sábado, 4 de julio de 2026

De Paseo por el llamado "Evangelio de Mateo". ¿Abuelas de Jesús de Nazaret? - Domingo 14º del TO. Ciclo A (05.07.2026): Mateo 11,25-30. El evangelio de uno mismo y Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12). CINCO MINUTOS

 Verano 1. 5 de julio de 2026. 

De Paseo por el llamado "Evangelio de Mateo". ¿Abuelas de Jesús de Nazaret?
En las sucesivas presentaciones de los comentarios evangélicos de los domingos del verano me gustaría presentar alguna que otra curiosidad, según mi sencillo comprender, de este relato o librito que tiene por nombre: Evangelio según Mateo.
Llevamos leídos y comentados, tanto tú que me lees como yo que escribo, más de treinta domingos hablando de este tal Evangelio de Mateo y de su Jesús de Nazaret. ¿No es bastante ya tanta información? Seguramente que sí, pero pretendo sólo en este espacio compartir contigo algunas curiosidades, tal vez ya evocadas en los comentarios, como lo hice, por ejemplo el pasado domingo cuando insistía o subrayaba el dato de los cinco discursos que sólo este autor coloca en labios de su Jesús de Nazaret. En la liturgia de las eucaristías de los domingos nunca se nos lee a los presentes oyentes la totalidad de estos cinco discursos. Creo que es una errónea decisión del dicasterio vaticano.
En este 'Verano 1', mientras inauguro mis paseos veraniegos por el campo de este Evangelio, constato que la primera página de la obra de Mateo tampoco se suele leer en la liturgia de la santa misa. Este dato ya lo dejé comentado en más de una ocasión y en 2018 lo hacía de esta manera: "Cuando se ha leído tantas veces esta primera página se cae en la cuenta de que en medio de la extrañeza de estos nombres judíos se descubre la presencia de cinco mujeres. Pudieron haber sido más o menos, pero el Evangelista nos habla de cinco: Tamar, Rajab, Mujer de Urías (Betsabé), Rut y María. ¿Por qué cinco como los libros de la Ley de Moisés o los cinco Libros de los Salmos? Me tendré que leer la historia de cada una de estas mujeres  tan inteligentes como desobedientes, tan guapas como solidarias, tan judías como extranjeras. Todas sorprendentes. ¿Puedo pensar que por las venas del Jesús de Nazaret de Mateo corría la sangre de estas cinco mujeres tan atrevidas y tan normalmente humanizadas? Así también este Jesús de Mateo, llamado mesías o cristo, fue un hombre atrevidamente libre, humanizador, tan sorprendente"
Esta realidad sólo existió históricamente en la atrevida imaginación divinizadora del autor llamado Mateo. ¿Por qué aquel tal Mateo Evangelista seleccionó curiosamente a estas cinco mujeres y no a otras para representar el papel de ser 'abuelas' de 'su MESÍAS', Jesús de Nazaret? Se podría escribir una tesis doctoral de 777 páginas, más o menos, a modo de respuesta a esa pregunta. 
A lo largo de los días 5 a 11 de julio me iré leyendo de nuevo la historia de estas mujeres de la Biblia de Israel. Este Evangelista tenía muy claro que los orígenes de Jesús debieron ser sorprendentemente provocativos. Ni antes de Mateo, como por ejemplo Marcos, ni después de Mateo, como por ejemplo Lucas, Juan, Pablo, Benito, Elena, Clara, Francisco, hablaron de unos orígenes de Jesús de Nazaret como se atrevió a hablar y escribir el autor de Mateo el Evangelista. ¡Qué atrevimiento tan osado! ¡Quizá solamente el realismo mágico sea capaz de comprender y explicar el ser y el hacer de aquel judío y laico de Galilea que fue Jesús de Nazaret!
Hasta la próxima semana y con su nueva 'curiosidad' en el nuevo 'paseo' por el campo teológico de aquel tal Mateo escritor.
A continuación se encuentran los dos comentarios para el domingo 5 de julio.

Carmelo Bueno Heras

Comentario primero:

Domingo 14º del TO. Ciclo A (05.07.2026): Mateo 11,25-30. El evangelio de uno mismo. Lo medito y escribo CONTIGO,

El domingo pasado se nos propuso leer en las celebraciones el texto con el que finalizaba Mateo el capítulo décimo de su Evangelio. Como puede constatarse, se nos propone como lectura evangélica para este domingo primero del mes de julio el texto de Mateo 11,25-30. Y, mi sentido crítico me invita, una vez más, a preguntarme por qué no se nos leerá Mt 11,1-24.

 

Creo que esta primera parte del capítulo undécimo del Evangelio de Mateo jamás se ha leído en una asamblea dominical de la llamada misa santa. La liturgia no evangeliza, sacramentaliza.

 

Esta reiterada acción silenciadora de la Palabra del Evangelio que tan explícitamente realiza la liturgia eclesiástica reedita la denuncia que expresaba Jesús de Nazaret en relación con las acciones de la celebración de cada sábado en la sinagoga. Si esto es así, y como a mí me lo parece, nuestra liturgia reproduce efectos semejantes a los denunciados por la buena noticia de Jesús en el evangelio de este domingo: “Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados... por el yugo... de la Ley” (Mt 11,25-30).

 

No puedo ni debo dejar de recomendar la lectura completa de este capítulo undécimo de Mateo. Sólo entonces se comprende con transparente claridad que las palabras de ‘la oración’ que el Evangelista pone en los labios y en el corazón de su Jesús constituyen un mensaje que aún sigue sin estar arraigado en la tierra del corazón de multitudes de gentes que nos atrevemos a llamar ‘de la Iglesia y de la Religión católica’.

