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miércoles, 29 de junio de 2016

Monseñor Fidel Herráez: ‘Recibir el palio es signo de fidelidad y comunión con el Papa 28062016

Monseñor Fidel Herráez: ‘Recibir el palio es signo de fidelidad y comunión con el Papa’

El arzobispo de Burgos, España, recibe este miércoles el palio en Roma en la celebración presidida por el Santo Padre
Monseñor Monseñor Fidel Herráez - Archidiócesis de Burgos
Monseñor Monseñor Fidel Herráez - Archidiócesis De Burgos
(ZENIT – Roma).- Este miércoles, festividad de San Pedro y San Pablo, 25 nuevos arzobispos metropolitanos recibirán el palio de manos del Santo Padre y después les será impuesto en sus diócesis de pertenencia por parte del nuncio apostólico de su país. Este nuevo método fue propuesto por el papa Francisco el año pasado, haciendo de esta forma que la Iglesia local puede participar en la imposición del palio del nuevo arzobispo.
El palio es un ornamento del Papa y de los obispos los metropolitanos. Una especie de faja circular que va entorno al cuello con un rectángulo anterior y otro posterior, de lana blanca, con varias cruces bordadas de color rojo o negro, y simboliza el cordero que debe cargar el pastor.
Monseñor Fidel Herráez Vegas, arzobispo desde hace siete meses de Burgos España, es uno de ellos y ha explicado a ZENIT qué supone para él el momento que vivirá este miércoles, 29 de junio. Del mismo modo cuenta cómo han sido los primeros meses en la guía pastoral de esta archidiócesis, reuniéndose en privado con los sacerdotes, uno por uno, visitando enfermos, celebrando en las parroquias. Asegura además, la importancia de la labor caritativa de la Iglesia en la sociedad española y pide a los futuros gobernantes, que busquen siempre y por encima de todo el bien común.
“Recibir el palio arzobispal para los que el Papa nos llama supone algo que tiene mucha importancia”, asegura monseñor Herráez. Además, recuerda que el palio es un signo “de unidad y catolicidad dentro de la Iglesia”,así como “de fidelidad y comunión de los arzobispos con el Papa”. Para mí –asegura– es un acto muy significativo. En primer lugar para la Iglesia local, la de Burgos, pero también para él como arzobispo.  
A los miembros de la Iglesia de Burgos les pide que recen por él para que “Dios me ayude a vivir muy entregado a su servicio, siguiendo las orientaciones del papa Francisco”. Y que les recuerda a ellos especialmente en estos días que están celebrando las fiestas patronales. Señala también que la condición de metropolita por parte del arzobispo conlleva a trabajar en favor de la comunión entre las diócesis hermanas sufragáneas. En este caso, Bilbao, Vitoria, Palencia, Osma-Soria.
En estos primeros meses en este nuevo destino pastoral, monseñor Fidel asegura sentirse “muy agusto”  y “muy contento” en esta Iglesia que tiene “muchas realidades de vida espiritual”, además de haber sentido la colaboración y la cercanía  de las autoridades locales. La Iglesia local de Burgos, explica, tiene una larga tradición de vida cristiana. Una archidiócesis de 31 monasterios de vida contemplativa, 90 comunidades de vida activa, cuenta con 730 misioneros y misioneras nacidos en Burgos y en países en misión. Y el nuevo arzobispo ha ido visitando algunas de estas realidades y seguirá haciéndolo para conocerlos de cerca. Lo mismo hará con los sacerdotes, más de 400, con quienes se reunirá personalmente uno por uno en encuentros de una hora. Ya se ha reunido con 180 y espera terminar los encuentro poco después del principio del próximo curso académico.
El Santo Padre insiste siempre a los obispos en cuidar y ser cercanos con sus sacerdotes y así es como monseñor Fidel lo lleva a cabo. “Y también he comenzado ya la visita pastoral, desde hace tres meses, en las parroquias”, señala. La archidiócesis de Burgos tiene unas 1003 parroquias y unas 50 ya han recibido la visita del nuevo arzobispo. Y es así –precisa el prelado– como se puede tener el contacto directo con los feligreses, los sacerdotes, los enfermos y ancianos, a quienes se visita en casa porque no pueden ir a la parroquia. “El contacto directo es esencial”, asegura.
En su labor pastoral quiere hacer dos cosas principalmente, “querer y servir”. Todo ello siguiendo el mandato del Papa que en tantas ocasiones ha indicado que quiere “pastores con olor a oveja”. Por su parte, monseñor Herráez indica que el “olor a oveja” va unido al “olor a Cristo”. Oler a Cristo –precisa– es vivir con Él, unido a Él, para poder entregarse a los demás.
Y todo ello se traduce también en ayuda concreta a las personas necesitadas. Al respecto, el arzobispo recuerda que la Iglesia a través de personas e instituciones concretas da respuesta a estas peticiones. En concreto, recuerda que Cáritas es uno de los “brazos visibles que la Iglesia tiene” para ayudar a los demás y hacer concreto el amor de sus miembros”.
Para finalizar, monseñor Herráez hace una reflexión sobre las recientes elecciones celebradas en España el pasado domingo. “Deseo para aquellos que quieren dedicarse para servir a los demás en la vida pública, que tengan presente en primerísimo lugar, el bien común, el bien de todos. El mejor y mayor bien para todos los que formamos esa nación que es España”, indica el prelado. En consecuencia –añade– yo deseo que a todos los que se abren a servir en público, en la vida política, económica, social, cultural, que tengan como objetivo primordial el bien común y como consecuencia no tengan como primordial el bien de los partidos, ni el bien personal, ni el bien de minorías parciales.

