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viernes, 5 de julio de 2024

Verdaderos expertos ( Dios comparte con los hombres y mujeres humildes la plenitud de su verdad).

 Aprende a orar


Verdaderos expertos
Dios comparte con los hombres y mujeres humildes la plenitud de su verdad.


Autor: Robert Hurtgen | Fuente: Catholic.Net



La época actual está llena de “expertos”. Con la ayuda de nuestros programas universitarios y de enseñanza superior, estos expertos aumentan de a miles año tras año. Se los puede ver con frecuencia en programas de televisión y escribiendo para periódicos y blogs. Utilizando el “vocabulario aceptado” de hoy, nos informan con confianza sobre los “matices” que hemos pasado por alto, las “perspectivas” que nos faltan y los “ángulos” que no hemos tenido en cuenta.

Si bien estos expertos pueden conocer bien ciertos campos (muy selectivos), es posible que le sorprenda lo poco que saben en realidad. Debemos estar en guardia contra la suposición de que las personalidades que nos hablan desde la televisión o Internet son conocedoras simplemente porque aparecen en la televisión, escriben para publicaciones importantes o tienen títulos universitarios.

Como católicos, profesamos amar y seguir el “Camino, la Verdad y la Vida”. El cristianismo profesa abiertamente su convicción de que la Verdad es una Persona, Cristo. Debemos preguntarnos: si uno no conoce a Cristo y su Verdad, ¿qué es lo que realmente sabe? La respuesta es: no mucho.

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Los expertos de nuestra época no parecen conocer muy bien a Cristo. De hecho, muchos de ellos lo consideran irrelevante. Lo mismo ocurre con aquellos que dicen creer en Él. Todos conocemos la mirada vacía y santificada de incomprensión que visita los rostros de los sabios de nuestro tiempo cuando se encuentran con un cristiano sincero. Usan la palabra "religioso" como si fuera una palabra sucia, con una clara nota de siniestra indiferencia. El hombre o la mujer que va a misa los domingos -y que programa su tiempo en torno a esa santa obligación como si realmente importara- se considera que no está lejos del fanatismo. Cualquiera que sea la triste y lamentable conspiración de influencias que dio lugar a tales actitudes, el hecho de que estas actitudes nos rodean es obvio.

La impactante afirmación de San Pablo resuena hoy tan claramente como hace milenios: “La sabiduría de Dios es más sabia que la sabiduría de este mundo”. El hombre que sabe y entiende que Dios creó el mundo de la nada, y que lo hizo por amor, sabe mucho más sobre nuestro universo que el físico que trabaja en su laboratorio. La mujer que sabe que Dios creó su alma y la redimió con la sangre de su Hijo sabe mucho más sobre la condición humana que el más erudito de los psicólogos de hoy. Si el físico y el psicólogo tienen fe, entonces están mucho mejor. Pero, hoy, eso es cada vez más improbable e incluso improbable.   



El Señor encarnado habló de una pequeña semilla de mostaza, que crece hasta convertirse en un gran arbusto. Para el que cree, tiene en su mente y en su corazón la semilla de mostaza del conocimiento, la sabiduría y el entendimiento: el Credo. Es una profesión de fe más bien pequeña, corta y modesta, de menos de trescientas palabras . Sin embargo, el que sabe y cree lo que se profesa en el Credo sabe las cosas más grandes, más altas y más excelentes, las cosas que realmente importan. Sabe mucho más que nuestros expertos. Puede que no sea capaz de ofrecer las explicaciones de los artículos del Credo que hizo Santo Tomás, pero sabe lo que en última instancia importa. Así, la humilde semilla que es el Credo, cuando se riega con una fe viva, crece hasta convertirse en un árbol, que abarca al hombre, al mundo y al universo. Llega hasta Dios mismo.

Los sabios de nuestro tiempo siempre se apresurarán a mostrarnos cuán atrasados ​​y desconectados estamos. A menudo, no seremos condecorados con los títulos y certificados que ellos poseen. Sin embargo, debemos recordar que conocemos la verdad de las cosas mucho mejor que ellos. Esta confianza preservará los cimientos de nuestra casa del derrumbe. También podemos regocijarnos de que Dios haya querido tan amorosamente compartir con hombres y mujeres humildes la plenitud de su Verdad. Ningún “experto” puede robarnos este tesoro. Nuestra alegría será más pura cuando permitamos que nuestras mentes piensen en aquella que conoció y amó la Verdad mejor que todos: la humilde, modesta y pobre Madre de Dios. Ella albergó de manera tan inefable la Verdad que lo llevó en su naturaleza humana. Pero ¿quién entre los sabios de nuestra época iría a consultarla?

viernes, 7 de agosto de 2020

Imitación de Cristo (Consejos útiles para la vida espiritual)

PARTE PRIMERA
CONSEJOS ÚTILES PARA LA VIDA ESPIRITUAL.



Capítulo XVII
LA VIDA DE LOS RELIGIOSOS
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1. Conviene que aprendas a reprimirte tú mismo en muchas cosas si quieres gozar de paz y concordia con los otros. No es poco vivir en la comunidad de los monasterios o congregaciones y allí compartir todo sin discordia perseverando fielmente hasta la muerte. Feliz el que allí vive santamente y se realiza con éxito. Si quieres permanecer debidamente y progresar considérate como un extraño y peregrino en la tierra. Conviene que te hagas como insensato por Cristo si quieres llevar de verdad la vida religiosa.

