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domingo, 25 de diciembre de 2016

¡Feliz Navidad! ¡Hoy ha nacido el Salvador! (25 de diciembre)

¡Feliz Navidad! ¡Hoy ha nacido el Salvador!

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¡Feliz Navidad! ¡Hoy ha nacido el Salvador!








REDACCIÓN CENTRAL, 24 Dic. 16 / 06:00 pm (ACI).- Cada 25 de diciembre se celebra la fiesta solemne del nacimiento de Jesucristo. Es un día de alegría y gozo porque el Señor ha venido al mundo a traernos la salvación. Por eso, en ACI Prensa queremos desearte una feliz Navidad y que Jesús también nazca en tu familia y tu corazón.
Evangelio según San Lucas 2, 1-14
“En aquel tiempo, salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero. Éste fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad. También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaba allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada. En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. Y un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo: - «No temáis, os traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: - «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor».
Reflexión:
Así como el sol despeja las tinieblas durante el alba, la presencia de Cristo irrumpe en las tinieblas del pecado, el mundo, el demonio y de la carne para mostrarnos el camino a seguir. Con su luz nos muestra la verdad de nuestra existencia. Cristo mismo es la vida que renueva la naturaleza caída del hombre y de la naturaleza. La Navidad celebra esa presencia renovadora de Cristo que viene a salvar al mundo.
La Iglesia en su papel de madre y maestra por medio de una serie de fiestas busca concientizar al hombre de este hecho tan importante para la salvación de sus hijos. Por ello, es necesario que todos los feligreses vivamos con recto sentido la riqueza de la vivencia real y profunda de la Navidad.

Natividad de nuestro Señor Jesucristo (25 de diciembre)

Natividad de nuestro Señor Jesucristo

 
  solemnidad natividad de nuestro senor jesucristo
 

La Fiesta de la Natividad nos recuerda que el Dios del amor se encarnó por amor a cada uno de nosotros, para traernos la redención

 

Fiesta: 25 de Diciembre

La palabra Navidad (Christmass, en inglés) proviene de la combinación de «Cristo» (Christ) y de « Misa» (Mass); es la fiesta de la Natividad de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Solemnidad de la Natividad de nuestro Señor Jesucristo

La Navidad es celebrada por muchos cristianos, como si fuese la más importante de las fiestas cristianas. La Navidad es el Nacimiento del Niño Dios.
Es una gran fiesta para todos los hombres porque para todos es la Encarnación y el Nacimiento. Es, de manera muy especial, una fecha muy significativa para los creyentes en Cristo, porque ellos conocen bien su verdad e importancia para la humanidad.

Historia

La Iglesia en su misión de ir por todo el mundo llevando la Buena Nueva ha querido dedicar un tiempo a profundizar, contemplar y asimilar el Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios; a este tiempo lo conocemos como Navidad.
En este tiempo los cristianos, por medio del Adviento, se preparan para recibir a Cristo,"luz del mundo" (Jn 8, 12) en sus almas, rectificando sus vidas y renovando el compromiso de seguirlo.
Durante el Tiempo de Navidad al igual que en el Triduo Pascual de la Semana Santa celebramos la redención del hombre gracias a la presencia y entrega de Dios; pero a diferencia del Triduo Pascual en el que recordamos la Pasión y muerte del Salvador, en la Navidad recordamos que Dios se hizo Hombre y habitó entre nosotros.
La encarnación es el proceso de la nueva creación que Dios ha venido a establecer en el mundo así como en la historia. Es el proceso de salvación para todos los hombres... "Todos los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios" (Isaías 52,10), que incluye el proyecto de verdad, de justicia y de paz...
"Su soberanía será grande, y habrá una paz sin fin para el trono de David y para su reino; Él lo establecerá y lo sostendrá por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre" (Isaías 9,6)

Cristo es la luz que disipa la oscuridad

Así como el sol despeja las tinieblas durante el alba, la presencia de Cristo irrumpe en las tinieblas del pecado, el mundo, el demonio y de la carne para mostrarnos su camino a seguir.
Con su luz nos muestra la verdad de nuestra existencia. Cristo mismo es la vida que renueva la naturaleza caída del hombre y de la naturaleza. La Navidad celebra esa presencia renovadora de Cristo que viene a salvar al mundo.
La Iglesia en su papel de madre y maestra por medio de una serie de fiestas busca concientizar al hombre de este hecho tan importante para la salvación de sus hijos.

