Mostrando entradas con la etiqueta Cardenal Paulo Evaristo Arns. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cardenal Paulo Evaristo Arns. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de diciembre de 2016

Fallece Mons. Evaristo Arns, Cardenal Arzobispo Emérito de San Pablo 15122016

Fallece Mons. Evaristo Arns, Cardenal Arzobispo Emérito de San Pablo
Loading
 
15 de Diciembre de 2016 / 0 Comentarios
 
 2
 0
 4
Google +2
 0
Imprimir
 
 
San Pablo (Jueves, 15-12-2016, Gaudium Press) El Arzobispo Emérito de San Pablo, Cardenal Paulo Evaristo Arns, murió en la mañana de este miércoles, 14 de diciembre. A los 95 años, el religioso estaba internado desde 28 de noviembre en el Hospital Santa Catarina, en la región central de la capital paulista.

1.jpgSegún el comunicado del hospital, Mons. Arns falleció debido a falencia múltiple de órganos. El cuerpo del Cardenal será velado en la Catedral Metropolitana de San Pablo (Catedral de la Sede), en ceremonia con duración de 48 horas.
Después de esta celebración, el cuerpo será enterrado en la cripta de la Catedral Metropolitana.
En nota, el Cardenal Arzobispo Odilo Pedro Scherer expresó el lamento de la Iglesia Católica de San Pablo por la pérdida de Mons. Arns.
"De esperanza en esperanza"
Nacido en Forquilhinha, en el interior de Santa Catarina, Evaristo era el quinto de los 13 hijos de Gabriel Arns y Helena Steiner, pareja brasileña descendiente de inmigrantes alemanes. Era hermano también de Zilda Arns, muerta durante un terremoto en Puerto Príncipe, en Haití, en 2010.
En la juventud, realizó sus estudios fundamentales en su ciudad natal. Más tarde, oyendo el llamado de Dios para la vida religiosa, ingresó al seminario franciscano San Luís de Tolosa, en Río Negro, Paraná.
En el año 1940, entró al noviciado, en Rodeio, Santa Catarina. Después, cursó Filosofía en Curitiba y Teología en Petrópolis, Río de Janeiro.
Cinco años después, el 30 de noviembre, en Petrópolis, fue ordenado presbítero por el entonces Arzobispo de Niterói, Mons. José Pereira Alves.
El 2 de mayo de 1966, Mons. Evaristo Arns acogió una nueva misión: fue electo obispo auxiliar de San Pablo, a los 44 años.
Recibió la ordenación episcopal el 3 de julio de aquel mismo año, en la iglesia matriz del Sagrado Corazón de Jesús, en Forquilhinha. El consagrante principal fue Mons. Agnelo Rossi, Arzobispo de San Pablo.
El día 22 de octubre de 1970, el Papa Pablo VI lo nombra para el cargo de Arzobispo metropolitano de San Pablo. Él toma posesión el 1º de noviembre del mismo año.
El 5 de marzo de 1973, Mons. Arns fue creado Cardenal por el entonces Papa Pablo VI, siendo cardenal-presbítero del título de San Antonio de Padua, en la Vía Tuscolana.
Con el apoyo de su hermana, Zilda Arns, en 1985, implantó la Pastoral del Niño, organismo de acción social de la Conferencia Nacional de los Obispos del Brasil (CNBB) responsable por el desarrollo integral y amparo de niños en su ambiente familiar y en su comunidad.
En 1996, después de completar 75 años, presentó renuncia al Papa Juan Pablo II, en vista de las normas eclesiásticas y conforme el Código de Derecho Canónico.
Con la renuncia prontamente aceptada por Juan Pablo II, a partir de aquel instante, Mons. Arns se tornaba Arzobispo Emérito de San Pablo, siendo substituido por Mons. Fray Cláudio Cardenal Hummes.
El día 9 de julio de 2012 ganó el título de Protopresbítero del Colegio de los Cardenales, por el hecho de haber sido aquel que hace más tiempo fue elevado a la dignidad cardenalicia entre todos los cardenales-presbíteros, además del más antiguo de todos los miembros del Colegio Cardenalicio.
Con 95 años de vida y 50 años de ordenación episcopal, Mons. Pablo llevaba consigo su lema episcopal, titulado "De Esperanza en Esperanza". (LMI)
De la redacción Gaudium Press, con informaciones Arquidiócesis de San Pablo


Contenido publicado en es.gaudiumpress.org, en el enlace http://es.gaudiumpress.org/content/84170#ixzz4Sxe0ipuc
Se autoriza su publicación desde que cite la fuente. 

