursos. Creo que es una errónea decisión del dicasterio vaticano.
En este 'Verano 1', mientras inauguro mis paseos veraniegos por el campo de este Evangelio, constato que la primera página de la obra de Mateo tampoco se suele leer en la liturgia de la santa misa. Este dato ya lo dejé comentado en más de una ocasión y en 2018 lo hacía de esta manera: "Cuando se ha leído tantas veces esta primera página se cae en la cuenta de que en medio de la extrañeza de estos nombres judíos se descubre la presencia de cinco mujeres. Pudieron haber sido más o menos, pero el Evangelista nos habla de cinco: Tamar, Rajab, Mujer de Urías (Betsabé), Rut y María. ¿Por qué cinco como los libros de la Ley de Moisés o los cinco Libros de los Salmos? Me tendré que leer la historia de cada una de estas mujeres  tan inteligentes como desobedientes, tan guapas como solidarias, tan judías como extranjeras. Todas sorprendentes. ¿Puedo pensar que por las venas del Jesús de Nazaret de Mateo corría la sangre de estas cinco mujeres tan atrevidas y tan normalmente humanizadas? Así también este Jesús de Mateo, llamado mesías o cristo, fue un hombre atrevidamente libre, humanizador, tan sorprendente"
Esta realidad sólo existió históricamente en la atrevida imaginación divinizadora del autor llamado Mateo. ¿Por qué aquel tal Mateo Evangelista seleccionó curiosamente a estas cinco mujeres y no a otras para representar el papel de ser 'abuelas' de 'su MESÍAS', Jesús de Nazaret? Se podría escribir una tesis doctoral de 777 páginas, más o menos, a modo de respuesta a esa pregunta. 
A lo largo de los días 5 a 11 de julio me iré leyendo de nuevo la historia de estas mujeres de la Biblia de Israel. Este Evangelista tenía muy claro que los orígenes de Jesús debieron ser sorprendentemente provocativos. Ni antes de Mateo, como por ejemplo Marcos, ni después de Mateo, como por ejemplo Lucas, Juan, Pablo, Benito, Elena, Clara, Francisco, hablaron de unos orígenes de Jesús de Nazaret como se atrevió a hablar y escribir el autor de Mateo el Evangelista. ¡Qué atrevimiento tan osado! ¡Quizá solamente el realismo mágico sea capaz de comprender y explicar el ser y el hacer de aquel judío y laico de Galilea que fue Jesús de Nazaret!
Hasta la próxima semana y con su nueva 'curiosidad' en el nuevo 'paseo' por el campo teológico de aquel tal Mateo escritor.
A continuación se encuentran los dos comentarios para el domingo 5 de julio.

Carmelo Bueno Heras

Comentario primero:

Domingo 14º del TO. Ciclo A (05.07.2026): Mateo 11,25-30. El evangelio de uno mismo. Lo medito y escribo CONTIGO,

El domingo pasado se nos propuso leer en las celebraciones el texto con el que finalizaba Mateo el capítulo décimo de su Evangelio. Como puede constatarse, se nos propone como lectura evangélica para este domingo primero del mes de julio el texto de Mateo 11,25-30. Y, mi sentido crítico me invita, una vez más, a preguntarme por qué no se nos leerá Mt 11,1-24.

 

Creo que esta primera parte del capítulo undécimo del Evangelio de Mateo jamás se ha leído en una asamblea dominical de la llamada misa santa. La liturgia no evangeliza, sacramentaliza.

 

Esta reiterada acción silenciadora de la Palabra del Evangelio que tan explícitamente realiza la liturgia eclesiástica reedita la denuncia que expresaba Jesús de Nazaret en relación con las acciones de la celebración de cada sábado en la sinagoga. Si esto es así, y como a mí me lo parece, nuestra liturgia reproduce efectos semejantes a los denunciados por la buena noticia de Jesús en el evangelio de este domingo: “Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados... por el yugo... de la Ley” (Mt 11,25-30).