La salvación nos ha llegado

Hoy se nos recuerda que el Dios del amor se encarnó por amor a cada uno de nosotros, para traernos su mensaje de redención y de salvación y para conducirnos, si así lo elegimos libremente en este mundo, a la vida eterna.
¿Quién puede festejar más celebración que ésta? Así pues, demos gracias al Señor y recemos por seguir todos el camino que Jesús nos marcó y oremos por los fallecidos que, aún sin purificar, esperan a las puertas del cielo nuestra oración para encontrarse cara a cara con Dios amor.
En este momento solemne de la Navidad, es necesario hacer espacio a Dios en nuestra vida, para pertenecer completamente a Él y abrirnos a los demás.
"Él se entregó por nosotros, a fin de librarnos de toda iniquidad, purificarnos y crear para sí un Pueblo elegido y lleno de celo en la práctica del bien" (Tito 2,14)

lunes, 12 de diciembre de 2016

Vuelve a decir: “Feliz Navidad”

Vuelve a decir: “Feliz Navidad”
El presidente electo Donald Trump prometió durante la campaña que si era elegido, empezarías a decir “Feliz Navidad” en Navidad más a menudo. 
Este martes, en el canal de noticias Fox News, su antiguo jefe de campaña, Corey R. lewandowski dijo que el señor Trump hablaba en serio y con toda la intención. “Desear ‘feliz Navidad’ no volverá a ser algo peyorativo nunca más”, dijo el señor Lewandowski. Puedes ver aquí el vídeo [22 segundos] de sus palabras. [Fox News, en inglés]
Para el Washington Post, la promesa de recuperar el sentido cristiano de la Navidad fue un mensaje para captar el voto religioso, “especialmente de los electores evangélicos, que finalmente votaron en masa” por Donald Trump. “Su gabinete espiritual durante la campaña estaba hecho a la medida de los líderes conservadores cristianos”, señala el mismo diario, que recopila en este artículo las promesas del señor Trump al público cristiano. [The Washington Post, en inglés]
Para el Post, al igual que para otros medios progresistas, dirigirse a los cristianos es un motivo de burla. Cambiar las costumbres, extirpar los valores que unen a la mayoría de las personas, celebrar la Navidad sin el significado de la Navidad: eso es lo moderno y lo progresista. Prefieren, como hizo Hillary Clinton, apelar a las minorías divisivas: a los negros, a las mujeres, a los musulmanes, a los latinos. Por eso, entre otras razones, perdieron la elección.

viernes, 25 de diciembre de 2015

El Isis amenaza en Irak a quien celebra la Navidad porque 'es una fiesta herética' 24122015

