Mostrando entradas con la etiqueta Patriarca Bartolomé I. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Patriarca Bartolomé I. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de junio de 2018

Carta a Bartolomé I: “¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan? 07062018


El Papa Francisco y Bartolomé I © Vatican Media

Carta a Bartolomé I: “¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan?

Mensaje del Papa Francisco
(ZENIT – 7 junio 2018).- Hoy tenemos que preguntarnos a nosotros mismos: “¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo?”, plantea el Pontífice.
El Papa Francisco ha enviado a Su Santidad Bartolomé I, Patriarca Ecuménico di Constantinopla, y a los participantes en el simposio internacional Toward a Greener Attica: Preserving the Planet and Protecting its People (Hacia un Ática más verde: Preservar el planeta y proteger a su gente), en curso en Atenas (Grecia), del 5 al 8 de junio de 2018.
“El cuidado de la Creación entendido como un don compartido y no como una posesión privada, siempre implica el reconocimiento de los derechos de cada persona y de cada pueblo”. En este sentido, Francisco expresa que la urgente llamada y el desafío de cuidar la creación son una “invitación dirigida a toda la humanidad para que trabaje en favor de un desarrollo sostenible e integral”.
El Santo Padre recuerda en la carta su visita a Lesbos y afirma que las dramáticas contradicciones que experimentó durante su visita le han ayudado a comprender la “importancia del tema de este simposio”.
A continuación, sigue el mensaje del Papa Francisco a Bartolomé I.
***
Mensaje del Papa Francisco
A Su Santidad Bartolomé I
Arzobispo de Constantinopla
Patriarca Ecuménico
Con motivo del simposio ecológico internacional “Hacia un Ática más verde: Preservar el planeta y proteger a su gente”, que se celebra en Atenas y las Islas Sarónicas de Grecia, del 5 al 8 de junio de 2018, brindo a Su Santidad mis más cálidos saludos fraternos. Con sincero agradecimiento por esta valiosa iniciativa, que sigue una serie de simposios similares en varias partes del mundo, también saludo a Su Beatitud Hieronymos II, arzobispo de Atenas y de Toda Grecia, así como a las autoridades,  a los distinguidos oradores y a los participantes.
Recuerdo muy bien mi visita a Lesbos, junto con Su Santidad y Su Beatitud Hieronymos II, para expresar nuestra preocupación común acerca de la situación de los migrantes y refugiados. Mientras me maravillaban el paisaje del cielo azul y del mar, me impresionó la idea de que un mar tan bello se hubiera convertido en una tumba para hombres, mujeres y niños que en su mayoría sólo intentaban escapar de las condiciones inhumanas de sus tierras. Allí vi de primera mano la generosidad del pueblo griego, tan rica en valores humanos y cristianos, y su compromiso, a pesar de los efectos de su crisis económica, por confortar a los que, expropiados de todos sus bienes materiales, se habían dirigido a sus orillas.
Las dramáticas contradicciones que experimenté durante mi visita me han ayudado a comprender la importancia del tema de este simposio. No se están desmoronando solamente los hogares de las personas vulnerables en todo el mundo, como podemos ver en el creciente éxodo de migrantes climáticos y refugiados medioambientales. Como precisé en mi Encíclica Laudato si ‘, podríamos estar  condenando a las generaciones futuras a vivir en una casa común reducida a ruinas. Hoy tenemos que preguntarnos a nosotros mismos: “¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo?” (ibíd. 160) Frente a la actual crisis ecológica deberíamos hacer un serio examen de conciencia por lo que respecta a la protección del planeta confiado a nuestro cuidado (cf. Gen 2:15)
El cuidado de la Creación entendido como un don compartido y no como una posesión privada, siempre implica el reconocimiento de los derechos de cada persona y de cada pueblo. La crisis ecológica que afecta ahora a toda la humanidad está en último lugar enraizada en el corazón del hombre que aspira a controlar y explotar los recursos limitados de nuestro planeta, ignorando a los miembros más vulnerables de la familia humana. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. No podemos ignorar el mal difuso y generalizado en la situación actual donde “el pecado se manifiesta con toda su fuerza de destrucción en las guerras, las diversas formas de violencia y maltrato, el abandono de los más frágiles, los ataques a la naturaleza. (Laudato Si’, 66). Por ese motivo en nuestro Mensaje conjunto para la Jornada Mundial de Oración por la Creación, del pasado 1 de septiembre subrayábamos: La urgente llamada y el desafío de cuidar la creación son una invitación dirigida a toda la humanidad para que trabaje en favor de un desarrollo sostenible e integral”.
El deber de defender la creación desafía a todas las personas de buena voluntad y llama a los cristianos a ser conscientes de las raíces espirituales de la crisis ecológica y a cooperar para dar una respuesta inequívoca. La anual Jornada Mundial de Oración por la Creación es un paso en esta dirección, ya que demuestra nuestra preocupación común y nuestra aspiración a trabajar juntos para abordar este delicado problema. Es mi firme intención que la Iglesia Católica continúe caminando con Su Santidad y el Patriarcado Ecuménico por esta senda. Del mismo modo, espero que los católicos y ortodoxos, junto con los fieles de otras comunidades cristianas y todas las personas de buena voluntad, aúnen sus esfuerzos para trabajar juntos y en los ámbitos locales  en el  cuidado de la creación y el desarrollo sostenible e integral.
Querido hermano en Cristo, le estoy profundamente agradecido por su esfuerzo de  involucrar a los líderes religiosos, científicos, políticos y del mundo de los negocios en la creación de una importante red para dar una respuesta efectiva a los retos actuales. Le aseguro mi cercanía en la oración e intercambio con Su Santidad un abrazo fraternal de paz.