 

No puedo ni debo dejar de recomendar la lectura completa de este capítulo undécimo de Mateo. Sólo entonces se comprende con transparente claridad que las palabras de ‘la oración’ que el Evangelista pone en los labios y en el corazón de su Jesús constituyen un mensaje que aún sigue sin estar arraigado en la tierra del corazón de multitudes de gentes que nos atrevemos a llamar ‘de la Iglesia y de la Religión católica’.

 

Aquellas gentes del pueblo judío del siglo primero escucharon a Juan el Bautista y le dieron la espalda. No aguantaron sus denuncias, les parecía que era el mismo diablo (dia-bolo, el que se atraviesa). Y tampoco aquellas gentes de entonces, y también de después en la historia y hasta ahora, aguantaron la denuncia del judío, laico y galileo, Jesús al que consideraban ‘un comilón y borracho’ (Mt 11,1-24 y explícitamente 11,16-19). ¿Escandaliza aún hablar así de Jesús-Dios?

 

En el texto que se nos invita a meditar hoy una imagen preciosa y muy precisa, al menos para los ámbitos de antes y de pueblo. El yugo. Tal vez en nuestro contexto de ciudad y actualmente, esto del yugo puede sonar o evocar otras realidades muy distintas y distantes. La imagen del yugo alude explícitamente a la religión: el yugo de la religión judía y el yugo de la propuesta de  este Jesús de Mateo. El yugo de Moisés y el yugo de Jesús.

 

Tendremos, pues, que preguntarnos por este yugo que es Jesús o por el yugo de la religión de este Jesús de Mateo. Creo que todo esto está ya perfectamente expuesto por el Evangelista en el primero de los discursos que puso en labios de quien fue Buena Noticia, Evangelio. Lo recordaré otra vez, y sin aburrirme por hacerlo: “Todo cuanto queráis que os hagan los demás, hacédselo a ellos. Esta es toda la Ley y los Profetas” (Mateo 7,12). Creo que tú que lees y yo que escribo comprendemos con nitidez que el yugo, la propuesta, la religión de este Jesús de Mateo consiste en ‘ser y hacerse tan pequeño’ que sea uno mismo quien decida qué desear y qué hacer. Nada ni nadie es más importante que uno mismo.

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 05.07.2020. Y también en Madrid, 05.07.2026. 


Comentario segundo:

Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12).

CINCO MINUTOS para compartir el comentario de la 32ª página del Evangelio de Mateo 17,22-27.

Cuando uno decide leer en su Biblia el relato de Mateo 17,22-27 es muy probable que vea el título en negrita que el traductor o editor ha escrito antes del versículo 17,22 y que viene a decir, más o menos, ‘Segundo anuncio de la Pasión’: “Mientras recorrían juntos Galilea, les dijo Jesús: A este Hombre lo van a entregar en manos de los hombres...” (Mateo 17,22-23).

 

Con esta somera indicación el Evangelista está comenzando la segunda etapa del camino que va siguiendo Jesús con los suyos desde Cesarea de Filipo hasta Jerusalén. Ya indiqué que se trata de ‘el camino del seguimiento de Jesús’. Esta segunda etapa comienza en 17,22 y acabará en Mateo 20,16. Y en ella encontraremos un discurso que, explícitamente, este Evangelista ha puesto en boca de su Jesús. Será el cuarto de sus cinco discursos y ocupará todo el capítulo 18.

 

En este camino, también lo dejamos escrito y leído en el comentario anterior, se va tratando de presentar la verdadera imagen de Jesús como mesías que tanto cuesta asimilar a las gentes de su entorno como los DOCE de entonces y los DOCE de ahora que siempre hemos sido TODOS cuantos nos hemos dejado sorprender por este hombre del pueblo, laico y galileo. El estribillo de Mateo 17,22-23 es la primera parte del relato que he acotado para este comentario. ¿Supo el narrador Mateo que Jesús había dicho estas expresiones antes de su llegada por última vez a Jerusalén? Cuando este Evangelista escribe han pasado unos cincuenta años de la muerte y sepultamiento de Jesús y resulta sencillo imaginarse que una persona como el propio Mateo anda de acompañante de su Jesús de quien nos cuenta lo que hace y dice. Después de que todo ha sucedido es muy sencillo ser o aparecer como profeta.