2. Los hábitos y señales exteriores significan poco pero la conversión de vida y el total control sobre las pasiones, de verdad hacen al religioso. Quien busca algo distinto a sólo Dios y la salvación de su alma, encontrará únicamente angustias y dolores. Nadie puede estar en paz continuamente si no se esfuerza por ser el más pequeño y sumiso a todos. Has venido a servir, no a  dirigir; se te ha llamado para soportar y trabajar no para que estés ocioso y fantaseando. Aquí de verdad se pone a prueba a las personas como el oro en el crisol. Aquí nadie persevera si no quiere humillarse ante Dios de todo corazón.


Capítulo XVIII
EJEMPLO DE LOS
 PRIMEROS RELIGIOSOS.

1. Mira bien los vivos ejemplos de los santos fundadores en los que resplandece la verdadera perfección y religión, y verás qué poco o casi nada es lo que hacemos. ¡Qué viene a ser nuestra vida si la comparamos con la de ellos...!. Los santos y amigos de Cristo sirvieron al Señor con hambre y sed, con frío e indigencia, con trabajo y cansancio, en vigilias y ayunos, en medio de persecuciones y muchas ofensas. ¡Qué abundantes y graves tribulaciones padecieron los apóstoles, los mártires, los confesores, las vírgenes y todos los demás que quisieron seguir los pasosde Cristo!

2. En este mundo se dieron menos importancia a sí mismos para poseer sus vidas plenamente en la eternidad (Jn 12, 25). ¡Qué vida tan exigente y desprendida llevaron los Padres del desierto, qué prolongadas y graves tentaciones soportaron!. ¡Con qué frecuencia fueron maltratados por el enemigo, qué continuas abstinencias cumplieron! ¡Qué gran entusiasmo y fervor tuvieron para el progreso espiritual, qué fuerte guerra combatieron para dominar los vicios, qué pura y recta intención tuvieron hacia Dios!

3. Durante el día trabajaban y se pasaban las noches orando y mientras trabajaban, no cesaban de orar mentalmente. Empleaban útilmente todo su tiempo y les parecía poco todo el tiempo que podían estar a solas con Dios y por gran dulzura que encontraban en la contemplación hasta llegaban a olvidarse de satisfacer las necesidades básicas de su naturaleza. Renunciaban a las riquezas, a los títulos y a los honores, a los amigos y familiares, no deseaban tener nada del mundo, apenas consumían lo necesario y hasta les molestaba atender sus necesidades vitales. Eran pobres, pues, en bienes materiales, pero muy ricos en gracia y virtudes. Externamente eran indigentes pero por dentro rebosaban de la predilección y el afecto sensible de Dios. Para el mundo eran ajenos pero eran muy cercanos y amigos íntimos de Dios. A sí mismos se consideraban como sin ningún valor y despreciados del mundo entero pero a los ojos de Dios eran preciosos y queridos. Eran ciertamente humildes y vivían obedeciendo con sencillez. En caridad y paciencia caminaban y por eso cada día progresaba su espíritu y obtenían grandes dones de Dios. Fueron propuestos como ejemplo para todos los religiosos y más nos deben animar a obrar bien que la multitud de los tibios a descuidarnos.

4. ¡Qué entusiasmo tuvieron todos los religiosos al comienzo de sus santas Instituciones! Cuánta devoción en la oración, cuánta emulación en la virtud qué gran cumplimiento de las normas, qué respeto y obediencia bajo las constituciones de los maestros, en todos florecía. Todavía quedan vestigios, para testificar que verdaderamente fueron santos y perfectos que supieron luchar con denuedo para lograr la victoria. Ahora parece gran cosa si uno no es transgresor y puede tolerar con paciencia lo que primero aceptó. ¡Qué tibieza y negligencia de nuestra condición que tan pronto declina nuestro entusiasmo inicial y nos da tedio vivir por la dejadez y tibieza!. Ojalá no se duerma en ti el interés por la virtud ya que tienes delante tantos ejemplos de santos.


jueves, 6 de agosto de 2020

Imitación de Cristo (Consejos útiles para la vida espiritual)

PARTE PRIMERA
CONSEJOS ÚTILES PARA LA VIDA ESPIRITUAL.


Capítulo XV
OBRAS HECHAS
 POR AMOR.


1. Por ninguna cosa del mundo ni por deferencia a alguna persona debe hacerse algo malo, pero por utilidad de un necesitado debe interrumpirse la buena obra, o cambiarla por otra mejor. Esto no significa que la buena obra quede destruida sino que se ha convertido en más buena. Sin amor, las actividades exteriores de nada sirven; pero lo que se hace por amor así sea muy pequeño y despreciable llega a ser muy fructífero. Más considera Dios a la persona que realiza la acción que a la acción realizada.

2. Mucho hace el que mucho ama. Mucho hace quien hace las cosas bien. Hace bien quien sigue el parecer de su Comunidad en vez de su propia voluntad. A veces parece ser amor y es más bien sensualidad porque las tendencias de la naturaleza, la propia voluntariedad, la esperanza de la retribución y la atracción de las comodidades muy rara vez nos abandonan.

3. El que tiene verdadero y perfecto amor, en nada busca su propia gratificación, sino desea únicamente que Dios sea reconocido y recibido por todos. A nadie otorga la propiedad de ningún bien sino que los atribuye íntegramente a Dios ya que de Él todos brotan como de una fuente y finalmente todos los santos gozarán descansando en Él. Si alguien tuviera una pequeña chispa de verdadero amor, de inmediato sentiría que las cosas materiales están todas vacías.


Capítulo XVI
SOPORTAR LOS DEFECTOS 
AJENOS.


