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domingo, 20 de octubre de 2019

¿Autorizó Franco el rescate de los judíos de Budapest al diplomático Sanz Briz? 20102019

¿Autorizó Franco el rescate de los judíos de Budapest al diplomático Sanz Briz?

 
             El pasado día 8 de octubre acudí al interesantísimo simposio que sobre el Holocausto había organizado el CITMA (Centro de Investigaciones sobre Totalitarismos y Movimientos Autoritarios) en los salones de la Comisión Europea de Madrid.
             En ella participaba D. Juan Carlos Sanz Briz, hijo del gran protagonista de la proeza en la que consistió el rescate de judíos húngaros durante los tiempos del Holocausto nazi en una cantidad que él mismo fijó en 5.200, siendo ésta, efectivamente, la cifra que parece más probable y sobre la que existe el acuerdo más amplio entre los estudiosos del tema.
             La tesis defendida por D. Juan Carlos Sanz Briz fue aquélla según la cual, ante el giro que había tomado la guerra mundial, con unas tropas nazis que se enseñoreaban de la capital húngara e iniciaban en Hungría, como habían hecho ya en el resto de Europa, la campaña sistemática de exterminio de los judíos, su padre, Angel Sanz Briz, encargado ocasional de la embajada española en Budapest ante la llamada a consultas a España del embajador Muguiro, pidió instrucciones a su ministro (Asuntos Exteriores) sobre qué hacer con los numerosos judíos víctimas de las sacas nazis. Y que ante la inexistencia de respuesta, procedió motu proprio, es decir, sin instrucciones del ministerio, -en definitiva, del Régimen-, al rescate de las víctimas de aquella infame persecución.
             La versión de Juan Carlos Sanz Briz se coloca, indiscutiblemente, al abrigo de dos importantes circunstancias, igualmente convenientes cada una de ellas en los tiempos que corren.
             Por un lado, la circunstancia que llamaríamos “política”, evitando vincular la persona de su padre a la de quien de un tiempo a esta parte se ha convertido en el verdadero "satán" de la historia española, Francisco Franco, cuya figura se intenta asimilar a la de un dictadorcillo no sólo cruel, sino además incapaz, tan incapaz que ni siquiera se enteraba de lo que pasaba en sus embajadas europeas (pues por cierto, la de Budapest en la que regía D. Angel Sanz Briz no era la única en la que se estaban salvando judíos). Y todo ello a pesar de que toda la carrera diplomática de D. Angel Sanz Briz, que llegó a ser nombrado por el Régimen primer embajador de España ante la República Popular China, se desarrolló al abrigo de dicho régimen.
             Por otro lado, la circunstancia que llamaríamos “filial”, deseoso el ponente –no lo olvidemos, hijo del protagonista de los eventos- de atribuir todo el mérito de la heroica acción única y exclusivamente a su padre, desconociendo, quizás por exceso de celo, que compartir el mérito no tiene por qué reducir el bien ganado de su progenitor.
             Y todo ello estaría muy bien de no ser porque los hechos, -y lo que es peor, los hechos demostrados y probados hace ya tiempo y puestos ya negro sobre blanco- desmienten una versión, no por conveniente desde el punto de vista tanto político como filial, menos falsa de toda falsedad y absolutamente inconsistente desde el punto de vista histórico.
             Para desmentirlas debería bastar la mera constatación de que los componentes del cuerpo diplomático de los países no actúan a espaldas de los gobiernos a los que representan, primero por una cuestión de mera lógica, segundo por una cuestión de imposibilidad casi metafísica: nada es más fácil que cesar a un diplomático díscolo o poco afecto o leal. Pero por si dicha evidencia no fuera suficiente, las pruebas bien conocidas y contrastadas al día de hoy desautorizan la versión de Juan Carlos Sanz Briz hasta convertirla en ridícula, dejando en situación algo más que delicada a quien la defiende.
             Están en primer lugar esas “embarazosas” declaraciones realizadas por D. Angel Sanz Briz que recoge uno de las obras más importantes escritas hasta la fecha sobre el tema, “Franco y el Holocausto”, del Profesor Bernd Rother, miembro del Centro Moses Mendelssohn de Estudios Judíos Europeos de Potsdam e investigador en la Fundación Willy Brandt, quien, por cierto, no se declara precisamente ferviente admirador de Francisco Franco.