 

La segunda parte del texto que selecciono para nuestra reflexión crítica es Mateo 17,24-27. Este asunto que se presenta ahora sólo lo podemos leer en este Evangelio. Ningún otro nos ha hablado del pago del tributo al Templo de Jerusalén. Conviene leer despacio el diálogo de Pedro con Jesús. Y vuelvo a sugerir que tal vez este diálogo de ambos sólo tuvo lugar en las imaginaciones teológico-sociales de la mente del llamado Evangelista Mateo.

 

Este Evangelista coloca tanto a Jesús como a Pedro en el colectivo de judíos que son o viven como ‘extraños’ que no pertenecen a ‘la familia’ del Templo de Jerusalén. Precisamente por ser, saberse o sentirse ‘extraños’ están obligados a pagar el tributo. Se está confesando a Jesús de Nazaret como un extraño extranjero del Templo. Las gentes no judías de Galilea, ¿tenían que pagar los tributos al Templo de Jerusalén? Sí. Los judíos no creyentes en el Yavé-Dios de la Ley, ¿estaban obligados a pagar el impuesto al Templo?  Según este Mateo, sí.

Jesús de Nazaret y el único Templo de Jerusalén son ‘extraños’ el uno para el otro. No se pertenecen. Este Jesús de Mateo lo sabe y desea que Pedro lo llegue a comprender. Los dos, ahora y aquí, son extraños en su propia tierra y para las autoridades de su Religión. Y esta opción les cuesta dinero. Por todo esto, los demás acompañantes de Jesús se apresuran a preguntarle, en estos momentos, quién es el más grande -o el primero- en el Reino de los Cielos, que es el Reino del que vive ahí, Yavé-Dios. Pero esto pertenece ya a Mateo 18,1-35

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 07.07.2019. Y también en Madrid, 05.07.2026

domingo, 28 de junio de 2026

Segundo de los cinco discursos del Jesús de Mateo - Comentario primero: Domingo 13º del TO. Ciclo A (28.06.2026): Mateo 10,37-42. Me gusta Mateo 7,12 y ¡10,40! y Comentario segundo: Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12)

 Segundo de los cinco discursos del Jesús de Mateo

Recuerdo desde el comienzo de esta presentación de los comentarios para tenerlo siempre presente: En el Evangelio del Evangelista Mateo su autor nos ha dejado cinco discursos de su Jesús de Nazaret. Ningún otro Evangelista nos habla de estos cinco discursos. En la proclamación de los Evangelios en la celebración dominical la Iglesia tampoco ha sido cuidadosa con esta realidad de los cinco discursos. Ni se nos proclaman en orden ni se nos leen completos. 
Quienes se acercan a estos comentarios que propongo semana tras semana saben muy bien que en el segundo comentario que lleva por título 'CINCO MINUTOS' invito a leer y meditar este texto de Mateo de forma ordenada. Y espero finalizar la presentación de la obra de Mateo cuando estemos en el último domingo oficial de año eclesiástico. Así habremos, tú que lees y yo que escribo, realizado la tarea de leer de manera ordenada y total toda la 'evangelización' que Mateo organizó en la escritura de su Evangelio.
Desde los días y años finales del milenio y siglo pasados seguimos compartiendo esta tarea de leer y contemplar el libro del narrador Mateo. Sin haber realizado este ejercicio dudo que se pueda hablar de Evangelizar...
Repito intencionadamente el verbo 'evangelizar' porque entiendo que 'Evangelizar' es la primera y más principal tarea de los seguidores y de la iglesia de Jesús de Nazaret. Iglesia y seguidores tenemos una primera y principal misión, evangelizar. Y el primer paso de esta tarea misional es leer la obra de aquellos cuatro evangelistas de la segunda mitad del siglo primero de nuestra historia.
Estoy escribiendo de estas cosas tan elementales porque, precisa y explícitamente, el segundo discurso del Jesús de Mateo es el discurso sobre la misión.
Podría extenderme mucho más, pero no creo que sea necesario. Dicho y escrito queda una vez más. La misión. Evangelizar. ¿Salvar? ¿Sacramentalizar? ¿Catequizar?... Evangelizar. Leer, comprender y compartir los cuatro Evangelios llamados de Marcos, Mateo, Lucas y Juan.
Hasta el mes de julio, en una semana.
A continuación se encuentran los dos comentarios para este domingo día 28 de junio.