Saywan Sabir Mustafa BARZANI ambassador of Irak

En Kirkuk, extremistas profanaron dos cementerios cristianos

 Redacción |   |  ZENIT.org |  Mundo |  Roma |  713
Grupos extremistas y milicianos del Califato Islámico (ISIS por sus siglas en inglés)  han amenazado en estos días a los cristianos y a los musulmanes del norte de Irak con motivo de las fiestas de Navidad. 
Lo indicó la agencia Asianews, que cita fuentes en el norte del país las cuales refieren que los milicianos del ISIS en Mosul han colocado carteles en la ciudad, en la cual ordenan a los musulmanes “que no festejen” en ninguna manera la Navidad con los cristianos, porque son “heréticos”. Informa también que en Kirkuk, grupos de extremistas irrumpieron dentro de dos cementerios cristianos, profanando y destruyendo diversas tumbas.
Por su parte los cristianos iraquíes --refiere siempre Asia News-- afirman que quieren celebrar la fiesta, sin ocuparse de las amenazas y de las intimidaciones.
El Patriarcado caldeo por su parte ha condenado los nuevos episodios de violencia e intimidación contra la comunidad cristiana iraquí, utilizando para ello las mismas palabras contenidas en el Corán y en el cual se afirma que los cristianos no son heréticos y la Trinidad es una expresión teológica de la revelación del único Dios.
El libro sagrado de los musulmanes, explican los jefes de la Iglesia caldea, describe a Cristo como “vocero de la Palabra de Dios”, y que los cristianos no son politeístas, ni infieles y por esto el Corán afirma que “son los más cercanos a aquellos que creen”.
Algunos fieles de la capital entrevistados por Asia News, invitan a los musulmanes a “ocuparse de su fe” y “de dejarnos vivir y celebrar libremente la nuestra” como dice el Corán mismo que prohíbe “construcciones” en tema de fe y afirma “Yo tengo mi religión y vosotros la vuestra”.
Mientras tanto el diputado cristiano, Yonadam Kanna, presidente del grupo Rafeedain mostró a la Asamblea un documento en el cual se lee que más de 700 mil cristianos han abandonado el país a causa del conflicto y de las violencias en los últimos treinta años. Las migraciones ya iniciaron en los últimos años del régimen de Saddam Hussein y aumentó en los últimos años.
La aparición del Estado islámico y el éxodo de centenares de miles de personas de Mosul y de la planicie de Nínive en el verano de 2014 son el último de una serie de ataques, con profanaciones de iglesias y lugares de culto, violencia y grupos, erradicación y expropiación de bienes y propiedades. De los más de un millón y medio del 2003 se pasó hoy a menos de quinientos mil.

martes, 15 de diciembre de 2015

Cuando los ateos prohibían los abetos: la guerra soviética contra la fiesta de Navidad y su árbol 15122015

Entre 1924 y 1934 tener un abeto era un signo de fe militante

Cuando los ateos prohibían los abetos: la guerra soviética contra la fiesta de Navidad y su árbol

Cuando los ateos prohibían los abetos: la guerra soviética contra la fiesta de Navidad y su árbol
Unos niños contemplan un abeto navideño... algo prohibido durante años en la URSS, y aceptado luego si se adornaba con signos comunistas

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15 diciembre 2015
En la España del s.XXI hay activistas laicistas que quieren sustituir los belenes por abetos. Desconocen que en la Rusia soviética del s.XX el abeto era un poderoso símbolo cristiano y que las autoridades ateas lucharon contra ellos con ferocidad. Con todo, la persecución tuvo fases y contradicciones.

Lo cierto es que el abeto navideño en la Rusia del siglo XX sobrevivió a todo tipo de vicisitudes y los ateos rusos militantes fueron oscilando en sus fobias respecto a este símbolo y sus fiestas.

El "Ded Moroz" (el Abuelo Frío) siempre había traído regalos a los niños en la Navidad ortodoxa, pero dejarlos en un abeto decorado e iluminado era una incorporación relativamente reciente a principios del siglo XX, recibida desde Alemania.

Por ese origen alemán, durante la Primera Guerra Mundial, que enfrentaba a rusos y alemanes, el Gobierno ruso prohibió el Árbol de Navidad en 1916 por considerarlo "de la cultura enemiga". Incluso el Santísimo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa, reunido ese año, lleno de fervor patriótico o docilidad estatal, emitió una resolución apoyando la prohibición.

Al año siguiente, llegó la Revolución y el poder bolchevique. Los ateos bolcheviques, como los ateos actuales, fueron oscilando entre distintas posturas contradictorias respecto a la Navidad, la fiesta que celebra el Nacimiento del Hijo de Dios.

Los ateos contra el calendario cristiano
En los primeros años del poder soviético, hasta 1929, los bolcheviques mataban curas y deportaban cristianos, pero aún conservaban el calendario cristiano.

Mantenían, por ejemplo, como festivos no laborables, las fiestas tradicionales cristianas de Rusia: 2 días para la Navidad, 3 días para la Pascua y un día para Pentecostés, Trinidad, Asunción y Transfiguración.

Se sabe -y se difundió- que el mismísimo Lenin asistió a dos fiestas infantiles con abetos de Navidad en 1919 y 1923.


Dibujo de 1933, que se hizo clásico, sobre la escena de 1919 de Lenin jugando con niños con abeto al fondo
Pero Lenin murió en 1924 y entonces alguien decidió que era momento de eliminar la Navidad.

