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miércoles, 2 de octubre de 2019

Santa Juana Emilia de Villeneuve, virgen y fundadora (2 de octubre)


Santa Juana Emilia de Villeneuve, virgen y fundadora

fecha: 2 de octubre
n.: 1811 - †: 1854 - país: Francia
otras formas del nombre: Jeanne Emilie de Villeneuve
canonización: 
B: Benedicto XVI 5 jul 2009 - C: Francisco 17 may 2015
hagiografía: Congregación
Elogio: En Castres, Francia, santa Juana Emilia de Villeneuve, virgen, fundadora de la Congregación de las Hermanas de la Inmaculada Concepción.
Nació en Toulouse el 9 de marzo de 1811. Emilie de Villeneuve era nieta del Conde de Villeneuve y tercera de los cuatro hijos del Marqués de Villeneuve y de Rosalie d'Avessens. Los primeros años de su vida trascurrieron en el castillo de Hauterive, en la proximidad de Castres, a donde su madre debió retirarse por su delicado estado de salud. A la edad de 14 años, Jeanne Emilie de Villeneuve pierde a su madre, y tres años después a su hermana Octavie. Estos hechos trágicos marcarán su existencia, así como el contacto que traba con el padre jesuita Le Blanc, a quien trasmite las preocupaciones que de índole social habían germinado en ella, en especial por la miseria que veía a su alrededor, en el contexto histórico de los primeros albores de la revolución industrial.
Tras la muerte de su madre, la vida de la familia trascurre entre Hauterive y Toulouse, donde la abuela se hace cargo de la educación de sus nietos. A la edad de 19 años, Jeanne Emilie se traslada definitivamente a Hauterive con su familia, donde lleva a buen puerto la gestión diaria de la vida familiar, descargando de esta tarea a su padre, alcalde de Castres (1826-1830). Poco después, declara a su padre su voluntad de entrar a formar parte de las Hijas de la Caridad. Éste no acepta su petición y le solicita un plazo de reflexión que durará cuatro años. Antes de que transcurra ese plazo, y con la aprobación del obispo, Jeanne Emilie de Villeneuve decide crear, junto a dos compañeras, la Congregación de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Castres (8 de diciembre de 1836), llamada abreviadamente «las monjas azules», por el color de su hábito.
Entre los principios que regirán esta Congregación, destacan dos: «Dios sólo» y «Servir a los pobres». La austeridad y la preocupación social por los menos favorecidos de la sociedad serán los ejes principales de la acción social y religiosa de esta Congregación. Partiendo de un humilde local en la localidad de Castres, presta ayuda a las jóvenes del sector social menos favorecido, a obreros, a condenados a prisión y a enfermos. La Congregación ve aumentar el número de Hermanas, y en 1848, todavía en vida de su fundadora, su horizonte se amplía desde la Francia natal hasta Senegal, Gambia y Gabón, donde se desplazan las primeras Hermanas Misionarias.
En 1853, Jeanne Emilie de Villeneuve solicita ser sustituida como guía de la Congregación, consiguiendo que esta tarea le sea confiada a la Hermana Hélène Delmas. Escribe por este motivo a sus Hermanas Misionarias «Tras las elecciones tengo el consuelo de poder dedicarme mayormente al aspecto espiritual de la Congregación».
A mediados de 1854 una epidemia de cólera y de fiebre asola el sur de Francia, llegando sus efectos hasta Castres. Jeanne Emilie de Villeneuve muere el 2 de octubre de 1854 como consecuencia de esta epidemia, rodeada del afecto de las Hermanas de su Congregación.
Los inicios de la causa de beatificación se remontan a 1945, pero el impulso fundamental lo recibe con la promulgación del decreto papal de heroicidad de sus virtudes, de 1991.