lunes, 27 de junio de 2016

Concluye el Concilio panortodoxo: “Hemos escrito una página de historia” 27062016

Concluye el Concilio panortodoxo: “Hemos escrito una página de historia”

290 delegados de 10 Iglesias ortodoxas se han reunido en Creta por primera vez en más de mil años de historia
His All Holiness Ecumenical Patriarch Bartholomew at the throne during liturgical services
El Patriarca Bartolomé I (Foto: Nikolaos Manginas - Patriarcado Ecuménico)
(ZENIT – Roma).- Una gran apología del diálogo. Este ha sido el mensaje final del Gran Concilio de las Iglesias ortodoxas. Una exaltación de la importancia del diálogo entre las varias confesiones ortodoxas pero también del diálogo ecuménico con las otras Iglesias cristianas, porque, como ha explicado el patriarca Bartolomé I, “la unidad ortodoxa sirve también a la causa de la unidad de los cristianos”.
Así lo indica Radio Vaticano, que además precisa que también el patriarca aseguró que este encuentro ayuda al diálogo interreligioso para tratar de contrastar la explosión de los fundamentalismos y porque es el único camino para una confianza recíproca, paz y reconciliación.  
Al respecto, el Concilio ha lanzado un fuerte llamamiento a la comunidad internacional para que cumpla todos los esfuerzos posibles para “una resolución de los conflictos armados” en Oriente Medio.
El encuentro concluyó el domingo con la celebración de la divina liturgia. “Hemos escrito una página de historia”, dijo el patriarca Bartolomé I. Las Iglesias han decidido convocar un Concilio cada 7/10 año. En en mensaje final también aseguran que “estamos en escucha del dolor, de las angustias y del grito de justicia y de paz de los pueblos”.
290 delegados de 10 Iglesias ortodoxas han realizado 6 documentos y publicado una encíclica y un mensaje final, dirigido al “pueblo ortodoxo y todas las personas de buena voluntad”. Faltó la presencia de las Iglesias de Rusia, Bulgaria, Georgia y Antioquía, que en el último momento decidieron no participar.
En el mensaje final se lee que las Iglesias ortodoxas entran en el Tercer Milenio con una actitud nueva y aceptan el desafío de hacer aún permaneciendo fieles a su tradición.
Este Concilio –se lee– ha abierto nuestro horizonte hacia el mundo. La Iglesia ortodoxa es sensible a la invocación de paz y justicia de los pueblos del mundo. Y proclama la buena noticia de su salvación, anunciando su gloria y sus maravillas entre todos los pueblos.
El Concilio, que se ha celebrado en Creta, comenzó oficialmente el domingo 19 de junio y tuvo su primera sesión el lunes 20 y la última el sábado 25. El encuentro ha contado con la oración del papa Francisco, quien dedicó unas palabras en el ángelus del día 19 en la plaza de San Pedro. “Unámonos a la oración de nuestros hermanos ortodoxos, invocando el Espíritu Santo, para que asista con sus dones a los patriarcas, a los arzobispos y a los obispos que están reunidos en Concilio”, pidió el Santo Padre. Y rezó junto con los presentes un Ave María por esta intención. Se trata de la primera reunión de estas características en más de mil años.