En un texto titulado con desarmante obviedad “Materiales para la propaganda antirreligiosa en los días navideños” de 1927, leemos lo siguiente: “Mienten a los niños diciendo que los regalos los trae Ded Moroz (el Abuelo Frío). Precisamente con un abeto comienza la religiosidad de los niños. Además, las clases gobernantes explotadoras utilizan un tierno abeto y un bonachón Ded Moroz para convertir a los trabajadores en sirvientes dóciles y obedientes del capital”.

El abeto, los regalos y el Ded Moroz eran símbolos, pues, de religiosidad, oscurantismo y capitalismo.

Manifestaciones anti-abetos
Los años 27, 28 y 29 fueron años de recrudecimiento en la lucha antirreligiosa y eso implicó una serie de cruzadas anti-navideñas y anti-abetos.

Se organizaron manifestaciones antirreligiosas como la de la foto bajo estas líneas, de 1928, con lemas como estos:

"Padres, no nos liéis, no montéis abeto y fiesta de Navidad"

"Educad a los niños con la ayuda del pedagogo y no de dios”

“En vez de abeto, trineo, patines y toboganes”


Manifestación infantil contra los abetos navideños y las fiestas de Navidad en 1928 
La semana de 5 y 6 días y el calendario caótico
Otra forma de intentar eliminar la Navidad fue la reforma del calendario: en octubre de 1929 se sustituyó la semana judeocristiana de 7 días, con su festivo semanal, por una de 5 días. Era un lío y en diciembre de 1931 se sustituyó por una semana de 6 días. Se incorporó como festivo un "Día de Lenin", que era el día posterior al 30 de enero.

En teoría, los trabajadores podían elegir sus festivos... pero para evitar que eligiesen los días navideños que supuestamente debían desaparecer se intentaron distintas técnicasque nunca acabaron de funcionar bien.

La periodista rusa Yulia Perelomova da más detalles de la campaña gubernamental contra la celebración de Navidad en la ciudad siberiana de Irkutsk.

“Entre las fábricas de la ciudad se organizó una competición premiando a quienes menos días faltasen al trabajo por Navidad" (era el primer año en que la Navidad dejó de ser festiva). “El primer premio se concedió a las fábricas de Usolie por no faltar en los días de la antigua Navidad”, escribía el periódico local. El galardón consistió en que un grupo teatral se desplazó a la fábrica para presentar un espectáculo. El segundo premio fue para la fábrica Telminskaya: consistía en 6 pares de esquís, un rifle de caza y una película de cine”.

La lucha de las autoridades era ardua, porque la gente, a pesar de la propaganda masiva antinavideña, seguía montando abetos. Y no solamente en casas, también en aquellos templos que aún seguían abiertos.




Los abetos con regalos son usados para introducir
la  fe a niños y mujeres; detrás se oculta el clero
y otros turbios personajes; caricaturas soviéticas de 1930


Según un artículo en enero de 1929 en el oficialísimo diario Pravda, los pro-navideños en cierta escuela eran violentos y pegaban a los antinavidad. Es razonable dudar de que así fuera. Hay que tener en cuenta que desde la Revolución Rusa en 1917 a la muerte de Lenin en 1924, unos 25.000 eclesiásticos ortodoxos fueron encarcelados y 16.000 ejecutados, según un estudio de 2004 del doctor en Ciencias Matemáticas Nikolay Yemelianov, de la Universidad Humanitaria San Tijon. Por supuesto, los contemporáneos no conocían todo el alcance de la represión que hoy miden los historiadores, pero sí sabían que no era prudente desafiar a las autoridades.

El mismo artículo de 1929 señala que los popes cometían el horrible delito de invitar a los niños a jugar con el abeto y que una maestra organizó una fiesta navideña en su casa.