La Congregación celebra litúrgicamente a su fundadora el día 3 de octubre.
Milagros registrados en las causas de beatificación y canonización
El milagro que abrió la posibilidad de la beatificación fue la curación de Binta Diaby (Mamou, Guínea Conakry, 1 de enero de 1978); esta joven, tras ser repudiada por su padre por creerla embarazada, intentó el suicidio a la edad de 19 años mediante la ingestión de sosa cáustica, lo que le provocó daños irreversibles en diferentes órganos de su cuerpo. Fue llevada a Barcelona (España), ingresada y operada de urgencia. Entró en coma y su caso fue considerado, desde un punto de vista clínico, en fase terminal.
Las Hermanas y Novicias de la Congregación de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Castres, informadas por miembros del hospital de la situación en que se encontraba Binta Diaby, dirigieron una novena a Jeanne Emilie de Villeneuve, rogando por su curación, y depositaron diferentes reliquias en la habitación donde se encontraba la enferma. Se produjo una inesperada y rápida curación de la enferma, que aun vive y trabaja en Barcelona.
El segundo milagro necesario para la canonización, ocurrido a una niña pequeña, fue el siguiente: Emily María de Souza nació el 2 de agosto de 2007 en Brasil. El 5 de mayo de 2009 cuando sólo tenía 9 meses. Fue víctima de un grave accidente. Hacía mucho calor en Petrolina y el ventilador estaba enchufado. Emilly andaba a gatas por el suelo. El papá Luiz Viturino de Souza, salió un momento para contestar al teléfono. Al volver encontró a Emily por el suelo toda encogida. Había puesto su dedito en el enchufe. El choque eléctrico fue terrible...  tomó a la niña y salió corriendo pidiendo ayuda. Su cuñado, Fabio José Rafael, le acompañó al centro médico más cercano. El chófer no tenía licencia pero ante la urgencia del caso no dudó un instante. A la llegada al centro, el médico examinó a Emily y dos horas más tarde la transfirió al hospital Dom Malan.
El segundo médico declaró que no había nada que hacer, que la niña estaba muerta. El papá insistió mucho para que su hija se quedara en el hospital y pidió que hicieran todo lo posible por ella. Vive, afirmó el padre. Ante esta situación, Emily se quedó 10 días en la UCI y 6 en pediatría antes de mandarla a casa en muy mal estado. Es un caso muy grave dijo el médico y declaró que no podía hacer nada más ; que si volvía a la vida no podría ni ver, ni oír, ni hablar y menos aun andar.
Cuando volvió del hospital no hacía más que llorar, no controlaba sus miembros, su cuello no aguantaba la cabeza que se le iba para atrás. No veía nada, ni siquiera a las personas. Parecía una muñeca de trapo.
El 21 de mayo la hermana Ana Célia de Oliveira, religiosa de la congregación fundada por Jeanne Emilie de Villeneuve,  fue a casa del abuelo materno de Emily, el Señor Rafael. Esta casa es el centro de la misión y lugar de encuentro para la oración comunitaria. Aquí fue donde se empezó la novena a la Beata con la presencia de la pequeña Emily. Toda la familia se reúne en la sala y la hermana Ana Celia tenía en brazos a Emily, completamente desfigurada, con un cuello sin consistencia que no aguantaba la cabeza y además ciega. Sufría mucho, lloraba y no se alimentaba.
El 20 terminaba la novena. Y el 30 a las 18 horas, según el relato de algunos miembros de la familia, Emily empezó a comer, ver, dormir, y su cuello volvió a su posición habitual. Desde este día Emily continúa con una evolución normal.
fuente: Congregación
accedida 1174 veces
ingreso o última modificación relevante: 2-6-2015
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_4940