 

Aquellas gentes del pueblo judío del siglo primero escucharon a Juan el Bautista y le dieron la espalda. No aguantaron sus denuncias, les parecía que era el mismo diablo (dia-bolo, el que se atraviesa). Y tampoco aquellas gentes de entonces, y también de después en la historia y hasta ahora, aguantaron la denuncia del judío, laico y galileo, Jesús al que consideraban ‘un comilón y borracho’ (Mt 11,1-24 y explícitamente 11,16-19). ¿Escandaliza aún hablar así de Jesús-Dios?

 

En el texto que se nos invita a meditar hoy una imagen preciosa y muy precisa, al menos para los ámbitos de antes y de pueblo. El yugo. Tal vez en nuestro contexto de ciudad y actualmente, esto del yugo puede sonar o evocar otras realidades muy distintas y distantes. La imagen del yugo alude explícitamente a la religión: el yugo de la religión judía y el yugo de la propuesta de  este Jesús de Mateo. El yugo de Moisés y el yugo de Jesús.

 

Tendremos, pues, que preguntarnos por este yugo que es Jesús o por el yugo de la religión de este Jesús de Mateo. Creo que todo esto está ya perfectamente expuesto por el Evangelista en el primero de los discursos que puso en labios de quien fue Buena Noticia, Evangelio. Lo recordaré otra vez, y sin aburrirme por hacerlo: “Todo cuanto queráis que os hagan los demás, hacédselo a ellos. Esta es toda la Ley y los Profetas” (Mateo 7,12). Creo que tú que lees y yo que escribo comprendemos con nitidez que el yugo, la propuesta, la religión de este Jesús de Mateo consiste en ‘ser y hacerse tan pequeño’ que sea uno mismo quien decida qué desear y qué hacer. Nada ni nadie es más importante que uno mismo.

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 05.07.2020. Y también en Madrid, 05.07.2026. 


Comentario segundo:

Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12).

CINCO MINUTOS para compartir el comentario de la 32ª página del Evangelio de Mateo 17,22-27.

Cuando uno decide leer en su Biblia el relato de Mateo 17,22-27 es muy probable que vea el título en negrita que el traductor o editor ha escrito antes del versículo 17,22 y que viene a decir, más o menos, ‘Segundo anuncio de la Pasión’: “Mientras recorrían juntos Galilea, les dijo Jesús: A este Hombre lo van a entregar en manos de los hombres...” (Mateo 17,22-23).

 

Con esta somera indicación el Evangelista está comenzando la segunda etapa del camino que va siguiendo Jesús con los suyos desde Cesarea de Filipo hasta Jerusalén. Ya indiqué que se trata de ‘el camino del seguimiento de Jesús’. Esta segunda etapa comienza en 17,22 y acabará en Mateo 20,16. Y en ella encontraremos un discurso que, explícitamente, este Evangelista ha puesto en boca de su Jesús. Será el cuarto de sus cinco discursos y ocupará todo el capítulo 18.

 

En este camino, también lo dejamos escrito y leído en el comentario anterior, se va tratando de presentar la verdadera imagen de Jesús como mesías que tanto cuesta asimilar a las gentes de su entorno como los DOCE de entonces y los DOCE de ahora que siempre hemos sido TODOS cuantos nos hemos dejado sorprender por este hombre del pueblo, laico y galileo. El estribillo de Mateo 17,22-23 es la primera parte del relato que he acotado para este comentario. ¿Supo el narrador Mateo que Jesús había dicho estas expresiones antes de su llegada por última vez a Jerusalén? Cuando este Evangelista escribe han pasado unos cincuenta años de la muerte y sepultamiento de Jesús y resulta sencillo imaginarse que una persona como el propio Mateo anda de acompañante de su Jesús de quien nos cuenta lo que hace y dice. Después de que todo ha sucedido es muy sencillo ser o aparecer como profeta.

 

La segunda parte del texto que selecciono para nuestra reflexión crítica es Mateo 17,24-27. Este asunto que se presenta ahora sólo lo podemos leer en este Evangelio. Ningún otro nos ha hablado del pago del tributo al Templo de Jerusalén. Conviene leer despacio el diálogo de Pedro con Jesús. Y vuelvo a sugerir que tal vez este diálogo de ambos sólo tuvo lugar en las imaginaciones teológico-sociales de la mente del llamado Evangelista Mateo.

 

Este Evangelista coloca tanto a Jesús como a Pedro en el colectivo de judíos que son o viven como ‘extraños’ que no pertenecen a ‘la familia’ del Templo de Jerusalén. Precisamente por ser, saberse o sentirse ‘extraños’ están obligados a pagar el tributo. Se está confesando a Jesús de Nazaret como un extraño extranjero del Templo. Las gentes no judías de Galilea, ¿tenían que pagar los tributos al Templo de Jerusalén? Sí. Los judíos no creyentes en el Yavé-Dios de la Ley, ¿estaban obligados a pagar el impuesto al Templo?  Según este Mateo, sí.

Jesús de Nazaret y el único Templo de Jerusalén son ‘extraños’ el uno para el otro. No se pertenecen. Este Jesús de Mateo lo sabe y desea que Pedro lo llegue a comprender. Los dos, ahora y aquí, son extraños en su propia tierra y para las autoridades de su Religión. Y esta opción les cuesta dinero. Por todo esto, los demás acompañantes de Jesús se apresuran a preguntarle, en estos momentos, quién es el más grande -o el primero- en el Reino de los Cielos, que es el Reino del que vive ahí, Yavé-Dios. Pero esto pertenece ya a Mateo 18,1-35

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 07.07.2019. Y también en Madrid, 05.07.2026

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