El texto lo escribía Alexey Okládnikov, que entonces era el líder del Consejo Municipal de los Sin Dios Militantes (asociación atea estatal en su época más potente por entonces) y luego sería académico y famosísimo arqueólogo. Describía así el frustrante entusiasmo popular por la Navidad: “En una de las escuelas secundarias soviéticas, durante una velada antinavideña, un grupo de alumnos de clases superiores montaron una barricada que estorbaba el acceso y pegaban a todos los escolares que intentaban pasar a la velada antirreligiosa.[...] "Los popes de la Iglesia de la Entrada en Jerusalén montaron en el templo un abeto natural, y desde un tobogán invitaban a los niños a festejar con el árbol. La maestra N-ko, al mismo tiempo, organizó en su domicilio “una fiesta privada con abeto” a donde invitó a sus alumnos”. Eso fue después de que en la escuela se desarrollara la campaña contra los abetos”.

Este texto es un ejemplo del odio oficial soviético contra el abeto navideño... hasta 1935, cuando cambiaron las consignas.



El comunismo recicla la Navidad
La Navidad se celebraba así en la clandestinidad, o al menos contra el calendario y las autoridades, hasta el 23 de diciembre de 1935, cuando “Pravda” publicó una peculiar carta de Pável Póstyshev, secretario general del comité central del Partido Comunista de Ucrania. Esta carta declaraba que la Fiesta Soviética del Abeto ya no era burguesa y que los niños tenían derecho a ella. La carta decía lo siguiente:

“Se dejó de celebrar la Navidad y se prohibió montar el abeto en casa. En los tiempos pre-revolucionarios, la burguesía y sus funcionarios siempre organizaban a sus hijos una fiesta de fin de año con un abeto. Los hijos de los obreros con envidia miraban, a través de las ventanas, a los abetos centelleantes con luces de colores y a los hijos de los ricachones, festejando con alegría. ¿Por qué nuestras escuelas, casas de cultura, orfanatos, guarderías, casas de pioneros privan a los hijos de los trabajadores del País de los Soviets de esa preciosa fiesta? Unos, seguro que extremistas “de izquierdas” pusieron una etiqueta “de burgueses” a esa diversión infantil. Es necesario poner fin a esa condena injusta de la fiesta del abeto que es una bonita celebración infantil. Por todas partes hemos de montar los abetos festivos para los niños. Los consejos municipales, rurales, órganos de educación popular han de ayudar a organizar las fiestas de abeto soviéticos para los niños de nuestra gran patria socialista”.

Marcaba una nueva tendencia... y se colocó un bonito abeto en ese año 1935 en la Plaza Roja de Moscú (con la inscripción "Gracias, querido Stalin, por la infancia feliz").


Cartel de 1935, con la primera aparición de Stalin con abeto (inscripción: “Gracias, camarada Stalin, por una infancia feliz”)

Así la URSS rehabilitó el abeto, aunque con matices. Se colocaba para el Fin de Año, y no para la Navidad. Y la estrella de Belén, de ocho puntas, fue sustituida por la estrella comunista, roja de cinco puntas.

Los pedagogos se pusieron a redactar guiones para los festivales infantiles. Ahora los niños soviéticos tenían que interpretar a copos de nieve, zorros y ositos políticamente correctos (compárense con los osos de la publicidad navideña del Ayuntamiento de Madrid en 2015; el oso no tiene nada de navideño, y duerme en invierno, pero figura en el escudo madrileño).




Los "osos rojos" de la publicidad navideña de Madrid con el nuevo gobierno de izquierda populista; ninguna alusión religiosa y, queremos creer, ninguna alusión soviética aunque la URSS también adornaba su navidad con osos

En 1936 tuvo lugar la primera fiesta con abeto en el Kremlin para los niños con las mejores notas del país: ”Los niños verán al precioso abeto adornado con todos los colores de arcoíris, las bengalas que derraman chispas de lluvia de plata, oirán a Volodia Schenikov, del Cuarto Curso de Primaria, recitando un poema sobre el gran creador de la Constitución, el camarada Stalin”, informaba el periódico “Vostochno-Sibirskiy Put” de aquellas fechas.


Así fue la fiesta con abeto en 1936 en el Kremlin para los niños con mejores notas

Un texto que explica cómo debía celebrarse la nueva fiesta es el folleto “Fiesta con Abeto en una Guardería” del Comisariado Popular de Educación de 1937. “Antes que nada, es imprescindible adornar la punta más alta con una estrella brillantes, roja o plateada, de cinco puntas, de tamaño según la altura del abeto”.