Carmelo Bueno Heras.

Comentario primero:

Domingo 13º del TO. Ciclo A (28.06.2026): Mateo 10,37-42. Me gusta Mateo 7,12 y ¡10,40! Lo medito y escribo CONTIGO,

Para el nuevo domingo se nos propone la lectura del Evangelio de Mateo 10,37-42, justamente la continuación del relato del domingo pasado. Y sabrá bien cada lector de estas líneas que con este mensaje del Jesús de Mateo se acaba el segundo de los cinco discursos de este nuevo y sorprendente Moisés para el pueblo judío y para quien decida hacerse hoy su seguidor.

 

Quiero recordar que este discurso comenzaba con unas palabras que Mateo nos dice que las pronunció su Jesús en alguno de los poblados de la región de Galilea: “Y llamando [Jesús] a los DOCE les dio poder... para curar toda enfermedad y dolencia... Y les decía: No vayáis a tierras y ciudades de paganos, ni entréis en poblados samaritanos...” (Mateo 10,1-7).

 

Seguramente que a ti y a mí nos sorprende este mensaje tan claro y directo de este Jesús de ahora. Este mismo Jesús, en la escena final del Evangelio de Mateo, dirá explícitamente lo contrario: “Id y haced discípulos a todas las gentes...” (Mateo 28,19). Tal vez, en alguna ocasión, así me lo imagino, el Evangelista Lucas leyó lo mismo que acabamos de recordar de Mateo y se atrevió a poner en labios de su Jesús aquella parábola de ‘El samaritano bueno’ para hablar de sí mismo al especialista en la Ley de Moisés (Lc 10,25-37). ¡Cuánto contraste!

 

Y añado otro dato más en esta cuestión de la misión de entonces. ¿No fue esta evangelización a los judíos y a los gentiles o paganos una cuestión que enfrentó a los primeros seguidores después de la muerte de Jesús? Los lectores de estas líneas, y que leyeron también los comentarios del Libro de los Hechos, saben bien ya cuánto malestar y enfrentamiento suscitó esta realidad a lo largo del siglo primero de nuestra historia. Y la cuestión sigue y seguirá viva.

 

Se comprenderá ahora la importancia de asumir muy críticamente las orientaciones de este discurso que el narrador Mateo nos ha dejado como manantial de agua y luz, de alimento y energía y de proyecto para ahora y el futuro para cuantos deseamos conocer, acompañar y vivir como aquel hombre judío y laico de Galilea que fue una buena noticia de sentido común.

 

Y con ese y desde ese ‘sentido común’, creo, no necesitan otro más explícito comentario las tres o cuatro sugerencias orientativas con las que Mateo creyó comprender la misión evangelizadora de su Jesús. Y si me lo permiten me guardo para mis adentros esta imagen final del discurso: el vaso de agua fresca compartido y compartida (Mateo 10,37-42). Evangelizar es compartir el agua, como también ya lo había escrito Marcos en su relato del 9,41. Pero Mateo se atreve a añadir una caricia humanizadora con tan solo sugerir que el agua fuera ‘fresca’. ¿Qué dijo ‘real y verdaderamente’ aquel Jesús sobre la misión evangelizadora del agua? ¿Tenía que ser fresca? ¿Bastaba con ser agua? Y esa agua, creo, ¿no es ‘mi’ Jesús?