             Pues bien, en dicha obra y sobre el tema que nos ocupa, puede leerse que D. Angel Sanz Briz “sostuvo en 1964 que Franco, después del derrocamiento de Horthy, le había encargado a través del Ministerio de Asuntos Exteriores salvar a tantos judíos como fuese posible” (op. cit. pág 370).
             Y luego, en nota a pie de página que hace la número 39, el texto que sigue:
             "MOLHO, Isaac R. “Un hidalgo español al servicio de Dios y la Humanidad: D. Angel Sanz Briz” en Tesoro de los judíos sefardíes, VII (1964), pp. XXXII-XL, p. XXXIV”
             En su obra “En nombre de Franco” presentada en 2013, el escritor y periodista Arcadi Espada, al que pocos en España tildarían de franquista, en colaboración con Sergio Campos, nos da una pista sobre las declaraciones de D. Ángel Sanz Briz en aquella ocasión, que serían las que siguen:
             “Si para algo sirve mi narración le ruego que no la utilice dando mi nombre ya que ningún mérito tengo en ella, pues me limité a cumplir las órdenes de mi Gobierno y del General Franco” (op. cit. pag. 144).
             Alguien podría afirmar que qué iba a hacer Sanz Briz en 1964 ante un dictador “tan feroz” (aunque por otro lado tan estúpido e incapaz, según hemos visto más arriba) como Franco, -al que, sin embargo, servía como diplomático-, sino alabarle un mérito aunque no lo tuviera, cobarde actuación que dejaría, convengamos, a nuestro diplomático en una posición poco airosa, difícilmente compatible con la valerosa y arriesgada que se supone mantuvo en los difíciles días de su misión en Budapest.
             Sin embargo, no es eso todo, y al día de hoy, ni siquiera lo más importante. Porque gracias al impecable trabajo desarrollado por los mismos Arcadi Espada y Sergio Campos, hoy sabemos perfectamente que esa respuesta del Ministerio de Asuntos Exteriores, y bien al contrario de lo que, contra toda evidencia, afirma D. Juan Carlos Sanz Briz, SÍ EXISTIÓ, y fue muy clara.
             Nos lo cuentan ellos mismos en la página 92 de su libro ya citado “En nombre de Franco”, en el que podemos leer:
             “El ministro Lequerica [a la sazón ministro de Asuntos Exteriores de Franco, la nota es mía] no tardó en reaccionar, enviando precisas instrucciones tres días después a Sanz Briz. Su prosa era como una alfombra:
             “Embajador Washington a petición representante Congreso Judío Mundial ruega se extienda protección a mayor número judíos perseguidos. Sírvase V.E [es decir, Sanz Briz] informar en qué forma se puede atender a lo solicitado con mayor espíritu de benevolencia y humanidad y tratando de buscar soluciones prácticas para que la actuación de esa Legación resulte lo más eficaz posible y abarque en primer lugar a los sefarditas de nacionalidad española, en segundo lugar a los de origen español y finalmente, al mayor número posible de los demás israelitas”.
             […] Sanz Briz contestó rápidamente al ministro que en Hungría no había sefardíes y que la única fórmula de protección eficaz de los perseguidos era la de proveerlos de pasaportes españoles. El 27 de octubre el ministro autorizaba sus planes, y con entusiasmo:
             “Muy urgente. Apruebo fórmula que propone, poniendo el mayor empeño en que la protección sea eficaz y autorizándole ampliamente para hacer lo necesario para ello”.
             Corren tiempos tristes en los que la historia se escribe al albur de felices ocurrencias repetidas miles de veces y elevadas a oficiales por ley. No sería de extrañar que una nueva Ley de Memoria Histórica establezca en su articulado que la labor de salvamento de judíos de los numerosos diplomáticos en las embajadas españolas de toda Europa fue realizada a espaldas del Régimen y contra su expresa y manifiesta voluntad, castigando a cuantos intenten demostrar -y demuestren- que eso no fue así.
             Pero entretanto eso ocurre y la historia la sigan escribiendo las personas llamadas historiadores –situación que no sé cuánto tiempo puede durar ya- NO NOS QUEDA SINO ACEPTAR QUE EL VALIENTE DIPLOMATICO ESPAÑOL D. ANGEL SANZ BRIZ ACTUO CON INSTRUCCIONES MUY CLARAS, NITIDAMENTE CLARAS, DEL REGIMEN AL QUE SERVIA Y EN EL QUE, POR CIERTO, DESARROLLÓ SU ENTERA Y NO POCO BRILLANTE CARRERA.
             Intentar defender otra cosa sólo puede ser resultado de un ejercicio deliberado y obstinado de oportunismo, mala fe, mala voluntad, falsificación o desconocimiento inexcusable.
             Que hagan Vds. mucho bien y que no reciban menos.