martes, 26 de agosto de 2014

Patriarca Bartolomé exhorta a no permanecer indiferentes ante violencia del Estado Islámico 25082014

Patriarca Bartolomé exhorta a no permanecer indiferentes ante violencia del Estado Islámico

Patriarca Bartolomé I. Foto: Wikipedia / Massimo Finizio (CC-BY-3.0)
Patriarca Bartolomé I. Foto: Wikipedia / Massimo Finizio (CC-BY-3.0)
 
ROMA, 25 Ago. 14 / 11:29 pm (ACI/EWTN Noticias).- El Patriarca Ecuménico Bartolomé I se sumó a las voces que condenan la violencia el Estado Islámico y exhortó a no permanecer indiferentes ante las persecuciones contra los cristianos y otras minorías religiosas, así como a proporcionar urgentemente la ayuda humanitaria que necesitan los miles de refugiados.
La calamidad y crueldad contra los miembros de una religión “no puede nunca ser defendida cobardemente y falsamente invocando otra religión”, exclamó en una declaración del 13 de agosto. “Tales actos brutales son categóricamente inaceptables e injustificables tanto ante Dios como ante la humanidad”, señaló.
En ese sentido, afirmó que “no vamos a permanecer indiferentes o en silencio ante tal persecución irracional, intolerancia cultural y la pérdida de vidas, especialmente cuando es causada por el odio religioso y la hostilidad racial”. La violencia en Irak ocasionada por el Estado Islámico amenaza no solo a las minorías religiosas, sino a toda una civilización.
“La victimización y extermino de mujeres y niños, así como de ancianos y enfermos, por la razón que sea –sobre todo en el supuesto nombre de las convicciones religiosas-, es un repudio a nuestro propio futuro”, exclamó.
Bartolomé I advirtió que “la violencia nunca se pacifica con la violencia y que el odio solo puede ser superado con la tolerancia”. Por ello, hizo un llamado “a los líderes religiosos y a las autoridades políticas de la región” para promover el diálogo y resolver los conflictos.
El Patriarca recordó el encuentro realizado el 8 de junio en el Vaticano con el Papa Francisco y los líderes de Israel y Palestina, por lo que exhortó también a las autoridades israelíes y de la franja de Gaza a sumarse al diálogo. “Es precisamente por esta razón que, por invitación del Papa Francisco, nos reunimos en Roma para una cumbre interreligiosa de la paz con los presidentes Peres y Abbas”, señaló.
“La situación en Irak es especialmente crítica. La situación humanitaria es más urgente que nunca. Nuestra respuesta debe ser inmediata y tangible. Por lo tanto, hacemos un llamamiento a todas las organizaciones responsables y toda persona de buena voluntad - más allá de cualquier apoyo a través perpetua y persistente oración - para ayudar con los recursos materiales y humanitarios para que estas víctimas inocentes ya no pueden soportar el hambre, el sufrimiento y la muerte”, exhortó.