 

He escrito ahora ‘mi Jesús’ con la misma intencionalidad con la que suelo escribir ‘el Jesús de Mateo’ o ‘el Jesús de Saulo/Pablo’ o ‘el Jesús de la historia-Cristo de la fe’ de los doctores en Cristología o ‘el Jesús del catecismo’ o... Quiero recordar siempre aquella pregunta para no engañarme ni engañar: ¿Quién dices tú que soy yo? Y ahora me leo Mateo 10,40. ¡Definitivo!

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 28.06.2020. Y también en Madrid, 28.06.2026. 


Comentario segundo:

Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12) 

CINCO MINUTOS para compartir el comentario de la 31ª página del Evangelio de Mateo 16,21-17,21.

Creo no equivocarme demasiado si afirmo que el Evangelista Mateo invita a sus lectores a ‘caminar’ con su Jesús de Nazaret desde el norte de la tierra de Israel que está en los alrededores de Cesarea de Filipo (Mt 16,13-21) hasta Jerusalén, la capital, en el sur del país de Israel. El camino desde esta Cesarea hasta Jerusalén se hace, físicamente andando, en varias etapas, porque no son pocos los kilómetros, ni sencillo el recorrido. Según este Evangelista Mateo, que sigue muy de cerca el relato del Evangelista Marcos, la narración del recorrido de este ‘camino’ se inicia con estas palabras de su Evangelio “Empezó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén” (Mt 16,21). El final de este camino será la llegada a Jerusalén: “Al llegar a Betfagé, en el monte de los Olivos y a las puertas ya de Jerusalén, envió Jesús a dos de sus discípulos...” (Mt 21,1).

 

Ahora que sabemos bien el inicio y el final del camino podemos adentrarnos en su recorrido, que es la lectura contemplativa y crítica de la narración que nos ha dejado su autor. Todo lector caerá en la cuenta de tres referencias explícitas que suenan como una melodía y que, como dicen los investigadores de este Libro, marcan las tres etapas de este camino tan físico como literario y teológico. Se le suele llamar, por algo de esto, ‘el camino del seguimiento’.

 

Este relato nos lo deja escrito el Evangelista en alguno de los años de la década de los setenta o de los ochenta del siglo primero. Para entonces ya han transcurrido más de cuarenta años de la vida y, sobre todo, de la muerte violenta e injusta de su Jesús de Nazaret. Estas certezas son las que Mateo se atreve a poner en labios de Jesús mientras va de camino. Estas certezas que son tres y una sola y la misma suelen titularse en las biblias como ‘primer anuncio (Mt 16,21-23), segundo anuncio (Mt 17,22-23) y tercer anuncio de la pasión, muerte y resurrección de Jesús’ (Mt 20,17-19). Los tres anuncios acotan las tres etapas del camino del seguimiento.

 

Dicho todo esto, se entiende que en el texto de Mateo 16,21 a 17,21 se nos está contando la primera etapa del camino del seguimiento de Jesús. Y en toda esta etapa se debe llegar a comprender qué significa llamar ‘mesías’ a este hombre y laico de Galilea que fue Jesús. Se destaca desde el comienzo que fue Pedro la primera persona que lo proclamó públicamente ‘mesías’ de una manera satánica. Este Pedro-Simón-Piedra esperaba que Jesús se proclamara el liberador político frente a los romanos y el liberador religioso frente al Sacerdocio judío.

 

Sin embargo, la liberación que propone, ofrece, regala y comparte Jesús es la liberación escondida en la semilla que crece dentro de cada uno. Ya lo había enseñado en las parábolas del tercer discurso suyo en Galilea (Mt 13,1-52). Y ahora lo vuelve a recordar: “Si tenéis fe como un grano de mostaza... nada os será imposible” (Mt 17,19-21). Ahora que este Jesús de Mateo centra toda su atención en la enseñanza a sus seguidores conviene actualizar de nuevo la semilla sembrada por este mesías liberador dentro de todo ser humano: “Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás. Ésta es toda la Ley. Ahí están todos los Profetas”. Ésta es la semilla (¿la fe?) que transforma todo en reinado de Dios.

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 30.06.2019. Y también en Madrid, 28.06.2026.