1. Lo que no somos capaces de corregir en nosotros mismos o en los demás, debemos soportarlo pacientemente hasta que Dios disponga de otro modo. Considera que es mejor así para tu calificación y tu paciencia sin la que no tienen mayor valor nuestros esfuerzos. Debes, sin embargo, suplicar a Dios para que se digne ayudarte en esas dificultades y puedas sobrellevarlas con buen ánimo.

2. Si alguno no se controla después de dos o tres amonestaciones, no te pongas a pelear con él, sino encomiéndaselo a Dios para que se cumpla su voluntad y todos sus servidores le honren, ya que sabe muy bien convertir los males a bienes. Aprende a ser paciente en tolerar los defectos ajenos y cualquier debilidad porque tú mismo tienes defectos que los otros deben soportar. Si no eres capaz de hacerte a ti mismo como quieres ¿cómo lograrás que los otros se conduzcan según tus deseos? Con gusto queremos perfectos a los demás y sin embargo no corregimos los propios defectos.

3. Queremos que a otros se corrija estrictamente y no deseamos que nos corrijan a nosotros. Nos disgusta que se otorgue a los demás ciertas facilidades y no aceptamos se nos niegue lo que pedimos. Queremos que otros cumplan las disposiciones más exigentes y no soportamos que a nosotros nos limiten algo. En todo esto se hace patente qué raro es que consideremos al prójimo como a nosotros mismos.

4. De esta manera, pues, Dios ha dispuesto que aprendamos a ayudarnos unos a otros a llevar las cargas (Ga 6, 2) porque no hay nadie sin defecto, nadie sin carga, nadie para sí es suficiente, nadie, lo bastante sabio sino que es necesario llevarnos unos a otros, consolarnos, ayudarnos igualmente,instruirnos y aconsejarnos. En los sucesos adversos se nota mejor cuánta virtud posee cada uno. Las ocasiones no hacen frágil al hombre sino más bien ponen de manifiesto lo que es.

miércoles, 5 de agosto de 2020

Imitación de Cristo (Consejos útiles para la vida espiritual)

PARTE PRIMERA
CONSEJOS ÚTILES PARA LA VIDA ESPIRITUAL.



Capítulo XIII
RESISTIR LAS TENTACIONES
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1. Mientras vivimos en éste mundo no podemos estar sin aflicciones y tentaciones. Por eso en el libro de Job está escrito: "Tentación es la vida del hombre sobre la tierra" (Job 7, 1). Cada uno debe ser cuidadoso acerca de las tentaciones y mantenerse atento en oración para que el demonio, que jamás descansa sino que da vueltas alrededor buscando a quien devorar (1P 5, 8), no encuentre modo de engañarle. Ninguno es tan perfecto y santo que no tenga a veces tentaciones.

2. No obstante, con frecuencia las tentaciones son muy útiles aunque sean molestas y graves porque en ellas el hombre se humilla, se purifica y aprende. Por muchas angustias y tentaciones todos los santos pasaron y aprovecharon y los que no fueron capaces de soportarlas fueron reprobados y desfallecieron. No existe comunidad tan santa ni lugar tan secreto donde no haya tentaciones y adversidades.

3. Nunca está el ser humano protegido totalmente de la tentación mientras viva porque de nosotros mismos brota la tentación debido a que nacimos inclinados al mal. Cuando una tribulación o tentación nos abandona otra sobreviene y siempre tenemos algo por qué padecer ya que perdimos el gran bien de nuestra original felicidad. Muchos procuran huir de las tentaciones y vienen a caer más gravemente en ellas. No podemos vencerlas con solo huir sino con paciencia y verdadera humildad llegaremos finalmente a ser más fuertes que nuestros enemigos.

4. Quien sólo externamente deshecha el mal pero no lo arranca de raíz poco progresará. Porque pronto volverá a él la tentación y peor se sentirá. Poco a poco, con paciencia y entusiasmo, con la ayuda de Dios, podrás superarte y no con tu propia impaciencia y suficiencia. Acostúmbrate a aceptar buenos consejos cuando te sientas tentado y no trates con dureza al que tiene tentaciones sino más bien consuélalo como quisieras que lo hagan contigo.

5. El inicio de todas las malas tentaciones está en la inconstancia del ánimo y la poca confianza en Dios porque es igual a un barco sin timón empujado de aquí para allá por el oleaje, la persona apocada e inconstante en sus propósitos tentada por eso de diversas maneras. El fuego pone a prueba el hierro y la tentación al hombre honesto. Desconocemos de qué somos capaces pero la tentación lo da a conocer. Debe estarse muy atento sobre todo al comienzo de la tentación porque entonces es más fácil vencer al enemigo. Si cerramos las puertas de la mente y le resistimos en la entrada apenas toca se acabará el problema. Por eso alguien dijo: "Opónte al comienzo; después, la medicina es inútil" (Ovidio Rem 2,91). Porque primero sobreviene a la mente un simple pensamiento después, una llamativa imaginación, finalmente el deleite y el impulso depravado y la aceptación. Así poco a poco, va ingresando el maligno enemigo hasta el fondo por no haber sido rechazado al principio. Mientras más descuidado sea uno en resistir tanto más débil se irá haciendo y el enemigo contra él, más poderoso.

6. Alguno padece más graves tentaciones al inicio de su conversación a Dios algún otro, al final. Alguno la pasa mal durante toda su vida. Algunos son tentados muy suavemente según la sabiduría y equidad de las disposiciones de Dios, que decide de acuerdo con la condición y méritos de las personas y todas las cosas las orienta a la salvación de sus elegidos.