             ©L.A.
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sábado, 5 de octubre de 2019

Sólo 150 palabras (diez líneas) sobre la exhumación (ni una más ni una menos) 05102019

Sólo 150 palabras (diez líneas) sobre la exhumación (ni una más ni una menos)  

 

            La exhumación del cadáver del que fuera Jefe de Estado español durante 39 años no le hace, en modo alguno, deshonra a él, a quien finalmente tendrá que juzgar algún día la historia y cuyas preocupaciones al día de hoy son muy otras (y mucho más importantes) que las referidas al lugar en el que reposan sus acartonados restos.
            La exhumación del cadáver del que fuera Jefe de Estado español durante 39 años deshonra a todo (o casi todo) el pueblo español, el cual ha pecado de cobardía en todos sus estamentos. Son cobardes los que lo van a desenterrar, que son los mismos que no pudieron ni derrotarle en la guerra ni derrocarle en la paz y a los que se les murió en la cama, y son cobardes todos los muchos que, en deuda como estaban, no han dado la cara por él ni han defendido su memoria.
            Que hagan Vds. mucho bien y que no reciban menos.

            ©L.A.
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lunes, 18 de febrero de 2019

Abrumadora argumentación jurídica del prior del Valle en defensa del principio de legalidad 16022019

Abrumadora argumentación jurídica del prior del Valle en defensa del principio de legalidad