Cuando Póstyshev “había permitido” el abeto, surgió la pregunta: ¿qué adornos ponerle? ¿Los angelitos de antaño? Entonces se elaboró una nueva concepción de adorno político que inundó el mercado y hasta hoy en día pervive en el fondo de la caja de tantas familias rusas…



Las bolas de cristal con retratos de Lenin y Stalin, con hoz y martillos y estrellas de cinco puntas, paracaidistas, esquiadores con su traje banco de camuflaje, aviones…

Las páginas de los periódicos soviéticos de aquel año están llenas de publicidad: apoyo de palos cruzados para abetos, velas para abetos, mazapanes con cuerda para adornar el abeto, bombones y retratos de líderes…

Según el archivo de los grandes almacenes de Irkutsk, en 7 día de diciempre se vendieron adornos de abetos por el importe de 75.000 rublos.


Persecución bañada en sangre
Hay que tener en cuenta que la "despenalización" de la Navidad reinventada como "fiesta soviética" en 1935 no significó mejorar la libertad religiosa, sólo significó que se adoptaban los abetos descristianizados.


Baile en la guardería en torno al abeto, en los años 60, sin que falte el retrato de Lenin
La Unión de los Sin Dios había preparado un "plan quinquenal" contra la religión (recuperado en el s.XXI por el historiador S.N. Savéliev y difundido por su colega Serguey Firsov). El plan consistía en cerrar todas las iglesias y centros de oración entre 1932 y 1933. En 1934, debían desaparecer las nociones religiosas inculcadas por la literatura y la familia. En 1936 ya no debía quedar ningún sacerdote. Y en 1937 debían eliminarse los últimos reductos de la religión.

De 1932 a 1936 fueron arrestadas unas 20.000 personas ligadas a actividades religiosas. Para 1936, desde la Revolución, la URSS había visto pasar por sus cárceles 112.000 presos ligados a la Iglesia ortodoxa, y 21.000 habían sido ejecutados.

Ese año, en España se iniciaba una persecución religiosa al grito de "viva Rusia", que entre agosto y septiembre implicó el asesinato de 3.400 religiosos: 57 al día.

Pero lo peor estaba por llegar: en 1937 y en 1938 la persecución religiosa contra los cristianos ortodoxos superó todo lo visto antes: 100.000 ejecuciones y 200.000 deportados o represaliados. Entre 1939 y 1942 ya no quedaban casi ortodoxos declarados para ejecutar: mataron sólo a unos 4.000 más.

Después Hitler invadió el territorio soviético y Stalin detuvo las actividades antireligiosas buscando unificar al pueblo contra el enemigo.

Aún hoy la gran fiesta con árbol y regalos de Ded Moroz es en Año Nuevo, como establecieron 6 décadas de práctica comunista. Después llega la fiesta de la Navidad ortodoxa el 7 de enero, que es una fiesta sólo religiosa, aunque popular y sentida.

Hay muchos que alargan los festejos con la excusa del Viejo Año Nuevo, hasta el 13 de enero, que se refiere al calendario civil antiguo (antes de la revolución Rusia aún usaba civilmente en calendario juliano; fueron los bolcheviques los que incorporaron el calendario que se usaba ya en toda Europa, el gregoriano, es decir, el establecido por el Papa Gregorio XIII en el siglo XVI).

El 24 y 25 de diciembre, en las televisiones de toda Rusia aparece el tradicional reportaje sobre "la Navidad católica" y las imágenes con el Papa en la Plaza de San Pedro, y los que tienen conocidos católicos los felicitan. Es el gran "momento católico" del año. 

martes, 1 de diciembre de 2015

Matteo Renzi y escritores de izquierda defienden la Navidad y cede el instituto que quiso quitarla 01122015

Matteo Renzi y escritores de izquierda defienden la Navidad y cede el instituto que quiso quitarla