7. Por lo tanto, no debemos desesperarnos cuando sufrimos tentaciones sino más bien rogar a Dios con fervor de manera que en toda tentación se digne ayudarnos ya que, de hecho, según dijo Pablo las tentaciones serán de tal manera (1Co 10, 13) que podamos soportarlas. Humillemos nuestras almas bajo la mano de Dios en toda tentación y tribulación porque salvará a los humildes de espíritu (Sal 34, 19) y los elevará.

8. En las tentaciones y tribulaciones se prueba cuánto ha progresado cada uno, en eso hay mucho mérito y se hace más patente la virtud. No es gran cosa que la persona sea devota y entusiasta cuando no le pasa nada grave pero si se sostiene con paciencia en tiempos adversos habrá esperanza de gran progreso. Algunos se defienden de grandes tentaciones y cotidianamente son vencidos por las pequeñas; esto es para que humillados, nunca se atrevan a confiar demasiado de sí mismos ya que en tan modestas tentaciones fallan.


Capítulo XIV
EVITAR LOS JUICIOS
 TEMERARIOS.


1. Fija tus ojos en ti mismo y no te atrevas a juzgar a otros. Al juzgar a los demás, uno trabaja inútilmente se equivoca muchas veces y fácilmente peca; juzgándose, en cambio, a sí mismo y amonestándose se labora con provecho. Como recibimos las cosas según nuestros sentimientos, de acuerdo con eso frecuentemente las juzgamos; por causa del amor propio fácilmente perdemos su verdadero sentido. Si siempre con recta intención van dirigidos a Dios nuestros deseos no nos turbaremos tan fácilmente por la resistencia de nuestros sentimientos.

2. Pero a veces tenemos algo escondido dentro de nosotros o sucede algo por fuera que conjuntamente nos atrae. Muchos buscan su propio interés en lo que hacen y en eso actúan equivocadamente. Creen vivir en perfecta paz cuando se realizan las cosas según su querer y entender; pero si algo sucede de modo distinto a sus deseos de inmediato se inquietan y entristecen. Porque las personas suelen tener diversidad de sentimientos y puntos de vista, con demasiada frecuencia ocurren distanciamientos entre amigos y ciudadanos, entre religiosos o personas piadosas.

3. Las antiguas costumbres difícilmente se abandonan y nadie se deja conducir con gusto a donde no quiere. Si le das más crédito a tus razonamientos o habilidades que a la fuerza de someterse a Jesucristo casi nunca o tardíamente serás una persona iluminada porque Dios nos quiere totalmente dependientes de Él y que por ardiente amor superemos toda razón.

martes, 4 de agosto de 2020

Imitación de Cristo (Consejos útiles para la vida espiritual)

PARTE PRIMERA
CONSEJOS ÚTILES PARA LA VIDA ESPIRITUAL.



Capítulo XI
ADQUIRIR LA PAZ Y
 ESFORZARSE POR MEJORAR.


1. Podremos tener mucha paz si no nos andamos metiendo con los dichos o hechos ajenos que no nos pertenecen. ¿Cómo es posible que permanezca en paz el que se inmiscuye en asuntos de otros, se interesa por exterioridades y poco o rara vez se recoge en sí mismo?. Felices los sencillos porque tendrán mucha paz.

2. ¿Por qué razón muchos santos fueron tan perfectos y dados a la contemplación?. Porque continuamente se preocuparon de mortificar en ellos mismos los deseos deshonestos; por tanto, pudieron adherirse a Dios de todo corazón ocupándose  entonces libremente del propio aprovechamiento. Nosotros somos poseídos por las propias pasiones y solicitados  excesivamente por cosas pasajeras. Rara vez vencemos un vicio por completo, ni nos alentamos para perfeccionarnos cada día, por lo que permanecemos tibios y hasta fríos.

3. Si estamos nosotros mismos perfectamente mortificados y por dentro poco comprometidos podemos saborear las realidades divinas y experimentar en cierta forma la contemplación del cielo. Nuestro total y máximo impedimento es que no somos libres de pasiones y deseos deshonestos y no nos esforzamos por ingresar en el perfecto camino de los santos. Cuando nos ocurre una pequeña adversidad muy pronto nos desanimamos y regresamos a los consuelos humanos.

4. Si nos esforzáramos por mantenernos de pie en la batalla como seres enérgicos veríamos pronto llegar sobre nosotros desde el cielo, el auxilio de Dios. Él está preparado para venir a ayudar a los que están seguros y confían en su gracia. Si solamente en el cumplimiento exterior ponemos nuestro progreso religioso pronto llegará el fin de nuestra devoción. Apliquemos el hacha a la raíz y purificados de nuestras pasiones seamos dueños, en paz, de nuestra propia mente.

5. Si cada año extirpamos uno solo de los defectos pronto nos convertiremos en seres perfeccionados. Pero reconocemos con frecuencia que sucede al contrario porque vemos que fuimos mejores y más puros al comienzo de nuestra conversación  que después de muchos años de compromiso con Dios. El entusiasmo y aprovechamiento diariamente debería aumentar pero ahora parece gran cosa si alguien conserva un poco del primer fervor. Si al principio ponemos un poco de energía después todo lo podremos llevar a cabo con facilidad y alegría.

6. Cosa seria es dejar lo acostumbrado y más serio es ir contra la propia voluntad. Pero si no vences lo pequeño y débil ¿cuándo superarás lo más difícil?. Resiste desde el inicio tus malas inclinaciones y abandona tus perversas costumbres no sea que poco a poco te conduzcan a mayores problemas. Si te dieras cuenta de cuánta paz adquirirías y qué alegría proporcionarías a los demás conduciéndote adecuadamente, pienso que serías mucho más cuidadoso con tu aprovechamiento espiritual.