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El intento del Gobierno por exhumar los restos de Franco ha disparado las visitas al Valle de los Caídos en los últimos mese.
El intento del Gobierno por exhumar los restos de Franco ha disparado las visitas al Valle de los Caídos en los últimos mese.
Este viernes el Consejo de Ministros, presidido por Pedro Sánchez, resolvió el procedimiento administrativo para la exhumación de Francisco Franco (1892-1975) de su tumba en la abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. El Gobierno ordena seguir con dicho procedimiento y da a sus descendientes quince días para que decidan dónde proceder a la posterior inhumación.
Prácticamente al mismo tiempo se conocía la sólida argumentación jurídica enviada en enero al Gobierno por fray Santiago Cantera, prior-administrador de la abadía, para justificar su negativa a autorizar la exhumación por razones que comunicó a Dolores Delgado, ministra de Justicia, en carta fechada el 26 de diciembre
El escrito de alegaciones lleva fecha de 17 de enero y abunda en lo entonces expresado. Se trata de una justificación legal abrumadora en defensa del principio de legalidad. Pues, como expresa claramente el padre Cantera, "no existe por parte de esta Abadía ninguna otra razón —ni personal ni, mucho menos, política— para oponernos a la actuación que este Gobierno pretende llevar a cabo, más allá de la sincera consideración de que haciéndolo, en las actuales circunstancias, estaríamos incumpliendo principios religiosos y morales que no podemos desconocer y afectando, al mismo tiempo, a derechos fundamentales de los familiares del difunto, causándoles un irreparable perjuicio".
Éstos son algunos de los argumentos más contundentes aducidos por el escrito:
La abadía está reconocida como "lugar de culto", es "inviolable" y es necesaria autorización de la Iglesia no solo para el "acceso" sino para la "exhumación" misma
La Ley de Memoria Histórica (LMH, art. 16.1) reconoce la abadía como lugar de culto: "El Valle de los Caídos se regirá, estrictamente, por las normas aplicables, con carácter general, a los lugares de culto y a los cementerios públicos”. Tanto es así, alega el escrito del prior, que "precisamente esta naturaleza de 'lugar de culto' que posee la Basílica facilita el cumplimiento de lo dispuesto en el apartado 2 del mismo artículo 16 LMH, al prohibirse actos de naturaleza política ni exaltadores de la guerra civil, o de sus protagonistas, o del franquismo".
También el fundamento cuarto del acuerdo mismo del Gobierno del 15 de noviembre de 2018, por el que se ordena la continuación del procedimiento, reconoce que los restos de Franco reposan "en lugar de culto y, por tanto, inviolable, con base en lo previsto en el art. I.5 del Acuerdo entre el Estado español y la Santa Sede sobre asuntos jurídicos, por lo que se hace necesario recabar las autorizaciones precisas o llevar a cabo las medidas legales oportunas para el acceso a la Basílica a efectos de proceder, en su caso, a la exhumación”.
El prior del Valle corrige al Gobierno en este punto porque, conforme a la legislación vigente, su autorización no es precisa solo para el acceso a la basílica para proceder a la exhumación, sino para la exhumación misma: "No se trata —como se ha mencionado, erróneamente, en el Acuerdo, antes citado, de 15 de noviembre de 2018— de una simple 'autorización de acceso', sino de una preceptiva autorización eclesiástica para la exhumación de un cadáver que yace en lugar de culto".
Así lo señala, por otra parte, el Informe de Expertos sobre el futuro del Valle de los Caídos entregado al Ministerio de la Presidencia el 29 de noviembre de 2011, siendo todavía presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Dicho documento señala que, "en todo caso, calificada la Basílica como 'lugar de culto', es la iglesia, como fija la normativa vigente, la que tiene las competencias legales en su interior. Cualquier actuación al respecto –obras en su interior, inhumaciones, exhumaciones o traslados– deberá contar con la autorización expresa de la Iglesia”.
El Informe de Expertos recuerda además la "obligación del Abad y de la Comunidad de mantener la sepultura en su actual sepulcro”, dado que se comprometieron a ello "según resulta de la pública aceptación de la encomienda oficial de recibir los restos y colocarlos donde se encuentran, efectuada por el anterior Jefe del Estado, su Majestad Juan Carlos I, Rey emérito".
Que solo la Iglesia es competente sobre los restos de Franco resulta incluso del dictamen de la abogacía del Estado de 9 de marzo de 2017 que consideraba cementerio público los osarios exteriores a la basílica, afirmando que, si tuviesen la consideración de lugar sagrado, "gozarían del privilegio de inviolabilidad y quedarían sometidos a la autoridad eclesiástica".
La consecuencia de esto es que "el Consejo de Ministros no puede ordenar la exhumación de unos restos mortales yacentes en lugar sagrado sin la autorización eclesiástica, según hemos argumentado; autorización que esta Abadía no puede otorgar sin el consentimiento de los familiares afectados, sin perjuicio de la decisión judicial que pudiera recaer en el futuro".
Se trata, por tanto de un "acto radicalmente nulo, y ello por causas recogidas en los arts. 47 y 48 de la Ley 39/2015, de 1 de octubre, de procedimiento administrativo común de las Administraciones públicas", pues "dicho hipotético acuerdo de exhumación estaría dictado por un órgano manifiestamente incompetente dada la exclusiva autoridad y competencia de la comunidad benedictina (o, en último caso, de la Santa Sede) para actuar en el interior de tales lugares sagrados (canon 1213)".
Por otro lado, la abadía recuerda que su negativa a la exhumación tiene una única causa: "La patente oposición al acto de exhumación que ha sido manifestada por los familiares del finado, habiéndose judicializado la controversia entre ellos y el Gobierno ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, cuya Sección Cuarta dictó el Auto de 17 de diciembre de 2018 que claramente indica que la última decisión sobre la exhumación de los restos corresponde al órgano judicial competente".