jueves, 25 de julio de 2019

Santa María del Carmen Sallés y Barangueras, virgen y fundadora (25 de julio)


Santa María del Carmen Sallés y Barangueras, virgen y fundadora

fecha: 25 de julio
n.: 1848 - †: 1911 - país: España
canonización: 
B: Juan Pablo II 15 mar 1998 - C: Benedicto XVI 21 oct 2012
hagiografía: Alfa y Omega
Elogio: En Madrid, capital de España, santa María del Carmen Sallés y Barangueras, virgen, fundadora de la Congregación de las Hermanas de la Inmaculada Concepción, para la educación de mujeres piadosas e incultas.
Cuando vino al mundo Carmen Sallés y Barangueras, en abril de 1848, nadie lo tomó en cuenta. Era el año del Manifiesto comunista. Un acontecimiento social y político de primera magnitud. Incluso en su ciudad natal, Vic, pasó inadvertido. Allí toda la atención se la llevó La muerte de Jaime Balmes, filósofo y escritor de gran relieve.
La vida de Carmen Sallés no iba a ser fácil. Desde niña apuntaba hacia caminos particulares y difíciles, rompiendo los designios de sus padres que la encarrilaban al matrimonio. Ella abrigaba un propósito personal que fue tomando cuerpo en sus años jóvenes. Sentía por dentro una inclinación religiosa. Con el tiempo supo que aquello era el germen imparable de una vocación de entrega a los caminos de Dios y del prójimo.
Caminos claros e inciertos a la vez. ¿Por dónde tirar? Entró primero en las Adoratrices. Contenta pero no satisfecha, pasó a las Dominicas. Le tiraba el camino de la educación. Lo llevaba hincado en el alma. ¿Cuál iba a ser su lugar en la Iglesia? Junto con su tendencia a la educación humana y religiosa, su vocación se decantaba hacia la dignificación de la mujer. Soñaba con hacer algo que favoreciera la feminidad. Algo que sumara cultura y religiosidad; que educara, que formara, adelantándose a otros influjos. Incluso algo que preservara. Educar consiste en anticiparse, era el estribillo que le rondaba por la cabeza. Y pensaba siempre en la Inmaculada, preservada y preparada por Dios para una gran misión. Tan sublime y tan femenina a la vez. Lo suyo, lo de Carmen Sallés, apuntaba a un feminismo sin aspavientos. Era, en realidad, un feminismo a lo divino.
Con la plenitud de la edad le alcanzó a Carmen la plenitud de su decisión. Tenía un ideal claro y algunas compañeras -Emilia, Remedios, Candelaria- con quienes ponerse a la tarea. Abriría con ellas un nuevo camino en la Iglesia. Al servicio de Dios y con especial dedicación a la promoción integral de la mujer. Pero ¿hacia dónde dirigir sus pasos? Inició una dura peregrinación. Consultas y tanteos. Ilusiones y sinsabores. Un buen día, descartadas otras bazas, dijo a sus compañeras con clara decisión: Será en Burgos. Allí Dios proveerá.
Queriéndolo o sin quererlo, Carmen Sallés se había metido por los caminos de Teresa de Jesús. En Burgos, en 1582, había dejado Teresa su última fundación. Cómo el Señor guió hacia allí sus pasos y cómo sostuvo a la fundadora, lo cuenta la madre Teresa en el capítulo 31 de Las fundaciones. No era mal augurio empezar justo donde Teresa terminó. De momento, en octubre de 1892 Carmen Sallés y las suyas estaban arrodilladas ante el Cristo de Burgos. Era lo primero que se le había ocurrido también a Teresa de Jesús.
Con el respaldo del arzobispo Manuel Gómez Salazar nacería enseguida la Congregación de Religiosas Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza. Fecha, el 15 de octubre de 1892, fiesta litúrgica de santa Teresa. No podía ser de otra manera. La aprobación oficial del arzobispo llegaría poco después. El día de la Inmaculada Concepción. Cuando las primeras Concepcionistas, con su hábito blanco y azul, salieron de casa para ir a la catedral, en Burgos había nevado copiosamente. ¡Qué amasijo de curiosas y providenciales coincidencias! ¡Todo quedaba entre Teresa de Jesús y la Inmaculada Concepción!
Desde Burgos inició Carmen Sallés los caminos de sus muchas fundaciones. Orientándolas a la educación pero coincidentes en muchos perfiles -posadas y carretas incluidas- con los viejos caminos fundacionales de Teresa. Carmen iba abriendo noviciados y escuelas o colegios. Segovia, El Escorial, Madrid, varios lugares de la Mancha, de Cáceres, de Navarra. Cuando le llegó la hora, el 25 de julio de 1911, su congregación de Concepcionistas estaba consolidada y presente en buena parte de la geografía española. Luego vendría la expansión por el ancho mundo. Siempre en pie de servicio alegre y comprometido. Brasil, Japón, Venezuela, Estados Unidos, Italia, República Democrática del Congo, República Dominicana, Guinea Ecuatorial, Corea, Filipinas y México testimonian hoy que los caminos de Carmen Sallés -caminos de santidad personal orientados a Dios y de servicio al prójimo en el campo de la educación- eran de alcance universal.
Su beatificación en 1998 por Juan Pablo II y canonización por Benedicto XVI en 2012 certifican la ejemplaridad de su vida y de sus virtudes. Su santidad probada y atractiva. La validez eclesial de su testimonio y de su herencia. ¡Quién iba a decirlo en Vic aquel 9 de abril de 1848!
Artículo de Joaquín L. Ortega
fuente: Alfa y Omega
accedida 1799 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_2556

martes, 2 de octubre de 2018

Santa Juana Emilia de Villeneuve, virgen y fundadora (2 de octubre)