Capítulo XII
UTILIDAD DE LAS ADVERSIDADES
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1. Es conveniente para nosotros que de vez en cuando soportemos algunas molestias y contrariedades, porque frecuentemente retraen al ser humano a su propio corazón para que reconozca que vive como exiliado y no sustente su esperanza en alguna realidad creada. Es bueno que a veces padezcamos contradicciones y que se opine mal e imperfectamente de nosotros incluso cuando actuamos bien y esforzadamente, todo esto ayuda a la propia humildad y nos defiende de la vanagloria. Entonces invocamos a Dios mejor como testigo íntimo cuando somos denigrados externamente por los otros y no se toma en cuenta nuestro testimonio.

2. Por eso debería cada uno afirmarse de tal manera en Dios que no fuera más necesario para él buscar consuelos humanos. Cuando la persona de buena voluntad sufre tribulaciones y tentaciones o se aflige por los malos pensamientos entonces reconoce que necesita más que nunca a Dios y experimenta que sin El, nada bueno posee. Entonces se entristece, gime y ora por las miserias que padece. Entonces se hastía del diario vivir y prefiere que venga la muerte para liberarse y estar con Cristo (Flp 1, 23). Entonces, pues, se viene a dar cuenta que la perfecta seguridad y plena paz no pueden sustentarse en el mundo.

Imitación de Cristo (Consejos útiles para la vida espiritual)

PARTE PRIMERA
CONSEJOS ÚTILES PARA LA VIDA ESPIRITUAL.



Capítulo IX
OBEDECER Y DEPENDER
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1. Es muy valioso saber obedecer, depender de otra persona y no ser uno su propio juez. Más seguro es depender que dirigir. Muchos están sometidos a la obediencia, más por necesidad que por amor: ellos tienen sufrimiento y con ligereza murmuran; nunca adquirirán libertad de criterio si no se someten sólo a Dios de todo corazón. Aunque corras de un lado para el otro jamás encontrarás quietud si no es en la humilde sujeción a un orden superior. Imaginar distintos lugares y cambios de vida a muchos engañó.

2. Es cierto que cada uno, con gusto, lleva adelante sus convicciones y se inclina más a quienes siguen su sentir. Ya que Dios está entre nosotros es preciso que abandonemos nuestros particulares puntos de vista, por bien de la paz. ¿Quién sabe tanto que pueda conocer absolutamente todas las cosas?. Por lo tanto, no confíes exageradamente en tu criterio y esfuérzate por escuchar con agrado el parecer de los demás. Si es aceptable tu sentir y lo abandonas por causa de Dios, siguiendo lo que te ordenen, eso te hará a la larga mucho bien.

3. He escuchado frecuentemente que es más seguro atender y seguir un consejo que darlo. Puedes juzgar como bueno el sentir de alguno pero es señal de excesiva suficiencia y terquedad estar en desacuerdo con los demás cuando tienen la razón.


Capítulo X
CUIDADO CON LAS CONVERSACIONES
 INTRANSCENDENTES.


1. Cuídate cuanto puedas de alborotos y bullicio. Mucho estorba ocuparse de diversas gestiones incluso si se realizan con sana intención. Rápidamente nos mancha la vanidad y nos aprisiona. Preferiría muchas veces haber callado y no encontrarme entre la gente. Pero ¿Por qué motivo con tanto placer hablamos y entre nosotros la pasamos charlando si rara vez, sin herir nuestra conciencia, volvemos al silencio? Será que hablamos con tantas ganas porque buscamos consuelo en los demás y a nuestro corazón, fatigado por tantas preocupaciones queremos aliviar. Y muy gustosamente buscamos hablar y compartir de lo que amamos o deseamos o de lo que nos contradice. Pero ¡qué lástima! Vacía e inútilmente. Estos consuelos externos afectan no poco a los interiores y divinos.

2. Por eso debemos estar vigilantes y orando no se nos pase el tiempo sin fruto. Si es justo y conviene hablar debe decirse lo que edifique. La mala costumbre y el descuido del propio progreso contribuyen al descontrol de nuestra lengua. Ayuda  muchísimo al desarrollo interior la devota conversación sobre asuntos espirituales, principalmente cuando varias personas que tienen similares intereses y ánimo se juntan en Dios.

sábado, 1 de agosto de 2020

Imitación de Cristo (Consejos útiles para la vida espiritual)

PARTE PRIMERA
CONSEJOS ÚTILES PARA LA VIDA ESPIRITUAL.



Capítulo VII
HUIR DE LA
 ESPERANZA INFUNDADA Y LA SOBERBIA.


1. Está vacío el que pone su confianza en las personas o las cosas creadas. No te avergüences de servir a los demás por amor a Jesús y aparecer ante ellos como pobre. No te sostengas en ti mismo sino pon en Dios tu esperanza. Haz lo que esté de tu parte y une tu buena voluntad a la de Dios. No confíes tanto en tu ciencia o en la astucia de algún otro sino más bien en la gracia de Dios que ayuda a los humildes y desecha a los presumidos.

2. No te engrías por tus posesiones o amistades poderosas confía sólo en Dios que todo lo otorga y desea darse Él mismo a nosotros. No te coloques sobre los demás por tu prestancia o belleza física que una pequeña enfermedad puede destruir y sepultar. No te contentes tanto de tu propia habilidad e ingenio no vaya a ser que descontentes a Dios verdadero dueño de todo lo que posees.