La exhumación sin permiso del abad ni consentimiento de los familiares viola el derecho constitucional a la libertad religiosa
Una intervención de esa naturaleza, además de nula, violaría el derecho constitucional a la libertad religiosa: "Un hipotético acuerdo de exhumación de restos mortales yacentes en lugar sagrado, como es la Basílica, supondría una flagrante violación del derecho fundamental a la libertad religiosa y de culto de esta comunidad benedictina (y de los familiares de los fallecidos), carente de toda justificación y atentatoria, como hemos visto, al principio de inviolabilidad establecido en un Tratado internacional".
Además, "se ordena la exhumación de los restos mortales de un católico que yace en 'lugar sagrado', en contra de la voluntad de sus familiares y por un motivo de carácter exclusivamente político e ideológico, lo que vulnera el principio de neutralidad que ha de tener el Estado en cualquiera de sus actuaciones que afecten al derecho a la libertad religiosa o de culto".
La ley impide que "dicho Estado impida dicho ejercicio realizando cualquier tipo de coacción estatal, como es la de subrogarse en el inalienable derecho a decidir de la familia o prescindir de la necesaria autorización eclesial para actuar en un lugar sagrado".
El decreto ley de modificación de la Ley de Memoria Histórica que pretende amparar la exhumación es inconstitucional
Según el prior del Valle de los Caídos, es inconstitucional el "Real Decreto Ley 10/2018 que introdujo el nuevo art. 16.3 LMH y la Disposición Adicional Sexta Bis de la citada ley, al vulnerar el art. 86.1 CE", pues este último mandato de la Constitución Española solo autoriza el recurso al decreto-ley en casos de "extraordinaria y urgente necesidad" y siempre que no afecte a "los derecho y libertades de los ciudadanos".
"¿Qué extraordinaria y urgente necesidad puede existir, respecto a la actuación que se pretende, en el año 2018, que no existía en el año 2011, o en el año 2007, o en el año 1976, o en el año 1978?", alega el padre Cantera: "Los restos de D. Francisco Franco yacen en la Basílica del Valle de los Caídos desde 1975, es decir, desde hace más de 43 años, sin que dicha circunstancia haya sido objeto de controversia. Hace 7 años (Informe de Expertos) se creó un problema inexistente, si bien, para su solución, se recomendó que se llegara a un amplio consenso entre todos los afectados. El Real Decreto-Ley 10/2018 eleva este artificioso problema a una situación de extremada urgencia y necesidad, obviando, eso sí, las restantes recomendaciones y la exigencia de consenso que se contienen en el Informe de Expertos”.
El acuerdo de exhumación de Franco afecta a 21 monjes benedictinos enterrados y a 172 personas muertas después de la Guerra Civil
Para evitar la nulidad de una disposición legal dirigida contra una única persona, el Real Decreto enmascaró su voluntad de exhumar a Franco con la disposición de que "solo podrán yacer en el Valle de los Caídos los restos mortales de personas que fallecieron a causa de la guerra civil", habilitándose "la exhumación de los restos mortales de personas distintas a las caídas durante la guerra”.
En efecto, como recuerda el prior de la abadía, además de Franco hay 172 personas inhumadas en el Valle "que fallecieron posteriormente a la finalización de la Guerra Civil", además de "20 monjes inhumados en el cementerio de la Abadía", a los que añadir el padre Laurentino Sáenz de Buruaga, fallecido el 25 de diciembre.
Las causas de nulidad del decreto por falta de "extraordinaria y urgente necesidad" y por lesión de derechos individuales, si ya son claros respecto a los restos de Francisco Franco, aún lo son más respecto a estas personas y sus familiares. "¿Cómo puede considerarse excepcional el enterramiento de 20 monjes benedictinos en el cementerio de la Abadía?", argumenta el padre Cantera: "¿Cómo puede considerarse excepcional el enterramiento de D. Francisco Franco Bahamonde en el interior de la Basílica a requerimiento expreso del anterior Jefe del Estado, SM Juan Carlos I? Buena prueba de la inexistencia de excepcionalidad alguna es que la situación se ha mantenido, como antes señalamos, a lo largo de 43 años –si nos referimos a D. Francisco Franco–, sin que, hasta hoy, la sucesión de gobiernos de diferentes signos haya considerado que las inhumaciones existentes constituyeran una situación excepcional que reclamaba una solución inmediata. Existen inhumaciones contrarias al nuevo art. 16.3 LMH desde hace 78 años".
"La medida es desproporcionada", añade, en referencia a la exigencia legal de proporcionalidad a una medida similar, "toda vez que, para obtener la exhumación de los restos de D. Francisco Franco Bahamonde (única finalidad perseguida), se dicta una norma que implica la exhumación de 20 monjes benedictinos que yacen en el cementerio de la Abadía (algunos de ellos desde hace más de 55 años) y 172 personas totalmente ajenas al objetivo político que se pretende, lo que nos lleva a situaciones absurdas, arbitrarias y discriminatorias".
Que la exhumación de Franco es la "única finalidad perseguida" por el Gobierno (y por tanto lo que afecta a otras personas incrementa la arbitrariedad) lo demuestra el escrito de alegaciones no solo con abundancia de declaraciones de los miembros del Ejecutivo, sino con la misma exposición de motivos, que solo se refiere a "la presencia en el recinto de los restos mortales de Francisco Franco" y quiere "dar cumplimiento preferente a la exhumación de los restos de Francisco Franco y su traslado fuera del Valle de los Caídos".
Por todo ello, el abad considera que "utilizar una norma de rango legal era innecesario y desproporcionado y su única finalidad fue obstaculizar el derecho de defensa de los interesados, impidiendo su impugnación directa ante los Tribunales de Justicia".