Santa Juana Emilia de Villeneuve, virgen y fundadora

fecha: 2 de octubre
n.: 1811 - †: 1854 - país: Francia
otras formas del nombre: Jeanne Emilie de Villeneuve
canonización: 
B: Benedicto XVI 5 jul 2009 - C: Francisco 17 may 2015
hagiografía: Congregación
Elogio: En Castres, Francia, santa Juana Emilia de Villeneuve, virgen, fundadora de la Congregación de las Hermanas de la Inmaculada Concepción.
Nació en Toulouse el 9 de marzo de 1811. Emilie de Villeneuve era nieta del Conde de Villeneuve y tercera de los cuatro hijos del Marqués de Villeneuve y de Rosalie d'Avessens. Los primeros años de su vida trascurrieron en el castillo de Hauterive, en la proximidad de Castres, a donde su madre debió retirarse por su delicado estado de salud. A la edad de 14 años, Jeanne Emilie de Villeneuve pierde a su madre, y tres años después a su hermana Octavie. Estos hechos trágicos marcarán su existencia, así como el contacto que traba con el padre jesuita Le Blanc, a quien trasmite las preocupaciones que de índole social habían germinado en ella, en especial por la miseria que veía a su alrededor, en el contexto histórico de los primeros albores de la revolución industrial.
Tras la muerte de su madre, la vida de la familia trascurre entre Hauterive y Toulouse, donde la abuela se hace cargo de la educación de sus nietos. A la edad de 19 años, Jeanne Emilie se traslada definitivamente a Hauterive con su familia, donde lleva a buen puerto la gestión diaria de la vida familiar, descargando de esta tarea a su padre, alcalde de Castres (1826-1830). Poco después, declara a su padre su voluntad de entrar a formar parte de las Hijas de la Caridad. Éste no acepta su petición y le solicita un plazo de reflexión que durará cuatro años. Antes de que transcurra ese plazo, y con la aprobación del obispo, Jeanne Emilie de Villeneuve decide crear, junto a dos compañeras, la Congregación de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Castres (8 de diciembre de 1836), llamada abreviadamente «las monjas azules», por el color de su hábito.
Entre los principios que regirán esta Congregación, destacan dos: «Dios sólo» y «Servir a los pobres». La austeridad y la preocupación social por los menos favorecidos de la sociedad serán los ejes principales de la acción social y religiosa de esta Congregación. Partiendo de un humilde local en la localidad de Castres, presta ayuda a las jóvenes del sector social menos favorecido, a obreros, a condenados a prisión y a enfermos. La Congregación ve aumentar el número de Hermanas, y en 1848, todavía en vida de su fundadora, su horizonte se amplía desde la Francia natal hasta Senegal, Gambia y Gabón, donde se desplazan las primeras Hermanas Misionarias.
En 1853, Jeanne Emilie de Villeneuve solicita ser sustituida como guía de la Congregación, consiguiendo que esta tarea le sea confiada a la Hermana Hélène Delmas. Escribe por este motivo a sus Hermanas Misionarias «Tras las elecciones tengo el consuelo de poder dedicarme mayormente al aspecto espiritual de la Congregación».
A mediados de 1854 una epidemia de cólera y de fiebre asola el sur de Francia, llegando sus efectos hasta Castres. Jeanne Emilie de Villeneuve muere el 2 de octubre de 1854 como consecuencia de esta epidemia, rodeada del afecto de las Hermanas de su Congregación.
Los inicios de la causa de beatificación se remontan a 1945, pero el impulso fundamental lo recibe con la promulgación del decreto papal de heroicidad de sus virtudes, de 1991.
La Congregación celebra litúrgicamente a su fundadora el día 3 de octubre.