3. No pienses que eres mejor que otros, no vayas a aparecer peor ante Dios, que conoce muy bien cómo es cada uno. No te ensoberbezcas por tus buenas acciones, ya que el criterio de Dios es distinto del nuestro y a veces lo que está bien a los demás no le parece suficiente a Él. Si tienes algo bueno cree que es mejor lo ajeno, conservándote así humilde. No te hace ningún daño colocarte al último en cambio puede ser muy dañino ponerse por delante de uno solo. Con el humilde está la paz, en el autosuficiente hay celos e indignación con frecuencia.


Capítulo VIII
CUIDAR LA INTIMIDAD
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1. "No le abras tu corazón a cualquiera" (Eclo 8, 22), sino comunícate con los sabios y respetuosos de Dios. Con los inexpertos y extraños procura estar poco, con los ricos no seas adulón ni goces presentándote con los magnates; con los piadosos y equilibrados procura conversar y trata con ellos de lo que contribuya a tu edificación. No tengas intimidad con mujeres desconocidas pero ruega a Dios que las haga buenas. Vive íntimamente con Dios y sus amigos y evita las novedades.

2. A todos hay que querer pero no es conveniente intimar con todos. A veces admiramos a quienes no conocemos pero el contacto con ellos hace que brillen menos. Pensamos agradar a las personas con nuestra conversación y empezamos enseguida a molestarlas cuando descubren en nosotros tantos defectos.

Imitación de Cristo (Consejos útiles para la vida espiritual)

PARTE PRIMERA
CONSEJOS ÚTILES PARA LA VIDA ESPIRITUAL.



Capítulo IV
ACTUAR CON PRUDENCIA
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1. No debe aceptarse fácilmente cualquier palabra o incitación sino cautelosamente pero con amplitud de ánimo debe ponderarse todo según Dios. ¡Qué pena!. Con frecuencia creemos con mayor facilidad los malos que los buenos comentarios sobre las personas. ¡Tan enfermos estamos! Pero las personas prudentes no creen así nomás lo que vienen a chismearles porque conocen las dificultades humanas causa de maldades y de expresiones tan negativas.

2. Es señal de gran sabiduría no decidir precipitadamente ni ser porfiado en el propio punto de vista. No hay que tomar en cuenta, pues, cualquier cosa que se diga ni repetir después a otros, con ligereza, lo que antes oímos o creímos. Déjate aconsejar por personas sabias y conscientes y desea más bien ser instruido por otro mejor en vez de seguir tus propias invenciones. La vida honesta hace sabio al ser humano según el espíritu de Dios y lo transforma en experto en variedad de cosas. Mientras más humilde y fiel a Dios sea alguien será más sabio y constructor de la paz.


Capítulo V
LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS
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En las Sagradas Escrituras debe buscarse la verdad, no el estilo literario. Conviene que todas las Sagradas Escrituras se lean con el mismo espíritu con que fueron hechas. En los libros Sagrados debe buscarse más la utilidad que la delicadeza de las frases. Con el mismo gusto debemos leer los textos devotos y simples que los difíciles y profundos. No te fijes en el nivel de los autores, ya sea que escriban sencillamente o con gran despliegue de recursos, más bien que te impulse a leer el amor a la pura verdad. No te preguntes quién lo dijo sino más bien atiende a lo que ha dicho. Los seres humanos pasan pero la verdad del Señor permanece para siempre (Sal 117, 2). Sin hacer distinciones entre unas personas y otras el Señor nos habla de diversas maneras. Nuestra curiosidad nos dificulta con frecuencia la lectura de las Escrituras cuando queremos racionalizar y discutir lo que deberíamos aceptar simplemente. Si quieres de verdad calmar tu sed lee con humildad, sencillez y confianza sin pretender que te reconozcan como erudito. Pregunta con agrado y acepta en silencio las enseñanzas de los santos. No te cansen las explicaciones de los mayores porque no las dicen sin motivo.


Capítulo VI
DESEOS DESORDENADOS
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1. Cuando las personas sienten deseos desordenados de inmediato se inquietan. Los poderosos y los avaros nunca descansan; los sencillos y humildes de espíritu se sienten en paz aunque estén rodeados de una multitud. Quien no tiene control sobre sí mismo pronto es tentado y vencido por cosas pequeñas y despreciables. Como enfermo del espíritu, quien se deja dominar por sus instintos y vive sólo para satisfacer sus caprichos, con dificultad puede abstenerse de los deseos, cuando se abstiene se pone triste y se indigna si alguien lo contradice.

2. Pero si consigue lo que desea el sentimiento de culpa le hiere y esa amargura no le sirve de mucho para encontrar la tranquilidad que buscaba. Resistiendo a las malas inclinaciones se adquiere la auténtica paz, no sometiéndose a ellas. No existe paz en el corazón de las personas que no tienen dominio de sí mismas ni en las dedicadas exclusivamente a las actividades externas sino en las entusiastas y espirituales.

viernes, 31 de julio de 2020

Imitación de Cristo (Consejos útiles para la vida espiritual)

PARTE PRIMERA
CONSEJOS ÚTILES PARA LA VIDA ESPIRITUAL.