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1 diciembre 2015
Matteo Renzi y escritores de izquierda defienden la Navidad y cede el instituto que quiso quitarla
Matteo Renzi, del Partido Democrático, de centro-izquierda, dirige el ejecutivo italiano desde febrero de 2014.
La fiesta de Navidad se hará en el instituto Garofani de Rozzano, donde había sido cancelada, creándose un caso nacional en el que se vio forzado a intervenir incluso el primer ministro Matteo RenziEl director, Marco Parma, 63 años, la había anulado porque «después de los atentados de París podía ser una provocación peligrosa». En lugar del tradicional concierto de Navidad con un coro que habría cantado Jingle Bells o Tú bajas de las estrellas, villancico de origen italiano, el director Parma había organizado la Fiesta de Invierno el 21 de enero, sin canciones ni símbolos. Ante el coro de protestas, en la tarde de ayer tuvo que intervenir el primer ministro, Matteo Renzi: «La Navidad es mucho más importante que un director de instituto en busca de provocaciones. Si pensaba favorecer la integración y la convivencia de este modo, se ha equivocado profundamente», dijo Renzi.

Hoy, manifestación ante la escuela 
Padres y alumnos, que no se habían dado por vencidos, vieron así reforzada su posición en su protesta contra el director. Habían firmado una carta en la que condenaban que «se elimine de los jóvenes sus certezas de identidad cultural». De los mil estudiantes que acuden al instituto, el 80% son italianos y el 20% extranjeros, en su mayoría de familias musulmanas. La decisión del director la había adoptado en nombre de la «laicidad de la escuela y de la enseñanza»: «Se trata de un paso adelante hacia la integración y para respetar la sensibilidad de quien piensa diversamente y tiene otras culturas o religiones”, afirmó Marco Parma.

Los dirigentes escolásticos regionales han decidido organizar la fiesta. Y hoy, dirigentes del centro derecha harán una manifestación delante del Instituto para protestar con la decisión del director Marco Parma. Éste, arrollado por el aluvión de la polémica y las palabras del primer ministro, se ha visto forzado a renunciar al cargo de director. «El debate y el diálogo no quiere decir ahogar las identidades en un políticamente correcto indistinto e insípido. Italia entera, laicos y cristianos, no renunciará nunca a la Navidad», ha zanjado Renzi.

«Que nadie me toque los belenes» 

De Rozzano habla hoy toda Italia, pero no es un caso aislado, porque se han producido casos parecidos. Curiosamente, pocas veces se había suscitado la fuerte reacción actual, casi unánime, por parte de las fuerzas políticas y de los analistas.

Vittorio Feltri, famoso comentarista del Giornale, periódico de la familia Berlusconi del que fue director, escribe: «Yo, laico, odiaba los Belenes, pero ahora, ojo, que nadie me los toque. Esta historia de la escuela italiana que se somete a la arrogancia islámica y renuncia a las tradiciones cristianas para no ofender a los sentimientos de los musulmanes inmigrantes, provoca en mi urticaria, obligándome a la rebelión. No soporto que nos impongan el cambiar de costumbres. Son asuntos nuestros y rechazo el marginarlos solamente porque algunos, a los que aquí acogemos ofreciéndoles lo necesario para vivir, no les parezca bien. Será una vulgaridad, pero en mi casa hago lo que me parece, y esta vez la vulgaridad coincide con la justicia y la dignidad».

La prueba corresponde a los musulmanes 
En muy parecidos términos se expresa otro célebre periodista de La RepubblicaMichele Serra, de centro izquierda: «Cuando en una escuela pública se escoge el no hacer el belén o se renuncia a los cantos de Navidad para no herir la susceptibilidad de los no cristianos, no se hace un mal solamente a “nuestras tradiciones”, como lamentan los apasionados de la identidad traicionada. Se hace daño a la idea misma de la convivencia entre culturas; en un solo golpe se traicionan tradiciones con profundas raíces también entre los italianos laicos y se abandona la idea misma de un futuro de recíproca tolerancia. Negando el pasado, se repudia el futuro».

Concluye Michele Serra afirmando que corresponde a los musulmanes dar prueba de su adaptación a la convivencia y respeto recíproco: «Es un test, el de la tolerancia, que corresponde a esa comunidad (musulmana) superar, no al resto de la sociedad italiana facilitar. Si un musulmán lo recibo en mi casa, no le ofrezco vino y carne de cerdo, pero ciertamente no escondo las botellas y los embutidos. ¿Cómo puedo respetarlo, ni no tengo respeto por mi mismo?».