Milagros registrados en las causas de beatificación y canonización
El milagro que abrió la posibilidad de la beatificación fue la curación de Binta Diaby (Mamou, Guínea Conakry, 1 de enero de 1978); esta joven, tras ser repudiada por su padre por creerla embarazada, intentó el suicidio a la edad de 19 años mediante la ingestión de sosa cáustica, lo que le provocó daños irreversibles en diferentes órganos de su cuerpo. Fue llevada a Barcelona (España), ingresada y operada de urgencia. Entró en coma y su caso fue considerado, desde un punto de vista clínico, en fase terminal.
Las Hermanas y Novicias de la Congregación de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Castres, informadas por miembros del hospital de la situación en que se encontraba Binta Diaby, dirigieron una novena a Jeanne Emilie de Villeneuve, rogando por su curación, y depositaron diferentes reliquias en la habitación donde se encontraba la enferma. Se produjo una inesperada y rápida curación de la enferma, que aun vive y trabaja en Barcelona.
El segundo milagro necesario para la canonización, ocurrido a una niña pequeña, fue el siguiente: Emily María de Souza nació el 2 de agosto de 2007 en Brasil. El 5 de mayo de 2009 cuando sólo tenía 9 meses. Fue víctima de un grave accidente. Hacía mucho calor en Petrolina y el ventilador estaba enchufado. Emilly andaba a gatas por el suelo. El papá Luiz Viturino de Souza, salió un momento para contestar al teléfono. Al volver encontró a Emily por el suelo toda encogida. Había puesto su dedito en el enchufe. El choque eléctrico fue terrible...  tomó a la niña y salió corriendo pidiendo ayuda. Su cuñado, Fabio José Rafael, le acompañó al centro médico más cercano. El chófer no tenía licencia pero ante la urgencia del caso no dudó un instante. A la llegada al centro, el médico examinó a Emily y dos horas más tarde la transfirió al hospital Dom Malan.
El segundo médico declaró que no había nada que hacer, que la niña estaba muerta. El papá insistió mucho para que su hija se quedara en el hospital y pidió que hicieran todo lo posible por ella. Vive, afirmó el padre. Ante esta situación, Emily se quedó 10 días en la UCI y 6 en pediatría antes de mandarla a casa en muy mal estado. Es un caso muy grave dijo el médico y declaró que no podía hacer nada más ; que si volvía a la vida no podría ni ver, ni oír, ni hablar y menos aun andar.
Cuando volvió del hospital no hacía más que llorar, no controlaba sus miembros, su cuello no aguantaba la cabeza que se le iba para atrás. No veía nada, ni siquiera a las personas. Parecía una muñeca de trapo.
El 21 de mayo la hermana Ana Célia de Oliveira, religiosa de la congregación fundada por Jeanne Emilie de Villeneuve,  fue a casa del abuelo materno de Emily, el Señor Rafael. Esta casa es el centro de la misión y lugar de encuentro para la oración comunitaria. Aquí fue donde se empezó la novena a la Beata con la presencia de la pequeña Emily. Toda la familia se reúne en la sala y la hermana Ana Celia tenía en brazos a Emily, completamente desfigurada, con un cuello sin consistencia que no aguantaba la cabeza y además ciega. Sufría mucho, lloraba y no se alimentaba.
El 20 terminaba la novena. Y el 30 a las 18 horas, según el relato de algunos miembros de la familia, Emily empezó a comer, ver, dormir, y su cuello volvió a su posición habitual. Desde este día Emily continúa con una evolución normal.
fuente: Congregación
accedida 832 veces
ingreso o última modificación relevante: 2-6-2015
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_4940