viernes, 12 de octubre de 2018

El Gobierno pide ayuda al Vaticano para evitar que Franco sea enterrado en La Almudena 11102018

LA VICEPRESIDENTA SE REUNIRÁ CON EL CARDENAL PAROLIN PARA TRATAR DEL ASUNTO

El Gobierno pide ayuda al Vaticano para evitar que Franco sea enterrado en La Almudena

El Ejecutivo reconoce que solo tiene capacidad para exhumar al dictador del Valle de los Caídos
C.D./EP, 11 de octubre de 2018 a las 11:44


Tumba de Franco
Calvo justificó la necesidad de exhumar los restos de Franco del Valle de los Caídos para cumplir la Ley de Memoria Histórica y las recomendaciones de Naciones Unidas
(C.D./EP).- El Gobierno de Pedro Sánchez quiere evitar a toda costa que los restos de Franco acaben en la catedral de La Almudena. Por eso, apelará al Secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, para encontrar la vía para resistirse al deseo de la familia del dictador de enterrarle en tan simbólico lugar en pleno centro de Madrid, y lo hará en el marco de una visita a Roma que hará a finales de octubre la vicepresidenta Carmen Calvo, según ha adelanto El País.
Calvo admitió ayer que, a no ser que intervenga la Santa Sede en la polémica, el Ejecutivo no puede impedir que los restos de Francisco Franco sean enterrados en la cripta anexa a la catedral madrileña si la familia los lleva allí y la Iglesia no tiene reparos.
En una entrevista en Onda Cero, Calvo explicó que el Ejecutivo solo tiene capacidad para exhumar a Franco del Valle de los Caídos, un monumento que, a diferencia de la Catedral de La Almudena, pertenece a Patrimonio Nacional.
Calvo justificó la necesidad de exhumar los restos de Franco del Valle de los Caídos para cumplir la Ley de Memoria Histórica y las recomendaciones de Naciones Unidas, que periódicamente sacaban las vergüenzas a España por tener "una tumba de Estado donde se enaltece al dictador".
Pero una vez exhumados esos restos, explicitó, el Gobierno se los tiene que entregar a la familia porque son "su responsabilidad". Sólo en caso de que la familia no se hiciera cargo de los restos del dictador, el Ejecutivo tendría capacidad de decidir su nueva sepultura. Y en ese caso, dijo, no se elegiría la cripta de La Almudena sino otro lugar "decoroso" que no ha revelado.
"En principio el Gobierno no puede ir más allá de lo que su familia decide", ha incidido, subrayando que lo más importante es que el dictador deje de estar enaltecido en un monumento público.
La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Del verdadero alcance de la “operación Franco” 04092018

Del verdadero alcance de la “operación Franco”