Capítulo III
ENSEÑANZA VERDADERA
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1. Feliz al que la Verdad le enseña directamente no por medio de imágenes o voces pasajeras sino tal como es. Nuestras percepciones y opiniones fallan con frecuencia y nos orientan mal. ¿De qué aprovecha cavilar tanto sobre asuntos ocultos y oscuros de cuyo conocimiento nadie nos acusará en el día del Juicio?. ¡Qué ignorancia tan grande desconocer lo que es útil y necesario prestando atención a curiosidades y daños. Realmente teniendo ojos no vemos. ¿Qué nos importan los análisis y las síntesis?. Cuando nos habla la Palabra Eterna quedamos liberados de las opiniones cambiantes. Todo proviene de la única Palabra todo lo creado se refiere sin cesar a Ella y es el principio, que nos habla. Si falta, ninguno entiende nada o puede discernir justamente. Para quien todas las cosas son Uno, y son atraídas hacia el Único y a todos las ve en el Único, los sentimientos se le estabilizan y permanece con Dios en paz. Dios verdadero haz que me una contigo en perpetuo amor; con frecuencia siento hastío al leer o escuchar variedad de cosas; en Ti encuentro todo lo que quiero y deseo. Callen todos los sabios aquiétese la creación entera en tu presencia háblame Tú solamente.

2. Mientras mejor esté alguien unificado y sea simple interiormente más abundantes y sublimes conocimientos obtendrá sin esfuerzo porque su inteligencia será iluminada desde arriba. El espíritu puro, simple y constante no se distrae en la variedad de experiencias e informaciones porque dirige toda su actuación a la alabanza de Dios esforzándose por permanecer siempre dispuesto y libre de averiguaciones individualistas. ¿Qué te dificulta y fastidia más que los incontrolados deseos de tu corazón? El hombre bueno y siempre dispuesto para seguir la voluntad de Dios prepara dentro de sí las actividades que luego debe realizar externamente de tal manera que no lo lleven hacia el deseo de las inclinaciones viciosas y siempre se oriente según el juicio recto de su corazón.¿Quién tiene mayor combate que el que se esfuerza por vencer sus malas inclinaciones?. Ésta debe ser nuestra principal empresa: vencer efectivamente lo que se encuentre de malo en uno hacerse día a día más fuerte y aprovechar en ser mejor.

3. En esta vida, toda perfección lleva consigo ciertas imperfecciones y todo nuestro discernimiento no carece de alguna oscuridad. El humilde conocimiento de sí mismo es más cierto camino hacia Dios que la profunda investigación científica. No se trata de echarle la culpa a la ciencia o a cualquier información correcta sobre las cosas que en sí consideradas son buenas y ordenadas a Dios pero siempre debe preferirse la conciencia tranquila y la vida virtuosa. Muchos están más preocupados del saber que de vivir cristianamente, por eso se desvían con frecuencia y casi nada o muy poco fructifican.

4. Si se pusiera tanto empeño en extirpar los vicios y sembrar virtudes como el que se emplea en promover discusiones habría menos delitos y escándalos entre el pueblo y menos superficialidad en las comunidades. Ciertamente, cuando llegue el día del juicio no nos preguntarán qué leímos sino qué hicimos ni si hablamos bien sino qué honestamente hemos vivido. Dime, ¿dónde están ahora todos esos señores y maestros a quienes conociste bien cuando vivían y se destacaban en los estudios?. Actualmente otros ocupan su lugar y nadie se acuerda de ellos. Mientras vivían tenían prestigio; ahora nadie habla de ellos.

5. ¡Qué pronto pasan las glorias del mundo!. Ojalá la vida que llevaron haya concordado con sus ciencias, entonces sí habrían estudiado y aprendido provechosamente. ¡Cuántos se consumen por la intranscendente ciencia de este mundo y qué pocos se interesan por mirar a Dios!. Y porque muchos eligen ser más poderosos que humildes, están vacíos por dentro como sus propios pensamientos. De verdad es grande quien tiene grande amor. De verdad es grande quien reconoce sus limitaciones y tiene en nada los honores. De verdad es consciente quien considera cualquier cosa como pérdida con tal de ganar a Cristo. Y de verdad es un sabio quien sigue fielmente la voluntad de Dios y somete su propia voluntad.

jueves, 30 de julio de 2020

Imitación de Cristo (Consejos útiles para la vida espiritual)

PARTE PRIMERA
CONSEJOS ÚTILES PARA LA VIDA ESPIRITUAL.



Capítulo II
SINCERO CONCEPTO DE SÍ MISMO
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1. Todas las personas, por supuesto, buscan tener conocimientos; pero ¿de qué sirve la ciencia sin el respeto a Dios?. Con seguridad es mejor el campesino humilde sirviendo a Dios que el engreído intelectual que estudia el Cosmos olvidando el propio conocimiento. El que bien se conoce a sí mismo acepta sus limitaciones y no se complace con las alabanzas que le puedan dirigir. Si conociera todo lo que existe en el mundo pero no viviera en el amor, ¿de qué me serviría ante Dios que tendrá que juzgarme por mis actos?

2. Tranquiliza tus deseos de saber demasiado porque a veces hay en ellos gran estorbo y engaño. A los intelectuales les gusta hacerse notar y aparecer como sabios. El conocimiento de ciertas cosas poco o nada aprovecha al espíritu y es ignorante quien prefiere atender a ellas descuidando las que sirven a su salvación. La abundancia de palabras no sacia el alma pero la vida honesta refresca la mente y la conciencia pura nos da gran confianza en Dios.

3. Mientras más y mejor conozcas serás más seriamente juzgado, si no vives santamente. No te creas superior a otros por la habilidad que tengas en cualquier arte o ciencia sino más bien teme por los conocimientos que te dieron. Si consideras que muchas cosas sabes y que las entiendes suficientemente considera igualmente que son muchas más las que no conoces. "Así que no seas soberbio y anda con cuidado" (Rm 11, 20) más bien confiesa tu gran ignorancia. ¿A quién te vas a preferir habiendo tantos maestros y expertos en las normas mejores que tú? Si quieres aprender y saber algo verdaderamente útil esfuérzate porque no te conozcan ni te consideren.