miércoles, 25 de julio de 2018

Santa María del Carmen Sallés y Barangueras, virgen y fundadora (25 de julio)


Santa María del Carmen Sallés y Barangueras, virgen y fundadora

fecha: 25 de julio
n.: 1848 - †: 1911 - país: España
canonización: 
B: Juan Pablo II 15 mar 1998 - C: Benedicto XVI 21 oct 2012
hagiografía: Alfa y Omega
Elogio: En Madrid, capital de España, santa María del Carmen Sallés y Barangueras, virgen, fundadora de la Congregación de las Hermanas de la Inmaculada Concepción, para la educación de mujeres piadosas e incultas.
Cuando vino al mundo Carmen Sallés y Barangueras, en abril de 1848, nadie lo tomó en cuenta. Era el año del Manifiesto comunista. Un acontecimiento social y político de primera magnitud. Incluso en su ciudad natal, Vic, pasó inadvertido. Allí toda la atención se la llevó La muerte de Jaime Balmes, filósofo y escritor de gran relieve.
La vida de Carmen Sallés no iba a ser fácil. Desde niña apuntaba hacia caminos particulares y difíciles, rompiendo los designios de sus padres que la encarrilaban al matrimonio. Ella abrigaba un propósito personal que fue tomando cuerpo en sus años jóvenes. Sentía por dentro una inclinación religiosa. Con el tiempo supo que aquello era el germen imparable de una vocación de entrega a los caminos de Dios y del prójimo.
Caminos claros e inciertos a la vez. ¿Por dónde tirar? Entró primero en las Adoratrices. Contenta pero no satisfecha, pasó a las Dominicas. Le tiraba el camino de la educación. Lo llevaba hincado en el alma. ¿Cuál iba a ser su lugar en la Iglesia? Junto con su tendencia a la educación humana y religiosa, su vocación se decantaba hacia la dignificación de la mujer. Soñaba con hacer algo que favoreciera la feminidad. Algo que sumara cultura y religiosidad; que educara, que formara, adelantándose a otros influjos. Incluso algo que preservara. Educar consiste en anticiparse, era el estribillo que le rondaba por la cabeza. Y pensaba siempre en la Inmaculada, preservada y preparada por Dios para una gran misión. Tan sublime y tan femenina a la vez. Lo suyo, lo de Carmen Sallés, apuntaba a un feminismo sin aspavientos. Era, en realidad, un feminismo a lo divino.
Con la plenitud de la edad le alcanzó a Carmen la plenitud de su decisión. Tenía un ideal claro y algunas compañeras -Emilia, Remedios, Candelaria- con quienes ponerse a la tarea. Abriría con ellas un nuevo camino en la Iglesia. Al servicio de Dios y con especial dedicación a la promoción integral de la mujer. Pero ¿hacia dónde dirigir sus pasos? Inició una dura peregrinación. Consultas y tanteos. Ilusiones y sinsabores. Un buen día, descartadas otras bazas, dijo a sus compañeras con clara decisión: Será en Burgos. Allí Dios proveerá.
Queriéndolo o sin quererlo, Carmen Sallés se había metido por los caminos de Teresa de Jesús. En Burgos, en 1582, había dejado Teresa su última fundación. Cómo el Señor guió hacia allí sus pasos y cómo sostuvo a la fundadora, lo cuenta la madre Teresa en el capítulo 31 de Las fundaciones. No era mal augurio empezar justo donde Teresa terminó. De momento, en octubre de 1892 Carmen Sallés y las suyas estaban arrodilladas ante el Cristo de Burgos. Era lo primero que se le había ocurrido también a Teresa de Jesús.
Con el respaldo del arzobispo Manuel Gómez Salazar nacería enseguida la Congregación de Religiosas Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza. Fecha, el 15 de octubre de 1892, fiesta litúrgica de santa Teresa. No podía ser de otra manera. La aprobación oficial del arzobispo llegaría poco después. El día de la Inmaculada Concepción. Cuando las primeras Concepcionistas, con su hábito blanco y azul, salieron de casa para ir a la catedral, en Burgos había nevado copiosamente. ¡Qué amasijo de curiosas y providenciales coincidencias! ¡Todo quedaba entre Teresa de Jesús y la Inmaculada Concepción!
Desde Burgos inició Carmen Sallés los caminos de sus muchas fundaciones. Orientándolas a la educación pero coincidentes en muchos perfiles -posadas y carretas incluidas- con los viejos caminos fundacionales de Teresa. Carmen iba abriendo noviciados y escuelas o colegios. Segovia, El Escorial, Madrid, varios lugares de la Mancha, de Cáceres, de Navarra. Cuando le llegó la hora, el 25 de julio de 1911, su congregación de Concepcionistas estaba consolidada y presente en buena parte de la geografía española. Luego vendría la expansión por el ancho mundo. Siempre en pie de servicio alegre y comprometido. Brasil, Japón, Venezuela, Estados Unidos, Italia, República Democrática del Congo, República Dominicana, Guinea Ecuatorial, Corea, Filipinas y México testimonian hoy que los caminos de Carmen Sallés -caminos de santidad personal orientados a Dios y de servicio al prójimo en el campo de la educación- eran de alcance universal.
Su beatificación en 1998 por Juan Pablo II y canonización por Benedicto XVI en 2012 certifican la ejemplaridad de su vida y de sus virtudes. Su santidad probada y atractiva. La validez eclesial de su testimonio y de su herencia. ¡Quién iba a decirlo en Vic aquel 9 de abril de 1848!
Artículo de Joaquín L. Ortega
fuente: Alfa y Omega
accedida 1447 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_2556