El Palio 29062016

El Palio

El paramento litúrgico de lana blanca de cordero simboliza a Jesús que carga a la oveja perdida
El Palio tejido en lana blanca con cinco cruces que representan las llagas de Jesús (Fto. CEE)
El Palio Tejido En Lana Blanca Con Cinco Cruces Que Representan Las Llagas De Jesús (Fto. CEE)
(ZENIT – Roma).- El Palio es un paramento litúrgico, una especie de estola circular tejida en lana virgen de cordero con cruces bordadas y una parte rectangular anterior y otra posterior en forma de ‘Y’.
El nombre deriva del latín ‘pallium’, o sea manta de lana. Sobre el origen se sabe que ya en el siglo IV los pontífices lo usaban.
Los corderos de donde procede la lana son criados por monjes trapenses de la comunidad de Tre Fontane. El Papa bendice a los corderos cada 21 de enero, día de santa Inés, en una capilla del Palacio Apostólico Vaticano.  Cada año, el martes santo los corderos son trasquilados y las religiosas benedictinas de la comunidad romana de Santa Cecilia, preparan la lana y tejen los palios.
Papa usando el palio
SimbolismoEl Palio simboliza el cordero que el Buen Pastor ponía sobre sus hombros. La lana de cordero representa la oveja perdida, enferma o débil que el pastor lleva a cuestas para conducirla a las aguas de la vida, la oveja descarriada en el desierto que ya no puede encontrar la senda. El Palio indica que Cristo nos lleva a todos nosotros. Suele tener tres clavos metálicos, que recuerdan los clavos de la Pasión.
Representa también al pueblo que el Señor pone sobre los hombros del arzobispo. Pero simboliza sobre todo a Cristo, ya que sus cinco cruces bordadas de color rojo representan las llagas de Jesús. Es también símbolo de comunión con el sucesor de Pedro y de la solicitud que deben tener como pastores que cargan la oveja a sus espaldas. El palio del Papa tiene en cambio seis cruces bordadas de color negro.
Modalidad de entregaEl santo padre Francisco ha cambiado la modalidad de la entrega del palio a los nuevos arzobispos metropolitanos. Con una carta enviada a las nunciaturas apostólicas, con fecha del 12 de enero de 2015, el maestro de ceremonias pontificias, monseñor Guido Marini, ha comunicado esta decisión del Papa.
Los palios son entregados el 29 de junio, festividad de San Pedro y San Pablo. Así los nuevos metropolitanos están presentes en Roma, y concelebran con el Santo Padre, participan en el rito de bendición de los palios, pero no hay imposición, simplemente reciben el palio de manos del Santo Padre de forma más sencilla y privada.
La imposición en cambio, se efectuará en sus diócesis de pertenencia y, en un segundo momento, en presencia de la Iglesia local y en particular de los obispos de las diócesis sufragáneas acompañados por sus fieles.

En la fiesta de Pedro y Pablo, Francisco bendice los palios de los arzobispos metropolitanos 29062016

En la fiesta de Pedro y Pablo, Francisco bendice los palios de los arzobispos metropolitanos

En la solemne ceremonia ante la delegación ortodoxa ha recordado que con la oración podemos ir ‘de la división a la unidad’
Misa de bendición de los palios
Misa De Bendición De Los Palios
(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco ha bendecido este miércoles en la Basílica de San Pedro los palios, antes de la misa solemne celebrada con motivo de la festividad de los santos apóstoles Pedro y Pablo.
En la basílica de San Pedro, durante la misa después de la bendición de los palios
Los palios que estaban puestos en el altar de la Confesión serán entregados a los arzobispos metropolitanos que fueron nombrados durante ese año pasado y posteriormente serán impuestos a cada arzobispo por el nuncio apostólico en la respectiva sede metropolitana.
El palio es una estola circular de lana blanca, con un rectángulo anterior y otro posterior, con cinco cruces bordadas y simboliza el cordero que el buen pastor debe cargar.
El rito se abrió con una procesión, acompañada por el canto ‘Tu es Petrus’ entonado por el coro de la Capilla Sixtina, en el cual hoy participaron niños de otros coros famosos de confesiones cristianas. El santo Padre, los concelebrantes y los nuevos obispos que estaban en la primera fila, vestían todos paramentos rojos con bordes dorados.
Como es costumbre, en ocasión de esta festividad, estaba presente una delegación del patriarcado ecuménico de Constantinopla, guiada por la delegación enviada por Bartolomeo I, a quienes el Santo Padre saludó apenas ingresó en la basílica.
En su homilía el papa Francisco señala las llaves que Jesús promete a san Pedro, “para que pueda abrir la entrada al Reino de los cielos, y no cerrarlo a la gente, como hacían algunos escribas y fariseos hipócritas a los que Jesús reprende”.
Y recuerda que en la lectura se indican tres encierros: el de Pedro en la cárcel; el de la comunidad reunida en oración; y el de la casa de María, madre de Juan a quien llamaban Marcos, donde Pedro va a llamar después de haber sido liberado. Y que la oración aparece como la principal vía de salida incluso para la comunidad, que corre el peligro de encerrarse en sí misma debido a la persecución y al miedo. Porque la oración permite ir del cerramiento a la apertura, del miedo a la valentía, de la tristeza a la alegría. Y recordando la presencia de la delegación ortodoxa dijo: “Y podemos añadir: de la división a la unidad”.`