 
            Son muchos los que sostienen que la profanación de la tumba de quien fuera jefe de Estado de la nación española durante casi cuarenta años sólo es una maniobra de distracción destinada a tapar una verdadera revolución que se gesta en la sombra. Y siendo verdad que en la mente de muchos de los que nos gobiernan está presente esa subversión del modelo de convivencia, el desenterramiento de Franco no es una maniobra de distracción, sino, precisamente, uno de sus pasos clave.
             La Transición española descansó sobre dos grandes principios: el primero, la reconciliación de los españoles y con ella la asunción de toda la historia española de los dos cuartos intermedios del s. XX, en otras palabras, tanto de la II República como de la Dictadura, sin vencedores ni vencidos. El segundo, el que se enunció como principio “de la ley a la ley”, lo que, en suma, significa que fue una ley franquista votada y aprobada en las cortes franquistas, y no otra cosa, la que dio paso, abrió la puerta, a la democracia en España. En otras palabras, la democracia como consumación y colofón de un régimen que aunque largo, estaba llamado a ser sólo excepcional.
             La ley de Memoria histórica, que ya está en vigor y que ahora se pretende radicalizar aún más, si cabe, con varias medidas entre las cuales el desenterramiento al estilo más puramente medieval del que fuera Caudillo de España, no es una ley más, ni siquiera sólo una ley retrógrada, inicua y antidemocrática, sino, además, una ley clave con la importantísima misión de producir la ruptura completa del pacto de la Transición.
             Por lo que hace al primero de los principios que inspiró aquella Transición, la reconciliación de los españoles y la ausencia de vencedores o vencidos, se pretende sustituir por uno nuevo en virtud del cual sí hubo “buenos”, los republicanos, y “malos”, los nacionales, convirtiendo a aquéllos, -en realidad los derrotados de la guerra-, en sus postreros y definitivos vencedores, en un proceso con pocos precedentes históricos, en España o fuera de ella, por no decir ninguno.
             Por lo que hace al segundo, el principio enunciado como “de la ley a la ley”, se pretende sustituir por un nuevo sistema de legitimación que ancle la democracia española no en la ley franquista que la hizo posible (para que todos nos entendamos, la Ley para la reforma política, octava ley fundamental del Movimiento), sino en la República que había sido treinta y siete años antes derrotada, y no sólo derrotada sino curiosamente, en un proceso muy desconocido de la historia de España, incluso “derrocada” -unos días antes de derrotada- por un golpe de estado, y no precisamente de Franco, no, sino de personas estrechísimamente vinculadas al republicanismo, uno de ellos el mismísimo padre de Santiago Carrillo, Wenceslao, y con él, entre otros, el coronel republicano Casado o el ministro socialista Besteiro.
             Todo esto, más allá de representar un sistema de pensamiento incoherente y pervertido, contrario a las leyes de la lógica y de la historia, está llamado a tener, desengañémonos, importantes consecuencias que trascienden en mucho los meros hechos que ahora contemplamos, y son, si cabe, -insisto, si cabe, porque desenterrar a un jefe de Estado es en sí grave- incluso más graves y trascendentales.
             Sostiene esa gran analista de la historia española, Elvira Roca Barea, que la izquierda española en realidad no quiere desenterrar a Franco y prefiere vivir con la eterna coletilla de que algún día lo hará, porque si no, se quedaría sin uno de sus mantras fundamentales, uno de sus mejores instrumentos para el victimismo y la carnaza de sus bases. Se equivoca aquí la insigne profesora, en otras ocasiones tan lúcida: los muchos movimientos revolucionarios y pseudo revolucionarios que conviven en la España del momento, -la izquierda de Podemos y, lamentablemente, la del PSOE también-, los muchos separatismos regionales, los partidos amamantados en los pechos del terrorismo, no sólo desean fervientemente desenterrar a Franco y van a hacer cuanto esté en su mano para conseguirlo, sino que tienen perfectamente previsto el paso siguiente que llevarán a la práctica una vez lo hayan conseguido.
             Desenterrar a Franco representa un paso importantísimo en el camino que conduce a la liquidación de la Transición, un camino que, consumada la profanación, se bifurca en dos: por un lado, sin salir del propio Valle de los Caídos, tras la tumba irá la cruz. Que nadie lo dude: desenterrado el Caudillo, la izquierda iniciará el proceso dialéctico con el que siempre inicia sus campañas, el cual debería concluir con el derribo de la inmensa cruz de ciento cincuenta metros que remata el magnífico monumento del Valle de los Caídos. De hecho, son por lo menos dos las cruces que ya han sido derribadas en España con el frágil argumento de que se construyeron durante la Dictadura ante el silencio y la indiferencia no sólo de la ciudadanía, sino, lo que es aún más llamativo, de la propia Iglesia, que parece haberse creído que por ser construídas en determinada fecha ni eran cruces ni acompañaban el testimonio de quienes dieron su vida por ella. Derribada la cruz más grande que existe en España y probablemente en el mundo, vendrán las demás: primero, las que adornan nuestros espacios públicos, y en un futuro más o menos próximo, también, por qué no, las que adornan los espacios privados, tan cerca del corazón. No será la primera vez que la izquierda, y notablemente la izquierda española, se atreve con tan ambicioso objetivo. De hecho, la vez anterior en la que se atrevió, a la eliminación de las cruces acompañó la de los que las portaban, en el que constituye uno de los martirologios más sangrientos de la historia, superior en número, por poner sólo un ejemplo, a cualquiera de los acometidos en la Roma imperial en los albores del cristianismo.
             El otro derribo que deja abierto la apertura de la tumba de Franco es el de la que constituye la principal criatura política del dictador, la monarquía, y por supuesto, la corona con su titular, Felipe VI para que nos entendamos. Sustituida la legitimidad que deriva de la Transición por la nueva legitimidad que hunde sus raíces directamente en la II República española y obviando cuanto sucede en los cuarenta años que separan a una y otra, la figura del Rey, ni que decir tiene, no sólo es superflua: es incoherente, obsoleta, contradictoria, es, sencillamente, inaceptable.
             Escuchen bien lo que les digo: tras el cadáver, va la cruz, y tras la cruz la corona.Iglesia y monarquía harían bien en ponerse las pilas y dejar de mirar de soslayo, como si no fuera con ellos, porque constituyen el siguiente objetivo de una izquierda española que ha perdido ya todo anclaje con la historia de España –buena prueba de lo cual que la quiera dictar mediante leyes y quemando libros- y también con la convivencia entre españoles, y se ha instalado, por desgracia para todos, en el odio, la más pura revancha y la más maximalista –y destructiva- de sus peligrosas y violentas ensoñaciones históricas.