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Cardenal Paulo Evaristo Arns: maestro, intelectual refinado, amigo de los pobres (Leonardo Boff) 14122016

Cardenal Paulo Evaristo Arns: maestro, intelectual refinado, amigo de los pobres

2016-12-14


  He perdido un maestro, un mecenas, un protector y un amigo entrañable. Cosas importantes van a ser dichas y escritas sobre el cardenal Paulo Evaristo Arns, que murió hoy, 14 de diciembre de 2016. No voy a decir nada. Sólo daré mi testimonio personal.
Lo conocí a finales de los años 50 del siglo pasado, en la ciudad de Agudos, São Paulo, cuando yo era seminarista. Volvía de París con el prestigio de ser doctor por la Sorbona. En el seminario, con cerca de 300 estudiantes, introdujo nuevos métodos de enseñanza. Nos hizo estudiar literatura griega y latina, idiomas que dominaba como dominamos la lengua materna. Nos hizo leer las tragedias de Sófocles y Eurípides en griego. Sabíamos tanto griego que hasta representábamos la Antígona en ese idioma, y todos entendíamos.
Después vine a conocerlo de nuevo en Petrópolis como profesor de Patrística y de la historia cristiana de los primeros dos primeros siglos. Nos obligaba a leer a los clásicos en su idioma original: san Jerónimo, su favorito, en latín, y san Juan Crisóstomo, en griego.
Cuando le visité hace dos años en el convento de religiosas en las afueras de Sao Paulo lo encontré leyendo sermones en griego de san Juan Crisóstomo.
Fue nuestro maestro de estudiantes a lo largo de los estudios de teología en Petrópolis, de 1961 a 1965. Acompañaba con interés a cada uno en sus búsquedas, con una mirada profunda que parecía llegar hasta el fondo del alma. Era alguien que siempre buscó la perfección. Incluso, entre nosotros los estudiantes, disputábamos para ver quién encontraba algún defecto en su vida y actividad. Cantaba maravillosamente el canto gregoriano al estilo de Solesmes, más delicado que el duro de Beuron, que había predominado hasta que llegó él.
Durante cuatro años lo acompañé en la pastoral de la periferia. Los jueves por la tarde, el sábado por la tarde y los domingos todo el día, lo acompañé en la capilla del barrio de Itamaraty, en Petrópolis. Visitaba todas las casas, especialmente las familias portuguesas que cultivaban flores y horticultura. Donde llegaba, enseguida fundaba una escuela. Estimulaba el trabajo de los poetas y escritores locales. Después de la misa de las 10, los reunía en la sacristía para escuchar los poemas y cuentos que habían elaborado durante la semana. Estimulaba intelectualmente a todos a leer, escribir y narrar para otros las historias que leían.
Fue un intelectual refinado, conocedor profundo de la literatura francesa. Escribió 49 libros. Nos instó a seguir el ejemplo de Paul Claudel, que acostumbraba a escribir todos los días al menos una página. Seguí su consejo, y hoy ya he pasado de cien libros.
Lo que siempre me impresionó en él fue su amor y su afecto franciscano por los pobres. Hecho obispo auxiliar de São Paulo, inmediatamente se ocupó de las periferias de la ciudad, fomentando las comunidades eclesiales de base y comprometiendo personalmente a Paulo Freire. Como era el tiempo de la dictadura brasileña, especialmente férrea en São Paulo, asumió enseguida la causa de los refugiados venidos del horror de las dictaduras de Argentina, Uruguay y Chile. Su misión especial fue visitar las prisiones, ver las heridas de las torturas, denunciarlas con coraje y defender los derechos humanos salvajemente violados. Corrió riesgos de su vida con amenazas y atentados. Pero como franciscano, siempre mantuvo la serenidad como quien está en la palma de la mano de Dios y no en las garras de la represión policial.
Quizás su mayor logro fue el Proyecto Brasil: Nunca más, desarrollado por él, el rabino Henry Sobel y el pastor presbiteriano Jaime Wright, con todo un equipo de investigadores. Fueron sistematizadas informaciones de más de 1.000.000 de páginas contenidas en 707 procesos del Tribunal Superior Militar. El libro, publicado por la Editora Vozes, Brasil Nunca Más, jugó un papel clave en la identificación y comunicación de los torturadores del régimen militar y aceleró la caída de la dictadura.
Yo personalmente, le estoy profundamente agradecido por haberme acompañado en el proceso doctrinal realizado en mi contra por el ex Santo Oficio, en 1982, en Roma, bajo el presidencia del entonces cardenal Joseph Ratzinger. En el diálogo que siguió a mi interrogatorio, entre el cardenal Ratzinger, el cardenal Lorscheider y el cardenal Arns, en el que yo también participé, valientemente dejó claro al cardenal Ratzinger: «Ese documento que usted publicó hace una semana sobre la Teología de la Liberación no corresponde a los hechos, hechos que conocemos bien; esta teología es buena para los fieles y para las comunidades; usted ha asumido la visión de los enemigos de esta teología, que son los militares latinoamericanos y los grupos conservadores del episcopado, insatisfechos con los cambios en pastoral y en los modos de vivir la fe que este tipo de teología implica». Y añadió: «Espero de usted un nuevo documento, positivo ahora, que reconozca esta forma de hacer teología a partir del sufrimiento de los pobres y en función de su liberación». Y así fue, tres años más tarde.
Todo esto ya es pasado. Queda la memoria de un cardenal que siempre estuvo al lado de los pobres y nunca dejó que fuese ignorado el grito del oprimido por sus derechos violados. Él es una referencia perenne al Buen Pastor que da su vida por los pequeños y los más sufridos de este mundo.