4. Ésta es una profunda y utilísima lección: el auténtico conocimiento y la justa valoración de sí mismo. Gran sabiduría y perfección es pensar bien reconociendo lo bueno de los demás y ver las propias limitaciones. Si vieras a alguien pecar públicamente o perpetrar graves delitos no deberías estimarte mejor que él ya que tú mismo ignoras por cuánto tiempo más podrás comportarte correctamente. Todos somos frágiles pero tú no consideres a nadie más frágil que a ti mismo.

martes, 28 de julio de 2020

Imitación de Cristo (Consejos útiles para la vida espiritual)


PARTE PRIMERA
CONSEJOS ÚTILES PARA LA VIDA ESPIRITUAL
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Presentación

Tomás Hemerken nació en Kempis, cerca de Colonia en Alemania, el año 1379. A los veinte años ingresó al convento holandés de Agnetenberg, recibió la ordenación sacerdotal y permaneció en el mismo lugar copiando códices, componiendo tratados históricos y ascéticos e instruyendo a los nuevos religiosos hasta 1471 en que murió a la edad de noventa y dos años. Fue un hombre bueno y piadoso que acostumbraba meditar en la pasión de Cristo con gran afecto y tenía especial carisma para animar a los débiles y angustiados.

La época de Tomás de Kempis está marcada por las señales del desorden, la violencia y la inseguridad política, social y religiosa. Es el tiempo posterior a la guerra de los Cien años que conmovió Europa, tiempo del Cisma en Occidente que divide a la Iglesia entre Roma y Avignon, de las revoluciones campesinas, las manipulaciones de prestamistas y banqueros, los impuestos exorbitantes y las inútiles elucubraciones de teólogos y filósofos incapaces de mejorar las costumbres.

En medio de este ambiente, como una reacción natural, aparece la escuela de espiritualidad llamada entonces "Devoción Moderna" caracterizada por su interioridad, su adhesión a la Persona de Cristo, su piedad afectiva, la metodización de la oración y los demás ejercicios espirituales, cuyo fruto más difundido es el libro de la Imitación de Cristo.

El texto completo fue escrito sobre pergamino por Tomás de Kempis antes de 1441 y ha llegado hasta nosotros gracias al manuscrito original de su autor, actualmente en la Biblioteca Real de Bruselas.

El libro de la Imitación de Cristo ha sido editado innumerables veces y muchos santos como Ignacio de Loyola, Pío V, Felipe Neri, Vicente de Paul y Luisa de Marillac lo leyeron y recomendaron.

John Wesley, fundador del Metodismo leía la Imitación con frecuencia y la hizo publicar en su " Biblioteca Cristiana". También entre los libros que consultó durante su último cautiverio el teólogo luterano Dietrich Bonhoefer, aparece un ejemplar de la Imitación de Cristo.

Aunque se escribió hace ya varios siglos, ha parecido ahora oportuno traducir y publicar la Imitación de Cristo, adaptada al lenguaje de las comunidades hispanoamericanas, por la utilidad que puede tener para su vitalidad interior, tan necesaria en medio de un Mundo que parece haber perdido el sentido de las realidades espirituales.



PARTE PRIMERA
CONSEJOS ÚTILES PARA LA VIDA ESPIRITUAL.


Capítulo I
IMITAR A CRISTO.


1. "El que me sigue no camina a oscuras", dice el Señor (Jn 8, 12). Con estas palabras Cristo nos encomienda que imitemos su vida y sus costumbres si queremos estar iluminados y libres de toda ceguera interior. Por eso, nuestro mayor afán debe consistir en reflexionar sobre la vida de Jesús. La enseñanza de Jesús está por encima de la de cualquier santo y el que penetra en ella con buena voluntad encontrará un alimento escondido. A muchos les sucede que aunque escuchan con frecuencia el evangelio no descubren su significado porque les falta el espíritu de Cristo. Es conveniente que procure adecuar toda su vida con Cristo quien quiere experimentar plenamente el sabor de sus palabras.

2. ¿De qué te sirve discutir cosas sublimes a propósito de la Trinidad de Dios si no eres humilde y desagradas a la misma Trinidad?. Verdaderamente, las palabras hermosas no hacen santos ni justos; en cambio, la vida correcta hace al hombre amable a Dios. Prefiero sentir el arrepentimiento que me lleve a la conversión, en vez de poderlo definir. Si conocieras las Escrituras de memoria y te supieras todas las frases célebres de los filósofos, ¿de qué te aprovecharía todo eso si no amas y agradas a Dios?. Vanidad de vanidades, todo es vanidad (Ecl 1, 2) sino amar y servir sólo a Dios. En esto consiste la mayor sabiduría dirigir la vida hacia los valores trascendentes despreciando los que el mundo considera importantes.

3. Por eso, es vanidad buscar riquezas que se acaban y confiarse en ellas. Vanidad es ambicionar el prestigio y colocarse por encima de los demás. Vanidad es dejarse dominar por los deseos naturales y desear lo que después pueda ser causa de grave castigo. Vanidad es querer vivir muchos años y preocuparse poco de vivir honestamente. Vanidad es mirar únicamente esta presente vida y no prever la que vendrá después. Vanidad es amar lo que tan pronto acaba y no buscar con interés la felicidad perpetua.

4. Recuerda frecuentemente este proverbio: "No se cansan los ojos de ver ni se hartan los oídos de oír" (Ecl 1,8). Esfuérzate por desviar tu corazón de las tentaciones presentes y dirigirlo a los valores perennes porque los que siguen sus deseos desordenados manchan su conciencia y pierden la gracia de Dios.