sábado, 25 de agosto de 2018

A esa tumba irán la Monarquía y la Iglesia 24082018

A esa tumba irán la Monarquía y la Iglesia

Durante el otoño de 1975 servía pastoralmente en una parroquia donde el ochenta por ciento de los feligreses eran de la etnia gitana. Cuando murió Francisco Franco, Jefe del Estado Español, acudió a verme el patriarca del clan, quien me dijo:
-Queremos organizar un funeral por su alma. Fue un hombre que salvó a muchos de los nuestros de morir en los campos de concentración nazis. Entre ellos yo.
El templo se llenó hasta la bola. Unos lloraban, otros gemían y los más rezaban.
Cuando hoy ha comenzado la carrera para exhumar su cadáver del Valle de los Caídos, miro ya la fosa vacía y encuentro que ahí irán a parar dos instituciones claves de la Transición.
La Monarquía constitucional irá de cabeza a la fosa, porque tiene un vicio de origen: la restauró Franco. Los enemigos de España, socialistas, comunistas, golpistas y etarras, no perdonan a nadie y una vez empezado el melón se lo comerán entero.
La Iglesia en España por haberse puesto de perfil en el tema irá de cabeza a la fosa. Comenzarán las persecuciones, y ya lo han hecho, a los bienes eclesiales, al acuerdo con la Santa Sede, las clases de religión, la enseñanza concertada, las capellanías en hospitales, cárceles y cuarteles…todo irá a la cuneta. Espero que sin mártires fusilados.
Sobre la nueva losa colocada nacerá la III república, que es el sistema que les mola a los conmilitones valientes que hoy han decretado exhumar a Franco y cambiar la Historia de España para siempre.
Si esta locura no la para el propio Rey, los altos tribunales, o el mismo pueblo español, como hizo en otros momentos claves de nuestra Historia, iremos de cabeza a vestirnos de republicanos “venezolanos”, que es a donde nos desean conducir.
Ojalá me equivoque, pero los pasos dados y los que vienen nos llevan al Caribe, en pleno Mediterráneo.
Tomás de la Torre Lendínez